Trazabilidad bovina obligatoria: desde enero arranca el sistema electrónico y anticipan una “guerra de precios” entre proveedores

Trazabilidad bovina obligatoria: desde enero arranca el sistema electrónico y anticipan una “guerra de precios” entre proveedores

Tras casi un año de suspensión y sucesivas modificaciones, el 1° de enero de 2026 marcará un punto de inflexión para la ganadería argentina: comenzará a regir de manera obligatoria el sistema de identificación electrónica bovina, impulsado por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). La medida busca fortalecer la trazabilidad, mejorar el control sanitario y responder a exigencias crecientes de los mercados internacionales, aunque también abre un período de adaptación para productores y operadores del sistema.

Buenos Aires, domingo 21 de diciembre (PR/25) .- El nuevo esquema se sustenta en dos resoluciones clave: la 530/2025, que definió los dispositivos de identificación habilitados, y la 841/2025, que estableció la implementación obligatoria del sistema.

Desde diciembre pasado dejó de fabricarse la tradicional caravana alfanumérica con CUIG, dando paso a la caravana electrónica numérica con chip, que será el estándar oficial.

A quiénes alcanza y cómo será la transición

Según la normativa, todo ternero nacido en 2025 que se movilice y esté destetado deberá contar con identificación electrónica a partir de enero de 2026. No obstante, desde el Senasa reconocen que 2026 será un año de transición, durante el cual convivirán animales con identificación electrónica y alfanumérica.

“El objetivo es que el sistema funcione y se consolide, entendiendo que en este cambio cultural va a haber errores”, señalaron fuentes del organismo. En ese sentido, anticiparon que no habrá sanciones durante la etapa de adaptación y que se contemplarán flexibilidades operativas, como el cierre parcial de Documentos de Tránsito Electrónico (DTe) cuando haya rodeos mixtos.

Lectura en destino y menos carga para el productor

Uno de los cambios centrales del rediseño del sistema fue evitar que los 240.000 productores ganaderos del país tengan que comprar lectores electrónicos. Por eso, se definió que la lectura de las caravanas se haga en destino, quedando la obligación en manos de quienes cierran el DTe: ferias, consignatarios, feedlots, invernadores, frigoríficos y el Mercado Agroganadero (MAG).

“El único que tiene que leer es el que cierra el DTe”, explicaron desde el Senasa. Para el productor, la compra del lector será optativa, al igual que la lectura en el campo. La lógica oficial es concentrar la exigencia en los actores con mayor capacidad operativa y volumen de animales.

La carga de datos podrá realizarse por autogestión a través de la app del Senasa, desde una computadora o de manera presencial en oficinas sanitarias, para aquellos productores con dificultades de conectividad o menor familiaridad con herramientas digitales.

Costos, competencia y una posible baja de precios

Hoy, el costo de la caravana electrónica ronda los US$2 por unidad, un valor que generó preocupación en el sector productivo. Sin embargo, desde la industria proveedora anticipan que ese precio tenderá a bajar de forma significativa.

“Se viene una verdadera guerra de precios”, afirmó Marcelo Lizziero, de la empresa Datamars. Según explicó, el nuevo esquema habilita la participación de todas las compañías que cuenten con dispositivos certificados bajo estándares ICAR, lo que ampliará la oferta y aumentará la competencia. “Todos van a querer sostener su mercado, y eso va a empujar los valores hacia abajo”, señaló.

Además, los estándares internacionales exigidos reducen notablemente uno de los principales temores de los productores: la pérdida de caravanas. “No es lo mismo perder un 20% que un 2 o 3%”, remarcó Lizziero, especialmente en referencia a campos de monte o zonas extensivas.

Trazabilidad, sanidad y mercados

Desde el Senasa destacan que la identificación electrónica no solo cumple con requisitos comerciales, sino que también aporta herramientas clave para la gestión productiva y la sanidad animal. “Ante una emergencia sanitaria, la rapidez de rastreo epidemiológico que permite este sistema nos da mucha más robustez”, subrayaron fuentes oficiales.

