Ciudad del Vaticano, jueves 20 noviembre (PR/25) — El Papa León XIV instó a los católicos a conectar la fe “con la realidad” y aseguró que la muerte y la Resurrección de Cristo son el “fundamento” de la espiritualidad de la ecología integral.
“La muerte y Resurrección de Jesús, por lo tanto, son el fundamento de una espiritualidad de la ecología integral, fuera de la cual las palabras de la fe se quedan sin conexión con la realidad y las palabras de la ciencia se quedan fuera del corazón”, aseguró.
Durante la Audiencia General, reivindicó una “conversión ecológica”, que según dijo, “los cristianos no pueden separar de ese cambio de dirección que les requiere seguir a Jesús”.
El Pontífice continuó este miércoles con el ciclo de catequesis sobre la relación entre la Resurrección de Cristo y los desafíos del mundo actual.
Así, radicó esta idea en el Evangelio de San Juan, que da un detalle que no encontramos en los otros Evangelios. Se refiere al pasaje en que María Magdalena está cerca de la tumba vacía y no reconoce “enseguida a Jesús Resucitado, sino que pensó que era el custodio del jardín”, explicó el Papa.
El Pontífice continuó este miércoles con el ciclo de catequesis sobre la relación entre la Resurrección de Cristo y los desafíos del mundo actual. . Crédito: Daniel Ibañez/ EWTN News
“El hecho de que María se volviera aquella mañana de Pascua es una señal de esto: sólo de conversión en conversión pasamos de este valle de lágrimas a la nueva Jerusalén”, subrayó.
De este modo, constató que “cultivar y custodiar el jardín es la tarea originaria que Jesús llevó a su término”. “Su última palabra en la cruz – está cumplido – invita a cada uno a reencontrar la misma tarea, su tarea”, subrayó.
«Si no es cuidador del jardín, el ser humano se convierte en su devastador”
En este sentido, aseguró María Magdalena, “no se equivocó del todo, creyendo que encontraba al cuidador de la huerta”. A continuación, citó la encíclica Laudato si’ del Papa Francisco, que ha cumplido diez años, en la que su predecesor, según aseguró León XIV, indica “la extrema necesidad de una mirada contemplativa”. “Si no es cuidador del jardín, el ser humano se convierte en su devastador”, indicó.
“La esperanza cristiana, por lo tanto, responde a los desafíos que enfrenta toda la humanidad, hoy deteniéndose en el jardín donde se colocó el Crucificado como una semilla, para volver a brotar y dar mucho fruto”, manifestó el Papa.
Así, explicó que los hijos y las hijas de la Iglesia pueden hoy “encontrar millones de jóvenes y de otros hombres y mujeres de buena voluntad que han escuchado el grito de los pobres y de la tierra dejándose tocar el corazón”.
“Son muchas también las personas que desean, a través de una relación más directa con la creación, una nueva armonía que los lleve más allá de tantas laceraciones”, subrayó en este sentido.
Los desafíos “no se pueden afrontar solos y las lágrimas son un don de vida»
El Santo Padre explicó que los desafíos “no se pueden afrontar solos y las lágrimas son un don de vida cuando purifican nuestros ojos y liberan nuestra mirada”. Y agregó: “El Paraíso no está perdido, sino que es encontrado”.
El Papa saluda a los peregrinos en la Plaza de San Pedro. Crédito: Daniel Ibañez/ EWTN News
Por eso, pidió tener la capacidad “de escuchar la voz de quien no tiene voz”. Y agregó: “Veremos, entonces, lo que los ojos aún no ven: ese jardín, o Paraíso, al que solo nos acercamos acogiendo y cumpliendo cada uno su propia tarea”.
El Santo Padre pidió tiempo y dijo que su agenda necesita planificación.
El Papa León XIV expresó su intención de viajar a la Argentina y Uruguay.
Buenos Aires, jueves 20 noviembre (NA)– El Papa León XIV expresó su firme intención de viajar a la Argentina el próximo año, al responder a periodistas en Castel Gandolfo que le consultaron sobre una posible visita a América Latina.
“Por supuesto. El año próximo ya iremos programando poco a poco los viajes. Yo encantado de viajar, pero el problema es programar… Quiero ir a México —visitar la Basílica de Guadalupe—, a Perú, a Uruguay, a Argentina y etcétera”, declaró textualmente el Pontífice.
