Herramientas de gestión empresaria: del dato a la estrategia para surfear el “Contexto Milei”

Herramientas de gestión empresaria: del dato a la estrategia para surfear el “Contexto Milei”

La primera jornada de A Todo Trigo se transformó en un consultorio de empresas. Cuatro especialistas de primer nivel desplegaron un arsenal de herramientas organizacionales, económicas, financieras y de mercados para sobrevivir en un contexto de cambio e incertidumbre.

 

Foto: María Luján Santos / Albor

 

Mar del Plata, sábado 16 mayo (PR/26) — En un contexto donde la volatilidad climática, financiera y política redefine permanentemente las reglas del negocio agropecuario, el panel de «Herramientas de gestión empresaria» de A Todo Trigo 2026 puso el foco en un aspecto cada vez más decisivo: la capacidad de adaptación de las empresas.

Con exposiciones atravesadas por la gestión económica, la planificación financiera y las herramientas de mercado, los especialistas Alejandro Meneses, María Luján Santos (Albor Agro), Regina Martínez Riekes (Amauta Inversiones) y Andrés Ponte (A3 Mercados) coincidieron en una idea central: producir más ya no garantiza rentabilidad. La clave pasa por administrar mejor, tomar decisiones incómodas a tiempo y profesionalizar cada eslabón de la empresa agropecuaria.

Alejandro Meneses, de la consultora Zorraquín + Meneses, fue el primero en pararse frente a la sala. Bajo el título «Decisiones incómodas en un nuevo contexto: cuando la adaptación deja de ser opcional», planteó que el llamado «Contexto Milei» no creó problemas nuevos, sino que los aceleró. La desaceleración inflacionaria, el nuevo esquema cambiario y el menor incentivo a stockearse modificaron la lógica de funcionamiento de empresas que habían aprendido a moverse en un escenario que ya no existe. «El método anterior no me daba músculo para lo que tengo que hacer hoy. Lo que me servía en el contexto anterior hoy ya no me sirve», remarcó

Para ordenar el diagnóstico, Meneses propuso una clasificación en tres categorías. Las empresas «con margen de maniobra» —cuyo modelo todavía funciona y genera renta, aunque menor a la esperada. Las empresas «al límite» —viables en su negocio, pero condicionadas por el endeudamiento previo y el impacto de las tasas. Y las que están «cambiando de piel»: organizaciones obligadas a transformarse profundamente para poder sobrevivir. «Hay muchos empresarios que dicen: lo anterior era malo, pero me sabía mover mejor y me iba bien», señaló.

Adaptarse, para Meneses, se traduce en decisiones concretas y muchas veces incómodas: cerrar unidades improductivas, devolver campos que no son rentables, reducir estructura, asociarse aun cuando el ego se resiste, cambiar personas que ya no están alineadas o frenar el crecimiento cuando la caja no lo soporta. Para acompañar ese proceso compartió dos herramientas: el «método del 1%» —pequeñas mejoras sostenidas que generan cambios exponenciales, según la lógica de Hábitos Atómicos— y la metáfora del furgón de cola: una empresa puede tener el potencial de un tren bala, pero si arrastra un vagón que va a 60 kilómetros por hora, todo el tren va a esa velocidad.

El cierre fue sin eufemismos: «El contexto no está esperando. Está diferenciando empresas».

María Luján Santos, de Albor Agro, llegó con un diagnóstico que muchos en la sala reconocieron de inmediato: las empresas agropecuarias no tienen falta de datos. Tienen exceso de datos desconectados. Campo, administración, área comercial y finanzas generan información en silos que no se hablan —y cuando alguien intenta cruzarla, no cuadra. Los rindes por un lado, los costos por otro, la liquidación del acopio por un tercero, la cuenta corriente por ninguno. «Sin cierre, el dato se convierte en ruido», sintetizó. Y ese ruido, tarde o temprano, se transforma en conflicto entre áreas.

