Ene 22, 2026 | Nutricion vegetal y animal
Fuente: Alfredo Cuevas Medina Ing. Agr. M.Sc y Edgar Yesid Bello Caicedo Ing. Agr. Fedearroz. Colombia
La producción de arroz en el distrito de riego del río Zulia ha venido disminuyendo en los últimos años. Estudios recientes realizados en fincas arroceras de los municipios de El Zulia y Cúcuta evidencian que esta reducción en los rendimientos está estrechamente relacionada con el deterioro del suelo, producto de prácticas intensivas y repetitivas de manejo.
El suelo agrícola es un sistema vivo que depende del equilibrio entre minerales, materia orgánica y microorganismos. Sin embargo, el uso prolongado de inundación permanente, el exceso de agua, el batido frecuente y la baja incorporación de materia orgánica han provocado compactación, pérdida de aireación y una marcada reducción de la actividad biológica, afectando directamente el desarrollo y la productividad del cultivo.
Para evaluar esta situación, se implementó la cromatografía de Pfeiffer, una técnica sencilla y de bajo costo que permite diagnosticar de forma visual y cualitativa el estado del suelo. El análisis se realizó en tres fincas arroceras con más de 30 años de producción, diferenciando ambientes de alto, medio y bajo rendimiento. Los resultados mostraron suelos con bajo balance entre los componentes mineral, orgánico y microbiológico, lo que coincide con los análisis físicos, químicos y microbiológicos realizados en laboratorio.
El estudio evidenció que los ambientes con menores rendimientos presentan suelos con baja reserva de materia orgánica, poca actividad microbiana y deficiente integración de los minerales, limitando la capacidad del cultivo para expresar su potencial productivo, aun cuando se utilicen variedades mejoradas.
Ante este panorama, los investigadores recomiendan cambiar el enfoque de manejo del suelo, priorizando su recuperación y conservación. Entre las principales acciones sugeridas se encuentran reducir el sobre laboreo, evitar la inundación permanente, reincorporar residuos del cultivo como fuente de materia orgánica, utilizar microorganismos benéficos, optimizar el uso del agua y realizar análisis periódicos por ambientes.
La conclusión es clara: mejorar la productividad del arroz no depende únicamente de aumentar la fertilización química, sino de devolverle vida al suelo. Un manejo más integral y sostenible permitirá recuperar la fertilidad, estabilizar los rendimientos y garantizar la sostenibilidad del sistema arrocero en la región.
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Ene 14, 2026 | Especial, Horticultura, Nutricion vegetal y animal, Orgánicos
Investigadores de UC San Diego desarrollan nuevo recubrimiento como spray antibacteriano que fortalece a las plantas plantas contra infecciones y sequías sin afectar su crecimiento
Buenos Aires, 14 de enero (PR/26) .- Investigadores de UC San Diego desarrollan polímero en spray antibacteriano que protege cultivos de bacterias y sequía con una sola aplicación
- Escudo vegetal.
- Polímero antibacteriano.
- Pulverización en agua.
- Menos enfermedades, más cosecha.
- Resistencia a sequía.
- Agricultura bajo presión climática.
La armadura en spray antibacteriano para plantas ofrece una nueva herramienta para la seguridad alimentaria global
En un mundo marcado por crisis alimentarias simultáneas, conflictos armados, sequías cada vez más largas y una desigualdad que no afloja, la seguridad alimentaria se ha convertido en una variable frágil. Hoy no se trata solo de producir más, sino de proteger lo que ya se cultiva. Según Naciones Unidas, millones de personas dependen de cosechas que fallan por enfermedades, estrés hídrico o plagas que antes no existían en esas latitudes.
En este contexto, el trabajo del equipo de la Universidad de California en San Diego apunta a una vía distinta: no cambiar la genética de la planta, sino reforzar su superficie, como quien añade una piel inteligente. Un polímero pulverizable que actúa como una armadura invisible frente a bacterias y, al mismo tiempo, ayuda a la planta a soportar la falta de agua. No es poca cosa.
