En la última década el agro argentino creció en producción, pero se evidencian límites en el aumento de la productividad

En la última década el agro argentino creció en producción, pero se evidencian límites en el aumento de la productividad

Por Bruno Ferrari – Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)

Rosario, lunes 10 noviembre (PR/25) — La producción agropecuaria en Argentina muestra un crecimiento de largo plazo, aunque en los últimos años la tasa de crecimiento se desaceleró. En este marco, se evidencia un estancamiento en el crecimiento de la productividad que limita el crecimiento.

La evolución de la producción agropecuaria argentina muestra una trayectoria muy positiva si se mira la historia de largo plazo desde comienzos de 1900 hasta la actualidad. En este sentido, factores como la expansión del área agrícola, un mayor uso de insumos y la incorporación de innovaciones que permitieron aumentar la productividad, constituyen aspectos distintivos del sector agroindustrial argentino al analizar el resultado obtenido.

Al considerar específicamente los cultivos extensivos en los últimos 40 años de historia, mientras que la superficie sembrada en Argentina se duplicó desde 1990/91 hasta la actualidad, pasando de sembrarse 20 M ha a poco más de 40 M ha, la producción total aumentó tres veces y media, pasando de 40 Mt a un récord histórico de 141,5 Mt en la campaña 2018/19.

A grandes rasgos, el crecimiento de la producción no provino solo de una expansión del área cultivada y un mayor uso de insumos, sino que una parte del aumento productivo se explica por un salto en la productividad. No obstante, si se centra la mirada en los últimos años, desde el pico histórico de producción en la campaña 2018/19, hace 7 años que no se logra romper dicho récord productivo a pesar de que el área sembrada se incrementó en 4,8 M ha. (BCR, 2025)

En el siguiente gráfico, se muestra la variación porcentual decenal del promedio móvil de 3 años – para suavizar las sequías – de la producción agrícola argentina. Desde comienzos del siglo pasado, el indicador muestra resultados negativos en el crecimiento de la producción de largo plazo en períodos muy específicos que estuvieron afectados por sequías históricas o períodos de cierto estancamiento en crecimientos de rendimientos. Ello, sin contar el período 1943/44 – 1953/54 que se caracterizó por una merma productiva importante debido a que cae el área sembrada por un período sostenido sumado a algunos años puntuales que pudieron estar afectados adicionalmente por sequías.

Entretanto, si se analiza el período más reciente, se registra un crecimiento sostenido en la producción de largo plazo salvo un año puntual a comienzos de la década de 1990, pero que se comienza a desacelerar fuertemente desde comienzos de los 2000 a la fecha. Es más, los últimos ciclos productivos – que estuvieron afectados por varias sequías consecutivas – llevan el indicador a niveles mínimos y cercanos a cero.

En este contexto de análisis, es de interés profundizar sobre los factores que explican el crecimiento de la producción agropecuaria para entender la dinámica histórica y dónde se podría focalizar para seguir potenciando la producción. Por su parte, el Servicio de Investigación Económica del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) tiene una publicación anual sobre la Productividad Agrícola Internacional, proporcionando datos referidos a los factores que explican el crecimiento en la producción agropecuaria para los distintos países y regiones a nivel mundial desde 1961 hasta la actualidad.

En el siguiente gráfico, se puede observar para Argentina el crecimiento promedio anual por décadas – salvo el último período que incluye 12 años – para el caso de la producción y los factores explicativos. En cuanto a esto último, las fuentes impulsoras del crecimiento de la producción se pueden dividir en:

– Factor tierra: Mide la expansión del uso de tierras equivalentes de cultivo secano (incluye tierras de cultivo de secano, de cultivo de regadío y pastizales) ponderadas por calidad relativa.

– Intensificación del uso de insumos: Mide la variación en el uso de recursos por hectárea para aumentar la producción e incluyendo al factor trabajo, capital y materiales.

– Productividad Total de los Factores (PTF): Mide la eficiencia general con la que los agricultores utilizan los recursos para producir cultivos y ganado.

En los últimos 12 años (2011-22) la producción agropecuaria de argentina creció a una tasa anual promedio de 1,46%, el guarismo más bajo desde la década de 1980 según datos del USDA. Para alcanzar este desempeño fue clave la mayor incorporación de insumos y en menor medida la expansión del factor tierra, mientras que se vislumbró una caída en la productividad que afectó negativamente el resultado final.

