Interacción entre animales silvestres y domésticos

 

   Buenos Aires, 10 febrero (Especial de NA, por Andrea Marcos*)– Las interacciones entre la fauna silvestre, los animales domésticos y el hombre aumentan a medida que avanza la frontera agrícola y se reducen los espacios naturales.
   Una posible consecuencia para los productores es la depredación del ganado por parte de carnívoros silvestres, pero existen herramientas para disminuir el riesgo de que esto ocurra y reducir las pérdidas económicas asociadas.
   La mayoría de las veces, los casos de depredación reflejan algún tipo de desequilibrio en el ecosistema (falta de espacio, de presas silvestres, o aumento de la población humana). Algunos ganaderos optan por la eliminación preventiva de carnívoros a través de estrategias letales como la caza, el trampeo o el envenenamiento.
   Estas acciones tienen consecuencias no deseadas, como la muerte de especies protegidas o en peligro de extinción que no están asociadas al problema de depredación. Además, se debe tener en cuenta que la caza puede ser ilegal y que el uso de sustancias tóxicas administradas sin control puede ser riesgoso para las personas.
   Es importante saber que los depredadores actúan como indicadores de la salud de los ecosistemas y regulan las poblaciones de animales de los cuales se alimentan.
   No todos los carnívoros silvestres atacan al ganado. Se considera que los animales jóvenes, los enfermos y los viejos son más propensos a atacar presas domésticas más sencillas de atrapar.
  Sin embargo, la presencia de uno de estos animales no implica necesariamente un riesgo para el ganado, especialmente si se toman algunas medidas para protegerlo.
   Ante la presencia de un puma u otro carnívoro en las cercanías de un establecimiento ganadero en el que no se han registrado ataques, se recomienda no eliminarlo. Un depredador que no ataca al ganado puede resultar beneficioso por ocupar un territorio que no podrá ocupar otro animal.
   Existen prácticas para disminuir los riesgos de predación por parte de pumas y zorros. Por ejemplo, mantener y proteger la fauna local ayuda a que los carnívoros se alimenten de estas presas y desalienta el ataque al ganado. En este sentido, los campos sobrepastoreados, en los que trabaja poco personal, sin presencia de perros entrenados y con escasas recorridas de control, son más susceptibles de ser predados que aquéllos con buena cobertura de pasturas y un manejo de mayor calidad.
   Los perros pastores son una herramienta efectiva como método de control no letal. Deben ser criados y entrenados adecuadamente, lo cual requiere de dedicación y cierto costo. Otra medida es la protección del ganado más susceptible, las especies menores (ovinos y caprinos), las hembras cercanas a la fecha de parto y los animales jóvenes, ubicándolos cerca de viviendas o zonas que los puesteros recorran de manera regular y realizar encierros nocturnos en corrales diseñados para evitar el acceso de carnívoros.
   Por último, resulta fundamental realizar un correcto manejo de los cadáveres de animales. Asimismo, se debe desalentar el uso de venenos para realizar controles poblacionales de carnívoros, ya que representa un riesgo para especies silvestres y domésticas y las personas que pueden estar en contacto con el veneno, durante su aplicación o posteriormente.
   Frente a un posible problema de predación, se debe consultar a los organismos especializados (direcciones de Fauna y secretarías de Ambiente) u organizaciones no gubernamentales que disponen de personal capacitado para asesorar respecto a estas problemáticas.
    (*) Veterinaria. Dirección de Epidemiología y Análisis de Riesgo del Senasa. Punto focal de fauna silvestre para la Organización Mundial de Salud Animal. El Senasa agradece al Licenciado Claudio Bertonatti por haber aportado información valiosa para la redacción de este artículo.
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Los Supermercados también compiten