Cómo funciona el spray antibacteriano
El núcleo de la innovación es un polímero sintético cargado positivamente, diseñado para interactuar con las membranas de bacterias patógenas. Al contacto, las debilita hasta impedir que sigan infectando el tejido vegetal. La clave está en cómo se fabrica: en lugar de disolventes orgánicos tóxicos, el equipo lo sintetiza directamente en agua, en condiciones tampón, lo que permite crear una solución biocompatible que se puede pulverizar sin dañar hojas ni estomas.

Ese detalle técnico lo cambia todo. Facilita su uso en invernaderos, viveros o incluso cultivos al aire libre con equipos de fumigación ya existentes. Nada de infraestructuras nuevas ni procesos industriales complejos. Solo agua, polímero y una boquilla de spray.
Una de las sorpresas del estudio fue que no hace falta cubrir toda la planta. Pulverizar una pequeña zona de una hoja basta para que el efecto se extienda al conjunto del organismo. Parece que ese pequeño “ataque controlado” activa una respuesta de defensa sistémica, una especie de alarma bioquímica que prepara a toda la planta frente a infecciones futuras. En términos prácticos, menos producto, menos coste y menos impacto ambiental. Buenas noticias.
Resistencia a bacterias en un clima que ya no es el de antes
Las enfermedades bacterianas en plantas no son un problema menor. Cánceres de tronco en frutales, manchas en tomate, tizones en cucurbitáceas o podredumbres en leguminosas ya provocan pérdidas de miles de millones cada año. Y el calentamiento global está ampliando su rango geográfico: patógenos que antes morían en invierno ahora sobreviven y colonizan nuevas regiones.
La armadura polimérica no mata todo lo que toca, no es un antibiótico de amplio espectro. Eso importa. Ataca selectivamente a bacterias dañinas sin interferir con los microorganismos beneficiosos que viven en la superficie de las plantas y en el suelo. Esa microbiota es clave para la absorción de nutrientes y la salud del ecosistema agrícola. Mantenerla intacta es un punto a favor frente a muchos pesticidas convencionales.

Menos sed, más vida
El otro efecto inesperado es casi más interesante: las plantas tratadas pierden menos agua. El polímero crea una película microscópica que reduce la transpiración excesiva sin bloquear el intercambio de gases. Algo así como una chaqueta transpirable. En pruebas de laboratorio, tras cuatro días sin riego, las plantas con recubrimiento seguían firmes; las demás, marchitas.
Para zonas agrícolas sometidas a estrés hídrico crónico, esto puede marcar la diferencia entre una cosecha aceptable y un campo perdido. No sustituye al riego ni a una buena gestión del agua, pero añade un margen de seguridad. Y en un clima cada vez más errático, esos márgenes valen oro.
Qué impacto puede tener en el medio ambiente
Reducir la dependencia de fitosanitarios químicos agresivos tiene efectos en cadena: menos residuos en el suelo, menos contaminación de acuíferos, menos riesgo para insectos polinizadores y fauna auxiliar. Además, al proteger cultivos ya plantados, se evita la necesidad de resembrar, lo que ahorra semillas, fertilizantes y energía.
Si el polímero logra formularse con alta biodegradabilidad, como busca ahora el equipo, su huella ambiental podría ser muy baja comparada con los productos que hoy dominan el mercado. No es una bala de plata, pero sí una pieza más para una agricultura que quiere ser productiva sin arrasar con lo que la rodea.
Fuente: El contenido de este artículo fue elaborado por www.ecoinventos.com, el cual fue revisado y reeditado por Portalfruticola.com
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Dic 20, 2025 | Actualidad, Economía / Economía del Agro, Nutricion vegetal y animal
El 90% de las acciones quedará en manos de Adecoagro, mientras que el 10% restante pertenecerá a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).
