Ago 31, 2023 | Opiniones
Buenos Aires, 30 agosto (PR/23) — En la apertura de la segunda jornada de la Expo EFI 2023, en La Rural, Claudio Zuchovicki, gerente de Difusión y Desarrollo de Mercado de Capitales de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, sostuvo que se vienen tres meses de incertidumbre económica, pero que después hay una luz de recuperación.
Con el foco puesto en la mirada macro local e internacional, Zuchovicki sostuvo que “no es un momento para jugársela”. “Se vienen tres meses de mucha incertidumbre que paraliza, pero estamos menos inciertos que dos meses atrás. A nivel global, la tasa de interés empezó a bajar y la inflación comenzó a ceder. Dejamos de vivir en volatibilidad para vivir en selectividad”, analizó.
En ese marco, y pensando la Argentina frente a las inminentes elecciones presidenciales, Zuchovicki dijo que hay una buena noticia y es que, gane el candidato que gane, todos se perfilan a defender lo privado y el mercado de capitales.
Más allá de los candidatos, Zuchovicki apuntó a los votantes. “Hay una luz muy fuerte es que la sociedad elige un camino pro mercado; se cansó de un estado invasivo. Independientemente del candidato que gane, la gente dice ´no te metás´. Dejame trabajar a mí. Hay un 60 por ciento de la gente que quiere que esto cambie”, evaluó. De cualquier manera, el economista aclaró que “sin seguridad jurídica y física toda medida va a ser transitoria”.
A su turno, el economista Miguel Kiguel, director de Econviews, elevó la apuesta y dijo que la Argentina está viviendo una de las economías más difíciles de los últimos tiempos, en el medio de una crisis que definió como “crónica”.
Kiguel cuestionó la manera en que se devaluó y las consecuencias que produjo: ”La devaluación tuvo un efecto importante en la inflación y en el dólar generando mucha incertidumbre. La idea era estabilizar para llegar con menos inflación a las elecciones, pero al gobierno le salió el tiro por la culata”, remarcó. “Creo que la decisión estuvo muy vinculada con el FMI, que le pidió al gobierno hacer los ajustes antes. Hacer una devaluación sin programa es suicidar”, sentenció.
Pensando en la Argentina que viene, el economista manifestó que “el próximo gobierno va a empezar con una situación compleja”. “Tenemos una inflación descontrolada que no llega a ser híper, un exceso de pobreza, un exceso en la brecha cambiaria, en el déficit, un alto riesgo país, bajas reservas y bajo crecimiento”, apuntó. “Nunca vimos una situación tan compleja como la actual”, agregó.
Evaluando a los tres candidatos con más posibilidades de llegar a la presidencia, Kiguel aseguró que lo que va a definir al ganador va a tener que ver con el equipo que tenga, la capacidad de ejecución, la capacidad política y la capacidad de contención social.
Frente a estas variables, señaló que “Milei tiene buenas ideas pero hay que ver cómo llegar hasta ahí porque, mientras tanto, las bases se están incendiando”. “La dolarización es algo que suena lindo pero es inviable”, enfatizó.
En su diagnóstico sobre Bullrich, dijo que está bien posicionada en cuanto a armado equipos y capacidad de ejecución al igual que Massa: “Me preocupa la capacidad política de Milei y la capacidad de controlar la calle”, añadió.
“Al principio puede ser turbulento pero, si se hace un programa integral, se puede hacer una corrección y el año que viene poner a la economía argentina en un camino en el que pueda mejorar”, dijo Kiguel. “Se puede evitar el default. El año que viene va a haber más dólares. Hay que pasar el verano”, se esperanzó.
Por su lado, el economista y analista financiero, Javier Timerman, Managing Partner de AdCap, apuntó que la Argentina, más allá de los problemas económicos profundos, tiene graves problemas en el entramado político, con miras a las elecciones de octubre y opinó que este problema conspira con la llegada de inversiones.
“El principal problema que tiene la Argentina es que nadie se pregunta si políticamente es viable cualquiera de las cosas que plantean los candidatos, si tienen un plan de largo plazo. Yo creo que no”, sentenció. “No creo que esto tenga una solución en el corto plazo. La falta de coherencia política conspira con las inversiones”, sumó.
“El armado político es más complicado que la economía. Hay un ancla política que no tenemos. Las inversiones son a largo plazo y lo que estamos viendo es la incertidumbre total en cuanto al próximo gobierno y la relación de las fuerzas políticas. Los inversores se escapan de la Argentina porque no ven un horizonte claro”, profundizó.
Finalmente el economista Diego Martínez Burzaco, country manager Argentina de Inviu y docente de la Fundación Bolsa de Comercio, Universidad de La Plata y Eseade, se mostró más confiado en el panorama económico argentino en 2024.
