Feb 11, 2020 | Opiniones
Buenos Aires, febrero 11 (PR/20) – Desplome de precios, cancelación de contratos y cierre de puertos son algunos de los problemas vividos a partir de la fiebre porcina y el coronavirus.»Fue tan de repente que a la mayoría de las empresas nos afectó. Pero el déficit de proteínas en Asia no se solucionó y el mix consumo-exportación de la Argentina nos permitirá salir adelante», afirmó Carlos Riusech de Gorina.
Carlos Riusech, CEO de Gorina.
El agudo parate del primer importador mundial de carne desencadenó múltiples conflictos a las industrias exportadoras de los países sudamericanos, Uruguay, Brasil y la Argentina, principales proveedores de China. Carlos Riusech, CEO del Frigorífico Gorina, hace un diagnóstico de la situación que están atravesando a partir de la irrupción de la fiebre porcina, que afectó al 60% del stock de cerdos China y otros países asiáticos, causando un déficit de proteínas que podría durar unos años.
«Frente a este faltante se generó una demanda exacerbada de carne vacuna cuyo punto culminante fue la feria de Shanghái de noviembre. Los importadores compraban por encima de sus necesidades habituales y los más grandes lo hacían en exceso. En un breve lapso hubo una estampida de precios, con aumentos de 1.000 a 1.500 dólares por tonelada», contó a Valor Carne el industrial, detallando que «cuando la mercadería llegaba a destino, tras 60 días de embarque, valía mucho más de lo que se había pagado en origen, lo que retroalimentaba la burbuja».
Ante este fenómeno especulativo, que comenzaba a tener incidencia en la inflación del gigante asiático, el gobierno decidió tomar partido. Como el 90% del sistema bancario chino es público, la primera medida fue recortar el crédito a la importación de alimentos.
«Los operadores tuvieron que salir a liquidar posiciones de mercadería para cubrir las obligaciones financieras contraídas. En 20 días, los precios se desplomaron entre un 30 y un 40%. Eso es lo que estamos viviendo ahora», argumentó.
¿Cómo impactó en las industrias? «Fue tan de repente que a la mayoría nos afectó de un modo u otro, ya que manteníamos un flujo comercial importante con ese mercado. Cada exportador tiene su propia foto del fenómeno y su situación particular», agregó, aludiendo a que China se llevó en 2019 el 75% de las exportaciones argentinas o sea unas 630 mil toneladas equivalente res.
Usualmente con ese mercado se opera mediante contratos que incluyen el 30% de anticipo y el 70% restante al arribo la mercadería a puerto. «En los casos que teníamos las órdenes de compra firmadas, pero no se había pagado el adelanto, el contrato fue anulado», aseveró. Y prosiguió: «había algunos contenedores en el agua que no contaban con ese desembolso previo, aunque no debe ser un volumen muy significativo. Esas operaciones están con problemas, los clientes las desconocen y es muy poco lo que se puede hacer», advirtió.
Varias empresas sudamericanas con mercadería en tránsito y que contaban con anticipo, renegociaron el saldo. «Como en nuestro país existe el control de cambios y la obligación de liquidar divisas a través de un mercado único oficial, en algunos casos los descuentos pactados se aplicaron a operaciones futuras. Los importadores más grandes contemplaron la situación pero otros no tenían espaldas financieras como para hacerlo», aseveró.
Tras llovido, mojado
Sobre este escenario turbulento irrumpió el coronavirus, con el cierre completo de algunas ciudades, incluyendo bancos y puertos. Esto llevó a postergar el reinicio de actividades posteriores al Año Nuevo chino por varios días, hasta después del 10 de febrero, mediante un cronograma paulatino que podría ponerse en marcha esta semana.
«La mayoría de los operarios portuarios son empleados públicos y no están trabajando, lo cual agudizó la congestión en los desembarques. Los buques llegaban con la mercadería y no había donde ubicar la carga ni enchufes para conservar el frío de los contenedores», relató Riusech, señalando que algunas compañías navieras tomaron la decisión de descargar en otros puertos, como por ejemplo Singapur. «Por suerte, nos comunicaron que cuando la situación se normalice transportarán la mercadería al puerto final», detalló.
