Buenos Aires, 10 febrero (PR/17) — Una empresa olivícola riojana
encontró en el engorde a corral (feedlot) una alternativa para
equilibrar sus números y conservar el personal frente a la crisis
de la actividad.
El uso de subproductos en las dietas y el plan de expansión al
ciclo completo, en una zona deficitaria en carne fue la solución
para conservar la fuente de trabajo, manifestó Marcos López
Arriazu en un informe, en el sitio Valor Carne.
Los problemas que desde hace tiempo atraviesan distintas
economías regionales llevaron a muchos productores a diversificar
su actividad.
Este es el caso de Promas, una compañía riojana con más de
veinte años de trayectoria, que en medio de la crisis de la
olivicultura cambió de manos en 2014 y, un año más tarde, sus
nuevos dueños decidieron modificar el esquema de negocios para
estabilizar los resultados.
"La olivicultura no está pasando por un buen momento, por eso
decidimos incorporar una actividad que se complemente con nuestro
negocio principal y nos ayude a mantener la finca y las fuentes de
trabajo. El feedlot surgió porque la firma hace ganadería en
Buenos Aires", indicó Alejandro Di Giácomo, administrador de
Promas.
Explicó que "sabíamos cómo hacerlo (al feedlot) y podíamos
integrarlo con la aceituna. Hoy, la hacienda es un aporte
importantísimo a la operatoria global de la empresa" por lo que
proyectan "avanzar al ciclo completo profundizando la sinergia con
la producción de aceite".
Desde el inicio, la idea fue aprovechar todo lo que brinda la
actividad olivícola con la optimización del uso de los recursos
disponibles para bajar costos.
De este modo, los corrales se construyeron en potreros que
estaban fuera de producción; para hacer los comederos fueron
utilizados barriles de aceite de 200 litros y un empleado con
experiencia en ganadería capacitó al personal en el manejo de la
hacienda.
La provisión de agua, una de las dificultades de la zona,
también fue resuelta gracias a la olivicultura: "Las aceitunas se
producen bajo riego, ya teníamos la infraestructura y las bombas,
así que no hubo que hacer grandes inversiones para abastecer a los
corrales", reveló.
Para bajar los elevados costos de bombeo, la empresa tramita un
crédito para la construcción de un parque solar en el
establecimiento, que aporte energía tanto a la actividad olivícola
como a la ganadera.
El punto crítico del sistema fue la elaboración de una comida
balanceada: "Por la fábrica de aceite tenemos mucha cantidad de
orujo y hojas de olivo. Hicimos un estudio de su composición y
armamos un modelo de alimentación que se probó en el corral. No
conocíamos experiencias en la zona", sostuvo Di Giácomo.
En abril del año pasado llegaron los primeros cien animales y
"era hacienda de buena genética. A los tres meses ya obtuvimos un
resultado satisfactorio y ahí comenzó el ingreso del resto",
aseguró.
Hoy, Promas tiene en engorde alrededor de mil cabezas que se
compran con 140 a 160 kilos y se terminan con 330 a 340 kilos, en
un promedio de 120 días, incluso, llevan algunos lotes hasta los
400 kilos, por pedidos específicos de algunos clientes.
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