Un viaje de apenas 170 kilómetros conecta bodegas centenarias, casas de entramado de madera y algunos de los pueblos más fotografiados de Francia. La versión corta, de unos 45 kilómetros con base en Colmar, alcanza para enamorarse del paisaje alsaciano. 

 

 

Buenos Aires, miércoles 19 agosto (PR/26)–Hay rutas que se recorren con el acelerador a fondo y otras que piden justo lo contrario: bajar la velocidad y dejarse sorprender. La Ruta del Vino de Alsacia, en el noreste de Francia, pertenece claramente al segundo grupo. Son más de 170 kilómetros entre Marlenheim y Thann, al pie de los montes Vosgos.

El camino atraviesa 119 localidades vitivinícolas y 51 grandes viñedos, los llamados grand crus. Pero lo que de verdad detiene el auto en cada esquina son los pueblos: postales vivas que parecen sacadas de un cuento de hadas.

 

Un camino con más de siete décadas de historia

 

Esta ruta fue inaugurada en 1953 y es una de las más antiguas de Francia. Recorrerla entera exige varios días de viaje, pero existe una versión concentrada, mucho más accesible para una escapada corta.

 

Plaza principal en Eguisheim, Alsacia, con una estatua del Papa León IX

Plaza principal en Eguisheim, Alsacia, con una estatua del Papa León IX

Con base en Colmar, se puede armar un circuito de unos 45 kilómetros que pasa por Eguisheim, Kaysersberg, Riquewihr, Ribeauvillé y Bergheim. Las distancias entre pueblos casi nunca superan los 15 kilómetros.

El verdadero desafío no es logístico, sino emocional: cada pueblo compite con el anterior en belleza, y las ganas de quedarse más tiempo del previsto aparecen apenas se pisa el primero de ellos.

 

Pueblos que parecen sacados de un cuento

 

La primera parada, a solo siete kilómetros de Colmar, es Eguisheim, cuyas calles forman círculos concéntricos alrededor de un antiguo castillo. Integra la prestigiosa lista de Los Pueblos Más Bonitos de Francia.

A veinte minutos aparece Kaysersberg, elegido pueblo favorito de los franceses en 2017. Su puente fortificado de 1514, las casas de entramado de madera y las ruinas del castillo justifican de sobra la parada.

 

Vista aérea de Kaysersberg, localidad con castillo y viñedos en Alsacia

Vista aérea de Kaysersberg, localidad con castillo y viñedos en Alsacia

Después llega Riquewihr, con murallas, torres y un casco medieval extraordinariamente conservado. Cinco kilómetros más adelante espera Ribeauvillé, dominado por tres castillos, y a poca distancia, Bergheim, rodeado de murallas y elegido pueblo favorito de Francia en 2022.

 

Bodegas que atesoran siglos de tradición

 

En Eguisheim puede visitarse Wolfberger, una bodega histórica con toneles centenarios. Cerca de Kaysersberg funciona Domaine Weinbach, fundada en 1612 por monjes capuchinos y considerada uno de los nombres emblemáticos del vino regional.

 

Viñedos y villa de Riquewihr en Alsacia

Viñedos y villa de Riquewihr en Alsacia

En pleno centro de Riquewihr está Famille Hugel, viticultores desde 1639, cuyas bodegas conservan un tonel de 1715 todavía en uso. Y en Ribeauvillé, con reserva previa, se puede conocer Maison Trimbach, fundada en 1626.

 

Cuándo ir y qué tener en cuenta

 

El mínimo razonable para hacer esta ruta son dos días, aunque tres permiten sumar Colmar, Hunawihr o alguna caminata entre viñedos sin apuro.

La primavera y el inicio del otoño ofrecen el mejor clima y paisaje. En diciembre llegan los mercados navideños, pero también las mayores aglomeraciones del año.

 

Calle del General de Gaulle en el pueblo medieval de Riquewihr, uno de los más bonitos de Francia

Calle del General de Gaulle en el pueblo medieval de Riquewihr, uno de los más bonitos de Francia

Para las catas conviene reservar con anticipación, sobre todo en las bodegas más pequeñas, y dejar siempre a una persona sobria al volante. Al fin y al cabo, el riesling, el gewürztraminer, el pinot gris y el crémant saben bastante mejor sin apuro.

 

 

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Fuente: El Debate