El aumento indirecto de los derechos de exportación a subproductos sojeros

El aumento indirecto de los derechos de exportación a subproductos sojeros

Constituye una lección política, la de qué manera incrementar impuestos sin que los propios perjudicados puedan identificar al culpable.

 Buenos Aires, 25 agosto (Especial para NA) — Un aumento indirecto de derechos de exportación sobre la soja fue vendido como un acto de justicia histórico al eliminar un diferencial de retenciones del 3,0 por ciento para favorecer a la demanda industrializadora en desmedro de aquélla que apenas cuenta con un par de oficinas administrativas.
   Constituye una lección política, la de qué manera incrementar impuestos sin que los propios perjudicados puedan identificar al culpable.
   Al dedicarse uno a la política y tener que tomar una decisión contraria al interés de un sector determinado, lo primero que debe aprender es que las cosas deben hacerse de manera tal que los propios perjudicados pierdan el foco al momento de identificar al culpable de la medida.
   Pero peor que el hecho inmediato en cuestión (el aumento de la presión impositiva), es el metamensaje dado por el gobierno nacional con tal decisión, el cual podría resumirse en el siguiente: el campo volverá a ser la variable de ajuste cuando se considere necesario.
   En 1939 el filósofo español José Ortega y Gasset había percibido que los argentinos no tenemos mayores dificultades en perder el foco.
   Muchos se trenzaron en discusiones Boca-River –a favor o en contra del diferencial del 3,0%– sin advertir que la cuestión central reside en el hecho de que se trata de un nuevo zarpazo del Estado al sector privado.
   En tanto, la diferencia es que se trata de una exacción no dirigida, sino que deberá ser redistribuida en la cadena a partir de las necesidades relativas de vender u originar mercadería por parte de la oferta y la demanda.
   Por supuesto que el campo no es el único afectado. Con el anuncio del recorte de reintegros a la exportación (que aún no se concretó) también se incluyó en el ajuste a todos los sectores generadores de divisas genuinas como son las economías regionales.
   Y el incremento sustancial del impuesto inflacionario además incorporó a la clase media al club del ajuste.
   Opino que los argentinos, en lugar de perder tiempo en discusiones fútiles, deberíamos concentrarnos en buscar las alternativas que nos permitan generar crecimiento sostenible a través de la integración comercial con naciones complementarias (localizadas fundamentalmente en Asia).
   En el mundo en el que vivimos, no hacer al nada al respecto es mucho peor que intentar hacer algo.
   Mientras que la ironía es que estos tres componentes de la Argentina –campo, interior productivo y clase media– son (o eran) la base electoral de la coalición política Cambiemos, quien, como viene sucediendo en las últimas décadas, decidió una vez más priorizar los intereses del Estado y sus cortesanos (muchos ahora felizmente «encuadernados») en desmedro del sector privado.
   No queda otra opción, sin crecimiento, que seguir redistribuyendo recursos decrecientes entre los diferentes sectores de la economía, a la espera de que el ajuste del Estado, supuestamente imposible, llegue en un solo día para provocar una implosión social.
   Sin embargo, vivencias recientes al respecto no aparecen como un sendero para recomendar. .
   (*) Director de Valor Soja
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Rabia paralítica o paresiante

