Ene 21, 2020 | Opiniones
A fines de diciembre, Catalina Boetto fue presentada como Secretaria de Ganadería de Córdoba. Ella misma admite que el ofrecimiento -unos días antes del anuncio- la tomó por sorpresa, lo que no significa que no estuviera preparada. Con 32 años de trayectoria en el sector, siempre actuó en la actividad privada, complementándola con la tarea docente en la Universidad Nacional de Córdoba y en la Universidad Católica de esa provincia.
En los últimos años, junto a Oscar “Cachi” Melo y Ana Gómez Demmel, a través de MBG Ganadería, generaron herramientas de planificación y capacitaron a productores y asesores en su uso. El objetivo, fortalecer una ganadería moderna, intensiva en datos.
Ahora, desde el sector público, buscará proyectar esa visión al conjunto de la provincia, aunque sabe que la tarea no será sencilla.
“Lo tomo como un gran desafío, sé que va a ser difícil, uno puede tener ideas, planes y proyectos, pero hay que hacerse a la realidad de que la ganadería no parte del mismo escalón en toda la provincia y a veces el Estado también tiene sus limitaciones”, dijo Boetto.
El primer paso, es lograr que los productores se identifiquen con la gestión oficial. “Muchas veces, los productores no se consideran representados por los funcionarios. Pero me parece que hoy ven que tienen abiertos canales de comunicación en el Ministerio. Somos conscientes de que muchas veces hay limitaciones para implementar determinadas políticas, pero el ganadero sabe que se escuchan sus planteos y se pueden consensuar algunas soluciones. Esa va a ser mi idea de trabajo en mi área específica”, señaló.
Sobre el punto de partida de su tarea, opinó que en los últimos años “se ha trabajado mucho, pero hay que ordenar la actividad en algunos aspectos. Mi deseo es que la ganadería de un salto cualitativo a través de la formulación de planes productivos para los establecimientos”, sostuvo.
En ese sentido, explicó que “para poder hacer una proyección a corto, mediano o largo plazo, se necesitan herramientas que ayuden en ese proceso de planificación, que los productores tengan diferentes alternativas para distintas situaciones y que no queden a expensas, por ejemplo, de que llueva para tener pasto. Hay que estar preparado para hacer otra cosa si eso no sucede”.
Para Boetto, esta falta de planificación “hace que la ganadería esté bastante lejos del potencial que podría tener”.
Del potrero al plato
Otro eje de trabajo es el cuidado de la imagen de la ganadería y de los alimentos que brinda a la población. “Hoy se está generando una visión negativa de la carne y de los sistemas productivos en parte de la sociedad, algo a lo que tenemos que prestarle mucha atención”, sostuvo.
Al respecto, Boetto considera que desde el Ministerio tienen «un rol clave que no hay que descuidar. No es menor, hoy la carne no está prestigiada. En el ámbito sectorial conocemos el valor de la ganadería como contribuyente a la sustentabilidad ambiental y eso hay que contárselo al público, que el consumidor se sienta parte de la cadena”.
Volviendo a sus primeros pasos como funcionaria, el desafío también implica una necesidad personal. “Me llega en un momento de la vida en que uno quiere devolver un poco. Además, siempre fui muy crítica con las gestiones públicas. Uno está del otro lado y se le ocurren distintas ideas, pero no tiene la experiencia de poder hacer cosas, con las limitaciones de la función pública. Es un gran reto”, agregó.
“Voy a poner todo mi empeño y mi compromiso para poner un granito de arena en la ganadería de Córdoba”, finalizó.
Primicias Rurales
Fuente: valorcarne.com
Ene 20, 2020 | Opiniones
El autoritarismo de los pañuelos blancos
Por Darío Lopérfido
La decadencia intelectual de conspicuos integrantes de organismos de derechos humanos es imparable. Ante cada escándalo, parece que más bajo no pueden caer y sucede algo nuevo que supera nuestro asombro. Aquellas personas que habían logrado, hace mucho tiempo, respeto, están terminando sus carreras con patéticas arremetidas autoritarias que harán que pasen a la historia como miembros de una secta dogmática y no como humanistas, que es lo que uno espera de gente que dice defender los derechos humanos.
La señora Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo, fue junto a un grupo a la Casa Rosada a reunirse con el Presidente y al término de la reunión afirmó: “Parece mentira volver a esta casa que estuvo tomada por cuatro años”. El desprecio por el funcionamiento de las instituciones democráticas que representa esa frase es monumental. La gestión del anterior gobierno puede gustarle más o menos a cualquier ciudadano, pero decir que esa administración tuvo “tomada” a la Casa Rosada cuando fue un gobierno que tuvo un nacimiento y desarrollo legítimo, otorgado por la voluntad popular, es una expresión digna de alguien que no tiene un mínimo de sentido democrático. Entre las muchas expresiones de rechazo que esto generó sobresale la de Matías Reggiardo, que expresó: “Como nieto restituido por Abuelas de Plaza de Mayo, quiero señalar mi profundo rechazo y pesar por los dichos de Taty Almeida que pretende desconocer la legitimidad de un presidente constitucional democráticamente elegido por el voto popular”.
