Satellites on Fire, una empresa creada por jóvenes argentinos que detecta incendios 35 minutos antes que la NASA y es argentina

Satellites on Fire, una empresa creada por jóvenes argentinos que detecta incendios 35 minutos antes que la NASA y es argentina

Un equipo de estudiantes de secundaria fundó una startup tecnológica que procesa datos en tiempo real y optimiza la respuesta ante emergencias climáticas.

 

 

Buenos Aires, martes 19 mayo (PR/26) — Satellites on Fire es una startup argentina que utiliza inteligencia artificial y datos satelitales para detectar incendios forestales en tiempo real. Su tecnología, desarrollada por jóvenes emprendedores, logra alertar sobre focos ígneos hasta 35 minutos antes que la NASA y actualmente opera en 21 países

En el último año de la escuela secundaria, mientras la mayoría de sus compañeros debate qué carrera seguir o planifica el viaje de egresados, este grupo de adolescentes alteró por completo el orden de las cosas.

Lo que comenzó como un proyecto de aula se transformó en Satellites, una startup de base tecnológica capaz de procesar información geoespacial con una velocidad que desafía a los sistemas de monitoreo más avanzados del planeta.

En el último año de la escuela secundaria, mientras la mayoría de sus compañeros debatía qué carrera seguir o planificaba el viaje de egresados, este grupo de adolescentes alteró por completo el orden de las cosas.

Lo que comenzó como un proyecto de aula se transformó en Satellites, una startup de base tecnológica capaz de procesar información geoespacial con una velocidad que desafía a los sistemas de monitoreo más avanzados del planeta.

La iniciativa nació al detectar las limitaciones de tiempo que tienen las alertas internacionales tradicionales.

Al notar que las imágenes de los satélites públicos suelen procesarse con un margen de retraso que resulta crítico durante una emergencia forestal, estos estudiantes desarrollaron un algoritmo propio que refina los datos térmicos disponibles y genera alertas tempranas locales de manera casi inmediata.

El ecosistema de desarrollo: proyectos en marcha

El corazón de Satellites se divide en tres unidades operativas concretas, diseñadas para dar respuesta rápida a problemáticas ambientales y comerciales reales:

  • Algoritmo de Alerta Temprana Anti-Incendios: Es el desarrollo estrella de la firma. El software procesa de forma constante las emisiones de calor en zonas de riesgo y cruza los datos con variables de viento y humedad local. Este sistema permite identificar columnas de humo y anomalías térmicas críticas mucho antes de que los reportes de agencias internacionales como la NASA actualicen sus plataformas públicas, ganando horas clave para los bomberos y brigadistas.

  • Fábrica de Software e Identidad Digital: Esta es la unidad de negocios con la que el equipo de Satellites financia su estructura operativa. Los propios estudiantes desarrollan páginas web, optimizan tiendas virtuales y gestionan bases de datos para pymes y comercios locales que necesitan actualizar su infraestructura en la nube.

  • Laboratorio de Capacitación entre Pares: Un programa de talleres prácticos dictado por los fundadores en distintas escuelas de su comunidad. El objetivo es democratizar el aprendizaje de la programación y el análisis de datos masivos (Big Data), bajo la premisa de que las herramientas del futuro se asimilan mejor cuando las explica alguien de la misma edad.

El modelo rompe con las dinámicas habituales de las ferias de ciencias escolares al constituirse como una entidad operativa real. Mientras el sistema educativo debate cómo vincular la teoría con la práctica profesional, estos jóvenes demuestran desde sus bancos de escuela que la tecnología de frontera ya no es patrimonio exclusivo de los grandes laboratorios del mundo.

La iniciativa nació al detectar las limitaciones de tiempo que tienen las alertas internacionales tradicionales.

Al notar que las imágenes de los satélites públicos suelen procesarse con un margen de retraso que resulta crítico durante una emergencia forestal, estos estudiantes desarrollaron un algoritmo propio que refina los datos térmicos disponibles y genera alertas tempranas locales de manera casi inmediata.

¿Qué es y cómo funciona?

