Las alteraciones en los patrones meteorológicos intensifican fenómenos catastróficos en diversas regiones del planeta. Expertos consultados por Infobae aseguran que el aumento de las temperaturas y la humedad en el aire están detrás de la mayor intensidad de estos eventos
Buenos Aires, 14 de julio (PR/25) .- El cambio climático está generando fenómenos meteorológicos más intensos como inundaciones y sequías, lo que afecta a distintas regiones del planeta (Imagen ilustrativa Infobae)
Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), “el cambio climático ha provocado que los fenómenos meteorológicos extremos, como las inundaciones y las sequías, sean cada vez más probables y más intensos. El aumento de las temperaturas altera los patrones de precipitación y todo el ciclo del agua”.
Recientemente, se registraron fenómenos que dan cuenta de esto en distintas partes del mundo. El viernes 4 de julio, ocurrió una devastadora inundación en Texas, Estados Unidos, que dejó más de 100 muertos y cientos de desaparecidos. Cuatro días después, algo similar ocurrió en el estado de Nuevo México, acontecimiento que provocó la muerte de, al menos, 3 personas.
Unas semanas atrás, una lluvia torrencial azotó Francia, siendo París una de las principales postales de la destrucción que dejó a su paso. Dos personas fallecieron en regiones del oeste del país debido a los intensos vientos que derribaron árboles. Ambos eventos sucedieron luego de olas de calor en esas regiones del hemisferio norte.
En la Argentina, esto se vio en la inundación de Bahía Blanca ocurrida en marzo, que causó la muerte de 16 personas y destrozos que hoy en día continúan teniendo profundos efectos en la región.
Las inundaciones en Texas y Nuevo México son ejemplo de la creciente frecuencia e intensidad de estos eventos, con más de 100 muertos y cientos de desaparecidos (KSAT vía AP)
Los expertos consultados por Infobae coinciden en que el calentamiento de la atmósfera y el incremento de la humedad en el aire están detrás de la mayor intensidad de estos acontecimientos.
Por qué aumentó la incidencia de las inundaciones a nivel global
“Las inundaciones sin precedentes, causadas por el aumento de tormentas y precipitaciones debido al cambio climático y a la mala gestión de la tierra, plantean nuevos desafíos en todo el mundo y sirven como otra advertencia de que nuestro planeta está en peligro”, afirman desde la ONG Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).
Esto sucede ya que, según explicó Horacio Sarochar, meteorólogo y docente de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) en diálogo con Infobae, “el aumento global que se observa en la temperatura del planeta hace que haya más evaporación en las grandes masas de agua. Eso hace que la atmósfera tenga más cantidad de vapor disuelto, lo que favorece directamente la generación de más eventos de lluvias extremas o con más caudal. Todo se suma: más temperatura, más evaporación, más tormentas y más lluvias cada vez más fuertes”.
“El evento de El Niño en particular, en América del Sur y en algunas otras zonas del planeta, ya de por sí es un generador de aumento de precipitaciones en algunas áreas donde son escasas o las aumenta sensiblemente. Si bien El Niño es un fenómeno que existió siempre, se ve potenciado también con el aumento de temperatura media del planeta”, agregó.
El lago Guadalupe creció 8 metros en 45 minutos, causando destrozos en toda la zona (AP Foto/Ashley Landis)
Josefina Blázquez, profesora de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad Nacional de La Plata e investigadora CONICET, por su lado, dijo en diálogo con Infobae: “Actualmente, el planeta se encuentra aproximadamente 1.3?°C más cálido que el período pre-industrial y se estima que la temperatura media global podría alcanzar valores de entre 3 °C y 5 °C hacia fin de siglo, dependiendo de las medidas mitigación que se tomen a nivel global. Lo cual potenciaría la ocurrencia de estos eventos extremos en el futuro».
Eduardo Piacentini, Licenciado en Ciencias de la Atmósfera y Matemático de la UBA, ex director del Departamento de Cambio Global del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), destacó que la circulación general de la atmósfera, que rige los fenómenos climáticos, se puede dividir en tres grandes escalas: la planetaria, que abarca patrones globales; la regional, que incluye fenómenos como El Niño y los monzones; y la local, que afecta directamente a las poblaciones y genera eventos como inundaciones u olas de calor.
