Jul 3, 2017 | Opiniones
Buenos Aires, 1 julio (Especial para NA, por Arturo Navarro*)
— El cierre de alianzas y las definiciones de candidatos
que van a disputar las PASO en agosto y la elección el 22 de
octubre próximo debería ser el momento oportuno para que los
sectores agropecuario y agroindustrial hagan sus propuestas.
Las fuerzas políticas deben hacer en conjunto con los otros
ámbitos económicos, para no perder el año legislativo y poder
ayudar con nuevas políticas de Estado a darle previsibilidad, y
así poder aumentar la producción y la actividad a fin de salir de
la actual crisis económica y social.
Llegó el momento también de grandes cambios en el trabajo
gremial de las entidades del agro si queremos concretar las
políticas de Estado que necesitamos.
El desafío que le tocará al campo y la agroindustria para
concretar dichas políticas de Estado va a ser arduo por la
atomización existente en el trabajo de nuestras entidades
gremiales, que lo único que han logrado con dicha estrategia, es
no tener poder político en la mesa de las grandes decisiones
nacionales, acorde al poder económico del PBI y en nuestra
exportaciones.
Resultado de esta forma de trabajar es la casi nula
participación de referentes en el Congreso.
Si realmente queremos cambiar el país, hay que salir de la
coyuntura y pensar en el largo plazo. Se trata de un compromiso a
asumir entre todos los sectores y la dirigencia política para
revertir definitivamente con grandeza la actual decadencia.
Hablo de un proyecto planificado de crecimiento y de
desarrollo agroindustrial a largo plazo, en función de valores,
objetivos económicos generales y sectoriales de política
agropecuaria y agroindustrial a ser respetados por todos.
Estoy promoviendo que el país se convierta rápidamente en un
gran exportador de alimentos para abastecer la creciente demanda
mundial y de esa forma poder generar un desarrollo equitativo de
todo del país junto a todos los otros sectores de la economía.
¿El ejemplo a imitar? El de los emprendedores que motorizan
diferentes clúster regionales en todo el país. Ellos logran
integrar eficientemente las producciones y rompen la dinámica de
la expulsión territorial de los trabajadores.
Relativizan el costo del flete transformando la materia prima
en origen y agregando valor a lo transportado. Éste es el ejemplo
a imitar y a generalizar en el país. Se trata solamente de poner
al complejo agroindustrial en igualdad de condiciones con los
otros sectores de la economía.
Hay que ir al rescate del espíritu emprendedor y la promoción
de la equidad distributiva para lograr un mayor equilibrio
regional, que aliente las posibilidades de desarrollo y promover
la radicación de la población en el interior del país en base a la
educación y un trabajo digno que los contenga.
Los objetivos económicos: lograr tasas sostenidas de alto
crecimiento de la producción (atemperando los ciclos y las
fluctuaciones bruscas) la promoción de inversiones atractivas en
la Argentina, para que contribuyan a reducir las tasas de
desempleo y promuevan el desarrollo regional. Esto alentaría a la
población a radicarse en todo el territorio nacional.
Sugiero algunas políticas de Estado, entre varias:
1- Tipo de cambio nominal que asegure la protección de los
sectores eficientes de la economía y no sea sometido a las
fluctuaciones derivadas de su empleo como instrumento de política
antiinflacionaria o de redistribución de ingresos.
2- No habrá control de cambio ni restricciones a operar en
moneda extranjera.
3- Eliminación de restricciones cuantitativas, cuotas y
toda traba para exportar e importar.
4- Políticas tributaria y de coparticipación actualizadas,
para un país federal.
5- No habrá derechos de exportación, excepto aquellos
aprobados por ley del Honorable Congreso de la Nación.
6- Aranceles de importación no superiores al 10% para todos
los bienes.
7- Libertad de precios para todos los bienes y servicios.
8- Promoción de los mercados a término para todos los
productos. Forward para granos y carnes.
9- Promoción del crédito y de la asistencia financiera en
condiciones de mercado y asistencia promocional del BICE y del
Banco Nación, especialmente para las pymes. Actualización de la
ley de warrant.