    • Tecnología: Combina información de más de 8 satélites (incluyendo los de la NASA y la ESA) con cámaras terrestres y modelos propios de inteligencia artificial.
    • Velocidad: Detecta firmas térmicas y actualiza las imágenes cada 5 a 10 minutos.
    • Alertas tempranas: Logra advertir sobre incendios, en promedio, media hora antes que el sistema oficial de la NASA, llegando a registrar casos de alertas hasta con 7 horas de anticipación.
    • Notificaciones: Envía alertas automatizadas a través de WhatsApp, correo electrónico y notificaciones push.

 

 Hitos y Crecimiento
    • Creadores: La empresa fue fundada por Franco Rodríguez Viau (CEO) junto a sus compañeros Joaquín Chamo y Ulises López Pacholczak. Comenzó en 2021 como un proyecto escolar de estudiantes de ORT en Buenos Aires, inspirados por los devastadores incendios en la provincia de Córdoba.
    • Inversión y Expansión: Recaudó 2,7 millones de dólares en inversiones de capital internacional para expandir su tecnología de prevención a los Estados Unidos y otros mercados globales.
    • Alcance Actual: Está presente en 21 países de 4 continentes, cuenta con más de 55.000 usuarios y es utilizada por más de 40 organizaciones (incluyendo gobiernos, aseguradoras y empresas forestales). 

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Lo que los  diferencia es su Inteligencia Artificial

Según su página web están constantemente innovando y lanzando nuevos productos, entre los cuales se encuentra la predicción de la propagación de los incendios.

 

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En su equipo cuentan con olímpicos internacionales en informática, personas reconocidas entre los mejores 40 innovadores del mundo, profesionales que trabajaron en proyectos con NASA, y expertos que lideraron equipos de incendios en Parques Nacionales.

Poseen la base de datos de incendios validada más grande de Latinoamérica, con más de 90,000 eventos de 15 países.

Sus algoritmos combinan datos históricos, meteorológicos y reportes de usuarios detectando incendios 20 minutos antes que cualquier sistema satelital público.

Con su modelo para la detección ultra temprana con cámaras ópticas y térmicas en torres, detectan columnas de humo en los primeros 5 minutos.

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Primicias Rurales
Fuente: Satelittes On Fire/IA/IInfobae
El Papa León XIV publica su primera encíclica Magnifica Humanitas

El Papa León XIV publica su primera encíclica Magnifica Humanitas

El papa León XIV firmó su primera encíclica, centrada en los riesgos de la inteligencia artificial generativa, la automatización y la deshumanización algorítmica. El documento doctrinal, que conmemora un nuevo aniversario de la Rerum Novarum, será presentado oficialmente el próximo 25 de mayo.

 

 

Buenos Aires, martes 19 mayo (PR/26) — El papa León XIV firmó su primera encíclica, titulada Magnifica Humanitas, sobre la protección de la persona humana en la era de la inteligencia artificial, el 15 de mayo, día en que se cumplieron 135 años de la publicación de la encíclica Rerum Novarum por el papa León XIII, texto inaugural de la doctrina social de la Iglesia católica. Su presentación tendrá lugar el 25 de mayo.

  • Se trata del primer gran texto doctrinal del Vaticano dedicado a la inteligencia artificial.
  • La encíclica se centraría principalmente en los riesgos relacionados con la inteligencia artificial generativa, la automatización del trabajo y la «deshumanización» provocada por los algoritmos y la dependencia digital.

Etimológicamente, una carta encíclica no es más que una «circular», una carta que el papa dirige a los demás obispos y en la que expresa su enseñanza doctrinal, o Magisterio Ordinario, sin llegar a promulgar una definición dogmática solemne.

En el contexto de la milenaria historia del papado, las encíclicas son un tipo de documento pontificio relativamente reciente. En su sentido moderno, no aparecieron hasta el siglo XVIII, bajo el pontificado ilustrado e intelectual de Benedicto XIV (1740-1758), un papa amigo de la Ilustración, y se multiplicaron sobre todo a partir del siglo XIX como vectores de la enseñanza doctrinal ordinaria de los papas.

