Sus calles fueron testigo de una amistad famosa que dejó como resultado grandes creaciones de la literatura hispanoamericana. Un Paraje en Las Flores digno de ser reconocido como “El Mejor lugar del Mundo” tiene su aniversario con una gran fiesta entre el 19 y 20 de septiembre.
Buenos Aires, jueves 27 agosto (PR/26)– Tal vez algunos de los diálogos más diletantes entre Domecq y Suárez Lynch se habrán producido durante esas largas horas en que la operadora intentaba conectar a través del antiguo teléfono semi público del bar con la Ciudad de Buenos Aires.
Quizás la gran amistad entre ellos, que ya a esta altura debemos llamar Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges, se produjo durante esas largas horas de espera, sentados en una mesa pequeña, entre hojas y lápices, riéndose alrededor de la redacción del folleto “La Leche Cuajada de la Martona” o de cualquiera de sus otras invenciones fantásticas.

Puede ser que en esos prolíficos años de amistad uno le comentara al otro sobre los detalles de lo que hoy podría bien llamarse inteligencia artificial, mientras el otro buscaba meticulosamente los detalles del mejor delito que años más tarde se publicarían en la célebre Colección del Séptimo Círculo.
Entre tanto Silvina Ocampo, la menor de las hermanas, observaba esa complicidad con atención y se preguntaba “de qué se reirán tanto”, mientras intentaba ordenar algo en la cocina de la vieja estancia Rincón Viejo, donde tras las diletancias, los dos hombres regresaban a terminar las bucólicas tardes de verano.
Juro que con sólo escuchar estas fascinantes historias ya quiero conocer Pardo, este encantador Paraje de 200 habitantes donde Bioy Casares Padre tuvo su campo y donde su hijo, Adolfo (alias Domecq), volvió y volvió durante toda su vida con su esposa, la bella Silvina Ocampo y su gran amigo Jorge Luis Borges (alias Suárez Lynch).
Ellos, junto al selecto entorno de Victoria Ocampo, la hermana mayor, la poeta Alejandra Pizarnik, Eduardo Mallea, Ernesto Sábato, Manuel Mujica Lainez, Oliverio Girondo, y demás nombres gigantes, constituyeron alrededor del Grupo Sur un hito en la literatura hispanoamericana que cambió la cultura argentina para siempre.
El Paraje del asombro y las calles con historia
Pardo, ese pequeño pueblito del Municipio de Las Flores, cumple 150 años cargado con esta y muchas otras historias, y el festejo será la excusa perfecta para reconocer en las apenas seis cuadras del Paraje muchos de los escenarios que Bioy y Borges habrán recorrido en sus interminables encuentros camperos.

La Profesora Nora Genaro fue la emblemática vecina que le puso nombres de árboles a cada una de las 6 calles de la localidad: Los Pinos, Las Acacias, Los Plátanos, Las Palmeras y Los Cipreses.
Ella escribió el primer libro que cuenta la historia del Club de Pardo, creado en 1920 con muchas actas originales de la historia del pueblo. También hizo un estudio de todos los parajes de la zona y les puso la fecha de inauguración a cada uno como Rosas y Del Trigo.
Por su incansable trabajo es que el 18 de septiembre se cumplen formalmente los 150 años de Pardo. Hoy, con sus 80 y tantos años, aún camina por las calles del pueblo recordando viejas historias que plasmó en sus escritos y contó a tantos niños y adultos desde la Escuela local.
Un destino clave para el turismo comunitario y slow
Pardo convoca con su auténtica sencillez a recorrer los pequeños y grandes secretos de la Provincia de Buenos Aires. Ícono del turismo comunitario y slow, ofrece amenas caminatas y recorridos por sitios como Yamay ecoturismo, un emprendimiento que se define como una experiencia educativa sobre la vida sustentable, donde alojarse en alguna de sus 4 yurtas.

Otros sitios de gran interés son Las Cabañas Angel Viejo, que invitan a desconectarse por completo de la gran ciudad, al igual que la Casa de Campo La Palmera o la Chacra Don Julio, entre otros maravillosos rincones.
Para disfrutar de la gastronomía cuentan con La Pulpería, decorada con una gran colección de teléfonos de todas las épocas y otras antigüedades, instalada en aquella misma Estación del YPF donde Fredy atiende en forma personalizada.
Se suman a la oferta gastronómica y comercial Ayres de Pardo, Almacén La Terminal —donde llega y parte el micro que va 2 veces por día a Buenos Aires—, el Almacén Casa Lamaro y el Almacén De García.
Justo enfrente se está instalando el primer Parador de Camping local y a pocas cuadras se está restaurando por completo el histórico hotel Casa Bioy, devolviéndole su brillo de antaño.

Un imperdible en este paseo al pasado es la Iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, edificada en 1892 y a la cual se puede llegar por una pintoresca calle de tierra cercana al centro del pueblo.
La iglesia fue una donación de la familia Bioy, al igual que la Escuela y el predio del Club. En la estación del Ferrocarril se encuentra el Museo y Biblioteca Adolfo Bioy Casares y en las afueras, a campo abierto, se encuentra el antiguo Puente de Hierro sobre el Canal 11.
La tranquilidad de un pueblo que celebra a lo grande
“El nuestro es un pueblito muy chiquito donde la gente de los campos de alrededor se reúne y para ellos se brindan todas las necesidades. La gente anda en bicicleta, la deja afuera y nadie la toca, hay mucha seguridad y se vive tranquilo, a su ritmo, con las puertas abiertas”, expresa con orgullo un vecino de la localidad.
“Todavía existe el fiado y son varios los que han llegado en los últimos años a vivir y desarrollar sus negocios buscando la paz de nuestro lugar en el mundo”, añade sobre la calidez comunitaria que los caracteriza.
El festejo de los 150 años se viene con todo. Pardo se ubica a 40 km de la ciudad cabecera de Las Flores, a 3 km de la Ruta Nacional 3 (km 223), y la comunidad se prepara con entusiasmo.

El fin de semana del 19 y 20 de septiembre todos se van preparando para festejar en la Plazoleta Pablo Lamaro, con música en vivo, desfile tradicional, feria de artesanos, juegos campestres y muchas sorpresas más.

















