Feb 6, 2017 | Opiniones
El fin del año 2016 y el comienzo de 2017 se caracterizan en Argentina por los desastres ecológicos ambientales más importantes de los últimos tiempos.
Incendios de más de 1.500.000 has, al día de hoy, en las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Río Negro, San Luis y Chubut, han generado pérdidas millonarias que incluyen alambrados, puestos, corrales, hacienda, fauna y flora. Miles de hectáreas arrasadas por el fuego que representaban la oferta de forraje del ganado de la zona. Por suerte hasta ahora no hubo que lamentar víctimas humanas fatales, como se ha dado en el país hermano de Chile.
Con mucho trabajo se pusieron en marcha mecanismos, todos insuficientes frente a la magnitud del daño, que tratan de paliar las situaciones de mayor emergencia, pero absolutamente insuficientes a la hora de recomponer el daño.
No es la idea polemizar sobre las soluciones y sus alcances, primero porque no se puede discutir que no alcanzan y segundo porque no son la causa del problema.
Desde CRA lo venimos diciendo desde hace mucho tiempo: no ha habido congreso, ni jornada, ni tribuna en las exposiciones rurales en los que no se haya reclamado por la irracionalidad de la ley de reordenamiento territorial, nacional y provincial, por la irracionalidad del proyecto de Ley de Humedales y, por sobre todas las cosas, por el avance de una ola de ataques de parte de pseudoconservacionistas que con falsas premisas y operaciones mediáticas tratan de imponer una legislación que es la culpable de los desastres que estamos viviendo.
Con motivo de la visita de los ministros Buryaile y Bergman a la Sociedad Rural de La Adela, La Pampa, un productor de Pichi Mahuida les dijo: “Señores, nadie quiere y protege más el caldenal que nosotros, vivimos ahí y producimos ahí; me sorprende que funcionarios de Buenos Aires que tienen a metros el Riachuelo, que es un escándalo ambiental, no se preocupen por el mismo sino que, con un gran desconocimiento que nos termina destruyendo, legislen y normen para nosotros que estamos a mil kilómetros”.
El fachinal no es monte nativo. Las zonas rojas terminan siendo una bomba de tiempo porque el rayo no pregunta adónde debe caer y lo hace en esas zonas, impenetrables, incomunicadas, INSALVABLES. Después, a modo de infierno con viento y calor, frentes de fuego de más de 30 km son imparables y se destruye todo aquello que se quiso proteger, de la peor y más cruda manera. Hoy, sin muertos gracias a Dios.
Los que tienen varios incendios combatidos concuerdan en que se puede saber quién o qué lo produjo, pero invariablemente lo apaga Dios. O porque llueve o porque vira el viento, lo demás es mitigación y combate para tratar de salvar algo.
Ambientalmente hablando, el daño por efecto invernadero causado por los incendios es mucho mayor en cantidad y agresividad que lo que se pretende hacer creer a la opinión pública sobre la emisión de gases por los vacunos. Fondeos internacionales para evitar estas catástrofes sobran y son muy accesibles y baratos.
Para el año 2050 seremos más de 9.500 millones de habitantes en el planeta, y no existe al día de hoy la tecnología ni la capacidad de darles de comer. El desafío no es prohibir, el desafío es producir conservando el ambiente, usar la ciencia y la tecnología para producir más y mejor, dando sustentabilidad a los sistemas.
La ola conservacionista que mediáticamente nos ataca, subyuga a legisladores no informados y condena finalmente al ambiente que dicen defender. El ejemplo está en los incendios de nuestras provincias.
En la provincia de Córdoba se está tratando una ley que va a llevar al incendio del monte cordobés, sin debate genuino. Las voces técnicas son escuchadas por unos pocos para salvar el argumento de que fueron recibidos.
Leyes de reordenamiento territorial, humedales, uso de herbicidas, insecticidas y fungicidas son temas técnicos, no de politiquería, de ellos dependemos no solamente los productores y los consumidores, sino también el ambiente en el que tendrán que vivir y alimentarse las próximas generaciones.
Primicias Rurales
Fuente: CRA
Ene 30, 2017 | Opiniones
Buenos Aires, 28 enero (Especial para NA, de Gonzalo Hermida y
Martín López*) — Durante las últimas semanas, lluvias acumuladas
sobre gran parte del área agrícola nacional generaron
anegamientos en lotes implantados, provocando pérdidas y afectando
el normal desarrollo de los cultivos en pie.
