Pesca. El pato de la boda. Las redes de arrastre

Pesca. El pato de la boda. Las redes de arrastre

Cómo tras las redes de pesca de arrastre se enmascara la sobrepesca, la pesca ilegal global y la pesca depredadora en alta mar de los recursos migratorios de los Estados ribereños (por ejemplo, Argentina). Por César Augusto Lerena

Mar del Plata, 22 julio (PR/23) — En el mundo y, también en la Argentina, se discute el uso de las redes de arrastre de pesca y sus eventuales efectos negativos sobre la sostenibilidad de los recursos pesqueros y el medio marino.

La preocupación y presión de las organizaciones no pesqueras, dio motivo a que la Unión Europea dictara el Reglamento (UE) 2019/1241 del Parlamento europeo y del Consejo del 20 de junio de 2019 sobre «la
conservación de los recursos pesqueros y la protección de los ecosistemas marinos», modificándose una serie de reglamentos y anulándose otros; pero que, a nuestro juicio, si bien es un interesante reglamento que avanza pormenorizadamente en mucho detalle técnico, demostrando un importante trabajo de los expertos; entendemos, que pierde de vista la necesidad de revisar la administración global del recurso desde un enfoque ecosistémico.
El mejor estudio de las partes no hace al todo, más aún, cuando los buques de los Estados de los principales países pesqueros, no se limitan a la explotación de los recursos en sus respectivas Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) sino que avanzan pescando a distancia recursos migratorios y asociados, que integran la cadena trófica de las especies de los Estados ribereños y, es probable, que sin adentrarnos todavía, a un análisis más profundo, podamos decir que es imposible efectuar una
administración ecosistémica sino se ejecutan las acciones necesarias para que en alta mar, conforme lo determina la Convención (CONVEMAR), los Estados de pabellón controlan en forma presencial sus buques, determinan las capturas máximas sostenibles y -afectando a intereses de terceros- acuerden la pesca de los recursos migratorios o asociados con los Estados ribereños y, también, se finalice con la captura de especies que no hayan llegado al máximo desarrollo posible; con aquellas acciones que impidan la ecología trófica; descartando en el mar o en los procesos de transformación; no procesando
los residuos en el mar; sustituyendo las especies en el desembarco, etc. y, sin una investigación integral ZEE-Alta mar.
Seguramente, es necesario avanzar en los estudios, como el citado Reglamento lo indica en varios de sus apartados, para arribar a conclusiones certeras como resultado del trabajo de expertos oficiales en conjunto con sus pares de las asociaciones pesqueras; pero, en cualquier caso, las decisiones que se tomen, no deberían estar influidas por presiones empíricas de organizaciones ambientalistas; que pudiendo estar habilitadas a intervenir, lo deben hacer aportando evidencias científicas y soluciones técnicas compatibles con el aprovechamiento eficiente y sostenible de los recursos.
En principio, es necesario tener pruebas científicas y certezas del daño a los recursos pesqueros y al medio marino que podrían provocan las redes de arrastre, según se trate de artes destinadas a la captura de especies pelágicas (columna de agua); demersales (cerca del fondo) o bentónicas (fondo) y representativas de todos los océanos, realizados por organismos oficiales, como los Institutos Nacionales de Investigación de cada región, no solo en la ZEE, sino también en alta mar, con apoyo económico de los organismos multilaterales.
Cualquier tratado básico de Biología, podría poner en duda inconsistentes científicas de algunas organizaciones; pero, también la delimitación arbitraria de la CONVEMAR, donde se exigen todo tipo de prácticas, controles e investigaciones dentro de la ZEE y luego de las 200 millas la pesca es libre; entendiéndose erróneamente que el concepto de “pesca libre” habilitaría incluso la depredación y, donde los controles y estudios realizados son escasos; pese, a tratarse, de un mismo ecosistema, provocando que los resultados de las investigaciones en las ZEE, incluso, sean insuficientes e imperfectas.
Estableceremos como “hipótesis de trabajo” que las redes de arrastre causan daños a la pesca y al medio marino; aunque, diremos rápidamente como contrapartida que, según la FAO (Estado Mundial de Pesca, 2022) el número total de buques en 2020 eran unos 4,1 millones (un 62% motorizados), un 10% menos que en 2015; lo que habría llevado las capturas marítimas de aquel año a 78,8 millones de toneladas, una reducción del 7,6% en relación a 2018 y, el empleo, con 37.882.000 pescadores ocupados en la pesca marítima en 2020 un 5,5% menos que en 2018. Datos suficientemente serios, que no se deberían ser dejados de lado, a la hora de alcanzar con rigor científico una certeza de la hipótesis preestablecida. Hay que armonizar entre la “sostenibilidad” biológica y “la sustentabilidad” empresaria.
Paralelo a ello, decimos, que, a pesar de la disminución de buques citada, el tonelaje de registro bruto (TRB) de los buques (el volumen que incluye bodega, máquinas, camarotes, etc.) aumentó en un 28% (1990-2010) y la potencia KW (la potencia del motor) también aumentó un 45% en igual periodo. Es decir, la capacidad de pesca aumentó, aunque todavía las “estadísticas oficiales” solo puedan estar registrando la baja de buques.
Según la FAO (ob. cit. 2022) “corresponde a Asia la mayor flota pesquera mundial, estimada en 2,68 millones de embarcaciones”, es decir un 65% del total de la flota mundial, de las cuales 564.000 son buques chinos. Por su parte, según FAO, África alcanzó al 23,5%, América al 9%, Europa un 2% y Oceanía un 1%. Aunque en estos últimos porcentuales no estén claros cuántos son motorizados y cuántos no.
Un análisis inicial nos permite inferir que no puede atribuirse a este arte de pesca la principal responsabilidad, sino a la aún sobrepoblación de buques a partir de la mayor eficiencia de los existentes y, a las más de cuarenta razones por las que podríamos tipificar de pesca ilegal (INDNR) a muchas de las capturas. Por supuesto, dentro de ello, habrá que dar solución a los descartes, como producto de la pesca incidental o a razones comerciales, que de ninguna manera deberían devolverse al mar y, a la captura de mamíferos, aves y tortugas, cuyos aportes hace el Reglamento.
El problema global, lo resume la declaración de Política Pesquera de la Unión Europea de la siguiente manera: «los Estados miembros deberían adoptar medidas específicas, para alinear el número de buques pesqueros comunitarios con los recursos disponibles, a partir del equilibrio entre la capacidad de pesca de sus flotas y la posibilidad de pesca que disponen…»; cuestión, que Global Fishing Watch, se encarga de mostrar la gravedad del desequilibrio existente, al analizar los mensajes de ubicación enviados por los buques pesqueros: «por cada Km2 dedicado el agro, los barcos pesqueros operan cuatro veces más espacio en el mar, cerca del 55% de la superficie oceánica y, contrario a lo que ocurre en las áreas agrícolas, las zonas pesqueras de alta mar, se ubican más allá de las 200 millas de la ZEE, (NdA: es decir fuera de la jurisdicción de las naciones) y tienen un reparto poco proporcional: el 85% de esas capturas las acaparan solo cinco países: China, España, Taiwán, Japón y Corea del Sur» (Álvaro Merino, 7/2/2023) y, nosotros agregamos: diez países se llevan el 65% del total de las capturas del mundo.
También, en un examen del rendimiento tecno-económico de las principales flotas de pesca marítima de veinte países de 2016-2019 en relación al 2000 se observa un aumento de tonelaje bruto, incrementos sustantivos de esloras y, la potencia del motor y menor antigüedad en la flota; verificándose al mismo tiempo, una reducción de costos de combustibles y el ahorro de energía debido a avances tecnológicos en las operaciones y los artes de pesca; registrándose avances muy importantes en el aumento de la eficiencia pesquera y la reducción del impacto ambiental de la pesca.
Es decir, teniendo en cuenta lo indicado precedentemente, el número de buques de cada país y sus capturas; contrario a lo que plantea la Unión Europea -si bien limitado a sus miembros- no es posible que «los Estados “deberían” adoptar medidas específicas, para alinear el número de buques pesqueros comunitarios con los recursos disponibles»”, ya que es evidente, que no se trata sólo de número de buques, sino de potencia, etc. y, que el reparto, es inequitativo, muy especialmente fuera de sus jurisdicciones en alta mar, donde unos pocos se hacen de los recursos migratorios de todo el planeta; por lo tanto, no se puede esperar que cada país haga una reducción (que no alcanza) de buques; por ejemplo, sino, que ésta -hechos los cálculos pertinentes- debe traducirse en una reducción de capturas, proporcionalmente mayor por quienes están causando mayor esfuerzo pesquero y, aún más, si se trata de pesca tipificada de ilegal, con el tecnicismo o no de “no declarada, no registrada”, ya que cualquiera de sus formas, afecta el stock pesquero y al reparto equitativo de la pesca en los países, las regiones y el mundo, sin tener en cuenta «los intereses y necesidades de toda la humanidad y, en particular, los intereses y necesidades de los países en desarrollo», como reza el Preámbulo de la CONVEMAR.