Como soy un amante de los datos históricos, no puedo sustraerme al hecho de que el hijo de Taty Almeida desapareció en 1975 durante un gobierno del mismo signo político que el actual. Al poder estaba el gobierno peronista, en un momento donde el país era rehén (una vez más) de la violencia de esa organización política. Alejandro Martín Almeida no desapareció durante la dictadura militar. Entre 1973 y 1976 gobernaba el peronismo (Cámpora, Perón e Isabel Perón). Este gobierno es claramente del mismo signo que aquel que gobernaba cuando sucedió la desgracia de la señora Almeida. Como dato de color podríamos agregar que hasta había un Cafiero por esos tiempos en ese gobierno y ahora hay otro. O sea, a esta señora le da mucha felicidad que esté en el gobierno la fuerza política que estaba cuando desapareció su hijo. Por otro lado, desprecia a una fuerza política (el gobierno anterior) que no tuvo nada que ver con ese hecho. Ese tipo de deformaciones históricas y de fanatismo irracional son una de las peores cosas (entre otras muy perversas) que el peronismo histórico instaló en la Argentina y que en su etapa última (kirchnerismo) se han visto exacerbadas hasta límites impensables. Hay un libro fantástico de Aleksandr Solzhenitsyn llamado Un día en la vida de Iván Denisovich que me hizo acordar a este episodio. Los prisioneros de los campos de concentración de Stalin no saben por qué se encuentran allí, pero piensan que, seguramente, Stalin y el Partido tienen razón en haberlos enviado a ese lugar: el síndrome de Estocolmo de los autoritarismos. Ese mismo que padece mucha gente en Argentina con el peronismo. En 1974 y 1975, durante el gobierno del mismo signo político que el actual, hubo más de 2000 desaparecidos en Argentina: los desaparecidos y tantísimos exilados del peronismo. A su vez, hubo gente asesinada por Montoneros y la Triple A, organizaciones con lazos con el gobierno imposibles de esconder. La coalición Cambiemos, que para Taty Almeida “tomó” la Casa Rosada, nada tuvo que ver con esos hechos desgraciados.
Si seguimos buscando datos, encontraremos algunos que hacen aun más inexplicable la alegría de la señora Almeida. Ese mismo gobierno justicialista fue el que dictó dos decretos en los que ordenaba a las Fuerzas Armadas “aniquilar” a los “elementos subversivos”. Usaron la palabra “aniquilar” en los decretos. Era un gobierno constitucional como el de ahora y perteneciente al mismo signo político que el actual. Esta semana Graciela Fernández Meijide (la gran y digna dirigente de derechos humanos de la Argentina) recordó que el peronismo no quiso integrar la Conadep (el organismo que presidió Ernesto Sabato en la vuelta de la democracia y que reunía la información sobre las personas desaparecidas). Mientras, el Presidente puso una foto en sus redes con Taty Almeida y escribió: “La memoria no se puede robar, siempre la mantendremos viva”. Creo que no le conviene la memoria. Algunos nos acordamos de todas esas cosas. También nos acordamos de que cuando Alberto Fernández era funcionario de Menem le parecía bien el indulto que el ex Presidente dictó para militares y terroristas. Pero a los fanáticos todas esas cosas no les importan. El gran escritor israelí Amos Oz dice que “el fanatismo es el gen maldito de la humanidad”. Toda esta gente está tan llena de odio que le es difícil ver. Alguien dijo alguna vez: “La diferencia entre un ciego y un fanático es que el ciego sabe que no ve.”
Los dichos de Taty Almeida fueron después de una reunión con algunos de estos referentes de “derechos humanos”, entre la que se encontraba Estela de Carlotto, quien afirmó: “Se habló de Milagro Sala. Se pidió especialmente por este tema”. Esta semana el Tribunal Superior de Jujuy confirmó la condena de 13 años de prisión por defraudación al Estado. Independientemente de la condena, esta semana la periodista jujeña Rosario Agostini recordó: “Luca Arias recibió una golpiza tremenda de parte de Milagro Sala y sus ‘muchachos’ tupaqueros. Murió 6 meses después. Pato Conodorí murió atravesado por una bala cuando ‘orgas’ de Sala intentaban tomar tierras en Humahuaca. Y sigue la lista de jujeños cuyas muertes siguen impunes”. Tiene que ser muy difícil ser víctima de Milagro Sala y que, en Buenos Aires, la secta de los derechos humanos te ignore y apañe a tu victimario frente al Presidente y que nadie se ocupe de las verdaderos damnificados.
Del mismo modo, a los fanáticos no les importaron los derechos humanos de las familias de los soldados (conscriptos-civiles) muertos en Formosa en 1975 (en el reg. 29 de Monte) por un ataque terrorista de la organización Montoneros realizado en democracia. Hay una causa en la justicia federal por estafa, ya que hay grandes indicios de que les pagaron a familiares de terroristas cifras millonarias como si estos hubieran sido víctimas del Estado, cuando en realidad fueron los agresores. Incluso los nombres de estos terroristas fueron colocados en los muros del Parque de la Memoria. La mezcla que surge define muy bien al peronismo: violencia política y corrupción. Como siempre, hay un silencio atronador de la secta en la que se han convertido Carlotto, Bonafini, Almeida, Pérez Esquivel, Verbitsky y tantos otros. La causa en cuestión está en el juzgado de Daniel Rafecas. Hay que tener cuidado porque es un juez amigo de la secta, sancionado por cerrar la causa Nisman sin mirarla, aquel que hizo una payasada en la causa sobre las presuntas coimas en el Senado durante el gobierno de De la Rúa (el juicio oral demostró que todo era una operación política) y el que juzgaba a Boudou en una causa y chateaba con él acerca de la misma. Lamentablemente, le ofrecen ahora el cargo de Procurador por ser un empleado disciplinado del PJ.