El nuevo esquema también se alinea con exigencias internacionales, como las vinculadas a trazabilidad, sostenibilidad y control de origen, cada vez más presentes en mercados de alto valor, especialmente en la Unión Europea y Asia.

La mirada del sector rural

Desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) reiteraron que la entidad siempre consideró que el sistema es “muy bueno”, aunque mantuvieron su postura inicial de que debería haber sido voluntario. Su presidente, Carlos Castagnani, valoró la flexibilización y el trabajo territorial del Senasa, pero pidió paciencia.

“Habrá productores que necesiten más tiempo, sobre todo los más pequeños. Es clave que haya flexibilidad para quienes les cueste más incorporar este sistema”, sostuvo.

Con el inicio de 2026 cada vez más cerca, la trazabilidad electrónica deja de ser un proyecto para convertirse en una realidad. El desafío será lograr que la implementación sea gradual, accesible y eficiente, sin perder de vista el objetivo central: una ganadería más integrada, transparente y competitiva.

Primicias Rurales

Fuente : IA / La Nación , Clarín

La ganadería regenerativa gana espacio en la Argentina y se proyecta como motor productivo y ambiental

La ganadería regenerativa gana espacio en la Argentina y se proyecta como motor productivo y ambiental

Dejó de ser una experiencia aislada para convertirse en una estrategia en expansión en todo el país. La ganadería regenerativa gana terreno entre productores que buscan mejorar la rentabilidad mientras recuperan la salud del suelo, fortalecen los ecosistemas y suman resiliencia frente al cambio climático.

Buenos Aires, sábado 20 diciembre (PR/25) — La ganadería regenerativa dejó de ser una experiencia aislada para consolidarse como una estrategia productiva en expansión en distintas regiones de la Argentina. Desde la Patagonia hasta la Cuenca del Salado, pasando por el sudoeste bonaerense, el NOA y zonas semiáridas del centro del país, cada vez más productores adoptan este enfoque como respuesta a un doble desafío: mejorar la rentabilidad y recuperar la salud de los ecosistemas.

Pero ¿qué es exactamente la ganadería regenerativa?

Se trata de un sistema de producción ganadera basado en la planificación adaptativa del pastoreo, el monitoreo permanente del campo y la toma de decisiones orientadas a regenerar los procesos naturales del ecosistema. Su objetivo central es mejorar la salud del suelo, aumentar la biodiversidad, optimizar el ciclo del agua y fortalecer la productividad sin depender de un uso intensivo de insumos externos.

“Es algo más que otra forma de producir en el campo: es un cambio de paradigma”, sostiene el ingeniero agrónomo Pablo Borrelli, referente nacional de este enfoque y fundador de la red Ovis 21. Según explica, la clave está en imitar el funcionamiento de la naturaleza para acumular capital biológico en los suelos y capturar carbono, logrando sistemas más eficientes, rentables y resilientes.

Borelli

Un modelo flexible, adaptado a cada región

A diferencia de los esquemas productivos tradicionales, la ganadería regenerativa no propone recetas únicas. Su aplicación se adapta a las condiciones climáticas, ambientales y sociales de cada región.

En la Patagonia, donde predominan ambientes frágiles y eventos climáticos extremos, el manejo regenerativo del pastoreo permite recuperar cobertura vegetal, mejorar la infiltración del agua y reducir la degradación del suelo.

“En campos donde se aplica este enfoque vemos más pasto, mayor estabilidad productiva y una mejor respuesta frente a sequías prolongadas”, señala Borrelli, oriundo de Río Gallegos y residente en Trevelin, Chubut.

En el sudoeste bonaerense, una zona de transición entre la Pampa Húmeda y ambientes semiáridos, esta estrategia aparece como una alternativa frente al avance de una agricultura de alto riesgo. Técnicos y productores destacan su capacidad para recomponer suelos erosionados y para integrarse en esquemas mixtos con menor dependencia de agroquímicos y fertilizantes.

