Nov 17, 2017 | Opiniones
Buenos Aires, 11 noviembre (Especial para NA, por Ulises Forte*) — Hace pocos días los representantes de la cadena de ganados y carnes volvimos a reunirnos con el presidente de la Nación, Mauricio Macri, situación que ya se transformó en una grata costumbre, que no por ello deja de sorprendernos después de tantos años de desencuentros entre el sector público y los privados.
Esa reunión, en la que se ratificaron las buenas perspectivas para el sector, tuvo un aspecto destacado, al menos desde la visión del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA): se acabó el tiempo de los diagnósticos y llegó la hora de "poner el hombro".
Así se lo hicimos saber al Presidente, asegurando que más allá de las demandas sectoriales -muchas de ellas muy legítimas- y los "debes" en las cuentas de la ganadería, la cadena también debe proponer y ofrecer trabajos concretos para la consolidación del crecimiento con tres grandes ejes que están muy conectados: crecimiento de las exportaciones, consolidación del mercado interno y aumento de la productividad.
Al respecto, en el encuentro enumeramos algunos de los trabajos que estamos realizando desde el Instituto para beneficio de toda la cadena.
En Europa estamos llevando a cabo un profundo estudio de mercado cuali-cuantitativo que nos permitirá conocer por primera vez el paladar de nuestros compradores.
Dicho trabajo, realizado al mismo tiempo en Alemania, Holanda, Reino Unido e Italia, nos dirá el tipo de producto que esperan los europeos para orientar la producción y la difusión de nuestro producto más emblemático que, como nos anticipó la empresa que realiza el estudio, sigue gozando de muy buena imagen en el viejo continente.
Ese estudio, como le contamos al Presidente, estará disponible a fines de noviembre y, una vez procesado, nos servirá como insumo para la campaña publicitaria que lanzaremos en Europa antes de fin de año.
Otro estudio que estamos llevando a cabo es sobre las asimetrías económicas e impositivas en el Mercosur, cuyos resultados pondremos a disposición de las entidades y del Gobierno en el marco de la discusión impositiva y tributaria que se viene.
Todo esto, obviamente, sin descuidar la cada vez más importante presencia de la carne argentina en las principales ferias de alimentación del mundo, la realización de misiones comerciales y el acompañamiento al Estado en las gestiones internacionales pero sin descuidar el mercado interno, ya que –como siempre sostenemos- nadie debe ignorar a su mejor cliente.
De hecho, estamos convencidos de que el crecimiento de las ventas externas nos permitirá integrar mejor la media res, propiciando que los cortes preferidos por los argentinos –asado, tapa, vacío, matambre y carnaza- se mantengan a precios adecuados en los mostradores.
Claro que todo este trabajo debe complementarse con el fomento a producción de novillos –como sostuvimos en la reunión- y por ello, desde el IPCVA, pondremos en marcha una gran campaña de difusión dentro del país para explicarle a los consumidores que la carne de novillo es igual de tierna, pero más sabrosa que la ternera, traccionado desde el consumo la demanda de animales más pesados.
Estos son solamente algunos de los aspectos que enumeramos en el encuentro, convencidos de que llegó la hora de ofrecer y no solamente demandar. Los diagnósticos ya están suficientemente claros y debatidos. Es hora de avanzar.
(*) Presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA)
Nov 13, 2017 | Opiniones
Los resultados de las elecciones legislativas muestran la consolidación y el avance de Cambiemos incluso hasta en provincias tradicionalmente justicialistas, donde ganaron o perdieron por una escasa diferencia de votos, lo que marca una tendencia.
Además de ganar Buenos Aires, Cambiemos triunfó también en Santa Fe. Y confirmó el desenlace de las primarias, sobre todo en Córdoba, Mendoza y Entre Ríos. Es decir que Macri fortaleció una base amplísima donde se concentran los sectores más dinámicos de la sociedad. Los que exigen una regeneración institucional, los que pretenden una economía más competitiva.
El Presidente hace uso de este poder que le dan los votos y larga una reforma estructural de la República Argentina que se basa en tres ejes: Reforma Impositiva; Reforma Laboral y Fortalecimiento institucional.