Continúa luego, la declaración de la Unión Europea «Cada Estado debería poder elegir las medidas e instrumentos que desea adoptar con el fin de reducir el exceso de capacidad de pesca. Se deja así margen para reducir el arqueo bruto; teniendo en cuenta también, la seguridad y comodidad de los pescadores» (Arie Aalbers “Análisis de límites máximos de Arqueo Bruto y potencia de propulsión”, Unión Europea, 11/2018). Más de lo ya dicho.
En ningún caso, esta declaración refiere, al uso o no en la pesca de redes de arrastre, aunque las regula y, sí “a la flota pescando en relación al recurso disponible”; entonces, podríamos ratificar una primera precisión: hay que reducir la flota de tal forma que arroje resultados ciertos sobre la disminución de las capturas y eliminar la flota que pesca ilegalmente y en ella incluimos -especialmente- la flota que pesca a distancia los recursos migratorios en alta mar originarios de las ZEE de los Estados ribereños sin acuerdos con éstos.
Todo esto requiere un análisis más fino; pero, cuando la propia FAO refiere a que hay un 30% de pesca ilegal, no hay duda que por el momento, el problema no está en la pesca con redes de arrastre, sino a la sobrepesca, la falta de combate a la pesca ilegal y al descarte, que no solo se hace sobre un importantísimo volumen sin control, sino que se desconoce el daño al ecosistema y, cuyas consecuencias nutricionales son gravísimas. Con 300 mil toneladas descartadas por año se podrían alimentar 3 millones de niños todos los días, todo el año, con la mejor proteína.
También habrá que evaluar destinar al consumo humano los 12 millones de toneladas capturadas que se destinan a la
fabricación de harinas para consumo animal; esfuerzo que deberían compensar los países más desarrollados.
Todo parece una cuestión de mejorar la administración pesquera a nivel mundial, entre otros, regular y controlar mejor la pesca en áreas consideradas sobreexplotadas, ya que, según la FAO, las áreas biológicamente sostenibles en 1974 alcanzaban al 90% y en el 2019 se redujeron al 64,6%; aunque, según esta misma fuente las poblaciones biológicamente sostenibles representaron el 82% de los desembarques, es decir un aumento con relación a 2017 que hace presumir una mejora en el manejo del recurso, lo que la propia FAO confirma: «las poblaciones más abundantes se gestionan de manera eficaz» (ob. cit. pág. 16); aunque para precisarlo habría que constatar, si no se esconden en estos porcentuales los descartes que, como es obvio, no llegan al desembarco. En cualquier caso, es evidente que la presión sobre el recurso aumentó y que, de los aproximadamente 45 millones de toneladas que se pescaban en 1980 con destino humano, hoy con 78 millones se captura un 75% más, solo unos 2 millones de toneladas menos que 2015.
Ante la presencia de un eventual tope en las capturas y la demanda de proteínas creciente, la pregunta que cualquier funcionario del sector se hace es: ¿cómo aumentar la producción para generar más producto, más industria y más empleo? la respuesta parecería ser aumentar la eficiencia; permitir un mayor desarrollo de las especies para capturar más gramos por unidad; agregar el mayor valor posible; buscar acuerdos entre los Estados de pabellón y ribereños para aprovechar en forma sostenible y “sustentable” las especies que migran a alta mar y, seguramente, como está ocurriendo, incrementando la
producción de acuicultura, que hoy alcanza al 50% del total mundial producido.
El ordenamiento general de ello, no alcanza con acciones individuales de los países, sino que requiere un
acuerdo internacional, que incluya el control presencial en todos los buques, de modo de garantizar que las medidas de regulación no queden en los papeles. Y estos controles, cuando se trate de alta mar, deberían ser realizados por terceros idóneos, para evitar informaciones que no se ajusten a los procesos acordados.
Ya hemos dicho, que es imposible una administración ecosistémica con la dicotomía biológica que establece la CONVEMAR donde se obliga a hacer controles en la ZEE y se libera la pesca en alta mar. Es sabido, que una administración ecosistémica va de lo global a lo particular (un área, una especie, un arte de pesca). Gestiona el ecosistema y dentro de éste, a las especies y sus interrelaciones ecológicas y alimentarias; pero también los efectos socioeconómicos vinculados a la explotación de los recursos. Ello implica, una visión integrada del manejo de las aguas y los recursos, teniendo por finalidad su
conservación y uso sostenible de modo equilibrado. Comienza por satisfacer las necesidades nutricionales, sociales y económicas de la humanidad a partir de asegurar el equilibrio del ecosistema a perpetuidad. Esto, incluye el análisis de todos los procesos, funciones e interacciones entre los componentes y recursos del ecosistema e involucra el manejo de las especies y de otros servicios y bienes ecosistémicos. No debe perderse de vista que el ser humano y sus hábitos alimentarios y culturales son componentes integrales del ecosistema, no es suficiente con suprimir los efectos negativos sino se asegura la alimentación de la población, junto con la sostenibilidad de las especies. No alcanza con asegurar una mayor sobrevida a otras especies, sino se asegura primero la sobrevida a los hombres, mujeres y niños que se alimentan de estos recursos. Solo la reducción de buques
ha producido una pérdida de 2 millones de empleos y, obvio, ello supone dificultades alimentarias.
Aunque resulte duro, no se puede esperar reducir la población humana para dar mayor sustento a las
tortugas, por ejemplo. Hay que lograr con mejores acuerdos; mayores controles; nuevas tecnologías; vedas en las áreas de reproducción; optimizando el aprovechamiento y sostenibilidad de las especies para asegurar la alimentación de una población humana que crece, junto a una regulación equilibrada del resto de las especies, para que se pueda seguir atendiendo las necesidades alimentarias de las personas, en un equilibrio biológico, donde el cuidado del resto de las especies, no obligue a controlar la natalidad humana.
En los océanos pacífico suroriental y atlántico suroccidental, el enfoque ecosistémico citado implica además tener muy en cuenta la legislación aplicable de Latinoamérica y el Caribe que da preminencia a “aspectos sociales, económicos, tecnológicos, productivos, biológicos y ambientales” donde, incluso, la pesca forma parte de los programas de seguridad alimentaria del país, cuyo consumo de productos pesqueros accede en promedio a los 10 Kg per cápita por año, un 50% pordebajo del consumo promedio mundial.
Cuando hay sobrepesca, incluso hasta la pesca selectiva puede ser perjudicial, ya que, al ser más eficiente este arte de pesca para hacerse de un determinado recurso objetivo, hay una mayor presión sobre el stock de ese recurso específico.
Y en estas discusiones teóricas, que muchas veces se ventilan, deberíamos poner el acento en una administración ineficiente del recurso y la falta de políticas y controles insuficientes y no perder de vista que esta actividad genera recursos económicos a los Estados, desarrollo poblacional e industrial a las regiones más inhóspitas y el empleo a 37.882.000 de pescadores, sin tener en cuenta los operarios que trabajan en la transformación, empleos indirectos; además, de los efectos saludables a los pueblos y el mantenimiento de los hábitos culturales ancestrales. La insostenibilidad ataca la actividad presente y la futura de las generaciones venideras.
El Reglamento (UE) 2019/1241 avanza en cientos de reglas técnicas, varias de ellas de singular detalle y valor, que seguramente podrán ser de aplicación inmediata, aunque entendemos que son subsidiarias frente a la necesidad de resolver
primero o en forma simultánea la sobrepesca global y la pesca ilegal. Una definición explicitada en su punto 4 del Reglamento
es elocuente: «Este marco debe contemplar la captura y el desembarque de los recursos pesqueros, así como la utilización de
los artes de pesca y la interacción de las actividades pesqueras con los ecosistemas marinos».
Las vedas deben estar monitoreadas en forma permanente para que no se transformen en Áreas Marinas
Protegidas sin sustento científico y los artes de pesca de arrastre tienen en este reglamento una serie de exigencias que deberán ser cumplidas y aún mejoradas tecnológicamente, pero la cuestión de fondo está en la sobrepesca, la pesca ilegal global y la regulación de la pesca en alta mar con activa participación de los Estados de pabellón y ribereños.

