El panorama del sector industrial en Argentina advierte 4 caídas consecutivas

El panorama del sector industrial en Argentina advierte 4 caídas consecutivas

Por Tomás Rodriguez Zurro – Belén Maldonado – Patricia Bergero de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) 
Entre marzo y junio la industria acumuló cuatro meses de caídas consecutivas, advirtiendo un freno en su recuperación. De los 16 sectores que componen el Índice de Producción Industrial Manufacturero del INDEC, sólo 4 registraron una variación positiva.

Rosario, miércoles 20 agosto (PR/25) — Con el inicio del período de expansión que atraviesa nuestro país desde abril de 2024, la industria manufacturera argentina había comenzado a mostrar signos de una incipiente recuperación. Sin embargo, en los últimos meses, se han presentado ciertas dificultades que obstaculizaron el avance del sector.

Tomando como referencia el Índice de Producción Industrial (IPI) elaborado por el Centro de Investigación del Ciclo Económico (CICEc) en base a datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), se advierte que el sector industrial registró variaciones mensuales positivas entre abril de 2024 y febrero del año en curso, acumulando una recuperación del 9% durante aquel período.

A partir de marzo, no obstante, el sector ha mostrado dificultades en mantener la tendencia creciente, registrando cuatro variaciones mensuales negativas consecutivas.

Este freno en la recuperación del desempeño del sector se enmarca en un contexto macroeconómico que, si bien resulta más ordenado que en los años previos, con un acomodamiento de las cuentas públicas y un progresivo proceso desinflacionario, aún encuentra diversos desafíos. Reflejo de ello es la reciente volatilidad observada en las tasas de interés y el tipo de cambio, que tienen un impacto directo en la economía real.

Si observamos el comportamiento de la serie en el largo plazo, se advierte que el máximo desempeño productivo del sector se alcanzó en noviembre de 2011, mientras que los valores más recientes se ubican 13% por detrás de aquel pico de producción. De hecho, el nivel de actividad que reportan los datos más recientes es comparable al que se registraba hace más de 17 años, en septiembre de 2007. De esta manera, si bien durante el último año la industria manufacturera registró un incremento del 4%, aún le queda mucho terreno por recuperar.

El cambio en la tendencia de la evolución del sector industrial ocurrió de la mano del anuncio del nuevo régimen cambiario implementado a partir de abril. El esquema anunciado de flotación entre bandas supuso un aumento en el tipo de cambio que encareció el costo de los insumos, lo cual se tradujo en un freno en los niveles de actividad industrial.

Centrando la atención en los últimos meses, deviene interesante analizar el desempeño de cada sector en particular, identificando cuáles de ellos han exhibido un mayor deterioro. Tomando como referencia la clasificación del INDEC en la construcción del Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPIM), se puede dividir el sector en 16 subcategorías, a saber: (1) productos alimenticios y bebidas, (2) productos de tabaco, (3) productos textiles, (4) prendas de vestir, cuero y calzado, (5) madera, papel, edición e impresión, (6) refinación de petróleo y otros combustibles, (7) sustancias y productos químicos, (8) productos de caucho y plástico, (9) productos minerales no metálicos, (10) industrias metálicas básicas, (11) productos de metal, excepto maquinaria y equipo, (12) maquinaria y equipo, (13) otros equipos, aparatos e instrumentos, (14) vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes, (15) otros equipos de transporte y (16) muebles y colchones, y otras industrias manufactureras.

En este sentido, se advierte que 12 de los 16 sectores que conforman el IPIM evidenciaron un deterioro en el período que se extiende de marzo a junio (último mes con datos disponibles de INDEC). Entre ellos, el sector que marcó la mayor caída es prendas de vestir, cuero y calzado (-8,4%), seguido por productos textiles (-7,4%) y maquinaria y equipo (-6,9%). Por el contrario, los sectores de producción de minerales no metálicos (+6,6%), refinación de petróleo (+1,6%) y productos de caucho y plástico (+0,6%) acumularon una variación positiva en los últimos cuatro meses, aunque sólo el sector de minerales registró un crecimiento de magnitud significativa (+6,6%).