Esto último es algo que al menos no se ve desde la década de 1960 hacia adelante, destacando que el indicador cae en 2021 y 2022 afectando el resultado entre puntas.

Más allá de los análisis puntuales, en general la literatura coincide en que se percibe un crecimiento muy limitado de la productividad en el sector agropecuario argentino en los últimos años. Ello, considerando que existen diferencias significativas en el desempeño productivo a nivel de subsectores al comparar la actividad agrícola y pecuaria.

En la década de 1990 buena parte del crecimiento en la producción vino de la mano de un salto en la productividad – debido a la incorporación de innovaciones tecnologías en el sistema productivo – y una mayor utilización de insumos, mientras que en la década de los 2000 el factor con más peso en el crecimiento de la producción fue la expansión del uso del factor tierra y en menor medida la productividad. Por su parte, en los últimos años se desaceleró fuertemente la expansión del uso de la tierra – en línea con límites naturales de mayor uso – al tiempo que el crecimiento de la producción queda cada vez más supeditado a mejoras en la productividad y el mayor uso de insumos (capital, materiales y trabajo).

Si se considera la trayectoria lineal en la evolución de los diferentes inputs para la producción agropecuaria en Argentina, se refleja que el sector se ha convertido en una actividad cada vez más capital-intensiva, debido a la tendencia a la baja en el índice de utilización de mano de obra y el aumento del resto de los factores. Según un estudio de BID (2024), la productividad laboral en el sector agropecuario argentino, entendida como el Valor Bruto de Producción (VBP) por trabajador, sería la más alta de la región.

El punto anterior podría entrar en contradicción con la mirada de que la productividad total de los factores (PTF) está estancada, pero el BID (2025) realiza una diferencia conceptual importante, ya que la PTF mide la eficiencia en el uso conjunto de todos los factores productivos (tierra, trabajo, capital y tecnología), mientras que la productividad laboral considera sólo la relación entre producción y número de trabajadores. En este sentido, el incremento de la productividad laboral puede convivir con una PTF desacelerada si los aumentos de productividad provienen principalmente de mayor uso de capital e insumos (maquinaria, fertilizantes, agroquímicos) más que de innovaciones tecnológicas que mejoren la eficiencia global del sistema.

A modo de conclusión, para que el sector agropecuario pueda retomar un sendero de crecimiento en la producción, es fundamental un esquema de incentivos que permita desarrollar e incorporar nuevas innovaciones, profundizar las inversiones de capital en el sector, disminuir las brechas de dinamismo regionales y profundizar los encadenamientos hacia el sector pecuario. Todo ello, considerando que la expansión del factor tierra encuentra ciertos límites de crecimiento, salvo una mayor inversión en sistemas de riego que permitiría seguir expandiendo con más dinamismo dicha variable.

Esto plantea un gran desafío en el sector agropecuario argentino, debido a que los productores enfrentan un apoyo negativo por parte del Estado que limita la inversión y el crecimiento, algo muy diferente a lo que sucede entre los principales países competidores. Según datos del BID, se estima que en la última década entre 2014-2023 se le extrajo al sector USD 100.750 millones, una masa monetaria que es fundamental para seguir innovando y expandiendo el capital productivo para crecer en producción y exportaciones.

Primicias Rurales

Fuente: BCR Informativo Semanal

Con lo liquidado entre enero y octubre, 2025 ya es el tercer mejor año en aporte de dólares del agro ?

Con lo liquidado entre enero y octubre, 2025 ya es el tercer mejor año en aporte de dólares del agro ?

Tomás Rodríguez Zurro – Emilce Terré
En 10 meses el agro liquidó US$ 34.500 millones, sólo por detrás del total de 2021 y 2022, años de precios récord por la guerra Rusia-Ucrania. Para el bimestre noviembre-diciembre se estima que aporte otros US$ 2.600, dejando el total anual en US$ 37.150.

Rosario, domingo 9 noviembre (PR/25) — Los diversos incentivos que estuvieron vigentes durante el año (“dólar blend”, rebaja y eliminación temporaria de retenciones) dejan el volumen liquidado de divisas del agro entre enero y octubre en US$ 34.500 millones:  casi US$ 33.000 millones en el Mercado Libre de Cambios (según datos del BCRA y de CIARA-CEC) y un estimado de US$ 1.550 millones ingresados vía el dólar CCL.

