Buenos tiempos para la carne argentina

   Buenos Aires, 7 abril (Especial para NA, por Ulises Forte*)– Hace pocos días, las entidades de la producción me ratificaron como presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) por dos años más, por lo que, en primer lugar, debo agradecer muy especialmente a Federación Agraria Argentina, entidad a la cual pertenezco, que me ratificó la confianza, y a Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas y Coninagro por haberme apoyado.
   Más allá de la alegría personal, este nuevo período está cargado de desafíos como nunca antes los tuvo el IPCVA, históricamente sometido al maltrato por parte de los funcionarios de turno.
   Hace dos años se dio vuelta la página y hoy están dadas las condiciones para el trabajo consensuado y sostenido entre el sector público y los privados.
   Habíamos pasado del "no se puede" al quizás "se pueda", y hoy, finalmente, se acabaron la excusas. Se terminó la transición. Hoy lo podemos hacer, lo estamos haciendo y lo vamos a hacer más y mejor. Es hora de que el IPCVA levante vuelo definitivamente y prueba de ello es la agenda que tenemos para este año.
   Por un lado, conscientes de que el mercado interno es el motor del negocio, vamos a realizar una gran campaña nacional para posicionar la categoría novillo y los cortes menos difundidos entre nuestros consumidores que, como siempre digo, son nuestro principal cliente.
   En tanto, por otra parte, además de robustecer la presencia en foros y ferias internacionales, estamos delineando una campaña de posicionamiento en China, que es nuestro principal cliente internacional.
   Porque todos sabemos que China es una "aspiradora" de carne, pero los chinos aún no conocen las propiedades de la carne argentina, a diferencia de lo que ocurre en el mundo occidental donde gozamos de un gran prestigio, por lo que es necesario comenzar a contarles que la nuestra no es cualquier carne, no es carne "a granel", es la mejor carne del mundo.
   Todo esto sin descuidar otros mercados estratégicos, como la Unión Europea –donde un reciente estudio encargado por el IPCVA nos demostró que seguimos teniendo la mejor imagen-, Chile o Israel; nuevos destinos, como Canadá, Filipinas o Vietnam y grandes apuestas, como Japón o Corea, donde estamos trabajando junto al Estado para lograr la apertura.
   Paralelamente, seguiremos recorriendo el país con seminarios y jornadas, compartiendo con los productores ideas y tecnologías para mejorar la productividad, que es otro de nuestros grandes desafíos.
   Son nuevos –y buenos- tiempos para la producción de carne. Y desde el IPCVA aceptamos el desafío.
 
(*) Presidente del IPCVA
 
 
Primicias Rurales

Andar a ciegas

   Buenos Aires, 6 abril (PR/18) — El sector agropecuario enfrenta una de sus crisis estructurales más serias de las últimas décadas. Una sequía desoladora que abarca todo el corazón agrícola ganadero más productivo de la Argentina y del mundo. Sobreviene después de una inundación, también devastadora que lo golpeó duramente los 2 años anteriores.
 
El sector es el motor de la economía y mayor generador de riqueza y el daño impacta en el PBI en más de un 1%, más de un 20% de la cosecha de soja y maíz, y un daño a determinar en carne y leche y otros cultivos, ya que al momento no se han registrado lluvias de importancia, no se han podido hacer reservas forrajeras, y menos forrajes de invierno.
 
El daño que se presenta a la economía es grande, pero cuando se lo toma en lo que le produce al productor es devastador. Cada productor es un universo y éste está herido casi sin salida ni climática ni económica. El impacto negativo pone al productor en una situación muy difícil de afrontar y que le llevará varios años para salir, si es que no queda en el camino.
 
La República Argentina no cuenta con mecanismos institucionales de ayuda para estas ocasiones. La ley de emergencia agropecuaria no alcanza, está diseñada para otras circunstancias y cuenta con un efímero fondeo que no alcanzó nunca, menos ahora no solo por la envergadura del problema si no porque han pasado casi 10 años desde su última actualización.
 