No obstante, si se considera el peso de cada sector en la construcción del IPIM, se advierte que el sector que más aportó al retroceso del índice general es el de alimentos y bebidas, dado que tiene el mayor ponderador dentro del índice general (25%). La caída ponderada de este sector entre marzo y junio del año en curso fue del 0,7%, siendo que el IPIM registró en ese período una disminución total del 2,1%, resultado del aporte combinado de todos los sectores. Al interior de esta rama productiva, esta caída se atribuye principalmente a la menor producción del segmento gaseosas, aguas, sodas, cervezas, jugos para diluir, sidras y bebidas espirituosas, así como también del segmento de otros productos alimenticios, que no logró ser compensada por el incremento observado en otras actividades, como la molienda de oleaginosas y la producción de azúcar, productos de confitería y chocolate.

Se destaca asimismo el aporte negativo del sector prendas de vestir, cuero y calzado, que si bien es el quinto sector con mayor peso dentro del IPIM (6,1%), fue el que registró la mayor caída acumulado durante el período bajo análisis. Le siguen, en orden decreciente de importancia, el aporte negativo de maquinaria y equipo; productos de metal; y productos textiles.

En resumen, durante el último año la industria ha mostrado signos de una incipiente recuperación, de la mano del comienzo de la fase expansiva en Argentina, posicionándose en junio de este año por encima de los datos del año anterior. Sin embargo, esta recuperación se ha visto interrumpida por diversos desafíos macroeconómicos que aún persisten en nuestro país, de manera que el sector industrial manufacturero aún se encuentra lejos de sus máximos niveles históricos, restando mucho terreno por recuperar.

Primicias Rurales

Fuente: Informativo Semanal BCR

Ante la estabilidad del precio del capón, el mercado porcino siente el impacto de mayores costos y el deterioro de la relación insumo-producto.

Ante la estabilidad del precio del capón, el mercado porcino siente el impacto de mayores costos y el deterioro de la relación insumo-producto.

Por Franco Ramseyer – Patricia Bergero de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Rosario, martes 19 agosto (PR/25) — Ante la estabilidad del precio del capón, el mercado porcino siente el impacto de mayores costos y el deterioro de la relación insumo-producto. La producción volvió a marcar un récord en el primer semestre, con un consumo interno que se mantiene firme.

Precio Rosporc 

El precio de referencia para los capones, calculado bajo la metodología de cálculo de ROSPORC, alcanzó un valor de $ 1821,4 / kg durante la semana 31, del 28 de julio al 3 de agosto, implicando un aumento del 0,6% con respecto a la semana previa y un incremento del 43,2% respecto a la misma semana del año anterior. En lo que va del año, el precio se ha mantenido relativamente constante, oscilando en niveles cercanos a los que estaban vigentes en febrero.

Para analizar la evolución del precio del capón en relación con sus principales insumos y con las carnes sustitutas más relevantes, en el mercado porcino se emplean diversos indicadores de referencia. Entre ellos se incluyen: el índice capón/maíz, la relación del capón con una combinación de 5 kg de maíz y 2 kg de soja, y el índice capón/novillo. Estos indicadores se presentan a continuación.

Indicadores de la actividad

• Índice Capón/Maíz: En lo que va del año, el precio del capón aumentó nominalmente solo un 5%, estabilizándose su precio, como se mencionó anteriormente, a partir de febrero. Al mismo tiempo, el precio de pizarra de maíz aumentó un 24%. Todo ello produjo que la ratio Capón / Maíz sufra una reducción del 17% en lo que va del año 2025. En la semana 31, por su parte, cayó un 6%, alcanzando un valor de 7,8. Si bien este registro es el más bajo en un año, está alineado con el promedio del período 2019-2024; y se encuentra un 24% por encima del mínimo relativo alcanzado en la semana 25 del año 2024, cuando el precio de un kg de capón equivalía a 6,2 kg de maíz.

