El poder del ADN y la inteligencia artificial llegan al campo argentino para medir la vida subterránea, optimizar el uso de fertilizantes y anticipar enfermedades antes de sembrar.
Buenos Aires, viernes 5 de junio (PR/26) .- Durante décadas, la receta para analizar un lote de campo fue siempre la misma: tomar una muestra de tierra y medir su química y su física. Nitrógeno, fósforo, potasio y el nivel de acidez (pH). Si bien estos datos son muy útiles, solo muestran una parte de la película.
Lo que siempre quedaba fuera del radar —y que paradójicamente es lo que más influye en la productividad— es la vida que respira debajo de cada cultivo.
Para cubrir ese punto ciego nació Microsoma, una empresa argentina de biotecnología agrícola que se propuso cambiar radicalmente la forma de leer el suelo, poniendo el foco en su dimensión biológica.
Una radiografía viva del lote
A través de una alianza tecnológica con Biome Makers (líder mundial en inteligencia de suelos), la firma utiliza un sistema llamado BeCrop® Farm. ¿Cómo funciona? Combina la secuenciación de ADN con inteligencia artificial para evaluar más de 1.000 parámetros biológicos.
Toda la información genética recolectada en el lote se contrasta con una gigantesca base de datos global que cuenta con cerca de 50 millones de microorganismos secuenciados en más de 50 países. Esto permite entender el comportamiento y las interacciones de los microbios locales, y el productor puede visualizar los resultados de forma muy sencilla a través de mapas de calor interactivos en un portal digital.
El diagnóstico analiza principalmente dos grandes ejes:
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Funcionalidad: Qué tan eficiente es el suelo para hacer circular los nutrientes y ponerlos a disposición de la planta.
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Sanidad: La detección temprana de patógenos (organismos que causan enfermedades) y la capacidad natural del suelo para defenderse (biocontrol).
Multiplicar la eficiencia en tiempos complejos
En el contexto actual, donde los costos de los fertilizantes tocan máximos históricos y el clima es cada vez más inestable, conocer a fondo el suelo dejó de ser un lujo. Un suelo biológicamente desequilibrado aprovecha peor los insumos, sufre más el estrés climático y amplifica las pérdidas de forma invisible.
La propuesta de Microsoma no se limita a entregar una planilla de datos complejos, sino que ofrece un mapa de decisiones con recomendaciones agronómicas personalizadas y sin preferencia de marcas. Al identificar qué organismos frenan el enraizamiento o qué desequilibrios reducen la eficiencia, se pueden diseñar estrategias a la medida de cada lote.
En casos reales, este enfoque permitió a los productores corregir problemas clave y optimizar la fertilización química. El objetivo no es simplemente aplicar menos, sino aplicar mejor, apoyándose en productos biológicos respaldados por evidencia científica.
El presente de la agricultura
Con base operativa en Mendoza y proyección a nivel nacional, esta solución está pensada tanto para productores que buscan cuidar sus márgenes como para asesores agronómicos que necesitan un respaldo técnico más sólido.
«Entender el suelo desde adentro no es el futuro de la agricultura. Es el presente», aseguran desde Microsoma. En un mercado competitivo, hacer visible lo invisible se convirtió en la principal herramienta para producir de manera más inteligente y sostenible.
Primicias Rurales
Fuente: Microsoma:


















