El debate por los agroquímicos llega al Congreso
Aunque en los últimos años creció la difusión de las señales de alerta del accidente cerebrovascular (ACV), el 40% de los porteños aún no sabría qué hacer ante alguno de esos síntomas. Mientras que la mayoría dice que llamaría al servicio de emergencias o iría a una guardia, también hay quienes esperarían una hora o un día para ver si mejoran o, directamente, ignoran que deben consultar rápido. Así lo demuestran los resultados de un análisis de la evolución del conocimiento del ataque cerebral en la población de la Ciudad en los últimos seis años.
El trabajo, que se presentó esta semana, antes del Día Mundial del ACV, demuestra que entre 2011 y 2017 se redujo casi a la mitad el desconocimiento de los problemas de salud que elevan el riesgo de tener un ataque cerebral, pero que en ese período no varió entre los porteños el nivel de reconocimiento de las señales de alarma más comunes.
De acuerdo con la comparación de cinco encuestas que un equipo de la Fundación para el Estudio de las Neurociencias y la Radiología Intervencionista (Eneri) repitió en esos seis años en 15 comunas y 600 residentes cada vez, el 50% de los porteños no reconoce la aparición súbita del dolor de cabeza intenso como un síntoma por el que haya que consultar rápido. Un 30% "no haría nada" si de pronto no pudiera mover un brazo y un 35% actuaría igual aunque sienta que pierde la coordinación.
Apenas un 33,7% reconoce la cefalea intensa repentina como una posible señal de alerta del ACV y algo menos (31%) lo hace con la aparición repentina de dificultades motrices (parálisis/hemiplejia) como otro de los síntomas.
"A pesar de que, en nuestro país, los registros demuestran que el síntoma motor es el más frecuente en las personas que están teniendo un ACV, el nivel de reconocimiento sigue siendo muy bajo", explicó la autora del estudio comparativo, Andrea Franco, neuróloga vascular del Instituto Eneri y el hospital Ramos Mejía.
El infarto cerebral también puede causar dificultades al hablar, pero solamente un 30,9% de los encuestados lo pudo reconocer.
Un 16,7% no conocía ninguno de estos síntomas, que también incluyen adormecimiento (debilidad) de los brazos y las piernas, mareo o vértigo.
El ACV ocurre cuando la obstrucción o la ruptura de un vaso sanguíneo del cerebro interrumpe el flujo sanguíneo normal, ya sea con una isquemia o una hemorragia. Esto impide que las neuronas sigan recibiendo oxígeno y comienzan a morir. Por eso es importante poder reconocer los síntomas y recibir atención lo antes posible. Hacerlo reduce el riesgo de discapacidad y muerte.
"Contamos con una ventana terapéutica (de menos de cinco horas) en la que podemos actuar con un tratamiento para que el paciente se pueda recuperar. En el mundo, el porcentaje de gente que llega a tratarse por un ACV es muy bajo, no supera el 10%, y acá es aún mucho más bajo -sostuvo Franco-. Eso es, básicamente, porque hay desconocimiento para actuar. Y este estudio lo demuestra, a pesar de que circula más información y mejoró en la población el conocimiento de la hipertensión o el sedentarismo como factores de riesgo. Pero también hay otros tan importantes, como la diabetes, la enfermedad cardíaca, el sobrepeso y las adicciones, en los que el conocimiento no varió significativamente en estos años."
Los resultados que Franco presentó esta semana durante la reunión "Educación del ACV en el Siglo XXI" sorprendieron a los asistentes. De hecho, en el encuentro organizada por la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, la Asociación Argentina de Ataque Cerebral y la Dirección Médica de la Cámara de Diputados de la Nación, las entidades y organizaciones médicas, científicas y académicas presentes firmaron un documento en el que acordaron avanzar en "la educación y el entrenamiento" de voluntarios y los profesionales de la salud para difundir mejor y más claramente los signos y los síntomas del ACV y las medidas de prevención, además de comprometerse a lograr que los pacientes reciban el tratamiento precoz que permita reducir la discapacidad y el riesgo de muerte.