Si bien admitió que el escenario político económico interno es altamente complejo, opinó que el mundo va a jugar a nuestro favor: “A futuro, hay esperanza para los mercados emergentes. El 2024 debería ser favorable para nuestro país”, concluyó.
Con la moderación del periodista Hernán de Goñi, los especialistas hicieron estas declaraciones en el marco de la segunda jornada del Congreso Económico Argentino, que se desarrolla en la EXPO EFI 2023. El evento –que se desarrolla en La Rural y celebra su 10º Aniversario–, es organizado por Invecq Consultora Económica y Messe Frankfurt Argentina.
Primicias Rurales
Fuente: Expo EFI 2023
Ago 30, 2023 | Opiniones
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Buenos Aires, 30 agosto (PR/23) — Desde la Universidad de Michigan State, Bruno Basso habló del rol de las nuevas tecnologías y las prácticas regenerativas para traccionar la agricultura sustentable.
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El destacado catedrático Bruno Basso abordó diversos temas que como bien indicó no tenían un hilo conductor pero que pretendía que su mensaje fuese claro y clave : “(…)La cultura del agro tiene que ser parte de la solución y no del problema (…)”El sector agropecuario es uno de los principales emisores de gases, aunque no el único, y por ello destacó la necesidad de que los productores se involucren para generar un cambio. El hecho de asumir un nuevo riesgo es una de las principales barreras pero tiene que estar acompañado de investigación transdiciplinaria a través de un enfoque sistémico, es decir que involucre los aspectos socioeconómicos, culturales, climáticos, edáficos, productivos, para lograr la sustentabilidad.
Habló sobre el desarrollo digital que se está dando en el ámbito agropecuario, y destacó que las nuevas tecnologías son una parte para generar el cambio, siempre y cuando sean adoptadas donde correspondan para generar un círculo virtuoso no vicioso.
Basso indicó que la otra parte del cambio es una AGRICULTURA REGENERATIVA, es decir llevar adelante prácticas como labranza cero, biodiversidad, diversificación; técnicas que nos permitan ser más eficientes en el secuestro del carbono y sistemas con mayor resiliencia. Pasar de un sistema lineal a un sistema circular, es decir que podamos hacer el uso de la energía del sistema conservándolo dentro del mismo.
Como bien se sabe, en la agricultura el rinde es variable y está afectado por el clima y por factores y/o condiciones edáficas causando variaciones de un año para el otro; es por ello que se remarco cuán importante son las imágenes digitales a través del tiempo para poder generar un mapa de estabilidad de rinde, siendo esta último una herramienta fundamental para la toma de decisiones. En este sentido destacó que la eficiencia en la utilización de N depende de la estabilidad del rinde y esto nos permitiría de alguna manera disminuir las fertilizaciones que son otra de las prácticas que mayores emisiones genera.
Finalizando, Basso contó como en los Estados Unidos se están llevando adelante políticas de incentivo como créditos, para que los productores inicien la era del cambio, es decir que lleven adelante prácticas como el aumento de la diversidad: polinizadores, biocampo y praderas, mejorando las condiciones de suelo, incrementando la población de insectos, disminuyendo las emisiones y aumentando la captura de carbono. El desafío está en aquellos lugares donde no tienen gran capacidad de captura de carbono e incrementar aquellos que tienen la habilidad de hacerlo.
Actualmente el gobierno de EEUU, invirtió USD 300.000.000 para el monitoreo del carbono del suelo, y para incentivar a los productores a que mejoren en sus campos ya que próximamente las industrias alimenticias estarán muy interesadas en el origen de los granos y las formas en los cuales fueron producidos.
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Primicias Rurales
Fuente: Aapresid
Ago 29, 2023 | Opiniones
Por Dardo Chiesa | Coordinador de la Mesa nacional de Carnes y Salvador Di Stefano | Director de AgroEducación
Marco histórico
Buenos Aires, 29 de agosto (PR/23) .- La ganadería argentina se caracterizó por un estancamiento en su evolución producto de las malas políticas públicas que aplicó el Estado nacional. Tenemos el mismo rodeo que en el año 1978 cuando fuimos por primera vez campeones mundiales de futbol y éramos 25 millones de argentinos, hoy sumamos 47 millones.
Con la política de intervención del Estado en el año 2008 perdimos 12 millones de cabezas de ganado, casi el mismo rodeo que tiene Uruguay. La agriculturización hizo que muchas hectáreas ganaderas pasaran a agricultura, fenómeno impulsado por la genética y tecnología, pero también por la pésima rentabilidad que tenía la ganadería. El cambio climático también hizo lo suyo, entre inundaciones y sequías la cría de ganado quedo en desventaja frente a otras propuestas de negocio para el campo argentino.
