En sintonía con el crecimiento de la producción y faena registrado en 2025, el desarrollo del sector porcino fue impulsado por la línea de préstamos diseñada por la cartera agropecuaria nacional junto al BICE.
Buenos Aires, martes 3 marzo (PR) __ La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación junto al Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) informan que la línea de créditos en valor producto para el sector porcino ya desembolsó $13.729 millones, lo que marca una consolidación del proceso de expansión sostenido a nivel sectorial.
Vale destacar que estos créditos establecen las cuotas en kilos capón y se consolidan como un instrumento de financiamiento para fortalecer la competitividad de las empresas de la cadena, financiando equipamiento, infraestructura y genética.
El diferencial de la herramienta es que las cuotas para el repago se fijan en una cantidad determinada de kilos de carne de cerdo y se abonan en pesos al valor de referencia mensual del kilo capón. El plazo es de hasta 60 meses y permite la posibilidad de extenderlo hasta 84 meses según la evolución del precio.
Los proyectos financiados se concentran en tres ejes estratégicos: instalaciones e infraestructura; incremento de madres; gestión ambiental y energía. Del total de los desembolsos, la mayor proporción se destinó a obras e infraestructura productiva, seguida por iniciativas vinculadas al fortalecimiento de la capacidad productiva y la incorporación de tecnología.
El otorgamiento se radicó en las principales provincias productoras de cerdos, con Buenos Aires como principal receptor, seguido por Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, fortaleciendo el entramado productivo y promoviendo el desarrollo regional.
Estos resultados, se dan en el marco de un 2025 con récords históricos para el sector, en el que se faenaron 8.517.433 cabezas -con un aumento del 2,5% respecto de 2024-, y la producción alcanzó 812.272 toneladas con un crecimiento interanual del 3,4%. Asimismo, el consumo interno per cápita llegó a 18,9 kg por habitante/año y, por el lado externo, la cadena hoy cuenta con 54 mercados de exportación abiertos, tanto para carne como subproductos.
Primicias Rurales
Fuente: Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca
Por Guido D’Angelo – Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
El 2025 cerró con un elevado comercio bilateral entre ambos países. En 10 posiciones arancelarias, China representa más de la mitad de las exportaciones argentinas, con el nodo Up River como protagonista.
Rosario, lunes 2 marzo (PR/26) — China es el mayor exportador e importador de bienes. En 2025, China efectivizó exportaciones por US$ 3.770 billones e importaciones por US$ 2.580 billones, resultando en una balanza comercial superavitaria cercana a los US$ 1.200 billones, un máximo histórico.
En bienes agroindustriales, en tanto, sus exportaciones por US$ 88.000 millones no alcanzan a compensar las importaciones por US$ 197.000 millones, arrojando un resultado deficitario en este rubro específico. En total, el agro representa alrededor del 2% de las exportaciones totales de China y del 8% de sus importaciones.
En poco más de medio siglo de relaciones diplomáticas entre la República Popular China y la República Argentina, este país se constituyó como segundo socio comercial de nuestro país, sólo por detrás de Brasil.
En 2025, China fue destino del 11% de las exportaciones nacionales, por un nivel superior a los US$ 9.700 millones, entre las cuales la agroindustria tiene un rol preponderante. Este nivel exportador fue un máximo histórico, junto con el intercambio en conjunto realizado con la República Popular China.
El 88% de las exportaciones a China en 2025 consistió en productos agroindustriales, participación que escala al 93% si tomamos el promedio del período 2020 – 2025.
Con relación al comercio con Argentina, el resultado de la balanza comercial con China ha sido sostenidamente deficitario para nuestro país.
Lo anterior no menoscaba, sin embargo, la relevancia del mercado asiático para las exportaciones argentinas, con especial énfasis en la agroindustria y minería. En efecto, China fue en 2025 el principal destino de los embarques de granos, aceites y harinas argentinos. Representa más de la mitad de las exportaciones totales en 10 destacados productos del comercio exterior argentino: carne bovina deshuesada y sin deshuesar congelada, cueros y pieles, poroto de soja, sorgo, carbonato de litio, lana, pescado congelado, aceite de maní, y harina y pellet de carne.
En carne bovina congelada sin deshuesar China representó el 96% de los embarques, proporción que sube al 93% de cueros y pieles y en poroto de soja. Además, a China se exportó el 91% del sorgo enviado al exterior, el 77% de carbonato de litio, el 74% de lana esquirlada, 69% de carne congelada deshuesada, 56% en el caso de pescado congelado, 55% para aceite de maní y 50% en harina de carne.