En 2010 visitó la Argentina Tzvetan Todorov. Fue un extraordinario filósofo y semiólogo humanista. Padeció el comunismo en Bulgaria y fue crítico de cosas del conservadurismo extremo. Un hombre brillante, libre y honesto. También se dedicó a estudiar campos de concentración. En ese viaje fue invitado a conocer el Parque de la Memoria y la ESMA, y cuando los kirchneristas pensaban que obtendrían la aprobación de un gran referente mundial se encontraron con lo contrario e intentaron acallar su visita. Luego de su visita, Todorov escribió una extraordinaria carta llamada “Un Viaje a Argentina”, cuya lectura recomiendo y que se encuentra fácilmente en Internet. En su introducción dice: “Una sociedad necesita conocer la Historia, no sólo tener memoria. En el caso argentino, un terrorismo revolucionario precedió al terrorismo de Estado de los militares y no se puede comprender el uno sin el otro”. En otra parte explica: “La memoria colectiva es subjetiva: refleja las vivencias de uno de los grupos constitutivos de la sociedad, por eso puede ser utilizada por ese grupo como un medio para adquirir o reforzar una posición política”. En 2010, con un par de días en Argentina, Todorov entendió que algo estaba mal. Se había construido un relato y se negaban los hechos. La decadencia actual se explica con sus dichos. Si no se entiende esto la decadencia será imparable.
Fuente: INFOBAE
Ene 15, 2020 | Opiniones
En este trabajo vamos a analizar cuanto pierde el productor por los cambios de reglas en las políticas tributarias y monetarias que se sucedieron en el país durante los últimos 4 años.
Sabemos que el anhelo de todo productor agropecuario es siempre comprar una hectárea de campo y para esto evoluciona constantemente en lo tecnológico, para bajar costos y aumentar la productividad, pero al mismo tiempo en su vida privada hace muchos sacrificios para lograr este objetivo. Por eso siempre digo (por lo difícil que es lograr para un hombre de campo comprar un pedazo de tierra) que es más fácil que al campo del vecino te lo compre un banquero, un industrial, un político, un profesional o un sindicalista, a que el mismo productor lo pueda hacer.
Vamos a tomar 4 años muy representativo para el sector, ya que a partir de diciembre del 2015 se sacaron las retenciones al trigo, al maíz, la carne y productos regionales. A la soja se le bajó un 5 %, pasando del 35 % al 30 %, con una reducción gradual del 0,5 % mensual a partir del enero de 2018.
En agosto de 2018 se bajó los derechos de exportación de la soja al 18 %, pero al mismo tiempo se impusieron nuevas retenciones a todos los productos exportados a través de un mecanismo que tributaban entre 3 y 4 pesos por cada dólar exportado, por lo que la soja terminó tributando un 27 % y el resto de los productos alrededor de un 9%. En la medida que se despreciaba el peso el impuesto era cada vez menor llegando al final del Gobierno de Macri a representar un 6,7% en trigo, maíz, carne, productos regionales y un 24,7 % para la soja.
Cuando asumió Alberto Fernandez en diciembre de 2019 decidió aumentar las retenciones (“Actualizarlas” según sus palabras) a un 30 % la soja, un 12 % el trigo y maíz y un 9 % al resto de los productos agroindustriales de exportación. A estos cambios impositivos debemos sumarle la inestabilidad de la moneda argentina, donde en enero de 2017 el dólar se compraba en forma directa (sin cepo) y con un valor de $ 16,32 por dólar. A partir de mayo de 2019 se instauró el cepo y finalmente en la actualidad la única forma de hacerse de billetes es a través del dólar MEP o bolsa cuya cotización en la actualidad es de $ 80 por dólar.
Ante este contexto vamos analizar cómo le fue al productor con el valor de su producción y su poder adquisitivo. Para esto vamos a suponer primero el valor de cada producto en dólares en enero de 2017, 2018, 2019 y 2020 (Cuadro 1).
Cuadro 1: Valor de la soja y el novillo en los últimos 4 años.
| Enero |
Soja (Tn) |
Valor Novillo (Kg) |
| 2017
U$S1:$ 16,32 |
$ |
4370 |
26 |
| U$S |
267 |
1,60 |
| 2018
U$S 1:$ 19,36 |
$ |
5133 |
31 |
| U$S |
265 |
1,60 |
| 2019
U$S 1:$ 38,70 |
$ |
9.244 |
52 |
| U$S |
239 |
1.34 |
| 2020
U$S 1:$ 80 |
$ |
15.380 |
86 |
| U$S |
192 |
1,07 |
La pérdida del valor en dólares billetes (Cuadro 2) de la soja en los últimos 4 años es de un 28 % y del novillo de un 33 %.
Cuadro 2: Perdida en valor dólar de la soja y el novillo en los últimos 4 años.
| Enero |
Soja (U$S/tn) |
Valor Novillo (U$S/Kg) |
| 2017 |
267 |
1,60 |
| 2020 |
192 |
1,07 |
| Diferencia |
28 % |
33 % |
Para poder analizar el poder adquisitivo vamos a calcular las Kilogramos de soja y de novillo que un productor necesitó para comprar 1 hectárea de campo (Bien productivo) de 12.000 U$S/ha billete en enero de cada uno de estos 4 años (Cuadro 3).
Cuadro 3: Cantidad de producto para comprar una hectárea de tierra.
| Enero |
Soja (Kilogramos) |
Novillos (Kilogramos) |
| 2017 |
44.000 |
7.500 |
| 2018 |
45.000 |
7.500 |
| 2019 |
50.000 |
8.955 |
| 2020 |
62.000 |
11.214 |
Sin tener seguridad tributaria ni monetaria, es muy difícil invertir en el país, el ejemplo más claro es que hace cuatro años necesitábamos 44.000 Kilogramos de soja para comprar una hectárea a U$S 12.000 billete y hoy necesitamos 62.000 Kilogramos de soja. Con el precio del novillo pasa lo mismo, en enero de 2017 con 7.700 kg de novillo comprábamos esa hectárea de campo y hoy necesitamos alrededor de 11.000 Kilogramos.