Bahía Blanca, sábado 20 diciembre (PR/25) — Profertil, la principal productora de fertilizantes nitrogenados del país y una de las más relevantes de América Latina, presentó oficialmente su nueva composición accionaria, marcando el inicio de una nueva etapa en la historia de la compañía con sede en Ingeniero White, partido de Bahía Blanca.
Según se informó, el 90% del paquete accionario pasará a estar controlado por Adecoagro, una de las empresas agroindustriales más importantes de la región, mientras que el 10% restante quedará en manos de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), actor clave del entramado productivo y comercial del agro nacional.

La reconfiguración accionaria se produce luego de la salida de los dos socios históricos de Profertil: la canadiense Nutrien y la argentina YPF, que hasta ahora poseían el 50% de las acciones cada una. Ambas compañías decidieron desprenderse de sus participaciones en línea con cambios estratégicos en sus respectivos negocios.
En el caso de Nutrien, la decisión se enmarca en un proceso global de reorganización de activos, con foco prioritario en Canadá y Estados Unidos, mercados considerados estratégicos para su negocio principal. YPF, por su parte, avanzó en la venta de su participación como parte de su estrategia de concentrar inversiones y esfuerzos en el desarrollo de Vaca Muerta, el principal proyecto energético del país.
Un actor clave para el abastecimiento del agro argentino
Profertil es una pieza central en la cadena agroindustrial argentina. Desde su planta en el polo petroquímico de Bahía Blanca produce urea granulada, uno de los fertilizantes más utilizados en los cultivos extensivos, en particular trigo, maíz y girasol.
Su capacidad instalada ronda las 1,3 millones de toneladas anuales, lo que la convierte en un proveedor estratégico para el mercado interno y también para la exportación.
La compañía abastece una porción significativa de la demanda local de fertilizantes nitrogenados, contribuyendo a reducir la dependencia de importaciones en un insumo clave para la productividad agrícola. En un contexto de crecimiento sostenido del uso de fertilizantes en la Argentina, su rol resulta central para mejorar los rindes y la competitividad del sector.
Adecoagro y ACA: perfiles complementarios
Adecoagro es una empresa líder en producción sostenible de alimentos y energías renovables en Latinoamérica. Opera más de 210 mil hectáreas de tierras agrícolas y cuenta con plantas industriales estratégicamente ubicadas en Argentina, Brasil y Uruguay.

Su portfolio productivo incluye granos, arroz, lácteos, azúcar, etanol y generación de energía renovable, con una producción anual superior a los 3,1 millones de toneladas agrícolas y más de 1 millón de MWh de electricidad verde.
La Asociación de Cooperativas Argentinas, por su parte, nuclea a más de 130 cooperativas y a decenas de miles de productores agropecuarios en todo el país. Su participación accionaria busca fortalecer la integración entre la producción primaria, la provisión de insumos y la comercialización, consolidando un modelo de agregado de valor con fuerte anclaje territorial.
Desde el sector destacan que la combinación de ambos accionistas aporta solidez financiera, conocimiento productivo y una visión de largo plazo alineada con el desarrollo del agro argentino.
Proyección y continuidad operativa
“Estamos muy entusiasmados con esta nueva etapa y agradecidos por la confianza de los nuevos accionistas en Profertil. Esto reafirma el trabajo de un gran equipo que, desde hace más de dos décadas y media, viene liderando la producción de fertilizantes en la región”, señaló Marcos Sabelli, CEO de la compañía.
Desde la empresa remarcaron que el cambio accionario no implicará alteraciones en la operatoria diaria ni en los compromisos asumidos con clientes, proveedores y comunidades locales. Por el contrario, la expectativa es que esta nueva estructura permita consolidar inversiones, mejorar la eficiencia productiva y acompañar el crecimiento del uso de tecnologías nutricionales en el agro.