 
Estamos transitando un año que debe ser el puntapié inicial para las tan ansiadas reformas anunciadas.
Para el 2018 debemos avanzar en las reformas impositivas, y laborales. No hay competitividad ni la posibilidad de ser el supermercado del mundo si no lo hacemos y bien.
La falta de coordinación entre las diferentes áreas de Gobierno y sus diferentes estratos, Nacional, Provincial y Municipal; conlleva a una serie de distorsiones y complejidades que dificultan el normal desempeño del sector.
 El campo no puede ser el pato de la boda que pague los costos. La situación se torna inviable con aumentos constantes que impactan directamente en el bolsillo de los productores.
Todo impuesto distorsivo afecta la confianza y la previsibilidad. Todo insumo tiene una carga impositiva asfixiante. La componente impositiva de la energía actúa como freno a la producción y el empleo.
Tenemos un camino largo, donde profundizaremos el diálogo y entendemos que ese es el camino para entenderse y lograr acuerdos.
Es el momento de entender al campo como un generador de trabajo, arraigo local, desarrollo del interior y por sobre todas las cosas, entender que el campo no es solo producción y exportación, sino también un eslabón social dentro del vasto territorio argentino.
Por eso, creemos que el 2018 debe ser el año donde la competitividad empiece a llegar a nuestro sector, con reglas claras, y avanzar hacia las metas necesarias.
En solo un año hemos aumentado las exportaciones en más de un 30% desde 2016 y el país volvió a ser líder mundial. La producción agrícola, por su parte, creció un 24%, mientras que la venta de maquinarias aumentó en un 60%. Y un dato no menor: se mejoró la calidad ambiental de los suelos agrícolas al incorporar más superficie de los cereales como trigo y maíz.
Esto es solo el principio, debemos consolidar las economías regionales y apostar a generar más y mayor empleo agregando valor a la producción en origen. Esa es la manera de poder alcanzar resultados que hagan a nuestro país más competitivo.
Con un tipo de cambio retrasado y altas tasas de interés, la consecuencia es la contracción del sector. La reforma tributaria sin ajuste por inflación, aumentos de los inmobiliarios inmediatos y confiscatorios contra la reducción de tasas y sellos a 2 años, son ejemplos de que la reforma va en sentido contrario a la competitividad. Los estados provinciales y municipales se fagocitan el intento de la Nación de bajar la carga impositiva.
Aquí se decide quien paga el gasto, cómo y con quien se financia el Estado. El presidente anunció en el CCK una reforma con equidad contributiva. No se ve concordancia entre lo anunciado y lo sancionado.
Regímenes de promoción como el de Tierra del Fuego que representa, por sí solo, la mitad de las retenciones a la soja son ejemplo de la transferencia de recursos no solo de un sector a otro si no de una región a otra. Esto no es Federalismo si no discrecionalidad.
 Subsidios, regímenes, carga laboral e impositiva se deben discutir entre "TODOS" los actores del país.
Pero además, generan transferencia de recursos de un sector de la sociedad a otro. El sector agropecuario y los productores lo vienen haciendo históricamente, hacia el sector industrial y al sector público y no con parte de su renta, sino de su capital.
 El supermercado no funciona así. Puede hacerlo en el corto plazo, pero en el largo plazo cierra, la competencia lo devora. 
 