• “Mix 5 kg de maíz + 2 kg de soja”: La relativa estabilidad en el precio del capón desde comienzos de año, junto con el incremento nominal de los precios del maíz y la soja en el mercado interno, ampliaron la brecha entre el valor del capón y el del mix. En la semana 31, el capón alcanzó un precio equivalente al 95 % del valor del mix, lo que implicó una caída de 6 puntos porcentuales respecto a la semana anterior y una pérdida acumulada de 20 puntos en lo que va del año. Cabe destacar que el precio del capón se ubicó por debajo del mix por primera vez tras un año consecutivo de superar su valor. En la última semana, el mix se cotizó a $ 1.923, mientras que el kilo de cerdo vivo se posicionó en $ 1.821, lo que refleja un “retraso teórico” del valor de los cerdos locales frente a los insumos mencionados.

• Índice Capón/Novillo: Luego de un final de 2024 en el que el precio del capón representaba el 77% del precio del novillo, esta relación sintió un retroceso en los primeros meses de 2025, en detrimento de los capones. La suba en el precio del novillo (+30% entre enero y julio), en paralelo a un precio del capón estable, redujo paulatinamente el índice capón/novillo en el transcurso del 2025. De este modo, el indicador Capón / Novillo alcanzó un valor de 0,62 en la semana 31, ubicándose en su valor más bajo en un año. El precio del bovino logra sostenerse gracias a una pujante demanda internacional.

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) proyecta en 2025 incrementos en el volumen importado en los principales destinos de exportación de la carne bovina argentina: China, la Unión Europea, Israel y Estados Unidos. Al mismo tiempo, se ha recuperado la demanda de carne vacuna luego de haber alcanzado mínimos a principios de 2024, en un contexto por aquel entonces recesivo. En el primer semestre de 2025, en promedio, el consumo per cápita rondó los 49 kg de carne bovina anuales, un 11% por encima a lo promediado durante el primer semestre de 2024 (44 kg/hab./año).

• Evolución de los costos de cerdos: En la semana 31del 2025, los costos promedios de las granjas N1 fueron de $ 1.247,9 por kilogramo de capón, para los establecimientos N2 de $ 1.392,0 /kg y para las N3 de $ 1.517,2 /kg, aumentando, en promedio, un 5% en la última semana, y un 24% en lo que va del año.

Destacado del mercado porcino: producción récord en el primer semestre de 2025.

La producción porcina sigue aumentando de manera sostenida en Argentina. En el primer semestre de 2025 se produjeron alrededor de 384.000 toneladas de carne de cerdo, marcando un aumento del 0,6% interanual y registrando un récord. De esta manera, la oferta porcina crece por decimoquinto año consecutivo en la República Argentina. Esta producción implicó una faena de 4,1 millones de cabezas en los primeros seis meses del año.

Primicias Rurales
Fuente: BCR Informativo Semanal
A pesar del mayor volumen exportado, Santa Fe aportó menor cantidad de divisas en el primer semestre del año

A pesar del mayor volumen exportado, Santa Fe aportó menor cantidad de divisas en el primer semestre del año

Por Belén Maldonado – Patricia Bergero de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) 
Rosario, lunes 18 agosto (PR/25) — En nuestra provincia de Santa Fe, la agroindustria es responsable del 90% de las divisas que ingresan por exportaciones de bienes. A raíz de ello, la baja en el precio de los commodities resultó en una merma del 1,6% en el valor exportado en la primera mitad de 2025.

Santa Fe es una provincia clave en la economía nacional, ya que forma parte del núcleo más productivo de la Región Pampeana, siendo el sector agroindustrial un factor fundamental de su desempeño y su relevancia. Como consecuencia, nuestra provincia posee un rol preponderante en la salida de exportaciones.

Según datos del Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC), en el primer semestre del año las exportaciones con origen en la provincia de Santa Fe totalizaron U$S 6.924 millones, marcando una caída del 1,6% respecto a igual período de 2024 y posicionándose casi 10% por debajo del promedio de los últimos 5 años. No obstante, en términos de volumen, las ventas externas marcaron un incremento del 3,1% en comparación al año anterior, y la caída respecto al promedio resulta de apenas 1,2%.

En este sentido, se advierte que el menor valor exportado responde principalmente a una disminución de los precios, considerando que el promedio de los últimos cinco años incluye un período en el que las cotizaciones de los commodities agrícolas fueron extraordinariamente altas, principalmente durante 2022.