Ahora bien, el sector agropecuario aportó desde 2002 hasta 2017, 86.400 millones de dólares, el resto de la economía 33.030.
 
Solo el complejo sojero aportó 64.000 millones de dólares, en ese periodo, un 17% más que las reservas existentes en el Banco Central al cierre de 2017, y tributará a pesar de todo 7.100 millones de dólares en 2018 y 2019.
 
El costo que deberá absorber el sector sólo en maíz y soja para lograr un punto de equilibrio será de 1.700 millones de dólares, esto sin incluir arrendamientos ni carne ni leche ni otros cultivos.
 
Por otro lado la ley de emergencia cuenta con 500 millones de PESOS. La nada misma frente a la pérdida. Y a pesar de haber tenido durante 2 años 20 provincias en emergencia, no se ha debatido debidamente un mecanismo institucional de contención y ayuda. Recién ahora, por presión de CRA, se instala el debate y en una primera aproximación, parece no haber voluntad del estado en aportar fondos para mitigar éste riesgo.
 
Se debe entender que no habrá supermercado del mundo sin una contención de riesgo climático efectiva, frente al proceso de cambio climático que enfrenta el planeta. Otros países competidores nuestros, como España, EE.UU. y Brasil, lo han solucionado.
 
Todas las propuestas de seguros agrícolas, mitigación de riesgos, compensaciones por pérdidas, tienen un altísimo costo que necesitan la presencia y aporte del estado, sea por el mecanismo que sea. O por aportes directos para el subsidio de primas, o por eliminación de impuestos a las primas (hoy más del 30% del costo de la misma), o por desgravaciones impositivas.
 
CRA junto a las otras entidades, está trabajando en distintas opciones, pero es como un vuelo a ciegas, no tenemos definición y por ende entendemos que la decisión del estado de hacer algún aporte o está en duda o ya se ha tomado. No se han hecho anuncios ni se han dado las señales correctas.
 
El sector no sólo está herido si no que se siente discriminado. Sólo el año pasado se le derivaron a SanCor una empresa privada 500 millones de pesos para su rescate. Mismo monto que para toda la emergencia climática de 20 provincias, hecho denunciado por CRA. No hay equidad de trato y menos al sopesar realmente el daño al productor y a país de estos eventos.
 
El sector nunca le sacó el hombro al país, es el sector más dinámico y competitivo de la república, el único que ha generado inversión genuina en éste nuevo proceso. Hoy necesita la definición concreta del estado nacional para solucionar un problema estructural que lo condena.
 
Todo es decisión política. CRA lo plantea, lo expone y junto con otras entidades trabaja. El estado decide el camino, no podemos andar a ciegas.
 
 
 
CRA
PRIMICIAS RURALES
 
 

Grobocopatel advirtió que por la sequía los productores no tendrán margen para retener cosecha de soja