De esta manera, sólo con lo liquidado en 10 meses, el 2025 se erige como el 3er mejor registro en la comparación con otros años, quedando por detrás de 2021 y 2022, años de elevados precios internacionales y también influenciados por otros programas exportadores (los llamados “dólar soja”)

 

No obstante, este flujo elevado para los primeros 10 meses del año bajo los distintos esquemas de incentivos deja un nivel bajo para el bimestre noviembre-diciembre, quedando por debajo del promedio de los últimos 5 años para esos meses e incluso cerca de los mínimos del último lustro.

 

Para los dos meses restantes, se estima que la liquidación en el Mercado de Cambios sume US$ 2.600 millones, por lo que el año 2025 se proyecta que cierre con US$ 37.150 millones liquidados por el sector entre todos los mercados de cambios.

Este efecto de menor liquidación proyectada para el cierre del año producto del adelantamiento bajo los distintos esquemas de incentivos se espera continúe durante el primer trimestre del año próximo, hasta el empalme de la nueva cosecha. Entre enero y marzo se estima un valor de US$ 5.250 millones, inferior al promedio de US$ 5.900 del primer trimestre en los últimos 5 años.

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Desarrollan una herramienta biotecnológica para proteger las abejas

Desarrollan una herramienta biotecnológica para proteger las abejas

Mediante el uso de tecnología de interferencia por ARN, un equipo de investigadores del INTA logró reducir la mortalidad en las colmenas causada por el virus de la parálisis aguda de la abeja (ABPV, por sus siglas en inglés), uno de los patógenos más dañinos para la apicultura.

El tratamiento disminuye la carga viral y aumenta la supervivencia de las abejas, y marca un avance clave para fortalecer la sanidad apícola, la competitividad productiva y la conservación de polinizadores esenciales.

Buenos Aires, viernes 7 noviembre (PR/25) — El virus de la parálisis aguda de la abeja (ABPV, por sus siglas en inglés) es uno de los patógenos más dañinos para la apicultura, capaz de provocar temblores, pérdida de pelo, incapacidad de vuelo y muerte súbita en las abejas. Un equipo de científicos argentinos logró reducir su impacto con tecnología de interferencia por ARN (RNAi).

“Demostramos que la administración oral de ARN interferente reduce la carga viral y mejora de manera significativa la supervivencia de las abejas infectadas con ABPV”, explicó Cecilia Ferrufino, investigadora del Instituto de Virología del INTA y responsable del desarrollo.

Durante el ensayo experimental, las abejas infectadas con ABPV que recibieron ARNi específico presentaron una mortalidad significativamente menor en comparación con los grupos sin tratamiento o con ARNi no específico. El ARNi logró disminuir la cantidad de copias virales en los tejidos y permitió que una mayor proporción de abejas sobreviviera a la infección.

“Estos resultados muestran que la interferencia por ARN es una herramienta biotecnológica promisoria para enfrentar infecciones virales en las colmenas”, destacó María José Dus Santos, investigador del INTA.

El trabajo también aporta evidencia clave sobre el potencial de la técnica para otras enfermedades virales que afectan a las abejas, como el virus de las alas deformes (DWV). “Nuestro desafío ahora es escalar esta tecnología y evaluar su aplicación en condiciones de campo”, agregó Dus Santos.

Además, el estudio advierte que los problemas causados por ABPV se intensifican en contextos de estrés, como en la producción de reinas o en la exportación de material vivo, donde el transporte y las condiciones ambientales adversas incrementan la mortalidad. En ese escenario, contar con una herramienta preventiva podría marcar la diferencia.

La interferencia por ARN (RNAi) consiste en introducir moléculas de ARN de doble cadena que bloquean la replicación del virus dentro de la abeja y activan un mecanismo natural de defensa. Este trabajo demuestra su eficacia concreta contra ABPV en abejas adultas.

“El enfoque biotecnológico no busca reemplazar las buenas prácticas apícolas, sino complementarlas con soluciones innovadoras que protejan la salud de las colmenas y la sostenibilidad de la actividad”, concluyó Ferrufino.

Con más de 2,5 millones de colmenas, Argentina es uno de los principales exportadores mundiales de miel. La incorporación de herramientas biotecnológicas como esta podría fortalecer la competitividad de la apicultura nacional y, al mismo tiempo, asegurar el rol esencial de las abejas como polinizadoras en los sistemas productivos y en la conservación de la biodiversidad.

