Apuestas online: ‘No podemos seguir mirando para otro lado’, expresó el Card. Rossi

Apuestas online: ‘No podemos seguir mirando para otro lado’, expresó el Card. Rossi

Preocupa al arzobispo de Córdoba la falta de avance en el Senado del proyecto de ley que busca regular la publicidad de las plataformas de pronósticos deportivos. Pide la intervención urgente del Estado.

Córdoba, miércoles 26 noviembre (PR/25) — Las apuestas online siguen creciendo y la falta de avance en el Senado del proyecto de ley que busca regular su publicidad se vuelve cada vez más preocupante.

En las parroquias y comunidades se percibe cada día el sufrimiento de muchas familias alcanzadas por esta realidad, que afecta de manera especial a niños, adolescentes y jóvenes.

En este sentido, el arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi SJ, sigue haciendo un llamado urgente para que el Estado intervenga con decisión. Con claridad y dolor, recordó que esta problemática avanza de manera alarmante y que las medidas actuales «no alcanzan» para frenar el daño.

«Lo que se está haciendo son parches medio truchos. Detrás de estas plataformas hay poder y mucha plata fácil, obtenida a costa de los más vulnerables», expresó.

En las comunidades cordobesas se escuchan testimonios que golpean fuerte: familias que pierden sus ahorros, jóvenes que caen en deudas impagables y situaciones que desbordan el acompañamiento cotidiano.

El arzobispo cordobés compartió también dos historias profundamente dolorosas: la de dos jóvenes que se quitaron la vida después de perder grandes sumas de dinero apostando desde el celular.

«Sintieron en su corazón que no tenían otra salida», contó con angustia.

Respuesta firme desde el Estado

La Iglesia arquidiocesana acompaña, contiene y advierte sobre los riesgos, pero es consciente de que esta problemática «requiere una respuesta firme desde el Estado». Mientras se demora el tratamiento del proyecto de ley, las plataformas siguen creciendo, la publicidad aumenta y las familias continúan sufriendo.

A esta realidad se suma la difícil situación social que atraviesa el país. En las parroquias se reciben diariamente pedidos de alimentos, medicamentos y ayuda urgente.

«La gente tiene hambre. El hambre no espera estadísticas», recordó el cardenal Rossi.

Por todo esto, la comunidad arquidiocesana une su voz para pedir con sencillez y firmeza:

  • Que el Senado dé el debate cuanto antes.
  • Que se ponga un límite claro a la publicidad que atrae a los más jóvenes.
  • Que se escuche el dolor de las familias afectadas.
  • Que se cuide la vida y la dignidad de nuestro pueblo.

La Iglesia sigue acompañando y levantando la voz, porque -asegura- «no se puede mirar para otro lado frente a un problema que crece en silencio y que está destruyendo hogares, vínculos y proyectos de vida.

«Si vamos a defender la vida, que sea con gestos concretos», invita el cardenal Rossi y profundizó: «No podemos seguir mirando para otro lado, ni con las apuestas que destrozan vidas ni con el hambre que humilla a miles de argentinos».

Primicias Rurales

Fuente: AICA

En uno de los capítulos más oscuros de la salud pública estadounidense, cuando el miedo y el estigma mataban tanto como el virus, Ruth estuvo ahí

En uno de los capítulos más oscuros de la salud pública estadounidense, cuando el miedo y el estigma mataban tanto como el virus, Ruth estuvo ahí

Cuando los hospitales rechazaban a los pacientes con sida en los años ochenta, ella cruzó la puerta marcada con “No entrar”. Se convirtió en la única familia que decenas de hombres moribundos tuvieron jamás.

Buenos Aires, martes 25 noviembre (PR/25) — En 1984, la crisis del sida arrasaba Estados Unidos, y el miedo era especialmente palpable en los hospitales de las pequeñas ciudades, donde incluso los trabajadores sanitarios se negaban a entrar en las habitaciones de los pacientes.

