Contra lo que podría haberse esperado, una agonizante María -a imitación de Nuestro Señor Jesucristo en la cruz- le concedió el perdón al joven que la atacó.
Como Cristo, víctima inocente
Marietta (María) Goretti Carlini nació en 1890, en Corinaldo, provincia de Ancona (Italia). Fue hija de Luigi Goretti y Assunta Carlini, siendo la tercera de los siete hijos de la pareja. Sus padres la bautizaron al día siguiente de su nacimiento y, según la costumbre, la consagraron a la Virgen María.
Los Goretti carecían de bienes terrenales significativos, pero atesoraban el don de la fe y el deseo de que sus hijos vivieran cristianamente. La familia solía reunirse a diario para la oración en común y especialmente para el rezo del Santo Rosario. Y, como corresponde, sin excepción alguna, todos los domingos acudían juntos a Misa.
La herencia más grande
María fue llevada al hospital, pero los médicos no pudieron hacer mucho. La pequeña permanecería unas horas más en agonía, en las que recibió la Santa Comunión y la Unción de los enfermos. Luego, momentos antes de morir, expresó su última voluntad: perdonar de corazón al hombre que la había atacado y por el que estaba perdiendo la vida. Aquel gesto quedó perennizado como testamento de misericordia para la humanidad entera. Fue el 6 de julio de 1902.
Alessandro Serenelli fue condenado a 30 años de cárcel. Sin embargo, no dio signos de arrepentimiento por años hasta que una noche tuvo un sueño en el que vio a María recogiendo flores en un prado y que al verlo se le acercó para entregárselas en las manos. Desde ese día Alessandro empezó a cambiar y comportarse mejor. Con 27 años de condena cumplidos fue puesto en libertad por su buen comportamiento. Y lo primero que hizo fue buscar a la madre de María y pedirle perdón por lo que había hecho. La mujer, igual que la pequeña mártir, también lo perdonó.
Mensaje a la juventud de hoy y siempre
En el año 2003, el Papa San Juan Pablo II, con ocasión de la celebración de la niña mártir, dijo: “Marietta, como era llamada familiarmente, recuerda a la juventud del tercer milenio que la auténtica felicidad exige valentía y espíritu de sacrificio, rechazo de todo compromiso con el mal y disponibilidad para pagar con el propio sacrificio, incluso con la muerte, la fidelidad a Dios y a sus mandamientos“.
“Hoy -continuó el Santo Padre- se exalta con frecuencia el placer, el egoísmo, o incluso la inmoralidad, en nombre de falsos ideales de libertad y felicidad. Es necesario reafirmar con claridad que la pureza del corazón y del cuerpo debe ser defendida, pues la castidad ‘custodia’ el amor auténtico”.
Los mártires, a lo largo de la historia de la Iglesia, murieron por amor a Cristo. El caso de Santa María Goretti no deja de tener el mismo carácter testimonial, con la particularidad de que su sacrificio se produjo en defensa de la virtud de la pureza o castidad, muchas veces desestimada, incomprendida o, incluso, despreciada por el mundo de hoy, pero sin la que es imposible entender, amar y encarnar a Cristo, cualquiera sea la época o circunstancia.
Si deseas conocer más sobre Santa María Goretti, te recomendamos este artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/Santa_Mar%C3%ADa_Goretti.
Más información:
- Biografía
- De la homilía pronunciada por el Papa Pío XII en la canonización de Santa María Goretti
- Oración a Santa María Goretti
- Oración a Santa María Goretti para pedir un favor especial
- Oración a Santa María Goretti, mártir de la pureza
- Especial de Santa María Goretti