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Fuente: CRA

Esta vez el campo no va a ayudar a disminuir el déficit comercial

   Buenos Aires, 3 febrero (Especial para NA, por Susana Merlo*)– Si alguien pensó que este 2018, por ser año par, sin elecciones, iba a permitir algún respiro como para poder trabajar mejor, se equivocó de medio a medio.
   Entre los altibajos del tipo de cambio, las altas tasas de interés que, aunque disminuyen (muy despacio), aún encarecen demasiado el dinero y los extremos del clima, no hay forma de poder programar ningún tipo de inversión, menos aún en el campo.
   De hecho, la "Niña" típica que caracterizó las primeras semanas del año, con lluvias torrenciales en el norte y ahora seca en el centro y el sur (exactamente al revés de "el Niño" que jaqueó durante tres campañas consecutivas), ya impusieron pérdidas de distinta magnitud al impedir completar las siembras.
   Así, de esta manera, las expectativas de la próxima cosecha 2017/2018 arrojarán, con suerte, resultados bastante similares a los del ciclo anterior, es decir, unos 125-128 millones de toneladas.
   Sin embargo, si el clima sigue alterado, es probable que a la menor cosecha de soja se le agregue también una recolección de maíz recortada respecto a lo que se esperaba.
   Por el lado de los tambos, y aún con los 6 pesos por litro en tranquera que están recibiendo en la actualidad, tampoco se puede esperar una reacción muy fuerte.
   Seguirán cerrando algunos tambos más, y con pocas pasturas en el centro-sur, donde están las principales cuencas lecheras, lo máximo que se podrá pretender es que el volumen de leche final a obtener también sea similar al de 2017, en alrededor de 9.000 millones de litros, lo que significa 2.500 millones menos que el récord.
   Lo mismo ocurre con la fruticultura y otra cantidad de rubros que ya se transformaron en casi marginales, debido a la continua caída de producción, desde semillas, hasta algodón, desde ovinos y su lana, a algunas fibras y frutos.
   Sólo la hacienda vacuna mantiene algunas esperanzas debido a la firmeza del mercado interno, pero también a la consolidada demanda mundial de carne (de entre 9 y 10 millones de toneladas) que, junto con los mercados internacionales que se están reabriendo, además de algunos nuevos, caso China para carnes frescas, hacen mantener el optimismo de los productores.
   Pero lamentablemente este rubro es, después de la forestación, uno de los más lentos e inelásticos para el corto plazo.
   Se necesitan entre 3 y 5 años para comenzar a revertir la curva, y un crecimiento más marcado exigiría medidas concretas, puntuales, mucho más definidas e inversiones también mayores.
   La cantidad de vientres (madres) que hay aumenta con mucha lentitud, casi apenas un crecimiento vegetativo, pues no existe demasiada posibilidad de retener más hembras y, mucho menos, de comprarlas, lo que determinó que aún no se pueda recuperar totalmente los 11-12 millones de cabezas pérdidas hace 10 años atrás.
   Por otra parte, los índices de producción promedio no son buenos y mejorarlos también llevará varios años de extensionistas trabajando a la par de los productores.
   Para lograr entonces más carne en el corto plazo sólo quedaría la posibilidad de aumentar el peso de faena, al menos, en 100 kilos por animal que, considerando los 12 millones de cabezas anuales que se vuelven a faenar, darían alrededor de un millón de toneladas más de carne. Buena parte para la exportación, ya que el consumo interno está abastecido en los niveles actuales y la demanda local, a diferencia de los consumidores del resto del mundo, prefiere animales livianos.
   De tal forma, el resultado productivo argentino arrojará en este 2018 un resultado similar al del año pasado lo que, tras abastecer una demanda interna aparentemente estable en sus niveles actuales, no dejaría un gran resto exportable.
   Y, si esto fuera así, con precios internacionales en los que no se prevén grandes subas, el resultado de las exportaciones no podrá mejorar respecto al récord negativo de U$S 8.500 millones del último ciclo.
   Por el contrario, el solo mantenimiento de la reactivación económica, hará aumentar las importaciones de bienes de capital e intermedios, ampliando aún más el desfase comercial negativo.
   (*) Periodista especializada. Ingeniera agrónoma 
 
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Metas de inflación: el cambio del no cambio