Más al norte, en regiones como la Cuenca del Salado, el centro de Santa Fe, Entre Ríos y sectores del NOA, la ganadería regenerativa permite mejorar la eficiencia del uso del pasto y aumentar la carga animal sin deteriorar los recursos.

En muchos casos, los productores logran incrementos del 20% al 100% en el número de animales, gracias a una mayor producción forrajera y a una mejor distribución del pastoreo.

Planificación, monitoreo y acompañamiento técnico

El eje operativo del sistema es la planificación del pastoreo, que se revisa periódicamente en función de la evolución del campo, las lluvias y la respuesta de la vegetación. A esto se suma un monitoreo ambiental sistemático que permite evaluar si el suelo, la cobertura vegetal y la biodiversidad están mejorando con el tiempo.

“Si el campo no mejora, se revisan las decisiones y se ajusta el manejo. No hay recetas fijas”, explican desde las redes técnicas que acompañan estos procesos.

El rol del productor es central: el conocimiento local y la experiencia cotidiana se integran a la planificación, lo que fortalece la adopción y la continuidad del sistema.

El carbono como nuevo incentivo económico

Uno de los factores que está acelerando la expansión de la ganadería regenerativa es el desarrollo del mercado de créditos de carbono. Al mejorar los procesos biológicos del suelo, estos sistemas pueden capturar carbono atmosférico y generar créditos verificables y comercializables.

“Las grandes empresas del mundo asumieron compromisos de carbono neutralidad y necesitan compensar emisiones que no pueden eliminar”, explica Borrelli. En ese contexto, la Argentina y otros países de Sudamérica cuentan con ventajas comparativas para convertirse en proveedores de créditos de carbono de alta calidad.

Programas regionales ya trabajan con productores de distintas provincias y se espera que los primeros comiencen a percibir ingresos adicionales por este concepto en el corto plazo. Se trata de una retribución que no compite con la producción ganadera, sino que la complementa.

Más resiliencia y menos conflictos

Desde el punto de vista productivo, la ganadería regenerativa contribuye a sistemas más estables frente a la variabilidad climática y a los vaivenes de los precios. Al mejorar la base forrajera y reducir costos, los productores dependen menos de compras externas y están mejor preparados para atravesar períodos adversos.

Además, al permitir una mayor productividad por hectárea, este enfoque puede ayudar a recomponer los stocks ganaderos sin expandir la frontera agropecuaria, reduciendo tensiones ambientales y sociales.

Un cambio cultural en marcha

Quienes impulsan la ganadería regenerativa coinciden en que el principal desafío no es técnico, sino cultural. Romper con prácticas arraigadas durante décadas requiere tiempo, capacitación y resultados visibles.

Sin embargo, la experiencia muestra que, una vez que los productores observan mejoras concretas en sus campos, el cambio se sostiene.

El recambio generacional también juega a favor. Productores jóvenes, más atentos a las demandas ambientales y al bienestar animal, encuentran en este enfoque una forma de producir alineada con los nuevos mercados y con una visión de largo plazo.

Un modelo con proyección federal

La ganadería regenerativa avanza en la Argentina como una respuesta integral a los desafíos productivos, ambientales y económicos del sector. Su crecimiento, impulsado por la necesidad de sistemas más resilientes y por el mercado de carbono, sugiere que ya no se trata de una tendencia marginal, sino de una alternativa con proyección federal.

“Regenerar no es volver atrás”, resume Borrelli. “Es producir mejor, con más información, más conciencia y pensando en el futuro”.

Primicias Rurales / IA: Matilde Fierro

Fuente: La Nueva

Diagnóstico del ciclo ganadero argentino

Diagnóstico del ciclo ganadero argentino

 Por Franco Ramseyer – Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Con la faena de hembras al 47,4% y una tasa de extracción que supera el 26%, no se evidencia aún con claridad un cambio de fase en el ciclo ganadero. Pese a ello, la tasa de extracción en noviembre disminuyó de manera considerable.

Rosario, miércoles 12 diciembre (PR/25) — Un tema que se debate habitualmente en Argentina es en qué fase se encuentra el ciclo ganadero.