Diferenciando por grandes rubros, las manufacturas de origen agropecuario (MOA) fueron el sector que más contribuyó a las exportaciones en el primer semestre del año, dando cuenta del 79% de las ventas externas y totalizando U$S 5.481 millones. Por su parte, los productos primarios (PP) concentraron el 11% del valor de las exportaciones con origen en la provincia de Santa Fe, por un total de U$S 761 millones. Así, la agroindustria emerge nuevamente como el principal rubro que aporta divisas en nuestra provincia, siendo responsables del 90% de las exportaciones de Santa Fe en la primera mitad del año, en línea con lo observado en términos históricos.

En cuanto a las manufacturas de origen industrial (MOI), las mismas se ubicaron en U$S 622 millones, aportando el 9% de las divisas que ingresaron a nuestro país por exportaciones entre enero y junio de este año. Mientras tanto, las exportaciones de combustibles y energía (CyE) fueron de U$S 60 millones, siendo responsables de apenas el 1% del total exportado de la provincia.

En cuanto al destino de las exportaciones de bienes con origen en la provincia de Santa Fe, se destaca que las mismas llegaron a 123 países del mundo en los primeros seis meses del año. Del total exportado, casi la mitad (46%) tuvo como destino el continente asiático, en tanto le siguen, en orden decreciente de importancia, los embarques destinados a América (29%), Europa (14%) y África (10%), y un envío casi insignificante a los países de Oceanía.

Diferenciando específicamente por país, India emerge como el principal destino de las exportaciones con origen en Santa Fe, recibiendo el 16% del total exportado en el primer semestre del año, lo que equivale a exportaciones por un valor de U$S 1.126 millones. Casi la totalidad de estas exportaciones con destino al país asiático (99%) corresponde al segmento “grasas y aceites”, dentro del rubro MOA, destacándose específicamente los envíos de aceite de soja. Este dato guarda sentido, puesto que India destaca como uno de los países con mayor consumo de aceites vegetales en el mundo y siendo que Santa Fe concentra cerca del 80% de la capacidad de crushing de oleaginosas en nuestro país.

El segundo mayor destino de las exportaciones de nuestra provincia fue Brasil, donde se envió el 9% de los bienes exportados en la primera mitad del año, por un total de U$S 623 millones. En este caso, los productos que se enviaron fueron más diversos, destacándose manufacturas de origen industrial (22%), principalmente amortiguadores de suspensión de vehículos automóviles, productos lácteos (20%) y cereales (16%). Por último, Vietnam completa el podio de los principales países de destino, recibiendo el 7% de las exportaciones de bienes en el primer semestre del año por un total de U$S 483 millones. Se destacan las exportaciones de “residuos y desperdicios de la industria alimenticia” (86%), principalmente harinas y pellets de la extracción de aceite de soja.

Finalmente, cabe mencionar que, a contramano de lo acontecido en la provincia, los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) indican que en el primer semestre de 2025 nuestro país logró exportaciones de bienes por U$S 39.742 millones, un incremento de más del 4% respecto a igual período de 2024. Como resultado, se advierte que la participación de las exportaciones con origen en la provincia de Santa en el total exportado nacional fue del 17,4%, una caída de 1 p.p. respecto del año previo, y registrando un mínimo de participación desde al menos 2017.

En este sentido, se advierte un conjunto de factores que impactó sobre el menor ingreso de divisas provenientes de nuestra provincia. Por un lado, el volumen de exportaciones de los rubros MOA y PP se incrementó un 2% y un 8% interanual, respectivamente, pero el impacto de la caída en los precios de exportación de los commodities resultó en un menor aporte de divisas de estos productos. Por el contrario, los precios FOB de los bienes del rubro MOI registraron un importante incremento interanual, pero el menor desempeño del sector en lo que va del año, que registró una caída del 12% en el volumen de exportaciones, no logró tomar ventaja de esta situación. Finalmente, en lo que respecta al rubro CyE, la caída del 3% en el volumen de ventas externas fue acompañado de menores precios de exportación que dieron como resultado una caída del 14% en el aporte de divisas por parte de este rubro que, de todos modos, resulta insignificante en relación con el total.