Supongamos que un productor entusiasmado y con esfuerzo compró 100 has de campo a 4 años de plazo, pagando 25 % en forma anual (Cuadro 4). Empezó pagando con el rendimiento de 32 has (a 35 qq/ha) de soja y hoy necesita 45 has.
En el caso del novillo comienza pagando con la venta de 468 cabezas y termina teniendo que liquidar 700 novillos gordos de 400 Kg (213 animales extras, un 50 % más) para pagar la misma cuota de U$S 300.000.
Cuadro 4: Compra de un campo de 100 has a 12.000 U$S/ha pago en 4 cuotas anuales.
| Enero |
U$S |
Cantidad de soja |
Cantidad de Kilo de novillo |
| tn |
Has (1) |
Kilogramos |
Cabezas (2) |
| 2017 |
300.000 |
1.124 |
32 |
187.500 |
468 |
| 2018 |
300.000 |
1.232 |
35 |
187.500 |
468 |
| 2019 |
300.000 |
1.255 |
36 |
223.880 |
559 |
| 2020 |
300.000 |
1.562 |
45 |
280.373 |
700 |
- Rendimiento 35 qq/ha (2) Novillo de 400 Kg
Esta es la increíble historia de un productor agropecuario que creyó que el país y apostó por él comprando un pedazo de tierra, sin tener en cuenta que en la Argentina todo puede cambiar.
Primicias Rurales
Fuente: Nestor Roulet
Ene 12, 2020 | Opiniones
Por Lic. Agustín Tejeda – Lic. Sofía Perini de la Gerencia de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales y la Fundación INAI. Buenos Aires, 12 enero (PR/20) — La República Popular de China se ha convertido en la actualidad en uno de los principales jugadores de la escena internacional. Sus compras de bienes agroindustriales han crecido a una tasa del 16% anual, alcanzando en 2018 más de 120 mil millones de dólares de importaciones, ubicándose como el 2º importador mundial. Su gran desafío es abastecer una demanda creciente con recursos limitados, ya que debe proveer alimentos a casi el 20% de la población mundial, contando sólo con un 7% del agua y un 10% de las tierras cultivables del mundo.
Esta tensión entre oferta y demanda de alimentos ha dado lugar a una serie de cambios en su política agrícola. La autosuficiencia (del 95% en granos y total en trigo y arroz) como medio para garantizar la seguridad alimentaria continúa siendo el centro de su estrategia, aunque en los últimos años ha comenzado a reconocerse el rol creciente del comercio internacional.
El foco de las políticas ha ido modificándose, flexibilizando algunos objetivos e incorporando nuevos orientados a la modernización agrícola y la sustentabilidad y la eficiencia en el uso de los recursos naturales.
En los últimos años, Brasil pasó a liderar el ranking de proveedores de China, desplazando a EE.UU.
Pese a que China se ha convertido en uno de sus principales socios, Argentina, en cambio, perdió posiciones en el mercado chino debido a un desempeño más pobre que el del resto de sus competidores.
El contexto actual parece favorable para una profundización del vínculo bilateral, tanto por la voluntad expresada por China -de avanzar en su relacionamiento con América Latina- como por la oportunidad de la coyuntura, dadas las consecuencias de la guerra comercial y la peste porcina.
Para ello, Argentina precisa definir una estrategia de inserción internacional en la que China tenga un rol protagónico.
La agroindustria puede constituirse en una plataforma para avanzar en ese vínculo bilateral, presentándose como un proveedor confiable de alimentos y tecnología agrícola. El acercamiento debería ser regional, a través del Mercosur e, incluso, en conjunto con los países de la Alianza del Pacífico.
Un acuerdo comercial, con centro en el sector agroindustrial y que contemple las sensibilidades argentinas, puede ser una buena alternativa para afianzar la relación; trayendo tanto beneficios económicos, a través del incremento de exportaciones de productos identificados con potencial o de inversiones en áreas estratégicas, como institucionales: consolidando el acceso a mercado
conseguido mediante el aprovechamiento de las oportunidades de la coyuntura, permitiendo establecer reglas de juego claras a nivel bilateral/regional y sentando las bases para la cooperación en el marco multilateral.
Posibilidades para profundizar el vínculo
En este sentido, resulta imprescindible avanzar en una respuesta al interés chino, para lo que se requiere definir primero una estrategia de inserción internacional de Argentina, en la que se establezca el rol de China en términos comerciales, económicos y de inversiones.
La agroindustria puede constituirse en la plataforma para avanzar en el relacionamiento bilateral y consolidar el acceso al mercado e inversiones, aprovechando el contexto.
Para lograr esto, Argentina debe presentarse como proveedor confiable de alimentos, otros productos y servicios bio-basados y tecnología agrícola.
Se recomienda que el acercamiento sea regional, utilizando al Mercosur como plataforma de negociación, como estrategia para superar las limitaciones propias de los esfuerzos nacionales que han prevalecido hasta ahora. Incluso la respuesta puede ser en conjunto con los países que conforman la Alianza del Pacífico, aprovechando los fuertes vínculos en materia de comercio e inversiones que existen entre estos con China y el Mercosur.
Como parte de la respuesta regional, debería explorarse la posibilidad de avanzar en un acuerdo comercial. Teniendo en cuenta la experiencia reciente de China en materia de negociaciones, con la firma de acuerdos con cláusulas a medida de su contraparte, y las flexibilidades que otorgan las normas de la OMC para acuerdos entre países en desarrollo.
