La Bolsa de Cereales de Buenos Aires proyecta una recuperación del área sojera, impulsada principalmente por el norte agrícola. El escenario climático de El Niño, los precios y la reducción de derechos de exportación serán factores clave para la nueva campaña.

La soja recuperaría superficie

Buenos Aires, jueves 10 septiembre (PR/26) —  La soja volvería a ganar protagonismo en la campaña 2026/27, con una superficie estimada en 17 millones de hectáreas, frente a los 16,8 millones implantados durante el ciclo anterior.

De acuerdo con el relevamiento de pre-campaña de la Bolsa de Cereales, iniciado durante la primera semana de agosto, el incremento sería de 200.000 hectáreas, equivalente a una expansión interanual del 1,2%.

La recuperación estaría explicada por una combinación de factores agronómicos, climáticos y económicos, con especial incidencia en las regiones del norte del área agrícola.

El norte será clave para la expansión

El NOA y el NEA aparecen como las principales regiones que aportarían superficie adicional a la oleaginosa.

La expansión estaría vinculada, entre otros factores, al avance de Dalbulus maidis, la chicharrita que afecta al maíz, situación que reduciría la intención de siembra del cereal y permitiría que parte de esos lotes sean destinados a soja.

A esto se suma que, en determinadas zonas del norte, la relación de márgenes brutos resulta actualmente más favorable para la soja frente al maíz, reforzando el desplazamiento de superficie hacia la oleaginosa.

En cambio, en distintas regiones de la zona central y sur del área agrícola se esperan reducciones, principalmente por la competencia del maíz temprano y el girasol.

Comportamiento heterogéneo en la región central

En el Núcleo Norte y el Centro-Este de Entre Ríos, el maíz temprano se mantendría por encima de la soja de primera en la intención de siembra, aun cuando la oleaginosa presenta mejores márgenes relativos.

La situación podría cambiar si se producen excesos hídricos que dificulten la implantación temprana del cereal y obliguen a reorientar parte de esa superficie hacia soja.

El Núcleo Sur, en cambio, mostraría un incremento moderado de la soja de primera, asociado a una mayor disponibilidad de lotes como consecuencia de una menor superficie destinada a cultivos de fina.

Menos soja en sectores de Buenos Aires

En el oeste y centro de Buenos Aires, la superficie sojera se reduciría respecto de la campaña anterior.

En el oeste bonaerense, la menor intención de siembra de cultivos de fina limitaría la superficie disponible para soja de segunda, mientras que girasol y maíz temprano ganarían espacio como alternativas para los planteos de primera.

En el centro de la provincia también se espera una competencia importante de estos cultivos, mientras que en el sur del área agrícola la soja de primera enfrentaría nuevamente la competencia del girasol y el maíz temprano.

Un inicio de campaña con buenos perfiles de humedad

Desde el punto de vista climático, los perfiles de suelo presentan actualmente una humedad adecuada en la región central, condición que permitiría un buen arranque de los primeros lotes de soja de primera hacia mediados de octubre.

Sin embargo, existen diferencias regionales. Hacia el este permanecen algunos excesos hídricos, mientras que hacia el oeste las reservas son más ajustadas.

Por eso, aunque la campaña comenzaría con perfiles mayormente recargados, lluvias excesivas podrían dificultar el acceso a los lotes y demorar las labores dentro de la ventana óptima de siembra.

El Niño puede complicar la implantación

El fenómeno de El Niño se encuentra en desarrollo gradual y alcanzaría su plena vigencia durante el comienzo de la primavera.

La Bolsa de Cereales anticipa lluvias superiores a lo normal en buena parte de la Mesopotamia y sectores del centro y este de la Región Pampeana, con posibilidad de eventos intensos capaces de dificultar las tareas de implantación.

Durante el verano de 2027, El Niño alcanzaría su máxima expresión, coincidiendo con el período crítico de la soja de primera y con el comienzo de la siembra de soja de segunda en la región central.

El escenario también contempla riesgos de anegamientos y mayor presión sanitaria, especialmente en el norte de la Mesopotamia y el norte de la Región Pampeana.

Hacia el otoño de 2027, aunque el fenómeno comenzaría a disiparse, sus efectos acumulativos podrían complicar el avance de la cosecha de soja, con riesgo de crecidas e inundaciones en sectores bajos.

