Récord de exportaciones de soja para noviembre

Récord de exportaciones de soja para noviembre

Por Franco Pennino – Matías Contardi – Bruno Ferrari de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Por primera vez durante un noviembre, se embarcarían 2 millones de toneladas (Mt) de soja. En maíz, el ritmo de exportaciones no levanta, pero el consumo interno compensa parcialmente ¿Se repetirá la hazaña exportadora a finales de campaña como en el 2023/24?

1 – Las exportaciones de soja 2024/25 fueron las segundas más altas del siglo: 

La exportación de soja dejó cifras que merecen ser resaltadas: al 11 de noviembre, considerando los datos preliminares de embarques y el line-up previsto según la agencia marítima NABSA para el mes que corre, el tonelaje embarcado de porotos de soja acumulado a noviembre alcanzaría un récord de 10 años.

Con un total de 11,25 Mt, el guarismo sería el segundo más alto de lo que va del siglo, sólo superado por lo visto en la campaña 2014/15.

En la misma línea, sorprende particularmente el dato de embarques de este mes de noviembre.

Cifras preliminares de NABSA apuntan a que el total despachado de poroto de soja alcanzarían un récord histórico para el mes de noviembre, superando las 2 Mt. Poniéndolo en perspectiva, el valor es más de 5 veces el promedio de los últimos diez años para dicho mes. China aparece como el principal importador para el periodo, sumando una participación casi absoluta de 94% respectivamente.

Dos factores ayudaron a apuntalar la dinámica exportadora. Desde el lado de la oferta, las bajas temporales de derechos de exportación (DEX) y su eliminación transitoria en septiembre. Estas funcionaron como un gran aliciente para los productores a dinamizar la comercialización doméstica y a los exportadores a declarar ventas de exportación (DJVE), aportando grandes disponibilidades al mercado exportador. Por el lado de la demanda y como hecho determinante, el giro de las compras de China desde Estados Unidos hacia la Argentina y Brasil ayudó a convalidar los volúmenes disponibles para colocar en el exterior y se reflejó en una tendencia sostenida de embarques de poroto de soja, alcanzando así un nivel récord en 10 años.

1.1 – La siembra de soja avanzó un 15%, 10 puntos porcentuales por detrás del año pasado

La siembra de soja alcanza al jueves 13 de noviembre un avance de 15%, de acuerdo con la estimación de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGYP). En una comparación contra el año pasado a esta altura, el ritmo de labores está rezagado 10 p.p.

Según la Secretaría, la siembra de soja de primera viene tomando impulso, pero con ciertas restricciones: en Buenos Aires se presentaron ciertos excesos hídricos que limitaron la superficie potencialmente cultivable, sobre todo en los territorios bajos. Sin embargo, las lluvias no tuvieron un impacto igualmente negativo en las demás provincias, que encontraron condiciones más favorables de humedad.

Los primeros cuadros implantados exhiben una emergencia más lenta que lo habitual, aun cuando la humedad en los primeros centímetros del perfil es adecuada y permite sostener un ritmo de siembra firme allí donde no hay excesos de humedad. Al mismo tiempo, el organismo perfila un recorte en el área proyectada de soja temprana, que empieza a ceder superficie frente al maíz y, en menor medida, al girasol, lo que desde la óptica de mercado sugiere una oferta potencial algo más acotada de soja en la nueva campaña y un mayor peso relativo de los cereales en la rotación de la región núcleo ampliada.

2- Trigo: alcanzaría un récord productivo en la campaña 2025/26

De acuerdo con las proyecciones presentadas por GEA-BCR, la campaña 2025/26 para el trigo se perfila como un récord histórico. Las cifras estimadas para la cosecha tomaron un tono más que optimista alcanzando las 24,5 Mt, muy por encima de las 20 Mt inicialmente previstas. En lo que respecta a la zona núcleo, se esperan rindes promedio que podrían alcanzar máximos históricos, factor que pone las expectativas a tope para este nuevo ciclo comercial en la región.

A los números de la cosecha, hay que sumar los stocks que pasan de la 2024/25, dejando una oferta total nacional que se proyecta en 27,9 Mt, 36% más que el promedio del último quinquenio y casi 3 Mt por encima de la campaña 2021/22 que fue el último máximo registrado.

Por el lado de la demanda, se aumentan las proyecciones de exportación de 15 a 16 Mt para el nuevo ciclo comercial 2025/26. De alcanzarse dicho total, que queda supeditado al volumen efectivo de producción y de la dinámica comercial que se pueda configurar, se estaría en un récord de al menos los últimos 37 años en Argentina y superando las 15,4 Mt alcanzadas en el ciclo 2021/22. En términos de valor, con los valores FOB actuales proyectados en base a datos del mercado, se estiman exportaciones de trigo por casi USD 3.500 millones para el ciclo 2025/26, USD 635 millones más que lo estimado para la campaña 2024/25 aunque por debajo de los USD 4.656 millones alcanzados en el ciclo 2021/22 cuando los precios internacionales se encontraban en niveles ostensiblemente más altos.

SI bien todavía no comenzó oficialmente la nueva campaña comercial que inicia en diciembre, el avance de cosecha ya alcanza el 15% de la superficie objetivo a nivel nacional, con la confirmación de buenos rindes en términos generales. En este marco, con una cosecha que aún es incipiente, dado que recién se terminó de cosechar el trigo implantado en el norte del país y poco a poco se comienza a trillar la zona más central del área agrícola, la cuestión de la calidad podría ser un tema para seguir de cerca en la nueva campaña comercial. En la última semana, en el Mercado Físico de Rosario aparecieron ofertas de compra a fijar precio hasta finales de diciembre ponderando calidad de 11 puntos de proteína y PH de 78.