   Buenos Aires, 27 enero (Especial para NA, por Pablo Adreani*) – Una historia ya conocida por los productores: nos acercamos al uno a uno de "cambiemos".
   El dólar en un piso de 20$ y la Soja en el récord de $5,500 o 280 u$s la tonelada.
   Las nuevas metas inflacionarias proyectadas por el Banco Central y su política de tasas de interés por arriba de la misma, no han cambiado sustancialmente la relación microeconómica.
   Nada ha cambiado, todo sigue igual y no hay impacto positivo significativo en el negocio agropecuario, por el contrario vamos en dirección al precipicio del uno a uno.
   El segundo martes de enero, la licitación del Banco Central coloco la tasa de interés de las LEBAC en el 28%, una baja de apenas 75 puntos básicos cuando el mercado esperaba 225 puntos de ajuste como mínimo.
   La consecuencia, el dólar que venía subiendo previo al día de la licitación, arañando los 19,75 $ el u$s y en busca de los 20 $ el u$s, corrige en los 19 $ el u$s y analistas ya prevén que podrá bajar incluso por debajo de ese nivel, pero si el Central sigue bajando la tasa es probable que vaya en busca de los 20 $ el u$s.
   El primer análisis es contundente, durante el 2018 continuará el dólar atrasado y la inflación seguirá en aumento, sustentada en el aumento de los combustibles y tarifas.
   En tanto, el éxito del modelo, si se lo puede llamar éxito, es ver si los precios no ajustan por inflación y no se trasladan a los bienes y servicios que cotizan en pesos, es decir cautivos del mercado interno.
   Son bienes y servicios imposibles de reemplazar por importados, y por este motivo el productor se encuentra en un escenario que ya conoce.
   Aumento de los costos de producción en dólares, aumento en los rindes de indiferencia y caída en la rentabilidad. Esta situación puede ser revertida por dos caminos, aumento de la productividad o incremento en el precio de los commodities.
   El productor no maneja los precios internacionales, pero sí puede tener cierta incidencia en el alza de la productividad. El tema central, y que debe ser el centro del debate, es si el aumento de la productividad es suficiente para compensar la suba de los costos internos.
   Todo indica que hasta el momento esto sólo es posible en modelos de alta tecnología y productividad.
   La política de dólar atrasado y altas tasas, durante todo el 2017, tuvo sus consecuencias y una de ellas ha sido la caída en el ingreso de divisas.
   El menor ingreso de divisas de la década registrado durante el 2017 coincide con un período en el cual los productores retuvieron el mayor volumen de soja de la década, a la espera de dos hechos que finalmente se produjeron, ajuste en el tipo de cambio y la reducción del 0,5% mensual de las retenciones a la exportación a partir del 01 de enero del nuevo año fiscal.
   Si bien el tipo de cambio se ajustó hacia arriba a partir del conocimiento de las nuevas metas de inflación y tasas del Banco Central, la realidad nos muestra que durante la presente semana de enero la licitación de tasas de LEBAC se fijo en el 28% anual, retroalimentando una nueva baja del dólar, pero la tasa siguió bajando en el tercer martes, volviendo a influir en la suba del dólar.
   Los productores no deben esperar sustanciales cambios en sus márgenes brutos, a menos que el precio de los commodities aumenten durante el 2018 en un nivel suficiente para compensar la pérdida constante de competitividad, tanto a nivel productivo como en las exportaciones.
   Durante lo que va del mes de enero, el Banco Central bajó la tasa de referencia de las LEBAC’s por tercer martes consecutivo.
  En la jornada del pasado martes 23 de Enero, el mercado de dinero entre bancos, el "call money", operó en baja pactándose a un promedio del 26,50 % TNA y en "swaps" cambiarios se pactaron 285 millones de dólares el Jueves y el viernes.
   Las LEBAC en el mercado secundario se operaban al plazo de 28 días al 27,05% TNA y la de 266 días al 25,30 % TNA. La baja de la tasa en la licitación del martes pasado fue de 0,75% y acumula 1,5% en el mes.
   La reacción del dólar no se hizo esperar, tanto operadores mayoristas como los minoristas, se lanzaron a la compra de la moneda estadounidense, como lo vienen haciendo en estos últimos meses el ciudadano de a pie, compras a un ritmo de u$s 2,900 millones mensuales.
   Así en lo que va de enero el valor del dólar creció el 5,37% cuando a lo largo de todo el año 2017 sólo se registró un incremento de 17,36%, contra 24,8% de inflación. Y el dólar Banco Nación cierra la jornada a 19,40/19,90. En la City ya se habla de un dólar piso en 20 $.
   Durante el último trimestre del 2017, el productor vendió menos soja a la espera de una mejora en el tipo de cambio y de la reducción del 0,5% mensual en las retenciones, a partir de enero: De acuerdo con datos de las compras de la exportación y la industria aceitera publicados por el Ministerio de Agroindustria.
   Entre las compras a precio y las fijaciones de los contratos a fijar, los productores vendieron hasta fin de diciembre del 2017 un total de 39,18 millones de toneladas de soja.
   Si consideramos que la cosecha total fue de 56 millones de toneladas, el saldo sin vender en manos de productores o sin fijar, llega a un total de 16 millones de toneladas.
   Descontados 3 millones de toneladas entre uso de semilla "propia" y un nivel de existencias finales razonables, el saldo neto sin vender sería de 13 millones de toneladas.
   Este es el volumen que los exportadores y aceiteras tienen pensado comprar en los próximos tres meses, hasta que ingrese el volumen de producción de la nueva campaña 2018, cambiando drásticamente el patrón de compras histórico, cuando finaliza una cosecha y comienza la otra.
   Por este motivo el mercado de la soja disponible en las tres primeras semanas de enero se mantuvo muy firme, ante la incertidumbre que genera la falta de lluvias y su impacto en el volumen final de la nueva cosecha, y por la suba registrada en el valor del dólar, que ya se confirma podrá sostenerse en el piso de 20 $/u$s.
   En este escenario, si el aumento del dólar no se traslada a precios podremos tener cierta mejora en la competitividad del productor agropecuario, se podrá licuar parcialmente el incremento de los bienes y servicios en pesos.
   Sin embargo contra esto, hay que destacar la suba que se ha producido en el precio del gas-oil y las naftas, ya muy cerca de los 30 $ el litro. Y esta alza será difícil que no se traslade a los precios de los servicios atados al gas-oil, como los trabajos de siembra, pulverización y cosecha.
 
