Ago 31, 2020 | Columnas
Por Carlos Achetoni (*)
Buenos Aires, 31 de agosto (PR/20).- En el marco de lo que pareciera ser el pico de la pandemia, muchos argentinos estamos sumidos en la angustia y la preocupación que genera ver la proliferación de contagios y el aumento de muertos por Covid-19. Esto se agudiza cuando se consideran las consecuencias económicas que padecen muchos hogares argentinos, que han visto mermados sus ingresos o destruidas sus fuentes laborales. En el caso de los pequeños y medianos productores agropecuarios, estas semanas hemos padecido incendios, hechos de inseguridad, sequía, nevadas y granizadas, que se suman a las difíciles situaciones que ya veníamos arrastrando, vinculadas con los problemas de rentabilidad, alta presión impositiva, escaso acceso al crédito y problemas productivos.
Es muy triste, pero creo ningún argentino desconoce esta realidad. Pues tristemente ya sucede que todos tenemos algún allegado, familiar o amigo contagiado, o conocemos trabajadores de salud que por magrísimos sueldos hacen denonados esfuerzos para hacer frente a esta pandemia, muchas veces sin contar con la protección necesaria.
En este escenario, preocupa la falta de tino de la política.
Nadie que viva en este país puede pensar que la Justicia funciona bien. Desde hace muchos años se discute sobre sus tiempos, su independencia o no, sus maneras de actuar. Podría decirse que hay consenso acerca de la importancia de realizar cambios en ese sistema. Sin embargo, resulta muy difícil de comprender por qué el oficialismo impulsa ahora este debate.
En momentos en los que el Congreso sesiona a distancia, en el que todos tenemos la cabeza y el corazón en hacer frente a la pandemia, instalan en la agenda pública un debate necesario, pero a destiempo. Pretenden modificar un sistema sin poder hacer audiencias públicas, dar debates, permitir la participación de los especialistas, juristas o la ciudadanía. Porque si bien ha habido algunas exposiciones, uno recuerda cómo se llegó a consenso en el caso de la modificación del Código Civil y Comercial, y el largo e interesante proceso de consultas y participación que tuvo, y lo compara con esto, y apena.
Como digo, seguramente sea un tema a modificar. Pero no podemos no preguntarnos, como ciudadanos ni como parte de una institución, por qué ahora. Por qué con este apuro. Y, más grave aún, si pudiera agravarse aún más, por qué con estos modos.
En este caso no se está modificando un Código de Fondo, como en aquél, pero se está actuando y decidiendo sobre otro Poder de la República. Son dos Poderes (el Ejecutivo a través del proyecto y el Legislativo, en este tratamiento) que avanzan con modificaciones sobre el tercero. Y, evidentemente, ese es el camino, según la Constitución, sin embargo, ¿por qué se actúa de este modo?
Se le da la espalda a las necesidades de la gente, se desatienden sus prioridades, se crean muchísimos cargos, se tiñe a la justicia de política, y todo eso se hace con dudosos procedimientos parlamentarios. Porque si bien no rompieron el reglamento de la Cámara Alta, el haber introducido a último momento (luego de horas de debate) cambios en el dictamen tratado, sin permitir el debido debate, agrava la situación. Avanzan en una modificación de suma relevancia para todos los argentinos, con modos cuestionables.
¿No sería importante que este tipo de debates parlamentarios se dieran de cara a la gente, respetando los reglamentos, haciendo las cosas bien? ¿Por qué sumar dudas al proceso, que ya es cuestionado por diversos actores sociales y políticos?
Ahora es el tiempo de Diputados. Esperamos que, dado que ya evidentemente no hay posibilidades de que se debata en otro momento, porque no lo permiten, se lleve adelante un debate serio y responsable. Respetuoso de las instituciones. De cara a la gente.
Y ojalá llegue el día en el que la política pueda estar a la altura. Escuchar a los argentinos. Y trabajar para ellos, y no para sus propios intereses. Ahora tienen la oportunidad de hacerlo. Todos estaremos mirándolos con las expectativas en ello.