Regina Martínez Riekes, de Amauta Inversiones, abrió su presentación con una pregunta que incomodó a más de uno: ¿tenés una empresa o un problema caro de mantener? La economista ubicó el problema central en la gestión financiera puertas adentro: no hay déficit de producción en el campo argentino, sino déficit de mirada empresaria. Y con la inflación ya sin su efecto anestésico sobre el resultado final, las ineficiencias quedaron expuestas.

El primer punto de fuga que identificó es el más silencioso: el dinero que duerme en cuenta corriente. Mientras el productor pelea décimas en el precio del agroquímico o del fertilizante, puede estar resignando hasta siete puntos de rentabilidad anual por no gestionar activamente sus excedentes de cortísimo plazo. Fondos money market, cauciones bursátiles, planificación de flujo de fondos son herramientas disponibles, simples y sistemáticamente ignoradas. «Ustedes se matan por pelear el precio del agroquímico y después, ¿cuántos puntos están resignando desde el escritorio?», interpeló a un auditorio poblado de productores y técnicos.

El segundo eje fue el financiamiento. En Argentina, siete de cada diez empresas se autofinancian; del resto, sólo una minoría accede al mercado de capitales. Martínez Riekes mostró con números concretos que descontar un cheque en el segmento avalado puede resultar más barato que el crédito bancario, y sin consumir cupo bancario, porque son fuentes complementarias, no competitivas. La escala de herramientas que desplegó fue amplia: facturas de crédito electrónica, pagarés, préstamos back-to-back, incluso líneas en dólares al 1 o 2% anual para quienes tienen activos en el exterior.

Andrés Ponte llegó al panel desde A3 Mercados —la plataforma surgida de la integración entre MATBA, ROFEX y MAE— para cerrar el círculo con una mirada que amplió el horizonte de lo que se entiende por «gestión empresaria». Para él, el nuevo contexto obliga a las empresas agropecuarias a incorporar instrumentos financieros y comerciales si no quieren asumir riesgos innecesarios que hoy tienen cobertura. «Las herramientas de mercado dejaron de ser algo para especialistas y pasaron a ser herramientas de supervivencia empresaria», afirmó.

Ponte señaló que muchas empresas agropecuarias todavía toman decisiones comerciales demasiado expuestas a la volatilidad de precios, tasas y tipo de cambio —no por falta de alternativas, sino por desconocimiento o por no haber incorporado esas herramientas a la rutina de gestión. El caso de la soja sin precio presentado en el mismo evento —con pérdidas estimadas de entre 160 y 180 millones de dólares para quienes retuvieron grano sin cobertura— fue el ejemplo más elocuente.

El mensaje de fondo fue de integración: las herramientas de mercado no son un recurso de emergencia para momentos críticos, sino un componente de la gestión cotidiana. «El mercado no elimina el riesgo, pero permite administrarlo», sintetizó. La competitividad futura del agro, concluyó, dependerá también —y cada vez más— de la capacidad de profesionalizar la toma de decisiones comerciales y financieras.

Más allá de los enfoques distintos —organizacional, económico, financiero, comercial— los cuatro expositores dejaron en pie una misma arquitectura de ideas:

La inflación como anestesia ya no está: las ineficiencias que tapaba ahora duelen. El dato sin cierre no decide; la tecnología sin integración frustra; el dinero sin gestión activa se evapora; el riesgo sin cobertura se acumula en silencio hasta que baja la marea.

 

 

Primicias Rurales

Fuente: A Todo Trigo / Federación de Acopiadores

Ya se cubrió el cupo de soja 2025/26 libre de retenciones pero los precios siguen cotizando con “anabólicos” ¿Por qué?

Ya se cubrió el cupo de soja 2025/26 libre de retenciones pero los precios siguen cotizando con “anabólicos” ¿Por qué?

Valor Soja por Valor Soja

En el marco del régimen de suspensión temporaria de derechos de exportación –implementado en septiembre pasado– se registraron DJVE (Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior) de poroto y harina de soja 2025/26 por 1,71 y 1,10 millones de toneladas respectivamente.

En términos de soja equivalente, se trata de una cifra del orden de 3,08 millones de toneladas de poroto.