Hay que hablar de la responsabilidad fiscal, de la inflación y los impuestos. Esto no es negociable. Hay que reducir la carga tributaria. Argentina debe diseñar un sistema de impuestos equitativos.
Los lineamientos son tan compartidos por CRA que pareciera que se ha leído el discurso de nuestra entidad de los últimos dos años para esbozar la reforma.
Una reforma impositiva integral que comprenda los tres eslabones: Nación – Provincia – Municipio. Una simplificación del sistema tributario y dejar la presunción de que el productor agropecuario es evasor.
Un camino para eliminar el déficit fiscal. Son cuatro los problemas principales de nuestro sistema. Excesiva presión impositiva, alta evasión, carga tributaria contraria a la inversión y a la competitividad, y baja recaudación y mala calidad de los impuestos progresivos, por todo esto, es necesario que todos paguemos en un sistema tributario justo. Y así volver caminar en el sendero del crecimiento y en beneficio de la población.
Una reforma laboral donde se paguen el trabajo y las cargas sociales en justa proporción. Un sistema laboral que favorezca a todos.
Un fortalecimiento institucional que tiene con que el aparato estatal deje de ser financiado por el sector privado y poder encarar un crecimiento paulatino y sostenido para la producción agropecuaria.
Todo esto bien recibido en Confederaciones Rurales Argentinas, esperamos tener participación en los temas.
Primicias Rurales
NA
Nov 7, 2017 | Opiniones
Buenos Aires, 4 noviembre (Especial para NA, por Gustavo López*)
— En un marco de abultada oferta mundial en la mayoría de los
commodities, con acumulación de stocks y precios relativamente
estables, se inicia el ciclo 2017-2018 con la siembra de la cosecha
gruesa en nuestro país, la cual representa más del 85% de la
producción total con un equivalente superior a las 100 millones de
toneladas.
Sin duda una de las claves de este ciclo, es la marcada variabilidad
climática a lo largo de toda la región productiva.
Mientras que las zonas más alejadas del Noroeste y Noreste
argentino soportan una pertinaz sequía; en gran parte de la región
pampeana todavía existen áreas con excesos hídricos que demoran la
siembra de los granos gruesos.
Ello se refleja en el avance de las labores. Hacia fines de octubre el
total implantado con maíz no alcanzaba el 35%, por lo cual se puede
inferir no sólo una nueva apuesta de los productores a los materiales
tardíos, sino que abre un interrogante en cuanto a la competitividad de
este forrajero con el principal cultivo del país: la soja.
En efecto, si bien hay un consenso en cuanto a un nuevo año de
expansión del maíz, producto de las ventajas en cuanto a la
eliminación de las retenciones, y la mayor productividad observada en
los últimos ciclos, como resultado de un alto nivel tecnológico (semilla,
fertilizantes, fitosanitarios etc.); y paralelamente una reducción de soja,
esta relación no está aun definida.
Esto se basa en la evolución de los precios de ambos granos, donde
se observa una mejora relativa en el caso de la oleaginosa, respecto
del maíz. Con niveles cercanos a los 270 dólares la tonelada a
cosecha, la soja, a pesar de una fuerte carga tributaria, sigue siendo
una opción muy rentable.
A lo que se suma, que los precios futuros tienden a mejorar, por
efecto de la paulatina disminución de los derechos de exportación
sobre todo el complejo (0.5% por mes) y de una demanda externa de
la materia prima y los productos de su elaboración (harina, aceite y
biocombustible), muy sostenida.
Algunas fuentes estiman una reducción del área sembrada con soja
de hasta 1 millón de hectáreas, lo cual parece excesivo en el marco de
lo descripto. Recordemos que a los menores costos de implantación
de la soja vs. el maíz, se debe adicionar el importante impacto de los
costos de transporte en este último, por efecto del mayor volumen
relativo respecto de la soja, y altos costos de comercialización
considerando el almacenaje y acondicionamiento (secado, limpieza,
etc.) de este forrajero.
No obstante se espera que en este ciclo 2017-2018 se reiteren,
clima mediante, volúmenes de relevancia, en cuanto a la producción
final granaría. Si bien pareciera difícil superar los volúmenes del ciclo
anterior, es factible que la oferta total de la campaña esté muy cerca
de los 125 a 130 millones de toneladas.
