Respirar, moverse, hacer pausas y reservar tiempo para lo que nos gusta: la especialista insiste en que la mente necesita el mismo cuidado diario que dedicamos al cuerpo, y propone hábitos sencillos para lograrlo.

 

Buenos Aires lunes 6 julio (PR/26)–Cuidar la alimentación, hacer ejercicio o dormir bien ya forman parte de la rutina de millones de personas. Pero cuando se habla de bienestar mental, todavía queda un largo camino por recorrer. Al menos, así lo ve la neurocientífica Nazareth Castellanos, quien asegura que la sociedad debería empezar a tratar la mente con la misma atención preventiva que le da al cuerpo.

 

Aprender a identificar qué nos hace bien

Su propuesta invita a cambiar la forma en que enfrentamos las dificultades emocionales. En lugar de resignarnos cuando aparece el malestar, Castellanos propone desarrollar recursos personales que nos permitan responder de manera más saludable al estrés y a la preocupación. El objetivo, dice, es simple: aprender a reconocer qué prácticas realmente nos ayudan a sentirnos mejor.

 

 

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Para explicarlo, la especialista recurre a una comparación muy gráfica. Así como ducharse o cepillarse los dientes son parte del cuidado diario del cuerpo, también debería existir una rutina destinada a proteger la mente. «Hay que hacer que el nivel de alfabetización en higiene mental de la sociedad aumente, igual que lo hemos hecho con la higiene física», afirma Castellanos.

 

La mente también se enferma, y también se cuida

 

Muchas personas aceptan con naturalidad que el cuerpo pueda enfermar, pero todavía cuesta asumir que la mente también necesita atención constante. Por eso, Castellanos anima a observar el propio diálogo interno, sobre todo cuando una preocupación empieza a ocupar gran parte de los pensamientos, y a buscar estrategias que ayuden a gestionar mejor esas situaciones.

 

 

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Pausas, respiración y pequeños placeres

 

Entre los hábitos que propone incorporar a la jornada, destaca la importancia de hacer pequeñas pausas cada hora y media o dos horas.

En esos momentos recomienda mover el cuerpo, relajarse y regalarse unos minutos de descanso sensorial: cerrar los ojos y escuchar sonidos de la naturaleza u otros estímulos que transmitan calma.

Otro recurso clave es la respiración consciente. Según explica, dedicar unos minutos a respirar de manera pausada puede convertirse en una herramienta sencilla para afrontar mejor el día a día.

 

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También invita a reservar pequeños espacios para realizar actividades agradables o acudir a lugares que generen bienestar, como un parque. Pequeños gestos que, sumados día a día, construyen una verdadera higiene mental.

 

Prácticas diarias de Higiene Mental

 

Al igual que nos lavamos los dientes o nos duchamos a diario, la mente requiere mantenimiento preventivo:

  • Descansos sensoriales: Realizar pausas de 5 a 10 minutos cada 2 horas en el trabajo o estudio. Cerrar los ojos y reducir la sobrecarga visual o auditiva.
  • Respiración consciente: Dedicar unos minutos al día a respirar de manera pausada y controlada para regular el sistema nervioso.
  • Higiene del sueño: Establecer un horario regular para acostarse y levantarse, evitando el uso de pantallas al menos una hora antes de dormir.
  • Desconexión digital: Fijar límites al uso de celulares y redes sociales, previniendo así la ansiedad o la baja autoestima ligada a la sobreexposición

 

 

 

 

 

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Fuente: Vanitatis