 

Las compañías que tienen DJVE libres de retenciones de soja 2025/26 son Bunge con 385.000 toneladas, Cargill (250.000), Cofco (200.000), LDC (150.000), Aceitera General Deheza (80.000) y Molinos agro (38.000).

En tanto, las principales empresas que tienen DJVE libres de retenciones de harina de soja 2025/26 son Cargill con 480.000 toneladas, Bunge (325.000), CHS (284.000), LDC (196.000), Cofco (120.000), Pilagá (90.000) y Amaggi (69.000), entre otras.

Una vez finalizado el régimen el 26 de septiembre, se registraron nuevas DJVE con una retención del 26,0% en poroto y del 24,5% en harina de soja hasta completar un total de embarques 2025/26 por 1,87 millones de toneladas de poroto y 2,14 millones de toneladas de harina.

Si bien desde el pasado 12 de diciembre comenzaron a regir nuevas alícuotas del 24,0% y 22,5% para el poroto y la harina de soja, desde entonces no se declararon embarques correspondientes a la nueva campaña comercial que se inicia en abril de 2026.

Al ponderar semejante “ensalada” de alícuotas de derechos de exportación, es posible cuantificar que los embarques de poroto y harina de soja tiene una retención promedio ponderada del 7,0% en lo relativo a las DJVE 2025/26 registradas.

 

Al pasado 17 de diciembre, según el último registro oficial disponible, la demanda (exportación + industria) había adquirido 4,56 millones de toneladas de soja 2025/26, del cual sólo 2,56 millones tenía precio hecho (el resto corresponde a operaciones “a fijar”). Por otra parte, en el mercado A3 las posiciones abiertas de los contratos futuros de soja 2025/26 suman 2,12 millones de toneladas.

 

 

Los datos muestran que la demanda ya prácticamente “empalmó” las compras de soja 2025/26 con las declaraciones de embarques, lo que implicaría, en teoría, que los valores de los futuros de la oleaginosa para el nuevo ciclo deberían reflejar la nueva realidad tributaria, es decir, un derecho de exportación del 24,0% en el poroto de soja.

 

 

Sin embargo, el precio de la Soja Rosario Mayo en el mercado A3 está representando en las últimas jornadas más de un 82% del valor FOB oficial publicados por la Secretaría de Agricultura, un nivel que claramente no se corresponde con una alícuota del 24,0% del valor FOB para el poroto.

 

 

La explicación de ese particular fenómeno es que el régimen de suspensión de retenciones generó un efecto inercial que no resulta sencillo de desactivar sin generar un problemón para los originadores de mercadería.

En noviembre pasado hubo un claro intento por parte de la demanda de comenzar a “acomodar” los precios ofrecidos en soja, lo que se evidenció con valores FAS que no llegaron a copiar toda la suba registrada por los precios FOB.

Pero cuando los precios FOB de la soja comenzaron a caer en el último mes, esos intentos fueron revertidos ante la necesidad de originar mercadería para la nueva campaña y así la proporción del valor FAS sobre el FOB volvió a recuperarse.

Es importante tener en cuenta cómo los diferentes regímenes cambiarios y tributarios influyen en el sistema de formación de precios de la soja en el mercado argentino para que después no haya sorprendidos ante cambios abruptos de las cotizaciones.

Primicias Rurales

Fuente: Valor Soja

La soja tuvo una baja semanal de $10.000 y cerró por debajo de los $500 mil por tonelada

La soja tuvo una baja semanal de $10.000 y cerró por debajo de los $500 mil por tonelada

La soja tuvo una baja diaria de $5000 (1,01%) y cotizó este viernes a $490.000 por tonelada en el segmento disponible de Rosario.
La soja tuvo una baja diaria de $5000 (1,01%) y cotizó este viernes a $490.000 por tonelada en el segmento disponible de Rosario.

La soja tuvo una baja diaria de $5000 (1,01%) y cotizó este viernes a $490.000 por tonelada en el segmento disponible de Rosario. Respecto a la semana pasada, registró una merma de $10.000 (2%).

