Recomendaciones para la prevención del estrés térmico por calor en aves de granja

Recomendaciones para la prevención del estrés térmico por calor en aves de granja

Buenos Aires, 27 enero (PR/22) — El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) recomienda a productores y productoras avícolas tomar medidas preventivas para evitar pérdidas relacionadas al estrés térmico por calor. Las condiciones térmicas para las aves deben ser apropiadas a su edad y estadio de desarrollo y es necesario evitar niveles extremos de calor, humedad y frío.

La temperatura ambiente junto con el nivel de humedad determinan el riesgo de estrés térmico. El Índice de Temperatura y Humedad (ITH) es un número utilizado para evaluar si las condiciones ambientales resultan estresantes para los animales.

Las aves son animales homeotermos, esto significa que -a pesar de las fluctuaciones en la temperatura ambiental- son capaces de conservar de manera constante su temperatura corporal. Para ello, utilizan diferentes mecanismos. Por ejemplo, si el ave tiene calor, puede reducir la temperatura corporal por el mecanismo de convección, extendiendo sus alas para aumentar el contacto con el aire más frío.

Otra forma de disminuir la temperatura corporal es por evaporación. Cuando la temperatura dentro del galpón es muy elevada, las aves jadean para aumentar el flujo de aire sobre las membranas mucosas del tracto respiratorio, lo que conlleva un gasto de energía. Esto puede tener consecuencias graves si el jadeo se prolonga en el tiempo, porque altera el equilibrio ácido-base del organismo y puede ocasionar la muerte.

Signos de estrés calórico
Es importante identificar los signos de estrés por calor que pueden evidenciar las aves para atender y mejorar las condiciones ambientales. Algunos de estos signos son:

Aumento en el consumo de agua; disminución en el consumo de alimento; alas extendidas; letargia o menor actividad; jadeo: respiración acelerada y con pico abierto; oscurecimiento de la piel en aves adultas; aumento del número de cascarones delgados, reducción del tamaño y de la producción de huevos en aves de postura; y alejamiento de la fuente de calor y entre sí y deposiciones líquidas en pollitos bebés.

Medidas de prevención
Es importante llevar un registro de la temperatura y la humedad en los galpones. La medición de temperatura debe realizarse a nivel de los animales, ya que esta puede variar con la altura. Además, es importante considerar que la temperatura dentro de las jaulas puede ser mucho más alta que la temperatura del aire medida en los pasillos.

Para las aves adultas
Evite molestar a las aves durante las horas más calurosas del día. Procure ajustar los horarios del personal y los programas de iluminación para que el trabajo de rutina se realice temprano por la mañana o por la noche.

Disminuya la densidad de alojamiento. Aumente la velocidad del aire a nivel de las aves. De acuerdo a los niveles de temperatura y humedad de los galpones, puede utilizar nebulizadores y vaporizadores. Recuerde que cuando la humedad es alta (superior al 70%) no se recomienda evaporar el agua.

Utilice rociadores en el techo para refrescar el interior de los galpones. También puede colocar sobretechos y/o media sombra en los laterales. Maximice el enfriamiento de los galpones durante la noche para prolongar el período de temperatura moderada hasta la mañana siguiente y dar tiempo a los animales para recuperarse.

Procure ofrecerles agua fresca (ideal a 20°C), en cantidad suficiente y accesible para todas las aves. Proteja el agua de bebida de la luz directa del sol. Evite la alimentación en las horas más calurosas. Por ejemplo, ajuste el programa de iluminación para motivar el consumo de alimento durante el período más fresco del día.

Adecúe la composición de la dieta según las recomendaciones de un profesional. Preste especial atención al suministro de ingredientes de alta digestibilidad y a los niveles de aminoácidos, calcio, sodio, fósforo, vitaminas y antioxidantes. Procure que la cama permanezca seca. Provea sombra suficiente para todas las aves, evitando que se amontonen.

En casos extremos, baje la intensidad de la luz durante las horas más calurosas para disminuir la actividad de las aves. Cuente con un plan de contingencia en casos de olas de calor, que contemple las medidas suficientes para evitar el sufrimiento de las aves y las pérdidas innecesarias.

Recuerde que las aves totalmente emplumadas, las razas más pesadas y las alojadas en jaulas son las más sensibles al estrés por calor y necesitan cuidados adicionales.