Esta oferta permitiría disponer de un saldo a exportar cercano a las
96 millones de toneladas –equivalente grano- que significa ingresos
comerciales por encima de los 29 mil millones de dólares.
Obviamente, y como lo venimos reiterando, será un nuevo año
donde se pondrá a prueba el sector de logística y movilización de
graneles, el cual continua siendo el "cuello de botella" del sistema, con
el impacto sobre los costos finales al productor, y por ende una menor
rentabilidad de la operación.
(*) Agritrend S.A.
PRIMICIAS RURALES
NA
Nov 2, 2017 | Opiniones
Buenos Aires, 28 octubre (Especial para NA, por Pablo Adreani*) –Esta semana el Departamento de Comercio de los Estados Unidos aplicó derechos antidumping contra el biodiésel argentino en un rango de 54% al 70%, que se suman a los derechos compensatorios anteriores que llegaban del 50% al 64%.
Es totalmente irracional aplicar dos veces un arancel de ingreso, vía derechos antidumping y otro arancel vía derechos compensatorios, llevando la protección o barrera arancelaria superior al 120% .
Esto equivale a matar a un muerto, si con los derechos antidumping aplicados previamente ya era suficiente para "prohibir" el ingreso del biodiésel de nuestro país.
Las autoridades de nuestro país deberían hacer un fuerte reclamo ante una medida totalmente irracional y considerarse algún tipo de "actitud hostil contraria a los intereses comerciales de la Argentina basados en reglas y normas dentro del comercio global".
En la medida que el proceso de reclamo por parte de la Argentina y se demuestre la inexistencia de ventas con práctica de dumping y menos aún una relación de causalidad de daño entre las exportaciones y la producción norteamericana.
No hay dudas de que se trata de un artilugio legal para ir preparando el terreno para cuando la Argentina, a partir de enero 2018, pueda hacer el reclamo formal ante la OMC (Organización Mundial de Comercio).
Esta nueva medida aplicada por el gobierno americano ha tenido un doble impacto dentro de su mercado interno. Por un lado ha quitado del medio a un jugador muy competitivo como lo es la Argentina, por otro lado ha ido desapareciendo la competencia externa dejando a la industria de biodiésel local en EE.UU con un mercado cautivo y además han aumentado los precios de la gasolina justamente por la falta de competencia ya que ahora monopoliza el mercado.
Al no contar con el biodiésel importado la industria de biodiésel americana se ve obligada a recurrir a un aumento en el costo del transporte interno, tanto del aceite de soja crudo como del transporte para entregar el biocombustible en las distribuidoras de combustibles.
Se ve favorecida entonces la industria local pues ante un mercado cautivo y monopolizado por muy pocas empresas pueden trasladar el aumento del costo de transporte y producción interna, aumentando de esta forma el precio final de la gasolina.
El mayor costo por la ineficiente producción y transporte del biodiésel americano lo terminan pagando el consumidor en el surtidor, los transportistas y el farmer americano que ve reducida su competitividad de los cultivos por aumento en su costo de producción.
Carbio, la Cámara Argentina de Biocombustibles, considera que las autoridades en Estados Unidos han contemplado erróneamente los costos reales en la Argentina, en una forma similar a lo que en su momento hicieron en la Unión Europea (UE).
Como se sabe, la Organización Mundial del Comercio ya declaró a esa metodología como injusta y contraria a las reglas.
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Houston, tenemos un problema
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Luego de los aranceles impuestos, en forma provisoria y ahora duplicada por la aplicación de derechos compensatorios, los americanos están comenzando a darse cuenta que la medida no ha sido muy acertada y todo indica que se ha tomado sobre la base de un ataque repentino de nacionalismo americano, sin un análisis previo de la economía del negocio.
Con la nueva impronta que Mr. Trump le está imprimiendo a su gobierno, los americanos han dejado de ser pragmáticos a la hora de hacer negocios y se han contagiado de un nacionalismo que terminará por afectar la competitividad de los Estados Unidos a algunas áreas de su economía nada menores, el transporte y su producción.