Existe la posibilidad de alcanzar, en una primera instancia, un tratado comercial con acento en el sector agroindustrial, que contemple las sensibilidades argentinas.
Afianzar la relación con China con un acuerdo de estas características podría implicar beneficios económicos y comerciales, a través del incremento de exportaciones de productos identificados con potencial o de inversiones en áreas estratégicas.
Entre los principales sectores de inversión de China en el extranjero se destacan energía, transporte y agricultura, en donde existen amplias posibilidades de complementación y le permitirían a la Argentina y la región superar importantes desafíos en materia de infraestructura e innovación.
Finalmente, no deben subestimarse los beneficios institucionales que traería una profundización del vínculo a través de algún instrumento legal como un acuerdo. No sólo permitiría consolidar a largo plazo el acceso a mercado conseguido mediante el aprovechamiento de oportunidades coyunturales, sino que permitiría establecer reglas de juego claras con uno los países más importantes, en un mundo que parece alejarse cada vez más del ámbito multilateral.
Fuente: Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Primicias Rurales
Ene 10, 2020 | Opiniones
Buenos Aires, 10 enero (PR/20) — Por Néstor Sargiotto. La decisión del Gobierno Nacional de incrementar los controles al ingreso de productos importados marca un giro de 180º en la política de apertura comercial encarada por el país en los últimos cuatro años.
Si bien, al menos por ahora, las restricciones anunciadas por la Secretaría de Industria no incluyen bienes vinculados a la industria de la maquinaria agrícola, la sola publicación de la Resolución 1/2020 abre las puertas para nuevas medidas en esa dirección.
De hecho, entre los argumentos esgrimidos por los funcionarios nacionales para incrementar el monitoreo a la importación se destacan, por un lado, la necesidad de establecer medidas de protección para la industria local en momentos de fuerte caída de la actividad; y por el otro, minimizar el drenaje de divisas que supone el ingreso de bienes que pueden ser fabricados en el país.
Ambos ítems tocan de manera directa a la industria de la maquinaria agrícola, un segmento de alto impacto productivo en zonas claves del interior, que en los últimos años arrojó un fuerte déficit en su balanza comercial.
Protección
Cabe recordar que hasta 2015 la industria de la maquinaria agrícola contaba con un sistema de protección al ingreso de bienes importados, especialmente en segmentos cubiertos por la fabricación local.
Esas barreras fueron reducidas sustancialmente durante el gobierno de Mauricio Macri.
También se diluyeron las exigencias (y controles efectivos) en lo que se refiere al porcentaje de componentes nacionales requeridos para acceder al financiamiento oficial.
Giro
El drástico giro en la política comercial exterior genera controversias dentro y fuera de la industria.
Habrá que ver si se trata de una medida de emergencia para “salvar” dólares en momentos de fuertes restricciones en la oferta de divisas; o si los cambios en el paradigma productivo llegaron para quedarse.
Primicias Rurales
Fuente: Maquinac
Ene 9, 2020 | Opiniones
Villa María, Córdoba, 9 enero (PR/20) — El ingeniero agrónomo Ángel Barrenechea posee un amplio recorrido en el sector y es un referente nacional en materia lechera. Conoce como pocos todas las aristas del negocio y el diálogo entre la teoría y la práctica, ya que es docente, productor, industrial y revistó durante años en el INTA. “Lo que le sucede a la lechería argentina tiene que ver con un tema de incompetencia, de falta de capacidad de sentarse a pensar y mirar para adelante. Estamos a la deriva, dando vueltas, perdidos en el medio de las nubes sin saber a dónde vamos, es mi gran frustración como productor, como técnico, como industrial y como dirigente. No puede ser que prime el individualismo en todo. En definitiva creo que el argentino es muy inteligente, pero hay mucha hipocresía, lo que es un tema muy grave”.
Relató que en su época de estudiante (hizo un PhD en la Universidad de Florida) y cuando empezó a trabajar en el INTA “estábamos en la meseta de los 6.500 litros y en la década del 90 en lo que se refiere a tecnologías y sobre todo en la agroindustria creo que es un punto de referencia histórico, al margen de lo político, pero si de lo que es cambio tecnológico e incorporación de tecnologías, creo que fue un punto de inflexión notable. Hay que ver los indicadores. En el caso de los lácteos, arrastrados de los golpes que fue para la agricultura la incorporación de las RR con el glifosato, un paquete que hizo crecer exponencialmente el desarrollo de la siembra directa. En los 90 se dio la conjunción de todo y ayudó la visión de gente que estaba en el gobierno, como Felipe Solá, que fue un excelente colega trabajando en lo técnico-político. A mi juicio es el único que he visto que como Secretario de Agricultura que tuvo la visión y tuvo sueños claros, aunque muchas veces lo discutían. Todo el tema de la biotecnología que se introdujo, provocó un cimbronazo tremendo y llegamos a algo que era una utopía que pasaran los 10.000 millones de litros que nos habíamos fijado como objetivo cuando nació Cambio Rural, es decir pasamos de los 6.000 millones a los 10 mil millones y se reían muchos, en Buenos Aires, desde donde nos criticaron mucho, pero nosotros sabíamos que técnicamente se podía, que era factible con tecnologías de manejo”, dijo instalado en la oficina de su empresa en la calle Lisandro de la Torre en Villa María, ciudad ubicada en el centro de Córdoba.