Pero esta logística de emergencia generó un nuevo problema con el cliente chino que pagó el anticipo del 30%. ¿Qué argumentan? «Piden la devolución de ese adelanto porque la mercadería no llegó a puerto», aseveró. De todas maneras y a pesar de llevar casi 90 días en ascuas, Riusech piensa que la situación se irá normalizando poco a poco. «La incógnita es cuándo, hay quien dice dos meses y otros para mitad de año», afirmó
En carne propia
¿Cómo vivió Gorina la crisis? «Nuestra empresa tenía un desempeño interesante en China o sea que hoy estamos dentro de las generales de la ley, tenemos un poco de todos los problemas», indicó.
¿El impacto entre los ganaderos? «A nivel nacional, la faena por día hábil de enero bajó más del 10%, en comparación a diciembre y noviembre. Pero por otro lado, vemos menos oferta de hacienda, sobre todo de novillos, con precios en alza. Parecería una contradicción», planteó.
La actividad ganadera venía de una época de seca en la que era muy difícil administrar las salidas, pero las lluvias regularizaron la oferta forrajera en buena parte del país. «Los productores tienen la opción de mantener los animales en el campo. Además, no se puede comprar dólares y se sienten más confiados conservando su capital en hacienda», subrayó.
¿Redireccionar mercadería?»Desde Gorina hay un incipiente crecimiento de los envíos a Rusia y Chile, estamos colocando un poco más en el consumo y algo estoqueamos, los que podemos guardar lo hacemos». ¿Estados Unidos? «Tiene diferentes alternativas comerciales. Una es de ellas es comprar productos kosher, pero nosotros este año estamos comprometidos con Israel,
A futuro
Para Riusech, la clave para superar las crisis está en el déficit de proteínas de China y otros países asiáticos. «El problema no se solucionó y este año les seguirán faltando de 14 a 20 millones de toneladas de carne porcina», diagnosticó.
Además, la estructura de la cadena cárnica vacuna de la Argentina es una fortaleza. «Si uno mira una gama de abastecedores, como por ejemplo Paraguay y Uruguay, la mayor parte de la producción está destinada a los mercados internacionales. En cambio, en nuestro país tenemos un mix 70% consumo interno y 30 % exportación, y creo que con ello estamos muy bien parados. Por eso, mi visión del negocio es optimista», finalizó.
Por Liliana Rosenstein, Editora de Valor Carne
Primicias Rurales
Feb 5, 2020 | Opiniones
Por Jorge Chemes, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA)
Los productores argentinos, en cada uno de los segmentos del campo, viven con angustia la falta de ideas de la política para la producción. Esa carencia, esa ignorancia, es la que paraliza el desarrollo y despegue del sector agropecuario. Sin imaginación y sin el conocimiento acabado de la realidad productiva, de sus dificultades y potenciales, el campo queda condenado a la tradicional y mala idea de pagar cada vez más impuestos.
Esa medida opaca, que copian oficialistas y opositores y viceversa, generó y genera una gran retracción en el campo que es uno de los pocos segmentos que produce, además de alimentos, recursos frescos y trabajo genuino.
Se suma, a esta constante de gravarnos con más impuestos, la total ausencia de una planificación para la producción que amalgame la ecuación económica del país y el campo pero contemple, necesariamente, su proyección en el tiempo considerando las variables del consumo per cápita, su aceleración o desaceleración, el crecimiento demográfico, los mercados y, claro está, el impacto del cambio climático.
La intervención de estos ejes de análisis, y una planificación que nos permita trazar hoy el campo de 2030, nos permitirá llegar al mañana con diagnósticos ciertos, políticas apropiadas y las herramientas necesarias para asegurarle al campo el futuro que tiene y puede darle al país.
No pensar hoy el campo de acá a diez años es quedarnos empantanados en la fracasada receta de un esquema impositivo tan viejo e ineficaz, excesivamente voraz y absolutamente injusto.
Es tiempo que la política se ponga los pantalones largos y diseñe una nueva ley impositiva, acorde a los tiempos de hoy porque los parches ya no alcanzan a remendar tantos yerros.
Los productores no pueden quedarse al costado del tiempo. Los avances tecnológicos, las demandas de los mercados del mundo y las de nuestro mercado interno, como las readecuaciones necesarias para abastecerlos y abastecer los nuevos mercados y costumbres necesitan una planificación. Logramos, con imaginación y mucho esfuerzo, ser competitivos tranqueras adentro y sin embargo, no podemos desentrañar la tremenda burocracia que nos frena tranqueras afuera.