Consideran que en un escenario de mayores exigencias productivas y ambientales, la nueva etapa de Profertil se proyecta como un eslabón clave para impulsar una agricultura más eficiente, competitiva y sostenible en la Argentina.
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Fuente: Profertil
Dic 13, 2025 | Informes Técnicos, Nutricion vegetal y animal
Un ensayo conjunto de Advanta Semillas y Biofarma SA demostró que incluir sorgo bajo en taninos en dietas de terminación porcina no solo mantiene el desempeño productivo, sino que también mejora el margen económico por animal cuando se lo compara con dietas basadas en maíz.
Foto: Julián Siri,Gerente de Desarrollo de Producto de Advanta.
Buenos Aires, sábado 13 diciembre (PR/25) — En un contexto de costos crecientes y alta volatilidad de los precios de los granos, la búsqueda de alternativas energéticas al maíz gana relevancia en la producción porcina. Entre ellas, el sorgo de bajo contenido de taninos emerge como una opción sólida, respaldada por evidencia técnica, no sólo por sus aportes nutricionales, sino también, por su estabilidad de rendimiento frente a desafíos climáticos.
Un estudio desarrollado por Advanta Semillas y Biofarma SA en el Centro Experimental de Nutrición Animal (CENAB), en Carnerillo (Córdoba), evaluó el desempeño productivo de 288 cerdos en fase de terminación alimentados con cuatro tratamientos, cada uno formulado como dieta isoproteica e isoenergética, con distintos niveles de inclusión de sorgo bajo tanino y/o su reemplazo con maíz.
Además, las dietas incluyeron entre un 23 y 27% de otros ingredientes como fuentes proteicas, minerales y aminoácidos, asegurando un balance nutricional adecuado. Los tratamientos fueron: el primero (T1), dieta a base de maíz (con ~75% de inclusión de maíz en la dieta, sin inclusión de sorgo); el segundo (T2) con un 25% de inclusión de sorgo bajo tanino en la dieta en reemplazo de maíz; el tercero (T3) con un 50% de inclusión de sorgo bajo tanino en la dieta en reemplazo de maíz; y el cuarto (T4) con un 75% de inclusión de sorgo bajo tanino en la dieta, prácticamente sin inclusión de maíz.

Los resultados fueron concluyentes. Los animales que recibieron dietas con 75% de sorgo (T4) alcanzaron el mayor peso final promedio (125,9 kg por capón), superando al grupo alimentado exclusivamente con maíz (T1) (123,7 kg). La ganancia diaria de peso también fue superior (1.020 g/día frente a 0.990 g/día en el control), sin diferencias en calidad de canal ni en características de la carne.
Si bien la conversión alimenticia de la dieta basada en sorgo (kilogramos de materia seca necesarios para producir 1kg de carne) fue levemente inferior a la basada en maíz (2,38 vs 2,24 kg/kg), el mayor peso de faena de la de sorgo compensó esa diferencia, confirmando que este cultivo puede sustituir al maíz sin pérdidas de eficiencia ni impacto en el producto final.
Desde el punto de vista de la nutrición animal, la primera conclusión es contundente. “Los híbridos modernos de sorgo bajo tanino eliminan los problemas históricos asociados a la digestibilidad y palatabilidad. Hoy el sorgo ofrece un perfil energético y proteico comparable al maíz, con ventajas agronómicas y económicas claras”, explicó Julián Siri, Gerente de Desarrollo de Producto de Advanta.
De acuerdo con un estudio del National Research Council de 2022, el sorgo aporta un nivel de energía metabolizable apenas inferior al del maíz (3,09 kcal/kg MS vs 3,27 kcal/kg MS respectivamente), aunque ofrece un contenido de proteína cruda (PC) mayor (10% vs 8.5% respectivamente). Este diferencial lo posiciona como una herramienta estratégica para dietas balanceadas.
Más rentabilidad

El análisis económico confirmó que incluir sorgo bajo tanino en un 75% de la dieta es la estrategia que maximiza el margen.