En dólares, entre los complejos soja, carne y cueros bovinos, y litio se explica el 85% de las exportaciones argentinas a este destino en 2025. Además de los complejos de oleaginosas, cereales, carne y minerales, el pesquero, el avícola, los lácteos, el complejo frutihortícola, el tabacalero y el forestal, entre otros, también encuentran en China un mercado estratégico de colocación de la oferta exportable.
A nivel regional, China es el principal destino de las exportaciones originadas en Jujuy, Chaco, Santiago del Estero, Catamarca y La Pampa. Más aún, es el segundo socio comercial de las tres provincias más exportadoras de la Argentina: Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.
Compras argentinas a China: tecnología e industria automotriz a la cabeza
China fue el segundo origen de importaciones argentinas en 2025, apenas un 3% por debajo de las importaciones originadas en Brasil. Entre ambos orígenes concentran el 48% de las importaciones del país del año pasado. Se destacan las computadoras portátiles, celulares y sus partes, automóviles, motocicletas, y componentes y repuestos para equipos electrónicos como radios, televisores y monitores entre los principales bienes importados.
En el caso específico de la agroindustria, China cumple un rol en la provisión de fertilizantes, con importaciones por más de US$ 380 millones el año pasado. Los fosfatados (MAP y DAP) se destacan como principales productos dentro de este grupo de insumos esencial para el agro.
El nivel de importaciones lleva a nuestro país a tener déficit comercial con China desde el año 2008. Sólo en 2025 las importaciones superaron a las exportaciones por más de US$ 8.000 millones.
La apertura de mercados y los progresivos embarques de trigo, maíz y harina de soja son importantes para el intercambio argentino-chino en 2025, colaborando en este récord de exportaciones al gigante asiático.
La rehabilitación del comercio de carne aviar, con expectativas para volver a impulsar las exportaciones del complejo, es una parte relevante para ampliar la oferta exportable del país. Asimismo, la habilitación de la exportación de más productos cárnicos y el seguimiento de la reciente cuota de ingreso fijada por la República Popular China es otro tema de agenda en el comercio entre naciones.
Finalmente, otro de los ejes para mejorar las exportaciones nacionales se vincula con la apertura de mercados y la firma de protocolos sanitarios para otros destacados productos, como afrechillo de trigo y legumbres.
La ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán reavivó la tensión en el Golfo Pérsico y elevó el riesgo de un salto en el precio del crudo. Analistas advierten que Argentina podría enfrentar más inflación y volatilidad financiera, aunque también mayores ingresos por exportaciones energéticas.
Buenos Aires, martes 2 marzo (PR/26) — La ofensiva coordinada de Estados Unidos e Israel contra Irán volvió a tensionar al máximo el tablero energético global y encendió alertas en la economía argentina. El foco de la preocupación está puesto en el estratégico Estrecho de Ormuz, el corredor marítimo por el que circula cerca del 20% del petróleo mundial y grandes volúmenes de gas natural licuado.
Aunque hasta el momento no se confirmaron bloqueos formales, el solo riesgo de una interrupción elevó la prima geopolítica del crudo. El Brent —referencia internacional— ya mostraba una tendencia alcista y, según bancos de inversión como Goldman Sachs y JPMorgan Chase, podría superar los USD 100 si el conflicto escala o si Teherán intenta restringir el paso marítimo.
Inflación y combustibles: el impacto más inmediato
Para Argentina, el primer efecto sería inflacionario. Un salto sostenido del petróleo se traslada, con rezago, a los precios de naftas y gasoil. Economistas de la consultora Ecolatina advierten que cada aumento del 10% en el precio internacional del crudo puede sumar entre 0,2 y 0,4 puntos porcentuales a la inflación mensual, dependiendo del esquema de subsidios y del tipo de cambio.
Desde LCG señalan que el impacto no se limita a los surtidores: el encarecimiento del transporte repercute en toda la cadena logística —alimentos, insumos industriales y comercio—, amplificando el efecto sobre el índice de precios.
Además, en un contexto de desregulación progresiva del mercado energético, el traslado a precios podría ser más rápido que en años anteriores, reduciendo el margen del Gobierno para amortiguar el shock.
