El economista y fundador de OJF & Asociados se refirió al IPC de diciembre. Qué prevé para el 2026 y qué pasará con los vencimientos de enero.
Orlando Ferreres, economista y ex viceministro de Economía en 1989 en el Gobierno de Carlos Menem. (Foto: Agencia NA / Redes)
Fotografía: Agencia Noticias Argentinas / redes
Buenos Aires, lunes 22 diciembre (PR/25)– El economista Orlando Ferreres afirmó que desde su consultora -OJF & Asociados- la inflación de diciembre quedará por encima del 2%, lo que consideró como “un número muy alto”.
Particularmente, el exviceministro de Economía afirmó que la inflación de diciembre les da 2,2%, mientras que la anual para el 2025 cerraría alrededor del 30% y 31%.
«Es mucho más alto de lo que pensaba Javier Milei», señaló el economista.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas con declaraciones a Radio Rivadavia, Ferreres se refirió a la inflación pactada en el Presupuesto 2026, donde el Gobierno la fijó en 10% anual.
“Nosotros ponemos 15% y todavía somos optimistas con ese valor. Otros economistas piensan un poco más”.
Comparado con Latinoamérica, el fundador de OJF & Asociados manifestó que, después de Venezuela, sigue la Argentina con la tasa de inflación anual más alta.
“La inflación es un punto en donde el Gobierno debe acentuar, porque falta el ambiente productivo para inversiones. Todavía no está tomado como política de Estado”.
Sin embargo, destacó que los niveles actuales de inflación se ubica en niveles “parecida a la internacional”.
Panorama para el año entrante
A tan solo diez días de que culmine el 2025, Ferreres sostuvo que el Gobierno se enfocó en la baja del gasto público a nivel nacional, aunque provincial y municipal “siguen siendo altos”.
En ese sentido, sostuvo que de cara al 2026 se tiene que arreglar el gasto en esos niveles. A su vez, reprochó que algunos provincias financian el gasto con impuestos como Ingresos Brutos (IIBB).
“Hay impuestos como Ingresos Brutos que financian mucho el gasto de las provincias, además de los aportes del Tesoro”.
Vencimientos de enero
Orlando Ferreres. (Foto: Agencia NA / Daniel Vides)
El economista también hizo mención al pago de vencimientos que debe afrontar el Ejecutivo en enero, por un total de US$4.500 millones, donde sostuvo que el resultado va a ser bueno debido a la habilidad del Ministro de Economía.
“Yo creo que va a salir bien. Luis Caputo ha sido muy bueno para estas situaciones”, argumentó. Y agregó: “Tiene que mejorar las reservas y las inversiones. Son dos cosas que faltan, aunque ya enfocaron por el tema del 5% del mercado. Eso va a aumentar la demanda”.
“Con una inflación del 15%” —lo que estiman desde la consultora— “puede aumentar la demanda de pesos. Eso podría ayudar a emitir dinero para comprar reservas”, subrayó.
Y ejemplificó con la compra de reservas de Brasil: “No llegó a US$350 mil millones en un solo día, fueron varios años. Vamos a tener que esperar hasta ver las reservas netas positivas y en buen estado”.
A pesar del buen panorama para enero próximo, Ferreres apuntó a los vencimientos de junio, en donde el Gobierno todavía no consiguió el monto a pagar.
“No solo son los vencimientos de enero: en julio vence otra cantidad igual, y va a ver qué salir a buscar dinero porque hasta ahora no se ha conseguido”.
Al respecto, certificó que Caputo conseguirá el dinero “porque es especialista en conseguirlo” y, sino, “tendrá que apelar al amigo del Tesoro americano”, refiriéndose a Scott Bessent.
“Siempre lo ha ayudado a último momento”, sostuvo.
Reforma laboral y su dilación
Con respecto al proyecto que envió el Gobierno al Congreso, y que será postergado para febrero, el exviceministro de Economía indicó que el hecho de posponerlo pondrá en duda a los inversores.__IP__
“Los inversores extranjeros y nacionales se preguntan cómo va a salir la ley de reforma laboral. ¿Va a salir cómo se dijo o va a tener algunos cambios? Aparentemente tiene cambios que no son favorables para el Gobierno”.