Primicias Rurales
Fuente: BCR Informativo Semanal

 

Embarques de soja: el segundo mejor agosto de la historia

Embarques de soja: el segundo mejor agosto de la historia

Por Matías Contardi – Blas Rozadilla – Patricia Bergero de la Bolsa de Comercio de Rosario
Rosario, sábado 16 agosto (PR/25) — El Reporte del Mercado de Granos BCR (Bolsa de Comercio de Rosario muestra los temas más resonantes de la coyuntura agroindustrial con foco en Argentina e indica que los embarques de soja de agosto representan el segundo mejor de la historia.

1-    Las exportaciones de poroto se cuadruplicaron en julio respecto al año pasado y agosto se encamina a un resultado similar.

Las exportaciones de poroto de soja vienen picando en punta. Durante julio los embarques superaron los 1,3 millones de toneladas (Mt), cuatro veces más que durante julio del 2024 y en un volumen que no veíamos para el séptimo mes en seis años. Esta tendencia se está intensificando en agosto, que ya promediando el mes embarcó 568.000 toneladas y hay programado 1,3 Mt más para cargar. De cumplirse el line-up, podríamos llegar a tener el segundo mejor agosto de la historia en cuanto a exportaciones de soja.

China viene siendo el principal impulsor de la demanda de poroto argentino, con embarques, que, de cumplirse la programación, llegarían a 4,9 Mt en lo que va de la campaña, esto es el mayor volumen de toneladas que zarpan hacia china desde el 2020.

A contramano de las expectativas del presidente Trump, China viene importando soja a un ritmo récord y acrecentando sus stocks. Con 70 Mt en los primeros siete meses del año, China batió cualquier marca y Brasil se posiciona como el principal origen. Sin embargo, hay cada vez más porotos argentinos que marcan el pasaporte para llegar al continente asiático, predominando cada vez más la soja sudamericana.

Esta dinámica general, de renovada demanda por el poroto de soja, hizo que los precios de exportación subieran a lo largo de la campaña. Para el embarque más cercano el FOB soja desde el Up-River supera los USD 430/t, cuándo hacia abril y principios de mayo, se negociaba entre USD 380/t y USD 397/t, 10% menos que el nivel actual. Al mismo tiempo, el precio de la harina de soja estuvo marcando un franco descenso hasta llegar inclusive a mínimos en 15 años, rompiendo el piso de USD 300/t. El aceite, la otra gran vertiente de la exportación industrial de soja, está teniendo un buen año en términos de exportación y una leve mejora en precios, gracias a la fuerte demanda, pero aun así la fortaleza de este producto no llegó a compensar el derrotero de la harina.

Debido a su naturaleza de producción complementaria, entre aceite, harina y cáscara de soja, podemos promediar un precio FOB Compuesto para la industria, ponderando las cotizaciones de cada uno por su rendimiento en el proceso de extracción del poroto. Desde que arrancó la campaña ha habido una convergencia desde abajo hacia arriba en favor de la exportación directa de soja, impulsada por la alta demanda del grano, en detrimento del bajo precio de la harina. En términos relativos, el precio de exportación de la soja llegó a prácticamente igualar el promedio de la industria, marcando máximos desde septiembre del 2023.

Este escenario está dinamizando el mercado local, levantando el ritmo de comercialización interna que volvió a sobrepasar las 200.000 toneladas diarias promediando la semana. Hasta ahora, el sector exportador compró 6,9 Mt de soja en el mercado interno y hasta agosto se exportarían 5,5 Mt. Teniendo en cuenta que las registraciones en DJVE anotadas para la campaña ascienden a 8,35 Mt, sin tener en consideración stocks, aún restarían por originar 1,45 Mt de soja para cumplir con las ventas estipuladas.

2-    El trigo argentino ganó competitividad en el mercado internacional y el mercado local muestra señales de reactivación.