   Buenos Aires, 4 abril (PR/18) — El empresario agroindustrial Gustavo Grobocopatel, quien fue dueño de uno de los pooles de siembra más grandes de Sudamérica, aseguró hoy que la sequía no dará margen a productores para retener la cosecha a la espera de una mayor baja de retenciones, por lo que deberán vender la soja.
   Mientras que el Gobierno comenzó en enero la implementación de su plan de reducción de medio punto porcentual por mes de las retenciones a las exportaciones de soja, que el año pasado cerraron en 30% y este mes bajarán hasta el 28%.
   "Estamos hablando de una baja mensual de 0,5% mensual pero las volatilidades de precios pueden ser, más o menos del 10 ó 15% mensual, o sea que no hay posibilidad de que el productor tenga en cuenta esta variable para tomar decisiones", dijo Grobocopatel.
   El presidente del grupo "Los Grobo" aseguró que por la sequía que está afectando a buena parte del país "la situación del productor sojero va a ser muy complicada" este año y remarcó que "la caída de ingresos será muy importante", en declaraciones periodísticas.
   "Tendremos un año complicado a nivel productor y también impactará en la economía del país", enfatizó y agregó que "el productor va vendiendo a medida que necesita el dinero: no hay especulación, ya que con la sequía no hay margen para eso".
   Grobocopatel explicó además que en este momento "no hay expectativa de suba de dólar o suba de precios más allá de las volatilidades propias de un mercado vinculado con las medidas proteccionistas de Estados Unidos y China".
   Respecto de las retenciones sojeras, el productor sostuvo que "el gobierno ha sido claro, hay un cronograma de reducción de retenciones muy pequeña por mes, pero la inestabilidad de los precios de los mercados son muchísimos mayores que la baja de retenciones".
   Además, delineó los requerimientos del sector: "En la Argentina necesitamos más inversión en investigación y desarrollo, la Ley de Semillas, un seguro agrícola amplio y a un costo lógico, entre otras cosas".
   Los Grobo es un grupo económico argentino con eje en la producción y exportación agroindustrial alimentaria en la Argentina, Paraguay y Uruguay. .
   Grobocopatel había estimado que por la sequía, que según la Bolsa de Comercio de Rosario habría comenzado a revertir en la región agrícola central, se perderán US$ 5.000 millones en exportaciones a causa del impacto del evento climático en la producción agropecuaria.
 
NA
 
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Los productores afectados por la sequía necesitan apoyo crediticio

 

   Buenos Aires, 31 marzo (Especial para NA, por Carlos Iannizzotto*) — Frente a la peor sequía que abatió nuestro país en los últimos 70 años, creemos que es urgente la demanda de herramientas que permitan seguir trabajando en el campo.
   Apoyamos las medidas anunciadas por el Gobierno la semana pasada y puestas en vigencia en forma inmediata ya que contemplan mayores plazos de pago para los productores afectados, creemos que aún hay mucho por hacer.
   Hay productores que están abatidos y con pocas posibilidades de recuperación en la Pampa Húmeda. El problema del productor afectado es cómo arranca la temporada que viene.
   Los plazos de gracia son bienvenidos, tanto como los plazos con tasas accesibles. Además, otro tema que preocupa es el avance de la AFIP sobre los productores afectados por la emergencia.
   También queda claro que la declaración de emergencia no basta.
   Es necesaria la implementación del Seguro Multiriesgo y una financiación especial.
   Sabemos que el Banco Nación está haciendo un gran esfuerzo como el INAES con quienes CONINAGRO firmó convenio para subsidiar las tasas. De hecho, se les hará llegar a los micro, pequeños y medianos productores, líneas de créditos con mejores plazos de financiamiento respecto de las líneas previamente vigentes, contemplando condiciones específicas para determinados sectores agroindustriales para el pago de capital. .
   La Bolsa de Cereales de Buenos Aires considera que las pérdidas por sequía llegarán a casi 3500 millones de dólares en el Producto Bruto de las cuatro principales cadenas agrícolas (soja, Maíz, Trigo y Girasol) como absoluta consecuencia de la situación de déficit hídrico. .
   Esta caída – dicen – representa el 0,5% del PBI argentino. Por otro lado, se estima una disminución de 3.309 millones de dólares en las exportaciones netas del sector.
   Y seguimos trabajando en un proyecto para las economías regionales ya que algunas de ellas, como la citrícola, también se vieron afectadas por la escasez hídrica.
   Esta iniciativa, a ser presentada en el Congreso, no es sólo una herramienta para el desarrollo económico, sino que también apunta al desarrollo demográfico armónico de nuestro país, para que los hombres y mujeres que viven en el interior encuentren un futuro digno y no tengan que migrar a los bolsones de pobreza que se juntan en los anillos periféricos de las grandes ciudades.
   Con nuestras acciones apuntamos trabajar para más allá de la Pampa Húmeda y alentar el crecimiento de lo que se denomina "el interior". Y si bien para eso se necesita planificación, estamos dispuestos a realizarlo.
   Este Proyecto de Ley en marcha contempla siete áreas de trabajo tendientes a incrementar el financiamiento, reducir la presión impositiva, mejorar el transporte, brindar a esas regiones de obras de infraestructura específicas, crear un Seguro Siniestros Climáticos, promover el acceso a Mercados, y desarrollar el asociativismo y la educación.
   Es decir, apuntamos a trabajar para todas las regiones, por el bien del productor y de la sociedad que recibe el impacto de su actividad productiva. 
 