3- Lento ritmo exportador de maíz

Proporcionalmente, las descargas de maíz hacia los puertos del Gran Rosario corren en mínimos en una serie de quince años. A partir de marzo de este 2025, se despacharon poco más de 15,2 Mt del cereal. Desde que la cosecha ha superado las 50 Mt en nuestro país, nunca se habían descargado tan pocas toneladas a esta altura del año.

El flujo de mercadería hacia puerto no es más que el reflejo de la dinámica exportadora a lo largo de esta campaña. En base a los datos preliminares de la agencia marítima NABSA, durante el mes de noviembre no se embarcarían más de 1,2 Mt de maíz, prácticamente la mitad de lo exportado durante el mismo mes el año pasado. En el acumulado, el ritmo de exportaciones de este ciclo está por detrás del 2024 y un 24% debajo de años comparables con el nivel de oferta actual. Inclusive, teniendo en cuenta las toneladas embarcadas con relación a la producción, la dinámica de embarques está en mínimos de dieciséis años.

Sin embargo, a pesar de la menor absorción externa lo largo de esta campaña, las existencias físicas en plantas de acopios, industria y exportación informadas por SAGyP para el mes de noviembre, son las más bajas para el mes en los últimos cuatro años. Con 14,3 Mt, los stocks de maíz están un 19% por detrás del 2024 a esta altura. En este escenario, el consumo interno podría estar jugando un rol preponderante como dinamizador de demanda, explicando en promedio el 30% del consumo total de maíz, siendo el engorde a corral el principal destino de los granos en Argentina.

Bajo este contexto, teniendo en cuenta las toneladas registradas en Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE), el flujo de embarques y el ritmo de comercialización interna, esta Bolsa de Comercio ajusta hacia la baja las proyecciones de exportación final de maíz para la campaña 2024/25, que pasarían de 33,5 Mt a 32 Mt, mientras se revisan al alza las estimaciones de consumo interno, principalmente consumo animal. Dinámica que permite compensar parcialmente el lento flujo de embarques, pero que aun así dejaría los stocks finales para la campaña por encima de las 5 Mt, más de 2 Mt arriba del promedio. Estimación que viene a tomar aún más preponderancia tomando a cuenta las expectativas de cosecha récord para el nuevo ciclo, que por ahora se posicionan arriba de las 60 Mt para la 2025/26 (ver).

3.1- El auge del consumo interno en Brasil, puede volver a abrir una ventana interesante para el maíz argentino.

El volumen de toneladas registradas en DJVE de maíz para esta campaña alcanza las 25,4 Mt, por lo que, a pesar del lento ritmo exportador, ya está cubierto el 96% de las ventas declaradas. Sin embargo, el panorama para el mercado FOB de maíz todavía no está definido. En una situación comparable, la campaña 2023/24 arrancó con una dinámica exportadora poco favorable, pero hacia finales de año el trimestre diciembre–febrero resultó récord, con exportaciones por 7,5 Mt, un 56% superiores al promedio del período. En ese entonces, la intensa demanda interna de Brasil limitaba el saldo exportable del país carioca, dejando a la Argentina como principal referencia en la originación internacional hasta la venida de la nueva cosecha. Este mismo año, el escenario parece repetirse.

En Brasil, la campaña de maíz va desde febrero hacia enero del año siguiente y las exportaciones del cereal tienden a potenciarse luego de la llegada de la safrinha a partir de julio. Si bien la producción ha venido creciendo a pasos agigantados, el consumo interno lo hizo a una tasa proporcionalmente mayor, lo que se traduce en una menor disponibilidad de grano para embarcar, sobre todo hacia fin de año.

Esta campaña, siguiendo las programaciones de embarques para el corriente mes, desde febrero hasta noviembre Brasil estaría exportando 31 Mt de maíz, solo 400.000 toneladas por delante del año pasado a esta altura, cuando levantó 25,6 Mt más que la campaña anterior. 

Las estimaciones oficiales de CONAB hablan de 90 Mt de consumo interno para Brasil este ciclo, volumen récord y un 8% más que la 2023/24, mientras que las exportaciones esperadas no superan las 40 Mt de maíz, 6,6 Mt menos que el promedio de los últimos tres años.

Sin embargo, la coyuntura actual difiere en un punto muy relevante respecto al año anterior, que cómo mínimo explica el actual nivel de precios. Estados Unidos estaría marcando una cosecha récord, mientras que en Ucrania se levantaron 32 Mt, recuperándose luego del tropezón productivo en la campaña anterior.

Entre ambos orígenes, suman un saldo exportable de 120 Mt, un 50% más que el año pasado. Esta mayor disponibilidad de granos en el mercado se refleja en las cotizaciones y también en la competencia por los destinos de la exportación, lo que puede llegar a limitar la dinámica de embarques argentinos.

Primicias Rurales

Fuente: BCR Informativo Semanal

¿Alcanza con buenos precios para que la ganadería despegue?

¿Alcanza con buenos precios para que la ganadería despegue?

Buenos Aires, viernes 14 noviembre (PR/25) — La ganadería argentina enfrenta desde hace más de una década una serie de problemas estructurales que han limitado su expansión y la capacidad de capitalizar las ventajas comparativas del país. El stock bovino —capital productivo de la actividad— nunca logró recuperar el nivel que detentaba quince años atrás, previo a la gran liquidación de vientres ocurrida entre 2008 y 2010 tras la intervención oficial sobre los mercados de exportación. 