Con un precio estimado de AR$1.800 por kg de capón, la dieta con 75% de inclusión de sorgo alcanzó un Ingreso Sobre Costo de Alimentación (ISCA) de $119.485 por capón, superando al tratamiento testigo (T1) a base de maíz (basado en una dieta con un 75% de maíz) que alcanzó $118.650.
En cuanto a los tratamientos intermedios (25% y 50% de inclusión de sorgo en la dieta) no mostraron ventajas económicas claras, lo que indica que el beneficio se consolida recién con niveles altos de inclusión.
El mayor consumo de alimento registrado en el grupo con 75% de sorgo (222 kg frente a 207 kg en promedio en los otros tratamientos) elevó el costo de alimentación en unos $3.000 por capón. Sin embargo, los ingresos adicionales por mayor peso de canal compensaron ampliamente esa diferencia, asegurando el mejor resultado económico neto.
En tanto, “si se considera que el precio del sorgo suele representar entre el 80% y 90% del valor del maíz, la rentabilidad potencial se amplía aún más, posicionándolo como una herramienta clave para diversificar las dietas y reducir riesgos frente a la volatilidad del mercado de granos”, confirmó Siri.
Una alternativa estratégica
Más allá de los beneficios productivos y económicos, desde Advanta destacan que la incorporación de sorgo en la dieta porcina también tiene relevancia agronómica y ambiental por el menor consumo de agua por kilo de materia seca, mejor aporte de rastrojo al suelo y mayor estabilidad de rendimiento en ambientes restrictivos.
“Este trabajo pone en relevancia el rol del sorgo como ingrediente estratégico en la nutrición porcina moderna, al maximizar el margen económico, mantener la eficiencia zootécnica y sumar ventajas agronómicas que fortalecen la sustentabilidad de los sistemas productivos”, consideró.
En definitiva, “el sorgo no sólo es una alternativa nutricional competitiva para la producción porcina, sino también una herramienta integral que potencia la resiliencia y sustentabilidad de los sistemas agropecuarios argentinos”, finalizó Siri.
Fuente: Advanta
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Dic 11, 2025 | Actualidad, Nutricion vegetal y animal
Foto: Luis Beconi presidente de CIAFA
Desde su fundación, la Cámara ha trabajado para consolidar la nutrición de cultivos y promover el desarrollo y uso responsable de los fitosanitarios como una práctica esencial para los productores agropecuarios.
Buenos Aires, jueves 11 de diciembre (PR/25) .- La Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (CIAFA) celebra sus 35 años de trayectoria, un hito que destaca el trabajo continuo de la Institución para fortalecer la producción agrícola del país y consolidar una industria innovadora, competitiva y comprometida con la sostenibilidad agropecuaria.
Desde su fundación, CIAFA ha acompañado la evolución de los mercados de fertilizantes y fitosanitarios, contribuyendo de manera decisiva a la transformación tecnológica que hoy caracteriza a la agricultura argentina. Su labor permanente junto a los productores, las empresas y los organismos públicos ha permitido construir un sector profesional, moderno y alineado con las mejores prácticas internacionales.

En el mercado de fitosanitarios, la transformación también ha sido notable. De comercializar alrededor de 50 millones de kilogramos en los años 90, la Argentina pasó a estabilizarse en volúmenes que oscilan entre 300 y 400 millones. Este avance ha sido posible gracias a una industria que logró ofrecer productos competitivos y accesibles, permitiendo mejorar la rentabilidad y la productividad de los cultivos en todo el territorio.
A lo largo de estos 35 años, CIAFA ha trabajado estrechamente con Senasa y otros organismos para construir marcos regulatorios modernos y accesibles que acompañen la competitividad del sector. El trabajo con este organismo también permitió modernizar normativas de registro e incorporar nuevas tecnologías, como los bioinsumos, que amplían las herramientas disponibles para los productores. “Contar con regulaciones claras y actualizadas es fundamental para el crecimiento de la industria y para promover las buenas prácticas agrícolas”, afirmó Luis Beconi, presidente de la entidad.