“Ese es un punto que dificulta no solo la inversión internacional. Muchas veces nos preguntan cómo está la ley impositiva, la ley laboral y la inflación: son las tres preguntas que más hacen. Y el tipo de cambio, si es competitivo o no”, concluyó.
La gestión eficiente de los pastizales no depende de calendarios fijos ni de recetas universales, sino de comprender y acompañar la dinámica biológica de un sistema vivo. El pastizal es una comunidad en constante cambio, donde plantas, suelo, clima y animales interactúan de manera permanente. Ignorar esta dinámica conduce a pérdidas productivas, degradación del suelo y mayores costos; entenderla y manejarla correctamente genera exactamente lo contrario.
Por Ing. Agr. Pedro A Lobos
Buenos Aires, domingo 21 de diciembre (PR/25) .- El crecimiento del pasto se sostiene, en esencia, por la fotosíntesis que ocurre en la superficie foliar remanente luego del pastoreo. En la mayoría de las gramíneas y leguminosas, el rebrote depende principalmente de las hojas que quedan, y solo en situaciones extremas entra en juego el uso de reservas energéticas acumuladas en raíces y bases de los tallos. Cuando el rebrote depende exclusivamente de esas reservas, el proceso es más lento y la planta queda expuesta al debilitamiento.
Por eso, los sistemas de pastoreo que eliminan excesivamente la superficie foliar o vuelven a ingresar animales antes de que el pasto haya recuperado hojas basales y reservas comprometen seriamente la productividad futura. Pastizales ralos, de crecimiento lento y baja persistencia suelen ser consecuencia directa de manejos laxos o mal sincronizados con la fisiología vegetal.
Un sistema dinámico, no un cultivo estático
En un pastizal ocurre un flujo continuo de tejido vegetal: se produce material nuevo mientras otro envejece, muere, se descompone o es consumido por los animales. Esta renovación puede ser muy rápida cuando las condiciones son adecuadas. De allí que el manejo racional del pastoreo deba ser dinámico, adaptándose a cada parcela, cada estación y cada año.
Distintos autores y experiencias de campo coinciden en que la aplicación de las cuatro leyes del Pastoreo Racional Voisin (PRV) debe evaluarse constantemente. Ninguna parcela es igual a otra: el suelo, la humedad, el relieve, la sombra, la disponibilidad de agua, la altura del pasto y la composición botánica obligan a ajustar decisiones de forma permanente. La clave está en “educar la mirada”: observar hojas basales, estado fenológico y porcentaje de floración antes de decidir el ingreso o salida de los animales.
El ganado como reciclador de nutrientes
Lejos de ser un problema, el animal bien manejado es un actor central en la fertilización natural del sistema. Una vaca adulta devuelve al suelo entre 22,5 y 25 kg diarios de materia orgánica a través de heces y orina, pudiendo alcanzar hasta 40 kg por día según distintas mediciones. Se estima que defeca entre 11 y 12 veces y orina entre 8 y 11 veces diariamente.
Estas excreciones devuelven nutrientes clave al suelo: aproximadamente 17 kg de nitrógeno, 3,6 kg de fósforo y 3,6 kg de potasio durante el período de pastoreo. El área afectada por la orina varía según el tipo de suelo y la humedad, siendo mayor en suelos arenosos o encharcados que en suelos secos y arcillosos.
Es cierto que alrededor de las bostas se generan zonas de rechazo temporario. Sin embargo, con bajas cargas instantáneas estas áreas se multiplican y grandes superficies quedan sin consumir. El uso de altas cargas instantáneas, correctamente manejadas, reduce significativamente estas zonas sin necesidad de forzar el consumo inmediato junto a los excrementos. La diferencia con otras especies es clara: mientras los caballos defecan siempre en los mismos lugares y evitan pastorearlos, el bovino bien manejado distribuye fertilidad de forma mucho más eficiente.
PRV y ambiente: datos que contradicen el relato
En un contexto donde se responsabiliza frecuentemente a la ganadería por las emisiones de gases de efecto invernadero, las mediciones en sistemas bien manejados de PRV muestran una realidad diferente. Cuando el pasto se consume en el momento y la forma adecuados, el sistema presenta un balance de carbono negativo: secuestra más carbono del que emite.