10- Impulso de las coberturas de riesgo climático, con
participación del Estado hasta asegurar la generalización de su
empleo, con racionalidad económica en los casos en que los riesgos
sean imprevisibles y con primas de seguro que induzcan al
productor a cubrirse.
11- Promoción de la Biotecnología. Respeto a la propiedad
intelectual y modernización de la legislación, adecuándose a
estándares internacionales.
12- Promover el cuidado del medioambiente con Buenas Prácticas
Agrícolas, a través de una buena rotación de cultivos y
el aumento de la productividad por unidad. Actualizar toda la
legislación para el uso de agroquímicos y fertilizantes así como
la ley de arrendamiento.
Primicias Rurales
NA
Jul 2, 2017 | Opiniones
Buenos Aires, 1 julio (Especial para NA, Nicolás Tereschuk) —
Junio fue el séptimo mes seguido de inyección de fondos en
mercados "emergentes" por parte de los inversores globales, a la
caza de altos y rápidos retornos, lo que ya abre dudas sobre la
gestación de una nueva "burbuja".
En concreto, según informó la agencia Reuters, los inversores
no residentes aumentaron sus posiciones en papeles de mercados
emergentes en 17,8 billones de dólares el mes pasado.
Se trata del séptimo mes de aumento en el flujo de fondos desde
los países centrales hacia los países "del Sur", el período más
prolongado en esa línea desde fines de 2014.
El Instituto para las Finanzas Internacionales (IIF) precisó
que el mes cerró algo por debajo de los 20,2 billones que
ingresaron en mayo y que en total unos 13 billones fueron
destinados a papeles de deuda y unos 5 billones a acciones.
En su informe, el organismo especializado reiteró su "cauto
optimismo" sobre la continuidad de este movimiento de capitales,
aunque también se mostró cauto de los posibles "vientos de
frente".
La mayor parte de los fondos, desde Europa y Estados Unidos, se
dirigen a Asia, algo va al Este europeo y sólo una pequeña porción
recae en América Latina -de Oriente Medio hay una salida neta de
inversiones-.
El panorama en nuestra región es contrastante: 2,3 billones de
dólares en papeles mexicanos se llevaron los inversores, pero en
el caso de Brasil, en medio de una crisis política que no cede,
hubo una contracción de las posiciones.
Con estos datos de fondo se entiende mejor la opinión que
vertió Carmen Reihart, profesora de Sistema Financiero
Internacional en Harvard, en una nota en medios internacionales en
la que se refirió a la colocación de un bono a 100 años por parte
de la Argentina.
"Al final del día, no se trata del caracter del país, el plazo
de la deuda o el tamaño dela emisión. Se trata del la tasa de
interés de la oferta: 7,9%, la cual es considerablemente más alta
que la mayoría de las alternativas plausibles" para los inversores
internacionales, advirtió Reinhart.
La profesora de Harvard señaló que "cuando las tasas de interés
son bajas en los mercados centrales", el capital "fluye a
alternativas" que brindan mayor rendimiento.
La experta recordó que los inversores compraron el bono
argentino a cien años, pero que también invirtieron en Chipre, "un
país que recientemente tuvo una crisis financiera".
Y destacó que "el capital ha fluido recientemente a Islandia a
un paso tan rápido que el FMI se sintió obligado a advertir que
‘los riesgos de sobrecalentamiento son claros y presentan
preocupación".
La especialista resaltó que la mitad del PIB de los países
desarrollados se produce en países donde las tasas de interés
fijadas por los bancos centrales están por debajo del 0,5%, sólo
el 0,4% de ese producto tiene lugar en países donde las tasas
superan el 1,5%.
Ante ese panorama, no debería sorprender que los inversores
salgan a "mar abierto" -y enfrenten mayores riesgos- a la caza de
más altos retornos.
Reinhart señaló que los países donde se inyectan los fondos,
suelen sufrir una apreciación de su tipo de cambio, lo cual
promueve el crédito pero al riesgo de debilitar los sistemas
financieros locales.