  
   Buenos Aires, 21 julio (Especial para NA) — La Rabia paralítica o paresiante es una enfermedad que se mantiene bajo control y es factible de ser prevenida.
   Ante la aparición de casos sospechosos es importante la inmediata denuncia ante el Senasa y, de confirmarse un brote, la pronta vacunación de los animales susceptibles de infectarse.
   La rabia irrumpió en las noticias en los últimos días acaparando la atención de todos y despertando el interés de quienes comenzaron a ver el "problema" de los vampiros desde otro ángulo.
   Es bueno que esto haya pasado, porque permite que la sociedad esté al tanto de lo que sucede, pero hay que tener cuidado al tratar el tema y no pasar de "pre" ocuparnos del problema a provocar pánico por algo que no lo amerita.
   Y decimos esto porque hay que aclarar que se está ante un escenario esperable, que la situación está controlada y que se trabaja para que cada año los casos sean menos, minimizando las pérdidas ganaderas y evitando el compromiso de la salud pública.
   Hay que comenzar por decir que la rabia paresiante o paralítica es una zoonosis, o sea una enfermedad que se transmite de los animales al hombre, que es mortal, de ahí la importancia del trabajo en los brotes vacunando a los animales susceptibles de infectarse y del combate a los vampiros, que son los que pueden transmitirla.
   La enfermedad se observó en la Argentina por primera vez en 1928 y su área endémica abarca la totalidad de las provincias de Corrientes, Misiones, Chaco, Formosa, Santiago del Estero y parte de las de Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, Córdoba, La Rioja y Santa Fe.
   Desmodus rotundus es el nombre científico del vampiro que transmite esta enfermedad epidémica y recurrente causada por el virus rábico que afecta principalmente a bovinos, equinos, con menor frecuencia a otras especies domésticas, al hombre y a algunos animales silvestres.
   El daño que el vampiro provoca per se a la ganadería, por su efecto expoliatriz (es la acción que ejerce el parásito al alimentarse a expensas del hospedador), es mucho peor que la rabia.
   En el ganado la rabia irrumpe en forma brusca con alta tasa de mortalidad inicial que va disminuyendo con el tiempo. Los brotes alcanzan hasta 18 meses de duración en un mismo lugar y luego ceden espontáneamente debido a la mortalidad que produce la rabia en los vampiros, independientemente de que se vacune o no el ganado.
   Luego sobrevienen períodos interepidémicos, sin la enfermedad, de por los menos 3 ó 4 años. Sobre esto, hay que aclarar que en lo que va de 2018 (primer semestre) los casos reportados llegan a menos de 400 herbívoros muertos.
   Es de tener en cuenta que el promedio anual de pérdidas estimado por el programa es de 1713 animales aproximadamente. Se advierte que se progresa en la continua vigilancia epidemiológica y el combate permanente del vampiro.
   Volvamos a la rabia: se trata de una enfermedad viral contagiosa, aguda y mortal que produce lesiones en el sistema nervioso. Los vampiros infectados que la transmiten lo hacen cuando para alimentarse de sangre muerden a sus presas y a través de la saliva inoculan el virus rábico.
   La cadena epidemiológica comienza cuando una colonia de vampiros sanos se contagia de rabia por la llegada de un vampiro infectado de otra colonia. El contagio se produce por mordeduras entre congéneres, al eliminar virus rábico por saliva durante el período de incubación.
   En el caso del ganado, las mordeduras pueden ser generalmente en la tabla del cuello, la cruz, la corona de los casco, base de las orejas, etc.
   La cuarentena de los predios afectados deben tender a evitar la faena y el consumo de animales rabiosos o incubando rabia.
   Es importante tener presente que la rabia es una enfermedad de denuncia obligatoria, por lo tanto los productores o los veterinarios deben concurrir de inmediato a la oficina del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) más próxima a reportar cualquier irregularidad al respecto.
   (*) Médico Veterinario.Programa de Rabia del Senasa .
 
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Vamos por el cambio

Vamos por el cambio

Argentina enfrenta una difícil situación económica, un déficit fiscal insostenible que venimos arrastrando hace 70 años y ha llegado el momento de tomar una decisión donde el camino se bifurca y hay solo dos posibilidades: Seguir con las viejas recetas de emisión y endeudamiento o cambiar definitivamente en lo que debe ser gastar lo que podemos pagar.

El complejo agroindustrial argentino exporta por 30.000 millones de dólares, mientras que el déficit industrial es de 36.000 millones de dólares. No es sostenible.

Sólo en la provincia de Buenos Aires, se gastan 17.000 millones de dólares en su sistema de suplencias para los docentes. No es sostenible.

Regímenes de promoción como el de Tierra del Fuego que representa, por sí solo, la mitad de las retenciones a la soja son ejemplo de la transferencia de recursos no solo de un sector a otro si no de una región a otra. Esto también debe ser estudiado o por lo menos debatido.