El equipo científico del INTA especializado en virus de abeja, está integrado además por Fernanda González, del Instituto de Virología, y Ricardo Salvador, del Instituto de Microbiología y Zoología Agrícola.

Fuente: INTA Informa

Primicias Rurales

La propuesta de salvaguardia para productos agrícolas de la Unión Europea: una medida contra el espíritu del acuerdo

La propuesta de salvaguardia para productos agrícolas de la Unión Europea: una medida contra el espíritu del acuerdo

Por Guido D’Angelo – Patricia Bergero de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) 
La Comisión Europea impulsa un reglamento que legisla unilateralmente salvaguardias en productos clave (carnes, maíz, biodiesel) ya negociadas en el Acuerdo con Mercosur, facilitando cierres de mercado y contradiciendo el espíritu del acuerdo.

Rosario, miércoles 5 enero (PR/25) — El mes pasado se publicó el texto definitivo del Acuerdo Mercosur – Unión Europea. Resulta interesante remarcar que en los casi 25 años transcurridos desde el inicio de las negociaciones se produjo una fuerte aceleración de las conversaciones entre el 2016 y 2019 y se cerró la negociación técnica en 2020.

Más relevante por destacar es que en 2023 se reabrió una segunda fase de negociación centrada en demandas de sostenibilidad a instancias de la UE y que concluyó con la firma del acuerdo en diciembre de 2024. Es decir, que las condiciones del mismo se terminaron de pactar hace menos de un año.

El capítulo 7 del acuerdo se dedica exclusivamente a hacer énfasis en espacios de dialogo e intercambios de información entre las cadenas agroalimentarias, con el fin de “fortalecer la confianza y los entendimientos mutuos” a lo largo de las cadenas de cada uno de los países integrantes de ambos bloques económicos.

Los temas de intercambio abarcan desde bienestar animal hasta resistencia antimicrobiana, pasando por biotecnología agrícola y seguridad alimentaria.

Seguidamente, el capítulo 8 desarrolla las medidas de defensa y salvaguardia del comercio que pudieran ser necesarias en el marco del acuerdo. Aquí se destaca la importancia de que la aplicación de cualquier tipo de medida restrictiva del intercambio se realice en línea con los acuerdos establecidos en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC)1

Como bien se destaca apenas iniciado dicho capítulo “Las Partes eximirán el comercio bilateral sujeto a trato preferencial de la aplicación de la Salvaguardia Agrícola Especial del Acuerdo sobre la Agricultura” (SGE)2. Una SGE puede activarse automáticamente y pausar la baja o generar una suba de aranceles cuando los volúmenes de importación de un producto incluido superan un determinado nivel o si sus precios caen por debajo de un determinado umbral. La exclusión de dicha salvaguardia de los bienes incluidos en el acuerdo es fundamental para profundizar el acceso a mercados entre los bloques. Además, el diálogo entre partes ponderado en el capítulo anterior es esencial para ampliar el intercambio entre el Mercosur y la Unión Europea.

Al dejar fuera las SGE, en el acuerdo introduce, con el capítulo 9, las Medidas de Salvaguardia Bilaterales en el comercio. Allí se desarrollan definiciones y condiciones para la imposición de este tipo de medidas comerciales si se cumplieran determinadas condiciones. Las medidas potenciales incluyen una suspensión del cronograma de baja de aranceles o una reducción temporaria de las preferencias arancelarias. Inclusive, se específica la duración de las investigaciones y de la imposición de medidas.

Cualquier medida restrictiva del comercio para la agricultura debe analizarse cuidadosamente, en tanto esta rama del intercambio es esencial en el acuerdo Mercosur – UE. El 85% de las exportaciones argentinas a la UE son productos de las cadenas agroindustriales, tomando el promedio de los últimos 10 años.

Por ello resulta de enorme preocupación el proyecto de Reglamento 2025/0322 elaborado por la Comisión Europea (el Poder Ejecutivo de la UE) respecto de cómo implementar salvaguardias bilaterales en materia de determinados productos agrícolas.

Con una negociación ya cerrada desde el año pasado, este proyecto es específico en su aplicación para el momento en que entre en vigor el Acuerdo de Asociación entre ambos bloques. Esta propuesta de reglamento va más allá de lo acordado en el capítulo 9 del acuerdo, al intentar legislar unilateralmente aspectos específicos de un mecanismo comercial que ya estaba incluido en el acuerdo negociado entre los dos bloques.