La especialista también advirtió sobre la posibilidad de que
las autoridades de los países en desarrollo tomen estos ingresos
de capitales como "votos de confianza", impulsándolos a su vez a
tomar más deuda.
¿Será una nueva "burbuja" la de los mercados emergentes? ¿Se
pinchará si se acelera la suba de tasas de la Reserva Federal
estadounidense? ¿O el mundo entrará en una senda de mayor
estabilidad?
Primicias Rurales
NA
Jun 28, 2017 | Opiniones
Kiev, 28 junio (PR/17) — El ciberataque mundial del tipo
ramsomware, que se inició en Rusia y Ucrania, parecía contenido el
miércoles tras haber afectado a miles de ordenadores y reavivado,
mes y medio después de Wannacry, la amenaza que suponen tales
ataques para importantes infraestructuras y empresas.
La magnitud de los daños parece mínima respecto a los
centenares de miles de víctimas que causó WannaCry a principios de
mayo.
Sin embargo el virus, que bloquea ordenadores hasta el pago de
un rescate de 300 dólares en moneda virtual, afectó los controles
en el sitio del accidente nuclear de Chernóbil, el aeropuerto del
Kiev, el puerto de Bombay o las oficinas de multinacionales de
todo el mundo.
Más de 2.000 usuarios se han visto afectados, esencialmente en
Ucrania y Rusia, según Kaspersky Labs. Este especialista de la
seguridad informática basado en Rusia había estimado que este
programa de secuestro (ramsomware, de ramsom: rescate) no era una
nueva versión como se pensaba del virus Petya, citado por varios
especialistas y que ya operó al año pasado, sino un nuevo tipo de
virus.
Según Microsoft, una oleada de ataques "utiliza varias técnicas
para propagarse", incluyendo una falla de Windows para la que el
grupo ya había difundido una actualización de seguridad.
El ataque, que comenzó contra empresas ucranianas y la
petrolera rusa Rosneft, afectó luego en Europa a otras compañías
mundiales como el transportista marítimo danés Maersk, el grupo
alemán Beiersdorf, el laboratorio estadounidense Merck, el grupo
francés de materiales de construcción Saint-Gobain, o el
publicista británico WPP.
El pasado 12 de mayo, otro ransomware, el virus Wannacry,
afectó a cientos de miles de ordenadores en el mundo entero, y
paralizó los servicios de salud británicos (NHS), así como las
fábricas del gigante automovilístico francés Renault. Los autores
de este programa también pedían un rescate para desbloquear los
ordenadores.
El editor estadounidense de antivirus Symantec atribuyó aquel
ciberataque al grupo de piratas informáticos Lazarus, sospechoso
de actuar en connivencia con Corea del Norte. No obstante,
Pyongyang desmintió cualquier vínculo con el incidente.
.
– Debilidades existentes –
Un mes y medio más tarde, el nuevo ataque recuerda que la
ciberseguridad siguen constituyendo un desafío para las empresas
del sector.
"El ataque que el mundo conoce en este momento es un ataque
industrialziado y automatizado basado en un análisis muy, muy
inteligente de las redes para detectar las debilidades existentes"
dijo el martes el secretario de Estado francés del sector Digital,
Mounir Mahjoubi, durante un viaje a nueva York.
En Ucrania, el primer ministro, Volodymyr Groïsman, habló de un
ataque "sin precedentes".
Los bancos de este país tuvieron problemas para atender a sus
clientes y llevar a cabo operaciones. Ello afectó al metro de Kiev
que no pudo aceptar pagos con tarjeta bancaria "por culpa del
ciberataque".
Asimismo, las pantallas de información de vuelos dejaron
temporalmente de funcionar el martes en el aeropuerto Borispol de
Kiev.
Los sistemas de monitoreo de radiación en la siniestrada
central nuclear de Chernóbil –donde se produjo en 1986 la peor
catástrofe nuclear civil de la historia– también se vieron
afectados por el virus y tuvieron que ser apagados, según la
agencia ucraniana encargada de vigilar el área.
