“Porá”, una de las primeras hembras liberadas, volvió a marcar un hito: su nueva cría se convirtió en el yaguareté número 50 nacido en libertad en Iberá, consolidando el regreso de una especie desaparecida durante décadas.
Un nacimiento que marca un antes y un después
Buenos Aires jueves 4 de junio (PR/26). Tras el nacimiento registrado en abril pasado dentro del Parque Nacional Iberá, la provincia de Corrientes alcanzó un nuevo récord: ya son 50 los yaguaretés nacidos en libertad, un hecho impensado décadas atrás cuando la especie había desaparecido de la región.

La nueva cría es hija de “Porá”, una de las tres primeras hembras liberadas como parte del proyecto de reintroducción impulsado para recuperar a este gran felino en el nordeste argentino.
El momento del hallazgo
Durante tareas de rutina en la estación biológica San Alonso, integrantes del equipo de conservación observaron a “Porá” desplazándose con una tranquilidad inusual. Poco después comprendieron el motivo: la hembra estaba buscando a su cachorro.

Según relataron desde el proyecto, minutos más tarde la vieron transportando a la cría con la boca, una escena poco frecuente que permitió confirmar oficialmente el nacimiento del ejemplar número 50.
Más que una especie recuperada
El sexo del cachorro todavía se desconoce, pero su existencia representa mucho más que una cifra. El yaguareté cumple un rol clave para mantener la salud y el equilibrio de los ecosistemas, actuando como depredador tope dentro de la cadena ecológica.
La especie había desaparecido de Corrientes a mediados del siglo XX debido a la caza, la pérdida de hábitat y la disminución de sus presas naturales. Su regreso simboliza uno de los proyectos de conservación más relevantes de Sudamérica.
La restauración continúa
Desde Rewilding sostienen que el objetivo va más allá de recuperar una especie puntual. La meta es restaurar funciones ecológicas, reconstruir procesos naturales y generar ecosistemas más completos y funcionales.

Con cada nuevo nacimiento, los avistamientos aumentan y el regreso del gran felino americano deja de ser una excepción para convertirse, lentamente, en una nueva normalidad.

