Por otra parte, en la misma propuesta se menciona la existencia de la Regulación UE 2019/287, que es un estándar que el bloque europeo utiliza para todos sus acuerdos bilaterales y que, de hecho, ha aplicado en los alcanzados con Singapur, Vietnam, Japón, Nueva Zelanda, Kenia y Chile.

Por eso el nuevo proyecto de reglamento, que es específico para el acuerdo UE-Mercosur, va más allá de lo acordado al trabajar detalles en tres aspectos: plazos, disparadores y productos. En el caso de los plazos, el reglamento acelera los tiempos de la investigación previa a la decisión de aplicar o no salvaguardia, ya que reduce el máximo de 12 meses establecido en el capítulo 9 del acuerdo a un máximo de 4 meses para los productos sensibles, y de 6 meses para el resto de los productos.

La Comisión Europea impulsa un reglamento que legisla unilateralmente salvaguardias en productos clave (carnes, maíz, biodiesel) ya negociadas en el Acuerdo con Mercosur, facilitando cierres de mercado y contradiciendo el espíritu del acuerdo.

Por otra parte, la Comisión puede cambiar el listado de “productos sensibles” por propia iniciativa o por pedido de la industria que se considere afectada. En caso de la aplicación de salvaguardias, el proyecto incluye no sólo reducir las preferencias arancelarias o suspender el cronograma de bajas arancelarias sino la directa posibilidad de subir aranceles.

La máxima arbitrariedad del proyecto está en los parámetros utilizados para considerar que hay indicio de un “daño grave” o amenaza de daño grave a una industria europea y que merece el inicio de una investigación con eventuales imposiciones de salvaguardias. El primero es una combinación de volumen y precio. Si el volumen importado desde el Mercosur crece al menos un 10% interanual al mismo tiempo que el precio promedio de estas importaciones se ubica al menos un 10% por debajo que el promedio de precios domésticos o de productos competitivos, se considerará motivo de la investigación de “daño grave” a cualquier industria europea.

El segundo es otra cláusula que estipula que con la simple baja del 10% interanual en los precios de importación comparados con los europeos también podría iniciarse la investigación sin que medie necesariamente un crecimiento de las importaciones. En una salvaguardia general basada en las reglas de la OMC el precio no funciona como disparador; su introducción en este proyecto de reglamento es una innovación bilateral que sirve como «prueba prima facie» para iniciar una investigación.

Más aún, esta propuesta de reglamento permite fundamentar la imposición de salvaguardias en un amplísimo abanico de factores de la industria. Además del incremento importador y/o sus precios, podrían utilizarse como argumentos los cambios en industrias de la UE en cuanto al “nivel de ventas, producción, productividad, utilización de la capacidad instalada, beneficios y pérdidas, y empleo”. La lista, según el propio reglamento, “no es exhaustiva y la Comisión podrá tener en cuenta otros factores pertinentes para determinar la existencia de un perjuicio grave o una amenaza de perjuicio grave, como los stocks, los precios, el rendimiento del capital empleado, los flujos de caja, el nivel de las cuotas de mercado y otros factores que estén causando o puedan haber causado un perjuicio grave, o amenacen con causar un perjuicio grave a la industria de la Unión”.

Es interesante que la propia Comisión de la Unión Europea afirma que las cuotas otorgadas al Mercosur generarán oportunidades para el intercambio sin impactar en el agro europeo. Según la Comisión, el volumen de carne vacuna otorgado en nuevas cuotas de importación al Mercosur; es decir, el tamaño de la cuota negociada representa el 1,5 % de la producción europea. El volumen de carne aviar es menos del 1,3% de la producción total de la UE, mientras que la cuota de arroz es menos del 1,4% del consumo de arroz en el bloque europeo, siendo este deficitario en su consumo de este producto. No conforme con ello, cada cuota tiene un cronograma progresivo de aperturas para ir entrando en vigor segmentadamente.

A partir de simulaciones con modelos de equilibrio general computable, en este mismo 2025 la Dirección General de Comercio de la Comisión Europea publicó un análisis con los resultados que acarrearía el Acuerdo Mercosur – Unión Europea. La conclusión es que las exportaciones de productos agrícolas de la UE al Mercosur aumentarían al 2040 en casi 1.200 millones de euros con respecto a los niveles actuales, mientras que las importaciones de productos agrícolas desde el Mercosur aumentarían en 2.000 millones de euros. Los grandes ganadores en las exportaciones europeas serían productos lácteos (+102%), bebidas (+54%), frutas y vegetales (+37%) y aceites vegetales (+21%).

