Más allá de la Pampa Húmeda, el 70% del empleo rural depende de un entramado productivo que hoy lucha contra costos asfixiantes y una infraestructura obsoleta.
Buenos Aires, viernes 8 de mayo (PR/26) .- Mientras los titulares suelen enfocarse en los grandes volúmenes de exportación de la Pampa Húmeda, existe una Argentina productiva que opera bajo una lógica distinta: la de las Economías Regionales (EERR). Estas actividades agrobioindustriales representan el 63% de las explotaciones agropecuarias del país. A diferencia de los cereales y oleaginosas, su ADN es la mano de obra intensiva: mientras la soja requiere 2 personas por establecimiento, 1.000 hectáreas de frutales generan empleo para 1.000 personas.
Un Diagnóstico de Rentabilidad en Alerta Roja
La frase «al campo le va bien» es una simplificación peligrosa. El campo no es homogéneo; las EERR tienen más en común con la agricultura familiar que con los grandes agroexportadores. Hoy, este sector enfrenta una «tormenta perfecta»:
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Falta de Rentabilidad y Presión Tributaria: Muchos productores MiPyME no cubren costos porque sus precios de venta corren por detrás de la inflación. El sistema tributario sigue siendo distorsivo en sus tres niveles y los cambios de la Ley de Modernización Laboral resultan insuficientes para incentivar la producción.

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Atraso Cambiario: Un tipo de cambio bajo encarece los productos argentinos frente a competidores externos (como sucede con el tomate importado), provocando una pérdida crítica de competitividad.
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Asfixia Energética: En actividades como la olivicultura, la energía representa el 25% de los costos fijos. Es urgente federalizar la reducción de tarifas para productores en emergencia y contemplar beneficios para el uso de gas productivo.
El Lastre Logístico: Un Impuesto a la Distancia
Uno de los mayores frenos para el desarrollo regional es el déficit estructural. La competitividad no solo se pierde en el campo, sino en la ruta:
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Rutas y Trenes: El deterioro de la red vial encarece el traslado. Es imperativo fomentar el ferrocarril de carga y mejorar los caminos rurales.
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Hidrovía y Puertos Secos: El avance en canales de navegación y la creación de terminales intermodales (puertos secos) son claves para romper el aislamiento de regiones enteras y reducir costos logísticos.
El Factor Global y la Incertidumbre Externa
Para sumar complejidad, el conflicto en Medio Oriente ha golpeado directamente la estructura de costos local. El encarecimiento del gasoil eleva el transporte, pero el impacto más severo se ve en los insumos: el aumento del precio internacional del gas impulsó una suba de hasta el 50% en la urea, un fertilizante nitrogenado vital para la producción.
La Urgencia de un Marco Legal
El sector necesita superar las restricciones estructurales mediante políticas diferenciales. El Proyecto de Ley “Régimen de Promoción MiPyME de las Economías Regionales” (S-2357-2024) propone una solución integral: una vigencia de 15 años, un Fondo de Fomento propio y una actualización de las cargas patronales basada en el Salario Mínimo Vital y Móvil.
Conclusión: Sin rentabilidad no hay capacidad de pago ni inversión tecnológica. Las Economías Regionales son el motor del arraigo y el valor agregado; ignorar su problemática es condenar al estancamiento al 70% de la mano de obra rural argentina.
Primicias Rurales
Fuente: CAME


