Además también se relevaron inundaciones en extensas áreas
ganaderas y otros ambientes no destinados a la producción de
granos en nuestro país.
Las regiones más comprometidas se ubican en el sur y el margen
este de Córdoba, el centro y sur de Santa Fe, el norte y oeste de
Buenos Aires y el extremo sur del núcleo productivo de Chaco.
En contraposición, el sudeste de Buenos Aires mantiene una
condición hídrica que varía de escasez a sequía, afectando la
siembra de soja de segunda y generando un lento desarrollo de los
cultivos ya implantados.
Bajo este escenario, la proyección nacional de superficie
destinada al cultivo de soja cayó a 19.200.000 hectáreas,
ubicándose un 4,5 % por debajo de las 20,1 millones de hectáreas
sembradas en la campaña 2015-2016.
Este ajuste se debe a la imposibilidad de concretar los planes
de siembra en zonas afectadas por inundaciones sobre el centro y
noreste de la región agrícola nacional, a los que se suman cuadros
remanentes que no pudieron ser incorporados debido al prolongado
déficit hídrico que afecta al sur de la provincia de Buenos Aires.
Sumado a este recorte de área, se estima que unas 770.000
hectáreas se encuentran en riesgo en la franja central del área
agrícola nacional.
De esta superficie, un 50 % podría perderse por fallas en la
germinación o muerte por anoxia. En relación a los cuadros
implantados que se encuentran en terrenos altos, los mismos
comienzan a transitar estadíos reproductivos en muy buenas
condiciones.
A su vez, los excesos hídricos acumulados sobre el centro y
norte del área agrícola nacional también complicaron el estado de
los lotes sembrados con otros cultivos de verano.
Se estima que 290.000 hectáreas de maíz, 21.000 de sorgo y
19.000 de girasol se encuentran afectadas por la situación
climática actual.
En consecuencia, el área total afectada asciende a 1,1 millón
de hectáreas, de las cuales un 50 % ya estarían perdidas debido a
la gravedad del daño registrado, el cual podría aumentar en
función de la evolución del clima durante los próximos días.
Para el caso del cultivo de maíz, a pesar de ser una especie
que tolera períodos de anegamiento, los lotes recién implantados
podrían sufrir fallas en la emergencia.
Por otro lado, gran parte de los maíces tempranos se encuentran
llenando grano con muy buenos potenciales de rinde en sectores que
no sufrieron excesos hídricos.
En cuanto al cultivo de girasol, la cosecha se encuentra
demorada por los anegamientos ocurridos en el centro del Chaco y
norte de Santa Fe.
El avance nacional alcanzó el 16,6 % de la superficie
apta, con un rendimiento promedio que descendió a 1.900 kilos por
hectárea, luego de registrarse mermas en el potencial de
producción en los últimos lotes recolectados, como consecuencia de
las precipitaciones que afectaron al cultivo.
En el núcleo girasolero del Chaco, no se descarta la
posibilidad de registrar pérdidas de área en lotes que se
encuentran anegados, impactando sobre el rendimiento y la
producción regional.
En paralelo a las inundaciones que afectan a gran parte del
país, se finalizó con la recolección de los últimos lotes de trigo
y cebada en el Sudoeste y Sudeste de Buenos Aires, alcanzando las
15.000.000 de toneladas proyectadas para trigo y 3.000.000 de
toneladas para el cultivo de cebada.
El rendimiento nacional de trigo finalizó en 3.390 kilos por
hectárea, superando al alcanzado en las últimas cinco campañas,
gracias a las buenas productividades que se recolectaron sobre el
sur de Córdoba, centro y sur de Santa Fe, norte y oeste de Buenos
Aires, y centro de Entre Ríos.