Ruth Coker Burks era una joven madre soltera de Hot Springs, Arkansas. Estaba visitando a una amiga en un hospital de Little Rock cuando vio algo extraño: una puerta sellada con cinta roja.
Las enfermeras susurraban advertencias. Dentro estaba “uno de ellos”: un hombre con sida. Nadie entraba. Nadie le llevaba comida. Nadie lo tocaba.
Ruth sí.
Entró y encontró a un joven esquelético, solo, aterrorizado. Pesaba menos de 45 kilos, casi indistinguible de las sábanas blancas.
Pidió por su madre.
Ruth habló con una enfermera para pedir el número. La enfermera la miró como si estuviera loca: “Cariño, su madre no va a venir. Lleva seis semanas ahí y nadie ha venido.”
Ruth llamó de todos modos.
La voz al otro lado fue helada: “Murió para mí cuando se volvió homosexual.”
Después, silencio.
Ruth volvió a la habitación. Se sentó a su lado. Le tomó la mano —una mano que nadie más quería tocar, una mano que incluso su propia madre había rechazado.
Durante trece horas permaneció con él, hasta que dio su último aliento.
Ese momento le cambió la vida.
La noticia corrió entre la pequeña y aterrorizada comunidad gay de Arkansas: había una mujer en Hot Springs que ayudaría. Que no tenía miedo. Que no cerraría la puerta.
Más hombres llegaron. O más bien, Ruth los encontró, en hospitales donde las familias preferían decir que sus hijos estaban muertos antes que admitir que tenían sida.
Ruth Coker Burks se convirtió en un sistema de apoyo de una sola persona para los pacientes con sida del centro de Arkansas.
No tenía formación médica. Ni financiación. Ni una organización detrás.
Sólo una determinación: que nadie muriera solo.
Llevaba a los pacientes a citas médicas cuando nadie quería transportarlos. Recogía medicamentos —guardaba AZT en su despensa porque muchas farmacias locales se negaban a tenerlo.
Les ayudaba con trámites. Cocinaba para ellos. Se sentaba con ellos en medio del miedo y del dolor.
Y cuando morían —cuando las familias se negaban a reclamar sus cuerpos—, Ruth se aseguraba de que tuvieran un lugar de descanso final.
Su familia tenía parcelas en el cementerio Files, un pequeño cementerio histórico en Hot Springs. Ruth las usó para enterrar a hombres cuyas familias no los querían de vuelta.
Trabajaba con una funeraria para las cremaciones. Luego, ella y su hija pequeña iban al cementerio con un cavahoyos y una pequeña pala. Cavar, enterrar, celebrar un funeral improvisado —porque ningún sacerdote aceptaba hacerlo.
“El número exacto de hombres que enterré ha sido debatido”, recuerda Ruth. “Pero lo que no se discute es que les di un lugar donde descansar.”
El precio fue alto.
Su comunidad la rechazó. Su hija fue marginada en la escuela. Quemaron cruces en su jardín.
Pero los bares gay de Arkansas se unieron para ayudarla. Las drag queens organizaban espectáculos para recaudar dinero, lo suficiente para pagar cremaciones y medicamentos.
Ruth nunca perdió la fe. “Solo perdí la fe en la fe de los demás”, dijo.
Siguió trabajando incansablemente durante finales de los ochenta y hasta mediados de los noventa, hasta que los nuevos tratamientos cambiaron la realidad del VIH.
En 2010 sufrió un derrame cerebral —que ella misma atribuye, en parte, al estrés de aquellos años— y tuvo que reaprender a hablar, leer y escribir.
Pero sobrevivió.
Décadas después, su historia resurgió. En 2015, el Arkansas Times la llamó “El Ángel del Cementerio”. La historia se hizo viral. Le siguieron NPR, CBS, homenajes y un libro: “All the Young Men” en 2020.
En uno de los capítulos más oscuros de la salud pública estadounidense, cuando el miedo y el estigma mataban tanto como el virus, Ruth estuvo ahí.
Entró en habitaciones que otros evitaban. Tocó manos que otros rehusaban. Enterró a hombres cuya existencia otros negaban.
Paul Wineland, un residente de Hot Springs que conoció a Ruth durante la crisis, lo resumió así: “Aquí estábamos prácticamente solos. Yo tenía a Ruth, y eso era todo.”
Eso es lo que importa. Cuando la gente moría sola, aterrada, abandonada por todos los que debían amarlos —Ruth estuvo ahí.
No cambió leyes. No acabó con el estigma. No curó la enfermedad.
Hizo algo más simple y más difícil:
Se quedó cuando todos los demás se fueron.
La llamaron “El Ángel del Cementerio”.
Pero Ruth nunca se vio así.
“Sólo necesitaban a alguien,” dijo. “Y yo estaba allí.”
A veces eso es todo lo que hace falta para cambiar el mundo de alguien… o para ayudarlo a dejarlo con dignidad.
Primicias Rurales
La música sacra es buena tanto para el cerebro como para el alma, afirma una neurocientífica