  • En concreto, el papa León XIII (1878-1903) publicó 86.

 

Esto dice Vatican News:

 

imagen IA

“Magnifica humanitas”, la primera encíclica de León XIV, será publicada el 25 de mayo

El documento, dedicado al tema de “la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”, lleva la firma del Papa León XIV con fecha del 15 de mayo, coincidiendo con el 135º aniversario de la promulgación de la encíclica Rerum Novarum de León XIII.

Vatican News

Magnifica humanitas es el título de la primera carta encíclica de León XIV, dedicada a “la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”. El documento será publicado el próximo 25 de mayo y lleva la firma del Pontífice con fecha del 15 de mayo, coincidiendo con el 135º aniversario de la promulgación de la encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII.

La encíclica será presentada ese mismo día, a las 11:30, en el Aula del Sínodo, en presencia del Romano Pontífice, informa la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Los participantes en la presentación

Intervendrán como ponentes el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, y el cardenal Michael Czerny, S.J., prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

También participarán la profesora Anna Rowlands, teóloga y docente de la Universidad de Durham, en el Reino Unido; Christopher Olah, cofundador de Anthropic (Estados Unidos) y responsable de investigación sobre interpretabilidad de la inteligencia artificial; y la profesora Leocadie Lushombo, i.t., docente de teología política y pensamiento social católico en la Jesuit School of Theology / Santa Clara University, en California.

 

 

Fuentes: https://legrandcontinent.eu/es – Vatican News – IA

Primicias Rurales

La reforma que mira al pasado en un mundo que ya no existe

La reforma que mira al pasado en un mundo que ya no existe

Por: Sergio Marcelo Mammarelli

Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva.
Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia.
Autor de varios libros y Publicaciones.
Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut

El abogado laboralista Sergio Marcelo Mammarelli cuestiona la reciente reforma laboral al considerar que discute categorías del siglo XIX mientras la inteligencia artificial y la robotización redefinen el trabajo. Sostiene que el verdadero desafío no es la indemnización sino la transición tecnológica y la redistribución del excedente productivo.

Buenos Aires, domingo 1 marzo (PR/26) — La Cámara de Senadores aprobó la reforma laboral y ya es Ley.  Seguramente el Presidente la promulgará rápido para que constituya un eje de su discurso en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. Sin embargo, en lo que me interesa, otra vez el país se divide entre quienes celebran la “modernización” y quienes denuncian la “regresión”.

Se discuten salarios, indemnizaciones, jornada, aportes sindicales, fondos de cese, litigiosidad. Se cruzan estadísticas sobre empleo formal e informal. Se invocan principios constitucionales y dogmas de mercado. Todo parece trascendente y creo que realmente lo es.

Sin embargo, hay algo inquietante que sobrevuela el debate si es que queremos transformar esta discusión en algo más interesante que nos aleje de algunas discusiones a mi juicio estériles: estamos polemizando sobre categorías del siglo XIX en medio de una revolución tecnológica que redefine la noción misma de trabajo.

Con esto no quiero minimizar la discusión tras la reforma laboral, que es más que intensa y polémica, pero quiero a la vez que tomemos conciencia que esa discusión es pequeña.

Me parece que el verdadero elefante en la sala no es la indemnización, ni el fondo de asistencia laboral, ni la multa por trabajo no registrado. El verdadero protagonista de esta época es la inteligencia artificial y su convergencia con la robotización. Y sobre eso, la reforma laboral guarda un silencio que no es neutro: es histórico.

El derecho laboral nunca fue estático: siempre fue derecho de transición tecnológica

Conviene recordar algo elemental que muchas veces escapa al análisis jurídico o incluso económico. El derecho del trabajo no nació para proteger contratos. Nació para amortiguar disrupciones tecnológicas.

La primera revolución industrial no generó un “problema jurídico”. Generó un problema social, con masas desplazadas, jornadas interminables, trabajo infantil, concentración de capital. El derecho laboral apareció como respuesta política a una transformación productiva que desbordaba las reglas civiles.