Dr. César Augusto Lerena
Experto en Atlántico Sur y Pesca – Ex Secretario de Estado
Presidente Centro de Estudios para la Pesca Latinoamericana (CESPEL)
1
Presidente de la Fundación Agustina Lerena2
Autor de “La expoliación de los recursos pesqueros migratorios de Suramérica y el Caribe” (2022).
21 de julio de 2023
(1) Fundada el 2/4/1989 (2) Fundada el 21/10/2002

Massa activa la campaña del oficialismo en «Modo K» y embiste contra Bullrich que reclama «juego limpio»

Massa activa la campaña del oficialismo en «Modo K» y embiste contra Bullrich que reclama «juego limpio»

Por Emiliano Rodríguez* .
Buenos Aires, 15 julio (Especial de NA) — Sergio Massa, precandidato presidencial estrella de Unión por la Patria, y el oficialismo en general volvieron a jugar al fleje en los últimos días, al activar decididamente el «modo K» en el menú de opciones de la campaña electoral y redoblar su embestida contra la oposición de cara a las PASO del mes próximo.
Massa y compañía escogieron a Patricia Bullrich como blanco particular, por delante del libertario Javier Milei, lo que permite suponer -en este caso- que el economista también representa un peligro latente para el peronismo, no solo para Juntos por el Cambio (JxC), en tanto y en cuanto logre absorber a votantes desencantados con el actual Gobierno. Algunos analistas políticos, en efecto, lo venían planteando desde hace meses, antes de que estalle la polémica por la presunta venta de candidaturas en La Libertad Avanza.
De todos modos, es Bullrich quien aparece hoy en el escenario electoral como la principal destinataria de los embates del oficialismo, incluyendo una cuestionada intervención a su Instituto de Estudios Estratégicos en Seguridad (IEES). Esa decisión del Gobierno, a su vez, generó que los máximos referentes de JxC dejaran por un momento de lado la interna partidaria y cerraran filas en defensa de la ex ministra.
La arremetida de Unión por la Patria (UxP) contra Bullrich puede leerse como mínimo de dos maneras: por un lado, el intento de ese espacio de «subirla al ring» con vistas a las PASO y así confrontar con ella, antes que con Horacio Rodríguez Larreta, entendiendo que sería preferible para las aspiraciones de Massa competir en octubre contra un «halcón» de la oposición, en lugar de un dirigente con un perfil menos radicalizado.
En el oficialismo consideran que Massa tendría mayores probabilidades de éxito en los comicios generales frente a Bullrich que ante Rodríguez Larreta como candidato presidencial de JxC, al evaluar que el ministro de Economía y el alcalde porteño deberían salir a pescar «en la misma pecera de votantes moderados» después de las primarias y en ese caso, el dirigente opositor podría beneficiarse más con aquellos que se sienten decepcionados por el actual Gobierno -que no son pocos-.
En principio, sería ese el escenario que el peronismo intenta evitar al «subirle el precio» a Bullrich. Sin embargo, dada la vigorosidad de la embestida en su contra, en medio de una ya lanzada campaña de miedo por parte de UxP, otra lectura que podría sugerir esta situación es que el Gobierno en efecto observa en la ex ministra de Seguridad a una rival de cuidado y procura lisa y llanamente esmerilarla. Sobre todo después de la difusión de algunas encuestas sobre intención de voto que la ubican como amplia favorita frente a Rodríguez Larreta en la interna de JxC.
Es decir, podría tratarse de un acto reflejo propio de una coyuntura determinada más que de un intento de instalación de una precandidata presidencial con la que el peronismo preferiría competir el próximo 22 de octubre, una vez superada la instancia de las Primerias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) prevista para el mes que viene: el 13 de agosto.
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«Con el cuchillo entre los dientes»
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El propio Massa endureció su discurso en los últimos días, mientras otros referentes del oficialismo insistieron en bramar advertencias sobre «sangre y muertos» en las calles si JxC gana las elecciones de este año. «Cuando el peronismo intuye que puede perder, se te viene encima con todo. Te atacan con todo lo que tienen. Siempre ha sido así. Nosotros lo único que pedimos es que nos jueguen limpio», dijo a Noticias Argentinas una fuente bullrichista.
«Dos veces la Justicia planteó que una intervención al IEES era improcedente y ellos fueron y lo intervinieron igual, sin ningún motivo. Están jugando sucio y creemos que esta campaña sucia incluso podría incrementarse a medida que se acerque la fecha de la votación (en referencia a las PASO)», agregó. Asimismo, indicó: «A todos nuestros fiscales lo que les estamos diciendo es que se preparen para cuidar los votos con el cuchillo entre los dientes este año, porque va a estar brava la cosa».
Mientras tanto, Bullrich sigue adelante con sus recorridas, buscando robustecer especialmente a sus precandidatos en distintos partidos de la provincia de Buenos Aires. Este escenario de primarias en la mayoría de los distritos, incluyendo en aquellos en donde actualmente gobierna JxC, generó malestar puertas adentro en la alianza opositora: «A nuestros intendentes mucha gracia no les hace, pero bueno, así son las internas. Tendrán que competir», sostuvo la fuente consultada por esta agencia.
Se salvaron de poner en riesgo su continuidad en el cargo, como casos excepcionales, los jefes comunales de Vicente López, Soledad Martínez, y de General Pueyrredón, Guillermo Montenegro, por ejemplo: supuestamente, por su condición de «neutrales» en la disputa entre «halcones» y «palomas» del PRO. Otros dirigentes de peso dentro de JxC en el Gran Buenos Aires no corrieron la misma suerte, como Diego Valenzuela en Tres de Febrero: allí Bullrich eligió a un ex referente massista, Gustavo Spalletti, como su precandidato a intendente.
Si bien Bullrich propone al larretismo reunirse en un desayuno de camaradería el lunes 14 de agosto próximo, independientemente del resultado electoral de las PASO, para limar eventuales asperezas, aplicar cicatrizante de rápida acción a las heridas que pueda ocasionar la actual interna y afinar el lápiz para trazar una estrategia de campaña conjunta y consensuada de cara al 22 de octubre, puertas adentro en el espacio que lidera la ex ministra de Seguridad algunos magullones ocasionados durante el cierre de listas aún permanecen en vías de sanación.
Por ejemplo, existen quienes creen en filas del bullrichismo que en partidos de la primera sección electoral podría producirse en las PASO un corte de boletas en la sección local, después de que referentes distritales de ese espacio quedaran fuera de las nóminas de precandidatos por decisiones políticas. Allí, quienes se encargaron de establecer «este sí, este no», además de la propia ex ministra, fueron Sebastián García de Luca (delfín de Emilio Monzó) y Joaquín de la Torre, después de que el ex armador provincial de La Fuerza del Cambio Gerardo Milman quedara relegado en la mesa de toma de decisiones.
La provincia de Buenos Aires será nuevamente este año escenario de una batalla electoral determinante, tanto en la interna de JxC como en la posterior contienda por el poder entre la alianza opositora y UxP. Allí el kirchnerismo reunió en la boleta a sus espadas políticas estelares, incluyendo al gobernador Axel Kicillof, a Máximo Kirchner y a Eduardo «Wado» de Pedro, en busca de retener ese territorio. En octubre se espera que Massa lidere la nómina de candidatos del oficialismo, como aspirante a la Presidencia de la Nación, después de superar al militante social Juan Grabois en las PASO.
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No más de cinco puntos de diferencia
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Los estrategas políticos de JxC evalúan escenarios posibles allí en la Provincia, en función de los resultados de recientes encuestas sobre intención de voto. En ese sentido, consideran que en la actualidad el mandatario bonaerense luce robusto, aunque con un piso electoral bajo. Este contexto entusiasma a la coalición opositora: «A Kicillof lo tenemos en alrededor de 37 puntos y nosotros estamos en 35. Es decir, puede pasar cualquier cosa», dijo a Noticias Argentinas una fuente de PRO.
«En la provincia de Buenos Aires la variable de ajuste es el peronismo, no Juntos por el Cambio. Y ellos están con un piso bajo ahora y lo que pueda suceder en octubre va a depender mucho de cómo quede el escenario luego de las PASO», agregó. Siguiendo con esa línea de razonamiento, planteó que cuando más cerca quede JxC de Kicillof el 13 de agosto mayores serán las probabilidades de que se active el llamado «voto útil» de cara a las elecciones generales.
En el caso de abrirse esa instancia de polarización entre el gobernador bonaerense y el vencedor de la interna entre Diego Santilli y Néstor Grindetti, la candidatura de Carolina Piparo de La Libertad Avanza podría verse perjudicada, según la fuente consultada por esta agencia: «Nosotros a ella la tenemos en el orden de los 9 puntos y esos votos podrían reducirse a la mitad después de las PASO si logramos construir un escenario de confrontación mano a mano con el peronismo», evaluó.
«Para que se active el ´voto útil´ nosotros deberíamos quedar a no más de 5 puntos de Kicillof en las PASO, pero insisto, puede pasar cualquier cosa. Si llegamos a perforar el techo de 40 puntos en octubre -en la provincia de Buenos Aires- creo que tenemos grandes chances de ganar incluso la elección nacional en primera vuelta», sostuvo la fuente consultada por esta agencia. De momento, en filas de JxC, Santilli aventaja a Grindetti, aunque la performance de ambos está supeditada al rendimiento electoral que alcancen Rodríguez Larreta y Bullrich, respectivamente, en las primarias de ese espacio.
El kirchnerismo, por su parte, superpobló de dirigentes camporistas sus listas tanto en la Provincia como en la ciudad de Buenos Aires, lo que ciertamente podría constituirse en un escollo con el que Massa debería lidiar en el Congreso de la Nación si la fórmula que integra con el jefe de Gabinete, Agustín Rossi, resulta victoriosa este año. Es decir, si el ministro de Economía logra convertirse en el sucesor de Alberto Fernández, ¿qué respuestas encontrarían en el Parlamento de parte de legisladores del núcleo duro K frente a proyectos relacionados eventualmente con aperturas comerciales, incentivos para atraer inversiones extranjeras o bien vinculados con el acuerdo de la Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI), entre otros?.
El propio Máximo Kirchner renunció como presidente del bloque de diputados del oficialismo, y desató así una nueva oleada de turbulencias internas en la gestión de Fernández, con motivo del pacto con el Fondo en su momento. O sea, la mirada que pueda tener Massa sobre las medidas indispensables para que el país consiga salir de la crisis, bajar la inflación, apuntalar una estabilidad económica con tendencia de crecimiento sostenida y combatir la pobreza generando trabajo genuino, por ejemplo, ¿coincide con la del kirchnerismo, con la que profesa Cristina Kirchner y su círculo estrecho? ¿El camporismo respaldará sus propuestas en el Congreso o llegado el caso jalará de la cuerda y tensará relaciones como sucedió con el hijo de la vicepresidenta?.
De momento, Massa y el oficialismo en general se permitieron «celebrar» que la inflación se desaceleró por tercer mes consecutivo, al ubicarse en 6 por ciento en junio pasado, para un acumulado anual de ¡115,6%!, mientras juega al fleje con sus chicanas hacia la oposición y levanta día tras día su perfil: más que titular del Palacio de Hacienda y precandidato presidencial, ya luce casi convertido en una suerte de «primer ministro» del maltrecho gobierno de Fernández de cara a las PASO.
(*) – Director periodístico de la agencia Noticias Argentinas (NA); erodriguez@noticiasargentinas.com.ar; TW: @efrodriguez012.

Primicias Rurales

 

Pesca. El pato de la boda. Las redes de arrastre

Legislación burocrática e ineficaz sobre trazabilidad en la pesca

Revista Puerto - Chubut - Puerto Madryn - Descarga de langostino congelado - foto 02

Por César Lerena
Mar del Plata, 17 julio (PR/23) –La Dirección Nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera (la Dirección) dictó la Disposición 26 el 25/10/2022 por la que crea el Sistema Federal de Información de Pesca y Acuicultura (SiFIPA); por su parte, en la Orden del Día 720/2023, la Comisión de Intereses Marítimos, Fluviales, Pesqueros y Portuarios y, la de Presupuesto y Hacienda, aprobaron un proyecto de ley de “Sistema Único de Trazabilidad de los Productos de la Pesca y la Acuicultura (SUTraP), al consensuar los proyectos de los diputados García (76-D-2022) y Selva (1708-D-2022).

Los mecanismos de ordenamiento de estas dos iniciativas son, a nuestro juicio, inadecuados; por un lado, una Disposición de una simple Dirección para ser aplicada a terceros, cuando la Autoridad de Aplicación (la Secretaría de AGyP) y el Consejo Federal Pesquero, debieron hacerlo y, por otro, un proyecto de Ley para legislar sobre una simple herramienta operativa, encorsetando un instrumento que puede requerir adecuaciones periódicas. Como nota de color: ¿Para qué se titula a estos Sistemas con nombres rimbombantes, si después terminan abreviándolos con las rebuscadas siglas de SiFIPA y SUTraP? que recuerdan a los gremios de los pasteleros o tranviarios, con todo el respeto por éstos.