*Por aquel entonces se restringió la exportación de carne vacuna para que más producción se vuelque al mercado interno y bajen los precios para los consumidores locales. Una pésima idea que resultó sumamente costosa para la actividad ganadera en términos de desaliento a la inversión y a la producción. Las existencias bovinas pasaron de 58,8 millones de cabezas a fines del 2007 a 48,8 millones a fines de 2010, una pérdida de 10 millones de cabezas de ganado por efecto de esta mala praxis. Las existencias fueron recuperando en años subsiguientes, pero nunca lograron retornar a los niveles previos (en 2024, por caso, fueron de 51,6 millones).

Las restricciones al negocio ganadero orientadas a contener los precios internos al consumidor, la falta de crédito adecuado a los plazos biológicos de la producción bovina, la escasez de recursos humanos en áreas rurales para una actividad intensiva en mano de obra y una rentabilidad relativa persistentemente inferior a la agrícola —sin mencionar la volatilidad macroeconómica y la falta de previsibilidad de las reglas de juego— son solo algunos de los factores que explican este fenómeno.

El presente muestra un cambio incipiente de escenario. Desde el inicio de su gestión, el Gobierno actual ha dado señales positivas al sector que contrastan claramente con etapas previas de intervencionismo. Entre ellas se destacan la eliminación de los derechos de exportación para vacas destinadas a exportación, la reducción de alícuotas para otros subproductos del complejo ganadero, la simplificación de trámites sanitarios y comerciales para frigoríficos exportadores y la apertura de negociaciones para ampliar destinos de exportación.

A la orientación promercado de las reformas y a la decisión política de avanzar hacia una arena de negocios más amigable con el sector privado en materia regulatoria, se suma un contexto favorable de precios, tanto en el frente externo como en el plano doméstico.

A continuación se presenta, en primer lugar, la evolución reciente de las exportaciones de carne vacuna en 2025 y las posibles implicancias de la decisión del Gobierno de Estados Unidos de cuadruplicar la cuota arancelaria preferencial para carne argentina (de 20.000 a 80.000 toneladas peso producto). Luego, se describe la situación del mercado interno en materia de precios de la hacienda en pie. Finalmente, se discute de qué manera el contexto actual podría incidir en el ciclo ganadero y cuáles son las condiciones necesarias para que la ganadería argentina ingrese en una fase de expansión sostenida: ¿alcanzan buenos precios?


El frente externo

Entre enero y septiembre de 2025, las exportaciones argentinas de carne vacuna y subproductos (carne con o sin hueso, enfriada o congelada, menudencias y huesos del desposte) acumularon un total de 572 mil toneladas (peso producto) y USD 2.826 millones, un 11% menos volumen y 17% más valor que en el mismo período del año pasado, respectivamente.

La dinámica negativa de los volúmenes se explica fundamentalmente por el retroceso en las ventas de carne deshuesada (-14% i.a), el más importante dentro de las exportaciones cárnicas (65-70% del total, aproximadamente), aunque también retrocedieron las menudencias (-15%), en tanto que las ventas de huesos* del desposte y carne con hueso se mantuvieron relativamente al mismo nivel. Afortunadamente, el precio promedio ponderado al que se vendieron estos productos mejoró 32% interanual y más que compensó la caída en términos del valor exportado.

* En el período 2002-2021, INDEC distinguía entre exportaciones de carne con hueso (carne fresca o congelada – en reses o medias reses, cuartos traseros / delanteros, cortes / trozos sin deshuesar) y huesos del desposte (posiciones 02012090 y 02022090, “los demás”). En 2021 la carne con hueso representaba el 1% del volumen total exportado por el sector, mientras que los huesos en torno al 15%. A partir de 2022 ambas categorías se unificaron en las posiciones 02012090 y 02022090 (“los demás”) a la que en este trabajo se refiere como “huesos y carne c/hueso”, pero que se trata fundamentalmente de envíos de huesos.

En perspectiva, los volúmenes de enero – septiembre 2025 resultan 5% inferiores al promedio de los últimos cinco años para los mismos meses, en tanto que los valores un 6% mayores. Sin embargo, si se mira la dinámica mensual, el año fue mejorando paulatinamente. Ambos guarismos se encontraban por debajo del promedio 2019-24 hasta el mes de mayo, pero pasaron a posicionarse entre los valores más altos del período a partir de entonces (junio – septiembre): un 13-17% por encima del promedio los volúmenes y un 17-25% los valores. En valores constantes, los registros de los dos últimos meses (agosto – septiembre) constituyen máximos históricos para estas fechas.


Países destino y ampliación de la cuota preferencial a Estados Unidos

Las exportaciones de carne vacuna argentina se encuentran fuertemente concentradas en el mercado chino. Entre enero y septiembre de 2025, China absorbió el 65,6% de las cantidades exportadas, lo que equivale a unas 375 mil toneladas peso producto. Muy por detrás se ubicaron Israel con 7,2% (41 mil ton), Estados Unidos con 5,2% (29,5 mil ton) y Rusia con 4,3% (24,7 mil ton). Luego aparecen Alemania, Países Bajos y Chile, con participaciones individuales de entre 2,7% y 3,3% del total, y finalmente Perú, Brasil e Italia, cada uno con menos del 1%.

Nótese que este top-ten de países concentró el 94,4% de los envíos, en tanto que el 5,8% restante se repartió entre un número amplio de mercados con menor incidencia. Esta configuración se viene repitiendo en los últimos años, particularmente desde 2019 con la consolidación de China como principal destino. Sin embargo, dado que los cortes enviados y su valoración internacional difieren entre mercados, el ranking por valor exportado no se corresponde exactamente con el de cantidades.

China, por ejemplo, con el 65,6% de los volúmenes, explicó solo el 48,6% del valor total. Algo similar ocurre con Rusia, que con el 4,3% de los envíos representó solo el 1,8% del valor. En cambio, Israel, Alemania, Estados Unidos y Países Bajos demandan cortes de mayor calidad o con certificaciones específicas, por lo que su participación en el valor exportado resulta proporcionalmente mayor que en el volumen.