(*) Analistas del Departamento de Estimaciones Agrícolas de la
Bolsa de Cereales de Buenos Aires
Ene 28, 2017 | Opiniones
El Presidente Trump ha hecho que la reevaluación de nuestro enfoque del comercio internacional sea una pieza central de su agenda económica. Además de poner lo que parece ser el último clavo en el ataúd de la Asociación Transpacífica (TPP), Trump ha señalado su intención de volver a negociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA); Si los Estados Unidos no reciben términos satisfactorios, ha prometido desechar el acuerdo en su totalidad. Como se señaló en un anterior blog de OFW, el Presidente tiene una autoridad sustancial bajo el NAFTA para pedir nuevas negociaciones, retirarse del acuerdo, o gravar aranceles sobre bienes importados de Canadá y México.
México y Canadá han indicado que están abiertos a negociaciones para mejorar el acuerdo comercial de 23 años. Ciertamente, los tres países creen que el NAFTA puede actualizarse para mejorar aún más el comercio entre ellos. Muchas de estas mejoras se incluyeron en el TPP ahora desguazado. Pero, a medida que avanzan estas negociaciones, es fundamental que la Administración Trump mantenga a la vista la importancia del comercio internacional para la agricultura de los Estados Unidos.
Canadá y México son nuestro segundo y tercer mayor cliente para las exportaciones agrícolas. Bajo el NAFTA, los productos agrícolas pueden circular libremente entre los países, con algunas excepciones. Esto ha permitido el desarrollo de un mercado norteamericano integrado. Por ejemplo, el ganado bovino mexicano y canadiense importado y los cerdos canadienses, de los que dependen los mataderos estadounidenses, crean empleos en la industria procesadora de carne, equilibran las fluctuaciones estacionales de la oferta y producen carne para exportación, incluyendo Canadá y México. En pocas palabras: las empresas estadounidenses tienen un mayor acceso a los mercados de nuestros vecinos y los consumidores estadounidenses se benefician de tener acceso a frutas y verduras frescas durante todo el año.
Interrumpir esta disposición mediante el empleo de aranceles punitivos devastaría muchas partes del sector agrícola y alimentario de los Estados Unidos por miles de millones de dólares. Incluso si el motivo es asegurar que más productos de consumo se fabriquen en el país, el sector agroalimentario sufriría daños colaterales. Los consumidores también perderían por tener menos opciones y pagar precios más altos en los restaurantes y en la línea de pago.
El Dr. Joe Glauber, ex Economista Jefe del USDA y ahora Investigador Senior del Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, ha reunido un excelente informe de dos páginas sobre la importancia del comercio internacional para la agricultura estadounidense. El análisis reflexivo del Dr. Glauber no diluye las palabras al evaluar los efectos potenciales de la agenda comercial del Presidente sobre la agricultura estadounidense. Le recomendamos que lo lea en el siguiente enlace.
Primicias Rurales
Ene 26, 2017 | Opiniones
WASHINGTON, 26 enero (PR/17) — El presidente de Estados
Unidos, Donald Trump firmó este miércoles un decreto que contiene
la directiva para iniciar la construcción de un muro a lo largo de
la frontera con México, decisión que lamentó el presidente
mexicano Enrique Peña Nieto
El decreto determina que el secretario de Seguridad Interior
debe tomar "las medidas apropiadas para planificar, diseñar y
construir de inmediato una pared física a todo lo largo de la
frontera sur" del país.
En un discurso ante empleados del Departamento de Seguridad
Interna (DHS), Trump dijo que el secretario de ese organismo,
"trabajando en conjunto conmigo y mi equipo, comenzará de
inmediato la construcción de un muro en la frontera. Lo
necesitamos mucho"
El decreto también determina que el DHS tome medidas para
"destinar los recursos legalmente disponibles" para "construir,
operar o controlar instalaciones para detener extranjeros en o
cerca de la frontera terrestre con México".
La medida también veta la liberación de inmigrantes ilegales
detenidos y mantiene la prioridad de deportación para inmigrantes
con antecedentes criminales.
A pesar del tono de sus declaraciones y del explosivo proyecto,
Trump dijo estar seguro que las relaciones entre Estados Unidos y
México "van a mejorar".
"Trabajando juntos en comercio positivo, fronteras seguras y
cooperación económica estoy seguro que podemos mejorar la relación
entre nuestras dos naciones a un nivel que no se ha visto en mucho
tiempo. Pienso que nuestras relaciones con México van a mejorar",
dijo.
Pero Peña Nieto lamentó el decreto y ordenó a los 50 consulados
en Estados Unidos reforzar sus medidas de protección para que se
conviertan "en auténticas defensorías de los derechos de los
migrantes" mexicanos.