Ambas iniciativas, además de ser absolutamente burocráticas, no solo desnaturalizan el destino y el objeto para la que fue diseñada la Trazabilidad y Recall, sino que, además, a los efectos buscados de controlar la legalidad son igualmente ineficaces. Como están planteadas, no se resolverá con ninguna de estas normas la pesca ilegal (INDNR) extranjera sobre los recursos migratorios argentinos. A ambos proyectos, les faltaría transitar la banquina de pescadores y, después, unificar criterios entre estas iniciativas, antes de ponerlas en vigor, de otro modo, a quienes producen, les dificultan la tarea de producir más y mejor.

Con la aparición en 1986 de la Encefalopatía Espongiforme Bovina en la Unión Europea y la sanción de la Ley de Bioterrorismo del Gobierno de Estados Unidos, se revitalizó la aplicación de sistemas de trazabilidad, como una herramienta fundamental para dar mayor seguridad al consumidor, ante un incidente alimentario.

La Trazabilidad es una metodología, mediante la cual se establece y mantiene proce­dimientos documentados de identificación permanentemente en el rótulo del alimento, desde su origen y durante todos los procesos, que incluyen la captura o producción, industrialización, almacenamiento, comercialización y consumo; de tal forma, que en cualquiera de estas etapas, pueda conocerse en forma rápida y segura, el origen de la materia prima y los procesos sufridos previos al consumo, para actuar en consecuencia y proteger la salud del o los consumidores afectados y los que potencialmente pudieran verse aquejados por haber adquirido o ser  potenciales adquirentes del alimento en cuestión (César Lerena “Calidad y Seguridad Alimentaria”, Ed. Fundación Agustina Lerena, 2013).

Esta Trazabilidad se logra mediante procedimientos y registros de identificación de un producto único o en lotes, según se trate y, a su vez la identificación se realiza sobre un rótulo, accesible a todos, relacionando en forma inequívoca el documento con la materia prima o producto allí descrito.

La rotulación o identificación que acompaña a la materia prima o el producto indica, mediante el código que se utilice, la totalidad de la traza. Una codificación numérica o alfanumérica adecuada, desde el origen hasta al consumidor lleva unos sesenta (60) caracteres que permiten conocer a todos los usuarios en detalle, la especie, el buque, el lugar de captura y/o proceso, el tipo de proceso, el año, día y hora de todas las etapas, hasta el comercio minorista y, puede llevar setenta (70) caracteres cuando se agregan servicios de alimentación en comedores industriales, escolares, etc. En cualquier caso, la codificación asegura el conocimiento preciso de todas las etapas en cualquier momento que se requiera a cualquier lector del rótulo. Es decir, una visión retrospectiva del producto, rastreabilidad, tracking o trazabilidad.

Para garantizar la aplicación de la Trazabilidad, se requieren auditorías que incluyan una certificación continua de las etapas de captura, desembarque y procesamiento industrial y el posterior control de policía sanitaria habitual.

La aplicación de la Trazabilidad y el Plan de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP, por su abreviatura en inglés) son una de las formas más  eficaces de tener bajo control las acciones accidentales o intencionales que provocan consecuencias negativas graves para la salud o la muerte de personas u ocasionan daños a las economías de los países, como consecuencia de restricciones comerciales internacionales, derivadas de la aparición de enfermedades humanas o animales, o por la falta de confianza extranjera en los controles sanitarios locales. La trazabilidad no es en sí mismo un mecanismo que asegura inocuidad, pero en forma indirecta, por la información a consumidores y/o empresas, puede ser una interesante herramienta de mejora continua de calidad.

Ahora, suponiendo que el Estado quisiese aprovecharse de esta herramienta -creada originalmente para ser usada por los empresarios- con el objeto controlar la pesca ilegal; evitar la pesca por encima de las cuotas o autorizaciones otorgadas; impedir las subdeclaraciones de captura y desembarco; controlar eventuales evasiones fiscales, etc. las normas citadas (Disp. 26 y proyecto de Ley) no lo hacen y tampoco cumplen con el objeto principal del destinatario de la primera venta y los posteriores destinatarios (nacionales o extranjeros) de conocer con certeza el origen y las distintas operaciones y procesos sufridos por la materia prima original.

El sistema cuya aplicación impone la Disposición 26 (SiFIPA), como hecho positivo, digitaliza lo que PESCA y SENASA hacen en versión papel desde hace 50 años; pero, sus resultados son inciertos. Puede que contribuyan a evitar la evasión, pero, de ninguna manera, puede entenderse como un Sistema de trazabilidad.

Los “Considerandos” de esta Disposición de la Dirección refieren a emitir el Certificado de Captura Legal «una vez constatadas las condiciones en las que fuera realizada la captura» (sic), cuestión que de no contar con inspectores profesionales o auditores independientes, muy bien remunerados, garantizados en su seguridad y que cuenten con suficiente respaldo tecnológico a bordo, “la constatación” resulta de cumplimiento imposible y, ello queda de manifiesto cuando los mismos considerandos de la Disposición 26 indican: «se han manifestado las diversas complejidades que existen al momento de determinar los efectivos volúmenes de captura a bordo» y amplía, se busca «que las cantidades y la identificación de los numerosos recursos pesqueros efectivamente obtenidos sean determinados con un mayor grado de precisión en las plantas de procesamiento pesquero», seguramente, analizando los rendimientos hipotéticos o el ingreso a las plantas, tareas que nadie realiza en forma permanente en todos los horarios de producción. No es posible asegurarlo, con la metodología de control imperante que -en muchos casos- tolera el procesamiento de mercaderías fuera de todo control en establecimientos de terceros, que dan lugar a la circulación de mercaderías en “negro”; en perjuicio, de las empresas que tienen todos sus procesos registrados, al igual que su personal, que deben competir con mayores costos. La dificultad se agrega por el alto número de operarios no registrados, ya que del control de sus rendimientos se conocería la producción cierta.

La trazabilidad sin control presencial no es viable. No solo porque sería inaplicable; sino, porque mientras se certifica la trazabilidad a productos sin control, se podría estar descartando al mar. La trazabilidad sin acuerdos sobre la pesca ilegal (INDNR) de los recursos migratorios originarios de la ZEE en alta mar, en el mejor de los casos, ordenará el 50% de stock disponible en el Atlántico Suroccidental.

Referir, como dice la Disposición 26: “Que ello dará lugar a concentrar los datos sobre la materia prima capturada, el registro de la información sobre las actividades relacionadas con estos productos durante el procesamiento y la identificación final de los productos salientes y sus destinos”; es ciertamente desalentador. Que a esta altura, la Subsecretaría de Pesca y la Dirección de Fiscalización no tenga una información promedio precisa; sin tener en cuenta, además, los procesos industriales que se realizan, como el glaseado (agregado de agua); la incorporación de otros componentes vegetales u otros (harinas, rebozadores, aceites, quesos, etc.) en un sistema de control integrado y confiable, debería permitirnos precisar el volumen total por especie capturada, procesada y comercializada, “blanqueando” no solo las operaciones desde el punto de vista biológico, sino también evitar la evasión fiscal, uno de los principales sostenes de la pesca ilegal (INDNR).

El entrecruzamiento de información, que en la actualidad no se efectúa en forma exhaustiva, debería ser muy útil para reducir la evasión y/o la subdeclaración en los desembarques y/o el ingreso de productos elaborados en plantas fasoneras no controladas, etc., incluso, cuáles puedan ser los volúmenes irregulares; pero, de ninguna manera asegurar la aplicación de un sistema de trazabilidad.

Igualmente, no es viable que, «a efectos de comprobar el origen legal de las capturas en aguas jurisdiccionales argentinas, el procesamiento o reprocesamiento a bordo…tener en cuenta la verificación por parte de la Dirección de la vigencia de los permisos y la composición de las capturas» y, menos aún, dar certeza a un sistema de trazabilidad. Lo mismo puede decirse respecto al uso de “monitoreo satelital” que, en el mejor de los casos, podría aplicarse a determinar el origen de una no constatada captura. Otro tanto podría observarse, respecto a la probabilidad de comprobación por parte de la Dirección de la veracidad de las declaraciones juradas.

La utilización de cuatro módulos de acceso denominados “Parte de Pesca Electrónico”, “Actas de descarga”, “Transacciones Comerciales” y “Distritos”, más allá de digitalizar un mecanismo ya aplicado, no garantiza la trazabilidad del producto que se captura, desembarca, transporta, procesa, almacena y comercializa.

Luego, se recuerda, que por Res. 514/2009 de la SAGPyA se aprobó el Régimen de Inscripción; cuestión que ya se había establecido en la Ley 24.922 en 1998 y, ahora, el proyecto de Ley citado crea otro, generando nuevos registros duplicados para alegría de escribanos y fotocopiadores, etc., pérdida de tiempo y dispersión de la información. Tal vez ha llegado la hora de que el Estado tenga un solo Registro para cualquier efecto.