En primer lugar, los Estados Unidos no pueden reemplazar con producción de biodiésel nacional, el volumen de importación de biodiésel que era abastecido por nuestro país, 1,5 millones de toneladas durante todo el 2016.
Veamos: los Estados Unidos exportan 1 millón de toneladas de aceite crudo de soja por año. En la teoría, ni derivando el 100% de sus exportaciones de aceite de soja para ser utilizadas para biodiésel en su mercado interno es suficiente para compensar la caída de 1,5 millones de biodiésel importado.
En la práctica los americanos mantienen su mercado de exportación de aceite de soja y no derivan un solo litro para su mercado interno. Las proyecciones del USDA para el 2017/18 muestran un aumento de la molienda de soja americana de 1,23 millones de toneladas de soja.
Este volumen de molienda equivale a una producción de aceite de soja con destino a biodiésel de 221 mil toneladas, muy lejos de los 1,5 millones de toneladas importadas.
En el mismo informe, el USDA proyecta un aumento en el consumo de aceite de soja (uso comestible y biodiésel) de 500 mil toneladas para el 2018, que no concuerda con las 221 mil toneladas de aceite de soja resultantes del aumento de su molienda de soja interna, algún cálculo parece estar mal hecho.
El dato más preocupante de todos es que el gobierno americano, a través de su agencia de medio ambiente y energía, estaría por reducir el porcentaje de corte obligatorio de sus combustibles fósiles con base en combustibles vegetales y renovables.
De esta forma, EE.UU. borra de un plumazo su política de aire libre y utilización de combustibles no fósiles.
(*) Analista de Mercados
Primicias Rurales
NA
Oct 31, 2017 | Opiniones
El presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario, Alberto Padoán, se
refirió a las declaraciones del presidente Mauricio Macri, en el CCK.
“Soy optimista. Aunque aún no se conozcan los detalles sobre la
reglamentación de las reformas que anunció el Presidente, considero
que ha tocado aspectos que hacen que el país no pueda salir
adelante; que impiden comenzar a recorrer un sendero de armonía y
de crecimiento”, aseguró Padoán.
“Más allá de quién recibió mayores críticas, si el sector empresario, el
Poder Judicial, los gremios, etcétera, la intencionalidad no fue buscar
responsables, sino señalar qué sectores se tienen que ajustar o ceder
cosas”, agregó.
“La reforma impositiva, por ejemplo, es un aspecto central para bajar
los costos de producción. Eso se traducirá en mayor. Lo mismo
sucede con la reforma laboral. La Ley de ART, a la cual la Provincia de
Santa Fe aún no ha adherido, y que esperamos suceda en los
próximos meses, es un paso importante en ese sentido. Hay que
fomentar la incorporación de trabajadores al sistema formal, y no
permitir que siga existiendo una industria del juicio”.
Además, Padoán se refirió al Foro de Líderes Empresariales del B20
(Business 20) que tendrá lugar este jueves, en el auditorio de la Bolsa.
“Estamos con mucho entusiasmo y muchas expectativas. Realmente
es una previa del G20, que desde el año que viene tendrá a Argentina
a cargo de la presidencia. Van a asistir referentes del sector
empresarial y autoridades del Gobierno Nacional. Será el puntapié
inicial sobre los temas que se van a tratar a futuro. Es importante que
se realice en Rosario, una región clave para la economía del país,
generadora de divisas. Y que pretende meterse de lleno en la
discusión de las reformas claves para a Argentina que se viene”.
Primicias Rurales
NA
Oct 24, 2017 | Opiniones
Buenos Aires, 23 octubre (Especial de NA, por Emiliano Rodríguez*) — El macrismo terminó de convertirse este domingo en un raro caso de estudio dentro de la historia política argentina, al haberse transformado en la principal fuerza nacional apenas 12 años después de su tímido surgimiento como partido vecinal en la ciudad de Buenos Aires.
Con su triunfo en las elecciones legislativas, la coalición de Gobierno, Cambiemos, fragmentó aún más a la oposición y acentuó la crisis por la que transita el peronismo, al obtener cuatro de cada 10 votos en todo el país, incluyendo éxitos significativos en los "cinco grandes" distritos nacionales y sobre todo en la estratégica provincia de Buenos Aires.