Para los pollitos bebés
A diferencia de las aves adultas, los pollitos bebés actúan como poiquilotermos, es decir, no puede controlar por sí mismos la temperatura corporal. Por ello resulta esencial extremar los cuidados en esta etapa de la vida.

En la recepción de los pollitos bebés es necesario ofrecerles agua inmediatamente, para compensar la deshidratación ocurrida desde el nacimiento hasta su llegada a destino. La temperatura del galpón debe estar entre 30 y 32°C durante toda la primera semana. Luego, debe mantenerse a 26°C.

Durante el transporte
Evite transportar a las aves en días muy calurosos y de humedad elevada. Si debe transportarlas, realícelo temprano por la mañana o por la noche. Coloque menos aves en cada caja de transporte. En el vehículo, mantenga algunas cajas de transporte vacías para aumentar la ventilación.

Ante cualquier duda, consulte con su veterinario/a acreditado/a en sanidad aviar o envie un correo electrónico al Programa de Bienestar Animal bianimal@senasa.gob.ar y/o al Programa Nacional de Sanidad Aviar avesygranja@senasa.gob.ar.

Recuerde que contemplar estas medidas colaborará a mejorar el bienestar animal y redundará en beneficios para los diferentes actores de esta cadena pecuaria.

Fuente: Senasa
Primicias Rurales
Por qué los empresarios del agro son pesimistas sobre el país en 2022 y más optimistas con su suerte personal

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Evitaron el ingreso de 15 toneladas de productos prohibidos de origen animal y vegetal

Evitaron el ingreso de 15 toneladas de productos prohibidos de origen animal y vegetal

Buenos Aires, enero 26 (PR/22) – Con el objetivo de evitar el ingreso de plagas y enfermedades, y para mantener el estatus zoofitosanitario de la producción nacional, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) decomisó 15.012 kilogramos de productos de origen animal y vegetal en controles realizados a pasajeros y equipajes durante el 2021, en puntos fronterizos del área metropolitana, por distintas infracciones a la normativa vigente.

Personal del Centro Regional Metropolitano del Senasa llevó a cabo controles en los aeropuertos de Ezeiza y San Fernando, en el aeroparque Jorge Newbery y en la terminal portuaria de Buquebus, donde se fiscalizó el equipaje de 932.223 pasajeros que arribaron al país en 382 barcos y 15.718 aviones.

Del total de productos de origen animal y vegetal de ingreso prohibido decomisados por ser posibles transmisores de enfermedades y plagas, 13.335 kilogramos correspondieron al aeropuerto de Ezeiza; 654 a Buquebus; 979 al aeroparque Jorge Newbery y 44 al aeropuerto de San Fernando.

En tal sentido, la coordinadora de Fronteras del Centro Regional Metropolitano del Senasa, Gabriela Díaz González, sostuvo que «se tiene una total trazabilidad de los productos de ingreso prohibido, desde el momento del decomiso hasta su disposición final como residuo regulado proveniente del exterior. Además, se supervisan las plantas de tratamiento para inactivar los virus o bacterias que puedan contener esos residuos».

«En Ezeiza tenemos como control complementario lo que denominamos la «Brigada Canina», que ayuda mucho en las detecciones, marcando los equipajes que se abren en los escaners, donde luego se confirma si el producto es de ingreso prohibido o no al país y poder realizar, de corresponder, los decomisos necesarios», aclaró la funcionaria.

Asimismo, se certificó el ingreso de 7.084 mascotas, 4.879 en el aeropuerto de Ezeiza, 1.604 en Buquebus, 482 en aeroparque y 119 en San Fernando.

El Senasa realiza estas acciones de control con el fin de evitar el ingreso de plagas y enfermedades, y para mantener el estatus zoofitosanitario de la producción agroalimentaria nacional.

Quienes deseen obtener información acerca de los productos de origen animal y vegetal que pueden o no ingresarse a la Argentina, o sobre ingreso y egreso de animales, pueden consultar la página web del Senasa

Tractores: Los neumáticos se agrandan

Tractores: Los neumáticos se agrandan

Buenos Aires, 24 enero (PR/22) — Los neumáticos en el mundo se están agrandando para acompañar las configuraciones que presentan los tractores.

En esa tendencia, las dimensiones de los neumáticos para tractores van aumentando, al mismo tiempo que mantienen un recorrido similar.