Este fenómeno, relacionado con los tiempos biológicos de la hacienda, puede definirse como la oscilación pendular de la actividad ganadera y de sus variables representativas.

Una manera habitual de medir el ciclo es mediante las fluctuaciones en las existencias de bovinos: estas no siguen una tendencia constante, sino que atraviesan periódicamente fases de expansión y de contracción, conocidas como “retención” y “liquidación”, respectivamente.

Las fases de liquidación son períodos en los cuales los productores se desprenden de sus existencias, generando un incremento de la oferta en el corto plazo, mientras que las fases de retención son aquellas en las que los productores retienen vientres para poder ampliar la oferta futura, generando en el corto plazo una retracción de la oferta.

La causa de este comportamiento cíclico de la oferta ganadera radica en el doble carácter del ganado vacuno hembra, que es simultáneamente un bien de consumo (en tanto puede faenarse inmediatamente para la producción de carne) y un bien de capital (dado que puede retenerse a las hembras para su procreación y aumento futuro de la oferta).

Son diversos los factores que desencadenan el paso de una a otra fase del ciclo ganadero. Un aspecto importante es el climático. Una sequía severa, como la ocurrida en 2023, puede reducir la disponibilidad y calidad de pasturas, forzando a los productores a liquidar vientres. Otro factor de relevancia es el precio de la hacienda: en contextos con precios al alza, los productores pueden verse tentados a retener hembras para incrementar la oferta futura, lo que paradójicamente genera una reducción de la oferta en el corto plazo.

También hay otros factores como los precios de los insumos, la rentabilidad relativa de la ganadería en comparación con la agricultura, los precios de los bienes sustitutos, variables macroeconómicas y también políticas. Todo esto puede generar cambios en los incentivos de los productores ganaderos, y las decisiones resultantes pueden orientar el ciclo hacia una fase u otra.

Hay diferentes enfoques para cuantificar un ciclo ganadero.

Como muestra Gluck (1977), el mismo puede medirse desde la perspectiva de las existencias, la faena, los precios, la relación faena/existencias y la proporción de vientres en la faena. A continuación, se procederá a tomar la primera de estas definiciones, es decir, el ciclo de existencias; y luego se reforzará el análisis observando los indicadores de faena/existencias y de proporción de vientres en la faena.

Se considera que, dentro de un ciclo, la fase de liquidación comienza un año después de haberse alcanzado el máximo registro de stocks, hasta el mínimo relativo siguiente, e inversamente la fase de retención comienza en el punto posterior al mínimo y se extiende hasta el siguiente máximo relativo.

 

Bajo este enfoque, el último ciclo completo en Argentina se habría desarrollado entre 2008 y 2018. Inicialmente, se produjo una fase de liquidación de tres años de duración entre 2008 y 2010, y desde 2011 comenzó una fase de retención que se extendió hasta 2018, con una breve interrupción en 20141. Desde 2019 en adelante, las existencias de bovinos cayeron todos los años con excepción de 2022, cuando presentaron un incremento del 1,5% interanual. Se considera que una fase de retención requiere de una duración mínima de alrededor de tres años (Gluck, 1977; Tobar, 1998), que es el tiempo que aproximadamente debe transcurrir entre la decisión de retener vientres, la posterior procreación y el subsiguiente engorde hasta la obtención de un novillo2. Por este motivo, se considera que los stocks de ganado se encuentran en una fase de liquidación desde 2019 en adelante, acelerada por la sequía de la campaña 2022/23, que deterioró las pasturas y forzó a la liquidación de existencias.

¿Hay señales de cambio de fase?

Eventualmente, la fase de liquidación llegará a su fin y comenzará una nueva fase de retención, para completar el ciclo comenzado en el año 2019. Lo que no se sabe exactamente es cuándo sucederá esto. Para indagar acerca de si el ciclo ganadero se está encaminando o no hacia una fase de retención, resulta relevante observar la dinámica de dos indicadores clave: el porcentaje de faena de hembras sobre el total y la tasa de extracción.