Primicias Rurales
NA

Producción de soja argentina: apenas 38 millones de toneladas

   Buenos Aires, 24 marzo (Especial para NA, por Alejandro Ramírez*) — Lamentablemente, las precipitaciones de las últimas semanas llegaron tarde como para paliar la terrible y profunda sequía que abatió los cultivos de la cosecha gruesa en la Pampa Húmeda.
   El excesivo calor, los vientos cálidos y secos, los días largos y la escasez de lluvias, conformaron un cóctel explosivo, generando pérdidas notables, posibles menores rindes a los estimados y serios inconvenientes de calidad comercial.
   Lógicamente deberemos esperar a que comiencen a entrar las máquinas a los lotes y verificar cuáles serán los rindes por hectáreas, pero lo perdido, perdido está, y será muy difícil que con el transcurso de las semanas y a pesar de que llueva, la situación mejore.
   Por eso, es que estimamos una producción de alrededor de 38 millones de toneladas de soja. Esto representa una merma del 30% sobre los 54 millones de toneladas estimadas a la finalización de la siembra de la oleaginosa.
   Esta importantísima reducción de producción representa una disminución de ingresos por divisas de alrededor de 5.600 millones de dólares y 1600 millones de dólares menos que ingresarían al fisco nacional en concepto de retenciones a las exportaciones.
   Verdaderamente es una muy mala noticia no tan sólo para las economías del interior del país, para los pueblos y ciudades de las provincias involucradas, sino también para el erario público.
   Debemos considerar, que muchos pueblos y ciudades del interior, esperan con ansias las cosechas, que es el momento de recuperar las deudas otorgadas en créditos comerciales, y poder comenzar las ventas contra dinero disponible.
   Muchos comercios esperan este momento de zafra para "comenzar el año comercial". Al haber bastante menos cosecha, las cobranzas de las deudas comienzan a dificultarse y las posibles nuevas ventas empiezan a dilatarse o directamente a diluirse.
   Pero lo que más llama la atención a los productores y algunos analistas nacionales, es que los valores internacionales de la soja en vez de subir por las chances de que ocurra una menor cosecha en nuestro país, los precios se encuentran tranquilos y con algunas bajas puntuales.
   Es más, al conocerse el último informe de oferta y demanda mundial del USDA norteamericano donde bajaban la posible producción argentina de 54 millones de toneladas a 47 millones de toneladas, ese mismo día, las cotizaciones en el mercado de Chicago fueron a la baja.
   Los que hace algunos años nos encontramos analizando los mercados agropecuarios, ya hemos visto y estamos bastante acostumbrados a los "manejos" de información por parte del organismo norteamericano.
   En este último informe que hacemos referencia, el mercado esperaba un ajuste hacia abajo bastante mayor a lo que ocurrió.
   Pero muchas veces, el USDA intenta que el impacto no sea tan importante, para evitar fuertes fluctuaciones en las cotizaciones, "jugando" no tan sólo con las cifras de producción de los países, sino también subiendo o bajando las cifras de crushing (molienda) o de exportaciones.
   Así fue como la última vez, con la baja de producción de Argentina, informaron una disminución en el comercio de los EEUU y un aumento de producción en Brasil, como para compensar en cierta medida la baja de producción de nuestro país.
   Pero sabemos que en el próximo informe y ya sobre el comienzo de nuestra cosecha, el organismo norteamericano tendrá que ajustar nuevamente hacia abajo las cifras de producción de Argentina y quizás no tenga nada para ajustar e intentar atemperar la baja de los guarismos de producción. Y cuando esto ocurra, las cotizaciones internacionales de la soja, los aceites y los subproductos se ajustarán hacia arriba.
   Al menos, ya los exportadores y las fábricas de nuestro país vienen anticipando sus compras, en relación a los volúmenes de otros años en esta misma época.
   Esto demuestra la seria preocupación de los industriales y exportadores ante la firme posibilidad de que la cosecha esté cerca de los 38 millones de toneladas por nosotros informada.
 