Refieren también los considerandos «que la trazabilidad de los recursos, productos y subproductos pesqueros debe entenderse como la capacidad de consultar el movimiento de un alimento a través de etapas específicas…». No. No puede entenderse ello si no se identifica el rótulo del producto, desde su origen y durante todas las operaciones hasta el consumo; de forma tal, que, cualquiera de estas etapas, se puedan conocer en forma inmediata y segura las operaciones. La rotulación o identificación -como hemos dicho- debe indicar mediante el código que se utilice, la totalidad de la traza (desde el origen hasta el consumo) sin tener que apelar a ningún registro, sea éste de papel o digital. La Disposición 26 es absolutamente imperfecta y no puede considerarse ésta un Sistema de Trazabilidad, ya que no cuenta con varias cuestiones centrales:

La primera, -como dijimos- verificadas a bordo todas las operaciones y los partes por inspectores o auditores independientes; la segunda, debe prohibir los transbordos fuera de los puertos; la tercera, debe contar con un sistema de control confiable a la descarga, ya que un control “débil” contribuye a “blanquear” el origen o sustituir especies; operación que debe estar coordinada con el control al ingreso a la planta industrial o transbordo en puertos; la cuarta, control efectivo del proceso en las plantas e ingreso en cámaras; quinto, el análisis de los stock y los rendimientos probables y admitidos; sexto, contemplar los aspectos relativos al trabajo esclavo y el tráfico de drogas, los que junto a la pesca subsidiada están tipificadas como pesca ilegal (INDNR) y séptimo, y lo más importante, para garantizar la trazabilidad, no alcanza con registros documentales anexos a la materia prima y/o el producto en la góndola; ambos, materias primas y productos, deben por sí, en sus rótulos, identificar en forma suficiente, mediante un sistema de códigos, todas y cada una de las operaciones y procesos, desde el origen hasta el consumidor, que solo accesoriamente se registran en documentos ahora digitales.

La Trazabilidad supone mayores garantías a los compradores primarios, importadores y consumidores; ahora, implica un mayor costo agregado. Si no se diseña un sistema sencillo y de fácil implementación hará menos accesible el producto en el mercado interno y le quitará competencia en el mercado internacional. Con el agravante que la Disposición 26 no evitará la Pesca ilegal (INDNR) de los recursos migratorios originarios de la ZEE por parte de buques extranjeros, a pesar de referirse en varios párrafos al “área adyacente de la ZEE”. Ni siquiera, tiene previsto controlar los buques en tránsito (en supuesto paso inocente) que transportan productos pescados ilegalmente y, por supuesto, los buques extranjeros no estarán incorporados al registro nacional.

La certeza de la información agregada, será útil para contrastar con la identificación de la materia prima/producto si se efectúa en un parte de pesca electrónico antes de ingresar a puerto (y su posibilidad en las embarcaciones con escasa tecnología) destinada a un control central e, independiente, a los controles en el desembarco y, la información la fiscaliza un inspector a bordo (Decreto 4238/68; Ap. 1.1.2. Dec 1714/83 Res. exSENASA 206/95); luego se registra en el desembarque bajo control “ciego”; se verifican los transportes, acceso a plantas, procesos, almacenamiento y comercio. “El hombre es bueno, mejor si se lo controla”. Las empresas competitivas se sacan de encima a sus competidores agregando exigencias a las reglas de juego.

Las estadísticas pueden resultar más eficientes con este sistema, en tanto y en cuanto se incorporen todos los controles que no se realizan en la actualidad y los que se realizan sean “seguros”. No alcanza con cambiar papeles por un sistema digital con carácter de declaración jurada. Muchas veces “los documentos” no reflejan los verdaderos procesos. Conocemos casos en lo que se utiliza la pesca para enmascarar la exportación de drogas que se detectan al ingresar en el país importador (Caso Langostino, etc.). Suponiendo que mejoren las estadísticas de las actividades registradas, ello no habrá de significar estar aplicando un sistema de trazabilidad y, menos aún, controlando la pesca ilegal (INDNR) extranjera, como dijimos.

La implementación de un Sistema de Trazabilidad supone un procedimiento de Recall, es decir las acciones planificadas frente a la denuncia de un incidente o accidente, que no está explicitado en la Disposición 26 citada ni en el proyecto de Ley. “No hay Trazabilidad sin Recall” (Lerena, César y Lerena, Joaquín “Manual de Procedimientos de Trazabilidad y Recall”, 10/2/2013).

En la Parte II, nos referiremos al proyecto de ley de “Sistema Único de Trazabilidad de los Productos de la Pesca y la Acuicultura, aprobado en las Comisiones de Intereses Marítimos y Presupuesto de la Honorable Cámara de Diputados.

Finalmente, a los efectos de la exportación, además de determinar en forma fehaciente el origen, la trazabilidad, la aplicación de planes HACCP y otros de calidad, la Argentina, -en forma directa o a través del MERCOSUR- debe acordar con los países importadores para que no adquieran productos pesqueros, donde no esté garantizado, que los productos no proceden de la pesca ilegal (INDNR) como es el caso, de los extraídos en el Atlántico Suroccidental por parte de China, el Reino Unido de Gran Bretaña, España, Corea y Taiwán entre otros. Las autoexigencias mal diseñadas pueden resultar barreras paraarancelarias.