En nuestro país nunca se vio a la ganadería inmersa en un negocio global como cadena, cada eslabón tira hasta que se rompe, con sectores aislados y enfrentados, como por ejemplo producción/industria, consumo/exportación.
La aparición de China como comprador de vaca (la madre del negocio) aumenta la faena de hembras, lo que pone en peligro el aumento del rodeo. Por restricciones se va la vaca D y E, pero muchas veces se cuela la C, si no hubiera restricciones se irían todas las categorías, ya que el negocio a grandes rasgos no resulta rentable. Nadie está pensando en la matriz productiva, ya que pasan los años y no vemos un incremento en la eficiencia.
El negocio hoy
Argentina ingreso en una dinámica inflacionaria que no permite que se desarrollen negocios de largo aliento, ya que su impacto en el precio hace que el producto sea inalcanzable para el consumidor, o bien le genere un quebranto a la producción.
La cría de ganado bovino está muy afectado por la inflación, es un negocio de largo recorrido, que incluye altos costos como la tierra, los animales, la comida, servicios veterinarios y medicamentos para tener una buena sanidad. A todo esto, hay que sumarle el costo de hundido de capital que se actualiza por inflación, pero que el mercado no paga.
Los engordadores a corral son otras víctimas de la inflación, compran terneros a precios muy elevados, dado la escasez de mercado, el alimento es caro, y si a esto le sumamos el costo de la inflación, es otro sector que funciona a perdida. El precio final no surge de la suma de costos, el precio lo fija el mercado, por ende, su precio está ligado a la evolución del salario. Recordemos que en Argentina se consume el 75% de lo que se produce, y solo se exporta el 25%, en la exportación prevalecen las hembras por sobre los machos.
La cadena comercial tiene momentos de rentabilidad, atada a buenos precios de exportación, mientras que lo que se vuelca al mercado interno es muy volátil, dependiendo del poder adquisitivo del salario, y la estrategia de comercialización que proponga el empresario en la cadena. Se han buscado muchas alternativas, pero no vemos nacimiento de frigoríficos importantes, lo que nos hace presumir que el negocio es muy fino y que no invita a la inversión.
Esta dinámica se ve acrecentada por el revés climático que tuvimos en los últimos años. Esto nos llevó a una acelerada faena de hembras, que proyectamos para vacas en torno de los 3,0 millones de cabezas y en vaquillonas 3,8 millones de cabezas. Esto nos podría dejar un stock de vacas de 22,2 millones, si a esto le sumamos la baja productividad de la preñez en el campo argentino, nos dejara con una escasez de terneros que nos llevara inexorablemente a una escasez que hará que se reduzca la oferta de animales, disminuya el consumo en el mercado interno y los precios sean muy elevados. No descartemos que el consumo al mercado interno disminuya a niveles de 40 kilos per cápita, y precios estrafalariamente altos.
Propuestas
Consideramos que, para darle una mirada distinta al negocio, debemos comenzar por incrementar la exportación, vía acuerdo país/país, que nos permitan exportar novillos, de esta forma el negocio tendría una mirada sobre el macho, y habría mayor interés por desarrollar la cría, e incrementar el stock de vacas. En la actualidad el 80% de la exportación es a China que solo compra hembras, lo que genera un desincentivo a que el rodeo crezca.
Desarrollar un esquema similar a Uruguay para dejar en el país cortes a muy buenos precios para el mercado interno, dejando que otros cortes emigren al exterior para mejorar la rentabilidad y sustentabilidad de toda la cadena.
Hay que trabajar en el índice de precios del Indec, no tiene ningún sentido la actual ponderación de la carne en dicho índice, los hábitos de los consumidores han cambiado, y se sigue haciendo foco en la carne vacuna, como si estuviéramos en otro momento de la economía argentina. Esto deriva en intervenciones sobre el sector que terminan abortando la inversión y el crecimiento futuro.
Para poder exportar más carne vacuna, es necesario impulsar el desarrollo de carnes alternativas, que lleguen al mercado en un período de tiempo más corto que la carne bovina, y permitan que la población consuma proteína a precios accesibles.
Deberían estudiarse medidas impositivas que alienten la inversión en ganadería, como desgravaciones, adecuación del impuesto a las ganancias, y dejar de pagar por tenencia, y un régimen especial para toda la cadena, que incluya un monotributo que ordene a la cadena minorista. Habría que premiar a aquellos que se asocian en busca de escala, con una menor presión tributaria. Alentar a la creación de nuevos frigoríficos ciclo 1, 2 y 3. La única forma de que los precios bajen es impulsando una mayor oferta al mercado interno, y para que ello suceda tenemos que tener una agresiva política exportadora que nos permita colocar nuestros productos en el exterior a muy buen precio.