Desde FAA siempre hemos defendido los principios republicanos. Y la crisis desatada por la pandemia, nos obliga (como a todos los argentinos) a expresar preocupación cuando dudamos sobre lo que pasa. Esperamos ver un debate acorde en la Cámara Baja. Si bien los legisladores son elegidos por los partidos políticos, representan a los ciudadanos. Y necesitamos que, de una vez por todas, nos escuchen.
(*) Presidente de Federación Agraria Argentina.
Prensa FAA: Vanina Fujiwara 011 1567036048
Primicias Rurales
Ago 29, 2020 | Columnas
Por: Fernando Bertello
Buenos Aires, 29 de agosto (PR/20).- Las exportaciones de carne vacuna podrían cerrar 2020 con un récord histórico cercano a un millón de toneladas. El año pasado se vendió por 844.900 toneladas res con hueso, lo que fue un récord luego de 50 años.
Así lo estimó el consultor ganadero Víctor Tonelli tras analizar la performance de exportaciones en los primeros siete meses del año y proyectar el cierre de 2020.
La Argentina es el quinto exportador del mundo luego de Brasil, Estados Unidos, India y Australia. Con un millón de toneladas mantendría el mismo lugar en el top five exportador.
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Las exportaciones de los primeros siete meses de este año se ubicaron en 327.800 toneladas peso producto. En toneladas res con hueso se trata, en tanto, de más de 485.000 toneladas. De acuerdo a Tonelli, lo ya comercializado aportó US$1509, 2 millones con un promedio de 4604 dólares por tonelada.
«Estos valores muestran un incremento en volumen del 20,1% respecto del mismo período del año pasado y apenas del 4,6% sobre el valor total exportado, resaltando la caída de valor por tonelada mostrando los efectos generados por el COVID 19», dijo.
Para el consultor, con estos antecedentes «es posible proyectar un nivel de exportaciones récord histórico para este año que podrían ubicarse cercano a un millón de toneladas equivalente res con hueso». Tonelli prevé un ingreso de divisas de más US$3000 millones.
«Esta estimación está sustentada en el volumen ya exportado y la consideración que los meses que faltan han sido estacionalmente los más altos del año, que se estima que China mejore sus condiciones acercándose al período de mayor demanda anual y con limitaciones para abastecerse de Australia y Nueva Zelanda», explicó.
Tonelli agregó que «Chile iniciará su período de mayor demanda, la Unión Europea, con menores precios, mantendrá un buen ritmo de demanda y, el mercado estrella, los EE.UU., pese a estar próximo a cumplir la cuota de 20.000 toneladas anuales seguirá un buen ritmo de demanda».
Puntualmente en julio pasado, las ventas al exterior fueron de 53.400 toneladas peso producto. En valor se exportó por US$226,1 millones. Estos valores representan un incremento cercano al 8% sobre lo exportado el mes pasado tanto en volumen como en valor.
China, el principal destino, se llevó el 66% del volumen exportado. Se trata de una merma en el nivel de participación de meses anteriores en que promediaba una participación del 76,1%.
«En valores, el valor promedio exportado a China resultó de 3542 dólares, lejos de valores que hacia fines del año pasado lo superaban en más del 75%», apuntó Tonelli.
Por su parte, Mario Ravettino, presidente del Consorcio de Exportadores de Carnes (ABC), evaluó: «A diferencia de lo que venía aconteciendo, el crecimiento se centró en el rubro de las carnes enfriadas y en una suba más modesta de las congeladas, donde se registró por segundo mes consecutivo una baja en los embarques a China. La misma fue compensada por una mejora en otros mercados».
«Los mayores embarques hacia Chile, Israel y Estados Unidos fueron determinantes en este importante cambio. Luego de muchos meses, China evolucionó con una tendencia diferente al total de las carnes. Es este, junto a la expansión de Estados Unidos, los datos más relevantes del período analizado», destacó Ravettino.
En tanto, según Tonelli, cuando se analiza la participación de las exportaciones sobre el total de la carne vacuna ofrecida (producida) estas «alcanzaron el 28,3%, dejando un nivel de consumo equivalente a 52,2 kg/habitante año».
Estrella
A Estados Unidos se vende con una cuota de 20.000 toneladas. Ya se cubrió casi 14.000 toneladas, según informó el Gobierno.