Entrado el último tercio de la campaña de trigo, se comienza a observar una recuperación de la actividad en el mercado. En un ciclo que ha mostrado una dinámica comercial considerablemente inferior, tanto a lo esperado en su comienzo como a los registros de años previos y en los frentes local e internacional, la amplia disponibilidad de cereal en el mercado local ha derivado en precios competitivos para el trigo argentino en el mercado internacional. El FOB del cereal local se ubica actualmente por debajo de los del trigo de origen europeo e incluso de Rusia, principal exportador que acostumbra a dominar el mercado internacional durante esta parte del año, cuando la cosecha en el hemisferio norte comienza a sumarse a la oferta disponible.

Esta mencionada recuperación de la actividad se percibe al comparar los datos de las últimas semanas con los del mismo período en años anteriores. En primer lugar, se puede destacar el mayor volumen de negocios que se ha realizado en el mercado local. Si bien el nivel de comercialización respecto de la producción refleja un rezago en relación con el promedio de los años previos, este rezago se ha ralentizado.

Según los datos de oficiales de compras, en las últimas seis semanas se han incrementado los volúmenes comercializados del cereal de la campaña actual. Tras promediar alrededor de 185.000 toneladas por semana en mayo y junio, desde el comienzo de julio la operatoria se ubica en un promedio de 230.000 toneladas. Las casi 1,4 Mt de toneladas negociadas en ese período son un 60% más que lo operado en el mismo período de las últimas cinco campañas. 

De la mano con esto, se dio el mayor ingreso de camiones con trigo en las industrias y terminales portuarias desde que comenzaron los registros del sistema STOP en 2020. Fueron más de 830.000 toneladas que se descargaron en las mencionadas seis semanas, un 38% más que en 2022, el ahora segundo en el ranking.

Para finalizar el ciclo, los line-ups de las últimas semanas también han estado muy por encima de lo observado en años anteriores para esta altura de la campaña. A mediados de la semana pasada, el informe de NABSA indicaba que había 500.000 toneladas de trigo programadas para embarcar, cinco veces más que en el promedio de los últimos años y 166% más que en la misma semana de 2017, año con la segunda mejor marca de exportaciones en agosto, por detrás de 2006.

Con más de 370.000 toneladas ya embarcadas en agosto, cerca de 280.000 programadas para los próximos 15 días y posibilidades de sumar algunas más sobre final de mes, este mes de agosto peleará para quedar en el podio exportador para el mes.

3-    Con la normalización de la demanda exportadora local y la presión de oferta internacional, caen los precios del maíz.

Se terminó la vorágine en el mercado local del cereal tras un final de julio con complicaciones logísticas. La necesidad del sector exportador de obtener mercadería para cumplir con el programa de buques había generado una importante suba en los precios, con negocios puntuales por entregas cortas que llegaron a hacerse por hasta USD 185/t.

Esta semana, la situación comenzó a normalizarse y los precios cayeron. Debido a las dificultades para cumplir con el programa de carga de buques de la exportación durante el mes pasado y teniendo que convalidar márgenes negativos para originar mercadería, la programación de embarques de este mes ha sido más conservadora, generando calma en el mercado. Probablemente el mes de agosto no sea de los mejores en el rubro exportación; con cerca de 970.000 toneladas ya embarcadas y algo menos de 1,3 Mt por embarcar, difícilmente el volumen total se acerque a las 4 Mt que es el promedio de los últimos 5 años.

Con esta situación, sumada a la fuerte caída en Chicago del comienzo de esta semana, la pizarra cayó a USD 174/t en la referencia a la operatoria del día de ayer, 5 dólares menos respecto de los valores observados durante los últimos días de julio y los primeros del corriente.

En Estados Unidos, las condiciones climáticas favorables a lo largo del año, prácticamente sin maíces sembrados sobre superficie con escasez de reservas en los perfiles, llevaron las condiciones de los cultivos hacia niveles máximos en nueve años. Bajo tan auspiciantes condiciones, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, en su reporte mensual de Oferta y Demanda (WASDE) elevó las estimaciones de área sembrada en 800.000 hectáreas más y revisó al alza los rindes esperados en un 4%, llevándolos hasta 119 qq/ha.

Esta combinación explosiva, entre superficie en máximos de más de una década y rindes récords, lleva a la producción a romper un nuevo techo, alcanzado las 425 Mt esperadas para la 2025/26.