El profesor de la Universidad de la Marina Mercante (UdeMM) subrayó que “en un escenario como el descrito, las tres escalas interactúan entre sí, modificándose y afectando la situación que observamos, lo que a su vez genera daños humanos y materiales”.
Olas de calor: cada vez más frecuentes y de mayor duración
Las olas de calor también cumplen un rol. Sarochar señaló que estos eventos prolongados de calor extremo están ligados a configuraciones atmosféricas llamadas bloqueos, que ocurren cuando un sistema de alta presión impide el movimiento de otros sistemas climáticos, lo que favorece cielos despejados y condiciones estables. Suelen terminar con la llegada de un frente frío que genera precipitaciones intensas al encontrarse con aire húmedo e inestable.
Expertos aseguran que el calentamiento de la atmósfera y el aumento de humedad en el aire están detrás de la mayor intensidad de fenómenos climáticos como tormentas y precipitaciones (Imagen Ilustrativa Infobae)
“En nuestra región son cada vez más frecuentes y más largas las olas de calor. Normalmente, tienen una duración mínima de tres días, pero estamos encontrando de cuatro, cinco o siete. En marzo de 2023 tuvimos una de más de 15 días. Son más frecuentes y casi siempre vienen finalizando con precipitaciones intensas, efecto también relacionado con el calentamiento global”, sentenció Sarochar.
Blázquez agregó que “estos fenómenos extremos pueden generarse por la variabilidad natural de la atmósfera; sin embargo, en las últimas décadas, a esta variabilidad se le ha superpuesto la señal del cambio climático, es por ello que estos eventos extremos que siempre ocurrieron, ahora se ven exacerbados como consecuencia del cambio en el clima”.
Un estudio reciente de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA) confirma esto. El trabajo reveló que la duración de las olas de calor está aumentando más rápido que el propio calentamiento global. Los investigadores descubrieron que no solo serán más intensas, sino que su duración también se alargará de forma acelerada con cada fracción adicional de aumento de temperatura, lo que exige una adaptación más rápida para evitar consecuencias severas.
La pérdida de biodiversidad como variable clave en las inundaciones: un factor invisible
Raúl Montenegro, biólogo y profesor en la UBA, señala que “el cambio climático global es un problema extremadamente grave, pero la situación más grave está planteada por la pérdida de biodiversidad que se encuentra solapada”. Esto impacta directamente en el funcionamiento de las cuencas hídricas y en la capacidad de los ecosistemas para mitigar el cambio climático.
El aumento de temperaturas globales favorece la evaporación de grandes masas de agua, lo que genera más tormentas y lluvias extremas con mayor caudal (AP Foto/Ashley Landis)
Los ecosistemas con alta biodiversidad tienen una mayor capacidad para absorber las lluvias, ya que la vegetación actúa como un amortiguador natural, lo que reduce la escorrentía y previene inundaciones. Montenegro explica que la pérdida de biodiversidad implica la sustitución de estos sistemas por terrenos menos permeables, como los utilizados para la agricultura intensiva. Esta transformación hace que el suelo pierda su capacidad de absorber el agua de manera adecuada, lo que provoca, a su vez, su erosión.
“Cuando destruís esta biodiversidad, el agua no se infiltra correctamente en el suelo y se produce escorrentía”, afirmó, resaltando cómo esta alteración incrementa significativamente los riesgos de inundaciones y otros desastres climáticos.
Finalmente, Montenegro alertó sobre la falsa creencia de que la biodiversidad puede ser fácilmente recuperada. “La biodiversidad no se puede plantar”, advirtió. La destrucción de los ecosistemas es irreversible, y su recuperación es un proceso complejo que no puede lograrse simplemente mediante la siembra de árboles o el reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Inundaciones cada vez más frecuentes: un posible futuro que requerirá de adaptación
La pérdida de biodiversidad impacta directamente en las cuencas hídricas, haciendo que los ecosistemas pierdan su capacidad para mitigar fenómenos como las inundaciones (Imagen ilustrativa Infobae)
“Es muy probable que las precipitaciones torrenciales aumenten en la mayoría de las zonas geográficas durante el siglo XXI, con más inundaciones provocadas por la lluvia. Al mismo tiempo, también se prevé que aumenten las zonas geográficas terrestres con mayor sequía extrema en un momento dado. Desde el año 2000, los desastres relacionados con inundaciones han aumentado un 134% en comparación con las dos décadas anteriores”, aseguran desde la ONU.