 (*) Analista Agropecuario.
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Un año desafiante para la ganadería

 “Será un año difícil porque habrá que enfrentar una sequía cuya intensidad no estaba en los cálculos. Pero, en términos generales, podría afirmar que no han cambiado las oportunidades que genera una demanda internacional que crece por encima de las posibilidades que tienen los abastecedores de satisfacerla. En cambio, la oferta del conjunto de las carnes mantendrá el mercado interno muy bien provisto y con algún exceso, poniendo en jaque el modelo desbalanceado de la ganadería argentina entre ambos destinos”, dijo Víctor Tonelli en la jornada “Ahora Brangus” organizada por la Asociación de la raza en Expoagro.

Dicho esto, el especialista ratificó que el futuro de la ganadería está mucho más ligado a las exportaciones que al mercado interno y eso requerirá un cambio en los planteos productivos hacia haciendas más pesadas, en el que las recrías serán vitales.

¿Será posible lograrlo este año con insuficiente oferta forrajera, costos de suplementación y terminación por las nubes, y otras limitantes derivadas de la sequía?, preguntó el especialista. Seguidamente analizó los factores claves a la hora de proyectar el negocio en año tan particular, tomando como referencia la experiencia frente a otras secas de magnitud, como la de 2009, y las alternativas más recientes de la oferta y la demanda en el mercado interno e internacional.

De la expansión a la sequía

Hace algo más de dos meses, la ganadería se preparaba para un año en el que todos los parámetros auguraban un crecimiento interesante. “Seca de por medio, el costo de los granos lleva acumulado subas superiores al 40%, con mayor venta de hacienda por la caída de la oferta forrajera. Todo esto, ha modificado las previsiones para este ciclo”, describió Tonelli.

Una de las cuestiones a tener en cuenta para ver dónde estamos parados es la evolución de los precios de la invernada y los gordos, desde principios de 2015 hasta fines de febrero de 2018. “La categoría que ha quedado muy retrasada es la invernada, que se ubica 27% por debajo de la inflación (IPC) y 37% respecto del tipo de cambio, en tanto que los gordos para consumo y exportación han acompañado al dólar, aunque quedaron 20% por debajo del IPC”, afirmó.

Sobre esta base, hay algunos parámetros que permiten predecir cómo se comportarán los precios de los gordos para faena con destino al mercado interno. Como se dijo, la oferta global del conjunto de las carnes volverá a crecer de la mano del incremento de la producción de carnes vacunas y porcinas, superando los 120 kg/habitante/año, nivel que resulta más que suficiente para satisfacer la demanda. Además, con la escasez de pasturas, se registra un récord de encierres en los corrales, que supera en un 24% las existencias de igual mes del año pasado. El 80% de esos animales corresponden a categorías livianas que se vuelcan al consumo, por cierto, presionando la oferta.

“Con este panorama, resulta difícil imaginar subas respecto de los valores actuales en los gordos destinados al mercado interno, como ocurrió en otoños de años anteriores”, aseguró Tonelli.

De la exportación  

Un tema importante para la ganadería nacional es el efecto de la sequía sobre la oferta de animales para exportación. A diferencia de lo que ocurre en las categorías de consumo, la mayor proporción de novillos y vacas con ese destino proviene de esquemas pastoriles o con suplementación a campo.