En este contexto, la reciente decisión del Gobierno de Estados Unidos de cuadruplicar la cuota arancelaria preferencial para la carne argentina —de 20.000 a 80.000 toneladas peso producto— abre una ventana estratégica para reposicionar el producto nacional en un mercado de alto valor y avanzar en la diversificación de destinos.

En el escenario más favorable, si Argentina lograra colocar la totalidad de la cuota, Estados Unidos podría pasar a ser el segundo destino más relevante luego de China, desplazando a Israel (35–40 mil toneladas anuales). El impacto sería especialmente significativo en términos de valor exportado, y será mayor en la medida en que el incremento de envíos hacia Estados Unidos implique una expansión del total exportado y no solo una reasignación desde otros mercados.

Es importante destacar que la cuota argentina —aun ampliada a 80 mil toneladas— resulta marginal frente al tamaño del mercado norteamericano. Para tener referencia, en 2024, Estados Unidos importó alrededor de 1,52 millones de toneladas y Argentina representó tan solo el 2% de ese total con alrededor de 32 mil toneladas (posiciones HS 0201/0202 – carne fresca/congelada). El principal proveedor fue Australia con 475 mil toneladas (31% del total) y el segundo Canadá con 345 mil (23%). Unos escalones por debajo se ubicaron Brasil y Nueva Zelanda con 194 y 182 mil toneladas (13% y 12%, respectivamente) y finalmente México (116 mil – 8%), Uruguay (90 mil – 6%) y Nicaragua (53 mil – 4%). El 2% restante se explicó por un conjunto más numeroso de países con menor participación individual.

Vale la pena señalar que la estructura de proveedores de carne bovina de EE. UU. no depende solo de la relación precio-calidad que pueda ofrecer cada país, sino de un entramado de acuerdos comerciales, contingentes y aranceles diferenciados.

Existen básicamente dos vías de acceso al mercado estadounidense de carne bovina: las cuotas específicas por país —con arancel cero o muy bajo dentro del cupo y una tasa del 26,4% fuera de él— y el cupo global de aproximadamente 65 mil toneladas para aquellos países sin acuerdos preferenciales propios (cupo global “otros países”).

La excepción a esta regla son los países miembros del T-MEC (Tratado México–Estados Unidos–Canadá), que pueden ingresar carne libre de arancel y sin cupos, contando con una ventaja estructural importante frente al resto de los competidores.

Otros proveedores como Australia y Nueva Zelanda poseen cuotas preferenciales de gran magnitud, en el orden de las 450 mil y 215 mil toneladas, respectivamente. En tanto que el acceso para los países sudamericanos es algo más restrictivo. Argentina y Uruguay tienen una cuota de 20 mil toneladas cada uno; mientras que Brasil no dispone de acuerdo preferencial específico y opera buena parte de sus ventas a través del contingente global de “otros países”.

Un aspecto importante a tener en cuenta es que, una vez agotada la cuota preferencial específica, un país puede continuar exportando por dos vías: ingresando el producto fuera de cuota y pagando el arancel pleno del 26,4% (opción que suele resultar poco competitiva), o bien accediendo al contingente global de “otros países” para mantener el arancel preferencial, siempre que aún exista disponibilidad dentro de ese cupo, que se asigna bajo la lógica de “orden de llegada”.

Esta segunda alternativa, sin embargo, se encuentra actualmente muy condicionada por la presencia de Brasil, que al no contar con un acuerdo específico y operar volúmenes muy elevados en el mercado (194 mil toneladas en 2024), agota rápidamente el cupo global de 65 mil toneladas. Esto no solo implica que buena parte de sus exportaciones termina ingresando con el arancel del 26,4%, sino que también limita la posibilidad de que países como Argentina y Uruguay utilicen ese canal una vez que completan su propia cuota preferencial.

En este sentido, la ampliación de la cuota argentina a 80 mil toneladas libres de arancel permitiría superar esta restricción, garantizando un mayor acceso estable al mercado estadounidense y otorgando a Argentina una ventaja relativa frente a Uruguay, que debería seguir compitiendo en un esquema más ajustado.

El mercado doméstico

En el mercado doméstico se vienen observando buenos precios para la hacienda en pie con destino faena en el mercado de Cañuelas, así como también para los animales livianos (terneros y terneras) en los remates de feria, tanto en pesos como en dólares constantes.

El precio promedio ponderado de la faena nacional —obtenido a partir de los precios de cada categoría en Cañuelas y su incidencia en el total de cabezas faenadas a nivel nacional— alcanzó en octubre los $3.171 por kilo vivo. En pesos actualizados a valores del último mes, este nivel se ubica 30% por encima de octubre de 2024, casi 18% por encima del promedio de los últimos quince octubres y 15% por encima del promedio mensual del período 2010-2024.

El incremento interanual fue homogéneo entre categorías de faena más livianas (novillitos y vaquillonas) y pesadas (novillos, vacas y toros), todas aumentaron entre 30-32 puntos por encima de la inflación el último año. Además, en una comparación de más largo plazo (oct-10 / oct-24), todas las categorías se encuentran hoy un 15-22% por encima de su media histórica para este mes. En perspectiva, octubre 2025 fue el tercer mejor octubre de los últimos quince años, solo en 2010 y 2011 se observaron valores levemente superiores a los actuales.