El camino que nos queda es achicar el gasto y promover las exportaciones. De esta manera se generará empleo genuino en el interior y aumentará la mano de obra y se agrandará el ingreso de divisas.

Reducción del gasto público tanto en Nación, como así también en Provincia y Municipios.

Reducción del gasto también en los poderes judiciales y legislativos, donde nunca parece asomar signos de austeridad.

Profunda revisión del sistema impositivo hacia un esquema que premie la inversión y el empleo y no castigue a los emprendedores y exportadores.

No podemos seguir haciendo más de lo mismo.

La ruta del déficit finalmente margina a los de menos recursos, que es justamente a quien se dice defender.

La pobreza se combate con educación y pleno empleo, empleo digno que genere bienestar y confianza.

La hora es crucial. La historia nos juzgará y sin relatos.

Fuente: CRA

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Quince días de poder

Quince días de poder

   Buenos Aires, 14 julio (Especial para NA) –Tal vez, lo que resta de julio se constituya en el período de mayor poder que tendrá el sector agroindustrial hasta fines de 2019.
   El hecho, sin embargo, no provendrá de la fuerza o el peso específico del mayor rubro productivo del país o de la fortaleza de sus dirigentes sino, más vale, por la debilidad coyuntural del Gobierno y la complejidad del momento económico-financiero en el que terminó cayendo.
   Y, que este escenario coincida justamente con la más antigua de la muestras rurales de la Argentina y de mayor impacto urbano, como es «la Ganadera» de la Sociedad Rural, que se lleva a cabo en pleno Palermo, en el histórico predio que fuera una de las estancias de Juan Manuel de Rosas, no ayuda demasiado.
   Es que se sabe que los problemas en el campo no son pocos, y muchos de ellos tampoco son nuevos. La mayoría de las economías extrapampeanas, jaqueadas por la distancia (fletes) y los continuos aumentos de los combustibles, se suman al jaque climático que tuvo la Pampa Húmeda (dos años de inundaciones y el último con sequía) que, entre otras cosas, diezmaron las finanzas de los chacareros.
   La incertidumbre, el peor enemigo de los productores, aunque no impide totalmente las inversiones, en general suele acotarlas, y es justamente en estos meses, cuando «el campo» encara los principales gastos de la campaña siguiente -la 2018-2019- que sólo para los granos de cosecha, implican «enterrar» más de U$S 12 mil millones.
   Y esto tampoco es bueno para el Gobierno ya que esta cosecha, y su correspondiente ingreso de divisas por exportaciones, se erigen en la principal fuente «genuina» de recursos con las que contará en la etapa más caliente de la campaña proselitista del año próximo, es decir, a partir de julio en adelante, del año próximo.
   Si los productores invierten menos, la producción (aunque el clima ayude) será menor de la que se podría obtener y, por lo tanto, también los ingresos del país por exportaciones serán menores.
   Pero, para los estrategas de la campaña presidencial, esta verdad de perogrullo , tal vez no sea lo que más los mueve (o conmueve), y sí una realidad mucho más cercana: la tribuna oficial de Palermo, el día de la inauguración de la muestra y la exposición pública a la que se someterá al Presidente durante esas 2-3 horas mínimas, el mediodía del próximo sábado 28 de julio, que incluirán un discurso «en cadena», además de la transmisión de miles de medios de todo el país y del exterior.
   Tal vez por eso, desde hace unas semanas, el propio Presidente, algunos de sus ministros (Agroindustria, Producción, Interior) y hasta la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, la «niña mimada» política del oficialismo, comenzaron a multiplicar su presencia en establecimientos de campo y agroindustriales y los contactos con cámaras y entidades.
   Están tratando de limar asperezas y aceitar una relación que básicamente es buena (a diferencia de la que había con la Administración Kirchner), pero que sigue sin encontrar las respuestas que necesita el sector.
   Del otro lado, tampoco la dirigencia parece estar tomando debida cuenta de esta situación que pone al sector en una posición casi irrepetible a la hora de negociar.
   Aunque no se podría esperar un «sí» a cualquier reclamo, no es menos cierto que las chances de obtener compromisos oficiales firmes en las próximas 2-3 semanas van a ir creciendo en forma significativa hasta el 29 de julio.
   Sólo se necesitaría que hubiera más convergencia de las entidades en el discurso sectorial; una posición estratégica sobre, al menos, una media docena de temas que son comunes a todas (costo de financiación, información sobre la composición de los precios de los productos a lo largo de la cadena comercial o liberación de ciertas cargas impositivas y laborales, entre otros varios), lo que hoy parece casi tan imposible, como conseguir algún avance de medidas oficiales concretas para sectores en (largas) crisis como la lechería, la fruticultura, los citrus, o los ovinos.
   Aún así, partiendo de una relación «quejosa», pero todavía amigable, a más de un funcionario del actual equipo le corre cierto frío al recordar otros tiempos, como el agosto del 88 cuando Raúl Alfonsín decidió aumentar las retenciones, justo días antes de Palermo o ante el larguísimo discurso de un titular de Agricultura de Eduardo Duhalde en los tempranos 2000 o cuando la dirigente de la clase pasiva Norma Plá, a pesar de su edad, literalmente tuvo que «saltar» una tranquera de la Pista Central y hasta perdió su peluca, para lograr poner distancia con una tribuna, en general, permisiva, pero absolutamente intransigente cuando desoyen sus reclamos más justos.
  (*) Ingeniera agrónoma. Periodista especializada.
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Primera exportación de carne argentina a Japón