Además, el área a consolidar entre las ruedas del tractor disminuye y ya es usual que la trocha caiga por debajo del nivel de 1,40 metro.

Los fabricantes responden a esta situación con neumáticos aptos para trabajar con anchos menores.

Ajustes

La distancia entre el pivote de dirección y el eje horizontal de las ruedas se adapta a fin de garantizar un funcionamiento correcto con tractores equipados con dirección automática.

También se incorporan brazos de articulación que permiten la instalación de una masa de una sola pieza.

Pero, además, surge el desafío de adaptar los neumáticos delanteros para que el tractor trabaje con una sembradora que opera con tolva frontal (ubicada delante del tractor).

En este aspecto también están trabajando las fábricas internacionales de neumáticos.

Primicias Rurales

Fuente: Maquinac

 

Comercio de uva para consumo en fresco de Mendoza y San Juan en mercados concentradores

Comercio de uva para consumo en fresco de Mendoza y San Juan en mercados concentradores

Buenos Aires, 22 enero (PR/22) — El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) recuerda a los mercados concentradores de frutas y hortalizas cumplir con los requisitos en la recepción de uva para consumo en fresco destinada a su comercialización, provenientes de las provincias de Mendoza y San Juan.

En ese sentido, la mercadería en cuestión debe llegar transportada con su Documento de Tránsito Vegetal electrónico (DTV-e)envases con rótulo identificatorio y con las medidas fitosanitarias aplicadas (sistema de medidas integradas o tratamiento cuarentenario de fumigación con bromuro de metilo, según la provincia donde se ubique el mercado concentrador)

Estos requisitos buscan proteger las áreas libres de la plaga Lobesia botrana, comúnmente llamada polilla de la vid, debido a que la uva en fresco puede vehiculizar estados inmaduros de la misma.

En ese sentido, la fruta producida en Mendoza y San Juan que tenga como destino las regiones de Patagonia Norte (Río Negro y Neuquén) y Sur (Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego), Cuyo (Mendoza, San Juan y La Rioja) y Noroeste (Catamarca, Salta, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero), debe arribar a los mercados concentradores con el tratamiento cuarentenario de fumigación con bromuro de metilo, de acuerdo a lo establecido en la normativa vigente.

En el resto de las provincias (Buenos Aires, Chaco, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, La Pampa, Misiones, San Luis y Santa Fe), los mercados concentradores de frutas deben verificar que provengan de establecimientos productivos inscriptos y vigentes en el Sistema de Medidas Integradas (SMI).

En el caso que el establecimiento no se encuentre registrado y habilitado en el SMI, la uva en fresco debe cumplir entonces con el tratamiento cuarentenario de fumigación con bromuro de metilo. Asimismo, todos los envases deben estar perfectamente identificados mediante rótulo y el envío debe estar amparado por su respectivo DTV-e.

En caso que el Senasa detecte fruta no debidamente identificada y/o algún incumplimiento a la normativa vigente, intervendrá la mercadería.

Para mayor información se puede ingresar a la página de internet del Senasa, www.senasa.gob.ar, llamar a la línea telefónica gratuita 0800 999 2386, o enviar un correo electrónico a: lobesia@senasa.gob.ar

Más del 80% de los residuos encontrados en las playas bonaerenses son plásticos.

Más del 80% de los residuos encontrados en las playas bonaerenses son plásticos.

Buenos Aires, 22 enero (PR/22) – Durante los meses de septiembre y octubre de 2021, y luego de la suspensión de la actividad en el 2020 debido a la situación sanitaria por la pandemia, tuvo lugar la quinta edición del Censo Provincial de Basura Costera Marina, organizado por diferentes ONGs de las principales ciudades costeras de la Provincia de Buenos Aires, y coordinado entre 438 voluntarios, respetando los protocolos correspondientes.

De esta manera pudo analizarse, con los mismos mecanismos de análisis que las versiones anteriores, la cantidad y el tipo de basura que existe en la costa bonaerense. El censo cubrió un área total de 422.501 m2 y contó con la colaboración de más de 20 organizaciones del tercer sector y la sociedad civil. Los resultados recopilados registraron un total de 40.331 residuos censados, de los cuales el 84,5% estuvo constituido por plásticos, lo que indica una vez más una tendencia en relación a los censos anteriores. Un dato que además cobra importante relevancia frente a un contexto en el que, según el último informe de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la contaminación por plástico en los ecosistemas marinos se podría duplicar al 2030, si las condiciones continúan siendo las mismas.