Los fundamentos para esta campaña a quince días de comenzar ya eran bajistas. Con las nuevas estimaciones del USDA la tendencia se profundizó. Lo que más impactó sobre el mercado fue el enorme salto en previsiones productivas, sumando 26 Mt de informe a informe. Como no cabía de otra manera, los contratos de futuros en Chicago se desplomaron y el continuado llegó a perforar un nuevo piso hasta los USD 154,8/t mínimos desde agosto del 2024.

Primicias Rurales

Fuente: BCR Informativo Semanal

Mercado interno: un consumo de carne vacuna que empieza a reencontrarse con su zona de confort

Mercado interno: un consumo de carne vacuna que empieza a reencontrarse con su zona de confort

En lo que va del año el consumo interno ha logrado absorber todo aquello que la exportación no llegó a embarcar. Pero más allá de ese dato, el precio de la carne vacuna se ha sostenido durante estos meses ligeramente por encima de las tasas de inflación.

Rosario, jueves 14 agosto (PR/25) — En lo que va del año, el consumo interno ha logrado absorber todo aquello que la exportación no llegó a embarcar. Pero más allá de ese dato, tal vez lo más sorprendente es que no lo hizo vía precios. Por el contrario, el precio de la carne vacuna se ha sostenido durante estos meses ligeramente por encima de las tasas de inflación, lo que denota la aparente firmeza que presenta hoy el consumidor local.

Puesto esto en cifras: en los primeros seis meses del año, de las 1.516 mil toneladas de carne vacuna producidas en el período, la exportación solo se llevó el 24%, es decir, unas 370,5 mil toneladas, un 19% menos que lo embarcado un año atrás. Por lo tanto, en manos del consumo interno quedó un saldo equivalente a 1.153 mil toneladas, lo que implica un 11,4% más que lo absorbido en igual período del año previo.

Expresado en términos per cápita —utilizando siempre la media móvil de los últimos 12 meses—, el consumidor argentino pasó de comer 47,6 kilos de carne el año pasado a 50,2 kilos este año, tomando los datos a junio. Es decir que, en promedio, incorporó a su dieta más de 5,5 kilos de carne vacuna.

Pero además, sumó 1 kilo en el consumo de carne aviar —pasando de 44,9 a 45,9 kilos per cápita— y 1,3 kilos de carne porcina, acercándose a los 18 kilos per cápita anuales. Por lo tanto, considerando las tres principales carnes, localmente se alcanzó un consumo superior a los 114 kilos por habitante, según los datos que surgen de la estadística oficial.

Todo ello con precios que, hasta la primera mitad del año, lejos de reflejar una presión bajista, terminaron registrando incrementos interanuales superiores a la inflación. En el caso de la carne vacuna, la suba fue del 59% en los últimos doce meses; del 62% para la carne porcina; y del 48% para la carne aviar, frente a una inflación minorista que finalmente logró mantenerse por debajo del 40% interanual.

Al analizar este comportamiento, indefectiblemente debemos remitirnos a los salarios. En definitiva, se trata de entender cómo ha evolucionado en este tiempo el poder de compra del consumidor para convalidar estas subas en un contexto de mayor oferta disponible.

Concretamente, mientras que el salario promedio -según datos de la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE) a mayo- se incrementó un 62,5% en el último año, la inflación se contuvo en un 39% interanual, lo que evidencia una importante recuperación del poder adquisitivo. En paralelo, el gasto estimado en carne vacuna —es decir, el producto del precio por la cantidad consumida, en base al consumo aparente del mismo mes— se expandió un 61% interanual, en línea con la evolución de los ingresos.

Del mismo modo, si tomamos solo este primer tramo del año —con datos del RIPTE a mayo— los ingresos mejoraron un 19%, frente a una inflación que marcó un 13% en ese período. Nuevamente, una inflación que, al ceder, descomprime el presupuesto del consumidor local, el cual preferentemente vuelve a optar por la carne vacuna, destinando un 36% más de su gasto en compras a este producto.