En el documento que se firmó durante la denominada "Cumbre del ACV", el miércoles pasado, se lee: "Es sabido que el 90% de los ACV están relacionados con varios factores de riesgo, de los cuales, los más importantes son la hipertensión arterial, la diabetes, las enfermedades cardíacas y la historia de ataque isquémico transitorio (AIT) y ACV. Dentro de esos factores, hay 10 modificables para difundir y sobre los que todavía es mucho lo que se puede hacer."
Por eso, aconsejan: controlar la presión, hacer actividad física cinco días a la semana, comer de manera saludable y equilibrada (frutas, verduras y reducir la sal), mantener el colesterol y el peso dentro de los valores normales, no fumar, beber alcohol con moderación y reducir el riesgo de diabetes o, si se tiene, mantenerla la enfermedad controlada, entre otros.
En la denominada"Cumbre del ACV" del miércoles pasado, también se presentó SoCoorRé, por "sonreír, coordinar, repetir", una regla sencilla para memorizar cómo reconocer los síntomas de un ACV.
En el país, como se mencionó durante la reunión, ocurren unos 320 ataques cerebrales por día. En la asociación civil ALPI, que se dedica a la rehabilitación neuromotora, por ejemplo, el 30% de los pacientes que llegaron a la institución en lo que va del año lo hicieron debido a haber sufrido un ACV.
"Se producen anualmente más de 100.000 accidentes cerebrovasculares. Muchos dejan graves secuelas y en alrededor de un tercio de ellos el desenlace es fatal. Reconocer un ACV en el momento que ocurre es fundamental para poder acudir de inmediato a un centro médico donde el paciente pueda recibir el tratamiento adecuado a tiempo", explicaron desde la Fundación Favaloro a través de un comunicado con motivo del Día Mundial del ACV, que se conmemora mañana.
En tanto, Victoria Marquevich, coordinadora de la Unidad Cerebrovascular del Hospital Universitario Austral, sostuvo: "Son importantes las acciones de concientización para incrementar el conocimiento de esta patología, que, afortunadamente, hoy es tratable, ya que hasta hace algunos años no lo era". Una de las maneras de reducir sus secuelas es, según dijo, "el reconocimiento precoz de los signos, para asistir inmediatamente a un hospital que cuente con una unidad de ACV y, por ende, sea capaz de iniciar el tratamiento adecuado"
Primicias Rurales
Fuente: La Nación
Por la Dra. Virginia Busnelli (MN 110351), Médica especialista en Nutrición. Directora Médica de CRENYF
Muchas veces consultamos con los especialistas en nutrición si conviene congelar o no los alimentos o bien si es aconsejable consumir alimentos que ya vienen previamente congelados.
No hay duda alguna de que en la época actual donde todos tenemos varias ocupaciones y el tiempo parece no alcanzar, poder contar con la opción de tener algunas comidas congeladas nos permite ahorrar tiempo. Vamos a dar respuesta, entonces, a algunos de los muchos interrogantes que surgen sobre estos temas:
¿Mejor frescos que congelados? Los alimentos congelados, por lo general, no pierden calidad nutricional ya que hoy en día en la industria se utilizan métodos rápidos de ultracongelación que mantienen casi intacto los nutrientes y las características organolépticas. Si bien elegir alimentos frescos que puedan ser consumidos en el momento de la compra nos da la certeza de sabores, colores y texturas que estamos eligiendo, hoy en día los alimentos congelados pueden ser – con los cuidados correctos – una muy buena opción de acuerdo a nuestras necesidades y posibilidades.
¿Son mejores los congelados que ya vienen preparados? Esto depende de cada producto y es importante analizar caso por caso. Algunos productos que vienen congelados pueden tener sal, aditivos y conservantes que nosotros no agregaremos al momento de congelar los alimentos que compramos frescos, por eso es muy importante informarse para elegir en cada caso la mejor alternativa.