Una portavoz de la agencia de gestión de la zona, Olena
Kovalshuk, dijo el miércoles a la AFP que aún era pronto para
decir cuándo se volvería a la normalidad.
.
– Acusaciones mutuas –
El jefe del Consejo de seguridad ucraniano, Oleksandre
Turshinov, anunció el refuerzo de las medidas antiterroristas y
designó, como era de esperar, a Rusia como responsable de este
ataque.
Desde el deterioro de las relaciones entre Rusia y Ucrania en
2014, tras la anexión de Crimea por Moscú y la rebelión prorrusa
en el Este ucraniano, empresas y administraciones de dos países
son objeto de numerosos ataques informáticos. Ambos países de
acusan mutuamente de esos ataques.
La propia Rusia se ha visto afectada por este último
ciberataque. Su banco central informó que centros financieros
resultaron infectados, igual que Rosneft, uno de los mayores
grupos petroleros del mundo, donde se movilizó un servidor de
socorro para no interrumpir la producción.
Primicias Rurales
AFP-NA
Jun 27, 2017 | Opiniones
“Argentina produce el 4% de la carne del mundo, Australia también, con la diferencia que lo hace con 32 millones de cabezas y nosotros con 53 millones, eso es eficiencia de producción”, con estos datos inició Jorge Torelli, médico veterinario y gerente general del frigorífico Mattievich, su disertación sobre Perspectivas en la cadena de ganados y carne en el 4to Congreso Ganadero de Rosario.
El especialista destacó la ganadería de precisión como paso fundamental para ganar productividad en toda la cadena, apuntando a la medición de la productividad en kilogramos por hectárea: “Hay establecimientos que producen 200 kgs por ha por año mientras que otros campos de cría sobre pastura de alfalfa tienen un rendimiento de 500 kgs. y llegando en áreas de engorde 650 kgs, lo cual es comparable en rendimiento con una soja de 51 quintales por ha y sin riesgo climático”. Para esto, destacó la incorporación de planes sanitarios y reproductivos.
EL CORTE LIVIANO Y EL FOCO EN LO FINANCIERO
Según el veterinario, “la ganadería se transformó en un negocio financiero, donde se entra en unos meses, se engorda y se sale rápido, sacando animales debajo el peso mínimo”.
“Estamos faenando animales de 225 kg res carcasa, desaprovechando el desarrollo de sus hormonas naturales crecimiento que le permiten sacar su máximo potencial productivo en solo 30 a 60 días más”, explicó torelli agregó: “Si se pudiera aguantar ese tiempo se le cargaría a esa res 50 kg, que en una faena de trece millones de cabezas como en la actualidad se traducirían instantáneamente en 660.000 toneladas más de carne por año, pudiendo abastecer las necesidades de exportación y consumo interno.
OTRO ESLABÓN QUE FALLA: EL PROCESO INDUSTRIAL
El faenado de animales livianos también está fomentado por el tipo de consumo tierno al que estamos acostumbrados. Pero de acuerdo con el especialista, “si a una res un poco más pesada se la ayuda con procesos industriales que están faltando como la permanencia de 48 hs en cámaras de maduración, y el enfriamiento para que se transforme músculo en carne, se produce una tiernizacion del mismo”.
Para el veterinario Argentina lleva a cabo un proceso industrial deficiente porque se faena a la mañana y al día siguiente ya se lleva a carnicería, no estando ni 24 hs estacionada.
CLAVE DEL 2017: LA PACIENCIA
“Sabemos que los ciclos de la ganadería son biológicos y duran tres años, por todo lo que empezó hace un año y medio recien va a mostrar algunas cosas en 2018 y va a empezar a alcanzar potencial en el año 2020, es allí donde tenemos que estar atentos para alcanzar todo el potencial, pero por ahora hay que tener paciencia”
En cuanto a las perspectivas para el crecimiento del sector a nivel internacional, la demanda de carne se dará debido al crecimiento poblacional: “El crecimiento demográfico supera la oferta de cualquier alimento, y justamente la carne es lo que más tiempo lleva producir, o sea que va a ser de lo más buscado”, agregó Torelli.