Récord mundial de producción de soja

En el escenario internacional, el USDA proyecta una producción mundial de soja de 442,25 millones de toneladas para 2026/27, un aumento del 3% interanual y del 11,3% respecto del promedio de las últimas cinco campañas.

Se trataría de la mayor producción mundial de soja registrada, impulsada principalmente por mayores áreas y rendimientos en las grandes regiones productoras.

Estados Unidos alcanzaría una producción récord de 123 millones de toneladas, mientras que Brasil llegaría a 186 millones de toneladas, también con un volumen récord.

Paraguay, en cambio, produciría unos 11,1 millones de toneladas, un 8,3% menos que en la campaña récord anterior.

La demanda industrial sostiene al mercado

Las exportaciones mundiales de soja alcanzarían 190,41 millones de toneladas, mientras que las importaciones llegarían a 189,27 millones.

El crushing mundial se ubicaría en 384,76 millones de toneladas, con un crecimiento de casi 11 millones de toneladas, equivalente al 2,9% interanual.

La mayor oferta mundial no se traduciría proporcionalmente en una acumulación de stocks, debido al crecimiento de la demanda industrial de harina y aceite de soja.

La soja mejora su competitividad

El precio promedio disponible de la soja en septiembre de 2026 se ubica en US$479 por tonelada, un 28% por encima del registrado un año atrás.

También se fortalecieron los valores de los subproductos. El aceite de soja alcanzó un promedio de US$1.561 por tonelada, con una suba interanual del 38%, mientras que la harina de soja llegó a US$377, un 24% más que un año atrás.

Esta mejora de precios permite que la soja recupere competitividad frente a otros cultivos, en un contexto donde el maíz aumentó 30% interanual y el trigo registró una suba del 69%.

La soja a cosecha también muestra una mejora

En el mercado local, la posición mayo de 2027 se ubica en US$358 por tonelada, un 21% por encima del valor registrado para la campaña anterior y un 12% superior al promedio de las últimas cinco campañas.

Además, la relación histórica entre los precios de soja y maíz se mantiene por encima del promedio de los últimos ocho años, con un nivel de 1,7, reflejando una mejora de la competitividad relativa de la oleaginosa.

Los costos siguen siendo un desafío

El escenario de costos presenta luces y sombras para los productores.

Los fertilizantes nitrogenados registraron una baja interanual del 1,9% en el promedio julio-agosto-septiembre, mientras que los fosfatados aumentaron 9,5%.

El combustible, en cambio, fue el insumo que más se encareció, con una suba interanual del 50,5% y un incremento del 44% respecto del promedio de las últimas cinco campañas.

Los herbicidas utilizados en soja también aumentaron 29,2% interanual durante el período analizado, aunque permanecen 28,2% por debajo del promedio de las últimas cinco campañas.

El incremento del combustible tiene especial impacto en NOA y NEA, donde los mayores costos de transporte pueden reducir los márgenes y condicionar la competitividad del cultivo.

Menores retenciones podrían sostener los márgenes

El informe destaca que el aumento de los costos, especialmente del gasoil, presiona sobre la rentabilidad de la soja, particularmente en las regiones más alejadas de los centros de consumo y exportación.

Sin embargo, la mejora de los precios de la oleaginosa permitiría compensar ampliamente el incremento de costos y sostener una buena rentabilidad en la mayoría de las regiones.

A esto se suma el esquema de reducción progresiva de los derechos de exportación de la soja, cuya alícuota pasaría del 24% actual al 21% hacia fines de 2027, mejorando el precio neto recibido por el productor.

La campaña comienza con oportunidades y riesgos

La nueva campaña sojera parte con una perspectiva de mayor superficie, mejores precios relativos y un escenario de menores derechos de exportación.

Pero el clima será determinante. Los excesos hídricos, la evolución de El Niño, la presión sanitaria y los costos de combustible serán variables centrales para definir finalmente cuánto de las 17 millones de hectáreas proyectadas llegará efectivamente a sembrarse.

Fuente: Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Informe de Pre-Campaña Nº 58, Soja 2026/27, 9 de septiembre de 2026.
Primicias Rurales