Para predecir lo que sucederá, el analista comparó lo ocurrido en la histórica sequía de 2009 con el promedio 2011-17. “La oferta de novillos en ese año de crisis climática registró caídas significativas en mayo, lo que luego se compensó parcialmente en el último trimestre. En vacas, como es de esperar, hubo un fuerte incremento desde abril hasta julio, con caídas importantes en los meses de septiembre, noviembre y diciembre”, señaló Tonelli, aludiendo a que en esta oportunidad podría esperarse un desempeño similar.

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Algo que juega a favor del negocio, es el continuo crecimiento de las cotizaciones  internacionales. “Según FAO, el precio promedio de la carne vacuna aumentó 7,5% en el último año, mientras se mantuvo el del pollo y cayó 2,3% el del cerdo. Esta suba va de la mano de la demanda liderada por China y países con economías en desarrollo”, puntualizó.

Frente a este escenario alentador, la variable crucial es la continua caída del stock de novillos. “Por efecto de la política restrictiva a las exportaciones impuesta desde diciembre del 2005, el stock de novillos hasta marzo del 2017 cayó 60%. Lamentablemente, las previsiones para este año indicarían una nueva baja pese a que las mencionadas restricciones se eliminaron a fines del 2015”, advirtió.

En conclusión, “existe una demanda creciente con precios internacionales firmes, una oferta que sigue reduciéndose y que sufrirá los efectos de la sequía; y un poder de compra de la industria con posibilidades de mejorar los valores actualmente pagados. Con todo ello, el precio del novillo para exportación se irá afirmando a poco que la oferta actual comience a mermar”, indicó Tonelli. Y agregó: “para la categoría vaca habrá que esperar que pase el aluvión de oferta, que se dará hasta principios del invierno, y luego tendrá valores firmes”.

De la invernada

Con respecto a la oferta de terneros, si bien la estacionalidad de la venta es estructural, es bueno recordar que en el trimestre abril-junio sale el 42% del total anual y como consecuencia se obtienen los menores precios. “Este año, por efectos de la sequía, la oferta se anticipará algunas semanas adelantando esa caída en los valores”, sostuvo.

Conviene recordar que la relación entre el precio del maíz y el novillito para faena es una variable de alto impacto en el valor de la hacienda para invernada. Para analizarlo, el especialista monitoreó una serie desde comienzos de 2014 a marzo de 2018. “En el primer semestre de 2014, hubo altos precios de maíz. A partir de julio, se registró una fuerte caída, manteniéndose una ecuación favorable para el ganadero hasta hace tres meses, fecha en que el efecto de la sequía y el salto del tipo de cambio, lo llevó al peor nivel del período:10,8:1”,  explicó, señalando la línea azul del gráfico que se muestra a continuación. Y destacó: “esta relación tiene una gran incidencia en cuánto podrá pagar el engordador por el ternero ($/kg invernada/$ kg gordo faena) para que los números de su actividad cierren. Como se ve, ambos variables siguen tendencias similares”.

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Una cuestión que también influirá este año en los valores de la invernada, es la expectativa de incremento en el número de terneros logrados, dato que se podrá confirmar cuando SENASA lo publique, a fines de marzo. “Hubo un buen nivel de servicios en el período 2016-17 y pese a las inundaciones de otoño-invierno del año pasado, se espera un incremento en la cantidad de terneros por aumento de los vientres y de la marcación”, adelantó.

Así las cosas, concluyó: “lamentablemente, solo puede esperarse una caída en el precio de la invernada que acumulará mayores diferencias respecto de la inflación y del dólar”.

En síntesis, “el 2018 será un año para actuar con cautela, pero intentando, dentro de los recursos disponibles, no perder el rumbo y orientar los planteos a los rubros más convenientes”, finalizó Tonelli.

Por Liliana Rosenstein, Editora de Valor Carne

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