Se ha ponderado en otros artículos el potencial impacto del Acuerdo Mercosur – Unión Europea sobre el Complejo Soja, sobre Santa Fe y sobre la agroindustria argentina. No conforme con ello, se ha destacado cómo la relación entre ambos bloques económicos ha perdido su impulso en los últimos tiempos y qué tan estratégicas son los vínculos económicos con países miembros de la UE como ItaliaFranciaAlemania España. Sin embargo, esta propuesta representa imposición unilateral y un acto contrario al espíritu del acuerdo. 

Estos son el Acuerdo Anti-Dumping (ADA, relativo a la Aplicación del Artículo VI del GATT de 1994); Acuerdo sobre Subvenciones y Medidas Compensatorias (o Acuerdo SMC); Acuerdo sobre Salvaguardias (o Acuerdo SG) y el Entendimiento Relativo a las Normas y Procedimientos por los que se Rige la Solución de Diferencias (o acuerdo DSU)

2Es especial, además, porque puede aplicarse sin que sea necesario demostrar que se está causando un daño grave a la industria nacional del país o bloque en cuestión. Si bien en la práctica la salvaguardia agrícola especial se ha utilizado en relativamente pocos casos, ya que se la considera una herramienta relativamente “antigua”. la UE, como bloque y sumando las solicitudes individuales de sus países miembro, es el principal solicitante de dicha salvaguardia, con 1346 solicitudes, el 22% del total. Aparte de la UE o cualquiera de sus países miembro, que lo aplicó para proteger cereales y carnes avícolas, en las últimas dos décadas las SGE han sido mayoritariamente aplicadas por EE. UU. para proteger azúcar y lácteos y para la protección de las carnes porcinas y vacunas por parte de Japón y Corea del Sur.

Primicias Rurales
Fuente: BCR Informativo Semanal
Informe de la FAO destaca el rol crucial de los jóvenes para transformar los sistemas agroalimentarios en América Latina y el Caribe

Informe de la FAO destaca el rol crucial de los jóvenes para transformar los sistemas agroalimentarios en América Latina y el Caribe

Casi cuatro de cada diez jóvenes de la región trabajan en los sistemas agroalimentarios, pero enfrentan desigualdades y empleos vulnerables. El nuevo informe de la FAO analiza los factores que condicionan la participación de los jóvenes en los sistemas agroalimentarios.

Santiago de Chile, martes 4 noviembre (PR/25)– En América Latina y el Caribe,?el 39 % de los jóvenes trabaja en los sistemas agroalimentarios, ya sea directamente en la producción o en actividades vinculadas a la cadena alimentaria, con variaciones entre el 36 % en América del Sur y el 42 % en Centroamérica.

Estos datos forman parte del nuevo informe de la?Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO),?“La situación de los jóvenes en los sistemas agroalimentarios”, que analiza la participación, desafíos y oportunidades de los más de?1 300 millones de jóvenes?en el mundo.

El estudio destaca que?los jóvenes son actores esenciales para garantizar la seguridad alimentaria, la sostenibilidad ambiental y la innovación?en los sistemas agroalimentarios. Sin embargo, enfrentan?barreras estructurales. En América Latina y el Caribe el 51 % de los hombres y el 75 % de las mujeres jóvenes tienen empleos vulnerables en la agricultura.

El informe también evidencia que?la juventud, y en especial las mujeres jóvenes, tiene mayor probabilidad de realizar trabajos precarios, de baja cualificación y mal remunerados.

Las mujeres jóvenes rurales?tienen menos probabilidades que los hombres jóvenes rurales de estudiar, trabajar o formarse y son menos propensas a trabajar a tiempo completo debido principalmente a la mayor carga como cuidadoras.

El reporte subraya que reducir esta brecha podría generar un impacto económico significativo:?incrementar el PIB mundial en un 1,4 %, equivalente a 1,5 billones de dólares.

 

Además, alerta que los efectos de las recesiones económicas y los factores de estrés climático afectan de manera significativamente diferente al empleo de los jóvenes en los sistemas agroalimentarios, lo que hace urgente fortalecer su resiliencia, acceso a tecnologías digitales y capacidad de adaptación.