Participación de hembras en la faena

Uno de los primeros indicadores que se observan al momento de determinar si nos encontramos en una fase de retención o de liquidación es la proporción de hembras que componen la faena, siempre que se mantengan estables las tasas de extracción general. Cuando este indicador supera por varios meses límites del 47% a 49% suele estar asociado a un proceso de liquidación. Por el contrario, cuando ese porcentaje resulta inferior al rango 42% – 44%, se puede inferir que lo que está primando es una decisión de retención.

En los primeros once meses del corriente año, la faena de hembras alcanzó una participación del 47,4% de la faena total, ubicándose moderadamente por debajo del registro del 47,8% correspondiente al período enero a noviembre de 2024. En el año en curso, se remitieron a faena cerca de 169.000 hembras menos que en el mismo periodo del año anterior. Pese a ello, el indicador todavía no presenta señales que permitan inferir de manera clara un cambio de fase, dado que los registros mensuales continúan por encima del 47%, inclusive con el dato de noviembre posicionándose en 48,4%.

 

Tasa de extracción

Otro indicador que se suele observar para determinar el estado de una fase es el de la tasa de extracción, que puede ser aproximada a partir de la relación entre la faena total durante un año y el stock de bovinos al comienzo del mismo.

Siguiendo la evidencia presentada por Gluck (1977), existe un valor umbral del 24%: niveles por debajo de esta cifra suelen asociarse a períodos de retención (como ocurrió entre 2011 y 2018, donde el promedio fue del 23,2%), mientras que valores superiores sugieren una fase de liquidación.

En 2025, si la faena de diciembre sigue los patrones estacionales, este indicador podría cerrar el año en un rango de entre 26% y 26,5%, compatible con una fase de liquidación. Los años 2023 y 2024 tuvieron una tasa de extracción similar (26,8% y 26,4%, respectivamente), siendo los únicos que superaron el 26% considerando desde 2010 en adelante. En estos dichos, el stock en promedio cayó un 2,4% interanual.

A pesar de ello, en el mes de noviembre de 2025 la faena presentó una caída significativa en la serie desestacionalizada, traccionada por el buen estado de las pasturas en gran parte del país y por la fortaleza de los precios.

La tasa de extracción que surgiría de anualizar este dato mensual, filtrado por estacionalidad, se ubicaría en 24%, lo que brinda una primera señal temprana acerca de un posible cambio de fase que podría estar gestándose.

En base a los indicadores de porcentaje de faena de hembras y de tasa de extracción, se proyecta que las existencias a fines de 2025 podrían tener una caída interanual cercana al 2,2%, pudiendo ubicarse los stocks al 31 de diciembre del corriente en un registro cercano a las 50,5 millones de cabezas.

En conclusión, el análisis de las variables del ciclo ganadero no permite inferir con certeza un cambio de fase.

Por un lado, el indicador de porcentaje de hembras en la faena total se mantiene en niveles compatibles con una fase de liquidación.

Por otra parte, la tasa de extracción podría cerrar el año en un rango entre el 26% y el 26,5%, también compatible con una fase de liquidación. Pese a ello, la faena de noviembre analizada de manera aislada sí podría ser compatible con una posible transición hacia una fase de retención.

Todavía resulta temprano para confirmar este escenario, ya que los indicadores considerados no permiten una lectura unívoca; por este motivo, resultará imprescindible seguir monitoreando de cerca tanto estas variables como así también la evolución de los precios y de las existencias.

Como mencionó Rosgan en su informe de la semana pasada, si no se presenta un plan estratégico orientado a la recomposición del rodeo, estas señales tempranas de retención podrían verse interrumpidas en el corto plazo.