Barrenechea puntualizó que “Cambio Rural fue una herramienta metodológica para el área pampeana. En 1993 el primer semestre por pedido de Agricultura al INTA de un diagnóstico para ver como quedamos después del uno a uno (paridad 1 a 1 entre el dólar y el peso), después de que comenzó la convertibilidad. El 60% del área pampeana, porque se trabajó solo el área pampeana y no las economías regionales extrapampeanas, el 60% estaban por debajo de un ingreso neto de $10.000 anuales o US$10.000 que era lo mismo; y yo lo comparaba con el kiosco que estaba en la esquina que vendiendo cigarrillos y algún caramelo tenía un ingreso superior a los $800 por mes. Era mucho más rentable el kiosco de la esquina que tener un establecimiento lechero en la región pampeana”, describe.
“A raíz de eso, se pide una solución y desde el INTA surge una herramienta de trabajar en grupos organizarlos, de una forma, con un protocolo que se aplicó de forma excelente y que tuvo un impacto muy grande, sobre todo en el área nuestra, en toda la lechería de Córdoba. Hoy estamos viendo los resultados que nos muestran muy por encima de la provincia de Santa Fe”.
Marche un psicólogo lechero
“A los problemas no hay que echarles la culpa al afuera sino que los problemas empiezan por casa, para mí son endógenos, es decir nuestros. Afuera siempre hay problemas entonces esas son hipótesis de trabajo, cuando vos tenés armar proyectos de trabajo, tenés que fijar supuestos que son las contingencias que pueden ocurrir en Brasil, China, tratados comerciales, y siempre hay que tener un Plan B. El problema grave para mi es interno, es nuestro”, dice Barrenechea y argumenta: “Si vos no sabés para qué producís leche, si no tenés en claro cuáles son los objetivos del destino de tu producción hablando como país, vas a ir a la deriva siempre, o sea que el primer punto a resolver que nunca en los años que estoy se ha planteado es `qué lechería queremos, ý a eso no lo tiene que definir solo el Estado, tiene que definirlo la industria y los productores, y el Estado debe acompañar”. Pero todos los actores deben querer lo mismo.
En esa línea destacó que “si vos tenés en claro para qué producís leche y ahí te surge desde el sistema de producción, el tipo de industria, cómo trabaja la industria, pero no que sea una imposición, tiene que ser una discusión porque si no lo que pasa es que si analizamos la lechería de los países lecheros en el mundo, si vos querés una lechería netamente exportadora donde el 50% de la leche se exporte es muy simple, tiene que tener un fuerte impulso el sistema cooperativo, pero más que impulso tienen que ser los productores que se den cuenta y se asocien para ponerse de acuerdo y fijar las pautas para poder exportar en la época mala, porque el tema es cuando el precio cae afuera o hay un problema saber cómo defender lo de adentro y hacer las previsiones para que pueda haber continuidad en las exportaciones, sino no sirve exportar una vez y después no, de esa manera no tiene sentido”.
A juicio de Barrenechea las cosas están cambiando si se mira el perfil de productores. “El productor medio que va a haber en Argentina dentro de los próximos 5 años no es el mismo que el productor modal de hace una década atrás. El tema de la concentración existe, hay gente que le es negocio andar a la deriva y gente que no”.
Preguntado sobre si ha finalizado el proceso de concentración de tambos expresó: “En algún momento lo hemos hecho con una empresa y era una de las alternativas, una posibilidad era hablar de 7000 tambos con muchas menos fábricas, así como hay grandes que han sufrido la contracción o desaparecieron hay empresas chicas que se les hace cada vez más difícil el camino porque insólitamente hemos vivido dos años sin créditos, y sin créditos no puede haber innovación de una empresa, y cuando te quedaste en el tiempo sin innovación y actualización de equipos es perder muchos puestos, quedarse quieto es ir para atrás.
¿Por qué un productor necesita crecer?
“El productor necesita facturar cada día más, si la leche vale menos tiene que sacar más litros, porque tiene que mantener un nivel de facturación para mantener toda su estructura, su familia, para poder seguir y crecer. Entonces cuando tiene que facturar más no vende vaquillonas, retiene, empieza a agrandar, alquila otro pedazo de campo y va agrandando. En la medida que va agrandando va aumentando la carga, y cuando aumenta la carga ahí empiezan los problemas. Nosotros venimos insistiendo hace años con esto porque parece que encierro o estabulación es una realidad que nos ha superado, lamentablemente han desarticulado el INTA y en vez de tener organismos técnicos que vayan a la cabeza van siguiendo y renovando diagnósticos de las cosas que están ocurriendo, cuando debería ser al revés”, subraya al explicar cómo se está dando el crecimiento en el país, de manera espasmódica y sostenida por líderes.
A los efectos de ampliar su explicación de quienes han crecido en la producción lechera en Argentina, utilizó como herramienta a la Campana de Gauss. “En la curva de la categoría de innovadores tecnológicos tenes una en la punta de la campana que es el 5% de los productores, que son los innovadores, que en los últimos tiempos se ha ampliado, pero son todos productores muy interesantes que muchas veces van delante de todo lo que son organismos de investigación. Ellos van adelante porque son los inquietos y van empujando pero son de alto riesgo porque se meten muchas veces sin tener nada comprobado, sin tener evaluaciones serias hechas, o copian de afuera cosas que a lo mejor no están todavía adaptadas para lo nuestro, entonces son de alto riesgo, pero es gente laburadora que siempre se levanta”.
Para Barrenechea esa base de 5% de productores innovadores se ha ampliado y ahora es muy grande. “Vos ves que muchos productores han desarrollado cosas o están llevando a cabo proyectos que están por encima, que no los tenes ni en universidades ni en el INTA ni en el INTI, entonces es una pena porque es un riesgo a nivel país muy grande, o que la gente se retobe o que se vuelva para atrás y se desincentive en algo que tiene futuro”.