(*) Analista de Mercados
 
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Sociedad Rural de Rosario en contra de la prohibición del uso de glifosato

   Rosario, 26 enero (PR/18) — Lo que sucedió en la ciudad de Rosario – prohibición del uso del glifosato mediante Ordenanza Nro. 9798- es un hecho de inusitada gravedad por dos motivos fundamentales, por la astucia para engañar a la opinión pública y por la ingenuidad y desinformación de las fuerzas políticas mayoritarias, que han sido elegidas oportunamente para conducir el Poder Ejecutivo y el Concejo Deliberante de dicha ciudad.-
 
Sociedad Rural de Rosario adhiere al comunicado de CARSFE en cuanto a la prohibición del uso del glifosato. 
 Para la Tribuna
 
 
 
Lo que sucedió en la ciudad de Rosario – prohibición del uso del glifosato mediante Ordenanza Nro. 9798- es un hecho de inusitada gravedad por dos motivos fundamentales, por la astucia para engañar a la opinión pública y por la ingenuidad y desinformación de las fuerzas políticas mayoritarias, que han sido elegidas oportunamente para conducir el Poder Ejecutivo y el Concejo Deliberante de dicha ciudad.-  
 
 
 
       Como suele ocurrir, determinados sectores usan como banderas temas que generan sensibilidad en la sociedad para ganar espacio público en los medios, sin medir que estos aspectos, tan trascendentes, son abordados sin la seriedad y el aval científico que merecen. Esto no hace otra cosa que buscar principalmente rédito político, y lejos de constituir una solución, pueden transformarse en amenazas y dificultades poniendo en riesgo a la población.-
 
 
 
       ¿Por qué decimos esto? porque la ley que está vigente en nuestra provincia y su decreto reglamentario prohíben el uso de fitosanitarios para controlar vegetales dentro de los ejidos urbanos. No sólo el glifosato, ningún fitosanitario puede ser utilizado en dicho ámbito, es decir no hace falta que el concejo ni la prensa le den relevancia a esto que ya está legislado y es redundar en el tema. Lo grave es que se usa esta medida para también extenderlo al resto del distrito Rosario, donde hay predios que no son urbanos y se dedican a producciones intensivas o extensivas. Es una verdadera aberración técnica prohibir el glifosato en predios rurales, ya que está aprobado por SENASA su uso.-
 
 
 
       Resulta oportuno traer a colación que hubo una revisión de la normativa a nivel nacional donde todos los organismos competentes dictaminaron que el glifosato era seguro para usarse, siguiendo las recomendaciones de uso y las buenas prácticas agrícolas. La revisión también se ha efectuado a nivel mundial no encontrándose evidencia científica alguna de perjuicio para las personas y el ambiente en la medida de que se use correctamente.-
 
 
 
       Las entidades del ámbito agropecuario consideramos que en la materia hay que atenerse a las aprobaciones de los organismos específicos (SENASA en Argentina), y que se debe respetar la normativa nacional y provincial vigente, exigir el uso correcto, efectuar un control responsable y aplicar la sanción correspondiente en caso de inobservancia de las pautas. ​La promulgación de una ordenanza local ampulosa luce inapropiada, pero el problema mayor radica en que una medida de estas características va más allá, generando un perjuicio a los productores sin un sustento técnico adecuado.-
 
 
 
       Por favor a quienes tienen responsabilidades ejecutivas y legislativas, desde Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe (CARSFE), Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (CONINAGRO), Federación Agraria Argentina (FAA) y Sociedad Rural Argentina (SRA) les pedimos que sean responsables, que se informen adecuadamente, ​que convoquen a los organismos públicos y privados idóneos, y que dejen de tomar medidas para la tribuna.- 
 
 
 
Sociedad Rural de Rosario

¿Paga más la exportación?

 El precio del novillo apto Hilton es hoy 25% superior al del pesado con destino a consumo. Durante 2017 fue en promedio 13% mayor y en ninguna medición resultó inferior. Una brecha a tener en cuenta a la hora de planificar la producción en 2018. Por Miguel Gorelik.