Nadie hace beneficencia, aquí hay que buscar la forma de que ganen todos, empresarios, consumidor y el Estado. Aclaración, el mal llamado productor ganadero es un empresario, y en esta nota no le bajamos el precio a nadie. Es tan empresario quien tiene un campo de cría, engorde o un frigorífico. Este empresario necesita previsibilidad para poder invertir y desarrollarse en un negocio muy largo en el tiempo.
Por Dardo Chiesa | Coordinador de la Mesa nacional de Carnes y Salvador Di Stefano | Director de AgroEducación
Primicias Rurales
Ago 28, 2023 | Opiniones
Comunicado de CRA
Las nuevas medidas económicas anunciadas por el Ministerio de Economía parten de un problema inicial: pretenden «reducir el impacto negativo» de la devaluación de 25% aplicada tras las PASO. Devaluación decidida ante la distorsión generada por el propio gobierno entre el tipo de cambio oficial y los tipos de cambio legales alternativos, y a pesar de ser un gobierno sin credibilidad, con un Banco Central con reservas negativas. Resultado: traslado de devaluación a precios, con aumento de la distorsión de precios relativos.
Buenos Aires, 28 de agosto (PR/23) -.- En este marco, para el campo se anunciaron medidas, que son parches, no soluciones de fondo para promover la producción y la inversión.
«Retenciones de 0% para economías regionales con valor agregado industrial como el vino, mosto, arroz, tabaco, forestal, cáscara de citrus, entre otras.» Valor agregado «industrial» es un concepto antiguo, que no considera el cambio tecnológico que ya tiene la producción. No queda claro que pasa con el resto de las economías regionales. Y la eliminación de los DEX ya fue anunciada varias veces.
«Un nuevo programa de siembra de trigo y maíz con entrega de hasta 5 toneladas de fertilizantes para productores en emergencia agropecuaria a partir de un convenio con YPF Agro.» Una medida excluyente entre productores, y burocrática. Sólo con YPF Agro. La siembra de trigo ya terminó. El control y virtual cierre de importaciones de algunos fertilizantes por falta de dólares del Banco Central ha afectado la siembra de trigo.
«Continuar con el programa Puente al Empleo para el sector agropecuario, que transforma los planes sociales en empleo registrado para quienes tomen trabajo en el sector rural.» Otra medida burocrática que no cambia el problema de la falta de oferta de trabajo en las economías regionales.
«Programa de Incremento Exportador con el 25% de disponibilidad de divisas para comprar poroto de soja para procesar, manteniendo los puestos de trabajo de las plantas industriales y generando valor agregado». Es una transferencia a la industria aceitera; se entiende que se aplica primero a la importación, por el faltante de grano por la sequía. De esta manera, cambiaría el precio de la soja, donde el nuevo dólar de exportación podría ser de hasta USD 430, liquidando un 25% de la exportación a un dólar a valor de un alternativo, como el CLL. Al final del día, no se sabe si mejorará el precio de la soja en el mercado interno y si efectivamente llegará a los productores. Vuelve a incrementar costos de alimentación en otras cadenas. Anticipará ingresos de divisas por exportaciones, como si fuera un nuevo «dólar soja», dejando menos ingresos fiscales para el nuevo gobierno, condicionando aún más la política fiscal.
«Bono de $ 60.000 para trabajadores formales privados con sueldos de hasta $ 400.000, a abonar en dos cuotas de $30.000 en septiembre y octubre, no remunerativo, por única vez, y a cuenta de paritarias.» Un nuevo sobre costo para los productores, en un año de sequía y recesión, a pocos días de haberse cerrado una nueva paritaria salarial en la Comisión Nacional de Trabajo Agrario sin el acuerdo de las entidades gremiales agropecuarias presentes.
Desde CRA se sostiene que lo mejor sería un cierre de gestión gubernamental sin más medidas distorsivas, y a los candidatos a presidente, reglas claras para el campo: liberar el comercio, cerrar la brecha cambiaria, claridad en la eliminación de los derechos de exportación. En definitiva, que demuestren que apuestan por la producción y la inversión privada, y no que siguen aportando a un Estado ineficiente que hace redistribución de recursos que ha llevado al país al estancamiento y a esta crisis.
Primicias Rurales
Fuente: CRA
Ago 28, 2023 | Opiniones
Rosario, Santa Fe, 28 agosto 2023 — Si bien los anuncios efectuados por el ministro de Economía, Sergio Massa, todavía no fueron confirmados reglamentariamente, Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, analiza las medidas a implementarse y estima cómo podrían actuar los productores.
En primer lugar, Romano aclara que los anuncios aún no fueron publicados en el Boletín Oficial: “Y en estos casos los detalles reglamentarios suelen ser muy importantes”.
