Jujuy ofrece una experiencia inolvidable entre cerros multicolores, inmensas salinas y paisajes de altura. En apenas tres días, es posible recorrer algunos de los escenarios más impactantes del norte argentino y disfrutar de una gastronomía que conquista a cada visitante.

 

 

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires, viernes 12 de junio (PR/26)–La puna jujeña recibe al visitante con aire seco, serranías que parecen no tener fin y el inconfundible aroma de las tortillas recién hechas. Apenas se llega a la región, comienza una experiencia marcada por la inmensidad de los paisajes, la riqueza cultural y la tranquilidad de sus pueblos.

 

Entrando en calor: Los Colorados

 

Una excelente manera de comenzar el recorrido es visitar Los Colorados, una impresionante formación de cañadones rojizos que rodea Purmamarca, a los pies del emblemático Cerro de los Siete Colores.

Se trata de una caminata sencilla de aproximadamente una hora, ideal para realizar durante el primer día mientras el cuerpo se adapta a la altura. El sendero atraviesa estrechos pasillos naturales con paredes imponentes que contrastan con el intenso azul del cielo, creando una postal difícil de olvidar.

 

La inmensidad de las Salinas Grandes

 

Con el organismo ya acostumbrado a la altitud, el segundo día es perfecto para descubrir las Salinas Grandes, uno de los paisajes más impactantes de la Argentina.

El espectáculo alcanza su punto máximo al atardecer, cuando el inmenso manto blanco comienza a teñirse de tonos dorados. A medida que el sol desaparece, el cielo se transforma en otro atractivo inolvidable: un firmamento limpio y brillante donde pueden apreciarse la Vía Láctea y, con algo de suerte, estrellas fugaces.

 

 

La magia ocurre al atardecer, cuando la blancura da paso a un dorado intenso que ilumina las Salinas Grandes.

 

Desde lo alto: Hornocal y el Cerro de los 14 Colores

 

El tercer día tiene un destino obligado: la serranía de Hornocal, considerada por muchos como la joya final de cualquier viaje por la Quebrada de Humahuaca.

El camino asciende de manera constante entre curvas pronunciadas y paisajes dominados por manadas de alpacas que aportan aún más encanto al recorrido.

 

 

 

 

Conocido también como el Cerro de los 14 Colores, Hornocal sorprende por la variedad de tonalidades que dibujan sus laderas. Rojos, verdes, blancos y grises se combinan en franjas que reflejan distintos períodos geológicos, dando origen a una de las maravillas naturales más impresionantes del país.

 

La cena que completa la experiencia

 

Entre todos los atractivos de Jujuy hay uno que merece un capítulo aparte: el tradicional tamal en chala.

Ya sea en restaurantes, mercados o puestos callejeros, este clásico de la gastronomía regional conquista a los viajeros con su carne desmechada envuelta en maíz, convirtiéndose en una parada obligada para quienes desean conocer los sabores auténticos de la provincia.

 

Información útil para organizar el viaje

 

Purmamarca, Tilcara y Humahuaca son las localidades con mayor oferta de alojamiento y funcionan como punto de partida para la mayoría de las excursiones de la región.

Quienes viajen desde Córdoba pueden volar hasta San Salvador de Jujuy y, desde allí, continuar en colectivo hacia cualquiera de estos destinos.

 

 

 

 

 

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Fuente: La Voz