El área maicera para la campaña 2026/27 se recupera con más fuerza de la esperada, de la mano de un norte que recorta menos hectáreas de las previstas y una región pampeana que empieza a mirar al maíz con mejores ojos que a la soja. Mientras tanto, la oleaginosa crece con moderación y el trigo mejora su horizonte pese a la falta de agua en buena parte del país.
Por Cristián Russo
Buenos Aires viernes 11 septiembre (PR/26)– Hace apenas un mes, el primer número maicero para la campaña 2026/27 encendía luces amarillas: se hablaba de una caída del 7,3% en el área, con 600.000 hectáreas menos y el recorte más duro concentrado en el norte del país.
En Santiago del Estero y Chaco, donde el maíz es un cultivo clave para sostener el sistema agrícola, se llegó a proyectar una caída de hasta el 40% en el área implantada. El gran problema no era el precio: era que resulta imposible hacer maíz sin controlar la chicharrita.
Entre el costo de controlarla —unos 55 dólares por hectárea — y el peso de los fletes, encarecidos por los combustibles, el cultivo quedaba directamente fuera de la ecuación económica para buena parte de los productores del norte.
El maíz sorprende: menos recorte de área y una chicharrita que no aparece
¿Qué cambió en estas cuatro semanas? La ecuación económica sigue siendo la misma, pero hay una diferencia clave: no se ve presencia de chicharrita. Sumado a bonificaciones, descuentos y promociones en la compra de semilla, los técnicos coinciden en que la caída de área finalmente va a ser menor a la temida.
Desde Chaco explican además que hay poco crédito disponible y que no sobra plata para herbicidas, así que muchos productores volvieron a disquear los lotes antes que dejarlos con malezas hasta fin de año. Por eso se siembra, como pocas veces, soja de primavera, sorgo y también maíz temprano, casi en la misma magnitud que el año pasado.

Ese maíz sembrado hace apenas 20 días funciona, sin embargo, como un verdadero criadero de Dalbulus, el insecto vector de la chicharrita, y traslada su pico poblacional al maíz que se siembre a fin de año. En Santiago del Estero el panorama es parecido: hay algo de maíz temprano, aunque menos que en 2025, y gana terreno la soja de primavera y el girasol.
Con este nuevo panorama, la baja interanual de área maicera en Chaco y Santiago del Estero pasa de aquel temido 40% a valores de 26% y 27% respectivamente. Una diferencia enorme frente a la primera lectura de agosto.
La región pampeana también empieza a mirar de otra manera al cereal
En Buenos Aires, el centro y el este de la provincia siguen cautos y con algunos recortes por temor a excesos de agua, pero en el sudeste bonaerense los márgenes ya juegan claramente a favor del maíz frente a la soja, lo que se traduce en una suba del 1% en la superficie provincial respecto del ciclo pasado.
Córdoba, en cambio, muestra una leve baja en el norte que deriva en una reducción de área del 2%. Santa Fe corre en sentido contrario: el centro provincial apuesta por más maíz temprano y en el sur podrían sumarse nuevas hectáreas, con un alza interanual del 2%.
La Pampa retrocede un 7% tras haber tocado un pico histórico el año pasado, golpeada nuevamente por los costos de flete. Y en Entre Ríos, según los datos del SIBER de la Bolsa de Cereales entrerriana, se espera un 3% más de maíz que en la campaña anterior.

Con todos estos ajustes sumados, la intención de siembra nacional de maíz se ubica en 10,6 millones de hectáreas, un 3,6% menos que hace un año. Considerando 8,9 millones de hectáreas de cosecha para grano comercial y un escenario climático normal, el horizonte productivo del país se ubica en 67,5 millones de toneladas.
El dato que entusiasma a todo el sector es otro: los pronósticos confirman que se transitará un Niño muy fuerte, lo que le da a la Argentina buenas chances de superar ese piso y acercarse a 70,5 millones de toneladas, un número que empataría el récord de la campaña pasada.
La soja crece con moderación y recorta 100.000 hectáreas menos de lo previsto
La intención de siembra de soja para la campaña 2026/27 también sube, aunque de manera más moderada que el maíz, y se ubicaría en 16,7 millones de hectáreas, un 2% más que el ciclo anterior.
De confirmarse esa superficie, y tomando un área no cosechable y un rendimiento promedio de 29,1 quintales por hectárea, la producción sojera podría alcanzar las 47,8 millones de toneladas.
El trigo mejora a 21 millones de toneladas, aunque la sequía empieza a preocupar
Hace un año, el escenario triguero era anormalmente bueno, con lluvias récord incluso en zonas donde habitualmente no llueve en invierno, como la franja oeste del país. Esta vez la historia es distinta: buena parte del oeste recibió apenas 10 a 20 milímetros y las lluvias más generosas quedaron limitadas al noreste.
En los últimos 15 a 20 días, además, se pasó de no poder cosechar los maíces tardíos a una rápida desecación de los suelos por el ingreso de aire frío y seco, un fenómeno que se intensificó con la helada del fin de semana pasado.
Como consecuencia, empezaron a aparecer lotes en condición regular por falta de agua en Córdoba, el noreste de Buenos Aires y Chaco. Se trata de un 7% del área sembrada, cerca de 500.000 hectáreas, frente a las 350.000 hectáreas que estaban en esa condición el año pasado por excesos de lluvia.
Aun así, el 93% del trigo sigue en condiciones buenas a muy buenas, motivo por el cual la proyección de producción sube a 21 millones de toneladas en este relevamiento de septiembre, sobre una superficie sembrada de 6,95 millones de hectáreas.
En el plano sanitario, el norte del país reporta un fuerte avance de la roya tras un julio y agosto muy cálidos y nublados. En Chaco describen trigos ya espigados, bastante secos y con espigas más cortas que el año pasado: si no llueve en los próximos 10 a 15 días, los rendimientos quedarán por debajo de la media.
En Santiago del Estero ya hay lotes en vaina embuchada y algunos espigados, con presencia de mancha amarilla en los cultivares más sensibles. En la región núcleo se estiran las aplicaciones para llegar a hoja bandera, aunque la presión de la enfermedad obligará a tratar en los próximos días.
El contraste más marcado se da en el sudeste del país, el bastión triguero por excelencia, donde el estado de la cebada, el trigo y las colzas es descripto como espectacular: en los últimos tres meses llovieron 50 de los 60 milímetros esperados, aunque también hubo allí bastante presión de mancha.
Primicias Rurales
Fuente: BCR

