Se conoce como basura marina a cualquier material persistente de fabricación humana y sólido, que es descargado o abandonado en el medio marino y costero. Esta problemática se acentúa porque diariamente toneladas de basura llegan los mares a través de los sistemas de drenaje urbanos (como bocas de tormenta y pluviales), la desembocadura de los ríos y por la acción del viento que los traslada, sumado a lo que directamente arrojan las personas en los ambientes costeros. A su vez, el mar recoge los residuos durante la marea alta y los transporta hacia otros sitios, que pueden no ser el origen de estos residuos.

Estas características permiten comprender una cifra que lamentablemente se repite: el 80% de la basura marina proviene del continente debido a la mala disposición y un manejo inadecuado de los residuos urbanos o de las aguas pluviales no tratadas; el restante, de los barcos comerciales y pesqueros.

Como adicional, el problema de los microplásticos persiste. El origen de estos fragmentos plásticos provenientes  de otros residuos, como bolsas, sorbetes o botellas, se debe a la acción del sol, el viento y el mar que los desintegran hasta convertirlos en porciones más pequeñas. Una vez que estos elementos llegan al mar es muy difícil retirarlos (por eso la prevención es fundamental) y al ingresar a la red alimentaria del ecosistema sus efectos alcanzan mucho más que a la salud de la fauna marina. De acuerdo al estudio “Ningún plástico en la naturaleza: evaluación de la ingestión de plástico de la naturaleza a las personas” – elaborado por Dalberg -, basado en un estudio solicitado por la Organización Mundial de Conservación (WWF por sus siglas en inglés) y realizado por la Universidad de Newcastle sobre el consumo de microplásticos en seres humanos, se concluyó que una persona, en promedio, podría estar consumiendo aproximadamente cinco gramos de plástico por semana, es decir, el equivalente al peso de una tarjeta de crédito.

En este sentido Verónica García, especialista Ecosistemas Marinos y Pesca Sustentable de Fundación Vida Silvestre Argentina, enfatizó que “Los residuos plásticos, sean macro o microplásticos, ya forman parte de todos los ambientes naturales y del alimento de muchas especies, incluidos los seres humanos. La disminución de la producción de embalajes y plásticos de un solo uso, la compra consciente, la disposición correcta de los residuos, y un sistema eficaz de disposición final y recuperación todavía están pendientes”.

En este contexto los Censos de Basura Costera Marina registran la situación en las playas bonaerenses, mediante la identificación del tipo y cantidad de residuos que afectan las costas, para buscar soluciones colectivas de alcance local y nacional. Conocer cuál es la composición de la basura marina nos permite identificar cómo podemos mejorar nuestros hábitos de consumo, evaluar las realidades particulares y establecer qué tipo de regulaciones son necesarias, con la finalidad de frenar y revertir la contaminación por plástico.

Cifras relevantes de la edición 2021

Los tipos de contaminantes plásticos que más se encontraron fueron: colillas de cigarrillo (19,6%), fragmentos plásticos (18,7%), envoltorios plásticos (13,2%), bolsas plásticas (10%) y restos de nylon (8,1%).

El 19,6% de los residuos plásticos identificados y colectados estuvo conformado por colillas de cigarrillos, un ítem que se repite todos los años entre los más abundantes. Diversos estudios indican que cada colilla puede contaminar entre 8 y 10 litros de agua del mar y hasta 50 litros si se trata de agua dulce. Este residuo está compuesto principalmente por acetato de celulosa, un material no biodegradable encargado de absorber las sustancias tóxicas del humo de tabaco, y que puede tardar hasta 10 años en descomponerse.

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) la producción de plástico creció exponencialmente desde 1950 llegando a los 322 millones de toneladas de plástico en 2015. Según proyecciones de esa entidad, esa producción llegará a los 600 millones de toneladas y superará las 1000 en 2050.

En Argentina, el 97% de las tortugas marinas atendidas en la Fundación Mundo Marino tiene plástico en su estómago o intestino. La acción de censar los tipos de residuos que se encuentran en nuestras costas surge a partir de la creciente preocupación por la fauna marina que se encuentra cada vez más amenazada por la basura que generamos.

Primicias Rurales

Fuente: Vida Silvestre