Para Tonelli, en las primeras semanas de septiembre se cubrirán las 20.000 toneladas con bajo arancel. No obstante ello, dijo que se espera que continúen las exportaciones por vía marítima, de cortes especiales de novillos con terminación a grano, del tipo de lo que se utilizan en la Cuota 481 para la Union Europea.
«Para los cortes bajo rito Kosher, EE.UU. ha pagado más del 10% por encima de los valores pagados por Israel, siendo más exigente en la calidad del tipo de res utilizada», expresó.
Primicias Rurales
Fuente: La Nación
Ago 26, 2020 | Columnas
Por Alejandro Sturniolo.
Buenos Aires, 26 agosto (PR/20) — Debido a la Peste Porcina Africana, China podría generar proyectos en la Argentina por sus condiciones para la producción.
Por un lado, se podrían generar más de 100 mil puestos de trabajo directos en un escenario extremadamente complicado para la economía argentina, además de impulsar inversiones por unos u$s 27.000 millones en los próximos 4 a 8 años y generar u$s 20.000 millones anuales en exportaciones de carne de cerdo y sus derivados.
Desde el punto de vista económico es una oportunidad histórica en unos de los momentos más frágiles de nuestra actividad económica.
Por el otro, aumentar la producción de carne porcina en el país podría generar una mayor contaminación en el medioambiente. La producción porcina conlleva problemas que afectan al medio ambiente debido a la degradación de los recursos de aire, suelo y agua ocasionados por los residuos que estos generan.
Los principales residuos generados son las excretas (heces y orina), agua con excretas y desperdicios de alimento.
La producción de carne de cerdo emite 668 millones de toneladas de CO2-eq cada año (metano, dióxido de carbono y óxido nitroso. La producción de ganado es responsable del 18% de las emisiones de gases que producen el efecto invernadero, un porcentaje mayor que el del transporte.
En cuanto a la contaminación del suelo, los animales excretan entre 60 y 80% de nitrógeno (N) y fósforo (P) ingerido, en concentraciones bajas el N y P tienen gran importancia en cuanto a la fertilidad de los suelos, ya que pueden aumentar la producción de cultivos, además de que son necesarios para el crecimiento de plantas. Sin embargo, cuando éstos sobrepasan los límites máximos permisibles, el rendimiento del suelo disminuye y puede aumentar la eutrofización de ríos y lagos.
Los principales efectos de la eutrofización en cuerpos de agua son: la proliferación de cianobacterias, aumento en la incidencia de muerte de peces, cambios en el sabor, olor y problemas de filtración en los suministros de agua potable.
La producción porcina es considerada como una de las actividades pecuarias que tiene mayor efecto en el medio ambiente debido al tipo y concentraciones de residuos (heces, orina y purín) que se generan. Estos residuos además de contener grandes cantidades de nutrientes y material orgánico e inorgánico, tienen microorganismos que pueden ser patógenos, así como residuos de fármacos como antibióticos, hormonas o desparasitantes.
Se han detectado antibióticos en efluentes de aguas residuales, subterráneas y superficiales, lodos de aguas residuales, tierra y abono.
Este pasivo ambiental es uno de los que más debería preocuparnos porque allí las bacterias desarrollan un mecanismo para bloquear los efectos inhibitorios o aniquiladores de los antibióticos.
Si no se toman medidas, según la ONU, las enfermedades resistentes a los medicamentos podrían causar 10 millones de muertes cada año para 2050 y daños a la economía superiores a los que estamos atravesando por el Covid-19.
La predicción de la Organización Mundial de la Salud es que, si nada cambia, el futuro se parecerá mucho al pasado, donde las personas morían por infecciones menores. Imaginemos un mundo sin penicilina, o donde ésta es muy poco eficaz.
Sobran causas para demostrar que esta inversión debe venir de la mano con una normativa local para minimizar el impacto ambiental.
Existen alternativas para tratar estos efluentes en forma limpia generando energía a partir de la Digestión Anaeróbica de la Biomasa y reutilizar la corriente líquida tratada para riego agrícola, aprovechando el contenido de Nitrógeno y Fósforo.