Vaca Muerta: oportunidad exportadora
Sin embargo, el escenario no es unívocamente negativo. Argentina es hoy exportador neto de petróleo gracias al desarrollo de Vaca Muerta, uno de los principales reservorios no convencionales del mundo. Un barril por encima de USD 90 o 100 mejoraría los ingresos por exportaciones y el flujo de divisas.
Analistas de Abeceb estiman que un precio alto sostenido podría fortalecer la balanza comercial energética y aportar dólares adicionales en un momento clave para la acumulación de reservas. También beneficiaría a compañías con fuerte presencia en el shale, como YPF.
No obstante, advierten que el efecto positivo depende de la estabilidad cambiaria: si el aumento del crudo genera presión sobre el dólar global y fortalece la moneda estadounidense, podría encarecer el financiamiento externo y complicar a economías emergentes como la argentina.
Mercados financieros y riesgo país
La escalada bélica también impacta en los activos financieros. El aumento de la aversión al riesgo suele provocar salida de capitales de mercados emergentes hacia activos seguros, como los bonos del Tesoro de EE.UU. y el oro.
Según la consultora EcoGo, en escenarios de alta volatilidad internacional el riesgo país argentino tiende a ampliarse, encareciendo el crédito y afectando la cotización de bonos y acciones. Si el índice VIX —conocido como “índice del miedo”— continúa en alza, podría profundizarse la presión sobre los activos locales.
Gas y efecto regional
El conflicto también involucra exportaciones de gas natural licuado desde Qatar, lo que puede alterar precios internacionales del GNL. Para Argentina, que en invierno aún importa energía para cubrir picos de demanda, un aumento del gas podría elevar el costo fiscal o las tarifas.
Un equilibrio frágil
En síntesis, el shock petrolero tendría efectos mixtos:
Negativos: presión inflacionaria, suba de combustibles, mayor volatilidad financiera y posible ampliación del riesgo país.
Positivos: mayores ingresos por exportaciones energéticas y mejora del saldo comercial.
El desenlace dependerá de si el conflicto queda acotado o si se produce una interrupción efectiva en el flujo del Golfo Pérsico.
De consolidarse un barril por encima de los USD 100, Argentina podría enfrentar un nuevo test de resistencia macroeconómica: más dólares por energía, pero también más presión sobre precios y estabilidad financiera en un contexto global cada vez más incierto.
El analista político Claudio Fantini advirtió que el conflicto en Medio Oriente golpea la “yugular del petróleo” y genera una incertidumbre mundial inédita.
Buenos Aires, domingo 1 de marzo (PR/26) – El analista político Claudio Fantiniadvirtió que la muerte de Alí Jameneí y la instauración de un triunvirato transicional en Irán abrieron un escenario de incertidumbre global con impacto directo en los mercados energéticos, en medio de un conflicto que se desarrolla en el Golfo Pérsico, eje estratégico del suministro mundial de crudo.
Fantini sostuvo que el primer efecto de la crisis se verá en los mercados. “Primero que nada, a través de los mercados. En una economía globalizada, la posibilidad cierta de que haya una escalada en los precios internacionales del crudo es el primer impacto”, explicó, al señalar que el conflicto tiene por centro “la yugular del petróleo”.
En diálogo con Radio Rivadavia, el analista alertó que el comportamiento del precio del barril dependerá de las señales que emita el nuevo esquema de poder iraní. “Habrá que ver cómo se llega al lunes, qué señal emite este conflicto. Si son señales que calman los mercados, incluso puede presuponerse una baja en el precio del petróleo al mediano plazo. Pero si Irán muestra una capacidad de ataque que no se tuvo en cuenta, la situación puede ser exactamente inversa”, afirmó.
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Fantini remarcó que el fallecimiento de Jamenei constituye un hecho sin precedentes desde la Revolución Islámica de 1979, cuando el ayatolá Ruhollah Jomeini derrocó al sha Mohammad Reza Pahlavi y fundó la República Islámica. “Lo que ha ocurrido nunca había pasado desde 1979. La sucesión de 1989 fue ordenada y natural, por la muerte de Jamenei. Ahora estamos ante una situación absolutamente inédita, producto de un ataque externo”, señaló.
Según describió, el poder quedó provisionalmente en manos de un triunvirato integrado por el presidente Masoud Pezeshkian, el jefe del Poder Judicial y el titular del Consejo de los Guardianes. “Es un triunvirato que va a conducir la transición hacia lo que se supone será el regreso al régimen de los ayatolás, es decir, la elección de una figura religiosa única. Pero todavía no está claro quién será el ungido”, indicó.
