Un sacerdote peruano sueña con que León XIV bendiga la histórica Cruz de la Conquista durante su esperada visita a Perú. La reliquia, ligada al desembarco de Pizarro en 1532, pasó casi siglo y medio lejos de su tierra antes de regresar a Tumbes.
Buenos Aires domingo 12 julio(PR/26)–Todo comenzó como un reencuentro familiar sin mayores pretensiones. Pero terminó convirtiéndose en el sueño de todo un pueblo: que el Papa León XIV bendiga, durante su anunciada visita a Perú, una de las reliquias más antiguas y menos conocidas del país.
El impulsor de esta iniciativa es el sacerdote peruano Juan Carlos Silva Yacila, párroco de la parroquia San Leonardo de Puerto Maurizio, en las afueras de Roma. Su pedido tiene un nombre propio: la Cruz de la Evangelización, también llamada Cruz de la Cristiandad o Cruz de la Conquista.

Según la tradición histórica de Tumbes, esta cruz está unida a los primeros pasos de la evangelización en territorio peruano y al despertar de la fe dentro del propio Imperio Inca.
Una oración que se transformó en misión
El padre Silva no oculta la emoción que sintió al estar frente a la reliquia. “Tuve la gracia de tocar la Cruz, de rezar ante ella y contemplarla”, contó a ACI Prensa.
De manera espontánea, comenzó a orar por su gente: las familias, los enfermos, los niños, los pescadores y agricultores, y por todos los que cada día construyen, según sus palabras, un Tumbes más fraterno y más justo.

Fue entonces cuando surgió la pregunta que todavía lo acompaña: ¿cómo lograr que el mundo conozca la cruz que su pueblo custodia desde hace casi 500 años? Muchos tumbesinos, admite, ni siquiera saben que existe.
El primer signo del Evangelio en el Tahuantinsuyo
La historia de la cruz se remonta a 1532, cuando, según la tradición oral transmitida por generaciones, Francisco Pizarro y sus hombres desembarcaron en lo que hoy es el distrito de La Cruz, tras los combates conocidos como la Batalla de los Manglares.

Fue en el cerro Buenaventura donde, se cree, se levantó por primera vez una cruz cristiana en el territorio del antiguo Tahuantinsuyo: uno de los primeros signos visibles de la llegada del cristianismo a estas tierras.
Un viaje de casi siglo y medio lejos de casa
Durante más de tres siglos, la cruz permaneció en el mismo cerro donde, según la tradición, había sido colocada. Pero en 1842 fue trasladada a la iglesia Nuestra Señora de las Mercedes, en Piura, para protegerla de la humedad y el paso del tiempo.
Años más tarde, en 1907, el entonces presidente José Pardo y Barreda conoció la existencia de la reliquia durante una visita a Tumbes y ordenó su traslado al Museo Nacional de Historia, en Lima, donde quedó bajo custodia del Estado.

Así, durante casi siglo y medio, la cruz permaneció lejos del lugar donde había comenzado su historia. Recién el 18 de agosto de 1990, tras numerosas gestiones de autoridades y vecinos, regresó a Tumbes, poniendo fin a 148 años de ausencia.
Hoy la reliquia se conserva en la Biblioteca Municipal Víctor Andrés Belaúnde, en el distrito de La Cruz, donde puede ser visitada por fieles, peregrinos e investigadores.
“Sus hijos esperan su bendición”
El padre Silva aprovechó un encuentro con el Papa León XIV, el pasado 24 de junio, para entregarle una camiseta con una ilustración de la cruz, obra de su sobrina Valeria Stigler Silva.
“Sentí que llevaba a todo mi pueblo entre las manos”, recuerda el sacerdote, quien le dirigió al Pontífice un pedido breve y directo: que no se olvide de la Cruz de la Conquista de Tumbes.

Aunque el Vaticano todavía no confirmó oficialmente el viaje a Perú ni su programa, distintas versiones apuntan a una posible visita durante el mes de noviembre. Si el Papa finalmente no llegara hasta Tumbes, el sacerdote propone llevar la cruz a alguna celebración que presida en el norte del país.
Cinco siglos después de haber acompañado los primeros pasos del cristianismo en estas tierras, la cruz sigue siendo, para miles de tumbesinos, mucho más que una pieza histórica: un signo vivo de fe, identidad y esperanza.
Primicias Rurales
Fuente: ACI Prensa