Por Alejandro Sturniolo, vicepresidente de la Asociación Internacional de Desalinización. Directivo de ALADYR (Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso de Agua)
Primicias Rurales
Fuente: NA
Ago 23, 2020 | Columnas
Por Marcos Victorica*.
Buenos Aires, 23 agosto (Especial para NA) — El coronavirus produjo un milagro: ¡todos queremos volver al pasado!.
Sin embargo, la historia del mundo muestra dos certezas: el futuro jamás fue como se esperaba y el pasado nunca vuelve.
Las pandemias generan cambios importantes en los hábitos de las personas y las formas de hacer negocios.
Y eso, indefectiblemente repercute en los mercados. El coronavirus cambió las costumbres, oferta y demanda y en consecuencia, las rentabilidades.
Uno de los ejemplos es el teletrabajo o home office que cambió abruptamente la manera de trabajar y como consecuencia generó cambios en el consumo que impactan en la economía de diversas formas.
Otro cambio, es la tendencia en diferentes partes del mundo, incluida Argentina, de mudarse de departamentos a casas buscando espacios propios y alejados de las grandes ciudades, generando una nueva demanda de alquiler y ventas de propiedades con determinadas características.
Estas mudanzas, la incorporación de escritorios en los domicilios, la necesidad de contar con pequeños centros de distribución -storages- en lugar de grandes almacenes, son una muestra de los cambios que se están produciendo en la pandemia y que afectan la demanda de infraestructura y todo lo que ello conlleva.
En estos momentos de cambios constantes y alta incertidumbre, si hablamos de inversiones es mejor aprender de la mula cuando escala la montaña, pasos cortos y seguros.
Son tiempos para asegurar antes que para arriesgar, la misión de la inversión es proteger el fruto del esfuerzo.
Por ello es necesario conocer el riesgo, comprar activos simples con un valor propio, nada influido por la moda o fácilmente prescindible por el usuario.
Inversiones de menor volumen y seguras, de fácil ingreso y egreso, son un paso firme en tiempos inestables.
En los mercados se usa un término que es casi un mandamiento en tiempos de crisis «Flight to quality» (vuelo hacia la calidad) que significa guarecerse en lo seguro.
También en estos momentos, la sabiduría está en lo simple.
(*) Economista y CEO de Best American Storage.
Primicias Rurales
Fuente: NA
Ago 19, 2020 | Columnas
Por Teo Zorraquin*.
Buenos Aires, 19 agosto (PR/20) — Para intentar ser buen empresario hay que saber leer las señales externas e internas.
Entender indicadores que permitan adaptarse o corregirse para buscar competitividad. Esto en las empresas de agro también aplica.
Entre los indicadores externos podemos mencionar los que tienen que ver con el mundo, los macroeconómicos de nuestro país, los movimientos políticos del gobierno y el tipo de señales que emite hacia el sector.
Y por último los climáticos. En este 2020 vemos un mundo muy condicionado por la pandemia del Covid-19. Un mundo que según el FMI va a caer casi un 5% este año en promedio con una posibilidad de «rebotar» un 5,5% en 2021.
En este último tiempo se han recuperado las importaciones de Asia (principalmente China) y Europa, lo que es favorable para la Argentina. Los precios de los commodities en general se han recuperado un poco luego de tocar pisos, otra señal positiva para nuestro país. A nivel interno, la economía no ha dado buenas noticias.
La extensa cuarentena ha afectado a muchas actividades, y el país va a decrecer entre el 10% y el 12% este año, con indicadores crecientes de desempleo y pobreza.
Las cadenas agroalimentarias han escapado parcialmente a este derrumbe, siendo uno de los principales motores para intentar una recuperación.
El hecho de haber llegado a un acuerdo con los bonistas de ley extranjera es una buena noticia porque genera más tiempo para acomodar las finanzas del país. Pero es clave reducir el déficit fiscal y generar una balanza de pagos equilibrada en el tiempo para evitar volver a las andadas dentro de unos años.
Los niveles de emisión de dinero actuales son insostenibles y aumentar la presión fiscal aún más sería matar a la actividad privada. Gran desafío para este Gobierno y los que vendrán poder hacer un manejo racional y austero de la economía, generando confianza para que vuelvan las inversiones.