Sobre los anuncios, “en lo referido a los commodities que analizamos semanalmente desde la Universidad Austral, lo más interesante es que se permitiría a las exportaciones de granos con valor agregado (aceite y harina de soja, pero podría extenderse a girasol) disponer libremente del 25% de las divisas generadas”, comienza Romano y agrega: “Eso implicaría que 75% del negocio tendría un tipo de cambio de 350, y el 25% remanente iría al contado con liquidación de 770. Esto arrojaría un tipo de cambio promedio de 455 $/USD es decir 30% más que el oficial”.
¿Podríamos pensar entonces que el precio de 128.000 pesos del viernes pasado podría irse a 166.400? Romano explica que, para pagar ese precio, la industria incurría en un contramargen de, al menos, 20 USD/tt. “Teniendo mayor capacidad de pago, partamos de la paridad de exportación publicada por la Bolsa de Comercio de Rosario 340 USD/tt, la capacidad de pago podría ir a 155.000 pesos, es decir, 20% más. Serían 454 USD/tt al tipo de cambio oficial”, detalla.
Sobre la reacción de los productores, el especialista de la Universidad Austral considera que sería interesante si el productor tuviera forma de dolarizar esos pesos al tipo de cambio oficial. “Esto se puede lograr en la cuenta chacarero, pero ya hay mucho dinero allí, y muchos empiezan a manifestar temor. Otros podrían achicar deuda o comprar insumos. Muchos ya lo hicieron, y otros se van a topar con el problema de que los proveedores siguen con mucha incertidumbre por el famoso impuesto país del 7,5%, por lo que no hay dan precios”, estima.
Igualmente, para Romano lo que sucede a nivel político con las elecciones de octubre también es un factor a considerar: “Si es posible que pudiendo vender a 454, y recomprar en la zona de 380 para noviembre, o 340 para mayo, los intermediarios que piensen que los productores no fijarán, tomen la decisión por ellos de vender y recomprar. Nuevamente el problema será dónde colocar los pesos en un año electoral tan complejo”.
El profesor de la sede Rosario de la Facultad de Ciencias Empresariales recuerda, además, que durante las ediciones previas del dólar soja el exportador ingresaba los dólares a un tipo de cambio más alto por cierto tiempo. “Ahora tendrá 25% que podrá ingresar (o no) de inmediato, por lo que tendrá una ganancia. Puede no trasladarla, pero no logrará comprar y resultará muy difícil hacerse de soja. Puede trasladarla inmediatamente, como ejemplificamos antes, pero también podría dilatar el ingreso del 25% restante esperando un tipo de cambio más alto, o aprovechando esto para otros fines (por ejemplo, importar otros productos)”, explica.
Para Romano, otra ramificación interesante es que mientras en la versión anterior el tipo de cambio mayor para el agro se iba diluyendo a medida que pasaba el tiempo -ya que el tipo de cambio especial era fijo, y el oficial subía- en esta edición el 25% de los dólares va a estar atado a un dólar libre que oscila, pero va subiendo, y el que está fijo es el oficial. Por lo que la diferencia podría ir subiendo.
“De todas formas, esto podría ser la solución para que una industria que apunta a cerrar un año con 50% de capacidad ociosa, termine con un número por debajo del 40% que, si bien es malo, no resultará ‘impresentable’ a sus casas matrices”, opina.
Finalmente, un último análisis que incluye Romano es que como los exportadores deberán liquidar un 25% de las divisas en el mercado libre (contado con liquidación) este se encontraría con mucha más oferta, y ayudaría a bajar esa cotización. “Si se comercializaran 4 mill.tt. de soja adicionales, hablamos de una sobre oferta de 620 mill USD”, concluye.
Primicias Rurales
Fuente: Universidad Austral
Ago 28, 2023 | Opiniones
Cosecha Propia es un ciclo de entrevistas con graduados de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNLZ. En esta primera entrega, Guillermo Delgado habla sobre el potencial de la agronomía, las nuevas formas de producción sustentable y las herramientas que brinda la carrera para el desarrollo profesional.
Guillermo Delgado lidera en la región el área de sustentabilidad de Syngenta, una de las principales multinacionales de la agroindustria, que basa sus negocios en investigación y desarrollo (I+D), innovación y tecnología, sumando una mirada ambiental y socialmente responsable.
Egresado de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (FCA-UNL), Delgado ya hace varios años que dejó los claustros y comenzó a desarrollar con éxito su carrera profesional. Sin embargo, nunca olvidó sus orígenes, y volvió a su querida universidad en forma recurrente “cada vez que me lo pidieron”, para devolver algo de lo mucho que le dio como profesional y como persona.