El crecimiento del uso de fertilizantes es un reflejo claro de esta evolución. En la década de 1990, el país utilizaba menos de 500.000 toneladas; hoy supera los 5 millones, mostrando un proceso sostenido de incorporación de tecnología, manejo profesional del suelo y nuevas herramientas para optimizar la producción.
“Entre estas innovaciones se encuentran las mezclas químicas y los biofertilizantes que complementan el uso de fertilizantes puros en la nutrición de los cultivos, que sumado al manejo por ambientes y a la agricultura de precisión contribuyen al cuidado del ambiente y a una agricultura más eficiente”, señaló Manuel Santiago, vicepresidente primero de la Cámara.
Entre los hitos del desarrollo industrial se destaca la instalación de plantas de producción de fertilizantes, como la planta de urea granulada inaugurada en 2001, y dos plantas de superfosfato simple que se construyeron en la década posterior, así como la de producción local de glifosato, 2,4d entre otros, que son avances que diversificaron el abastecimiento y modernizaron la oferta nacional.
En materia de sostenibilidad, CIAFA ha acompañado iniciativas claves. Desde 2005 trabaja junto a Fertilizar AC promoviendo la aplicación eficiente y responsable de los fertilizantes. Mancomunadamente con otras entidades promovió la creación de la Red BPA (Buenas Prácticas Agropecuarias), que hoy cuenta con más de 80 miembros.

Asimismo, la Ley 27.279 sobre envases vacíos de fitosanitarios marcó un antes y un después en el manejo responsable de residuos en el agro, estableciendo un marco obligatorio para su gestión.
En un contexto global desafiante, la Cámara también ha intervenido para asegurar el abastecimiento de insumos esenciales, promoviendo la consideración de los fertilizantes y fitosanitarios como productos prioritarios para el desarrollo del país.
Estos 35 años ponen en valor la labor desarrollada por CIAFA y el compromiso de toda la cadena industrial para fortalecer la producción agrícola del país.
“La celebración de este aniversario no solo reconoce los logros alcanzados, sino que también reafirma nuestra misión de seguir creciendo y adaptándonos a los desafíos que se presenten, asegurando así un futuro próspero para la agricultura argentina”, concluyó Beconi.
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Fuente: CIAFA/Paula Vázquez
Dic 10, 2025 | Nutricion vegetal y animal
Por qué puede ser clave para productores que cuidan su campo y no dependen de respuestas inmediatas.
Por Ing Agr Pedro Lobos
Buenos Aires, miercoles10 de diciembre (PR/25) -.- En Argentina, durante muchos años se utilizó roca fosfórica (RF) como enmienda y fuente de fósforo natural. Empresas como Alecy, La Plata Cereal y Bunge la comercializaron con buenos resultados.
Después desapareció del mercado y fue reemplazada casi por completo por fertilizantes solubles como MAP y DAP.
Sin embargo, existe un grupo de productores —los que cuidan su suelo, los que no trabajan pensando sólo en el “rendimiento del año”, los que entienden que el campo es un recurso prestado por las futuras generaciones— para quienes la roca fosfórica sigue siendo una opción lógica y muy interesante.
Esta nota intenta explicar, de forma simple, cuándo y por qué vale la pena volver a mirarla.
1. La roca fosfórica no es un fertilizante inmediato… y eso es una ventaja en sistemas de largo plazo

Los fertilizantes solubles (MAP/DAP) liberan fósforo en el momento y permiten una respuesta rápida del cultivo.
