A las puertas del Congreso Aapresid 2026, expertos advierten que el maíz y la soja solo alcanzan el 50% y 60% de su rendimiento potencial por limitantes nutricionales y estrategias conservadoras.

Buenos Aires, 6 de mayo (PR/26) .- En la previa del Congreso Aapresid «Nuestro suelo nuestra voz», que se llevará a cabo del 4 al 6 de agosto en Rosario, la comunidad agronómica ha puesto el foco en una cifra que incomoda: la enorme brecha entre lo que el suelo argentino podría dar y lo que efectivamente llega a la tolva.

Según los investigadores José Andrade (CONICET/FAUBA) y Pablo Abbate (INTA Balcarce), Argentina se encuentra en un escenario de subaprovechamiento de recursos. Mientras que en maíz los rendimientos actuales apenas rozan el 50-55% de su potencial, en soja la cifra escala levemente al 60-65%.

Las causas del «techo de cristal» productivo

El diagnóstico de los especialistas identifica tres factores críticos que impiden capturar los kilos restantes:

  1. Minería de Nutrientes: En los cultivos de gruesa, la nutrición es el punto de quiebre. Andrade advierte que se aplican menos nutrientes de los que el cultivo extrae. «Estamos haciendo minería de suelos», señala, vinculando esta subinversión directamente con la distancia respecto al rinde potencial.

  2. El «Manejo del Miedo»: En cultivos de fina como el trigo, la incertidumbre climática empuja a los productores a planificar para un «año promedio». Esto genera una brecha mayor en los años climáticamente excepcionales, donde las estrategias conservadoras impiden aprovechar el máximo potencial del ambiente.

  3. Logística y Operación: En soja, el retraso en las fechas de siembra por falta de capacidad operativa y maquinaria disponible termina recortando rendimientos de forma irreversible.

¿Es rentable cerrar la brecha?

Desde una perspectiva técnica, el objetivo no es alcanzar el 100% del potencial, lo cual sería económicamente inviable. Andrade sugiere que el «punto de equilibrio» de un productor eficiente se sitúa en torno al 80%. Superar ese umbral implica riesgos financieros que, en el contexto actual de márgenes ajustados y falta de financiamiento, resultan difíciles de justificar.

El dato como aliado, no como solución única

Para ambos especialistas, el futuro reside en la agricultura digital, pero con matices. Si bien la ambientación y los sensores son vitales para reducir riesgos, Abbate subraya que deben complementarse con experimentación a campo y monitoreo real.

«Hoy el problema no es solo producir más, sino saber cuándo y dónde invertir para capturar ese potencial», sintetiza Abbate.

La brecha de rendimiento, más que un fracaso, se presenta como la mayor oportunidad de crecimiento para el agro argentino. Sin necesidad de expandir la frontera agrícola, la eficiencia dentro del lote surge como el camino más directo para aumentar la producción nacional.

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Fuente: ExpoAgro 2026