Medido en dólares constantes (pesos convertidos al tipo de cambio oficial y deflactados por inflación de EE.UU. al último mes), el precio promedio ponderado de la faena nacional alcanzó en octubre los USD 2,21 por kilo vivo. Este nivel se ubica 20% por encima del registrado un año atrás (oct-24), 1,2% por encima del promedio de los últimos quince octubres y apenas 0,5% por encima del promedio mensual del período 2010-2024.

Finalmente, el precio de los terneros de 160–180 kilos —producto final típico de los sistemas de cría bovina— promedió $4.661 por kilo vivo en octubre en los remates de feria, registrando un aumento real del 33% interanual y ubicándose 21% por encima del promedio de los últimos quince octubres en términos reales. Medido en dólares constantes, el valor se ubicó en USD 3,25 por kilo vivo, un 20% por encima del nivel de un año atrás y 5,4% por encima del promedio de los últimos quince octubres.

En síntesis, medidos en pesos constantes, los valores actuales de la hacienda son muy buenos con relación al pasado: octubre 2025 fue el tercer mejor octubre de los últimos quince años en Cañuelas, con valores 15-22% de la media según la categoría. En moneda dura, la hacienda se encareció durante todo 2024 y alcanzó valores máximos en marzo de este año, pero a partir de allí comenzó a mermar y actualmente se ubica en valores más próximos a la media histórica, levemente por encima.


Pasando en limpio

En el frente externo se observan precios firmes para la carne vacuna a nivel internacional, con valores para la argentina que se aproximan a los máximos alcanzados en 2022. China continúa siendo el principal destino en volumen, concentrando alrededor del 65% de los embarques y el 50% del valor total exportado en lo que va de 2025. La reciente decisión del Gobierno de Estados Unidos de cuadruplicar la cuota arancelaria preferencial para carne argentina —de 20.000 a 80.000 toneladas peso producto— abre una ventana estratégica para reposicionar el producto nacional en un mercado de alto valor y diversificar destinos, aunque todavía restan “detalles”.

En el plano doméstico, los mejores precios de la hacienda en pie constituyen señales alentadoras para que el productor vuelva a considerar la retención de vientres y se recomponga el capital de la actividad. No obstante, la faena de hembras aún no evidencia una tendencia firme hacia la retención, lo que sugiere que el cambio de ciclo todavía no está confirmado. Es muy probable que, tras larga data de represión productiva, la ganadería argentina requiera más que buenos precios para iniciar una fase de expansión sostenida.

El 31 de octubre venció el plazo de la eliminación transitoria de los derechos de exportación a la carne vacuna que el Gobierno había dispuesto el pasado 24 de septiembre. El objetivo de esta medida fue inducir a los exportadores a anticipar divisas. Este tipo de decisiones cortoplacistas tienden a ser poco efectivas y deberían evitarse en el futuro, en favor de mecanismos más previsibles y estables en el tiempo que tiendan a mejorar las condiciones estructurales de competitividad del sector.

En este sentido, la profundización de las medidas promercado iniciadas por el gobierno en materia arancelaria y regulatoria -particularmente el avance definitivo hacia la eliminación permanente de los derechos de exportación-, la aparición de instrumentos financieros acordes a los plazos biológicos de la actividad y la superación del cuello de botella laboral que atraviesa el sector constituyen condiciones sine qua non para que la ganadería argentina pueda finalmente despegar.

Fuente: Franco Artusso y Valentino Costamagna/Responsables de la sección Agroindustrial. Fundación Mediterránea

Primicias Rurales

Precios de la hacienda: Un nuevo escalón de valores que promete consolidarse en el tiempo

Precios de la hacienda: Un nuevo escalón de valores que promete consolidarse en el tiempo

Rosario, jueves 13 noviembre (PR/25) — La reciente suba en los precios de la hacienda gorda permitirá recomponer, en el corto plazo, los márgenes del engorde, un eslabón clave para la provisión de carne que desde hace meses viene afrontando serias complicaciones en términos de rentabilidad.

Los últimos datos publicados por la Cámara Argentina de Feedlot, a comienzos de octubre, ya alertaban sobre esta situación. Su cálculo, que toma como referencia una operación de engorde tradicional —en la que el ternero ingresa con 180 kilos y, tras 130 días bajo un sistema intensivo a base de grano, sale como gordo con un peso final de 320 kilos—, arrojaba una pérdida bruta superior a los $80.000 por animal. Si a esto se suma el costo financiero asociado a los diferentes plazos comerciales tanto de la compra como de la venta, el desfasaje alcanza más de $195.000 por animal terminado.

Lo cierto es que parte de este deterioro en los márgenes se encuentra intrínsecamente asociado al componente estacional que habitualmente caracteriza la relación entre el precio de venta del gordo y el costo de reposición del ternero en esta época del año. Mientras la invernada tiende a valorizarse a medida que su oferta se reduce, el precio del gordo, por su parte, se ve presionado por una mayor cantidad de animales que ingresan al mercado durante los últimos meses del año.

No obstante, al analizar en retrospectiva ambas series — es decir, la relación de compra-venta y la serie de margen bruto de la actividad, medida en moneda constante— se observa que, a pesar de lo encarecida que se presenta actualmente la relación ternero-gordo (que para octubre se ubica en 1,34 frente a un promedio histórico de 1,25 para ese mismo mes), la situación actual en términos de margen bruto resulta menos desfavorable que la registrada en los últimos dos años.

Esto se debe a que, aun con una relación de reposición relativamente elevada, los buenos valores que muestra hoy la hacienda permiten una mejor absorción de los costos fijos de la operación.

En efecto, medido en moneda constante, el valor de referencia para el ternero ROSGAN —que en octubre alcanzó los $4.536,91— resulta más de un 40% superior al promedio de los últimos 15 años. Del mismo modo ocurre con los precios del novillo y del novillito, cuyos promedios generales exhiben una mejora real de más del 30% y 25%, respectivamente.