En esta entrevista exclusiva Delgado, gerente de Negocios Responsables y
Sustentabilidad para Latinoamérica Sur de Syngenta, explica cómo fue el tránsito desde una casa de altos estudios del conurbano bonaerense a obtener un puesto destacado en empresa dedicada a la industria semillera y el desarrollo de productos para el agro. Y deja un mensaje muy positivo para los alumnos que están estudiando agronomía en la FCA-UNLZ, a la que considera una “carrera del futuro”.
– ¿Cómo fue tu acercamiento a la universidad y por qué decidiste estudiar Ciencias Agrarias en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora?
– En principio, quiero decir que para mí es un placer poder participar de este ciclo y para nuestra querida Facultad. Vengo de una escuela agraria, estudié Técnico Agropecuario en Ezeiza un poco por casualidad, pero terminé haciendo la secundaria ahí. Algunos profesores venían de la universidad y cuando terminé la secundaria dudaba entre estudiar veterinaria o agronomía. Por suerte, los docentes me supieron guiar y me decidí por agronomía.
La gran disyuntiva entonces era ir a la UBA a Buenos Aires o quedarme en la zona sur.
Como soy de Monte Grande la Universidad Nacional de Lomas de Zamora me quedaba muy cerca. Por suerte me supieron hablar muy bien de la Facultad en ese momento y terminé yendo a Lomas.
– ¿Cómo fue tu paso por la universidad? ¿Encontraste lo que suponías en la previa o hubo alguna sorpresa?
– Vengo de la zona sur del conurbano, de una familia de 7 hermanos y me tocaba ser el primero en ir a la universidad, así que no sabía muy bien con qué me iba a encontrar. Eso estuvo bueno, porque cuando empecé la carrera, el ambiente de la facultad era muy cálido y contenedor y eso fue un salto muy significativo. La verdad que el primer contacto universitario, con un contenido importante y con la cantidad de horas de cursada era un poco abrumador, así que me sirvió el hecho de que éramos pocos y en un ambiente más
bien cercano.
Me encontré con una cantidad de información a la que no estaba acostumbrado y, por cierto, me costó en especial el primer cuatrimestre, pero después me fue atrapando. Pero lo cierto es que no sabía muy bien dónde me metía o si iba a durar en la carrera.
– ¿Hiciste la carrera trabajando y estudiando?
– Fue todo un desafío, la facultad tenía materias tanto por la mañana como por la tarde y la verdad que fue medio complejo. Sí trabajé, pero no tenía horarios rígidos. Traté de hacer algunos trabajos en los tuviera turnos flexibles. En ese momento iba al vivero de un compañero que era agrónomo y me dio la facilidad de poder adaptarme a la agenda que me demandaba la facultad. Tenía materias por la mañana y algunas después que me
obligaban a quedarme ahí hasta la cursada. Entonces sí fue un desafío eso de tener que buscar algún trabajo complementario, pero no de horarios rígidos.
– La carrera tiene todo un bagaje teórico y también práctico. ¿Cómo fue ese
acercamiento al campo, al terreno, a manejarse con algo más cercano a lo que es el trabajo del agrónomo?
– Ése es un diferencial que siempre destaqué de la facultad. En esa época teníamos un campo de trabajo muy cerca, algo bastante inusual para una carrera. Así que teníamos muchas horas prácticas, en las cuales podíamos sembrar y calibrar las máquinas que había. Había un buen balance entre teoría y práctica, que hoy aprovecho mucho, por ese primer contacto que tuve en el campo, que fue un diferencial.
Los fines de semana recuerdo hacer ensayos en los campos y muchas veces, en verano,
también íbamos para terminar los prácticos o para la investigación que estábamos
haciendo. Así que la carga práctica fue muy buena.
Cuando salimos a trabajar a las empresas eso fue un diferencial importante. Es algo que valoras en los años posteriores.
– ¿Cuándo fue ese momento de la carrera en la que dijiste “no me equivoqué, esto es lo que quiero hacer”, trabajar de ingeniero agrónomo y salir a buscar una empresa donde poder desarrollarte?
– Claramente, no fue el primer año. Al principio, uno estaba un tanto abrumado por el cambio de la secundaria a la universidad, peleas con las primeras materias que no tienen que ver tanto con la agronomía, como matemáticas, física, química. El primero y segundo cuatrimestres son muy complicados, pero ya en el segundo año, cuando se empiezan a
ver materias más de agro, de botánica o a trabajar con algunos cultivos, comensas a entender lo que es la agronomía.
Había profesores que te hacían sentir la agronomía o materias de suelo entre segundo y tercer año. Nuestro país tiene un potencial enorme para la agricultura, así que entre el segundo y tercer año decidí continuar. Empecé a restar las horas que podía del trabajo para dedicarme mucho más, porque además insume tiempo de estudio y fue realmente cuando hice un click.
