Un equipo de expertos unirá tradición y tecnología de vanguardia para procesar diez mil litros de leche en una sola pieza. El histórico resultado será la gran atracción de la esperada feria MECA26.
Buenos Aires, domingo 14 de junio (PR/26)–La industria láctea argentina está a punto de romper todos los moldes conocidos. En el corazón productivo de Córdoba, se viene gestando una hazaña culinaria y tecnológica sin precedentes en el país: la creación de un queso semiduro de 1.000 kilogramos.
Sí, una tonelada entera de sabor e innovación concentrada en una sola pieza. Este coloso será presentado oficialmente como la joya de la corona durante la Mega Exposición del Centro Argentino (MECA26), que encenderá sus motores del 3 al 6 de septiembre en las instalaciones de la Sociedad Rural de Villa María.

El anuncio oficial, realizado en el marco de la reciente feria Agroactiva, ya ha despertado una enorme expectativa y admiración entre tamberos, industriales y apasionados de la cadena láctea nacional.
Ingeniería gastronómica: los secretos detrás de una tonelada de sabor
Lograr una proeza de este tamaño no es una tarea para improvisados. Aunque el equipo técnico, liderado por el reconocido especialista Sergio Chávez, ya cuenta con las cucardas de haber elaborado con éxito piezas colosales de 500 y 600 kilos, saltar a la escala de una tonelada representa un abismo técnico completamente nuevo.
Para esta épica ocasión, la receta se inspirará en el clásico y querido queso tipo Mar del Plata, pero con una vuelta de tuerca moderna.

Se implementará un revolucionario sistema de chedarización adaptado, una técnica de vanguardia que permitirá realizar el proceso de salado directamente en el interior del molde, justo donde la masa comenzará su extenso periodo de estacionamiento.
La receta del coloso: vacas seleccionadas y magia en dos colores
La materia prima detrás de este récord es de una pureza absoluta. Se requerirá el procesamiento de 10.000 litros de leche provenientes de vacas de la raza Holando Argentino, minuciosamente seleccionadas, pasteurizadas y estandarizadas con un preciso 2,80 por ciento de materia grasa.

La magia del proceso comenzará de forma simultánea en dos gigantescas tinas de 5.000 litros cada una. Para recrear la emblemática e irresistible fisonomía bitono del queso Mar del Plata, una de las tinas llevará tintes de colorante natural mientras que la otra permanecerá al natural.
Tras unir las masas y alcanzar el punto justo de acidez, el bloque entrará unas veinte horas a una cámara de enfriamiento estratégica para frenar los fermentos y asegurar su perfecta evolución.
El arte de la maduración y el valor del trabajo en equipo
La planta encargada de acoger semejante despliegue operativo será el prestigioso establecimiento “La Cenobia”, propiedad de la familia Barrenechea, quienes transformaron sus instalaciones en el búnker oficial del proyecto.
Un comando central de cinco maestros queseros, respaldado por un batallón de colaboradores, guiará los complejos movimientos de la estructura.
Tras el moldeado, la masa se someterá a un exigente prensado con tela suiza antes de dormir durante dos meses y medio en la cámara de maduración, donde desarrollará sus aromas y texturas definitivas.
Más allá del espectáculo visual de ver una horma gigante, esta iniciativa busca poner en el centro del escenario el incalculable valor del conocimiento, la tecnología y el esfuerzo rural del motor lechero argentino.
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Fuente: El Litoral

