La segunda revolución industrial —electricidad, producción en serie— obligó a rediseñar jornada, descanso, negociación colectiva y frente a esos cambios, el fordismo, el taylorismo, la automatización de posguerra, la informática de los años 80, la globalización digital de los 90 hicieron necesario que el Derecho laboral nuevamente administrara dicho cambio. En definitiva, cada salto tecnológico exigió adaptar el marco normativo para administrar la transición entre un modelo productivo y otro.

Visto así, el derecho laboral fue siempre una herramienta de equilibrio dinámico. Nunca fue nostalgia. Nunca fue mera técnica contractual. Por el contrario, siempre fue ingeniería institucional frente al cambio tecnológico.

Será por todo esto que además de aburrido por toda esta discusión laboral de los últimos meses, me sorprende e inquieta que, en la mayor revolución productiva desde la máquina de vapor, nuestra discusión legislativa se haya limitado a los márgenes de la relación laboral clásica.

La humanidad artificial y el desplazamiento silencioso

Hoy no estamos ante una mejora incremental de productividad. Estamos ante la externalización de capacidades cognitivas humanas. Para que lo podamos entender, hoy la inteligencia artificial ya escribe, programa, diagnostica, diseña, traduce, predice, asesora jurídicamente y produce análisis financieros con una velocidad y escala que ningún estudio humano puede igualar.

Y si bien la robotización avanza más lento, avanza también a un ritmo vertiginoso. Dicho de otro modo, cuando se acople definitivamente a la IA la robótica, el impacto no será sectorial: será sistémico.

Con esto no quiero ser de los alarmistas que pronostican que “todo trabajo desaparecerá”. Significa algo más complejo: el trabajo será desagregado en tareas, y cada tarea será evaluada en función de su automatizabilidad. De este modo, el empleo ya no se define por la profesión sino por el algoritmo.

Para que lo podamos ver más claro en ese contexto, la reforma aprobada discute la jornada, cuando la IA no tiene jornada. Discute la subordinación jurídica, cuando el nuevo empleador puede ser un sistema algorítmico. Discute indemnización por despido, cuando el reemplazo no es una decisión empresarial sino una consecuencia tecnológica.

En conclusión, no estamos ante una reforma regresiva solamente. Estamos ante una reforma insuficiente.

El error conceptual: pensar el trabajo como si el capital siguiera siendo humano

La relación laboral clásica partía de una tensión clara: capital humano versus capital financiero. El empleador era una persona o sociedad que decidía contratar o despedir.

Sin embargo, en el nuevo paradigma, el capital incorpora inteligencia autónoma y la decisión de reemplazo puede no ser ideológica ni arbitraria. Puede ser puramente eficiente.

En este contexto aparece, como me gusta, la pregunta incómoda:

¿qué hace el derecho laboral cuando el despido no es una decisión empresarial sino una consecuencia estructural de la obsolescencia tecnológica?

Si el trabajo administrativo es absorbido por sistemas generativos. Si el análisis contable es automatizado. Si el asesoramiento jurídico rutinario se resuelve por modelos entrenados. Si el marketing y la redacción técnica se ejecutan por IA. ¿Dónde se inserta esta reforma polémica pensada para resolver problemas del Siglo XIX? ¿En qué artículo aborda la transición tecnológica masiva?

Pues en absolutamente ninguno.

El trabajo manual y la confianza: los últimos refugios

Hoy sobreviven con relativa estabilidad dos grandes ámbitos:

  1. El trabajo manual no robotizado.
  2. El trabajo basado en confianza interpersonal.

La construcción, el cuidado, la presencia física, la responsabilidad humana directa, el vínculo personal parecieran ser los dos nichos de supervivencia del trabajo humano. Sin embargo, aun así, ambos ámbitos están bajo presión. La robotización reducirá progresivamente la frontera del trabajo manual.
Y la confianza humana será híbrida, mediada por plataformas, reputaciones digitales y sistemas de evaluación automatizada. Ya esto lo estamos viendo, donde el abogado, el médico, el contador, el periodista —profesiones históricamente basadas en la confianza— ya compiten con sistemas de análisis automatizado.