Fuente: BCR Informativo Semanal

Primicias Rurales

 

Bibliografía

Basualdo, E. M. y Arceo, N. (2006). Evolución y situación actual del ciclo ganadero en la Argentina. Realidad Económica, 221. 7-30.
Gluck, S. (1977). Anatomía del Ciclo Ganadero Argentino. Ensayos Económicos. Banco Central de la República Argentina. 59-89.
Silva, A. (2006). Descripción y Análisis del Ciclo Ganadero Argentino. Asociación Argentina de Economía Agraria.
Tobar, J. C. (1998). Notas sobre la estructura económica argentina. Rosario: Homo Sapiens.
1 Consideramos aquí que, por la duración y magnitud de la caída de stocks de 2014, la misma no es suficiente para constituir una fase de liquidación en sí misma, ya que sólo duró un año, con una leve caída de 0,4%. Es decir, se adopta aquí una perspectiva de mediano plazo, similar a la planteada por Basualdo y Arceo (2006). Pese a ello, cabe mencionar que en el trabajo de Gluck (1977) existe el antecedente de una fase de liquidación de un año de duración, en 1950.
2 Cabe mencionar que Silva (2006) caracterizó una fase de retención de dos años, pero en ningún caso se registra una de tan solo un año. 

Ganadería regenerativa: producir más cuidando el suelo y la biodiversidad

Ganadería regenerativa: producir más cuidando el suelo y la biodiversidad

Sus pasturas permanentes son un recurso valioso que, hasta ahora, ha sido desaprovechado.
Olvídese de cómo son hoy sus pastos. Piense en cómo podrían ser si se gestionaran con la misma atención que dedica a sus otros cultivos.

Por Ing Agr Pedro Lobos

Buenos Aires, 14 de diciembre (PR/25) .- El Pastoreo Racional Voisin (PRV) considera las necesidades tanto de las plantas como de los animales, no sólo las del ganado. Bien aplicado, puede duplicar o incluso triplicar la productividad de sus pasturas.

¿Cansado de que los flujos de caja le dejen sin dinero en el bolsillo?


Gran parte de ese problema no está en el precio de la carne o la leche, sino en cómo se produce. Los sistemas ganaderos basados en confinamiento o suplementación excesiva generan altos costos, dependencia de insumos externos y una presión constante sobre la rentabilidad.

Mientras tanto, muchos establecimientos poseen un recurso subutilizado: sus pasturas y pastizales permanentes.

El Pastoreo Racional Voisin (PRV) propone un cambio profundo de enfoque: dejar de pensar en el pasto como un recurso secundario y comenzar a manejarlo con la misma planificación y precisión que cualquier cultivo agrícola.

¿Qué es el Pastoreo Racional Voisin?

El PRV es un sistema de pastoreo intensivo de gestión, basado en cuatro principios formulados por André Voisin, que buscan equilibrar las necesidades de las plantas, los animales y el suelo:

  1. Tiempo de descanso adecuado para que la planta exprese su máximo crecimiento.

  2. Tiempo de ocupación corto, evitando el repastoreo.

  3. Alta carga instantánea, para un consumo uniforme.

  4. Prioridad animal, asegurando dietas de alta calidad.

Este enfoque no solo mejora la productividad forrajera, sino que transforma al sistema ganadero en un motor de regeneración ecológica.

Resultados productivos comprobados (INTA)

Diversas investigaciones y experiencias a campo del INTA en regiones como la Pampa Húmeda, NEA y NOA muestran que los sistemas de pastoreo intensivo bien manejados pueden:

  • Duplicar o triplicar la producción de materia seca por hectárea respecto a pastoreos continuos.

  • Incrementar la carga animal entre un 50 y un 200 %, sin degradar el recurso.

  • Mejorar la ganancia diaria de peso y la producción de leche por animal, gracias a una dieta más estable y de mayor calidad.

  • Reducir significativamente el uso de suplementos, fertilizantes y herbicidas.

En ensayos de largo plazo, el INTA también ha registrado aumentos sostenidos del carbono orgánico del suelo, con valores que oscilan entre 0,1 y 0,4 % anual, dependiendo del ambiente y manejo.

Suelo vivo: la base del sistema

Desde la mirada de la Permacultura, el PRV es un claro ejemplo de diseño regenerativo: trabaja con los procesos naturales en lugar de luchar contra ellos.