Fantini explicó que la Guardia Revolucionaria continúa siendo un actor central. “Es un organismo militar poderosísimo, casi tanto o más que el ejército regular, y depende directamente de la máxima autoridad, que hasta ayer era el ayatolá Jamenei. Ahora, teóricamente, responde al triunvirato transicional”, detalló.
En ese contexto, planteó que la incógnita es si Estados Unidos e Israel podrán imponerse sin escalar el conflicto a una guerra terrestre. “Si esta guerra no la ganan desde el aire y desde el mar, puede complicarse mucho. Irán es territorialmente muy grande, con 90 millones de habitantes. Entrar por tierra sería como ingresar al laberinto del Minotauro”, graficó.
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El analista, según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, también diferenció los objetivos estratégicos de Washington y Tel Aviv. “A Trump podría conformarle que el régimen se vuelva dócil en términos económicos y petroleros. Pero para Israel no es lo mismo que continúe una teocracia chiita que ha proclamado históricamente la no existencia del Estado israelí”, explicó.
En relación con el riesgo nuclear, relativizó la posibilidad de un uso inmediato de armamento atómico. “El que tira la bomba atómica pierde frente a la humanidad. Sabe que queda condenado. Por eso Putin no la usó en Ucrania”, sostuvo, en referencia al presidente ruso Vladimir Putin.
Respecto del impacto económico sobre China, consideró que el efecto sería principalmente en los precios. “China no se va a quedar sin petróleo, pero probablemente deje de comprarlo a precio de ganga y tenga que pagarlo a valores de mercado”, afirmó.__IP__
Finalmente, contextualizó la crisis en la larga tensión entre modernización y autoritarismo en la región. “La región arrastra una historia donde el poder político, el petróleo y la religión están entrelazados. Lo que ocurra ahora dependerá de si los actores logran imponerse con superioridad aérea o si se ven arrastrados a una guerra terrestre compleja”, concluyó.
Por Belén Maldonado – Guido D’Angelo – Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
En 2025, Argentina volvió a alcanzar un resultado financiero positivo junto con un superávit en la balanza comercial. Es la primera vez desde 2007-2008 que se encadenan dos años con ambos saldos positivos.
Foto: iProfesional
Rosario, domingo 1 marzo (PR/26) — Similar a lo observado el año previo, durante 2025 el programa económico en Argentina continuó apoyándose en el equilibrio fiscal, con el principal objetivo de combatir la inflación y corregir los desequilibrios monetarios. Sumado a ello, muchas medidas, como la reducción de derechos de exportación, apuntaron a fomentar las ventas externas y fortalecer el ingreso de divisas.
En este contexto, utilizando como referencia datos de la Oficina Nacional del Presupuesto del Ministerio de Economía y del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), recopilados por el Centro de Investigación del Ciclo Económico (CICEc), se advierte que en 2025Argentina registró superávits gemelos por segundo año consecutivo.
Históricamente, hay que remontarse a 2007 y 2008 para encontrar dos años seguidos de un resultado financiero positivo junto con una balanza comercial superavitaria.
Resultado fiscal
Con un ingreso total de $ 135,4 billones y egresos por $ 123 billones, Argentina logró en 2025 registrar un superávit fiscal por $ 12,4 billones, medido en pesos constantes de 2025.
Si al resultado primario se le descuenta el pago de los intereses de la deuda pública por $ 10,5 billones, el resultado financiero arroja un superávit de $ 1,9 billones para 2025. El valor permaneció positivo por segundo año consecutivo.
Centrando la atención en los meses de 2025, la información mensual de las cuentas públicas muestra que el resultado financiero fue superavitario en diez de los doce meses del año, situación similar a la registrada en 2024. Únicamente en julio y en diciembre se advirtieron números en negativo.
Por un lado, el mes de julio marcó un déficit financiero de $ 167.400 millones, a pesar de lograr un superávit primario por $ 1,7 billones. Este resultado negativo responde a un elevado pago de intereses, en un mes donde los gastos corrientes son estacionalmente altos por el concepto de pago de salarios. A pesar de ello, se trata del segundo mejor resultado desde 2011 para el séptimo mes del año.