En consecuencia, la pregunta no es si habrá reemplazo. La pregunta es a qué ritmo y con qué reglas de transición. Y allí es donde la reforma calla y no se hace cargo de los verdaderos problemas que tenemos a la vuelta de la esquina.

La pobreza no es sólo salario

Otro elemento que estuvo ausente en el debate de la reciente reforma laboral es la redistribución del excedente tecnológico. Dicho de otro modo, si la IA multiplica productividad y reduce costos laborales, el problema central no es la indemnización. Es la distribución de ese excedente y entre quiénes.

¿Quién captura el valor generado por la automatización?

  • ¿El capital?
  • ¿El Estado vía impuestos?
  • ¿Los trabajadores vía participación?
  • ¿Nadie?

La pregunta y las respuestas deberían ser inquietantes porque nos conectan con un problema, donde la pobreza del futuro puede no ser falta de empleo. Puede ser irrelevancia productiva.

Deberíamos salir de esa vieja lógica marxista para analizar que el trabajador desplazado no será necesariamente explotado. Puede ser directamente innecesario. Y este nuevo paradigma cambia el eje del derecho laboral para siempre. Deja de ser protección frente al abuso y pasa a ser garantía de inclusión en una economía altamente automatizada.

Todos estos temas deberían exigirnos pensar en formación permanente, renta de transición, redistribución fiscal del excedente tecnológico, regulación algorítmica. Sin embargo, nada de eso aparece en la reforma.

Una modernización que no moderniza

Se nos dijo que esta ley moderniza. Pero modernizar no es flexibilizar categorías del siglo XX. Modernizar es anticipar el siglo XXI. Si la nueva ley hubiera querido modernizar hubiera analizado incorporar:

  • Regulación del uso de IA en relaciones laborales.
  • Transparencia algorítmica en decisiones de contratación y despido.
  • Derechos frente a la automatización.
  • Fondos de reconversión tecnológica.
  • Mecanismos de redistribución del excedente productivo automatizado.

Nada de eso fue discutido seriamente. Sin embargo, se debatió, en cambio, cómo reducir litigiosidad y costos, se negoció coparticipación, aportes y equilibrios fiscales, se habló de empleo como si la variable central fuera la carga tributaria y no la sustitución tecnológica.

El verdadero desafío

La historia demuestra que cada revolución tecnológica genera dos caminos:

  1. Concentración extrema de riqueza y fragmentación social.
  2. Adaptación institucional que convierte productividad en bienestar colectivo.

Precisamente el derecho laboral nació para colaborar en la búsqueda del segundo camino y pareciera que la reciente reforma renunció a esa función, con independencia si fuera demasiado protector o demasiado flexible. En este sentido, la reforma aprobada quedó atrapada en su propia tradición. Podrá reducir juicios. Podrá alterar indemnizaciones. Podrá mejorar algunos indicadores coyunturales. Sin embargo, si no incorpora la transición tecnológica como eje estructural, será apenas una ley de administración del pasado.

Conclusión: discutir el costo del despido mientras cambia la naturaleza del empleador

Estamos discutiendo cuánto cuesta despedir a un trabajador humano en un mundo donde el nuevo empleador puede ser un algoritmo. Estamos regulando la jornada cuando la inteligencia artificial trabaja sin descanso. Estamos negociando aportes sindicales mientras el trabajo se fragmenta en tareas deslocalizadas y automatizadas.

El derecho laboral siempre fue derecho de transición tecnológica y si dejara de serlo, como parece, no será por regresivo o progresista sino por irrelevante.

En definitiva, lo peor que le puede pasar a una ley no es ser mala.

Es volverse innecesaria en el mismo momento en que nace. A mi juicio, ahí reside el verdadero riesgo de esta reforma: no que mire demasiado al pasado,
sino que ignore que el futuro ya empezó.

 

 

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Fuente: https://infosurenlinea.com.ar/