Durante el lanzamiento del informe global en América Latina y el Caribe,?Benjamín DavisDirector de la División de Transformación Rural, Inclusiva e Igualdad de Género de la FAO, destacó que el informe además de ofrecer una visión integral sobre la situación de mujeres y hombres jóvenes “refleja cómo y en qué condiciones los jóvenes pueden actuar como catalizadores de la transformación de los sistemas agroalimentarios”.

El lanzamiento reunió a representantes de gobiernos, juventudes y socios estratégicos para analizar las implicaciones del informe en la región y promover la inclusión de la juventud en la transformación de los sistemas agroalimentarios hacia modelos más sostenibles, inclusivos y resilientes.

El documento propone tres líneas de acción clave:

·       Investigar más:?fortalecer la base empírica y cerrar brechas de conocimiento sobre juventud y sistemas agroalimentarios.

·       Incluir más:?amplificar las voces y participación de una juventud diversa en los procesos de toma de decisiones y procesos de formulación de políticas.

·       Invertir más:?impulsar inversiones específicas a fin de ampliar las oportunidades económicas para los jóvenes y empoderarlos.

A nivel regional, la FAO ha identificado y difundido diversas herramientas, programas y políticas públicas orientadas a fortalecer la inclusión de las juventudes y así proveer a los gobiernos de insumos prácticos para la formulación de políticas más inclusivas y sostenibles. Apostando, por promover inversiones habilitantes en los territorios rurales para generar condiciones que permitan el desarrollo de las juventudes y su plena inserción en los sistemas agroalimentarios.

Primicias Rurales

Fuente: FAO

 

¿Qué condiciones se avizoran para el financiamiento de la campaña 2025/26?

¿Qué condiciones se avizoran para el financiamiento de la campaña 2025/26?

Por Franco Ramseyer – Emilce Terré – Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) 
Las tasas en dólares para 2025/26 oscilan principalmente entre 8,5% y 12,5%, aunque pueden ir por encima de este rango si el financiamiento es a mayor plazo. Se destaca un claro predominio del financiamiento en dólares y escaso crédito en pesos.

 

Rosario, lunes 3 noviembre (PR/25) — La campaña 2025/26 avanza a paso firme en Argentina. Con una producción de trigo que podría acercarse al récord de la campaña 2021/22, siembras de maíz temprano que rompen récords de avance y muy buenas condiciones hídricas en términos generales.

Esta campaña requerirá una gran inversión por parte de los productores, estimada en US$ 13.915 millones. Frente a esta importante necesidad de fondos, el financiamiento resulta crucial. Esta nota tiene por objetivo relevar cuáles son las tasas de mercado a la fecha, en las alternativas crediticias que tienen los productores agrícolas: a través de los bancos, mercado de capitales y sector comercial.

Tasas bancarias: perspectivas de cara al financiamiento de las siembras de la nueva campaña 2025/26

El siguiente cuadro resume las tasas de interés nominales anuales (TNAV) vigentes, tanto en pesos como en dólares, surgidas de un relevamiento directo con las principales entidades bancarias que operan con el sector agro.

Un punto clave que se menciona, a nivel general, desde estas instituciones es que la gran mayoría de los préstamos se están realizando en dólares, mientras que el financiamiento en pesos es acotado, dado que las tasas se mueven en rangos considerablemente superiores a las expectativas de inflación (a modo de referencia, de acuerdo con el Relevamiento de Expectativas de Mercado que realizó el BCRA en septiembre, la expectativa de inflación a 12 meses promedia el 21,9%).

Financiamiento en pesos

El sector bancario ofrece un abanico de instrumentos en moneda local con una marcada variabilidad en sus costos financieros, expresados en Tasa Nominal Anual Vencida (TNAV):

• Acuerdos en cuenta corriente: Los plazos varían de 30 a 180 días, con tasas en pesos que oscilan entre el 80% y el 91% anual.

•Descuentos de cheques y pagarés: Para plazos similares (30 a 180 días), el descuento de valores se ubica en un rango de TNAV del 58% al 80%.

•Tarjetas para el agro: Siendo una opción muy utilizada para la compra de insumos, las tarjetas agropecuarias manejan el rango más amplio de financiamiento, yendo del 45% al 94% de TNAV, con plazos de hasta 360 días.

•Préstamos de pago íntegro (bullet): Para financiamiento a mediano plazo (180 a 365 días), las tasas de interés de los préstamos bullet se sitúan entre el 66% y el 93% de TNAV.

