Luego de 25 años de espera, el pacto comercial entre ambos bloques entró en vigencia provisoria, abriendo un mercado multimillonario. El debate central del Congreso Maizar 2026 expuso cómo se plantea la paridad con Europa, los fuertes cruces por las regulaciones ambientales y las voces de los protagonistas.
Buenos Aires, jueves 28 mayo (PR/26) — El histórico entendimiento y las proyecciones del bloque sudamericano concentraron la atención de la agroindustria durante el Congreso Maizar 2026. En un panel clave enfocado en la inserción internacional, importantes referentes del sector público, privado y diplomático analizaron la letra chica del acuerdo.
La mesa de debate estuvo integrada por Erik Høeg (embajador de la Unión Europea en la Argentina), Fernando Brun (secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Nación) y Gustavo Idígoras (presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales – CIARA-CEC). El intercambio de visiones fue moderado por Maximiliano Moreno, director del Instituto de Negociaciones Agrícolas Internacionales (INAI).
Un Hito en la Era de la Fragmentación Global
Maximiliano Moreno abrió el panel contextualizando que este acuerdo comercial representa uno de los tres grandes hitos de la política internacional argentina en las últimas décadas, ubicándose a la par de la creación del propio Mercosur y la incorporación del país a la OMC.
El especialista recordó que el proceso estuvo a punto de estancarse a fines de 2025, pero tras destrabarse políticamente, el Congreso argentino logró una rápida ratificación con una abrumadora mayoría de 53 votos a favor en el Senado. Esto forzó a la Comisión Europea a otorgar una vigencia provisoria a partir de mayo de 2026, permitiendo el ingreso inmediato y con arancel cero de productos clave como maíz, sorgo, miel y girasol.
Las voces del debate: Declaraciones cruzadas e intereses en juego
El encuentro alternó entre el optimismo comercial, la geopolítica estratégica y los fuertes contrapuntos técnicos respecto de las exigencias del mercado europeo.
La Visión Europea: Reglas Claras y Abastecimiento Seguro
El embajador de la UE, Erik Høeg, calificó el entendimiento como un avance prioritario que le permite a Europa diversificar sus fuentes de agroalimentos y minerales críticos.
“Fue un proceso largo y ahora espero un matrimonio feliz”, ironizó el diplomático.
Høeg destacó el consenso político argentino a favor del libre comercio y detalló que los países del Mercosur tendrán una cuota libre de aranceles para colocar hasta 1 millón de toneladas anuales de granos, equilibrando la balanza comercial frente a otros competidores globales. Además, puntualizó que las transiciones comerciales contemplan plazos generosos de adaptación de hasta 15 años.
La postura de Cancillería: Del alcance federal a nuevos mercados
Por su parte, Fernando Brun remarcó la fuerte determinación política oficial para consolidar una inserción global agresiva. Con este paso, Argentina expande su cobertura del 10% al 30% del comercio mundial, con la ambición de escalar al 50%.
“Ya no somos una amenaza para la UE (…) Ahora somos recibidos como socios”, enfatizó Brun.
El secretario ratificó el carácter federal del acuerdo al ejemplificar que los primeros cupos trimestrales ya beneficiaron a productores de miel de Entre Ríos y de arroz de Corrientes. Asimismo, adelantó que el bloque utilizará esta experiencia técnica para acelerar acuerdos similares con Canadá, India y Vietnam, asegurando que el mundo moderno ya no tolera negociaciones de un cuarto de siglo.
El reclamo privado: El freno de las «Regulaciones Complicadas»
El contrapunto más tenso de la jornada en Maizar lo protagonizó Gustavo Idígoras, quien alertó sobre el complejo entramado normativo del continente europeo. Aunque celebró que el acuerdo otorga previsibilidad y una cuota permanente para el maíz, tildó a Europa de ser la «reina mundial de las regulaciones complicadas».
“Las reglas sobre deforestación son un argumento fabricado en claustros académicos para no importar biocombustibles”, disparó el presidente de CIARA-CEC.
Idígoras matizó que la gran ventaja actual del pacto es el cambio de estatus político: antes, conseguir una audiencia con funcionarios de la UE demoraba hasta dos años; hoy, la respuesta llega en una semana para discutir en paridad de condiciones.
El embajador Erik Høeg recogió el guante y replicó con firmeza la postura ambiental de Bruselas: aclaró que Europa no busca perjudicar a sus competidores, pero que seguirá regulando de manera estricta para frenar la deforestación global y proteger la salud de sus consumidores.
El desafío futuro: inversiones y negociación científica
El balance final del panel dejó en claro que la firma es solo el comienzo. El futuro del bloque regional dependerá de la capacidad de articular el sector público y privado para cumplir con las exigentes normativas europeas basándose en evidencia científica.
El optimismo también se traslada al plano financiero: los especialistas coincidieron en que el acuerdo, sumado a herramientas locales como el RIGI y la postulación a la OCDE, multiplicará la Inversión Extranjera Directa (IED) en sectores estratégicos como la minería (litio y cobre) y la energía, consolidando al Mercosur como un proveedor global confiable.
Primicias Rurales
Fuente: Maizar

