¿Es lo mismo utilizar una bolsa plástica que una bolsa especial para congelar? Las bolsas para congelar son de material especial que no se modifican con la temperatura y tienen un sello hermético que ayuda a conservar el producto en un entorno más seguro. Si vamos a congelar alimentos es fundamental hacerlo siguiendo los mejores procedimientos en pos de cuidar nuestra salud.
¿Se pueden descongelar alimentos a temperatura ambiente? Hay que pensar en el congelador como en un "botón de pausa", que nos da más tiempo para consumir los alimentos porque inactiva el crecimiento de las bacterias que están presentes en él. Lo recomendado es pasar del congelador a la heladera y dejar descongelar los alimentos en esta.
¿Un alimento que se descongela no debe volver a congelarse? Preferentemente no, ya que cuanto más se manipule (congelación-descongelación) mayor será el riesgo de contaminación. El proceso de descongelado favorece la multiplicación bacteriana y podría correrse el riesgo de una intoxicación alimentaria. El consejo es consumir lo más pronto posible cualquier tipo de alimento después de ser descongelado. A excepción de que el alimento descongelado, se cocine completamente (si es posible calentarlo), de esa forma podría volverse a congelar ya que el calor destruye las bacterias presentes en los alimentos y la posibilidad de contaminación es muy baja en este caso.
¿La congelación deteriora la textura de los alimentos? La mayoría de las carnes, frutas y verduras no se deterioran con la congelación y se conservan mejor. Algunos alimentos, como aquellos que contienen almidones – como papas y bananas, entre otros – sí se modifican con las bajas temperaturas y adquieren una textura viscosa. Tampoco debe congelarse la mayonesa ni las salsas grasas ya que el frío las fragmenta separando el agua de la grasa.
Más allá de si elegimos frescos o congelados, siempre es importante que tengamos en cuenta las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud(OMS) que resume en cinco puntos claves la inocuidad de los alimentos:
Siguiendo estas sugerencias estaremos cuidando nuestra salud y la de nuestras familias con cada elección.
Primicias Rurales
En el marco de una firma pública de los Principios para el Empoderamiento de las Mujeres, que tuvo lugar el 29 de agosto en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Prevención Salud asumió junto a otras 14 empresas el compromiso de empoderar a las mujeres en el lugar de trabajo, el mercado y la comunidad desde un enfoque de igualdad de género.
En representación de la prepaga participaron el Director General de Negocios Internacionales y Especiales del Grupo Sancor Seguros, Edgardo Bovo y la Gerente de RSE, Betina Azugna.
Los Principios para el empoderamiento de las mujeres ofrecen a las empresas y al sector privado orientaciones prácticas sobre cómo promover la igualdad de género en el mercado laboral. Estos principios, elaborados a través de una asociación entre ONU Mujeres y el Pacto Global de las Naciones Unidas, están diseñados para ayudar a las empresas a la hora de examinar las políticas y prácticas que aplican —o a crear otras nuevas— para favorecer el empoderamiento de las mujeres.
De forma resumida, estos principios consisten en:
1. Promover la igualdad de género desde la dirección al más alto nivel.
2. Tratar a todos los hombres y mujeres de forma equitativa en el trabajo; respetar y defender los derechos humanos y la no discriminación.
3. Velar por la salud, la seguridad y el bienestar de todos los trabajadores y trabajadoras.
4. Promover la educación, la formación y el desarrollo profesional de las mujeres.
5. Llevar a cabo prácticas de desarrollo empresarial, cadena de suministro y mercadotecnia a favor del empoderamiento de las mujeres.
6. Promover la igualdad mediante iniciativas comunitarias y cabildeo.
7. Evaluar y difundir los progresos realizados a favor de la igualdad de género.
“Esta adhesión, fruto de nuestro camino hacia la sustentabilidad y el trabajo en igualdad de condiciones, nos permite también avanzar en el cumplimiento de los compromisos asumidos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas”, declararon desde Prevención de salud
Primicias Rurales
Fuente Aldo Massó