En el mes de diciembre, por su parte, tanto el resultado fiscal como el financiero se ubicaron en terreno negativo por $ 2,5 billones y $ 2,9 billones, respectivamente. En este caso, el resultado primario también es consecuencia de un aumento estacional en el gasto público relacionado fundamentalmente al concepto de prestaciones sociales y pago de salarios. A ello se le suma el pago mensual de intereses netos, aunque el mismo fue relativamente bajo respecto al resto del año. Aun así, es el segundo mejor resultado desde 2010 para un mes de diciembre.
Analizando los números consolidados del último año en detalle, se advierte una contracción en el valor de los ingresos. En comparación interanual, los ingresos totales marcaron una caída real del 2,6% explicada por una menor recaudación tributaria, responsable de más del 90% de los mismos. Desglosando por tributo, se advierte una menor recaudación en las partidas de impuesto a las ganancias, impuesto a los bienes personales, derechos de exportación (debido a una reducción en las alícuotas) y en la partida “resto tributarios”, principalmente por la eliminación del impuesto PAIS. Por el contrario, registraron incrementos el Impuesto al Valor Agregado (IVA), los aportes y contribuciones a la seguridad social, el impuesto a débitos y créditos, y los derechos de importación.
Respecto a los gastos, los mismos evidenciaron un leve incremento interanual real del 0,4% durante 2025, impulsados por un crecimiento del 0,6% en los gastos corrientes ante el mayor egreso por prestaciones sociales. Sin embargo, los gastos de capital marcaron una contracción, en este caso del 6,8% real interanual. El gasto corriente representó el 98% del gasto primario total.
Balanza comercial.
En lo que respecta al sector externo, se evidencia que en 2025 Argentina registró unabalanza comercial superavitaria por U$S 11.239 millones, medida en dólares constantes de 2025. En otras palabras, el intercambio comercial de bienes con el resto del mundo dejó como resultado un saldo a favor, con exportaciones que superaron el valor de las importaciones por segundo año consecutivo.
En cuanto a la evolución mensual de la balanza comercial, se evidencia que las ventas externas superaron a las compras en todos los meses del año. El mayor superávit se alcanzó en noviembre por un valor de U$S 2.500 millones, pese a que no suele ser un mes de elevada estacionalidad de exportaciones. En este sentido, cabe recordar que gran parte de las ventas al exterior anotadas a finales de septiembre debido a la eliminación temporal de retenciones se materializó en el penúltimo mes del año, en un contexto internacional de guerra comercial entre Estados Unidos y China que potenció la demanda de productos agrícolas argentinos. De hecho, en aquel mes, las exportaciones de productos primarios se posicionaron 83% por encima del mismo mes del año anterior, en tanto fue un gran mes para la exportación de combustibles y energía, que se ubicó 50,4% por encima de noviembre de 2024.
Por el lado de las exportaciones, las mismas totalizaron U$S 87.027 millones en 2025, marcando un incremento interanual real del 6,3%. Dividiendo el análisis por grandes rubros, se evidencia que más de la mitad del crecimiento (64%) es explicado por mayores exportaciones de productos primarios, que registraron un aumento del 17,8% respecto a 2024. Las exportaciones de combustible y energía, por su parte, anotaron un incremento efectivo del 11,1% en términos interanuales, siendo responsables del 21% del crecimiento de las ventas externas. Finalmente, el incremento restante es explicado por mayores exportaciones de manufactura de origen industrial (MOI) y de origen agropecuario (MOA), con aumentos interanuales reales del 3,2% y del 0,02%, respectivamente.
Por su parte, las importaciones de bienes ascendieron a U$S 75.788 millones, marcando un crecimiento real del 21,5% interanual. Analizando los datos por uso económico, se destaca el crecimiento en las compras externas de bienes de capital, que registraron un aumento del 47,4% en comparación a 2024. Adicionalmente, los bienes de consumo experimentaron un incremento interanual del 50%, en tanto se importó un 92,6% más de vehículos automotores de pasajeros. Por el contrario, se registró una caída interanual real del 20,1% en las importaciones de combustibles y lubricantes.
Resulta importante destacar que el superávit de comercio exterior de bienes es esencial, entre otras cosas, para compensar el sistemático déficit de servicios del país. Si bien la Argentina es un muy competitivo exportador de servicios basados en conocimiento, la balanza de servicios es deficitaria hace más de dos décadas. Al 3er trimestre del 2025, las exportaciones de servicios totalizaban más de US$ 13.300 millones, marcando una suba interanual del 7%. No obstante, la suba del 38% de las importaciones, que acumulan US$ 22.884 millones hasta septiembre del año pasado, da por consecuencia un mayor déficit de servicios que es compensado por el marcado superávit exportador en bienes.