Además de mejorar la salud del suelo y la productividad del pastizal, el PRV permite producir carne de alta calidad biológica a costos significativamente menores que los sistemas de engorde a corral, consolidándose como una de las alternativas más eficientes desde el punto de vista productivo, económico y ambiental.
El mensaje es claro: el problema no es el ganado, sino el manejo. Donde hay pastizales vivos y decisiones basadas en la biología, hay producción sustentable.
La invitación del Papa León: vencer la tentación de considerar la paz lejana e imposible, superar la «lógica agresiva y contrapositiva» según la cual la paz se persigue con la carrera al rearme.
Foto: pesebre en Gaza
Por Andrea Tornielli
Ciudad del Vaticano, domingo 21 diciembre (PR/25) — “Nada tiene la capacidad de cambiarnos tanto como un hijo. Y quizá es precisamente el pensar en nuestros hijos, en los niños y también en los que son frágiles como ellos, lo que nos conmueve profundamente”. Son las palabras que el Papa León utilizó en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz.
Dios, el Todopoderoso, al hacerse hombre, acepta convertirse en un niño totalmente dependiente de los cuidados de una madre y un padre, según la lógica de la pequeñez, y elige venir al mundo en la pobreza de un establo y en el ocultamiento de una periferia del Imperio Romano.
“Es un Dios sin defensas, del que la humanidad puede descubrirse amada solo cuidándolo”. Contemplar a ese Niño, protagonista de nuestros belenes, no puede dejarnos indiferentes ante el drama de tantos niños víctimas de la guerra, de aquellos fallecidos bajo las bombas en Ucrania; de aquellos asesinados en Gaza, primero por la lluvia de misiles y hoy por el frío debido a las dificultades para acceder a la ayuda humanitaria; de aquellos que han muerto en los tantos conflictos olvidados en tantas otras partes del mundo.
La invitación que el Sucesor de Pedro dirige a creyentes y no creyentes es a acoger y reconocer la paz, venciendo la tentación de considerarla lejana e imposible. La paz y la no violencia tienen para los cristianos una raíz profundamente evangélica en las palabras y en la actitud de Jesús, que ordenó a Pedro, que quería defenderlo, que volviera a envainar la espada.
La paz que Cristo resucitado anuncia al mundo es desarmada y desarmante, es una realidad que debemos custodiar y cultivar en nuestro corazón, en nuestras relaciones, en nuestras familias, en nuestras comunidades, en nuestros países. La historia nos enseña cuántas veces, incluso como cristianos, lo hemos olvidado, convirtiéndonos en cómplices de trágicas guerras y violencias.
Palestina: Nacimiento entre escombros
Hoy, nos recuerda León XIV, también nosotros corremos el riesgo de considerar la paz como un ideal lejano, llegando a justificar que se haga la guerra para alcanzarla.
En el debate público y en los medios de comunicación parece prevalecer una lógica agresiva y contradictoria según la cual se convierte en una culpa el hecho de «no prepararse lo suficiente para la guerra».
Es una lógica desestabilizadora y peligrosísima que va mucho más allá del principio de legítima defensa y nos lleva al abismo de un nuevo conflicto mundial con consecuencias imprevisibles y devastadoras.
“Hoy más que nunca – escribe el Papa – es necesario mostrar que la paz no es una utopía, mediante una creatividad pastoral atenta y generativa”.
En lugar de seguir recorriendo el camino del aumento constante del gasto en armamento, que ha alcanzado el 2,5 % del PIB mundial, en lugar de invertir miles de millones en instrumentos de muerte y destrucción destinados —lo hemos visto— a arrasar escuelas y hospitales, en lugar de hacer creer que nuestra seguridad consiste en el rearme y la disuasión, es necesario tener el valor de la paz.
Es necesario reactivar la vía de la diplomacia, la negociación, la mediación y el derecho internacional, reforzando también las instituciones internacionales.
No dejemos que la voz del Papa León sea una voz que grita en el desierto, no dejemos solo al Obispo de Roma, creamos en sus palabras y miremos a la historia para comprender cuánto realismo hay en sus intervenciones, como lo había en las de sus predecesores, con demasiada frecuencia ignorados.