Según Sarochar, las señales de estos eventos confirman el impacto del calentamiento global. Aunque no se puede hablar de un “límite” claro, aseguró que “la naturaleza establece nuevos equilibrios, así tengan que quedar áreas inundadas o áreas con sequías más prolongadas”.
Desde Greenpeace manifiestan: “Las inundaciones repentinas pueden ser peligrosas porque ocurren rápidamente, lo que da poco tiempo a la gente para prepararse. Suelen ocurrir en las primeras seis horas después de una lluvia muy intensa. El suelo no puede absorber el agua con la suficiente rapidez. En cambio, las aguas de la inundación se deslizan sobre la superficie. Materiales como el hormigón cubren gran parte del suelo en las ciudades. Esto dificulta aún más la absorción del agua de lluvia”.
Por otra parte, Piacentini también declaró que “el calentamiento global de la atmósfera es una realidad irrefutable”, provocada por varios factores, entre ellos el crecimiento poblacional. Con una población mundial de más de 8.000 millones de personas, el experto destacó que el aumento del consumo y los desechos, junto con la utilización ineficiente de combustibles y técnicas de producción, están acelerando este proceso.
La sustitución de ecosistemas por terrenos no permeables como la agricultura intensiva y asentamientos urbanos agrava los efectos de las inundaciones y provoca erosión del suelo (Imagen ilustrativa Infobae)
Montenegro resalta que las variaciones extremas del sistema climático, la reducción de biodiversidad y el aumento de la población en zonas vulnerables están estrechamente conectados. “Si aumentan las lluvias en áreas donde se ha destruido la biodiversidad, las inundaciones son inevitables”, apuntó.
Blázquez apuntó que “estos eventos afectan la infraestructura de las ciudades, las actividades productivas, la vida de las personas, generando daños materiales y en algunos casos pérdida de vida de los individuos. Para minimizar estos efectos, es importante adoptar medidas de adaptación a los nuevos niveles de lluvia y temperatura que se esperan para los próximos años”.
“En este aspecto, también son importantes los sistemas de alerta para dar aviso a la población ante la ocurrencia de este tipo de fenómenos extremos, para reducir las pérdidas materiales y humanas. Actualmente el Servicio Meteorológico Nacional posee un Sistema de Alerta Temprana que resulta muy útil ante este tipo de fenómenos”, agregó.
Los expertos coinciden en que la clave para mitigar estos efectos es adoptar políticas que promuevan la conservación de la biodiversidad y la planificación urbana responsable, además de fomentar la adaptación a los nuevos patrones climáticos que ya están ocurriendo.
El sitio especializado Meteored advirtió de la llegada del fenómeno climático para la semana que viene, que podría traer importantes lluvias y tormentas
La ciclogénesis prevista se formaría entre el sur del Litoral y Uruguay, con lluvias fuertes y ráfagas que afectarán al AMBA desde el martes. (Europa Press).
Buenos Aires, domingo 13 de julio (PR/25) .- La ciclogénesis prevista se formaría entre el sur del Litoral y Uruguay, con lluvias fuertes y ráfagas que afectarán al AMBA desde el martes. (Europa Press).
El aire cálido se instaló con firmeza en la Ciudad de Buenos Aires, casi como una tregua de mitad de invierno que se ha caracterizado por una intensa ola polar hace pocos días.
Pero estas tardes templadas y cielos entre nublados y soleados, es un paréntesis breve que no tardará en cerrarse. Según el pronóstico difundido por el sitio especializado Meteored, los días por venir traerán consigo un fenómeno que no se había manifestado en la región desde hace meses: una ciclogénesis.
Según Meteored, la ciclogénesis impactará en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano con tormentas fuertes entre el martes 15 y el miércoles 16.
Este fenómeno meteorológico consiste en una formación de un sistema de baja presión intenso que podría provocar lluvias generalizadas, ráfagas de viento y tormentas fuertes en el Área Metropolitana de Buenos Aires, según confirmó el informe del modelo europeo ECMWF, tomado como referencia por los meteorólogos argentinos.