"Lamento y repruebo la decisión de Estados Unidos de continuar
la construcción de un muro que desde años lejos de unirnos, nos
divide (…). Lo he dicho una y otra vez: México no pagará ningún
muro", dijo el mandatario mexicano en un mensaje transmitido en su
cuenta de Twitter.
Peña Nieto no se refirió de manera explícita al viaje que tiene
programado para reunirse el próximo martes en Washington con Trump
y se limitó a señalar que "habré de tomar decisiones sobre los
siguientes pasos a seguir".
Políticos de oposición mexicanos abogaban para que Peña Nieto
anule su visita a Washington ante la "ofensa" que implican las
medidas anunciadas por Trump.
Los anuncios se producen en momentos en que una delegación
mexicana encabezada por el canciller, Luis Videgaray, y el
ministro de Economía, Ildefonso Guajardo, inician un diálogo con
la nueva administración en Washington.
– Sin fondos para las "ciudades santuarios" –
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Trump firmó un segundo decreto que se propone reforzar la
vigilancia migratoria en el interior del país.
De acuerdo con el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, el
gobierno "eliminará recursos federales para las llamadas ciudades
santuario que dan abrigo a inmigrantes ilegales".
Se trata de ciudades donde las autoridades se niegan a arrestar
y entregar para deportación a inmigrantes en situación irregular.
Esos "santuarios" suman unos 300 y están diseminados por
prácticamente todo el país.
El decreto establece que el DHS deberá "asegurarse" que las
jurisdicciones "santuario" "no sean elegibles para recibir ayuda
federal" mientras brinden un espacio seguro a inmigrantes
ilegales.
Nueva York y Los Angeles, las dos mayores "ciudades santuario",
prometieron resistir y seguir protegiendo a sus inmigrantes sin
papeles.
"Protegeremos a toda nuestra gente sin importar de dónde vienen
y sin importar su estatus migratorio", dijo el alcalde de Nueva
York, Bill de Blasio, en una conferencia de prensa.
El alcalde de Los Angeles, Eric Garcetti, aseguró que su ciudad
seguirá siendo tolerante y dará la bienvenida a todas las personas
"sin importar lo que suceda en Washington DC".
Los alcaldes de otras cuatro ciudades californianas, San
Francisco, Oakland, San José y Berkeley, también denunciaron el
decreto de Trump en un comunicado conjunto.
En tanto, más de mil personas manifestaron la noche del
miércoles en Washington Square, Nueva York, para denunciar las
medidas antiinmigración del mandatario.
"¡No a la prohibición! No al muro! Nueva York es de todos",
gritaban los participantes, que ocupaban casi la totalidad de la
plaza.
– Reacción inmediata –
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Las reacciones a los decretos presidenciales no se hizo
esperar.
César Blanco, director del movimiento Latino Victory, dijo que
las decisiones del presidente "van en contra de los principios con
los que se ha fundado nuestro país, y solamente separarán a
nuestras familias".
"Debemos tomarnos un momento para pensar como la historia
juzgará estas acciones ejecutivas", apuntó.
En Los Ángeles, Luz Gallegos, directora de programas para el
Centro Legal TODEC, dijo a la AFP que en vez de construir un muro
el gobierno "debería construir puentes" y "unidad dentro de
nuestra nación y con otras naciones que han contribuido con sus
inmigrantes a la economía de nuestro país".
En Washington, el senador Ben Cardin emitió una nota donde
recordó que el nuevo secretario del DHS, el general John Kelly, al
ser interrogado por el Senado, admitió que el muro no funcionaría.
El proyecto de construir el muro es apenas "un esfuerzo para
derrochar miles de millones de dólares de los contribuyentes en un
muro que hará poco para mejorar la seguridad del país", dijo
Cardin.
Primicias Rurales
AFP-NA
Ene 23, 2017 | Opiniones
Buenos Aires, 23 enero (Especial para NA, por Luis Fontoira*)
Parece mentira pero ya desde la forma de nuestro territorio
nacional estamos predestinados a profesar una pasión
inconmensurable por la carne vacuna y ese manjar, el "bifacho",
protagonista excluyente de nuestra gastronomía y de nuestra
cultura.