Hacia un mundo sustentable
Vayamos a tu actividad actual. Concretamente ¿qué es lo que hace Syngenta en materia de sustentabilidad?
– En los últimos años el área de Sustentabilidad dio un salto importante y hoy estamos impulsando muchas prácticas de lo que se denomina agricultura regenerativa. Nos enfocamos para que el productor pueda entender el diferencial de trabajar prácticas que cuiden el suelo, incorporar temas de biodiversidad, cuidado de agua y por sobre todo, empezar a pensar por fuera del cultivo.
Tal vez en esa época no lo teníamos tan claro y, de hecho, hoy cuando empezamos a estudiar cambio climático y cómo la agricultura es parte de la solución, tenemos que volver a los libros. En ese momento no le poníamos foco y celebró que la facultad avanzó. Hoy es necesario que el productor, además de ver el lote, ver el cultivo y entender la dosis al momento de aplicación de productos, contemple el ambiente.
Saber de productos es importante, pero es solamente una parte, la productiva. Hoy hay que sacar la mirada del lote y empezar a ver el ambiente, el diferencial está ahí.
La agricultura del futuro va a mirar la forma en la que producimos, no solamente que cultivos ponemos, el ciclo, variedades, híbridos, productos, sino cuán cuidadosos somos con el ambiente y cuánto le aporta a la sociedad en la cual estás trabajando. Hay mucha fantasía o desconocimiento en la sociedad respecto de qué es lo que hacen en la aplicación de fertilizantes, de todo tipo de productos químicos que se utilizan hoy en la
agricultura.
¿Qué podemos decirle a esa gente para que entienda que la agricultura está
trabajando de modo sustentable, aunque se utilicen insumos químicos?
– Primero, entender que las dudas y los cuestionamientos de la sociedad son razonables.
Quieren saber cómo producimos, quieren entender. Y es una pauta que el agrónomo tiene que empezar a comunicar, no solo encerrarse en el campo con el asesor, el productor, sino que tiene que salir tranqueras afuera y empezar a explicar qué está haciendo.
Eso es fundamental. Durante años nos dedicamos a trabajar y decíamos estamos haciendo las cosas bien. Hoy tenemos que salir y ser voceros de la buena actividad en la que trabajamos. Como país, somos productores de alimentos. El productor argentino está ávido de incorporación de tecnología, y de hecho, tenemos prácticas sustentables mucho mejores que otros países productores, así que ya estamos haciendo las cosas bien.
No se puede producir alimentos sin el uso de insumos. Hoy son químicos, mañana serán biológicos. Lo interesante es no solo pensar qué se está poniendo en el campo, sino ver qué queda en esto que decimos de la agricultura regenerativa. No solo tengo que producir con la mejor tecnología, utilizando buenas prácticas, los insumos pueden ser químicos,
biológicos, los que tengamos a mano usados en la mejor forma, eficiente, pero también mirando qué le dejo al suelo.
¿Hoy la sociedad demanda saber cómo estamos aplicando?
– Tenemos que trabajar con buenas prácticas, para demostrar que lo estamos haciendo bien. Si se hacen las cosas bien el productor no tiene ningún problema para certificar una norma IRAM, o la norma provincial que mostrar hacia afuera. No tiene que tener miedo de eso. Estamos haciendo bien las cosas y hay que aprender a comunicarlas.
¿Está cerca o lejos el saber que aporta la universidad al mundo laboral real?
– Creo que va en el camino. En mi caso, fue un constante e importante retorno a la universidad. Siempre que necesité algo, volví y me han recibido muy bien, tiene cursos interesantes, con miradas interesantes, muy del día a día. Volviendo a lo de la maquinaria, es algo que se está discutiendo hoy y la universidad lo tiene. No lo veían en mi época.
Está bueno hablar de nuevas tecnologías, de drones, de imágenes satelitales. Estamos por el buen camino e insisto que trabajar con empresas, abrirse a empresas, mandar alumnos a que hagan este tipo de intercambios es sumamente vital para que el alumno en general y el de Lomas en particular, siga teniendo ese diferencial que tuve yo, que es el acercamiento a lo real.
– ¿Cuáles son hoy los principales proyectos sustentables en los que está trabajando Syngenta en el país o en la región?
– Tenemos un programa llamado Carbon Net, que busca medir la huella de carbono con productores. Ayudamos y facilitamos al productor a que mida su huella. Puede parecer que hoy esto ya está avanzado pero el sector agro viene un poco demorado en medir su huella de carbono, cuánto emite, cuánto captura. Por eso lanzamos un programa para ayudar y facilitar el productor para medir su huella en un futuro.