COMPETITIVIDAD
Para Torelli, la competitividad es otro de los problemas que afecta al mercado ganadero. “Respecto al cambio de nuestra moneda tenemos altos costos internos, fuerte carga impositiva, mientras no cambien eso, y si no se resuelve el problema de ser más competitivos y poder acercarse a los valores que tienen Uruguay y Brasil, vamos a tener un gran problema con los precios”, concluyó el asesor.
Primicias Rurales
Autor: Lorena Arroyo
Jun 25, 2017 | Opiniones
Buenos Aires, 25 junio (PR/17) — La decisión del presidente Mauricio Macri y del jefe de Gabinete Marcos Peña de mantener el rango de Ministerio a Agroindustria es sin duda alguna un paso fundamental para lograr el objetivo de tener un sector fuerte y representativo.
Los números y el crecimiento que viene mostrando la agroindustria son contundentes y muestran el verdadero grado de importancia de un sector pujante y clave a la hora de eliminar el hambre, reducir la pobreza y generar empleo genuino y arraigo en el interior.
Actualmente la actividad agroindustrial aporta el 18 por ciento del PBI argentino. El campo en su conjunto invierte alrededor de 40 mil millones de dólares por año representando el 60 por ciento del total de las exportaciones del país.
Hay mucho por trabajar y mejorar en materia de competitividad. Hoy nuestro país se ubica en el séptimo puesto como productor mundial de alimentos. Sin embargo, no figuramos en el ranking de los 10 principales exportadores.
Para que la agroindustria siga creciendo y aportando recursos a todos los argentinos es primordial contar con la representación política adecuada manifestada en los hechos en un Ministerio de Agroindustria de puertas abiertas y funcionarios competentes, tal como ocurre en la actualidad.
Tenemos claro que la única forma de ir aumentando de manera significativa la capacidad productiva del país es a través de un Ministerio fuerte capaz de consensuar con el resto de las carteras y el propio presidente de la Nación la toma de decisiones.
El trabajo público-privado que venimos realizando hay que profundizarlo evitando errores del pasado con una mirada integradora hacia el futuro en un mundo que está esperando con ansias que volvamos a ser un gran mercado de alimentos.
* Presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM)
* Presidente de la Asociación Latinoamericana de la Industria Molinera (ALIM)
Primicias Rurales
Jun 23, 2017 | Opiniones
La decisión del presidente Mauricio Macri y del jefe de Gabinete Marcos Peña de mantener el rango de Ministerio a Agroindustria es sin duda alguna un paso fundamental para lograr el objetivo de tener un sector fuerte y representativo.
Los números y el crecimiento que viene mostrando la agroindustria son contundentes y muestran el verdadero grado de importancia de un sector pujante y clave a la hora de eliminar el hambre, reducir la pobreza y generar empleo genuino y arraigo en el interior.
Actualmente la actividad agroindustrial aporta el 18 por ciento del PBI argentino. El campo en su conjunto invierte alrededor de 40 mil millones de dólares por año representando el 60 por ciento del total de las exportaciones del país.
Hay mucho por trabajar y mejorar en materia de competitividad. Hoy nuestro país se ubica en el séptimo puesto como productor mundial de alimentos. Sin embargo, no figuramos en el ranking de los 10 principales exportadores.
Para que la agroindustria siga creciendo y aportando recursos a todos los argentinos es primordial contar con la representación política adecuada manifestada en los hechos en un Ministerio de Agroindustria de puertas abiertas y funcionarios competentes, tal como ocurre en la actualidad.
Tenemos claro que la única forma de ir aumentando de manera significativa la capacidad productiva del país es a través de un Ministerio fuerte capaz de consensuar con el resto de las carteras y el propio presidente de la Nación la toma de decisiones.
El trabajo público-privado que venimos realizando hay que profundizarlo evitando errores del pasado con una mirada integradora hacia el futuro en un mundo que está esperando con ansias que volvamos a ser un gran mercado de alimentos.
* Presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM)
* Presidente de la Asociación Latinoamericana de la Industria Molinera (ALIM)
|