"To beef or not to beef" es la pregunta shakesperiana que se
hace el Indio Solari en la canción que lleva ese mismo nombre y
resume, sin proponérselo, el gran enigma del ser nacional: el país
de la carne, el país del asado, el país del bife.
Y cómo será de profunda nuestra unión con ese famoso y
renombrado bife (término derivado del "beef" inglés) que hasta las
guerras de la independencia nos terminaron dejando un territorio
nacional que tiene la forma exacta de un bife, coincidencia que
fue utilizada por la publicidad, la propaganda política y, más
recientemente, los "memes" de internet.
Se lo podrá llamar costeleta, entrecot o churrasco, según la
zona del país (filet o bistec, en la jerga amanerada de Puerto
Madero), pero cualquier argentino sabe de qué se habla cuando se
pide un bife, un "bifacho", aún en aquellas carnicerías de pueblo
en las que la división más compleja de cortes es entre "pulpa" y
"hueso".
No por nada en nuestra querida argentina carnívora "ir a los
bifes" es ocuparse apropiadamente de algo o "pegar un buen bife"
es asestar un golpe certero.
Famoso en el mundo entero, como sostiene el analista Ignacio
Iriarte -quien asegura que muchos chinos que nunca probaron
nuestra carne "sueñan con un bife argentino"-, motiva elogios
desmedidos de todas las personalidades que visitan el país, desde
rockeros como AC/DC, que lo inmortalizaron en un DVD , hasta
Barack Obama (que antes de su arribo al país declaró "estar
ansioso por comer un bife argentino") y su esposa Michelle, que se
sacó el gusto en una parrilla de San Telmo.
También Bill Clinton (que en 1997, en Bariloche, mandó "de
vuelta" a la cocina una corvina negra y se pidió un churrasco ) o
Joe Black, el actor que, antes de visitarnos por primera vez,
aseguró que "sé que tienen los mejores bifes del mundo. Eso me
contaron… De hecho, hay un lugar en Brooklyn que se llama Peter
Luger, donde los hacen muy buenos… ¡y no me imagino cómo puede
haber mejores! Pero eso dicen de la Argentina, ¿no?" .
El champagne podrá ser francés, los relojes suizos y los autos
seguros, alemanes, pero el bife es argentino, como lo sostuvo la
prestigiosa revista "Time" cuando ante la debacle del rodeo
nacional de los últimos años se preguntaba amargamente: "¿Le
gustaría probar un bife argentino jugoso y a punto? A menos que
visite el país sudamericano eso será imposible" .
.
Literatura a punto
.
El bife es una presencia "divina", casi omnipresente, en todas
las manifestaciones artísticas argentinas, pero muy especialmente
en la literatura, de Borges y Bioy Casares (él mismo tan fanático
del bife que alguien definió su dieta como "esencialismo porteño")
a Feinmann, de Cortázar a Manuel Puig, con personajes que se
fanatizan con la carne:
"En el restaurante de los cronopios pasan estas cosas, a saber
que un fama pide con gran concentración un bife con papas fritas,
y se queda de una pieza cuando el cronopio camarero le pregunta
cuántas papas fritas quiere". (Historia de cronopios y de famas.
Julio Cortázar).
-¡Bifes! Yo quiero que me den un bife alto así — dijo con
despótica voz chilena Loló Vicuña de De Kruif, oprimiéndose un
muslo. (Dos fantasías memorables: Un modelo para la muerte. Jorge
Luis Borges y Adolfo Bioy Casares).
-Vení, no seas otario, hacemos un bife y papas fritas. Después
le meto a la viola y hay vino, un vinito San Juan que da las doce
antes de hora. (El juguete rabioso, Roberto Arlt)
El manjar de la parrrilla argentina incluso dio pie a un enorme
cuento de Enrique González Tuñón , titulado "Un bife a caballo".
En la historia, un triste suicida se pega un tiro en un oscuro
hotel de Retiro y el agente que debe custodiar el cuerpo hasta la
llegada del juez le pide al dueño del lugar que le prepare un bife
para amenizar la espera. El final es impresionante: "Le sirvieron
el bife a caballo en la mesita de noche, junto a la cama del
muerto. Comía con apetito, sin reparar en el hilo de sangre que
trazaba un barbijo en el rostro del suicida".