Primicias Rurales

Fuente: Revista Puertos

La política no es mentira, cinismo, pillaje y robo

La política no es mentira, cinismo, pillaje y robo

Por Álvaro De Lamadrid* .
Buenos Aires, 17 julio (especial para NA – PR/23) — «El Kirchnerismo es una organización política criminal». Lo denunciamos desde antes de la llegada al poder nacional de los Kirchner en 2003, cuando la democracia fue reemplazada por una autocracia neopresindecialista.
Ese despiadado populismo, impregnado de las condiciones peculiares del matrimonio dinástico que instauró este régimen, siempre mantuvo un patrón que configuro esta especie de locura que todos los argentinos hemos padecido en mayor o menor medida. Hablo de la mentira, el cinismo, el pillaje y el robo como forma de hacer política, como concepción de la política.
Recuerdo que cuando hablaba del kirchnerismo como «organización política criminal en 2003», una inmensa mayoría no me creía y hasta me atacaba. Les parecía una barbaridad esa afirmación.
Nunca me impactó esa actitud. Las personas, en ocasiones, les hacen decir a sus deseos algo diferente a lo que la historia y la verdad les muestran y, se cierran, sin estar dispuestos a escuchar y extraer trascendentales lecciones del pasado en beneficio del país.
Ciertamente, me preocupaba más, aquellos que sabiendo que nuestros señalamientos eran ciertos y, determinaban, que antes de que salga el sol podríamos perder nuestro país; decidían autoconvencerse que la madurez democrática de los argentinos y la fortaleza de las instituciones impedirían ese peligro que acechaba.
Entre esas dos posturas de la sociedad argentina, «no creer y/o creer sin preocuparse», han pasado 20 años. Y en este tiempo, todos los argentinos hemos visto el desmoronamiento político, institucional, económico, educativo, cultural y social de nuestra amada Argentina.
Pasamos de la cacofonía de los salvadores de la patria, los campeones de los Derechos Humanos y del progresismo de la liberación, a la cacofonía, de la organización piramidal de corrupción, el gobierno de las valijas de Cristina que viola Derechos Humanos y apoya a dictaduras, a los responsables de la instalación del narcotráfico en el país, a los que persiguen opositores, jueces y periodistas; a los que cayeron en los brazos de Irán y nombraron jefe del Ejército a Milani, y a los que dicen ya no se puede hacer nada, el país se perdió.
En estos 20 años, la catástrofe de las políticas del kirchnerismo se iban desarrollando ante nuestros ojos, pero se desdibujaban por un relato absurdo que gozaba de buena salud, abonado por la falta de tratamiento cierto de las noticias que ocurrían, silenciadas con aceitadas pautas oficiales, prebendas y distintos procesos de miserabilidad de todos los factores de la sociedad.
Hubo un tiempo, en esta historia, en el cual la sociedad quito la mirada del mal. Por miedo, autocensura, benevolencia, autocomplacencia, oportunismo, calculo, conveniencia, connivencia, por intereses o por complicidad y colaboracionismo. Son procesos dolorosos. Crecer es necesario pero doloroso.
Es tan culpable quién comete el crimen, como el que lo consiente. Sin el brazo ejecutor los delirios de Cristina nunca se hubieran concretado.
No fue magia, hubo muchos cómplices que permitieron que esto pasara, desde sus funcionarios actuales y pasados, hasta los arrepentidos que se quieren reciclar, falsos opositores, funcionarios judiciales, sindicalistas, periodistas militantes, Ongs y muchos más.
Los colaboracionistas del régimen, lo conozco bien. Pasó en Santa Cruz y en el país y también es un proceso que se dio en Venezuela.
El resultado del paso del poder del kirchnerismo, ha sido extirpar a otras generaciones de argentinos, desgarrando el alma del país más rota de lo que estaba. Abriendo viejas cicatrices y causando nuevas, más lacerantes y devastadoras.
La adicción al poder bruto y al dinero para subyugar a los argentinos del kirchnerismo hizo más daño que muchas dictaduras blandas; porque bajo la apariencia democrática los DDHH quedaron a tiro de lapicera de una persona, que busca el pensamiento único para someter a la Nación.
El régimen kirchnerista generó innumerables «Salas o Senas» que son bancados por los pobres del Conurbano que al comprar un paquete de fideos pagan un IVA descomunal, para que sean sus brazos ejecutores (como Milagro Sala en Jujuy o Emerenciano Sena en Chaco).
El poder sin control siempre oprime. Ningún oprimido tiene justicia si quién lo tiene que juzgar es su opresor.
El cinismo de Massa y el kirchnerismo no tiene límites. No he perdido la capacidad de asombro ante el cinismo político. La maldad líquida ejecutada desde el cinismo político. Parecen hasta infantiles las mentiras del kirchnerismo, pero no lo son. Son una peligrosa y cruel política de estado. «Vaca Muerta es mía y la hice yo te están diciendo».
La nueva política requiere no ser cínica. El cinismo político no es el de Juan o de Pedro, es un método político.
Hay que dar la lucha cultural. No hay que ser cínico, no se les gana en cínicos a estos fariseos de la política, ahí ganan ellos.
Me preocupa que los cínicos políticos manejen la inteligencia artificial y las relaciones y políticas internacionales.
Pero más me preocupa que hay quienes optaron por el cinismo.
Hay que correr al cinismo de la política.
El debate político que nos plantean nos lleva a pronunciar palabras emancipadoras. A Sergio Massa le aplica todo lo que plantearon grandes escritores: El hombre mediocre (José Ingenieros), El ogro Filantrópico (Octavio Paz), La sociedad abierta y sus enemigos (Karl Popper).
«Si se va Massa, pobre país», te dicen desde ese sector que lo promociona y financia. Pero, si ya somos un pobre país. A mí siempre me han ganado los kirchnerista desde el insulto, las operaciones y jugadas sucias, pero no desde la memoria.
El que elige el campo de batalla va con ventaja a la pelea. La mentira y el cinismo no es un argumento para iniciar un diálogo o debate, es un prerrequisito no actuar así.
La lucha cultural nuestra es distinta. Es decir, y mostrar con acciones claras, nítidas, contundentes y libre de sospechas que uno es opositor y ellos son oficialistas.
Este espanto que vivimos no se puede prolongar y no le deja nada al país ni a nadie.
Hay algunos que no son nítidos opositores por eso el gobierno se anima a mostrarse además como oposición.
Por eso, Cristina Kirchner y Sergio Massa, quieren ocupar todo el tablero y jugar con las blancas y las negras.
«Hasta es posible que gane el oficialismo», esas bolas empiezan a hacer correr desde las publinotas y el festival de entrevistas pagas. A mí me gusta la inteligencia criolla no la picardía criolla. Soy un admirador de la inteligencia criolla, pero tengo desagrado por la picardía criolla. El premio Nobel no es por pícaro sino por inteligente. Hay que ganar la elección para terminar con esto.
Votar a Massa es lo más parecido a reelegir a Alberto. Ambos reclutados por Cristina. Errores forzados para retener la provincia de Buenos Aires y el poder en el PJ/ Kirchnerista.
Cristina logró su cometido, llenar el Congreso de la Cámpora y ultra K para torpedear el cambio y se cargó nuevamente al PJ tradicional y al Frente Renovador.
Después que Massa pierda o gane le da igual. No lo puso para ganar. Otro Alberto, con más financiamiento y soporte del empresariado prebendario y la corporación sindical mafiosa.
A ambos los deja hacer sin importarle como resulte todo. Uno no pudo evitar sus condenas y el otro no podrá evitar su cárcel. No confía en Massa, sabe que debe arreglarse sola. El plan platita de Massa para llegar con algo de aire a las elecciones a costa de los jubilados, las provincias, el campo, los importadores y la soberanía nacional, también tiene su efecto espejo en Rodríguez Larreta.
Este, compra dirigentes con cargos con la plata de los contribuyentes. De derecha, izquierda, autopercibidos liberales, lo que sea. Sumar cueste lo que cueste. Pagan los contribuyentes.
Mismo método que Massa. Todo vale, Todo tiene precio, todo se compra y todo se vende. Salimos con cambios que dejen atrás al pasado y sus cómplices.
Hay que polarizar el debate y la discusión del futuro. Esa es la polarización buena en política. Como puede ser, que algunos propongan la pasividad anodina y obligar a nuestros policías a jugarse la vida en las calles y, a la vez, limitamos sus funciones y tareas, castigándolos aún más de lo que ya se los castiga con los bajos salarios y las pésimas condiciones de trabajo a los que se los somete.
Una nueva sociedad no se construye desde alianzas entre aparatos de las oligarquías políticas, empresariales y sindicales desgastadas que solo buscan reciclarse para mantener su cuota de poder.
El reto es hacer cumplir los propósitos de la CN y erradicar el hambre y el maltrato institucional, priorizando a los niños, a la justicia, a las víctimas como prioridad y no a los victimarios.
Terminar con el hambre. Hacer que se recupere y expanda la clase media.
El debate no puede ser más de lo mismo, entre «mediocres malos y mediocres buenos».
Más de lo mismo de lado a lado. No puede no haber debate sobre una nueva política pública, con enfoque de salud pública y educación y una estrategia para acabar con el negocio del narcopiqueterismo.
El Kirchnerismo nos deja un gran esquema Ponzi. Al igual que Bernie Madoff, el Kirchnerismo tiene su propia estafa piramidal utiliza, la que utiliza hace 20 años a nivel nacional para empobrecer a la población y hacerse millonarios ellos y sus cómplices.
Con la economía paso lo mismo, la destrucción siguió, con la crisis energética, el transporte, la banca, obras pagadas con sobreprecio y adendas que nunca se comenzaron y las que tuvieron la suerte de arrancar nunca se terminaron.
Todo esto, hizo que el Kirchnerismo para mantener un relato que solo fue `magia` gracias a los millones de pesos en esta estafa piramidal al pueblo argentino se mantuvo saqueando las cajas del Estado, como las AFJP, imprimiendo temerariamente como si no hubiera mañana en Ciccone, con los préstamos del narcoestado de Miraflores, subiendo los impuestos y creando nuevos como las retenciones al campo y el impuesto a la riqueza entre otros.
No existe este tipo de política populista sin plata y cuando esto llega a su fin nos encontramos con lo mismo que paso en el 2015: inflación por las nubes, sin reservas en el BCRA, sin producción con miles de pymes cerradas, alto desempleo, pobreza e indigencia de más de la mitad del país que tiene peores indicadores tanto sociales como económicos que un país que está en guerra como es Ucrania.
Mientras tanto, el PJ con astucia delictiva, cuando se les venía un nuevo caso María Soledad en Chaco, un crimen aberrante del poder, desvío la atención a Jujuy con intento golpista para tapar esto.
Estuve en Chaco en la Marcha y con Gloria, la madre de Cecilia.
El gobernador de Chaco, Capitanich, Cristina y Massa agarraron la piedra que le tiraba el pueblo chaqueño y se las tiraron a Jujuy.
Montaron en horas incidentes organizados para tapar crímenes de lesa humanidad. Cuando se les venía la noche tiraron la pelota afuera embarrando a otro gobierno.
El kirchnerismo se autopercibe representante del progresismo, de los jubilados y trabajadores, pero atrás de su candidato Massa, se encubre lo más rancio del empresariado prebendaría.
Massa es el candidato de los empresarios de los cuadernos que sostenían al kirchnerismo y, a los cuales Cristina les debe tanto por sus favores en la Justicia.
Los empresarios de los cuadernos conforman «el clientelismo Premium» de Massa, CFK los deja ser, esperando la devolución de gentilezas en la causa criminal que la apremia.
La única utopía de Massa hoy es poder cumplirle al Fondo y vender un nuevo acuerdo que ya debía estar realizado como un gran logro. A la vez cerró un acuerdo con los narcopiqueteros y, les prometió mantenerles sus kioskos a cambio de apoyo electoralista.
Nunca vamos a salir adelante garantizando la impunidad a una mafia que vive del Estado.
Massa y Malena Galmarini sintetizan la praxis menemista y kirchnerista, con un matrimonio que cope el poder rodeado de empresarios rapaces para sustraer al estado los recursos para someter voluntades y perpetuarse.
Hay pobres en el país porque el peronismo organiza el estado para delinquir. Aquí la gente no tiene un estado que la cuida, sino que debe cuidarse de este.
Los ataques del kirchnerismo a la oposición, la Justicia y la democracia que se han convertido en la alfa y omega de su política de demolición institucional.
La perorata del kirchnerismo se volverá más febril e incendiaria en estos meses venideros.
Este momento de la Argentina necesita un gobierno que cumpla las leyes, que llegue con ideas claras, las sostenga y las lleve adelante.
Patricia Bullrich garantiza que no haya impunidad, tomas, saqueos, ataques a la propiedad privada. Grabois, Moyano, Baradel, Menéndez, Pérsico, Milagro Sala, los Senas que se replican en todo nuestro país si delinquen van presos.
Armar cualquier rejunte para ganar, incorporando a quiénes nos trajeron hasta acá; bajo el pretexto de la gobernabilidad, es no aprender de la historia.
Quiénes te condicionan cuando sos gobierno, se reciclan, pero no son leales a las ideas de cambio y; se te rebelan como los mercenarios de Putin.
Que no nos ganen las milicias de la mentira, el cinismo, el pillaje y el robo. Que gane la gente y con ellos el cambio, que, por mandato ciudadano, el nuevo gobierno de la fuerza del cambio deberá sostener y concretar.
(*) – Dirigente UCR/Juntos por el Cambio.

Primicias Rurales

Fuente: Noticias Argentinas

En un mismo lodo: el análisis político de Marcelo Longobardi

En un mismo lodo: el análisis político de Marcelo Longobardi

Buenos Aires, 12 julio (PR/23) — De manera tormentosa y con algunos resultados imprevisibles, el sábado 24 de junio pasado se presentaron las listas de candidatos para las elecciones primarias de agosto próximo.

Elecciones primarias es una forma de decir, porque al ser simultáneas y obligatorias, actúan como una primera vuelta electoral. Argentina ha consagrado de este modo otro extravío: un sistema de triple vuelta. De ahí su relevancia, y la tensión exasperante que las rodea.

El carácter tormentoso del cierre, tanto en el sector de la oposición representado por Juntos por el Cambio, y muy especialmente en el oficialismo, tiene una razón preliminar, aunque no la única: los líderes excluyentes de las dos coaliciones que han dominado la política argentina en los últimos veinte años, Mauricio Macri y Cristina Kirchner, declinaron sus candidaturas. Por lo tanto, resulta comprensible que la lucha por la sucesión y luego por el poder se haya agudizado a niveles exorbitantes, al punto de comprometer eventualmente la gobernabilidad futura. Nadie sabe qué lodos producirán estos polvos…

Finalmente han quedado formalizados catorce frentes o partidos, que ofrecen diecinueve precandidatos presidenciales, con algunas figuras conocidas y relativamente previsibles para bien o para mal, seguidos por una ecléctica lista de lunáticos desorbitados.

Obviamente hay, al menos por ahora, cuatro precandidatos relevantes: Sergio Massa, Patricia Bullrich, Horacio Rodríguez Larreta y Javier Milei. Y de esta ponderación también preliminar surge un segundo rasgo significativo para entender este proceso: si el primero fue la declinación de Mauricio Macri y Cristina Kirchner, el segundo es que la oposición concurre dividida en tres. Y a la luz de las encuestas, este rasgo se vuelve central, porque convierte a este proceso electoral en algo tan imprevisible como el camino que nos condujo hasta aquí.