 Con un envío aéreo de cortes finos previsto para el 16 de julio, el producto argentino debutará en el país asiático. Sergio Seisdedos, Gerente de Fridevi, comenta el esfuerzo exportador que viene haciendo el frigorífico patagónico. Las alianzas con productores, clave para contar con novillos pesados.

 

 

 

 

 

Fridevi S.A. es una empresa rionegrina integrada por la Asociación de Cooperativas Argentinas y la Cooperativa de Patagones y Viedma Ltda. Cuenta con un frigorífico exportador de carne vacuna, un feedlot con capacidad para 5.000 cabezas, una planta de procesamiento de porcinos, una de embutidos y un centro de distribución para el consumo interno. Pocos días después de la apertura de Japón a la carne bovina cruda de la Patagonia argentina, la firma fue habilitada para exportar a ese destino y ya concertó los primeros negocios con el codiciado mercado asiático. Un hecho histórico para el país.

“Llevo unos cuantos años en la firma, junto a algunos miembros del directorio y al equipo que me acompaña. Desde el inicio, como matadero regional, nos propusimos desarrollarnos en base a un mix consumo-exportación en la Patagonia. Por eso, hoy, embarcar a Japón, no es un hecho aislado. Tenemos una fuerte cultura de inversión, crecimiento y trabajo conjunto con los productores para contar con la hacienda que los mercados demandan”, dijo a Valor Carne, el Cr. Sergio Seisdedos, Gerente General de Fridevi desde 1993.

Sala de despostada de Fridevi.

A comienzos de 2000, la compañía diseñó un plan de inversiones para atender los mercados internacionales. “Luego de pasar por las crisis económicas y sanitarias, en 2003, comenzamos la remodelación de la planta, con un desembolso de más 6,5 millones de dólares, que incluyó la faena, la despostada, las cámaras frigoríficas y nuevos corrales. De este modo, llegamos a una capacidad para procesar 8.000 cabezas mensuales. Se hizo todo a pulmón, con capital propio y con el apoyo de nuestros accionistas, sin créditos ni subsidios del Estado”, recordó. En septiembre de 2007, la empresa fue habilitada para exportar a la Unión Europea y obtuvo un cupo de la Cuota Hilton. “Fue un primer hito, no había ni hay en la región otro frigorífico vacuno con ese estatus”, reveló.