Estamos llamados a «motivar y sostener toda iniciativa espiritual, cultural y política que mantenga viva la esperanza, contrarrestando la difusión de actitudes fatalistas, como si las dinámicas que la producen procedieran de fuerzas anónimas e impersonales o de estructuras independientes de la voluntad humana».
Histórica tregua en la Primera Guerra Mundial en 1914
La paz es posible y la loca carrera al rearme no es el camino para defenderla.
Para los cristianos, la paz tiene el rostro indefenso del Niño Dios, frágil como cualquier niño: dejémonos traspasar el corazón por ese rostro y por el anuncio de paz que resonó la noche de la primera Navidad.
La agricultura del futuro no sólo está en las manos de los agricultores, sino en los diminutos habitantes invisibles del suelo.
Por Ing Agr Pedro A Lobos
Buenos Aires, martes 17 de diciembre (PR/25) — El microbioma, una red compleja de bacterias, hongos y virus, ha emergido como el verdadero motor detrás de una revolución silenciosa que está redefiniendo la forma en que cultivamos nuestros alimentos.
En este nuevo paradigma agrícola, los microbios no sólo son aliados, sino protagonistas clave en la creación de cultivos más saludables y resilientes.
1. Bioestimulantes y Biofertilizantes: El Poder de los Microorganismos
A diferencia de los fertilizantes químicos tradicionales, los bioestimulantes y biofertilizantes se basan en microorganismos vivos para optimizar la absorción de nutrientes y mejorar la salud de las plantas.
Entre ellos, las rizobacterias promotoras del crecimiento vegetal (PGPR) destacan por su capacidad para fijar nitrógeno del aire y solubilizar el fósforo en el suelo. Esta acción reduce la dependencia de fertilizantes sintéticos, favoreciendo una agricultura más sostenible y menos contaminante.
Empresas como Bioceres Crop Solutions están a la vanguardia de este cambio, ofreciendo soluciones innovadoras que aprovechan el poder de la microbiología para mejorar los cultivos.
2. Biocontrol: Los Microbios como Guardianes Naturales
Los microbios no sólo alimentan a las plantas, también las defienden. En un mundo cada vez más preocupado por los efectos nocivos de los pesticidas químicos, hongos como Trichoderma y bacterias como Bacillus thuringiensis se están posicionando como los “guardaespaldas” naturales de los cultivos. Estos organismos actúan de manera selectiva para combatir patógenos y plagas, evitando la toxicidad de los pesticidas convencionales y, de paso, protegiendo a los polinizadores esenciales para la biodiversidad.
3. Resistencia al Cambio Climático: Microbios que Salvan Cultivos
Con el cambio climático intensificando fenómenos como sequías y olas de calor, la investigación científica de 2025 está centrada en descubrir microbios que ayuden a las plantas a resistir estos extremos.
Ciertas comunidades microbianas tienen la capacidad de inducir tolerancia al estrés hídrico y térmico, permitiendo que los cultivos mantengan su productividad incluso bajo condiciones climáticas adversas. Esta innovación no solo promete incrementar la seguridad alimentaria, sino también hacer la agricultura más resiliente frente a un futuro incierto.
4. Salud del Suelo y Secuestro de Carbono: Microbios Contra el Calentamiento Global
El suelo no solo es la base de la agricultura; también juega un papel crucial en la lucha contra el cambio climático. Un suelo microbiológicamente activo no solo es más fértil, sino que actúa como un sumidero de carbono eficiente, atrapando dióxido de carbono y ayudando a mitigar el calentamiento global.
Las simbiosis entre las raíces de las plantas y los hongos micorrícicos, por ejemplo, expanden el sistema radicular, mejorando la estructura del suelo y aumentando su capacidad para almacenar carbono. De esta manera, los microbios no solo impulsan la productividad agrícola, sino que también ayudan a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
En este escenario de innovación y sostenibilidad, los microbios se presentan como los verdaderos héroes invisibles de la agricultura moderna.
Para los interesados en profundizar en los avances científicos y las investigaciones más recientes, los recursos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ofrecen un panorama detallado de estos desarrollos que están cambiando el rumbo de la agricultura a nivel global.