La música sacra es buena tanto para el cerebro como para el alma, afirma una neurocientífica

Kathlyn Gan
La neurocientífica Kathlyn Gan afirma que las investigaciones demuestran que la música puede ayudar a contrarrestar el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento. | | Crédito: Terry O’Neill

En su presentación de una hora, titulada “La neurociencia de la música sacra”, Gan —exdirectora de coro y acompañante— describió cómo las investigaciones demuestran que la música puede formar parte de un estilo de vida saludable que ayuda a contrarrestar el deterioro mental asociado al envejecimiento.

La música también puede ayudar a prevenir la aparición del Alzheimer, que en hasta un 95% de los casos puede deberse a factores no genéticos, como obesidad, hipertensión, tabaquismo, sordera, lesiones cerebrales y aislamiento social.

La música no solo estimula el cerebro de formas especiales, sino que también fomenta conexiones sociales saludables cuando se interpreta en grupo, señaló Gan, quien actualmente es músico litúrgico en la Arquidiócesis de Toronto.

“Basándonos en esos efectos, la música puede ayudarnos a mantener la mente activa y a fomentar conexiones sociales, lo que a su vez puede ayudarnos a mitigar el riesgo de enfermedad de Alzheimer”, afirmó.

Gan, quien obtuvo su doctorado en la Universidad Simon Fraser en Burnaby y realizó estudios posdoctorales en la Universidad Stanford en California, señaló que la musicoterapia se usa ampliamente como parte de un enfoque holístico para mejorar problemas conductuales y promover conexiones sociales durante las fases media y avanzada del Alzheimer.

“Los médicos recibirán recetas que entregarán a los pacientes. Los pacientes nos llamarán, y nosotros les daremos a cada uno dos entradas gratis”, dijo Mélanie La Couture, directora ejecutiva de la Orquesta Sinfónica de Montreal.

Aún más beneficios podrían provenir —al menos en teoría— de escuchar o cantar música sacra, que Gan define como cualquier música —desde el canto gregoriano y lo clásico hasta el jazz y el góspel— que contribuya a la solemnidad y belleza de la Misa, promueva una reflexión más profunda sobre las lecturas y la homilía, y glorifique a Dios.

Sin embargo, al menos, escuchar o interpretar música sacra ayuda a una persona a crecer en la fe y a amar a Dios, afirmó en su presentación.

Además de los tres títulos obtenidos en SFU, Gan posee también un diploma asociado del Royal Conservatory of Music y es una destacada pianista clásica que comparte su talento y su fe en iglesias y en la comunidad.

Entre sus actividades se encuentran presentaciones con sus alumnos de piano en residencias de ancianos y centros de cuidados prolongados, así como la interpretación de piano en programas de musicoterapia y atención espiritual.

Ella considera su ministerio musical como una forma de oración que la desafía no sólo a reconocer temas e imágenes bíblicas, sino también a comunicarlos “de una manera que honre el contexto histórico de los himnos y comparta mi propia espiritualidad y experiencia de vida”.

 

 

Este artículo fue publicado originalmente por The BC Catholic

Fuente: ACI Prensa

Primicias Rurales

“El purgatorio no es un segundo infierno, ni tampoco una segunda oportunidad”, aclara un sacerdote

“El purgatorio no es un segundo infierno, ni tampoco una segunda oportunidad”, aclara un sacerdote

Victoria Cardiel

Por Victoria Cardiel

Para ella, el purgatorio se refiere a almas que han muerto en gracia y que, por tanto, aman a Cristo. Ese amor se hace plenamente consciente al morir.