En febrero de 2013, cuando la zona dejó de vacunar contra la aftosa, se cerró la barrera sanitaria del Río Colorado. Se prohibió el ingreso de hacienda desde la región con vacunación, lo cual implicó un gran desafío para la empresa. “Fue un momento complicado, habíamos hecho una enorme inversión para poder exportar. Hasta ese año, embarcábamos 360 toneladas de Hilton y veníamos creciendo. Pero, con el nuevo estatus sanitario, sólo podíamos contar con novillos de la zona, que no abundaban. Esto nos hizo cambiar el negocio. Además, los productores preferían hacer animales livianos, les resultaba conveniente. Entonces, hubo que desarrollar nuevas reglas de juego para la compra de hacienda”, rememoró.

El frigorífico decidió seguir apostando a la exportación, creando un grupo de productores regionales especializados en novillos pesados y, para ello, implementó convenios en base a bonificaciones. “A través de la Cooperativa de Patagones se los invitó a suscribir un compromiso de abastecimiento. Queríamos saber qué cantidad de cabezas iban a engordar para exportación y en qué momento del año las tendríamos en la planta. Les pagamos un adicional por kilo en gancho, tomando como referencia el valor de una industria líder de Buenos Aires. Aparte el productor ahorra en flete, con lo cual el diferencial de precios es importante”, resaltó. Y prosiguió: “por nuestro lado, apostamos a que en un futuro, con el estatus de libre de aftosa sin vacunación, lograríamos acceder a los mercados más exigentes. Así, con una faena de unos 5.500/6.000 vacunos mensuales, hicimos unas 200/240 toneladas de Hilton todos estos años”.

De cualquier forma, aclaró que “en la Patagonia, no es sencillo lograr gran cantidad de materia prima para exportación. Aquí, el novillo de consumo siempre tiene un precio mayor que al norte del Río Colorado”.

Mirando al consumo

Ante la nueva realidad sanitaria, que impidió el ingreso de carne con hueso desde la zona con vacunación, Fridevi decidió reconvertir su estrategia buscando aprovechar el potencial del consumo patagónico.

Si bien desde 2012 ya contaban con un feedlot, lo ampliaron a una capacidad de 5.000 animales, con modernas instalaciones. “Engordamos hacienda propia y de la cooperativa, o sea de productores relacionados con nuestro grupo económico. Esto nos permite cubrir baches estacionales de oferta de hacienda liviana regional”, argumentó Seisdedos, señalando que además construyeron un centro de distribución para varias provincias, en la ciudad de Allen.

La planta de Fridevi, en Viedma.

Por último, en 2016, invirtieron en una nueva planta de faena y procesamiento de porcinos de más de 2.000 metros cuadrados, para optimizar la logística con embutidos. “En este caso, también realizamos una alianza con un criadero de Río Negro, para contar con capones de alta calidad todo el año “, agregó, reiterando la visión estratégica corporativa. “Si llegáramos a exportar un porcentaje mayor de carne vacuna, el cerdo podría tener un rol muy activo en el mercado interno regional”, pronosticó.

A Japón, volando alto

Fridevi cerró dos contratos de prueba con un trader internacional para embarcar al país asiático. “Está previsto para el 16 de julio, mandar una primera carga aérea de 200 kg de bifes y lomos. Unos días después, haremos un envío marítimo de 11 toneladas, con un set de cortes. Son todos productos envasados al vacío, en forma individual, en cajas de 13/14 kg y provienen de novillos de 450 a 500 kg, Hereford, Angus o careta, de excelente genética. Una vez que los consumidores los prueben, veremos qué nos dicen y cómo seguimos con la operatoria”, sostuvo Seisdedos, aludiendo a la fama de la carne argentina en Japón, a pesar de no haber llegado jamás a ese mercado.

“Los clientes vinieron varias veces a visitarnos, desde fines febrero, querían conocernos, ver cómo trabajamos. Les explicamos que necesitamos bonificar a los productores para contar con la materia prima. Y que sería importante embarcar un conjunto de cortes para poder hacer un programa de envíos duradero”, manifestó. Por eso, subrayó: “aunque los valores pueden ser interesantes, somos muy prudentes. Nos gustaría ver qué cortes comprarán en forma habitual y, en función de ello, diseñar el negocio”, planteó.