Durante años, los cultivos de cobertura o de servicio fueron vistos como un “costo extra” dentro del sistema productivo. Sin embargo, la evidencia científica y la experiencia de miles de productores muestran que, cuando se incorporan de manera sostenida, estos cultivos se transforman en una de las herramientas más efectivas para mejorar la estructura del suelo y recuperar su fertilidad física y biológica.
Por Ing Agr Pedro A Lobos
Buenos Aires, martes 17 de diciembre (PR/25) .- Lejos de ofrecer resultados inmediatos, los cultivos de cobertura funcionan como una inversión a largo plazo, cuyos beneficios se acumulan campaña tras campaña.
Raíces que construyen suelo
Uno de los principales aportes de los cultivos de cobertura ocurre debajo de la superficie. Las raíces vivas, presentes durante más meses del año, actúan como verdaderos ingenieros del suelo.
Las gramíneas aportan sistemas radiculares densos que mejoran la agregación, mientras que las especies de raíz pivotante exploran capas más profundas, ayudando a aliviar compactaciones y facilitando el movimiento del agua y el aire.
Con el paso de los años, los lotes con cultivos de cobertura muestran:
Mayor estabilidad de agregados
Menor densidad aparente
Mejor infiltración y almacenamiento de agua
Menor riesgo de encostramiento y erosión
En términos prácticos, el suelo se vuelve más “esponjoso”, más resistente al tránsito de maquinaria y más estable frente a eventos climáticos extremos.
Fertilidad física: más agua, menos pérdidas
La mejora estructural se traduce directamente en una mayor eficiencia hídrica. Un suelo bien estructurado infiltra más agua cuando llueve y la retiene mejor durante períodos secos. Esto explica por qué muchos productores observan, con los años, mayor estabilidad de rendimientos, especialmente en campañas con estrés hídrico.
Además, la cobertura permanente del suelo reduce el impacto de las gotas de lluvia, disminuye el escurrimiento superficial y protege contra la erosión, uno de los principales factores de pérdida de fertilidad a largo plazo.
Fertilidad biológica: el motor invisible del sistema
Otro de los grandes beneficios, muchas veces subestimado, es el impacto de los cultivos de cobertura sobre la vida del suelo. Las raíces vivas liberan exudados que alimentan bacterias, hongos, micorrizas y macroorganismos como lombrices, reactivando procesos biológicos clave.
Los sistemas que incorporan cultivos de servicio de manera frecuente y con mayor diversidad muestran:
Aumento de la biomasa microbiana
Mayor diversidad biológica
Mejores procesos de ciclado de nutrientes
Mayor disponibilidad de nitrógeno y fósforo en el mediano plazo
Las mezclas de especies potencian estos efectos, ya que cada grupo funcional aporta distintos tipos de raíces y compuestos orgánicos, generando un suelo más activo y resiliente.
Beneficios que se construyen con el tiempo
La experiencia indica que los mayores beneficios aparecen a partir del tercer o quinto año de uso continuo. Por eso, los sistemas que abandonan la práctica de manera temprana suelen no alcanzar a percibir sus ventajas, reforzando la idea errónea de que los cultivos de cobertura “no funcionan”.
En cambio, los productores que sostienen la práctica en el tiempo coinciden en que el suelo responde con:
Mejor transitabilidad
Menor necesidad de intervenciones correctivas
Mayor eficiencia del uso de insumos
Sistemas productivos más estables
Un cambio de enfoque
Más que una práctica aislada, los cultivos de cobertura representan un cambio de enfoque en la forma de manejar el suelo: pasar de explotarlo a reconstruirlo. En un contexto de suelos cada vez más exigidos y climas más variables, mantener raíces vivas y diversidad durante todo el año deja de ser una opción para convertirse en una estrategia clave de sustentabilidad productiva.
En definitiva, los cultivos de cobertura no solo protegen el suelo: lo mejoran, lo estructuran y lo devuelven a su rol central como base de la producción agrícola
El Gobierno redujo los derechos de exportación para soja, maíz y trigo, pero el impacto en precios fue prácticamente nulo. Según Dante Romano, del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, la medida llega en un contexto de mercados internacionales saturados de oferta, presión de cosecha local y márgenes que siguen ajustados, especialmente en trigo y maíz.