 

Purgatorio 14112023Imagen referencial. | Crédito: Dominio público.

“Explica que las almas del purgatorio están inmensamente felices de estar en el purgatorio, porque hacen la voluntad del Señor, que las manda al purgatorio para que se purifiquen y que las ha salvado del infierno, cuando a lo mejor no lo merecían. Por otro lado, también sienten un peso inmenso porque saben que Dios las ha amado y que ellas han respondido mal. Se sienten sumamente avergonzadas de todo lo que han hecho”, explica el P. Álvaro Bayan que actualmente estudia Comunicación Institucional en la Universidad Santa Croce de Roma y que antes de trasladarse a la capital italiana presentó en Toledo (España) su tesis de licenciatura sobre el purgatorio.

En este sentido, las manchas veniales o de pecados mortales perdonados y no plenamente purificados impiden el encuentro con el Señor, la persona amada. Por eso, el purgatorio puede definirse como “la purificación en el amor y por el amor, es decir, un estado y no tanto como un lugar”, detalla el sacerdote.

Antiguamente, en todas las representaciones “se ha representado el purgatorio como una suerte de fuego, de fuego purificador”. Sin embargo, “es más una metáfora, algo que nos puede hacer una idea en la cabeza de ese sufrimiento”, explica el sacerdote, que apoya su tesis en la tradición eclesiástica.

Para san Julián de Toledo (642–690), una de las figuras intelectuales y eclesiásticas más destacadas de la Hispania visigoda, el fuego del purgatorio no es material, sino una metáfora para expresar el sufrimiento del alma que se purifica.

El purgatorio, “un estado, más que un lugar”

Aunque ya se había hablado previamente en el segundo concilio de Lyon (1274), fue durante el Concilio de Florencia (1439) cuando la Iglesia formuló por primera vez la definición dogmática del purgatorio y ya lo define como “un estado, más que un lugar, para aliviar las penas que tienen que purgar todavía para ir al cielo”, detalla el presbítero.

“El purgatorio no es un segundo infierno, ni tampoco es una segunda oportunidad, porque las almas que están en el purgatorio no pueden merecer, es decir, no pueden hacer actos propios para llegar al cielo. Simplemente es una espera a que se cumpla la justicia divina y que puedan subir al cielo; se puedan purificar completamente esos pecados que les quedan”, señala el sacerdote.

¿Cómo podemos ayudar a las almas del purgatorio?

En este sentido, subraya que el purgatorio es como “una fase previa para ir al cielo”. Esa cita clave en la que la Iglesia Católica define de manera explícita y solemne la doctrina del purgatorio también explicita que los vivos pueden ofrecer sufragios para ayudar a las almas del purgatorio.

“Nosotros podemos acelerar ese proceso para que se puedan purificar. Por ejemplo, ofreciendo misas, con oraciones, o dando limosnas y con otras obras piadosas”, explica.

Con respecto a la condenación de hombres, no es que la Iglesia tenga una especie de poder de hacer canonizaciones: lo que hace es declarar que un santo se encuentra en la bienaventuranza eterna.

“Son canonizados directamente una vez que son mártires; todos los demás, incluso muchos santos, pasan por el purgatorio. Pero las almas que están en el purgatorio ya están salvadas”, remacha el entrevistado.

Oración por las almas del purgatorio

La oración de Santa Gertrudis por las almas del purgatorio es una plegaria reconocida en la tradición católica por la promesa que Jesús le hizo a la santa, de que cada vez que fuera rezada con devoción, mil almas serían liberadas del purgatorio.

Padre eterno,

yo te ofrezco la preciosísima sangre de tu Divino Hijo Jesús,

junto con las misas celebradas en todo el mundo hoy,

Por los pecadores en la iglesia universal,

por aquellos en propia casa y dentro de mi familia.