El gerente anticipó que la idea del frigorífico es ampliar los convenios con los productores. “También se puede enviar carne de feedlot, aunque del mismo modo que para la Hilton, la restricción está en la disponibilidad de novillos pesados. En la Patagonia es más caro producir a grano. Si bien hay maíz local, no nos alcanza, tenemos que comprar en otras regiones”, contó.

Para finalizar, Seisdedos destacó el buen momento de la exportación y la consistencia con la que se ha trabajado últimamente en la apertura de mercados. “Japón es una muestra de ese accionar de nuestro país y un destino auspicioso para la Patagonia que, aunque con pequeños volúmenes, podrá seguir desarrollando su potencial. En Fridevi somos más de 400 familias que vivimos directamente de la empresa y creemos que es un verdadero desafío enfrentar las nuevas oportunidades”, concluyó.

Por Liliana Rosenstein, Editora de Valor Carne

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China aplicará "retenciones"a la soja estadounidense, una receta argentina de exportación


   Buenos Aires, 7 julio (Especial para NA)– China aplicará "retenciones" a la soja estadounidense, un fenómeno inédito en términos históricos y que constituye la aplicación de una receta argentina de exportación.

   La información estremece porque el gigante asiático representa más del 60% de la demanda mundial de poroto de soja, lo que implica que, por más titánicos que sean los esfuerzos de los traders por redireccionar embarques de soja estadounidense hacia otros destinos, buena parte de los mismos deberán igualmente enviarse al gigante asiático, aunque represente una pérdida o bajas ganancias.

   Eso, en términos comerciales, será equivalente a la imposición de una suerte de "retención" a la soja estadounidense, sólo que, a diferencia de lo que sucede en la Argentina –donde el impuesto es cobrado por el propio Estado–, en este caso será percibido por otra nación, China.

   Así ocurre que están pasando cosas que antes no sucedían: una receta argentina cuestionada en el ambiente local, ahora será aplicada a nivel global por una de las principales potencias.

   Entre los productos estadounidenses que comenzarán a ser gravados con un arancel del 25% a partir del mes que viene por parte de China se encuentra el poroto de soja.

   Algunos especialistas aseguraban que algo así era imposible porque existen solamente dos proveedores mundiales de ese producto: el Mercosur y Estados Unidos. Pero la realidad supera a la previsión y los analistas se equivocaron.

   El precio mínimo FOB del poroto de soja en terminales portuarias argentinas y brasileñas llegó a estar un viernes a 372 dólares la tonelada, mientras que el valor equivalente en los puertos estadounidenses de New Orleans y Louisana fue de 359 dólares la tonelada.

   Tal diferencia –13 dólares la tonelada– aún es insuficiente para que los precios de la soja estadounidense puedan arbitrarse con los valores presentes en el Mercosur (considerando el costo de flete, seguros y el 10% del Arancel Externo Común).

   Es decir que la soja estadounidense todavía tiene un buen trecho bajista por recorrer hasta empalmar con la "retención" que le aplicó China a modo de represalia contra el apagón tecnológico que el presidente estadounidense, Donald Trump, pretende imponer a la nación asiática.

   Conforma un escenario inédito para el mercado global de commodities agrícolas en general y el Mercosur en particular.

   Ahora depende de cómo los gobiernos de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay interpreten lo que está sucediendo.

   Pueden considerar que se trata de una "ayudita" del destino. O bien entender que se trata de una oportunidad única para integrarse comercialmente con China, de manera tal de crear las condiciones necesarias para recibir toneladas de inversiones genuinas de la nación asiática a cambio de abandonar el fracasado modelo de sustitución de importaciones.

   El resultado: La pelota quedó de nuestro lado de la cancha.

  Podemos aspirar a jugar en las grandes ligas, si nos lo proponemos.

   (*) Director de Valor Soja.

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