Rosario, Santa Fe, martes 16 diciembre (PR/25) – La reciente baja en los derechos de exportación anunciada por el Gobierno argentino generó expectativas en el sector agroindustrial, pero hasta el momento no se tradujo en mejoras visibles en los precios del mercado disponible ni de la cosecha nueva.
La reducción fue de 2 puntos porcentuales para soja y trigo, y de 1 punto para maíz, una magnitud que, según los analistas, resulta insuficiente para modificar el escenario comercial actual.
“La baja de retenciones fue esperada por el mercado, pero su impacto quedó diluido frente a otros factores mucho más pesados, como la presión de cosecha, la abundancia de oferta global y los márgenes ajustados de la industria”, explicó Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
Las nuevas alícuotas quedaron fijadas en 24% para soja, 22,5% para subproductos, 7,5% para trigo y cebada y 8,5% para maíz y sorgo. En términos comparativos, la reducción resulta menor a la aplicada en enero de 2025, cuando el recorte había alcanzado el 20% de la alícuota vigente. En este marco, persiste la incógnita sobre si se trata del último ajuste de la campaña o si podrían verse nuevas rebajas en caso de consolidarse el frente fiscal.
Soja: mejora teórica, pero sin traslado pleno a precios
En el caso de la soja, la baja de retenciones implicó una reducción impositiva teórica de entre 8 y 9 dólares por tonelada, aunque el traslado a precios fue limitado.
“Hoy vemos valores locales elevados respecto de la capacidad teórica de pago, incluso considerando la baja de retenciones y las tasas más bajas. Parte de esa mejora se está usando para recomponer márgenes industriales, no para pagar más por la mercadería”, señaló Romano.
A nivel internacional, el mercado ya mostró una fuerte reacción previa ante las compras chinas a Estados Unidos. Los fondos especulativos pasaron de estar netamente vendidos a posiciones compradas récord, lo que explica la suba previa de Chicago. Sin embargo, ahora predomina una toma de ganancias, mientras el foco comienza a correrse hacia Sudamérica.
En Argentina, la siembra avanza sobre el 58,6% del área proyectada, con muy buenas condiciones hídricas, mientras que la comercialización de la campaña vieja ya alcanza el 75% de la producción, muy por encima del promedio histórico. Este adelanto en ventas y el fuerte ritmo de molienda mantienen el mercado firme, aun sin un estímulo claro de precios.
Maíz: un recorte que apenas mueve la aguja
Para el maíz, la reducción de un punto en los derechos de exportación se traduce en apenas 2 dólares por tonelada de mejora en la capacidad de pago, un ajuste mínimo frente a la volatilidad del mercado.
“En maíz estamos hablando de sintonía fina. Dos dólares por tonelada no cambian decisiones comerciales, sobre todo en un mercado con oferta global abundante y una producción argentina que podría acercarse a las 60 millones de toneladas”, explicó Romano.
La siembra local ya cubre cerca del 60% del área, con cultivos en muy buen estado. Sin embargo, las ventas de la campaña nueva siguen retrasadas, lo que podría generar presión vendedora en cosecha por cuestiones financieras y logísticas.
Trigo: mucha oferta y problemas de calidad
El panorama más complejo es el del trigo. A nivel global, el USDA sigue sumando oferta y stocks, mientras que Argentina y Australia enfrentan cosechas muy grandes, lo que mantiene los precios bajo presión.
“El trigo es claramente el mercado más pesado. Argentina tiene que colocar una cosecha históricamente grande, en un contexto de exceso de oferta mundial y con un porcentaje importante de trigo de baja proteína”, advirtió Romano.
La cosecha local ya supera el 60% del área, con rindes elevados, pero con serios desafíos de calidad. Esto se traduce en precios FOB muy bajos y fuertes descuentos comerciales, aun cuando el alto rendimiento amortigua parte del impacto para el productor.
“La baja de retenciones va en la dirección correcta, pero el mercado está pidiendo señales más profundas y sostenidas. Hoy los precios los siguen definiendo la oferta global, la calidad de la mercadería y la presión de cosecha, más que los cambios impositivos marginales”, concluyó Romano.
Acceda al informe AGROPERSPECTIVAS de Dante Romano click aquí.