Es tiempo que la política haga su autocrítica, no solo por la pobreza que le duele al país, sino también por las ineficiencias de sus medidas.
Los productores argentinos somos históricamente solidarios. Hemos aportado siempre y vamos a hacerlo en la certeza de que la medida sea justa y no confiscatoria. El campo también necesita que la política le dé una mano para que nuestros productores endeudados y sin financiamiento, salgan a flote. He allí, la posibilidad de este gobierno de aplicar en el sector agropecuario la justicia social que pregona y que nosotros, con los recursos que generamos, ayudamos a construir.
Primicias Rurales
Fuente: CRA
Feb 1, 2020 | Opiniones
Escribe Susana Merlo
Transcurridos ya dos meses del nuevo gobierno, si bien los grandes lineamientos marco siguen supeditados a la renegociación de la deuda externa, algunas señales podrían ser consideradas, al menos, como llamativas, o directamente alarmantes.
Es que en un lapso realmente breve, primero se decidió ampliar la aplicación de las retenciones (impuestos a la exportación) a los productos de la agroindustria que ya había generalizado la Administración Macri en septiembre de 2018, volviendo a restarle competitividad al sector con mejor perfomance de la economía argentina.
Como segunda medida, también se le quitaron las preferencias que se habían otorgado por ley, a la industrias del conocimiento, y con las que se pretendía (y se había logrado) un rápido desarrollo con muy buenos resultados al punto que las exportaciones de servicios de este sector ya habían alcanzado los U$S 7.000 millones anuales.
Mirándolo de afuera, ¿que conclusión se puede sacar de un país que por propia decisión, le resta posibilidades a su sector más potente, el campo, y que discontinúa el desarrollo de las tecnologías más avanzadas?
¿Hacia adonde apuntan tales medidas?
De más está decir que el esquema se inscribe exactamente en lo opuesto de lo que están haciendo no solo los países más desarrollados, sino también los que muestran los crecimientos más potentes, desde China a la India, siguiendo el camino que antes habían recorrido Corea o Taiwan.
Pensar en avanzar en un mundo globalizado sin desarrollo tecnológico , es igual de desproporcionado que desaprovechar las ventajas competitivas que presenta un país, o un sector. Pero la sumatoria de ambas es casi incomprensible.
No hace falta comentar lo que representan los famosos “unicornios”, término acuñado en el año 2013 por la fundadora de Cowboy Ventures, Aileen Lee, cuando se refirió a las 39 nuevas empresas que tenían una valoración de más de $ 1.000 millones de dólares, y que se usó para poner énfasis en la rareza de tales startups. Desde entonces se define así a una empresa emergente fundada después del 2003, y cuyo número en Argentina ya ascendía a 6, tal es el caso de Mercado Libre o Despegar, entre otras, aunque las “tecnológicas” se venían multiplicando exponencialmente, desde pymes hacia arriba hasta que se adoptó la medida, semanas atrás.
Pero si este grupo constituye una “novedad”, que podría justificar el desconocimiento de algunos funcionarios sobre su alcance, incidencia, o importancia estratégica, no se puede argüir lo mismo de la agroindustria local, verdadera columna vertebral del país desde sus orígenes y generadora, además de ocupación territorial, de los productos argentinos más competitivos disponibles, a nivel internacional.
Y que, lejos de necesitar tipos de cambio preferenciales para la exportación, como le ocurre a prácticamente todos los restantes rubros, la agroindustria local se amaña incluso, para salir adelante sin la infraestructura adecuada (caminos, comunicaciones, servicios, etc.), y afrontando un todavía muy alto “costo argentino”, producto tanto de lo anterior, como de la excesiva burocracia, y del alto peso fiscal que afecta a la producción en general.
Sin embargo, este caso es fiscalmente mucho más grave ya que a la carga impositiva general se le deben adicionar las retenciones, que desde el 2002 hasta fines de 2015, cuando se recortaron a cero (0%) casi todas a excepción de la soja, habían representado una extracción “extra” de, nada menos, U$S 100.000 millones, mientras que con el nuevo esquema reimplantado en el ´18, y profundizado en enero pasado, se estima que el “aporte” adicional superará los U$S 7.000 millones al año, casi la mitad del monto que el campo invierte anualmente solo para llevar adelante la producción que cubrirá la demanda interna de alimentos, madera y buena parte de la fibra, generando simultáneamente exportaciones que superan el 65% de la divisas que ingresan al país por año, o sea, unos 27-30.000 millones de dólares.
