Una colosal inversión de 9.600 millones de dólares busca revivir el mítico Ferrocarril Trasandino mediante un túnel subterráneo de 54 kilómetros para unir Mendoza con el Pacífico sin interrupciones climáticas.

 

 

 

 

 

Buenos Aires, lunes 15 de junio (PR/26)–La Cordillera de los Andes está a punto de presenciar una revolución logística sin precedentes en el último siglo.

Tras 42 años de absoluto silencio ferroviario, un ambicioso megaproyecto impulsado por capitales internacionales busca revivir el espíritu del histórico ferrocarril trasandino.

 

 

 

La iniciativa no solo pretende restaurar la conexión perdida entre Mendoza y Chile, sino transformarla por completo mediante la introducción de trenes de alta velocidad y una infraestructura de vanguardia diseñada para los desafíos del comercio global contemporáneo.

 

Dos grupos de inversores importantes

 

Detrás de esta colosal apuesta se encuentra una alianza estratégica entre la firma chilena Beler S.A. y el grupo de inversión singapurense International Nusantara Investment.

Juntos handiseñado el denominado corredor bioceánico Longotoma, una moderna red de transporte de cargas y pasajeros que demandará una inversión estimada de 9.600 millones de dólares.

Este corredor no es simplemente una vía de comunicación binacional; está concebido como la gran salida al Océano Pacífico para las economías más robustas de Sudamérica, incluyendo a la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, facilitando un acceso directo y ágil hacia los codiciados mercados de Asia.

 

La ingeniería del futuro desafía a la montaña

 

El corazón de esta monumental obra de ingeniería civil radica en la construcción de un túnel ferroviario de 54 kilómetros de extensión que perforará la roca entre la localidad mendocina de Uspallata y la ciudad chilena de Los Andes.

La enorme ventaja competitiva de este diseño subterráneo es que garantizará la operatividad del transporte durante todo el año, blindando el comercio de las severas tormentas invernales que recurrentemente obligan a clausurar el paso terrestre Cristo Redentor.

 

 

Complementando el túnel, se proyecta una doble vía electrificada de 420 kilómetros que permitirá el traslado simultáneo de pasajeros, mercancías pesadas y vehículos particulares a velocidades de última generación.

 

La visión logística del proyecto se extiende mucho más allá de las vías principales.

 

El consorcio planea edificar un centro modal de cargas de alta tecnología en la localidad de Longotoma, sumado a un hito sin precedentes en la región: un puerto submarino de aguas profundas en La Ligua.           

Esta megaestructura portuaria estará especialmente optimizada para la recepción, almacenamiento y exportación masiva de granos y manufacturas sudamericanas. Al evitar rutas congestionadas, los impulsores aseguran que se transformará en la vía más eficiente y sustentable del Cono Sur.

 

Una carrera estratégica frente a Panamá y Chancay

 

La urgencia y relevancia del Corredor Longotoma cobran total sentido al mirar las cifras del comercio exterior.

Actualmente, Argentina y Brasil consolidan una exportación anual combinada que supera los 380 millones de toneladas de granos como soja, maíz y trigo, cuyo destino principal son China y las potencias del Asia-Pacífico.

El consorcio internacional ha puesto sobre la mesa estimaciones económicas sumamente agresivas: prevén que transportar la carga a través de esta nueva ruta andina costará cerca de 95 dólares por tonelada, un valor que se posiciona holgadamente por debajo de las tarifas vigentes en el Canal de Panamá o en el recientemente inaugurado complejo portuario de Chancay en Perú.

Además de la eficiencia en costos y tiempos, el proyecto se viste con las credenciales exigidas por la agenda ecológica global. Toda la operatividad del complejo ferroviario y portuario estará respaldada por el uso intensivo de energías renovables.

Los ingenieros han contemplado la integración de avanzados sistemas de valorización energética a partir de residuos urbanos e industriales, asegurando que el corredor abastezca su propia demanda eléctrica y reduzca drásticamente la huella de carbono del transporte internacional.

 

El camino político y el recuerdo de una era dorada

 

A pesar del entusiasmo de los mercados, la propuesta transita hoy sus etapas preliminares de factibilidad técnica y validación institucional en ambos lados de la frontera. Los representantes corporativos ya sostienen activas mesas de trabajo con las autoridades de la región de Valparaíso para agilizar los permisos.

El instrumento jurídico clave para acelerar los plazos legales podría serel histórico Tratado de Maipú, ratificado en 2009 por las entonces presidentas Cristina Fernández de Kirchner y Michelle Bachelet.

De lograrse los consensos gubernamentales y las licencias ambientales requeridas, las constructoras estiman que el tendido de vías y la perforación podrían ejecutarse en un plazo de tres a cuatro años.

 

Regresa el tren trasandino

 

El regreso del reaviva una nostalgia que tiene profundas raíces en la identidad regional.

La epopeya del Ferrocarril Trasandino original comenzó a gestarse en 1872 y culminó con una gloriosa inauguración el 5 de abril de 1910. Durante más de siete décadas, aquel legendario ferrocarril de montaña fue el motor de la integración cultural, turística y económica entre Argentina y Chile.

 

 

Lamentablemente, las fuertes tensiones diplomáticas derivadas del conflicto del Canal de Beagle en 1978 forzaron la suspensión del tramo internacional, clausurándose de forma definitiva el ramal argentino en 1984.

Hoy, casi medio siglo después, la tecnología y la necesidad global se unen para que aquellas vías silenciosas vuelvan a hacer historia.

 

 

 

 

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Fuente: NA