Buenos Aires, 18 febrero (PR/17) — El Instituto Nacional de
Tecnología Agropecuaria (INTA) Concepción del Uruguay, Entre Ríos,
desarrolló un modelo de engorde intensivo que, basado en la
rotación entre parcelas, favorece el bienestar animal y asegura
ganancias de peso similares a las de un feedlot convencional.
Además, según los técnicos, mejora el nivel de fertilidad del
suelo y permite la siembra posterior de soja y maíz con aumentos
de hasta el 10% en los rindes.
Conocida como "feedlot ecológico", esta tecnología fue validada
durante ocho años de manera experimental y se encuentra aplicada
en campos comerciales de la zona núcleo.
"Si bien esta nominación fue aceptada para facilitar la
adopción, el uso del término ecológico no es estrictamente
correcto, debido a que tiene un significado preciso asociado con
la producción de carne ecológica certificada", aclaró Sebastián
Vittone, especialista en producción animal del INTA Concepción del
Uruguay.
No obstante, Vittone explicó que "la concentración de animales
en espacios reducidos con encierres precarios y la falta de
programas de instalaciones, así como de estrategias de manejo de
insumos y efluentes, generan conflictos desde el punto de vista
ambiental en cercanías a ciudades, pueblos y rutas y exigen la
búsqueda de otras alternativas productivas".
Este modelo de invernada estima un número máximo de entre 500 y
1.000 animales por unidad productiva con una carga máxima de 100
cabezas por hectárea, equivalente a 80 m2 por bovino en parcelas
de 40 individuos.
"La superficie es de 5 a 10 veces mayor de la que puede llegar
a tener un feedlot convencional", comparó Vittone.
Además, el especialista destacó los resultados de los ensayos y
dijo que "la asignación de mayor superficie por animal en sistemas
de engorde bajo condiciones de encierre no provocan alteraciones
relacionadas con la contaminación de suelos y aguas circundantes".
En cuanto al encierre, sugirió rotar a los animales
semanalmente en divisiones de cuatro parcelas para facilitar el
manejo de efluentes.
"Esas condiciones permiten que el animal vuelva a las parcelas
con los excrementos secos, atenúan la liberación de olores
desagradables y favorecen la distribución del estiércol,
debido a que los bovinos se instalan en diferentes lugares del
área de encierre", remarcó.
El encierre se organiza en potreros con un manejo similar a un
pastoreo rotativo en franjas o sistema de pastoreo radial sin
calle.
Requiere caminos accesibles para garantizar el abastecimiento
regular de alimento y el tránsito de los animales; utiliza
alambrado eléctrico para las divisiones y, según el diseño,
incorpora aguadas y comederos móviles.
De acuerdo con el especialista, la provisión de alimentos en
tolvas sigue el esquema de "a comedero lleno, grano entero y fibra
cero".
Más allá de la categoría de que se trate, consideró la
importancia de incorporar animales de no menos de 200 kilos de
peso vivo.
"La razón de este peso mínimo se relaciona con la forma de
ofrecer la ración –a voluntad– en los comederos tolva y con el
peso mínimo de faena fijado por disposición nacional", explicó
Vittone.
La ración utilizada está compuesta por un 90% de maíz y un 10%
de concentrado proteico.
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