Todo parecía encaminado hacia una semana de ambiente primaveral, con temperaturas en ascenso y máximas cercanas a los 22 °C. Sin embargo, a medida que se acerque el martes 15 de julio, se espera un giro abrupto en las condiciones. Los modelos climáticos comenzaron a coincidir en una tendencia clara: el desarrollo de un ciclón en superficie, con epicentro probable entre el sur del Litoral y Uruguay, que afectará principalmente el noreste de la provincia de Buenos Aires, la Capital Federal y el conurbano bonaerense.
Qué es una ciclogénesis y cómo puede impactar
El fenómeno climático podría alcanzar municipios como La Plata, San Miguel, Escobar, San Isidro, Lomas de Zamora, Tigre y Avellaneda. – Europa Press
En términos meteorológicos, se denomina ciclogénesis al proceso mediante el cual se forma un sistema de baja presión intenso, como huracanes, tifones, borrascas o bajas polares. Se trata de fenómenos capaces de producir vientos muy fuertes, lluvias de gran volumen y tormentas eléctricas. En el hemisferio sur, el viento gira en sentido horario alrededor de estos sistemas, mientras que en el norte lo hace en sentido contrario.
Según Meteored, este nuevo proceso de ciclogénesis llegaría luego de un período de relativa calma climática en la región. Desde el inicio del invierno, el país experimentó condiciones extremas: temperaturas bajo cero, alertas por viento, y en zonas del sur y el centro, nevadas y lluvias persistentes. La ciclogénesis que se anticipa para la próxima semana retomaría esa dinámica inestable en una de las zonas más densamente pobladas del país.
La previsión indica que las primeras lluvias y ráfagas de viento comenzarían hacia la tarde del martes, con mayor intensidad durante la noche y hasta el mediodía del miércoles. El aire templado procedente del Litoral ingresaría en la región antes de ese evento, elevando las temperaturas y generando un escenario de alta humedad e inestabilidad. Según explicó Meteored, “el AMBA pasaría a estar, durante algunas horas del martes, del lado cálido como se dice habitualmente, tras el pasaje del sistema frontal”.
Una vez consolidado el ingreso del frente frío, los vientos rotarían al sector sur con ráfagas, y comenzaría el desarrollo pleno del centro de bajas presiones. El fenómeno, que alcanzaría su fase más activa entre el martes 15 y el miércoles 16, podría provocar tormentas fuertes en distintos municipios del conurbano como La Plata, Avellaneda, Lomas de Zamora, La Matanza, San Miguel, Tigre, San Isidro y Escobar.
Las temperaturas podrían llegar a los 22 grados antes del ingreso del frente frío, con humedad elevada y ambiente templado en Buenos Aires.
Pronósticos, prevención y evolución del sistema
La alerta por ciclogénesis no implica automáticamente un desastre natural, pero sí exige atención. Como se anticipó en el informe publicado por Meteored, “la situación evolucionará hacia un proceso de ciclogénesis con la formación de un centro de bajas presiones en superficie a ubicarse probablemente entre el sur del Litoral y el Uruguay”. Este tipo de fenómenos suele traer consigo un aumento en la nubosidad, lluvias intensas y una baja térmica moderada, aunque sostenida.
La previsión para el lunes ya contemplaba condiciones ligeramente inestables en la región del AMBA, con posibilidad de chaparrones y tormentas aisladas por la tarde y la noche, en coincidencia con el avance de un frente cálido desde el noreste. Pero sería entre el martes por la noche y el miércoles al mediodía cuando el escenario se volvería más complejo.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) también señaló que el sistema no solo implicaría precipitaciones fuertes, sino que además mantendría un escenario prolongado de inestabilidad. Si bien restan varios días para ajustar los detalles del evento, los modelos muestran un patrón climático consistente. La llegada de la ciclogénesis marcaría el fin del breve período templado que dominó el fin de semana.
La previsión meteorológica indica alta inestabilidad con lluvias intensas en el noreste bonaerense durante la segunda mitad de la semana. (AP Newsroom)
Ante este panorama, las autoridades recomendaron seguir una serie de medidas de precaución. Entre ellas: evitar transitar por la calle durante los momentos más intensos del fenómeno, asegurar objetos que puedan volarse, suspender actividades al aire libre y buscar refugio en lugares seguros. También se sugirió preparar una mochila con elementos básicos de emergencia como linterna, teléfono celular y documentación personal.
En caso de estar en la vía pública, se pidió no refugiarse debajo de árboles o postes eléctricos y mantenerse informado a través de los canales oficiales del SMN y Defensa Civil. “Seguir la información que brinden las autoridades” fue una de las recomendaciones centrales difundidas en relación al fenómeno previsto.