Allí, la victoria de la gestión que lidera Mauricio Macri sobre Cristina Kirchner, en el esperado primer duelo entre ambos en la arena política, abrió un signo de interrogación no solo en cuanto al futuro de la ex presidenta, más allá de que finalmente será senadora, sino también acerca del kirchnerismo, un frente que, a la luz de los resultados, quedó reducido a (algo más que) una agrupación barrial tras haber gobernado la Argentina durante 12 años, hasta 2015.
En definitiva, el macrismo se ha encargado de propiciar ese extraño fenómeno político en el país, que se complementa con el crecimiento exponencial que viene experimentado ahora como fuerza nacional después de aquellos albores timoratos como partido vecinal porteño en 2005.
Unidad Ciudadana, la agrupación que lanzó Cristina después de romper con el Partido Justicialista (PJ), apenas se impuso en la tercera sección electoral de la Provincia, con el populoso distrito de La Matanza como bastión. El resto del territorio bonaerense se "pintó de amarillo", de igual modo que gran parte del mapa nacional.
Este caso de estudio al que los politólogos y analistas ya han comenzado a prestarle atención significa, en la práctica, que el frente Cambiemos, además de imponerse en la Ciudad y en la Provincia de Buenos Aires, en Córdoba, Santa Fe, Mendoza (las cinco principales jurisdicciones del país, un hito que no se producía desde 1985) y otras provincias elocuentes, como Santa Cruz, incrementa y mucho su poder de fuego para gobernar.
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En clave de réquiem.
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Dos modelos, dos proyectos de gobierno se sometieron este domingo a plebiscito, al menos en el área metropolitana de Buenos Aires: el que impulsa Cambiemos desde su llegada al Poder hace dos años y el que desarrolló durante más de una década el kirchnerismo, primero con Néstor y luego con Cristina Kirchner. El resultado es de público conocimiento.
Es cierto, la ex mandataria obtuvo casi 3,5 millones de votos y buscará usufructuar ese respaldo para fortalecer su cruzada en pos de convertirse en la líder de la oposición; pero en las urnas perdió y esa derrota amenaza con restringir aún más su proyección nacional, de por sí debilitada después del traspié electoral sufrido en 2015.
En medio de la debacle del peronismo, que no consigue resurgir de entre las cenizas, el tropezón sufrido este domingo por referentes del PJ-anti K significa algo así como una noticia alentadora para Cristina y sus armadores políticos, aunque las causas judiciales que afronta la ex presidenta -y varios de sus ex funcionarios- podrían conspirar contra sus probabilidades de supervivencia en la jungla de la política con vistas a 2019.
Porque si bien el Partido Justicialista continúa ocupando el rol de principal partido de la oposición, dirigentes que se venían perfilando como "presidenciables", coronaron sus campañas de 2017 en clave de réquiem, como el caso de Juan Manuel Urtubey en Salta y Juan Schiaretti en Córdoba. E incluso Cristina.
Y entre los que ganaron, es poco probable que caudillos provinciales como Gildo Insfrán o los Rodríguez Saá vayan a gozar de proyección nacional para 2019. En tanto, sobre Juan Manzur, de Tucumán, penden acusaciones por presunta corrupción durante su labor como funcionario kirchnerista y solo del gobernador de San Juan, Sergio Uñac, se podría decir que está en condiciones algo más propicias para animarse a asomar la cabeza y trascender los límites de su provincia.
Tanto Cristina como el PJ en general tendrán que librar esta batalla por la resurrección en los próximos meses, en un contexto político sumamente polarizado, con el Gobierno ocupando claramente el rol de dominante y cada vez más confiado en que, si no ocurre nada raro en el país, avanzará con el camino allanado rumbo a una eventual reelección.
En definitiva, es el propio peronismo el que debe preguntarse y tratar de responderse por qué perdió hace dos años, por qué sigue perdiendo, al menos en los distritos más significativos. Lisa y llanamente, por qué se ha convertido en un simple "partenaire" de ese extraño fenómeno político nacional en el que se ha convertido el macrismo: acompaña, pero no protagoniza.
(*) – Secretario general de redacción de Noticias Argentinas (NA); erodriguez@noticiasargentinas.com; @efrodriguez012
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