•Préstamos prendarios e hipotecarios: Son líneas a mayor plazo (730 días) e implican garantías reales. Las tasas varían entre el 44% y el 85,5% anual.

Financiamiento en dólares

Para las operaciones denominadas en moneda extranjera, que como se mencionó previamente son las que más se están utilizando, las tasas y plazos fueron los siguientes:

• Préstamos con convenio para compra de insumos: Esta es la línea con el costo más bajo relevado, presentando una TNAV del 8,5% al 9,0% a 180 días.

• Forwards cedidos: Con plazos de 180 a 360 días, este instrumento opera con tasas del 9% al 11% nominal anual vencida.

• Préstamos de pago íntegro (bullet): En su versión en dólares, los préstamos bullet (180 a 365 días) manejan tasas del 9,5% al 11% anual.

• Préstamos prendarios e hipotecarios: A 730 días, el financiamiento con garantías en dólares se ubica entre el 10,5% y el 12,5% de TNAV.

• Créditos para compra de maquinarias y equipos: Siendo la línea de más largo plazo, con una duración de tres años o 1080 días), estos créditos presentan una TNAV del 15,0% al 15,5%.

Tasas en el Mercado Argentino de Valores

Financiamiento en pesos

El MAV ofrece una gran variedad de instrumentos para acceder a financiamiento en pesos: pagarés avalados y directos, cheques de pago diferido avalados y directos (garantizados y no garantizados), echeqs avalados y directos y facturas de crédito electrónicas.

Los pagarés son promesas de pago a futuro, cuyo plazo de financiamiento se extiende hasta tres años. Por su parte, los cheques de pago diferido son órdenes de pago libradas contra un banco, cuya fecha de vencimiento máxima es de un año. Los echeqs son cheques digitales que se negocian 100% de forma electrónica. Por último, las facturas de crédito electrónicas son un instrumento que permite el cobro anticipado de créditos por ventas, mayormente utilizado en el segmento PYME.

Los valores “avalados” son aquellos que cuentan con el aval de una Sociedad de Garantía Recíproca (SGR) u otras entidades de garantía. El segmento directo garantizado, por su parte, es aquel en el cual los instrumentos están respaldados con alguna garantía de mercado, lo que permite disminuir el riesgo para el prestamista. Por último, el segmento directo no garantizado no cuenta con ninguna garantía asociada, por lo que el riesgo es mayor y también las tasas.

La siguiente tabla resume, para cada instrumento y plazo, la banda (límite mínimo y máximo) y una tasa promedio de mercado, ponderada por el monto nominal que se financió a cada tasa. Los datos corresponden a la semana finalizada el 24 de octubre de 2025. Cabe mencionar que este es un relevamiento general de tasas, el cual no se encuentra discriminado específicamente para el financiamiento al sector agro, sino que contemplan la totalidad de los créditos otorgados. A pesar de esto, constituye una referencia relevante, ya las tasas a las que efectivamente puedan financiarse los productores se encontrarán dentro de las bandas presentadas.

Financiamiento en dólares

El MAV también ofrece la posibilidad de financiarse con tasas en dólares, lo cual puede realizarse con pagarés avalados, pagarés directos y facturas de crédito electrónicas. El siguiente cuadro resume las tasas mínimas, máximas y promedio diferenciadas por instrumento y plazo.

Sector comercial

De acuerdo con entrevistas realizadas a distintos agentes del sector, la tasa de financiamiento brindada por corredores, acopios y cooperativas estaría oscilando en torno al 0,5% mensual en dólares. En algunos casos puntuales, podrían ofrecerse tasas inferiores para financiar la compra de insumos. En términos generales, los préstamos están respaldados con contratos forward o con pago en especie, aunque también podrían recibirse otros instrumentos en garantía.

Por otra parte, la tasa de proveedores de insumos podría ubicarse en torno del 8,5% – 10,0% anual en dólares. En general, se realizan préstamos contra un contrato forward como garantía. Cabe mencionar que las necesidades de fondos de algunos proveedores podrían haber incentivado algunos préstamos en pesos por debajo del 30% de TNA en casos muy puntuales, aunque esto no constituye la norma del mercado, en donde el financiamiento se está realizando casi exclusivamente en dólares.

Primicias Rurales

Fuente: BCR Informativo Semanal