El evento, que desde la meteorología se encuadra en el grupo de los procesos ciclónicos intensos, no es común en esta época del año en el centro del país. Sin embargo, su desarrollo no resulta inédito. En ocasiones anteriores, fenómenos similares afectaron la región pampeana, sobre todo en primavera y otoño, aunque su presencia en julio despierta especial atención.
La ciclogénesis implica la formación de un sistema de baja presión que produce tormentas, ráfagas intensas y un cambio brusco del tiempo. – Europa Press
En tanto, los registros de temperatura podrían seguir sorprendiendo. La previa al evento mostró mínimas de 10 y 11 °C en la Ciudad de Buenos Aires, con tardes templadas que superaron los 20 °C. Esa amplitud térmica, sumada a la humedad y al ingreso de sistemas frontales, suele potenciar la formación de fenómenos meteorológicos severos. La persistencia de nubosidad variable, vientos cambiantes y humedad alta desde el fin de semana conformó el caldo de cultivo para lo que viene.
Los especialistas siguen ajustando los datos, pero las señales del modelo ECMWF son claras: la ciclogénesis es probable y su impacto podría sentirse con fuerza en buena parte del AMBA y sus alrededores. La combinación entre temperatura elevada, aire húmedo, frentes en colisión y presión atmosférica descendente configura el tipo de ambiente que alimenta este tipo de desarrollos.
Así, tras un inicio de semana con aires casi primaverales, Buenos Aires podría enfrentarse a uno de los eventos más significativos del invierno 2025. Los ojos estarán puestos en el cielo y las alertas, en los teléfonos. Porque el tiempo vuelve a ser protagonista, y esta vez, lo hace con nombre propio: ciclogénesis.
Las tormentas llegarían luego de un fin de semana templado en Buenos Aires, con máximas superiores a lo habitual para el mes de julio.
Recomendaciones por la ciclogénesis
Las autoridades brindan una serie de recomendaciones que se deben tener en cuenta en este contexto:
Evitar transitar por la calle en los momentos de peor manifestación de este fenómeno
Evitar actividades al aire libre.
Asegurar los elementos que puedan volarse.
Preparar una mochila o un bolso con elementos de emergencia (como linternas, celulares y la documentación personal)
No refugiarse cerca o debajo de árboles y postes de electricidad que puedan caerse.
Buscar un lugar seguro bajo techo como refugio en la vía pública.
Seguir la información que brinden las autoridades.
Buenos Aires, jueves 10 julio (PR/25) — La perspectiva agroclimática semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires consignó que el invierno se modera en lo térmico, pero las precipitaciones siguen escasas.
Al inicio del ciclo, se completará el paso del frente que hizo su entrada en los días precedentes, provocando lluvias ligeras a nulas en la mayor parte del área agrícola del Cono Sur, salvo algunos focos aislados de registros moderados a escasos, y precipitaciones y nevadas sobre la Cordillera Sur.
Detrás del frente, se producirá una moderada entrada de aire polar, causando temperaturas bajo lo normal en la mayor parte del área agrícola, con heladas generales en todo el oeste del área agrícola, y heladas localizadas en el centro del NOA y el centro de Cuyo.
Los vientos del Trópico retornarán rápidamente, manteniendo su dominio desde mediados a finales de la perspectiva, logrando avanzar hasta el centro del área agrícola, produciendo temperaturas levemente sobre lo normal, con focos de calor intenso sobre su extremo norte, mientras el oeste y el sur continuarán bajo la influencia de los vientos polares, experimentando registros dentro del rango estacional.
Por ahora, atrás quedó la ola polar, ya que durante los próximos días se produciría un ascenso de las temperaturas y lluvias seguirían ausentes en gran parte del área agrícola nacional y en particular en Córdoba.
Buenos Aires, jueves 10 de julio (PR/25) .- En cuanto a las marcas térmicas, las máximas se mantendrían levemente por sobre lo normal y superarían los 20°C pudiendo registrares valores superiores. Las mínimas estarían por arriba de los 10°C y se mantendrían en torno a los 15°C. No se descarta riesgo de leves heladas en algunas áreas.