El impacto positivo sobre el suelo incluye:

  • Mayor actividad biológica (hongos micorrícicos, bacterias benéficas, lombrices).

  • Mejora de la estructura del suelo, aumentando la porosidad y la infiltración.

  • Reducción de la compactación superficial.

  • Mayor retención de agua, clave frente a sequías e inundaciones.

El estiércol y la orina distribuidos uniformemente, junto con el pisoteo controlado, aceleran los ciclos de nutrientes y reemplazan insumos externos por fertilidad biológica.

Biodiversidad funcional y servicios ecosistémicos

El pastoreo racional no empobrece el campo natural: lo diversifica.

Estudios del INTA muestran que los sistemas con descansos adecuados favorecen:

  • Mayor diversidad de especies forrajeras, incluyendo gramíneas y leguminosas.

  • Incremento de insectos benéficos y polinizadores.

  • Mejor equilibrio entre especies deseables y no deseables, sin herbicidas.

Estos cambios se traducen en servicios ecosistémicos clave:

  • Captura de carbono.

  • Regulación hídrica.

  • Control biológico de plagas.

  • Mayor resiliencia climática.

Calidad biológica de la producción ganadera

Desde la perspectiva de la Permacultura (Bill Mollison)  y la producción agroecológica, el PRV permite obtener:

  • Carne y leche con mejor perfil nutricional, mayor contenido de ácidos grasos beneficiosos (omega 3 y CLA).

  • Producción libre de estrés crónico animal.

  • Menor dependencia de antibióticos y aditivos.

Esto abre la puerta a mercados diferenciados, consumo consciente y valor agregado real, sin aumentar costos.

Menos trabajo, más vida

Uno de los mayores aportes del PRV es que simplifica el sistema:

  • Menos maquinaria.

  • Menos horas de trabajo pesado.

  • Menos decisiones urgentes y más planificación.

El resultado es un sistema más rentable, más estable y más humano.

No es teoría: es práctica

Olvídese de cómo son hoy sus pastos.
Piense en cómo podrían ser si se gestionaran con inteligencia.

El Pastoreo Racional Voisin demuestra, con respaldo científico y experiencias reales, que sí es posible producir carne y leche con alta rentabilidad en pasturas y pastizales naturales, regenerando el suelo y mejorando el ambiente.

No me crea: pruébelo.
Después de eso, nadie jamás podrá decirle que no se puede.

Me olvidaba de lo más importante, si no le gusta el campo y no le gusta trabajar no se meta o contrate a alguien que sepa

Primicias Rurales

Fuente: IA/ Ing. Agr. Pedro A. Lobos

Agricultura distribuyó la cuota Hilton de carne bovina para el período 2025/2026

Agricultura distribuyó la cuota Hilton de carne bovina para el período 2025/2026

Buenos Aires, viernes 12 de diciembre de 2025 (NA) — La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca distribuyó el cupo tarifario de carne bovina de alta calidad conocido como cuota Hilton para el período 2025/2026, que asciende a 30.000 toneladas con destino al mercado de la Unión Europea.

La medida fue formalizada a través de la Resolución 242/2025, publicada este viernes en el Boletín Oficial, y establece que del total del cupo 27.000 toneladas corresponden a cortes enfriados y 3.000 toneladas a cortes congelados, de acuerdo con el Memorándum de Entendimiento surgido de la Ronda Uruguay de Negociaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

La norma deroga la distribución anterior fijada por la Resolución 113/2025 y actualiza la asignación del cupo entre los distintos operadores habilitados para la exportación de este producto premium.

Qué es la cuota Hilton

La cuota Hilton es un contingente arancelario que permite a la Argentina exportar carne bovina de alta calidad al mercado europeo con aranceles preferenciales, significativamente más bajos que los que rigen para el régimen general de importación. Se trata de uno de los segmentos de mayor valor agregado dentro del complejo cárnico nacional y representa un ingreso estratégico de divisas para el país.