La roca fosfórica, en cambio:
✔ se disuelve lentamente
✔ libera fósforo de manera sostenida
✔ nutre el suelo y no solo a la planta
✔ mejora la estructura
✔ aporta calcio y varios micronutrientes
✔ corrige acidez superficial
✔ se integra bien con materia orgánica y microbios
Para un productor que piensa la fertilidad como una inversión interanual, la RF es muy útil porque:
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no requiere aplicación todos los años,
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permite planes de 3 a 5 años,
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reduce costos a largo plazo.
2. ¿Por qué se dice que necesita suelos ácidos o “reactivos”?
No es que el suelo argentino sea malo o “poco reactivo”.
Es que la roca fosfórica necesita estar en contacto real con la zona más viva del suelo, la rizosfera, para que los microorganismos y los exudados de las raíces puedan solubilizarla.
La rizosfera es la “piel” de la raíz:
El problema histórico fue que:
🔹 la roca que se importaba no siempre era muy reactiva
🔹 muchas partículas quedaban lejos de la rizosfera
🔹 los cultivos extensivos buscaban un efecto inmediato
Pero en un sistema sano, con raíces densas, humedad y materia orgánica, la rizosfera sí puede solubilizar andapatitas menos duras, liberando fósforo a lo largo del tiempo.
3. Para productores que cuidan el suelo, la roca fosfórica es coherente con su filosofía
Un productor que piensa en el suelo como patrimonio, no como un recurso descartable, entiende esto:
✔ Los suelos se empobrecen cuando solo se extrae.
✔ La fertilidad química, física y biológica es un capital que se construye.
✔ La materia orgánica y la vida del suelo mejoran la eficiencia de los fertilizantes.
✔ Las prácticas de largo plazo pagan mejor que las respuestas instantáneas.
La roca fosfórica encaja perfectamente en ese esquema porque:
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libera P lentamente, sin picos
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no quema raíces
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no genera salinidad
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mejora la acidez superficial
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aporta Ca estructural
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fortalece la biología del suelo
Y lo más importante:
cuesta menos por tonelada y dura más tiempo en el perfil.
4. ¿Tiene sentido económico? Para el productor que mira a 3–5 años, sí.
Aunque el MAP y el DAP tienen alta eficiencia inmediata, también:
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son más caros por unidad de fósforo,
-
parte queda retenida en el suelo,
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requieren aplicaciones anuales,
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dependen del precio internacional.
La roca fosfórica:
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es más barata por tonelada,
-
se aplica cada 3–5 años,
-
construye fertilidad de fondo,
-
aporta micronutrientes que normalmente no se reponen,
-
y deja el suelo mejor para los hijos y nietos.
No es un sustituto total del MAP en todos los casos, pero sí una excelente estrategia complementaria o de base para quienes manejan su campo con visión de futuro.
5. ¿Cuándo puede funcionar muy bien la roca fosfórica?
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Suelos con cierta acidez superficial
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Lotes con buena materia orgánica
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Sistemas mixtos con pasturas
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Suelos que buscan regenerarse
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Productores que ya trabajan con cultivos de servicio
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Esquemas que no están atados al “resultado ya”
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Regiones húmedas o subhúmedas
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Manejos orgánicos o de bajo insumo químico
Conclusión: una herramienta para volver a poner sobre la mesa
La roca fosfórica puede no ser la opción ideal para quien alquila campo año por año y necesita un efecto inmediato.
Pero sí es una herramienta valiosa para quienes piensan en el suelo como un recurso a largo plazo, que debe mantenerse fértil, sano y estructuralmente estable para las próximas generaciones.
No es una solución milagrosa ni reemplaza siempre al MAP o al DAP.
Pero puede complementar, mejorar y abaratar estrategias de fertilización cuando se la usa con criterio.
Si queremos suelos vivos, resilientes y productivos dentro de 20 o 50 años, necesitamos volver a mirar insumos que construyen fertilidad de fondo.
Y la roca fosfórica, bien elegida y bien aplicada, es uno de ellos.
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Fuente: IA/ Ing. Agr. Pedro A Lobos
Mail: pedroawolf@hotmail.com