En diálogo con TN, el responsable de Research de la corredora Zeni, Eugenio Irazuegui, comentó: “En una jornada de moderada actividad en el mercado físico, las fábricas tradicionales ofrecían pagar $490.000 por soja en el segmento disponible. No obstante, por coberturas puntuales y pago diferido, se podían conseguir $495.000”.

En la operatoria a término (A3 Mercados), si bien las posiciones más cercanas presentaron leves mejorías, los futuros a cosecha (mayo de 2026) ajustaron sin variantes y se ubicaron en U$S318,50 por tonelada.

En el mercado internacional de Chicago, la oleaginosa cedió US$1,19 y se pactó a US$385,54 por tonelada en el contrato con entrega a enero. Respecto al pasado viernes 12, tuvo una merma de US$10,10 (2,55%).

Cierre de este viernes del mercado internacional de Chicago y del tipo de cambio en Argentina. (Fuente: Zeni)
Cierre de este viernes del mercado internacional de Chicago y del tipo de cambio en Argentina. (Fuente: Zeni)

“Se ha completado una semana con cinco caídas contiguas en el mercado de soja. Desde la sesión nocturna se dio a conocer el resultado de la 3° subasta puesta a disposición por las autoridades gubernamentales de China. La empresa estatal Sinograin colocó apenas el 33% del volumen licitado, contra el 78% adjudicado en la operación anterior, reflejando una merma en el interés de compra”, relató el analista de Zeni.

En efecto, la venta fue de apenas 179.700 toneladas y quedaron programadas para entregarse entre enero y mayo.

Por otra parte, el sector exportador de EE.UU. volvió a reportar otra transacción con China por dos cargamentos que involucran 134.000 toneladas.

“Cabe aclarar que los volúmenes diarios vienen siendo inferiores a los proyectados para alcanzar las 12 millones de toneladas comprometidas en el acuerdo. Respecto al desarrollo de la siembra sudamericana, es para remarcar el despliegue ocurrido en nuestro país durante la última semana, estimando una cobertura cercana al 67%”, describió el experto de Zeni.

Cierre de este viernes del mercado argentino de granos. (Fuente: Zeni)
Cierre de este viernes del mercado argentino de granos. (Fuente: Zeni)

Los cereales tuvieron un comportamiento mixto en Chicago

En el vencimiento a marzo, el trigo repuntó US$0,64 y se valuó a US$187,30. Mientras que el maíz perdió US$0,49 y cerró a US$174,70 por tonelada.

Al respecto, Irazuegui afirmó: “Hubo mínimas bajas en los valores del maíz al cierre de la semana. Poco a poco va expandiéndose la trilla en territorio ucraniano y, según los últimos datos suministrados por el Ministerio de Agricultura, asciende al 86% de la superficie”.

Teniendo en cuenta el número de hectáreas levantadas y contemplando el promedio arrojado por los rendimientos registrados, se habrían materializado cerca de 26,50 millones de toneladas.

“Con estos guarismos, es previsible que la campaña termine con un saldo productivo próximo a 29 millones de toneladas”, aseguró el experto.

En tanto, agregó que “si nos desplazamos hacia el oeste, desde la Comisión Europea introdujeron una suba de 200.000 toneladas en su estimación de cosecha para el conjunto de los países miembro. De esta manera, la Unión Europea (UE) habría finalizado con una producción de 57,80 millones de toneladas”.

Por último, afirmó que el trigo se diferenció de sus pares y anotó ligeros avances en la rueda de hoy.

“Efectivamente, se cubrió la licitación internacional lanzada por el grupo de molinos harineros de Corea del Sur. La operación consistió en unas 50.000 toneladas de procedencia estadounidense, anexándose a las 20.800 toneladas adquiridas con antelación”, comentó.

La transacción estipuló el envío del cargamento en abril, con un tenor de proteína de entre 9,5% y 11%.

Por otra parte, la Comisión Europea (CE) también llevó a cabo ajustes en este grano, con una revisión de 200.000 toneladas, para llegar a un total estimado de 134,40 millones.

No obstante, su proyección de exportaciones 2025/26, por fuera del bloque, permaneció sin variantes en 31 millones de toneladas.

Fuente: TN Campo

Primicias Rurales