Es muy difícil de explicar, entonces, el porqué de la transferencia de recursos que se le aplican a un área de eficiencia máxima, hacia sectores mucho menos competitivos, incapaces de multiplicar la riqueza..
Por eso, a diferencia de la película Volver “al” futuro, donde se avanzaba en el tiempo descubriendo el nuevo mundo y las tecnologías, el esquema que parece aplicarse ahora aquí sería al revés y se vuelve “del” futuro, retrasando o debilitando a los más avanzados.
Primicias Rurales
Fuente: Campo2.0
Ene 27, 2020 | Opiniones
Por Néstor Roulet
Observando los “Precios Cuidados” me pregunté: ¿Qué incidencia tiene la materia prima – precio de la leche al productor- en el precio final de los productos lácteos ofrecidos en “Precios Cuidados”?
Este análisis nos servirá para confirmar o no, la idea que en la cadena láctea – por los altos costos argentinos de logística, impositivos, de comercialización- los perjudicados son siempre los 2 extremos, el productor que recibe un bajo precio por su producción y el consumidor que tiene que pagar altos valores por los lácteos.
Vamos hacer un ejercicio simple y concreto: del valor final de algunos lácteos que se ofrecen en “Precios Cuidados”, calcular cual es la participación de la materia prima –leche cruda, enfriada, con atributos de calidad puesta en tambo- en el precio final de cada unidad (Cuadro 3).
Cuadro 3: Participación de la materia prima en producto final de “Precios Cuidados”
| Precio leche dic.2019
($/lt) |
Producto elaborado en lista de Precios Cuidados |
Litros de leche necesario para elaboración/unidad
(Litros equivalente leche) |
Valor materia prima producto final |
Envases Precios cuidados |
Valor materia prima envases Precios Cuidados |
Precios cuidados
($/unidad) |
Relación
Valor materia prima : Valor producto final |
|
17,14 |
Dulce de Leche |
1,65 |
28,28 $/Kg |
400 gs La armonía |
11,31 |
91 |
1:8 |
| Leche chocolatada |
0,90 |
15,42 $/lt |
1lt Tregar |
15,42 |
82 |
1:5,3 |
| Leche sachet |
1 |
17,14 $/lt |
1 lt La armonía |
17,14 |
40,25 |
1:2,3 |
| Leche en polvo |
8,75 |
149,97 $/Kg |
400 gs Ilolay |
59.96 |
178 |
1:3 |
| Queso cremoso |
7,24 |
124,09 $/Kg |
1 Kg La Paulina |
124,09 |
329 |
1:65 |
| Queso duro |
13,36 |
228,99 $/Kg |
190 gs SanCor |
45,78 |
200 |
1:4,3 |
Esto números destruyen en definitiva la versión: “los lácteos están caros por que le pagan mucho al productor”. Es tan baja la participación en general de la materia prima en el valor final del producto, que podemos concluir que el problema está en los eslabones intermedios – industrialización y comercialización- que, por los altos costos argentinos, por falta de competitividad o por ganancias extremas, confirma que los perjudicados en la cadena lácteas son los dos extremos de la cadena: Producción de materia prima y consumidores finales.
Primicias Rurales
Ene 22, 2020 | Opiniones
Por Zorraquin + Meneses y Asociados
Quién paga la fiesta: en las primeras medidas de orden económico del nuevo gobierno va quedando claro que algunos sectores son los elegidos para “pagar la fiesta”. Y mencionamos el término “fiesta” porque ese es el mensaje que se quiere instalar. Imponer la idea que en el gobierno anterior hubo un derroche en las cuentas públicas orientado a favorecer a unos pocos a costa de someter a otros a la pobreza. Y que para ordenar las cuentas hay que hacer que “los que más tienen” paguen muchos más impuestos para que el gobierno “redistribuya” y pueda cancelar las deudas financieras y sociales contraídas por el país. El sector agropecuario ha sido uno de los elegidos para pagar más impuestos. A nivel nacional con un fuerte aumento de los Derechos de Exportación y con un desdoblamiento cambiario que aumentará los costos de producción; a nivel provincial con un aumento de impuesto inmobiliario e ingresos brutos; y a nivel municipal con tasas viales que crecen más que la inflación. Lo cierto es que hace muchísimos años que el Estado argentino gasta más de lo que puede. Ha subido el 50% el gasto público y en similar medida la presión fiscal y sin embargo la pobreza y el déficit fiscal se mantienen firmes. Quizás llegó el momento de probar algo diferente, como por ejemplo bajar el gasto público y los impuestos en serio, o al menos tener un plan para hacerlo. Los primeros pasos del gobierno generan serias dudas que esto vaya a ser así.