Por su parte, las precipitaciones no producirían aportes hídricos significativos en territorio cordobés, salvo una zona puntual en la que se podrían registrar milimetrajes escasos que apenas superarían los 10 milímetros.
Temperaturas
El invierno se modera en lo térmico y durante las próximas jornadas predominaría un ambiente templado acompañado de temperaturas en ascenso en la provincia de Córdoba y la región central del país.
En este contexto, las mínimas serían en general superiores a los 10°C y fluctuarían entre los 12°C y 14°C, con valores inferiores en algunas zonas, como en el sudoeste cordobés en donde se observaría leve riesgo de heladas localizadas.
“Se producirá una moderada entrada de aire polar, causando temperaturas bajo lo normal en la mayor parte del área agrícola, con heladas generales en todo el oeste del área agrícola, y heladas localizadas en el centro del NOA y el centro de Cuyo”, puntualizó la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) en su Perspectiva Agroclimática Semanal.
Paralelamente, en cuanto a las máximas, con el correr de los días los registros también irían en ascenso y las marcas podrían superar los 20°C, con variaciones diarias que estarían entre los 16°C y hasta los 26°C. Por lo que las tardes serán entre templadas a cálidas.
Según la entidad porteña, “los vientos del Trópico retornarán rápidamente, manteniendo su dominio desde mediados a finales de la perspectiva, logrando avanzar hasta el centro del área agrícola, produciendo temperaturas levemente sobre lo normal”.
A su vez, podrían registrarse focos de calor intenso sobre el extremo norte, mientras el oeste y el sur continuarán bajo la influencia de los vientos polares, experimentando registros dentro del rango estacional.
Lluvias
Con este panorama, las precipitaciones seguirán escaseando en gran parte del país y del área agrícola nacional, particularmente en la provincia de Córdoba.
Según la perspectiva que abarca del 10 al 16 de julio, los registros serían bastante exiguos en la mayor parte del territorio cordobés y, en caso de ocurrir, no superarían los 10 milímetros. La excepción sería una pequeña franja hacía el noroeste que podría recibir algunas precipitaciones de moderadas a escasas.
De esta manera, “se completará el paso del frente que hizo su entrada en los días precedentes, provocando lluvias ligeras a nulas en la mayor parte del área agrícola del Cono Sur, salvo algunos focos aislados de registros moderados a escasos, y precipitaciones y nevadas sobre la Cordillera Sur”, señaló la Bolsa.
Día por día
Con este panorama, durante las próximas jornadas se podrían dar las siguientes condiciones ambientales en la provincia de Córdoba: marcas térmicas moderadas, ascenso de las temperaturas, templado a cálido y escasas a nulas lluvias.
Córdoba, lunes 7 julio (PR/25) — Aunque con diversa intensidad, el fenómeno se ha impuesto desde el 2020 en cuatro ocasiones, afectando los cultivos de verano en el territorio argentino. Para la campaña 2025/2026, desde el NOAA ya están proyectando el escenario que se avecina en materia climática.
El agro argentino ha sufrido en los últimos años varios episodios Niña (3 de ellos continuos), afectando los cultivos de soja, maíz y también de trigo. Frente a este contexto y analizando las proyecciones climáticas que se pueden esperar para la campaña 2025/2026, el consultor de la BCR, Alfredo Elorriaga, se refirió a las posibilidades de volver a encontrarse con este fenómeno en la nueva campaña gruesa.
“Si bien todavía no es definitivo, y agosto suele ser el mes clave para confirmar este escenario, hay señales que van afirmando una fase de neutralidad en el Pacífico para la próxima campaña gruesa argentina”, explicó.
Pero para saber cómo los últimos datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) comienzan a afirmar este escenario, y hasta qué punto podemos darlo por bueno, hay que entender lo que pasaba hace dos meses.
Al 20 de abril, las proyecciones según datos oficiales mostraban la posibilidad de un calentamiento que podía llegar a superar el umbral de la “Neutralidad” (que va de -0,5 a 0,5) y entrar en la zona “Niño” con un valor 0,6.
Pero con los datos de mayo, esa tendencia cambió, pasando a mostrar una pequeña fluctuación alrededor de cero, en niveles de neutralidad. Este comportamiento volvió a repetirse con los últimos datos al 20 de junio, por lo que se está estabilizando y afirmando un comportamiento de los índices que se proyectan hacia febrero.