Las palabras del Papa, a las que accedió la Agencia Noticias Argentina, pronunciadas en un breve encuentro informal al salir de la residencia veraniega de Castel Gandolfo, generaron inmediata repercusión en todo el continente. León XIV colocó a la Argentina dentro de la lista de países que desea visitar una vez concluido el Año Jubilar 2025, aunque aclaró que la programación definitiva se realizará “poco a poco” a partir de 2026.tQJ7Vg
En el mismo diálogo con la prensa, el Santo Padre también confirmó su interés por Oceanía (“Papua Nueva Guinea, Islas Salomón… están pendientes desde hace tiempo”) y por el santuario de Fátima en Portugal.
Hasta el momento, la Santa Sede no ha anunciado ningún viaje oficial a América Latina para 2026. El único itinerario internacional confirmado del Papa León XIV es el próximo viaje a Turquía y Líbano, del 27 de noviembre al 2 de diciembre de 2025.
En su encuentro con más de 160 directores, actores y técnicos, en la Sala Clementina, León XIV les agradece por «poner en movimiento la esperanza» y promover «la dignidad humana», sin explotar el dolor, sino acompañándolo.
Alessandro Di Bussolo – Ciudad del Vaticano
Ciudad del Vaticano, martes 18 noviembre (PR/25) — Un gran «gracias» al buen cine que «pone en movimiento la esperanza», «promueve la dignidad humana», «no explota el dolor, sino que lo acompaña, lo investiga», narra «la aventura espiritual del ser humano».
Y una invitación al séptimo arte, que cumple 130 años, a seguir siendo siempre «lugar de encuentro», «hogar para quienes buscan sentido» y «lenguaje de paz», que siga sorprendiendo y «mostrándonos aunque solo sea un fragmento del misterio de Dios».
Sin tener «miedo al enfrentamiento con las heridas del mundo» y al «misterio de la fragilidad», convirtiéndose en un lugar «donde el hombre puede volver a mirarse a sí mismo y a su destino», y que nos muestra «la belleza del viento que mueve los árboles».
Todo esto y mucho más se encuentra en el discurso del Papa León XIV a más de 160 representantes del mundo del cine, que se reunieron en la Sala Clementina del Palacio Apostólico.
El cine ayuda a mirar con nuevos ojos las experiencias
El Papa, que había recordado en un vídeo su amor por películas como «La vida es bella» y «Cuarenta días y una noche», subraya que este arte «joven, soñador y un poco inquieto» no es solo «un juego de luces y sombras para divertir e impresionar», como podía parecer en la época de los hermanos Lumière, sino que se ha convertido en «expresión de la voluntad de contemplar y comprender la vida, de contar su grandeza y fragilidad, de interpretar su nostalgia de infinito». Agradece al cine por ser «un arte popular en el sentido más noble, que nace para todos y habla a todos», y que sabe asociar el entretenimiento «con la narración de la aventura y l e espiritual del ser humano». Por eso, la «linterna mágica» no es «solo imágenes en movimiento: es poner en movimiento la esperanza».
“Una de las contribuciones más valiosas del cine es precisamente la de ayudar al espectador a volver a sí mismo, a mirar con nuevos ojos la complejidad de su propia experiencia, a volver a ver el mundo como si fuera la primera vez y a redescubrir, en este ejercicio, una parte de esa esperanza sin la cual nuestra existencia no está plena”
Audiencia del Papa León XIV a representantes del mundo del cine (@VATICAN MEDIA)
Las instituciones deben defender el valor de las salas de cine
Leone XIV recuerda a los directores y actores que con sus obras dialogan «con quienes buscan ligereza, pero también con quienes llevan en su corazón una inquietud, una búsqueda de sentido, de justicia, de belleza». Y para quienes, como todos nosotros, vivimos «con las pantallas digitales siempre encendidas», el cine es «mucho más que una simple pantalla: es una encrucijada de deseos, recuerdos y preguntas».