> El efecto anestesia y la realidad: existe una combinación de factores que hacen de “efecto anestesia” sobre los productores: la cosecha fina que termina siendo mejor que lo esperado, un veranito de precios por causas internacionales, las precipitaciones que van “acompañando” a la gruesa luego de un inicio por demás incierto y seco, sumado a la falta de impacto de las medidas por no estar plenamente vigentes en medio de una campaña lanzada, hacen que no se tenga dimensión real del impacto del paquete impositivo total (nacional, provincial y municipal). Eso ha hecho que los márgenes de rentabilidad teóricos no hayan tenido tanto deterioro como el esperado. Es posible que el mayor impacto de las medidas se perciba recién en la campaña 2020-2021 donde esté en vigencia plena el nuevo esquema económico. Lo que no se ve ahora, ni en el gobierno ni en parte de la sociedad, es lo que se deja de ganar y el enorme daño que genera en el mediano plazo en los niveles de inversión y aplicación de tecnología del sector este tipo de medidas. Lo que tampoco se ve es el duro golpe que recibirán las producciones más alejadas de los puertos. Se va a producir, una vez más, una transferencia de recursos de un sector muy competitivo a otro sector (el gasto del Estado) que no es competitivo. Si existiera la percepción que esto es “por única vez” o que con esta transferencia de recursos se corrigen en serio los problemas fiscales, quizás podría existir más optimismo. Pero estas medidas suenan a historia conocida y con un final previsible.
> La producción sigue: a pesar de todo, se va a seguir sembrando, ordeñando, produciendo carne y muchas cosas más. Porque eso es lo que se sabe hacer y lo que en general ha resultado mejor para las empresas. Pero con menos estímulo a seguir creciendo y arriesgando y más planteos empresarios defensivos. Y aunque el discurso oficial refleje lo opuesto, los primeros perjudicados van a ser los pequeños productores a quienes se dice defender. El agro no es un sector de terratenientes millonarios que se dedican a contar dinero. Es en su mayoría una suma de personas acostumbradas a vivir de su trabajo, dispuestas a arriesgar y con una fuerte vocación productiva e innovadora. Con empresas que generan mucho empleo directo e indirecto. Aunque a la clase política le parezca que su principal rol es “aportar dólares”.
> Qué hacer como empresarios ante este escenario: revisar los planes productivos. Priorizar las inversiones a realizar. Hacer un manejo lo más profesional posible de las finanzas. Reforzar la producción por ambientes. Ajustar costos improductivos o de bajo retorno. Revisar criterios de competitividad. Mantener informados a los socios (y a la empresa familiar) para mantener armonía de criterios y de toma decisiones consensuadas. Y poner en marcha todos los “anticuerpos” que hemos generado en tantos años para sobrevivir, una vez más, a políticas poco convenientes para el agro.
> El caso Vicentin / BLD: más allá de lo que pensemos de cada caso y las causas por las cuales se produjeron, nos parece importante marcar el impacto que eventos de estas características tendrán en la cadena, resaltando que seguramente no hemos visto aún todo el efecto dominó. Cuando suceden caídas de esta magnitud se genera un faltante de dinero, y el mismo es de alguien (productores, acopios, corredores, exportadores, bancos, etc.). Por más reestructuración de deuda que se genere, en el corto plazo el dinero no está, y los distintos afectados tratan de diluir, puertas adentro, el impacto que les generó. Es decir, si la dimensión del problema es de 100 o 1.000 M U$S, a alguien le faltan. La pregunta es a quien y si los afectados pueden soportar este efecto dentro de las empresas o si el mencionado efecto dominó derramará a otros eslabones. Lo concreto es que esa cifra no está en la cadena, y alguien la va a sufrir.