El cupo argentino, uno de los más importantes a nivel mundial, se distribuye anualmente entre frigoríficos y grupos exportadores que cumplen con los requisitos sanitarios, comerciales y de trazabilidad exigidos por la normativa vigente.

Cortes incluidos y requisitos de calidad

Los cortes habilitados dentro de la cuota Hilton corresponden principalmente a cortes enfriados sin hueso de alto valor comercial, entre los que se destacan el lomo, bife angosto, bife ancho, cuadril y nalga, provenientes de novillos y vaquillonas alimentados bajo sistemas que garanticen estándares superiores de calidad.

Estos productos deben ser elaborados en establecimientos frigoríficos habilitados por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y cumplir estrictamente con los requisitos sanitarios, de tipificación y de trazabilidad establecidos en los acuerdos internacionales con la Unión Europea.

Un negocio clave para la cadena cárnica

La cuota Hilton constituye uno de los negocios más relevantes para la cadena de la carne vacuna argentina, no sólo por el volumen exportado sino también por el precio diferencial que obtienen estos cortes en el mercado europeo, especialmente en países como Alemania, Italia, Países Bajos y España.

Con esta nueva distribución para el ciclo 2025/2026, el Gobierno busca dar previsibilidad a los operadores del sector y sostener la presencia argentina en uno de los mercados más exigentes y competitivos del mundo.

Primicias Rurales

Fuente: IA/ Agencia NA

La vaquillona de tambo cierra 2025 con precios firmes

La vaquillona de tambo cierra 2025 con precios firmes

Córdoba, viernes 12 diciembre (PR/25) — Dos remates, uno de ellos escenificado en Cañada Rosquín y otro en Villa María confirmaron que la vaquillona de tambo no perdió firmeza –medida en litros de leche- en el último trimestre, aún cuando el negocio lechero se ralentizó.

En el remate de Cañada Rosquín, realizado en la Sociedad Rural, con la consignación de Charles y Cía., salieron a venta 330 ejemplares que se comercializaron en su totalidad.

Las vaquillonas promediaron $3.050.000, con un máximo de $3.900.000, en tanto que la vaca de tambo promedió $2.350.000, con un máximo de $2.900.000. Juan Gerlero, integrante del team organizador indicó: “los precios de la vaquillona preñada y parida arrancando de preñeces de 7 meses, estuvieron en $2.700.000 hasta $3.900.000.Después, vendimos un tambo donde la vaca estuvo a $2.900.000 y la vaquillona para entorar en el orden $1.800.000”.

Añadió que “también se vendieron terneras muy buenas en $1.700.000 y las terneritas de guachera a $500.000 el kilo”.

Los datos finales del remate marcaron que la vaquillona para entorar promedió $1.600.000, con máximos de $1.800.000, y las terneras se vendieron a $930.000, con máximos de $1.100.000. Los toros en tanto promediaron $4.125.000

En Villa María, en tanto, hubo valores firmes en un ágil remate organizado por Scaglia SA en sus instalaciones de Ruta 9, donde salieron a venta 240 cabezas, entre ellas vaquillonas de Adecoagro y 4 toros puros de pedigrí.

“Nos fue muy bien. La vaquillona al parir y recién parida llegó a un máximo de $3.900.000, con un promedio de $3.100.000, y las vaquillonas un poco más atrasadas se movieron entre $2.000.000 y $3.000.000”, puntualizó Leonardo Favole, martillero de la firma.

“Hubo muchas vaquillonas que se movieron entre 34, y 3,6 millones, hablando de las más adelantadas o paridas. Como casi siempre, la calidad se pagó”, indicó Favole.

Las ventas se formalizaron con 6 cuotas para las vaquillonas, en tanto que los conjunto para entorar –con menor plazo- se movieron en el orden de los $4500 por kilo, aunque algunos lotes destacados estuvieron por encima de esos valores.

Además se vendieron los 4 toros ofrecidos un promedio de 4 millones de pesos.

Primicias Rurales

Fuente: TodoLechería