En este sentido, la suba que experimentaron las cotizaciones de la hacienda gorda durante la última semana, con incrementos que en el caso del novillo y del novillito llegaron a superar el 10% semanal, sin dudas contribuirá a mejorar de forma inmediata el diferencial frente a la reposición, aunque su efecto probablemente resulte de corta duración.

Más allá de la escasez estacional que presenta la oferta de terneros en esta época del año, persiste una escasez estructural que difícilmente logre revertirse con el inicio de la nueva zafra.

La cantidad de terneros logrados prácticamente no ha crecido en los últimos diez años. El año pasado se contabilizaron unos 14,6 millones de terneros y terneras dentro del stock oficial, la misma cifra que un año atrás, aunque obtenida con un menor número de vientres.

Este año, la performance muy probablemente se repita o incluso mejore levemente. Según el stock, se sabe que el número inicial de vacas ha disminuido: al 31 de diciembre de 2024 se registraron 22,08 millones de vacas, frente a los 22,4 millones del año previo. Sobre esta base, es factible que se observe una mejora en los índices de parición; sin embargo, el salto cuantitativo que podría esperarse de un año a otro difícilmente aporte un incremento significativo en la cantidad de terneros logrados.

Por cada punto de mejora en la relación ternero/vaca, con este número de vientres se obtendrían aproximadamente 200 mil terneros adicionales. Así, con una mejora de tres puntos porcentuales recién se alcanzarían nuevamente los 15 millones de terneros logrados en 2022, aunque sin evidenciar un crecimiento sustancial.

A la fecha, los datos de animales en stock reportados por los feedlots muestran una mayor cantidad (+9%) de novillitos y vaquillonas en los corrales en relación con lo informado el año pasado a esta misma fecha. Sin embargo, también se observa un 14% menos de terneros/as en stock, lo que evidencia la escasez que presenta actualmente el mercado de reposición.

A su vez, estos mismos datos reflejan una menor cantidad de novillos en sistemas de engorde a corral (–7% interanual). Por lo tanto, al estar esta categoría traccionada por la fuerte demanda del mercado de exportación, es esperable que el sistema tienda naturalmente a retener una parte importante de los novillitos que hoy se encuentran tanto en los campos de recría como en los corrales, reduciendo temporalmente la oferta de hacienda terminada.

Esta conjunción de escasez de oferta y firmeza de la demanda no hace más que configurar una dinámica virtuosa para los precios de la hacienda local, en el marco de un contexto igualmente favorable en el plano internacional.

Primicias Rurales

Fuente: ROSGAN

“El microbiólogo argentino especializado en vino que está transformando el sector vitivinícola”

“El microbiólogo argentino especializado en vino que está transformando el sector vitivinícola”

Buenos Aires, jueves 13 noviembre (PR/25>) – En una industria que mueve más de 113.000 empleos directos y posiciona a Argentina como el quinto productor mundial de vino, existe una ausencia sorprendente: el rol del microbiólogo. Hasta ahora.

La producción de vino es, fundamentalmente, un proceso microbiológico. Las levaduras transforman el azúcar en alcohol durante la fermentación alcohólica, mientras que las bacterias lácticas suavizan la acidez en la fermentación maloláctica. Estos microorganismos, invisibles al ojo humano pero omnipresentes en cada etapa del proceso, son los verdaderos arquitectos de la calidad, el aroma, la estabilidad y el carácter único de cada vino. En Argentina, si bien los enólogos tradicionalmente han supervisado el universo microbiológico del vino gracias a su alta capacitación en vinificación, la búsqueda de la máxima precisión y calidad impulsa a la industria a integrar y complementar su labor con la especialización profunda en microbiología. Este enfoque científico dedicado potenciará la toma de decisiones del enólogo y la calidad final del producto.

Es así como aparece en escena Germán González Riachi, microbiólogo con origen en Córdoba, egresado de la Universidad Nacional de Río Cuarto y fundador de Ciencia del Vino. Con un enfoque inédito en Argentina, este especialista lidera una transformación integral que ya está en marcha. Su modelo de atención disruptivo es pionero en enfocar la microbiología enológica directamente en las necesidades de producción de las bodegas, sentando las bases para elevar la calidad, la identidad y la sustentabilidad del vino argentino a niveles sin precedentes.

Germán identificó una brecha crítica durante su formación como microbiólogo y su contacto con la industria vitivinícola. En Estados Unidos, por ejemplo, existen más de 14.000 puestos de trabajo específicos para microbiólogos en la industria del vino, con roles como «Wine Microbiologist» y «Microbiology Supervisor» considerados esenciales en las estructuras de producción de bodegas de todos los tamaños. Empresas internacionales como Lallemand Oenology cuentan con equipos completos de microbiólogos especializados que desarrollan soluciones innovadoras desde el viñedo hasta la botella. En Argentina, en cambio, esta figura profesional simplemente no existía.

«Al iniciar mi investigación, identifiqué que la industria operaba sin la información crítica sobre su principal activo: el universo microbiológico. El enólogo es el responsable de definir y conducir el estilo y calidad del vino que se quiere lograr; nuestro trabajo es ser su soporte científico preciso. Nosotros le brindamos los datos críticos en cada punto de la vinificación: desde la vitalidad y el número exacto de levaduras para optimizar la fermentación, hasta la identificación de posibles contaminantes, asegurando la estabilidad microbiológica del vino. Esta precisión elimina las sorpresas, porque cada una de estas decisiones determinará la diferencia entre un vino excepcional o un vino con defectos. La microbiología no es solo un complemento: es el corazón del proceso”, comenta Germán.