Al ver los pronósticos de mediano plazo sobre el clima, todo indica que nos aproximamos a un escenario Niña o Neutro, lo que marcará falta de humedad en la zona más productiva de Argentina. Sin duda una mala noticia, que obligará a replantear fechas de siembra y planteos tecnológicos.
Entre los indicadores internos, propios de la empresa, hay que analizar los referentes a la capacidad de producción y comercialización, la estructura de costos, la eficiencia en los procesos y aquellos relacionados con la competitividad. O sea, todo aquello que está directamente relacionado con la gestión empresaria.
Para resumir, enumeramos a continuación los diez criterios con los cuales medimos la competitividad en las empresas del agro. Características que se destacan positivamente en las empresas a las que les va mejor. No son los únicos, pero para nosotros son los principales. Estos son:
1 Objetivos claros y compartidos
2 Roles y niveles de organización bien definidos
3 Gente que trabaja a gusto
4 Escala suficiente
5 Buena generación de información
6 Ágiles en la toma de decisiones
7 Alta eficiencia operativa
8 Actitud de innovación
9 Bien relacionadas con su comunidad
10 Ganan dinero (consecuencia)
Cada empresa deberá revisar a conciencia qué puede mejorar para ser sustentable en el tiempo. Por último, está el indicador emocional. La forma en que cada empresario vive las crisis.
Aquéllos en los que prime la decepción y la falta de confianza en el futuro generarán entornos más conservadores y con menos energía dedicada a crecer y renovarse. Aquellos, que aún en un entorno poco agradable para hacer negocios, perciban que hay oportunidades y que conserven intacta su capacidad de análisis y de correr riesgos, cuentan con un plus que los ayudará a corregir más rápido sus ineficiencias y a adaptarse a un clima de negocios poco propicio.
Cada empresa y cada persona es un mundo en sí mismo. Eso es lo fascinante.
(*) Director de Zorraquin + Meneses y Asoc.
Primicias Rurales
Fuente: Especial para NA
Ago 16, 2020 | Columnas
Por Roberto Cittadini*.
Buenos Aires, 16 agosto (Especial para NA) — De los 400.000 kilómetros de caminos rurales nacionales, 105.000 corresponden a la provincia de Buenos Aires: esto nos muestra la magnitud de la red vial rural bonaerense.
El relevamiento que realiza la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) anualmente, nos indica un estado de deterioro preocupante y en algunos casos de abandono, siendo una limitante para poder sostener el constante aumento de la producción.
Los productores agropecuarios en los últimos años hemos logrado incrementar la producción en todas las actividades, tambos que superan los 27 millones de litros de leche diarios, una ganadería que transporta 12 millones de cabezas de ganado al año sólo para faena, y una agricultura con mas de 145 millones de toneladas de cereales y oleaginosas anuales que representa 4.5 millones de viajes de camión, son sólo algunos ejemplos de la importancia que tienen nuestros caminos rurales en el país.
Nos preguntamos qué ha hecho el Estado durante estos años con los recursos que paga el productor a través de impuestos nacionales, provinciales y tasas municipales que deberían estar afectadas al arreglo y mantenimiento de la red vial rural.
En 2019 los productores agropecuarios aportaron $7.100 millones de pesos que deberían haberse destinado al mantenimiento y conservación de la red vial rural, y estimamos que en 2020 se pagará una cifra cercana a los $12.000 millones de pesos.
Con un 63% de los caminos rurales bonaerenses en condiciones de transitabilidad de regular a malo, queda a las claras que los recursos no son afectados.
Desde CARBAP sabemos sobre la importancia de los caminos rurales que va mas allá de la producción. Nuestro compromiso gremial es con el productor y en defensa de la vida rural.
Detrás de un camino rural hay salud, educación, seguridad, arraigo y argentinos que todos los días junto a su familia quieren vivir y desarrollarse en el interior de nuestro país.
(*) Secretario de CARBAP. Coordinador de la Comisión de Caminos Rurales.
@carbap_arg.
Primicias Rurales
Fuente: NA