Con un consumo récord de 49,4 kilos por habitante al año, el pollo se consolida como un pilar fundamental de la mesa argentina. Gracias a su valor nutricional, versatilidad y eficiencia productiva, esta proteína se posiciona a la par de la carne vacuna y lidera las preferencias de consumo en el país. El Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) conmemoró hoy el 60° Aniversario de su fundación.

 

 

Buenos Aires, jueves 2 julio (PR/26) — En el marco del Día Nacional de la Avicultura, especialistas destacan el valor nutricional de una proteína que alcanzó los 49,4 kilos de consumo per cápita y se consolida como una de las más elegidas por los argentinos.

Destacan el valor nutricional de una proteína que alcanzó los 49,4 kilos de consumo per cápita y se consolida como una de las más elegidas por los argentinos.

En Argentina, el pollo dejó de ser una alternativa para convertirse en protagonista. Según datos de la industria, durante 2025 el consumo alcanzó los 49,4 kilos por habitante al año, el nivel más alto de la historia y una cifra que lo ubica prácticamente a la par de la carne vacuna.

Detrás de este crecimiento hay múltiples factores: su versatilidad en la cocina, su perfil nutricional y una producción cada vez más eficiente que permite ofrecer una proteína de calidad accesible para millones de familias.

El dato no sorprende a quien mira la góndola. En un escenario donde las personas buscan comer rico, sano y barato, el pollo ofrece algo simple y poderoso: nutrición de calidad a un precio accesible. Esa ecuación lo convirtió en la opción que crece, año tras año, en los hogares argentinos.

 

CEPA festejó su 60 aniversario de fundación en el Día de la Avicultura

En el marco de una doble e histórica celebración, el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) conmemoró hoy el 60° Aniversario de su fundación y junto a la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA), el Día Nacional de la Avicultura.

 

Durante el encuentro, que contó con la presencia de destacadas autoridades nacionales, provinciales, municipales y representantes de toda la cadena de valor, el presidente de CEPA, Franco Santangelo, analizó la actualidad del sector y delineó los desafíos estratégicos para consolidar un crecimiento sostenido.

Un motor de empleo y dinamismo federal

La industria avícola se consolida como uno de los motores productivos de la Argentina, con un fuerte arraigo en el interior del país. Actualmente, el sector genera empleo para 115.000 personas de forma directa e indirecta (80.000 en el sector de pollo y 35.000 en el de huevo) y tracciona de manera directa a múltiples industrias nacionales como la metalúrgica, la construcción, la maderera, la farmacéutica, el plástico y la petroquímica, entre otras. Asimismo, representa un pilar para el agro al consumir anualmente 5 millones de toneladas de maíz y 2,1 millones de toneladas del complejo soja.

Récord de consumo interno y aporte nutricional

A nivel doméstico, el sector agradeció la confianza continua de los consumidores hacia la carne de pollo y el huevo como fuentes esenciales de proteína animal accesible y de alta calidad. Para este año 2026, la proyección de consumo se estima en niveles históricos: por encima de los 50 kg por habitante al año para carne de pollo y 430 huevos por habitante al año (equivalente a 28 kg).

En conjunto, ambas proteínas aportan un total aproximado de 78 kg por habitante al año, consolidando a la avicultura como la base de la seguridad alimentaria nacional. Cabe destacar que, en términos económicos, el sector pollo facturó más de US$6.300 millones en 2025, mientras que el sector huevos superó los US$2.800 millones en el mismo período.

El desafío de la exportación y el estatus sanitario

Con un mercado interno completamente abastecido —donde la oferta total, sumando bovinos y porcinos, alcanza los 143 kg de proteína por habitante —, Santangelo enfatizó que el desarrollo futuro y la previsibilidad de la avicultura dependen indefectiblemente de la exportación.

 Tras haber superado con éxito dos brotes de Influenza Aviar en los últimos 12 meses gracias al trabajo conjunto con el SENASA, el país restituyó rápidamente su estatus de libre de la enfermedad. Con más de 100 destinos habilitados y exportaciones efectivas a más de 70 mercados durante 2025, CEPA remarcó la importancia de continuar gestionando la zonificación sanitaria con socios clave como China, la Unión Europea, Sudáfrica, Chile y Perú.

En particular, se señaló la necesidad de un apoyo de alto rango del Poder Ejecutivo Nacional para destrabar las exigencias políticas que permitan la reapertura definitiva del mercado chino.

Agenda de inversión y competitividad impositiva

Para sostener un ritmo de crecimiento del 2% anual, la producción de pollos requiere la incorporación de 200 galpones de última generación por año, lo que demanda inversiones en infraestructura energética, conectividad eléctrica y mejoras en caminos rurales. Para alcanzar estas metas, desde CEPA se instó a los gobiernos y al sector financiero a acompañar este proceso de modernización tecnológica.