 

 

 

 

 

En lo que va de enero, se ha profundizado la baja del precio real del novillo destinado a consumo, ubicándose como el menor valor de los últimos ocho años. Ya 2017 terminó con una caída interanual del 12% promedio -considerando todas las clasificaciones que se negocian en Liniers- como resultado de registros inferiores durante los doce meses del año, proceso que fue observando desde noviembre de 2016.

Indudablemente, una parte del problema es el gran volumen de faena que deriva, en alguna medida, de las mayores existencias actuales en relación a los últimos años.

Otra, es la oferta de proteína animal que se le está brindando al consumidor argentino. Los poco más de 120 kg/hab/año que ingerimos, no sólo superan los niveles de cuando se comían habitualmente 80 kg/hab/año sólo de carne vacuna sino que son récord a nivel mundial.

Consecuentemente, arrecian las voces que le reclaman a la exportación un rol más activo que ayude a revertir la situación.

El impulso exportador

Con el cambio drástico en la política ganadera que tomó inicialmente el gobierno, no faltaron quienes supusieron que rápidamente íbamos a retomar posiciones históricas en los mercados mundiales. Sin embargo, cualquier regreso es trabajoso y requiere reconstruir canales comerciales dañados, con el agravante de que, durante el eclipse argentino, otros actores ocuparon posiciones que no están dispuestos a ceder fácilmente. Pero la cuestión más preocupante es que cambió la estructura productiva del país, con 40% menos de novillos que en 2008, la categoría que alimenta la mayor parte del comercio mundial.

A pesar de estas adversidades, en 2016 las exportaciones argentinas aumentaron 15% -reubicando al país entre los diez primeros del mundo- y en 2017, otro 30%. Más aún, el USDA proyecta para 2018 un 25% más, colocándolas muy cerca del promedio histórico de 400 mil toneladas equivalente carcasa. No está nada mal.

¿Cómo se ha comportado mientras tanto el precio del novillo pesado apto para cuota Hilton, representativo de la categoría de exportación?

Desde Valor Carne hemos venido consultando cada diez días a más de media docena de plantas -para nuestra sección Novillo Mercosur– emplazadas en diversas zonas ganaderas y que compran mestizos y cruzas, con diversos plazos de pago.

El promedio que calculamos para cada período puede no ser un número exacto pero es muy representativo de la realidad del mercado. A estos valores los comparamos con los pagados en Liniers por las clasificaciones más pesadas de novillos, a partir de 460 kg, de todas las razas y calidades. A su vez, estos precios los transformamos en valor por kilo carcasa con un rinde medio de 57,5%.

De las 36 comparaciones realizadas en el año, siempre el novillo apto para exportación recibió una mejor cotización, con un mínimo de 3% arriba, un máximo de 25% y un promedio anual 13% superior.

En el siguiente gráfico se aprecia la evolución de ambos precios desde los primeros diez días de enero de 2017 (1er tercio del mes) hasta el mismo lapso de este año, así como el sobreprecio existente en cada momento. Al día de hoy, el novillo Hilton se ubica en $61 y el pesado en Liniers en $49; en concreto hay una brecha de $12 a favor de la exportación.

Para agrandar el gráfico haga click sobre el mismo.

Desde la producción 

En reuniones con ganaderos campea la idea de que esto no es así. Quizás comparan con categorías que no corresponden.

Más de la mitad de las entradas de novillos en Liniers se componen por las clasificaciones pesadas, a partir de los 460 kg. Lo llamativo es que esos mismos productores remitentes, de haber contado con los requisitos necesarios, podrían haber obtenido consistentemente un mayor precio destinándolos a exportación. ¿Trabajan así por la inercia de tantos años de limitaciones?

Aun tomando el precio de los novillos especiales de 430 a 460 kg, los mismos recibieron un pago superior al de los más pesados pero inferior al de los aptos para exportación. Y la comparación es un poco engañosa ya que se trata de novillos británicos versus el mix de razas que compra la industria exportadora.

Esto no debería ser una sorpresa. Desde que se liberó a la exportación de carne de los derechos de exportación y se unificó el tipo de cambio se esperaba una valorización de las categorías exportables, a causa de su escasez relativa y de la mayor capacidad de faena de la industria en relación a la oferta. Estos números comprueban esa situación.

Es lógico que los productores se quejen de la baja del precio de la hacienda de consumo. Pero también es necesario que se analicen las diversas alternativas que se ofrecen actualmente para orientar la actividad hacia los mercados más convenientes.

Por Miguel Gorelik, Director de Valor Carne.

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