La intensa y rica historia reciente de lechería
Es claro que el origen de estas decisiones o tendencias es que el productor necesita facturar más. “Y por ejemplo mete más vacas y llega un momento que depende de una carga de una vaca por hectárea en un sistema pastoril tradicional y vino el silo picado fino y la bolsa para silo que fue de desarrollo argentino, y así se empieza a encerrar medio tiempo porque en el invierno la rotación clásica, volviendo a mis años de agronomía pastoril, si el productor tenía 50 vacas en ordeño con 25 hectáreas de avena o centeno daba 3 comidas y encajaba la rotación perfecta. Lo que pasó fue que cuando necesito facturar y necesito meter más vacas los sistemas fueron cambiando. Cuando tuvo 120 vacas en vez de las 50 por la superficie de campo no podía hacer la mitad de verdeos porque no le daba la superficie, entonces entró la gran salvación que fue el silo, por lo tanto medio año las vacas estaban encerradas”.
En este punto, Barrenechea añade que “cuando el productor probó el silo y vio que podía seguir aumentando la carga, y que encima le daba la flexibilidad, ya al final no le alcanzaban las alfalfas entonces termina encerrando todo, todo el año con corrales rotativos aumentando lotes hasta que se harta de los despelotes de barro y empieza la necesidad de encerrar, realmente era una necesidad que se fue dando sola, así fue la historia”.
Preguntado por el impacto de la volatilidad climática dice: “El cambio de sistema o hacia donde mucha gente está yendo, le da previsibilidad al sistema y puede manejar más variables. Se trabaja con presupuestos de comida de más de un año, entonces si hay eventos como está ocurriendo ahora, todo el mundo está viendo cómo se hacen contratos o se compran lotes o evalúan si siembran maíz de segunda, pero tenés herramientas para manejar y darle previsibilidad al sistema, eso sí… tiene un costo”.
Mirando un gráfico que retrata la producción lechera desde 1970 a nuestros días se ve claro que hay dos momentos con mucha estabilidad macroeconómica y como consecuencia de ello de crecimiento sostenido en lechería. Esos períodos van de 1992 a 1998 y de 2003 a 2015, aunque Barrenechea establece diferenciaciones: “Lo de la década del `90 es más real, más genuino, y lo la década pasada no es tan real, ya que era una lechería subsidiada. Y esta macro que transitamos ahora, nuevamente es una lechería subsidiada, por lo cual corremos un riesgo muy grande en la definición de que lo que queremos para delante. Si vos querés ser un actor de fuste en el mundo en el tema lechero tenés organismos como OCDE donde si a vos te dicen `vos me querés vender leche pero estás con el grueso de tu comida subsidiada´, porque las retenciones son un subsidio a la alimentación de los tambos, y los concentrados son uno de los componentes más importantes. Por ahí lo han dicho alguna vez, nada más que como no exportamos, pero el día que querramos exportar en serio, van a sacar esta carta. Son herramientas paraarancelarias que cuando vas a negociar afuera son herramientas que te las enrostran. Yo no me había dado cuenta acá hasta que vino un grupo de uruguayos al tambo y recorriendo vieron como dábamos balanceado en el tambo me dijeron `claro para ustedes es fácil… ¿por qué no pagan el maíz como lo pagamos nosotros?´”.
Qué nos diferencia de las grandes lecherías globales
A la hora de repensar una lechería sustentable para nuestro país, Barrenechea comenzó a establecer comparaciones, no solo productivas, sino sociales y culturales: “Todos se sorprenden con cómo producen en Nueva Zelanda, en unas islitas chiquitas la cantidad de leche que sacan y como producen. A mí lo que me sorprendió de Nueva Zelandia no fueron los sistemas de producción, en sistemas de producción hay todo tipo de alternativas y si hay uno que funciona muy bien y lo tienen estandarizado para todo su país. Si me sorprendió un tema que nos diferencia de nosotros, que es un tema de fondo y no lo vamos a cambiar lamentablemente. Ellos son sajones, y nosotros venimos de italianos y españoles, es decir somos muy latinos y el criterio de la herencia es muy distinto. Los objetivos de un productor neozelandés es llegar a los 50 años y tener su casa en la orilla del mar con una lancha y tomar cerveza, pero mentalmente ya se desprendió del negocio. En algún momento de su vida llama si tiene hijos avisando que se va a retirar y si quieren seguir con el negocio lo tienen que pagar, sino directamente lo vende, entonces todo eso hace que no exista la presión que hemos tenido nosotros durante años, que las consecuencias se ven hoy, con la subdivisión de la tierra, el tema de la concentración, que no son fenómenos casuales sino que son consecuencia de esto que estoy diciendo. Porque en Nueva Zelandia, un plomero de Auckland puede iniciarse estudiando lechería, capacitándose en oficinas de extensión rural, hace la carrera y termina siendo propietario con el sistema de socio tambero y va comprando sus vaquillonas, alquilando todo y después compra la tierra, y tiene acceso al crédito, o sea que hay todo un sistema armado distinto que yo veo la diferencia en un tema de fondo cultural que no lo vamos a cambiar nosotros ahora”.
Reflexionando sobre lo que sucede en nuestro país, dijo: “Acá cuanta gente hay frustrada, que quería ser otra cosa y por pedido de los padres terminó en el campo, es lamentable, uno lo ve en los pueblos, y así nacieron las subdivisiones, y así gente fue alquilando y comprando partes o fracciones, es todo un tema cultural”.