>Ruidos en la cadena: llama la atención lo mencionado por el Centro de Empresas Avícolas y por la Cámara Argentina de Feedlot, referido al posible faltante de maíz para abastecer a sus negocios.
https://www.lanacion.com.ar/economia/campo/tension-mercado-avicolas-feedlots-advierten-falta-maiz-nid2324729
No queda claro si este aviso es porque estiman que no podrán adquirirlo en el mercado interno y le están pidiendo al gobierno que intervenga para “obligar” a que les vendan, o porque el temor es que consigan el maíz más caro y eso impulse los precios de ambas carnes en el mostrador, potenciando la actual inflación de la economía. Lo mismo podría mencionarse respecto al trigo y la industria molinera. Ojalá los distintos eslabones se sientan parte de la misma cadena y entiendan que la solución de uno no pasa por el perjuicio del otro.
> Asambleas de productores, el enojo va en aumento: son varios los tractorazos y asambleas que se van realizando y el enojo va creciendo. Bell Ville, Jesús María, Río Cuarto, Rosario, Paraná, Córdoba, Saliqueló y Pergamino son algunos ejemplos de lo mencionado. La última Asamblea en la Rural de Pergamino donde asistieron más de 700 productores publicó el siguiente manifiesto
https://www.ruralpergamino.org.ar/sitio/manifiesto-asamblea-pergamino/
> Novedades impositivas y otras:
– El campo quedó excluido, por ahora, de la obligatoriedad de pagar bono de $4000 a los empleados. Lo definirá la Comisión Nacional de Trabajo Agrario.
– Moratoria en empresas MIPYME: podrán incluir deudas vencidas al 30-11-2019
– Bienes Personales: se pagará a partir de los 3 millones de pesos con alícuotas crecientes del 0.5% al 1.25%. Los bienes radicados en el exterior pagarán más.
– Impuesto País: sobre la compra de moneda extranjera se establece un Impuesto de Emergencia del 30% por el término de 5 períodos fiscales.
– Impuesto sobre débitos y créditos: se duplica el impuesto sobre los débitos para los retiros de dinero en efectivo, excepto para micro y pequeñas empresas.
– Reforma fiscal provincia de Buenos Aires: es una reforma amplia y con muchos cambios. Para destacar: aumento del Inmobiliario con máximos del 75%, suba de patentes a los automotores y aumento de ingresos brutos en las terminales portuarias.
> Qué pasó con los precios: (Posición cosecha MATBA/ROFEX):
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> Qué pasó con los precios: Cotizaciones MATBA posición cosecha 2019
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Los precios en el último mes mejoraron en forma significativa producto de varios factores. El comienzo de acuerdo entre EEUU y China se encuentra dentro de los más relevantes.
> Negocio ganadero: el precio del novillo sigue en valores promedio que van de los 85 a los 90 $/kilo y el ternero de invernada fluctúa entre los 95 y los 105 $/kilo según su peso y calidad (valores similares a los del mes pasado). Las terneras en el orden de los 90 $/kilo aunque con bastante demanda. Los vientres preñados en valores bastante estancados que van de los $32000 a los $40000 según calidad y estado. El aumento de costos debido a la inflación va erosionando los márgenes y hoy los números no cierran atractivos ni para el criador ni para el invernador. Entre los meses de marzo y mayo se genera la mayor oferta de terneros y terneras, por lo que en ese momento sabremos la real tendencia de precios del mercado. La exportación ha seguido operando con buenos márgenes y con una cuota Hilton por arriba de los u$s10.400 la tonelada. Pero se generó en diciembre una alerta por las complicaciones con el mercado chino ya que ha disminuido la demanda por tener altos stocks en ese país, pero además se han retraído los precios (de los 7500 dólares la tonelada a 6000 dólares o menos). Siendo China el principal destino de la carne argentina y representando el mercado de exportación casi un 30% del destino de nuestra producción queda claro que hay turbulencias por delante. En este contexto el aumento de las retenciones a la carne (hoy en 9%) no parece una buena idea. Y la presión a los frigoríficos y a la cadena de aportes “solidarios” nos hace recordar a etapas del ciclo 2011-2015 de intervención nociva en el mercado. Suponemos que no repetirán los mismos errores porque esta industria es competitiva, genera divisas y mucho empleo desde el campo al mostrador. Pero la duda está instalada.