Finalmente, Santangelo destacó la agenda de trabajo conjunto con el Estado para eliminar asimetrías competitivas frente a otros países líderes y corregir distorsiones fiscales. Entre los principales pedidos del sector se encuentran:

  • La disminución y revisión de impuestos distorsivos a nivel nacional, provincial y municipal.
  • La eliminación de las retenciones a la exportación de carne de pollo.
  • La devolución del Saldo Técnico del IVA para lograr un esquema de «IVA Neutro».
  • La reducción del IVA para el sector del huevo del 21% al 10,5%, equiparándolo con otros alimentos básicos de la canasta familiar.

«Somos sin duda la proteína más económica y accesible, y tenemos el deber y el compromiso de alimentar a nuestra población «, concluyó Franco Santangelo

 

Una proteína con beneficios para todas las etapas de la vida

Más allá del precio, el atractivo del pollo empieza en su perfil nutricional. Es una carne magra y, al mismo tiempo, una fuente concentrada de proteínas: cada 100 gramos aportan alrededor de 22 gramos de proteína de alto valor biológico. En términos prácticos, una sola porción diaria, equivalente a media pechuga o un muslo mediano, cubre más de la mitad de las proteínas que una persona necesita en el día.

La lista de beneficios sigue. El pollo combina bajo contenido de grasa con predominio de grasas insaturadas, las que cuidan la salud del corazón, y un aporte de sodio reducido: una porción representa apenas el 5% del máximo diario que recomienda la Organización Mundial de la Salud. Suma además vitaminas del complejo B y minerales como hierro, zinc, fósforo y selenio.

Su sabor suave y su fácil digestión lo vuelven una de las primeras carnes que se incorporan en la alimentación infantil, y una aliada igual de valiosa para adolescentes, embarazadas, deportistas y adultos mayores. Pocos alimentos reúnen tanto en tan poco.

 

Una industria clave para alimentar al país y crecer en el mundo

 

 

Para que ese pollo llegue a la mesa, hay una industria que no se detiene. “Durante 2025 la producción nacional alcanzó 2,47 millones de toneladas, uno de los volúmenes más altos de la serie histórica, a partir de la faena de frigoríficos habilitados por SENASA de unas 750 millones de aves. La actividad se concentra en Entre Ríos y Buenos Aires, que juntas explican más del 90% del procesamiento del país, y se apoya en cuatro pilares: genética, nutrición, manejo y bioseguridad” cuenta Carlos Sinesi, Director Ejecutivo del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA).

El impulso es también global. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos proyecta que la producción mundial de carne de pollo alcanzará un récord de 110,7 millones de toneladas en 2026, un 3% más que el año anterior y el tercer año consecutivo de crecimiento.

La carne aviar se afirma así como la proteína de más rápida expansión del planeta, y Argentina mira ese mapa con la vista puesta en exportar más teniendo más de 100 destinos habilitados y habiendo exportado a 74 países en el año 2025.

Todo empieza en la granja

La calidad que se valora en la mesa se construye mucho antes, en la salud de las aves. La prevención sanitaria y el bienestar animal dejaron de ser un detalle técnico para volverse la base de una producción eficiente y de un alimento confiable. Ahí, la ciencia veterinaria juega un papel decisivo.

“La salud animal es el primer eslabón de una cadena que termina en la mesa de las personas. Cuando trabajamos en prevención, vacunación y bioseguridad no solo protegemos a las aves, sino que contribuimos a producir alimentos seguros, de calidad y de manera sostenible. Ese es precisamente el espíritu del enfoque One Health”, explica Pablo Nervi, Gerente Técnico de la unidad de negocios de avicultura de MSD Salud Animal.

Ese hilo invisible, que conecta la granja con el plato, es el que sostiene la confianza. Argentina cuenta además con un excelente estatus sanitario que respalda sus productos avícolas dentro y fuera del país.

En el día de la avicultura,  MSD Salud Animal, reivindica el crecimiento del consumo de pollo que refleja mucho más que una tendencia alimentaria: «Habla de una proteína que combina calidad nutricional, accesibilidad y una producción respaldada por innovación, sanidad y bienestar animal. Un alimento cada vez más presente en la mesa de los argentinos y con un papel creciente en la alimentación del futuro».

Acerca de MSD Salud Animal

A lo largo de más de un siglo, MSD, empresa biofarmacéutica líder en el mundo, ha desarrollado medicamentos y vacunas para una gran cantidad de enfermedades desafiantes a nivel mundial. MSD Salud Animal, una división de Merck & Co., Inc., Kenilworth, N.J., USA, es la unidad de negocio de salud animal global de MSD. A través de su compromiso con Science of Healthier Animals® “La Ciencia de los Animales Más Sanos”, MSD Salud Animal ofrece a Médicos Veterinarios, productores, propietarios de mascotas y gobiernos una gran cantidad de soluciones y servicios relacionados con productos farmacéuticos veterinarios, vacunas y manejo de la salud.

 

 

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