Está el programa Paisajes Multifuncionales, en el que la universidad también está teniendo su pata y que busca ayudar al productor a incrementar y medir su biodiversidad, un tema que le era ajeno hace poco tiempo.
El liderazgo de Syngenta
Además, un programa de biodiversidad, con mucha agricultura digital, un programa que se llama Cropwise, que brinda toda una plataforma para que las soluciones digitales ayuden justamente a la sustentabilidad. Eso es fundamental para poder escalarlo, y con Campo Limpio trabajamos todo el tema de economía circular de nuestros envases de fitosanitarios, que van en el campo para que vuelvan de nuevo y terminan siendo envases nuevamente.
A nivel educativo tenemos el programa Sembrando Conciencia, que busca capacitar escuelas agrarias en contenidos para que el alumno de una escuela agraria esté al día. Es uno de nuestros programas emblema, porque ayudamos a jóvenes estudiantes a que aprendan de nuevas tecnologías, y después tenemos numerosas alianzas con aplicadores en programas de certificación o con aplicadores aéreos terrestres que ayudan. El perfil de
programas es muy amplio.
Cuando llegué a Syngenta hace diez años, empezamos a mapear a qué público les hablaba, y era solamente a productores, estaba bien en nuestro foco, claramente, pero, después empezamos a ir al aplicador. Desarrollamos programas para los aplicadores, seguimos bajando y encontramos a los alumnos. Si hay un joven de escuela agraria ya capacitado, primero le incentivas a que estudie y que siga la carrera y no quede solamente
como un técnico agropecuario, y le das contenidos que va a aplicar el día de mañana.
– ¿Hacia dónde va la producción de alimentos en el país?
– Argentina es un país productor de alimentos y somos muy buenos haciendo eso, pero creo que este mercado va a crecer, se va a expandir. Lo que sí es claro es que el mundo va a pedir cada vez más, producir en forma más sustentable. Por eso todos los componentes que podamos incorporar desde la sustentabilidad son fundamentales. No centrarnos solo en lo técnico, que es importante, sino ampliar la mirada y entender cómo impacta y de qué manera trabajar para disminuir ese impacto en nuestra cadena de valor.
Podemos cambiar de mercados, pero con el tiempo el mundo cada vez va a pedirnos más saber cómo lo estamos haciendo.
– ¿Te referís a los acuerdos de libre comercio, como Mercosur-Unión Europea u otros, en los que la sustentabilidad es parte fundamental?
– Todos los acuerdos van a venir con requerimientos respecto de la deforestación o baja emisiones de carbono, cuidando la biodiversidad o el recurso hídrico. Tienen siempre alguna cláusula y cuando digo el mundo te va a pedir es porque te va a exigir que tu producción sea sustentable, tal vez te pague un precio diferencial o tal vez pierdas mercados.
Se te cerrarán mercados cuando no puedas comprobar que estás trabajando en una agricultura baja en carbono. Otros países están discutiendo el si o no a la siembra directa, una discusión que desde Argentina la tenemos solucionada hace 30 años, porque cuando el productor entiende que esa práctica es beneficiosa, la aplica.
Incluso en el caso de la siembra directa es valorada en países del Primer Mundo a Argentina como un líder en esta materia. De hecho, lideramos en tecnología agropecuaria.
Hoy empieza a haber cultivos de cobertura que son tendencia y el productor agropecuario las implementa.
Pensar en la sustentabilidad es lo primero. Eso no es una discusión, está instalado, así que lo que nos cuesta es el largo plazo. Un productor argentino está asentado en la tierra por seis meses o un año. Entonces, las acciones de sustentabilidad, necesariamente, son a largo plazo, eso es lo que tenemos que analizar, más allá de si aplicamos o no un producto. La mirada del agrónomo hoy tiene que estar fijada en estos parámetros de
cuidado ambiental, que hacen de la sustentabilidad del sistema.
– ¿Qué reflexión o mensaje podés darle a jóvenes que hoy quizás estén pensando en estudiar la carrera de Agronomía en la UNLZ?
Lo primero, alentarlos a que están en la carrera correcta, que Agronomía es una de las carreras que sí va a seguir teniendo peso en el futuro, luego que incorpore estas variables de sustentabilidad desde el inicio, que trate de ver diferentes componentes para tomar sus propias decisiones.
Y para aquel que ya está en la carrera y superó el segundo o tercer año, entender que tiene que seguir formándose, además de la carrera, en otros cursos que le aporten otra mirada. Ampliar un poco, no quedarse solo en lo técnico, sino tener otras instancias de capacitación o algo más que le aporte, que le puede ampliar la perspectiva profesional.
Eso es clave.
Entrevista realizada por el periodista Carlos Boyadjian, egresado de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNLZ.
Primicias Rurales
Fuente: Sandra Capocchi