> Negocio lechero: el precio de la leche está estancado o en leve baja. El aumento del precio del último mes fue nuevamente del 2% dando un precio promedio SIGLEA de 16,82
$/litro (el mes pasado fue de 16,43 $/litro) o 248,93 $/kilo de sólido. El aumento respecto a un año atrás es del 81%, valor que, como venimos informando, es alto todavía pero se erosiona mensualmente a un ritmo de 5 a 6 puntos porcentuales. Las exportaciones cayeron un 11% en volumen en el período enero-noviembre 2019 versus el mismo período del 2018. Y hay pesimismo a partir del aumento de los derechos de exportación (la leche en polvo pasó a pagar el 9% de retenciones). Y el consumo interno sigue retraído ya que, según el Observatorio de la Cadena Láctea, el mismo se ubica en 176 litros/hab/año que es un 7,4% menos que en el 2018 (donde era de 190 litros). En este contexto, el presidente de la Nación declaró en una radio que los tambos tienen sus costos en pesos y que no debieran ser afectados por una devaluación. Hay numerosos trabajos que demuestran que aproximadamente el 70% de los costos productivos de la leche están fuertemente relacionados al valor del dólar. Suponemos que el Presidente Fernández hizo esta afirmación por falta de conocimiento del negocio, pero sería importante que el Ministerio de Agroindustria difunda información confiable y fidedigna a aquellos que toman las grandes decisiones en el país. Porque diagnósticos equivocados llevan a tratamientos erróneos
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Primicias Rurales
Fuente: Zorraquin + Meneses
Ene 21, 2020 | Opiniones
Por Manuel Alvarado Ledesma
Buenos Aires, 21 enero (PR/20) — El último (y reciente) reporte de Estimaciones de Oferta y Demanda Mundial del USDA redujo la estimación sobre stocks finales de trigo para el mundo, respecto a la campaña 19/20 que está finalizando.
En lugar de un volumen estimado del mes anterior, de 289,50 millones de toneladas, ahora calcula 288,10 millones, es decir 1,40 millones menos de trigo.
La baja en la producción resulta de los problemas sufridos en Australia y en Rusia. Las terribles condiciones que tuvo que soportar la costa este de Australia permiten inferir que la cosecha de trigo del país sería las más reducida de los últimos 15 años. Veremos…
En la Unión Europea, la situación de siembra del trigo de este año deja bastante que desear por el exceso de lluvias, sobre todo en Francia.
Así las cosas, el precio del trigo ha logrado niveles máximos, desde mediados del año 2018.
Para acentuar la situación de oferta restringida en el comercio internacional, las autoridades de Rusia han anunciado que establecerán una cuota de exportación de trigo de 20 millones de toneladas para el primer semestre. Pretenden garantizar la cobertura de las necesidades domésticas del cereal.
También, el nuevo cuadro de importaciones por parte de China, luego de la firma de la fase 1 del acuerdo entre EE.UU. y China, ha abierto grandes expectativas sobre la compra de productos agrícolas estadounidenses que podrían beneficiar no solo a la soja sino también al trigo.
En fin, el panorama sigue siendo muy bueno para los precios del trigo. Porque además de lo comentado, el temor que suscita el clima en el mundo continúa profundizándose. Lo que pasa en Australia está dejando una marca muy honda en los mercados internacionales.
¿Y qué está pasando con la soja? Contra todo lo esperado, después de la firma de la Fase 1 del Acuerdo, no hubo mejoras en los precios.
Por el contrario, están retrocediendo, fundamentalmente por toma de ganancias por parte de los inversores especulativos. A ello se une cierto pesimismo de los operadores que se preguntan si verdaderamente China realizará las importaciones prometidas.
Sin embargo, no hay razones para el pesimismo. Porque, después de todo, China abre su comercio con EE.UU. y, subsecuentemente, con el mundo. El proteccionismo exacerbado deja de ser un fantasma.
No olvidemos, además, que EE.UU. muestra una baja en la producción de aproximadamente 20 millones de toneladas. Una buena para el precio de la soja… ¿no? Al menos para el mediano plazo.
Primicias Rurales
Fuente: Agrositio