La ausencia de microbiólogos especializados en las bodegas argentinas no es meramente una cuestión académica. Tiene consecuencias tangibles y costosas. Las paradas de fermentación, las contaminaciones por microorganismos no deseados y las desviaciones aromáticas son problemas recurrentes que generan pérdidas económicas significativas y comprometen la calidad del producto final. Además, la dependencia de levaduras comerciales genéricas estandariza los perfiles sensoriales de los vinos, silenciando la expresión única del terroir argentino y limitando la capacidad de diferenciación en mercados cada vez más competitivos.

Este enfoque llega en un momento clave para la industria.

El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) dejó de fiscalizar las etapas intermedias del proceso productivo para concentrarse exclusivamente en el control del producto final.

En el nuevo contexto de mayor autonomía y responsabilidad dentro del sector, la microbiología enológica se posiciona como la disciplina científica fundamental para la excelencia. Es la herramienta que permite a las bodegas elevar sus estándares de calidad, asegurando que el producto final sea el resultado de un monitoreo detallado y preciso en cada etapa, desde el viñedo a la botella.

Para dimensionar el impacto económico de estos problemas microbiológicos, basta con observar el valor en juego en cada tanque de fermentación. Un lote pequeño de 2.000 litros en una bodega boutique puede transformarse en más de 2.600 botellas de vino premium, con un valor potencial superior a USD60.000. En una bodega mediana, un tanque de 5.000 litros de gama media representa alrededor de USD87.000; y en una bodega grande, un tanque de 10.000 litros de vino de alta gama puede superar los USD 300.000 en valor de mercado. Cuando una fermentación se detiene o se desvía, se desvaloriza. En cuestión de días puede perderse hasta un 70% e incluso el 100% del valor del lote, según la gravedad del problema: decenas o cientos de miles de dólares que se esfuman por la falta de un control microbiológico adecuado y oportuno.

«La oportunidad que brinda la microbiología para elevar la calidad del sector vitivinícola argentino es inmensa«, afirma González Riachi con convicción. «No estamos hablando solo de evitar problemas. Estamos hablando de desbloquear el potencial completo de cada viñedo, de cada varietal, de cada bodega. Con un control microbiológico en tiempo real, la precisión científica abarca todo el proceso: En bodega, podemos prevenir fermentaciones problemáticas antes de que ocurran; podemos aislar y seleccionar levaduras nativas que capturen la esencia única de cada terroir; y podemos diseñar perfiles de fermentación que maximicen la complejidad aromática. Aseguramos la estabilidad microbiológica en botella, eliminando reclamos y garantizando que el vino que llega al consumidor sea exactamente el que el enólogo diseñó. Finalmente, este modelo integral se extiende al viñedo, donde podemos desarrollar biofertilizantes y biocontroladores a medida para mejorar la salud del suelo y defender la vid de forma natural, cerrando el ciclo de sustentabilidad y calidad.»

Esta visión del especialista trasciende la atención inmediata. Para asegurar un impacto estructural, está sentando las bases de una red de microbiólogos que estén disponibles para integrarse al trabajo en las bodegas, actuando como aliados estratégicos de enólogos y bodegueros. Esta iniciativa se fortalece con capacitaciones, cursos y formaciones constantes, diseñadas para elevar la calidad del vino argentino y afrontar los desafíos evolutivos de la industria. De esta forma, se garantiza la mejora continua y se construye una nueva cultura de precisión científica en la elaboración.

Para materializar esta visión, González Riachi fundó “Ciencia del Vino”, el primer laboratorio móvil de microbiología enológica de Argentina y Latinoamérica. La propuesta es disruptiva: en lugar de que las bodegas envíen muestras a laboratorios externos y esperen días por resultados que a menudo llegan demasiado tarde, “Ciencia del Vino” lleva el laboratorio directamente a la bodega. Con equipamiento de última generación, incluyendo microscopía de epifluorescencia y espectrofotometría, el equipo realiza análisis microbiológicos in situ y entrega resultados en tiempo real, permitiendo a los productores tomar decisiones informadas en el momento crítico.

Pero la visión de Germán González Riachi va más allá del control de calidad. Uno de los servicios más innovadores de “Ciencia del Vino” es el aislamiento y selección de levaduras nativas propias de cada viñedo o bodega. «Cada viñedo tiene su propia comunidad microbiana, moldeada por el clima, el suelo, las prácticas agrícolas y la historia del lugar», explica. «Esas levaduras nativas son el ADN microbiológico del terroir. Cuando fermentamos con levaduras comerciales genéricas, estamos silenciando esa voz única. Nosotros aislamos, seleccionamos y reproducimos las mejores levaduras nativas de cada productor, lo que no solo garantiza una fermentación eficiente, sino que también aporta una identidad única e irrepetible al vino».

Con su foco exclusivo en la microbiología aplicada a la producción de vino en Argentina, González Riachi es consciente de la responsabilidad que conlleva su rol. «Estoy convencido de que la microbiología es la próxima frontera de la calidad en la vitivinicultura argentina«, afirma. «Hemos avanzado enormemente en viticultura, en enología, en marketing. Pero el universo microbiológico sigue siendo en gran medida inexplorado. Ahí está la oportunidad. Ahí está el potencial para que Argentina no solo sea el quinto productor mundial, sino también un referente global en calidad, identidad y sustentabilidad. Y eso solo se logra con ciencia, con conocimiento, con especialización. Ese es nuestro compromiso con la industria».

Fuente: Lic. Natalia Quintana 

Primicias Rurales

Con lo liquidado entre enero y octubre, 2025 ya es el tercer mejor año en aporte de dólares del agro ?

Con lo liquidado entre enero y octubre, 2025 ya es el tercer mejor año en aporte de dólares del agro ?