Un duro cuestionamiento hacia el INTA
Barrenechea ha sido un referente central en el INTA, y con dolor hoy ve que la institución no está a la altura de las circunstancias: “Se han desarmado equipos, había centros de investigación de experimentales en el caso de INTA que eran muy fuertes en temas claves y no están más. Las experimentales están pero la gente no y es muy feo, lo veo con dolor. Hace unos dos años en todo lo que era el departamento San Justo y San Martín como eje, toda el área lechera en la provincia, el INTA tenía afectados a cinco técnicos que eran extensionistas. En la misma área y con las mismas oficinas habían 25 Prohuertas, ¿qué tiene que hacer Prohuerta en el INTA si era un programa importante, aunque para mí un fracaso?. Son 25 tipos de Prohuerta trabajando en un Instituto que eran de tecnología agropecuaria, trabajando en desarrollo social. En ese momento eran $500.000 de presupuesto contra $40.000 para trabajar en lechería, donde Córdoba ya estaba por encima de Santa Fe en lechería, donde todo lo que es el área de Villa María y alrededores pasó a ser el centro industrial más importante del país”.
Sobre este asunto, Barrenechea dice que las responsabilidades por este estado de cosas están repartidas: “Son culpables tanto los directivos del Estado, como las entidades, los productores, la industria, somos todos culpables, porque el INTA tiene un consejo directivo y a nivel regional también lo tiene, si vos tenes las entidades ahí y que cobran un sueldo por un cargo directivo, yo no escucho a ninguno hablar de todo el despelote que han hecho con el INTA en los últimos años. En Buenos Aires los representantes miembros del consejo directivo todas las entidades están y no pasa nada, entonces ¿de quién es la culpa?” .
Entonces, ¿qué hacer?
En el tramo final del extenso diálogo que mantuvo con TodoAgro, Barrenechea empezó a enfocar por dónde pasarían –desde su punto de vista- las soluciones: ““Yo creo que tanto la Nación como la Provincia tienen responsabilidad en el tema lechero, que son responsabilidades distintas porque depende el lugar de la pirámide donde estés parado, si estas parado arriba tenes que mirar más lejos, si estás parado al medio tenes la vista acortada, y si estás abajo hay que mirar alrededor, pero hay que resolver cosas específicas como es la logística, caminos, accesos, conectividad, hoy es un desastre en caminos, hay obras paradas, y es lamentable”.
Agregó que “lo que se necesita urgente es el regreso de del crédito, pero créditos en serio, no créditos como se han usado los últimos años, ahora el capital de trabajo y encima de una ridiculez a tal punto de que el capital de trabajo que te daban era para compra de cheques solamente. Eso no es crédito sino un negocio del banco, de la diaria. Cuando hablamos de capital de trabajo en Argentina hace muchos años que ya no existe, si vos tenés una empresa que factura 100 por mes vos tenés que tener, sobre todo en el tema de la industria y productores también, un crédito accesible de 100 para el capital de trabajo. En el caso de una industria láctea el principal insumo es la compra de leche a los productores, y en algún momento se paró el negocio, se empezó a acumular quesos en la cámara en un mes, llega a fin de mes y vos a la leche la tenés que pagar, ya que no podes explicarle al productor que la cámara está llena porque él necesita la plata, entonces tiene que disponer esa industria de un capital de trabajo similar a lo que factura para poder saltar un escollo momentáneo, que después lo recupera al otro mes. Eso no existe, te lo quieren solucionar permitiendo la compra de cheques y no, eso es un recontra negocio para los bancos”.
Pero además de capital de trabajo es necesario financiar infraestructuras. “Créditos para inversiones es lo más serio y las inversiones tienen que estar contempladas con un cierto plazo, si llevan o no lleva periodo de gracia de acuerdo al impacto que tenga, y tiene que estar orientada, incluso si son inversiones con productos nacionales o extranjeros porque puede ser que haga falta importar tecnología, y puede que haya otras que están en el país”.
Respecto al corto plazo y en relación al programa de lucha contra el hambre que lanzó el gobierno de Alberto Fernández, el ingeniero Angel Barrenechea aportó una reflexión de cierre en la entrevista: “Cuando llegás a producir los 10.000 millones, vos tenés una leche que va a exportación y otra a consumo interno, y dentro de la de consumo interno está la leche a la que tiene acceso la gente que tiene capacidad de compra en una góndola o almacén, y también hay que contemplar al que no llega a comprarla y allí aparece la leche social. Esto existió y existe y cada vez está más el riesgo de que se haga más grande, porque hasta ahora no veo que baje la pobreza. Entonces acá tenés un segmento de riesgo que es tan serio que lo tiene que entender y atender el productor, la industria y el gobierno de turno. Y por lo que veo no lo entiende ninguno de los tres, ya que si esto estuviera entendido, no sucedería esto que es tan ridículo de tener una Mesa Contra el Hambre con la presencia de Tinelli, Estela De Carlotto que ha sido una excelente dirigente pero no sé qué hace en la Mesa Contra el Hambre y tampoco el escritor Caparrós. Son divinos, pero ahí lo que se necesita son actores reales de los que realmente necesitan y pueden hacer algo. Desde los que pueden hacer algo, no le exijo nada al gobierno pero lo que me preocupa es que no he escuchado nunca propuestas de alguna entidad, solo van a llorar y a pedir subsidios o cargos, pero no van con una propuesta. Entonces si vos estás produciendo trigo y te vas a quejar por las retenciones ya te las pusieron a las retenciones, adelántate y hace propuestas para pensar el combate al hambre, y lo mismo hay que hacer con la leche”.
Primicias Rurales
Fuente: TodoAgro