“En términos probabilísticos, para febrero el escenario de Neutralidad prevalece con un 50% contra un 36% para “Niña” y un 14% para “Niño”. Pero es interesante notar que las probabilidades de “Neutralidad” aumentan a partir de ese mes hasta un 66% en abril”, destaca Elorriaga.
En la Ciudad de Buenos Aires se esperan nubes, pero no hay probabilidad de precipitaciones, mientras que en el sur y norte de la provincia continúan las alarmas por la ola polar
La Ciudad de Buenos Aires no tendrá alertas meteorológicas, aunque se mantendrán las bajas temperaturas
Buenos Aires, viernes 4 julio (PR/25) — La ola polar trajo días de temperaturas bajas que rompieron récords. La semana estuvo marcada por el frío y la nieve o lluvia en gran parte del país. Incluso se llegaron a ver situaciones insólitas de ríos, arroyos y cascadas congeladas.
Para el fin de semana se espera que la tendencia siga siendo similar. Sin embargo, a pesar de todavía permanecerá el frío, no habrá temperaturas extremas como los últimos días. Incluso, no hay alertas en la Ciudad de Buenos Aires.
Tras una mínima de 8 grados en la mañana de este viernes, en CABA la temperatura irá en aumento hasta llegar a la máxima por la tarde de 15°C.
El cielo estará mayormente nublado durante todo el viernes, pero hay 0% de probabilidad de precipitaciones por lluvia, de acuerdo con los datos del SMN.
El frío extremo persistirá el fin de semana, pero con temperaturas menos severas en Buenos Aires
Ya para el sábado, si bien la máxima será de 14°C, la mínima no sería tan baja: 6°C por la madrugada. En ese momento también se pronostica que haya presencia de neblina.
La jornada, que contará con leves ráfagas de viento, nuevamente estará marcada por la nubosidad. Sin embargo, nuevamente se espera que no haya lluvias.
Para el domingo, de acuerdo con los datos del organismo nacional, se prevé una máxima de 15°C y una mínima de 7°C, la más alta del fin de semana.
En cuanto al cielo, si bien durante la tarde habría menos, nuevamente se espera presencia de nubes durante todo el día. Sin chances de lluvia, el viento será similar al del sábado. Así, el fin de semana porteño cerraría con un clima tranquilo y regular.
De cara a la próxima semana, se esperan lluvias aisladas durante todo el lunes, mientras que el resto de los días estarán entre algo y mayormente nublados. En tanto, las temperaturas oscilarán entre los 5 y los 13 grados.
En cuanto a la provincia de Buenos Aires, el frío todavía permanecerá de forma peligrosa tanto en la zona norte como en el sur del área metropolitana, por lo que el SMN activó alertas en distintas zonas. En lo que es el sur, específicamente la zona de La Plata, Ensenada y Berisso, rige una alerta naranja para este viernes.
La provincia de Buenos Aires enfrenta alertas naranja y roja por frío extremo en varias zonas
Aún más al sur, ya inclinado para el lado del este de PBA, hay una alertaroja, lo que refiere peligro para la salud. La misma afectaría a las localidades de Castelli, Chascomús, Dolores, Lezama, Magdalena, Punta Indio y Tordillo, de acuerdo con el SMN.
Vale recordar que la alerta roja representa un efecto alto a extremo para la salud, ya no solo afectando a grupos de riesgo, sino a todas las personas.
Hacia el norte, la advertencia del SMN es naranja. Afecta a la zona de San Isidro, Vicente López,Tigre, Escobar, San Fernando, Pilar, hasta Campana, Exaltación de la Cruz, San Antonio de Areco y Zárate. Hacia el noroeste también influye a localidades como General Las Heras, General Rodríguez, Suipacha, San Andrés de Giles,Luján, Mercedes y Marcos Paz.
Otras zonas afectadas son: General San Martín, Hurlingham, Ituzaingó, José C. Paz, Malvinas Argentinas, Moreno, Morón, Pilar, San Miguel, Tres de Febrero.
En el resto del país solamente también se encuentran alertas naranjas en el sureste de Jujuy y de Formosa. Las demás provincias no tienen ninguna advertencia producto de la ola polar, aunque se espera que se mantenga el frío.
De esta manera, hay un poco de alivio para las zonas cordilleranas, la Patagonia y Córdoba, que sufrieron grandes nevadas y complicaciones por el clima de los últimos días.