Por supuesto que el cierre de listas de la ahora llamada Unión por la Patria fue el más convulsionado dentro de lo tormentoso del cuadro general, al punto tal que resulta difícil establecer si ese frente representa al oficialismo… o a la oposición. Indescifrable, al menos por ahora. La indeclinable precandidatura de Daniel Scioli y el enigmático lanzamiento, horas antes del cierre, de Eduardo de Pedro chocaron con los eternos e irresponsables desacuerdos entre el Presidente y su vice, dando lugar a una postulación que evidentemente tenía algún plan previamente concebido: la de Sergio Massa.

Este nuevo y asombroso experimento del kirchnerismo estuvo ajustado a diversas interpretaciones, tan contrapuestas como válidas, aunque tal vez algo apresuradas, siendo que fueron formuladas antes que la Sra. de Kirchner utilizara un acto de carácter oficial relacionado con la dramática historia de los derechos humanos en la Argentina para revelar a los ciudadanos lo que ella presentó como “la verdad de la milanesa”.

Hasta ese electrizante momento, para columnistas políticos de la envergadura de Eduardo van der Kooy, del diario Clarín, o Martín Rodríguez Yebra, su colega de La Nación, Cristina Kirchner, de rodillas, acababa de protagonizar su peor derrota política. A la inversa, para el siempre lúcido politólogo Andrés Malamud, “ganó Cristina, no hay otra interpretación”. Pero para Alejandro Catterberg, miembro de Poliarquía, la consultora más influyente del país, ganó Massa, y “Alberto celebra”. Y para Ricardo Kirschbaum, editor principal de Clarín, fue el peronismo que despertó al ver de cerca la derrota. Y tal vez fue la interminable lucidez De Santiago Kovadloff la que encontró una síntesis: Cristina Kirchner le entregó a Sergio Massa una corona, pero envenenada. Una sabia reflexión Shakespeariana, seguramente inspirada en la locura de Hamlet: todos terminaron envenenados.

Pero fue luego de estas interpretaciones que la Sra. de Kirchner ofreció junto al ya formalizado precandidato Sergio Massa su versión de los hechos, la verdadera “historia de la milanesa”. Y es probable que en este caso su relato haya presentado alguna relación con la verdad. Según ella “el presidente de la Nación y presidente de nuestro partido se embanderó en hacer una PASO…Y ni con una 45 en la cabeza me hacían hablarle a nadie ni para subir ni para bajar. Respeto mucho las decisiones”. Una asombrosa novedad. Aunque evitó explicar por qué razón la celebración de elecciones primarias impulsadas por el Presidente le resultaba, a ella y naturalmente a Massa, algo tan inaceptable. Las preguntas sobre esta innegociable condición siguen siendo válidas. Pero hay que recordar un antecedente, que nos ofrece una aproximación: en 2015, a través de un acuerdo que luego resultó fallido, obturó las primarias entre Daniel Scioli y Florencio Randazzo, que hubieran consagrado un candidato más sólido, y eventualmente un nuevo jefe del peronismo. Esa también incomprensible obturación fue la antesala de un desorden, y luego de un fracaso. En ese desorden, prevaleció en el peronismo una sola figura: Cristina Kirchner.

Por lo tanto, sugirió que ante la imposibilidad de utilizar “una 45”, y ante el empecinamiento caprichoso del presidente Fernández, debió contraponer otro precandidato, en este caso alguien que al mismo tiempo es ministro y rival del presidente, Eduardo de Pedro. Y como consecuencia, Fernández no aceptó la candidatura de De Pedro, ni ella la de Scioli. Así se consagró la precandidatura de Sergio Massa, como consecuencia no de un acuerdo sino de un conflicto. Como Aníbal Fernández en 2015, candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires. El candidato de nadie.

En este contexto, Cristina Kirchner propone un experimento aún más asombroso que el de Alberto Fernández en 2019. Un precandidato de una coalición desintegrada, ministro de un gobierno que bate el récord de mala ponderación en la opinión pública, montado sobre un descalabro económico. Solo la audacia de Sergio Massa puede aceptar semejantes términos, desmintiendo su propia afirmación: que en estas condiciones no se podía ser ministro de Economía y candidato presidencial simultáneamente.

Es comprensible, entonces, que la Sra. de Kirchner se desentienda de la elección nacional, y procure defender la provincia de Buenos Aires y algunas bancas en el Congreso. Hasta acá, Kovadloff tiene razón. ¿Prevalecerá esta vez?

Ensayar una respuesta a esta pregunta, además de interesante, se vuelve especialmente inquietante. Cristina Kirchner intervino, incluyendo su triunfo como candidata a presidente en 2007, en ocho elecciones de alcance nacional, cuatro presidenciales y cuatro parlamentarias. Ganó en tres oportunidades: la presidencial del 2007, la reelección en 2011 y la presidencial en 2017 con Alberto Fernández. Pero perdió en cinco: la presidencial del 2015 con Daniel Scioli y las elecciones de medio término en 2009, 2013, 2017 y 2021. Tres victorias contra cinco derrotas. Aún así, logró que alrededor de su figura se organice la política argentina. Por lo menos hasta hoy, o se está con Cristina, o se está en su contra. Se mantuvo al frente básicamente del conjunto del peronismo, y la oposición logró volverse competitiva creando una coalición que tuvo como propósito principal, y lo sigue teniendo, contraponerse a su figura.

En este momento, su declinación presidencial, bajo el inverosímil argumento de la proscripción, ¿qué alcances tendrá? ¿Pretenderá intervenir en el próximo gobierno por fuera del proceso electoral, prescindiendo de la voluntad popular?

Los mismos interrogantes interpelan a Mauricio Macri, con independencia de las razones que exhibió para, como Cristina Kirchner,  declinar su candidatura, que en su caso no eran el resultado de una persecución sino de su estoica e inclaudicable lucha contra el ego personal. ¿Intentará doblegar a Horacio Rodríguez Larreta, influir sobre un eventual gobierno de Patricia Bullrich o procurar un acuerdo con Javier Milei sin exponerse personalmente a un fracaso electoral?

Si consideramos la tormentosa situación interna de las coaliciones y el hecho visible de que el conflicto principal de la política argentina no ocurre entre sino dentro de las dos principales coaliciones, y a las luz de las encuestas que hemos visto hasta hoy -ningún precandidato supera el veinte por ciento o algo más de los votos-, es posible que el próximo gobierno nazca débil. Es aquí donde el tema se vuelve inquietante: si Cristina Kirchner y Mauricio Macri declinaron sus candidaturas bajo la pretención de ejercer el poder desde afuera, esquivando una convalidación electoral, el proceso político comienza a tomar un aire antidemocrático.

La revista británica The Economist presentó el nombre de este problema: el Proxy President, el presidente delegado. Pero para la Argentina el asunto no constituye ninguna novedad. Desde la recuperación de la democracia, hemos tenido varios Proxy Presidents, con resultados catastróficos. El presidente Fernando de la Rúa nunca pudo evitar el peso de Raúl Alfonsín ni el rol condicionante de la coalición que lo sostenía, la Alianza. Con independencia de los aspectos financieros, podríamos ver la crisis del 2001 como el resultado de un modo brutal de dirimir un conflicto de carácter político entre los protagonistas de aquel momento. El colapso como un modo de reorganizar el orden político. El caso de Alberto Fernández es prácticamente idéntico.

El presidente Néstor Kirchner estaba también destinado a convertirse en un presidente delegado, por los mismos protagonistas que tomaron el poder luego del desenlace del 2001. Logró evitarlo, radicalizándose. Resulta interesante intentar interpretar la radicalización kirchnerista, no como un impulso ideológico -Néstor Kirchner carecía de esa condición- sino como una respuesta política al problema de la debilidad, que por supuesto luego su esposa llevó al paroxismo. De allí la relevancia de las elecciones primarias, que sirven para comenzar a construir una cierta arquitectura política antes de llegar al poder. Cuando esto no ocurre antes, la construcción del poder debe ocurrir durante un gobierno, y eso en el caso argentino derivó en serias dificultades para gobernar y alcanzar consensos mínimos. Y obturó cualquier posibilidad de superar la crisis.

Con excepción de los casos de los presidentes Raúl Alfonsín y Carlos Menen, que llegaron al poder luego de procesos que podríamos llamar clásicos, el 2001 inauguró una etapa dramática de presidentes débiles o radicalizados, con la política organizada de manera primordial alrededor de conflictos dentro de las fuerzas, en lugar de entre ellas, impidiendo la construcción de liderazgos y de consensos. Y sin una arquitectura política sólida es impensable que la Argentina supere ninguno de sus problemas estructurales.

Con independencia de los rasgos principales que presenta esta elección primaria, la declinación de las principales figuras, la división de la oposición en tres partes y los interrogantes que rodean al experimento que protagoniza Sergio Massa, aquí tenemos el principal problema político que enfrenta la Argentina: si de este proceso surgirá un gobierno sólido, un líder radicalizado u otro Proxy President. O un proyecto común consensuado entre los protagonistas que queden en pie.

¿Diremos en el futuro que “de aquellos polvos vienen estos lodos”, como sentenció alguna vez Baltasar Gracián? Pronto lo sabremos.