Esto convierte a los cines y teatros en «corazones palpitantes de nuestros territorios», espacios culturales que contribuyen a su humanización. Sin embargo, se encuentran en peligro, lamenta el Pontífice, debido al cierre de muchas salas de cine. Por ello, pide a las instituciones que sigan afirmando «el valor social y cultural de estas actividades».
Palabras que son recibidas con un largo y caluroso aplauso. Y contra la «lógica del algoritmo», pide al mundo del cine que defienda «la lentitud cuando es necesaria, el silencio cuando habla, la diferencia cuando provoca».
“La belleza no es solo evasión, sino sobre todo invocación. El cine, cuando es auténtico, no solo consuela: interpela. Llama por su nombre a las preguntas que habitan en nosotros y, a veces, también a las lágrimas que no sabíamos que teníamos que expresar”
Una peregrinación al misterio de la experiencia humana
En el año del Jubileo de la esperanza, continúa el Papa León, los directores, actores y trabajadores del cine están en camino como peregrinos de la imaginación, buscadores de sentido, narradores de esperanza, mensajeros de humanidad.
“Es una peregrinación por el misterio de la experiencia humana que atravesáis con una mirada penetrante, capaz de reconocer la belleza incluso en los pliegues del dolor, la esperanza en las tragedias de la violencia y las guerras”
La amistad de la Iglesia con el cine, «laboratorio de la esperanza»
El Papa recuerda luego que la Iglesia mira con estima el mundo del cine, con las palabras de San Pablo VI a los artistas: «Si sois amigos del verdadero arte, sois nuestros amigos», y «este mundo en el que vivimos necesita belleza para no hundirse en la desesperación».
“Deseo renovar esa amistad, porque el cine es un laboratorio de esperanza, un lugar donde el hombre puede volver a mirarse a sí mismo y a su destino”
Audiencia del Papa León XIV a representantes del mundo del cine (@Vatican Media)
Mostrar «la belleza del viento que mueve los árboles»
León XIV se apoya entonces en las palabras del gran director y productor estadounidense David W. Griffith: «Lo que le falta al cine moderno es la belleza, la belleza del viento que mueve los árboles». Palabras que recuerdan a las del Evangelio de Juan: «El viento sopla donde quiere y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va: así es todo aquel que ha nacido del Espíritu». La invitación es, por tanto, hacer «del cine un arte del Espíritu».
No temáis enfrentaros a las heridas del mundo
En una época que «necesita testigos de esperanza, de belleza, de verdad —continúa el Pontífice—, vosotros, con vuestro trabajo artístico, podéis serlo».
“Recuperar la autenticidad de la imagen para salvaguardar y promover la dignidad humana está en el poder del buen cine y de quienes lo crean y protagonizan. No temáis enfrentaros a las heridas del mundo”
El cine educa la mirada en el misterio de la fragilidad
Heridas como la violencia, la pobreza, el exilio, la soledad, las adicciones, las guerras olvidadas, «piden ser vistas y contadas. El gran cine no explota el dolor: lo acompaña, lo investiga». Como han hecho los grandes directores, dando voz, con amor, «a los sentimientos complejos, contradictorios, a veces oscuros, que habitan el corazón del ser humano».
“El arte no debe huir del misterio de la fragilidad: debe escucharlo, debe saber detenerse ante él. El cine, sin ser didáctico, tiene en sí mismo, en sus formas auténticamente artísticas, la posibilidad de educar la mirada”
Un cine que sea siempre lugar de encuentro y lenguaje de paz
Por último, el Papa León XIV recuerda que una película es un «acto comunitario» y una «obra coral» y que, por lo tanto, sería imposible sin la «dedicación silenciosa» de cientos de otros profesionales, desde los asistentes hasta los sonidistas, desde los maquilladores hasta los directores de fotografía y los compositores. Estas palabras también fueron recibidas con un largo aplauso.
“Que vuestro cine siga siendo siempre un lugar de encuentro, un hogar para quienes buscan sentido, un lenguaje de paz. Que nunca pierda la capacidad de sorprender, siguiéndonos mostrando aunque sea un solo fragmento del misterio de Dios”
La oración final es que el Señor acompañe siempre a todos los que trabajan en el mundo del cine «en la peregrinación creativa, para que podáis ser artesanos de la esperanza». Al final de su discurso, el Papa saludó uno por uno a todos los presentes.