La Iglesia en Venezuela renovó su consagración al Santísimo y oró por el país

 

Venezuela (Caracas) sábado 4 de julio (PR/26) .-  En el 127° aniversario de la consagración nacional al Santísimo Sacramento, la Conferencia Episcopal Venezolana pidió esperanza, unidad y solidaridad tras el reciente terremoto.

La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) conmemoró el 127° aniversario de la consagración de Venezuela al Santísimo Sacramento del Altar con una celebración eucarística en la capilla de su sede, en Caracas, en la que también se elevó una oración por las víctimas y los damnificados del terremoto que afectó al país el pasado 24 de junio.

La misa fue presidida por monseñor José Luis Azuaje, arzobispo de Maracaibo y primer vicepresidente de la CEV, acompañado por monseñor José Antonio Da Conceiçao, secretario general del episcopado venezolano, junto con sacerdotes, representantes de Cáritas Venezuela, voluntarios y agentes pastorales.

Durante la homilía, monseñor Azuaje invitó a mirar la tragedia desde la esperanza cristiana y afirmó que Dios permanece cercano a quienes sufren.

«Si miramos sólo la grieta del suelo y las ruinas, el desaliento puede ganarnos una batalla, pero la fe nos enseña una verdad rotunda: el caos, el miedo y la destrucción no tienen la última palabra», expresó.

El prelado señaló que Dios se hace presente en quienes sirven a los afectados, como rescatistas, personal sanitario, voluntarios y organizaciones solidarias, y aseguró que esa entrega constituye un signo concreto del Evangelio.

Llamado a la unidad y al servicio
Monseñor Azuaje destacó que, tras el terremoto, afloraron gestos de fraternidad y solidaridad que fortalecen la esperanza del pueblo venezolano.

«Venezuela está de pie porque su gente ha decidido ser el hombro donde el hermano llora. Ese amor fraterno, activo y valiente, es el Evangelio hecho realidad», afirmó.

Asimismo, exhortó a los distintos sectores de la sociedad a dejar de lado las diferencias para concentrar los esfuerzos en la asistencia a las familias afectadas por el desastre natural. También agradeció el apoyo de las misiones internacionales de ayuda y de la diáspora venezolana.

«Nuestra misión, hoy más que nunca, es ser el bálsamo en la herida», subrayó al referirse al compromiso de la Iglesia, de Cáritas y de los numerosos voluntarios que acompañan a las comunidades damnificadas.

Oraciones por las víctimas y la reconstrucción
La celebración concluyó con la oración de los fieles por el eterno descanso de quienes perdieron la vida en el sismo, por el consuelo de sus familias, por la misión de la Iglesia y de Cáritas Venezuela, por la recuperación espiritual y material del país, por las personas damnificadas y por quienes trabajan en las tareas de rescate, asistencia y reconstrucción.

 

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Fuente: AICA