Fuente: Escrito por Marcelo Longobardi. Especial Newsweek

Milei se desinfla, Bullrich crece y Massa levanta la voz e intenta liderar (al menos hasta que hable de nuevo Cristina)

Milei se desinfla, Bullrich crece y Massa levanta la voz e intenta liderar (al menos hasta que hable de nuevo Cristina)

Por Emiliano Rodríguez* .
Buenos Aires, 11 julio (Especial de NA, PR/23) — Sobre tres pilares que considera fundamentales el oficialismo busca construir su campaña electoral con vistas a las PASO de agosto próximo: unidad del espacio, gestión y dólar estable. Sabiendo incluso que la votación prevista para el domingo 13 del mes que viene será clave para medir en las urnas la competitividad de la fórmula presidencial que integran Sergio Massa y Agustín Rossi.
Restan apenas cinco semanas para las primarias y el Gobierno se esfuerza para mantener planchada a la divisa estadounidense en la plaza doméstica, en medio de advertencias de economistas vinculados a la oposición sobre los peligros que suponen algunas decisiones del Banco Central y del Ministerio de Economía, encabezado por Massa, en procura de mantener esa estabilidad cambiaria, en especial en el mercado paralelo.
En el Palacio de Hacienda, por otra parte, aguardan con expectativas renovadas el dato de la inflación de junio pasado que se conocerá el jueves próximo y se espera que se ubique por debajo del 7,8% registrado en mayo. Como antecedente alentador (para Massa y compañía), en la ciudad de Buenos Aires el costo de vida experimentó una suba del 7,1% durante el sexto mes del año, con relación al 7,5% del período anterior.
Cualquier disminución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) claramente significaría un impulso adicional para la dupla Massa- Rossi de cara a las PASO de agosto. Y a propósito del ministro de Economía, se mantuvo con un perfil alto en los últimos días, sobre todo este viernes, cuando se involucró en el conflicto con las empresas de transporte de pasajeros de corta y media distancia y se colgó la cucarda de haber anunciado el levantamiento del paro.
También cargó contra los dueños de las compañías que presionan al Estado para que agrande la millonaria bolsa de subsidios que reparte para financiar precios baratos de los boletos de colectivos y trenes en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), en medio de un contexto inflacionario prolongado y complejo. Massa tildó a esos empresarios de «parásitos» del sector público, aunque en definitiva, no son más que una invención del propio gobierno kirchnerista: una suerte de Frankenstein sobre ruedas (o rieles) cuyo desarticulado supondría un impacto considerable en los bolsillos de los usuarios.
En especial de aquellos que residen en el populoso Gran Buenos Aires: claro está, terruño electoral por excelencia del peronismo.
En el conurbano justamente el kirchnerismo atesora su mayor caudal de voto cautivo, motivo por el cual el precandidato a diputado nacional y líder de la agrupación ultra-K La Cámpora, Máximo Kirchner, viene concentrando sus energías en esa región de la Provincia para encabezar actos de campaña.
Sabido es que el objetivo de mínima de Unión por la Patria (UxP) con miras a los comicios generales que se avecinan es tratar de retener el poder en el distrito que gobierna Axel Kicillof, que buscará renovar su mandato en la votación del 22 de octubre próximo. Se espera que este domingo tanto Kicillof como Massa se muestren juntos en el partido bonaerense de Salliqueló y también se anuncian las presencias del mandatario Alberto Fernández y la vicepresidenta, Cristina Kirchner, en ese acto.
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El rol de Cristina en la campaña
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Allí, en el oeste de la provincia de Buenos Aires y en pleno Día de la Independencia nacional, el peronismo buscó mostrar la tan mentada «foto de unidad» en lo que será la inauguración formal del Gasoducto Néstor Kirchner. Se espera que en esa ocasión tan particular vuelva a hablar Cristina, después de que Massa levantara la voz en los últimos días tratando de ponerse, al menos por un rato, al frente de la campaña electoral de UxP.
En este sentido, recientemente algunos dirigentes del justicialismo salieron a pedirle a Cristina que ejerza un rol más estelar en las distintas actividades proselitistas del oficialismo. Uno de ellos fue su hijo, Máximo Kirchner. Sin embargo, en filas del propio camporismo consideran que es poco probable que la «Jefa» se involucre más: «Estamos todos esperando que salga a la cancha, pero realmente no la veo a ella subida a ese tren», dijo a Noticias Argentinas una fuente del kirchnerismo bonaerense.
«Máximo le pidió más actividad, es cierto, pero salvo que surja algún elemento sorpresivo, seguramente ella se va a manejar en los mismos rangos de campañas anteriores, es decir, con apariciones públicas o actos solo en momentos determinados», agregó. «Al correrse entonces Cristina del centro de la escena, los demás quedan sentados en una mesa de iguales», acotó.
«No tenemos hoy un comando centralizado ordenando la campaña.
Están Massa, Máximo y Axel por su lado. Massa está abducido por la economía; no está imponiendo la estrategia de campaña. Estamos parece en una instancia de precalentamiento, como que la campaña aún no arrancó», dijo la fuente consultada por NA. UxP designó justamente al ministro del Interior, Eduardo «Wado» de Pedro, para que intente articular ese cúmulo de voluntades dispersas en el oficialismo con vistas a las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) del mes que viene.
Esa convocatoria a las urnas, a la que Juntos por el Cambio (JxC) llegará dividido, será clave para el oficialismo para obtener un indicio concreto e insoslayable sobre la competitividad de la fórmula presidencial que integra Massa junto al jefe de Gabinete, Agustín Rossi, más allá de la rivalidad que pueda oponer el dirigente social Juan Grabois en el cuarto oscuro el 13 de agosto próximo.
«Nosotros hemos tenido y tenemos enormes problemas de gestión que la oposición no ha logrado capitalizar. Hoy mirando encuestas podemos decir que estamos en un escenario de empate técnico con ellos (con JxC)», dijo la fuente camporista consultada por esta agencia. «En el mejor de los casos, ha sido una gestión mediocre la nuestra. Entonces, los números finitos de agosto nos van a permitir comprobar cuánta bronca acumuló la gente con nosotros y qué probabilidades efectivamente tendremos para octubre», subrayó, en referencia a las elecciones generales.
De cara a esos comicios y a las PASO de agosto, una incógnita que permanece latente y que posiblemente recién quede dilucidada cuando se abran las urnas es el nivel de participación que se registrará este año: «Mucha gente nos dice que no tiene ganas de ir a votar», indicó la fuente kirchnerista. Esta coyuntura se produce en un escenario que muestra cómo se desinfla la alternativa «outsider» que encarna el economista libertario Javier Milei, con su discurso «anti política tradicional».
El contrincante presidencial de La Libertad Avanza recibió en los últimos días golpes por izquierda y por derecha en medio de denuncias mediáticas en su contra por supuestamente «vender» candidaturas. Milei salió a defenderse y planteó que existe en la Argentina una campaña de difamación en su contra: «Estamos siendo blanco de operaciones que solo intentan desprestigiarnos y parar nuestro crecimiento», enfatizó durante una visita exprés a Santiago de Chile. Ese supuesto «ataque coordinado», según el diputado nacional, es llevado adelante por «todos los medios de comunicación y todos los actores de poder» del país.
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Patricia Bullrich toma impulso.
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Con sus palabras y su descargo, Milei busca retener al menos a su núcleo duro de votantes, aunque está por verse qué sucederá con aquellos que lo miraban como una opción «por fuera del sistema» y que ahora, a partir de esta serie de acusaciones sobre que, presuntamente, «franquicia» lugares en sus listas, podrían inclinarse por otras ofertas electorales. El universo de indecisos se mantiene hoy en niveles considerables, por cierto.
En medio de esta coyuntura, quien parece haberse beneficiado con los contratiempos que hoy debe afrontar Milei es la precandidata presidencial de JxC Patricia Bullrich, que en algunas encuestas sobre intención de voto navega en la cresta de la ola.
Por ejemplo, un trabajo de la consultora Analogías la ubica con 9,5 puntos porcentuales de ventaja sobre su rival en la interna de la coalición opositora, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta: 21,1% contra 11,6%.
Milei asciende hasta el 17,8% y Massa, con casi todo el oficialismo encolumnado por detrás de su postulación y enarbolando los «logros» de su gestión, incluyendo al propio presidente Fernández, se consolida como el precandidato presidencial más votado eventualmente en las PASO, con 28,3%. Grabois, por su parte, absorbería un respaldo del 4% en las urnas ahora en agosto.
Habrá que ver luego qué resuelven sus seguidores.
En filas bullrichistas manejan encuestas que arrojan números similares a los publicados por Analogías. «Milei está cayendo y esos votos van para Patricia. El otro día lo escuchaba a (el jefe de Gabinete porteño) Felipe Miguel diciendo que ellos lo tenían a Horacio empatado con Patricia, eso quiere decir que efectivamente están perdiendo», dijo a Noticias Argentinas una fuente cercana al espacio que lidera la ex ministra de Seguridad de la Nación.
«Hoy Patricia está muy bien en la provincia de Buenos Aires, que hasta hace no mucho tiempo parecía ser un bastión que tenía Horacio, después de las elecciones de 2021. Ahí en el interior estamos tres a uno arriba en algunos municipios. Y después en el conurbano, en la primera sección electoral estamos mejor nosotros y en la tercera es palo y palo», agregó.
Sostuvo, además, que «Horacio es más parecido a Massa y ambos compiten por los mismos votos. Por eso el kirchnerismo quiere subirla a Patricia al ring. A cada rato Horacio tiene que salir a explicar que no es amigo de Massa». «Si pasa Horacio (la interna) se abre otro escenario; hoy vemos un escenario de un voto más emocional y ese contexto favorece a Patricia», planteó.
«El kirchnerismo quieren confrontar con ella y no sería extraño que incluso Cristina salga en los próximos días a apuntarle a Patricia», señaló la fuente consultada por NA. En filas del larretismo, por su parte, insisten en que las encuestas que se realizan vía telefónica no son confiables y que el alcalde porteño tiene mayores chances de «pescar» en el océano de indecisos que Bullrich: «Esa gente que aún no resolvió su voto y que suele decidir más cerca de las elecciones es más proclive a votar a candidatos moderados, como es el perfil de Horacio», indicó una fuente de ese espacio a esta agencia.

(*) – Director periodístico de la agencia Noticias Argentinas (NA); erodriguez@noticiasargentinas.com.ar; TW: @efrodriguez012.
EFR/PT