Más allá de la literatura –como se ha consignado en otras
"Historias de la carne"- el rastro jugoso del bife se puede
encontrar en la música, ya sea el tango ("Cuando llegués de New
York,/de Hong Kong o de Madrid,/hay un bife en Chiquilín/y un
abrazo para vos" .) o el rock (hasta existe un grupo que se llama
"BIFE" ), como lo atestiguan temas de "Las Pelotas" ("La vaca y el
bife"), Charly García ("Ni siquiera puedo comerme un bife y
sentirme bien ") o Andrés Calamaro ("…detrás de la puerta de
entrada de Ezeiza están el bife de chorizo y el vino" ).
Lo mismo ocurre en otras manifestaciones artísticas, como la
historieta y el humor gráfico -con creaciones como "Bife Angosto"
de Gustavo Sala- o el séptimo arte, donde el bife es un alimento
recurrente, desde "Pasó en mi barrio" (1951) o "Mercado del
abasto" (1955), hasta "Hombre mirando al sudeste" (1986) o "El
lado oscuro del corazón" (1992), película en la que el
protagonista "canjea" poesías por churrascos en la costanera de
Buenos Aires.
.
El bife en la política
.
El bife, como la carne vacuna en general, tiene la virtud –o el
defecto- de exasperar el ánimo de los argentinos cuando aumenta su
precio, casi como si se tratara de un golpe al mismísimo ego
nacional que está construido en gran parte sobre ese mismo manjar
de las pampas.
Por eso mismo no es extraño que haya sido protagonista central
de la política nacional, como lo atestigua el propio Juan Domingo
Perón (fanático del bife, como también lo serían Raúl Alfonsín y
Eduardo Duhalde) cuando sostuvo que "Le he preguntado a un
norteamericano, y se lo pregunto a todos, si con un dólar en Nueva
York se hace lo mismo que con un peso en Buenos Aires. ¡Qué
esperanza! Un bife cuesta diez dólares en Nueva York, o sea ciento
cincuenta pesos. Nosotros con ese dinero casi compramos una vaca".
Y si no, pregúntenle a Arturo Frondizi, que se floreó con un
famoso bife que compartió el mandatario con el presidente de
Estados Unidos, Dwight Eisenhower (1959) y cayó al quinto
infierno cuando compartió otro bifacho con Ernesto "Che" Guevara
(1961).
La cuestión del "bife" como reafirmación del ser nacional es
tan compleja que fue desarrollada por Arturo Jauretche que en su
"Manual de zonceras argentinas" define al "guarango" como "aquél
que mide por el tamaño del bife la significación de lo nuestro".
Jauretche sostiene que "Ningún argentino, ‘ni ebrio ni dormido’
permitirá que se compare nuestro ‘bifacho’ con cualquier otro:
—¡No; bifes como los nuestros no hay! ¡Pobres de ellos con sus
vitelos, sus terneras, su roast-beef! ¡Bueno! Este último no es
tan malo porque seguramente es argentino".
Y lo que dice el turista se repite en el diario, en el libro,
en todos los medios de comunicación de masas, como ahora dicen.
— ¡Sí!, viejo… no veía la hora de comer un bifacho al uso
nostro! —dice el castizo porteño, mientras se le afirma a la
parrillada".
"Estaba mal el guarango que utilizaba como medida de cotejo
internacional el bife a caballo. Pero entre éste y el tilingo, lo
positivo para el país era el guarango", concluye Jauretche en "El
medio pelo en la Sociedad Argentina".
Predestinación, consecuencia, karma o bienaventuranza
parrillera, lo cierto es que la pregunta del Indio Solari del
comienzo de la nota es uno de los dilemas más complejos del ser
nacional que, como buen "guarango", saca pecho a la hora de
defender el viejo y querido bifacho.
Marche entonces un bife para celebrar la argentinidad y, si
sale a caballo, mucho mejor.
(*) Periodista especializado
Primicias Rurales
NA
Ene 21, 2017 | Opiniones
Entre números concretos que reflejan una cruda realidad y pérdidas que van más allá de cualquier cuantificación, pero dañan las mejores expectativas que se habían fijado al inicio de la campaña, la zona agrícola central está otra vez en terapia intensiva por las inundaciones. Lo mismo pasa con los tambos, donde en Santa Fe hay 1350 afectados, de acuerdo con el gobierno provincial.