Por Tomás Rodríguez Zurro – Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) 

En 10 meses el agro liquidó US$ 34.500 millones, sólo por detrás del total de 2021 y 2022, años de precios récord por la guerra Rusia-Ucrania. Para el bimestre noviembre-diciembre se estima que aporte otros US$ 2.600, dejando el total anual en US$ 37.150.

Rosario, miércoles 12 noviembre (PR/25) — Los diversos incentivos que estuvieron vigentes durante el año (“dólar blend”, rebaja y eliminación temporaria de retenciones) dejan el volumen liquidado de divisas del agro entre enero y octubre en US$ 34.500 millones:  casi US$ 33.000 millones en el Mercado Libre de Cambios (según datos del BCRA y de CIARA-CEC) y un estimado de US$ 1.550 millones ingresados vía el dólar CCL.

De esta manera, sólo con lo liquidado en 10 meses, el 2025 se erige como el 3er mejor registro en la comparación con otros años, quedando por detrás de 2021 y 2022, años de elevados precios internacionales y también influenciados por otros programas exportadores (los llamados “dólar soja”)

No obstante, este flujo elevado para los primeros 10 meses del año bajo los distintos esquemas de incentivos deja un nivel bajo para el bimestre noviembre-diciembre, quedando por debajo del promedio de los últimos 5 años para esos meses e incluso cerca de los mínimos del último lustro.

 

Para los dos meses restantes, se estima que la liquidación en el Mercado de Cambios sume US$ 2.600 millones, por lo que el año 2025 se proyecta que cierre con US$ 37.150 millones liquidados por el sector entre todos los mercados de cambios.

Este efecto de menor liquidación proyectada para el cierre del año producto del adelantamiento bajo los distintos esquemas de incentivos se espera continúe durante el primer trimestre del año próximo, hasta el empalme de la nueva cosecha. Entre enero y marzo se estima un valor de US$ 5.250 millones, inferior al promedio de US$ 5.900 del primer trimestre en los últimos 5 años.


Primicias Rurales
Fuente: BCR. Informativo Semanal
La demanda china ya no tiene tanta influencia en el mercado argentino de soja, pero su aporte aún ayuda a sostener los precios

La demanda china ya no tiene tanta influencia en el mercado argentino de soja, pero su aporte aún ayuda a sostener los precios

Valor Soja por Valor Soja

Teniendo en cuenta las toneladas registradas en Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE), el flujo de embarques y el ritmo de comercialización interna, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) proyecta exportaciones totales para la campaña 2024/25 por 50,9 millones de toneladas de soja equivalente poroto.

“Si bien queda una pizca de duda sobre el acuerdo entre EE.UU. y China, dado que Beijing aún no se pronunció oficialmente referido al compromiso de compra de soja que anunció primero el secretario del Tesoro estadounidense y luego fue publicado en la página oficial de la Casa Blanca, el mercado hoy se maneja bajo un escenario de acuerdo cerrado”, apunta un informe de la BCR.

En lo que respecta a la soja argentina, estos meses de voracidad compradora china han sumado presión de demanda a un mercado que afrontó con la intensidad habitual a los pedidos de aceite y harina de soja. “Esa dinámica se traslada al mercado interno y explica el nivel actual de comercialización: con casi 39 millones de toneladas comprometidas de soja, el 78% de la producción ya está atado por contrato, el nivel máximo en siete años”, remarca.

Además, la pujante demanda externa en el marco de la reducción de derechos de exportación primero, y la suspensión temporaria hacia fines de septiembre después, permitieron convalidar precios atractivos que dispararon las fijaciones de precio en soja: con 35,5 millones de toneladas a la fecha, la campaña 2024/25 es la tercera con más toneladas de soja con precio en firme de los últimos quince años.

En la campaña ya se embarcaron 9,6 millones de toneladas de soja de las 12,1 millones de toneladas registradas en DJVE y hay programadas a la fecha 1,4 millones más para noviembre.

“Con la tregua ya consumada entre EE.UU. y China, probablemente la demanda externa de poroto decaiga significativamente, por lo que la demanda industrial argentina volverá a tomar el protagonismo nuevamente”, apunta el informe de la BCR.

En ese marco, la revalorización del precio internacional de la harina de soja vuelve más atractiva la industrialización y permite mantener precios firmes de la oleaginosa a pesar del menor dinamismo de la demanda china de poroto argentino.

El viernes 7 de noviembre, por ejemplo, la capacidad teórica de pago de la soja condición cámara por parte de la exportación para embarque en diciembre de 2025 era de 334,0 u$s/tonelada, mientras que en el caso de la industria ese valor era estimado por la BCR en 313,7 u$s/tonelada. Eso considerando un derecho de exportación pleno del 26,0% para el poroto y del 24,5% para la harina y el aceite.

En esa jornada del viernes pasado el valor medio negociado en el mercado A3 por la Soja Rosario Diciembre 2025 fue de 339,0 u$s/tonelada, lo que implica que el impacto de los DJVE libres de retenciones sigue vigente. Hoy lunes la Soja Diciembre 2025 finalizó en 343 u$s/tonelada en línea con la suba del valor internacional del producto.

La posibilidad de que la industria aceitera argentina se abastezca de soja importada en la actual época del año es limitada, lo que obliga a sostener compras en el mercado interno. La cosecha paraguaya recién comienza a ingresar al mercado regional a partir del mes de febrero.

La consultora StoneX proyecta que la cosecha paraguaya de soja 2025/26 sería de al menos 10,6 millones de toneladas, de las cuales 9,2 millones serían de la campaña de primera y las restantes 1,3 millones de toneladas del ciclo de segunda.

Primicias Rurales

Fuente: Valor Soja