Amen

 

Primicias Rurales

Fuente: ACI Prensa

«Descubran la belleza y alegría de seguir al Señor» alentó el Papa a los jóvenes

«Descubran la belleza y alegría de seguir al Señor» alentó el Papa a los jóvenes

El pontífice se unió a la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud, que este año se desarrolló en las diócesis de todo el mundo en la solemnidad de Cristo Rey.

Ciudad del Varticano, martes 25 noviembre (PR/25) — El Santo Padre León XIV, se unió este domingo 23 de noviembre, solemnidad de Cristo Rey del Universo, a la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que este año se desarrolló en las diócesis de los cinco continentes.

«Bendigo y abrazo espiritualmente a todos los que participan en las diversas celebraciones e iniciativas. En la fiesta de Cristo Rey, rezo para que cada joven descubra la belleza y la alegría de seguir al Señor y dedicarse a su reino de amor, justicia y paz», dijo León XIV tras rezar el Ángelus en la Plaza de San Pedro.

El 7 de octubre, el Papa publicó su primer mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud, apelando al compromiso de los jóvenes, desde el voluntariado hasta la «caridad política», para construir «nuevas condiciones de vida para todos».

«No sigan a quienes usan las palabras de la fe para dividir. Más bien, organícense para eliminar las desigualdades y reconciliar a las comunidades polarizadas y oprimidas», escribió León XIV en un texto titulado «Ustedes también dan testimonio, porque están conmigo» (Jn 15,27).

La 40ª Jornada Mundial de la Juventud se celebró este año a nivel diocesano, en la solemnidad de Cristo Rey (23 de noviembre), meses después del Jubileo de la Juventud que el Papa presidió en Roma, con celebraciones conclusivas los días 3 y 4 de agosto.

«Gracias por la alegría que transmitieron al venir a Roma para su Jubileo, y gracias también a todos los jóvenes que se unieron a nosotros en oración desde todas partes del mundo. Fue un acontecimiento precioso para renovar el entusiasmo de la fe y compartir la esperanza que arde en nuestros corazones», recordó León XIV.

La Jornada Mundial de la Juventud fue creada por iniciativa de San Juan Pablo II, tras el éxito del encuentro celebrado en Roma en 1985. La primera se celebró en Buenos Aires en 1987, y próxima JMJ será en Seúl, Corea, en 2027.

Primicias Rurales

Fuente: AICA

El Papa condenó los secuestros en Nigeria y Camerún

El Papa condenó los secuestros en Nigeria y Camerún

En el Ángelus dominical León XIV pidió que «las iglesias y las escuelas sigan siendo lugares de seguridad y de esperanza».

Ciudad del Vaticano, martes 25 (PR/25) El papa León XIV condenó, este domingo, la ola de secuestros y ataques contra iglesias y escuelas que han afectado a Nigeria y Camerún en los últimos días.

«Recibí con inmensa tristeza la noticia de los secuestros de sacerdotes, fieles y estudiantes en Nigeria y Camerún. Siento un profundo dolor, especialmente por los numerosos jóvenes secuestrados y por sus angustiadas familias», dijo León XIV tras rezar el Ángelus en la Plaza de San Pedro.

Dos personas murieron el martes por la noche en un ataque perpetrado por hombres armados en una iglesia del oeste de Nigeria, durante una misa que se transmitía en vivo.

El ataque ocurrió pocos días después del secuestro de 25 estudiantes mujeres por parte de hombres armados en la Escuela Secundaria Integral para Niñas del Gobierno, en la ciudad de Maga, estado de Kebbi, al noroeste de Nigeria.

«Hago un sincero llamamiento para la inmediata liberación de los rehenes e insto a las autoridades competentes a que tomen decisiones adecuadas y oportunas para asegurar su liberación», pidió el Papa.

«Oremos por estos hermanos y hermanas nuestros, y para que las iglesias y las escuelas sigan siendo siempre y en todas partes lugares de seguridad y esperanza», añadió.

León XIV también mencionó su próximo viaje a Turquía y Líbano, que comenzará el jueves.

Turquía celebrará el 1700 aniversario del Concilio de Nicea. Por ello, se publicó la carta apostólica In unitate fidei, que conmemora este acontecimiento histórico, anunció.

Primicias Rurales

Fuente: AICA