Esto nos permite inferir que, a medida que la inflación comienza a ceder y permite, aunque lentamente, descomprimir el bolsillo del consumidor —hasta entonces tan tensionado por los distintos gastos básicos de mantenimiento—, el consumo de carne vacuna tiende a recuperar el lugar de preferencia que históricamente ha ocupado dentro de la canasta de compras del consumidor local.

El interrogante hacia adelante es hasta cuándo estará dispuesto a convalidar esta mayor oferta de carne sin un ajuste por precios.

Estacionalmente, sabemos que ingresamos en un período en el que la oferta de hacienda terminada tiende a crecer y, por ende, a ejercer cierta presión sobre los precios. De acuerdo con los datos informados por el propio SENASA, los feedlots siguen bien abastecidos, con más de 2 millones de cabezas encerradas a la fecha y una oferta de animales gordos que ya supera las 450 mil cabezas mensuales. Pero además, a diferencia de los últimos años, hay una mayor cantidad de hacienda en recría en los campos, que también se volcará al mercado en los próximos meses. Todo esto debería confluir en una oferta significativa durante los próximos cuatro meses.

Por el lado de la exportación, también es esperable un mayor dinamismo en el ritmo de embarques de aquí a noviembre. El horizonte que se abre tras la baja de las retenciones recientemente oficializada, sumado a una leve mejora en el tipo de cambio oficial, comienza a configurar un marco más favorable para el sector exportador. No obstante, aún resta transitar un período en el que —en un contexto electoral— la incertidumbre respecto del entorno cambiario podría volver a ser un factor temporalmente determinante en la actividad exportadora.

Si esta incertidumbre se toma más fuerza y se traduce en una suerte de impasse exportador, el mercado interno volverá a tener que absorber un abultado volumen de producción, lo que pondrá a prueba su ya exigido poder de compra.

Primicias Rurales

Fuente: ROSGAN

Sigue creciendo el consumo mundial de harina de soja y también la competencia entre los tres principales exportadores

Sigue creciendo el consumo mundial de harina de soja y también la competencia entre los tres principales exportadores

Buenos Aires, 14 de agosto (PR/25) .- La política de promoción del uso interno de biodiésel emprendida por EE.UU. y Brasil está incentivando el procesamiento de soja en ambos países, lo que genera un excedente de harina de soja que debe volcarse al mercado internacional.

Ese fenómeno, que contribuye a reducir el precio de la harina de soja, viene impulsando el consumo de ese insumo tanto en Europa como en Medio Oriente y Asia.

“Si bien se espera que el crecimiento se desacelere en comparación con las tasas de dos dígitos de 2023/24 y 2024/25, el ciclo 2025/26 marcaría el tercer año consecutivo de exportaciones récord de harina de soja”, señala un informe del USDA.

El USDA pronostica exportaciones mundiales de harina de soja en 2025/26 de 82 millones de toneladas, una cifra 1,0% mayor con respecto a 2024/25.

Se espera que las importaciones mundiales de harina de soja sean casi 10 millones de toneladas más altas en 2025/16 impulsadas por el crecimiento de las compras realizadas por Irán, la Unión Europea, Vietnam y México, entre otros mercados.

“El aumento de la oferta mundial de harina de soja a partir de la temporada 2023/24 ha ejercido presión a la baja sobre los precios. El precio FOB promedio ha disminuido de aproximadamente de 550 u$s/tonelada para los principales exportadores en noviembre de 2023 a unos 300 u$s/tonelada en julio de 2025.

Con el crecimiento de la oferta exportable se intensificó la competencia entre Brasil, la Argentina y EE.UU. Este último país, por ejemplo, está empleando “bullying comercial” para incrementar a la fuerza de amenazas arancelarias las exportaciones de harina de soja estadounidense en la UE-27 y Vietnam.

Brasil, por su parte, aprovechó el bache de oferta registrado en la Argentina en 2022/23 –producto de una sequía severa– para posicionarse como principal proveedor de harina de soja de Indonesia.

La alternativa exportadora es sólo una parte de la estrategia comercial, ya que el excedente de harina de soja también pueden emplearse internamente para promover la producción de proteínas cárnicas con destino a mercados externos, para lo cual se requiere economía de escala y una política comercial profesional.

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Fuente: Valor Soja