Desde el bosque costero de Claromecó hacia mercados de Europa, un emprendedor local logró convertir la recolección y procesamiento de piñones en un negocio exportador con valor agregado y proyección internacional.
Claromecó, domingo 1 marzo (PR/26) — Con más de 30.000 árboles implantados, tres exportaciones consecutivas de 6.000 kilos y un mercado internacional con precios que alcanzan los 100 euros por kilo, un emprendimiento forestal en Claromecó posiciona al piñón argentino como una alternativa productiva estratégica para el Cono Sur.
Desde un pequeño pueblo de la Costa Atlántica bonaerense, un ingeniero forestal convirtió una plantación sobre dunas en un proyecto exportador que hoy abastece al mercado europeo.
Con producción 100% artesanal y visión a largo plazo, Alejandro Camporini apuesta al piñón como nuevo fruto estrella del Cono Sur.
En Claromecó, localidad balnearia de apenas 2.500 habitantes en el partido de Tres Arroyos, el sonido del mar convive con otro paisaje menos conocido: un extenso pinar plantado sobre dunas que hoy posiciona al pueblo en el mapa internacional de los fruTos secos.
“Allí planté yo cada uno de estos pinos”, dice Alejandro Camporini, ingeniero forestal egresado de la Universidad Nacional de La Plata, mientras recorre la estación forestal que ayudó a forestar a fines de los años 90.
Fueron 6.000 ejemplares de Pinus pinea, el tradicional pino piñonero de copa en forma de paraguas que produce uno de los frutos más valorados del mundo gastronómico: el piñón.
Lo que comenzó como un recuerdo de infancia -juntar piñas con su abuela y pelar semillas a martillazos para el pan dulce y el pesto- se transformó en una apuesta productiva de largo aliento.
Tras años de intentos fallidos de otros productores, en 2023 Camporini logró concretar la primera exportación argentina de 6.000 kilos de piñones a España. La operación se repitió en 2024 y 2025 con volúmenes similares.
La producción es tan artesanal como desafiante. Entre mayo y octubre, las piñas se cosechan a mano, trepando árbol por árbol con una vara con gancho en la punta para hacerlas caer. Luego se acopian y, durante el verano, se secan naturalmente al sol hasta que se abren. Una máquina separa la semilla y finalmente se obtiene el piñón.
“De 100 kilos de piña salen apenas dos o tres kilos de piñón pelado listo para consumir. Por eso es un producto costoso y tan valorado”, explica el emprendedor. En Europa, el kilo de piñón puede alcanzar entre 70 y 100 euros, ubicándolo entre los frutos secos más caros del mercado.
La calidad del producto argentino ya fue reconocida por el mercado español. Agustí Nogueras, empresario del sector en Cataluña y primer comprador de la producción de Claromecó, destaca que las características organolépticas son equivalentes a las europeas. Además, señala una ventaja estratégica clave: mientras Europa enfrenta desde los años 90 la plaga del Leptoglossus occidentalis, que redujo drásticamente el rendimiento de los pinares, Argentina aún está libre de ese insecto.
En un contexto global de escasez y demanda insatisfecha, el Cono Sur aparece como una región con enorme potencial productivo. Chile ya trabaja en la intensificación del cultivo, y especialistas internacionales coinciden en que el hemisferio sur puede convertirse en un nuevo polo exportador.
Sin embargo, el piñón no es un cultivo de resultados inmediatos.
Un plantín tarda entre uno y dos años en desarrollarse; luego se foresta en invierno y recién a los ocho, nueve o diez años comienza a dar sus primeras piñas. Es una inversión que exige paciencia y visión de futuro.
“Quizá ya no pueda subirme a los árboles como lo hago ahora. Esto lleva tiempo y tal vez no llegue a verlo. Pero que la producción evolucione y que se siga plantando, aunque sea sin mí, sería un sueño”, reflexiona Camporini.
Desde un pequeño pueblo costero donde la economía gira en torno al turismo y la pesca artesanal, este proyecto abre la puerta a una nueva matriz productiva basada en el bosque, el valor agregado y la exportación. Del pinar a Europa, el piñón argentino empieza a escribir su propia historia.