A diferencia de lo que ocurrió en otras oportunidades, el baldazo de agua del último mes, que dejó acumulados de 600 milímetros en ese período en varias localidades del sur santafecino, se dio en un momento donde suelen esperan menores lluvias. Basta recordar otras campañas críticas por la falta de lluvias para los cultivos.
Esta semana, Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA, llamó la atención precisamente sobre ese comportamiento del clima. "Diciembre y enero es cuando la expectativa está puesta en cuánto puede afectar la situación deficitaria en precipitaciones que normalmente se observa. Si bien pudieron ocurrir eventos como en el caso de Areco [por un fenómeno que llevó al desborde del río en diciembre de 2009], no ha sido la situación más frecuente para esta época del año; y las recientes que recordamos no han tenido la extensión geográfica del evento de lluvias del 14 y 15 de enero", precisó.
En la localidad bonaerense de La Emilia, en ruta 9.
Tan abundantes fueron las lluvias que, por ejemplo, en Marcos Juárez entre el 1° de diciembre y el 16 del actual cayeron 408 mm, un 120% más sobre el promedio para la época. Según registros del INTA, en Rafaela, en plena cuenca tambera de Santa Fe, desde el 15 de diciembre hubo 429,2 milímetros, el mayor registro para ese período de los últimos 55 años y casi cuatro veces más de lo que llovió en igual fecha del año pasado. En Venado Tuerto, en el sur provincial, desde el 15 de diciembre pasado llovieron 429 milímetros, el valor más alto para esa fecha en los últimos 27 años.
El contraste está en zonas que vienen de sequía. En Azul, para la misma época se registraron 69 mm, 55% menos del promedio.
Pablo Ginestet, de la firma Ripear y miembro por Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) en la Comisión Nacional de Emergencias y Desastres Agropecuarios, analizó una imagen del satélite Terra que da una magnitud: casi 2,5 millones de hectáreas con graves problemas en el centro sur de Santa Fe, el norte y oeste bonaerense y el este de Córdoba. Además, habría otro millón de hectáreas con inconvenientes, aunque podrían ser más leves.
En esa superficie hay tanto área sembrada como que quedó sin sembrar, ganadería, tambo y zonas cercanas a los pueblos que también están bajo el agua.
Para Ginestet, en la región hay 700.000 hectáreas con soja en problemas. "La mitad de esas 700.000 hectáreas están con un alto riesgo de perderse", dijo El resto, de no complicarse más la situación, tendrá menores rindes. En maíz, consignó que sobre unas 180.000 hectáreas ya comprometidas al menos 100.000 están con riesgo de perderse.
Respecto de la soja, la consultora AgriPac pasó de prever 55 millones de toneladas de soja al inicio de la campaña a 50 millones de toneladas. Son US$ 1750 millones menos para el país, calculó.
Detrás de los números está el otro impacto: en la historia de cada productor. En Elortondo, en el sur de Santa Fe, Ariel Catuch presta servicios de contratista agrícola y también produce sobre 100 hectáreas alquiladas. De esa superficie, que este año sembró con soja, ya da por perdidas 30 hectáreas, según dijo a la nacion. "Toda la zona está complicada. Hay sojas que nacieron y luego al estar varios días con agua se afectaron y no se pueden resembrar [por el exceso]. Hay entre un 30 y un 35% de lotes perdidos en Elortondo, Hughes, Chovet, Wheelwright", describió el productor.
Juan Ramón Ferreyra también es productor de Elortondo con 100 hectáreas propias. Allí tiene 15 hectáreas improductivas desde hace dos años por el agua y este año sembró 85. Pero de ellas 10 están inundadas y en el resto hay encharcamientos con un cultivo amarillento. "Seguramente, el rinde va a ser menor. Puede ir de 28 a 30 quintales por hectárea contra 48-50 quintales por hectárea que podría producir", contó.
El fenómeno trasciende al productor y va hacia otros actores. Lo saben los contratistas. "Hay contratistas que están mal también porque tienen a sus clientes en esas regiones afectadas y, si no hay resiembras, ahí el trabajo puede caer un 40%", destacó Jorge Scoppa, presidente de la Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas (Facma).
Primicias Rurales
Fuente: La Nación