El presidente de la Comisión Ganadera Nacional de CREA plantea que la clave no es expandir, sino producir más y mejor con lo que ya se tiene.
Buenos Aires miércoles 10 de junio (PR/236)–La ganadería argentina atraviesa un momento de definiciones.
Entre la demanda internacional que empuja hacia arriba y los costos internos que complican el camino, los productores enfrentan una pregunta que no tiene respuesta fácil: ¿cómo crecer sin depender de más superficie?
Para Bernardo Laulé, presidente de la Comisión Ganadera Nacional de CREA, la respuesta está adentro del propio campo.
En una entrevista publicada por Expoagro, Laulé desarrolló una visión que apunta directamente al corazón del negocio ganadero: no se trata solo de vender más animales, sino de transformar cada recurso existente en algo más rentable.
Su fórmula es clara: «generar mayor valor adentro, para duplicar el valor de lo que ya existe».

Invertir para no quedarse quieto
El eje de su planteo es la inversión productiva dentro del establecimiento. No como un gasto, sino como la herramienta principal para escalar la rentabilidad sin necesidad de sumar hectáreas.
¿En qué invertir? Laulé es concreto: infraestructura —corrales, aguadas, caminos, instalaciones—, tecnología de manejo y gestión, mejora genética y sanitaria del rodeo, y mayor eficiencia en la alimentación para aumentar los kilos producidos por hectárea. Cada una de esas mejoras, por separado, puede parecer un detalle. Combinadas, cambian la ecuación del negocio.
El trabajo colectivo como ventaja competitiva
Como referente de CREA, Laulé también destacó el valor del modelo colaborativo entre productores: compartir información, testear tecnologías y construir modelos de producción más eficientes de manera conjunta. En un sector donde la información suele quedarse dentro del alambrado, ese intercambio marca una diferencia real.

Y aunque el optimismo es la nota dominante de su análisis, Laulé no esquiva los problemas. El sector enfrenta desafíos concretos: costos elevados, acceso al financiamiento y falta de estabilidad económica. En ese contexto, reclama algo que para la ganadería —una actividad de ciclos largos— es casi un lujo: previsibilidad y políticas estables que hagan posibles las inversiones de largo plazo.
Una mirada que apunta lejos
La visión de Laulé no es la del dirigente que solo describe el problema. Es la de alguien que propone una salida concreta: más eficiencia, más valor agregado, más decisiones de inversión dentro del propio sistema productivo. La ganadería argentina, dice, tiene el potencial. Lo que falta es activarlo.
Primicias rurales
Fuente: Expoagro — puede ver el video completo de la entrevista en el siguiente link La inversión como motor ganadero

















