Descubrí qué son y dónde encontrar los codiciados Piatti del Buon Ricordo, una iniciativa gastronómica que reúne a 111 trattorias de Italia y el mundo para regalarte una pieza de cerámica hecha a mano al pedir la especialidad de la casa.
Buenos Aires sábado 29 agosto (PR/26)– Cuando Julia Roberts emprendió su célebre viaje de autodescubrimiento en la película Come, Reza, Ama, a nadie le sorprendió que su primera parada obligatoria para llenar el alma y el estómago fuese Italia. Más allá de la clásica pasta o la pizza, la gastronomía italiana destaca por haber sido reconocida íntegramente como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, gracias a su profunda tradición culinaria ligada al entorno familiar y a la vida comunitaria.
La famosa cocina de los afectos (*cucina degli affetti*) está considerada en el país transalpino como una auténtica muestra de amor y una parte esencial de la vida cotidiana. Este arte del buen comer es una vivencia que ningún viajero quiere perderse al recorrer sus calles y pueblos. Sin embargo, existe un secreto maravilloso: además de deleitarte con una preparación impecable al dente, podés llevarte a casa el mismo plato en el que acabás de comer.

Esta propuesta cobra vida a través de la iniciativa de los Piatti del Buon Ricordo, una red de la que forman parte 111 trattorias repartidas por Italia y otros rincones del mundo. La consigna es muy sencilla y tentadora: cada comensal que pide la receta estrella del restaurante recibe como obsequio una joya de cerámica tradicional hecha a mano. Se trata de una forma única de conservar un recuerdo sabroso y memorable de la estancia.
Cerámica Artesanal, Gastronomía y Arte Tradicional
Estas fascinantes piezas de colección nacen en el corazón de la Costa Amalfitana, específicamente en el colorido pueblo de Vietri sul Mare. Allí, los artesanos del taller familiar Ceramica Artistica Solimene moldean y pintan cada pieza a mano de manera individual. Para su fabricación se utiliza arcilla cruda traída directamente de las históricas canteras de Ogliara, conservando técnicas ancestrales.
El estilo visual de cada pieza es moldeado desde 1985 por el talentoso diseñador gráfico milanés Paolo Argenton. Él ilustra la elección gastronómica de la casa junto con íconos representativos de la ciudad o región donde se ubica el establecimiento. En cada diseño destacan de forma inconfundible el nombre del plato y el nombre de la trattoria, permitiendo a cada local renovar su especialidad propuesta cada cinco años.

Para conseguir una de estas joyas basta con sentarse a disfrutar del Menú Buon Ricordo en cualquiera de los restaurantes adheridos. Estos espacios están pensados para comer de maravilla, sintiéndose como en casa y sin formalidades innecesarias. Al terminar el banquete, el cliente recibe su obsequio artesanal sin costo, listo para exhibirse o utilizarse en sus propias creaciones gastronómicas.
El Origen de una Colección Reivindicativa
La historia de los Platos del Buen Recuerdo nació en 1964 por iniciativa del visionario publicista Dino Villani como un acto de reivindicación de la identidad nacional. El objetivo principal era volver a atraer a los jóvenes a las mesas de las trattorias tradicionales, en un momento donde la juventud miraba hacia tendencias internacionales como la cocina francesa.
La propuesta fue un éxito rotundo que captó de inmediato la atención de los principales medios de comunicación de la época. Durante las décadas de 1970 y 1980 la iniciativa alcanzó su mayor apogeo, superando los 130 restaurantes participantes. Miles de comensales y viajeros recorrieron la geografía italiana buscando estos rincones para disfrutar de la cocina tradicional autóctona.

En la actualidad, esta bella costumbre continúa plenamente vigente a lo largo y ancho de la península itálica. Los Platos del Buen Recuerdo se convirtieron en cotizadas piezas de coleccionista que rinden tributo al saber hacer artesanal. Incluso existe la Asociación de Coleccionistas Platos del Buen Recuerdo, fundada en 1977, cuyos miembros se reúnen para compartir especialidades regionales y ampliar sus colecciones.
Un recorrido culinario del mantel a la vitrina
La oferta gastronómica es sumamente variada y refleja la gran diversidad de las regiones italianas. Es posible degustar desde el pichón de Valdarno asado relleno de salchicha de hinojo y col rizada en la Osteria di Giovanni en Florencia, hasta el icónico risotto di gò preparado con pescado de sabor marino intenso en el restaurante Burchiello de Venecia.

Cada plato representa un fascinante viaje sensorial entre mar y montaña, tradición y vanguardia. Quienes planeen viajar a Italia pueden consultar la guía oficial de restaurantes adheridos para planificar su ruta y llevarse a casa un trozo genuino de la *cucina della nonna*. Además, en la plataforma web del proyecto es posible descubrir las recetas tradicionales para recrearlas en el hogar.

















