Jun 19, 2018 | Opiniones
Buenos Aires, 16 junio (Especial para NA, por Alejandro Ramírez*) –Cómo ocurre habitualmente en esta época del año, los mercados agrícolas internacionales se encuentran transitando el famoso "weather market" (mercadeo climático).
¿Y por qué ocurre en esta época del año? Porque lo que le importa al mundo es lo que ocurre en los Estados Unidos y desde marzo a agosto, en el gigante de Norteamérica, se realizan la siembra de los granos gruesos y el trigo de primavera.
En tanto lo que ocurre en esos meses influye frontalmente en la conformación de los valores de los commodities agropecuarios. Y este año, a los farmers norteamericanos no les ha venido muy bien el clima. Con múltiples inconvenientes, se viene desarrollando la evolución de los cultivos de la cosecha gruesa y los trigos de primavera.
A esta situación climática complicada, se deben agregar las medidas que viene tomando el presidente Trump en relación al comercio internacional. Algunos días toma medidas de restricción de importaciones y otros días, vuelve para atrás la decisión de implementar dichas medidas.
Así también intenta morigerar el impacto de sus decisiones, disminuyendo las tasas o impedimentos para algunos países supuestamente "aliados", como ocurrió con la Argentina con el acero. Pero estos vaivenes, estas idas y vueltas, lo único que generan en los mercados es incertidumbre. Y esto no es bueno para la salud de las cotizaciones agrícolas.
Algo para destacar, es el logro de la reunión del presidente norteamericano con el presidente norcoreano. Llegaron a buenas conclusiones y se tomaron decisiones a implementar en un futuro cercano, muy importantes para el mundo.
Y al clima y a las decisiones "destempladas" del presidente Trump, debemos agregarle los informes del USDA norteamericano.
Desde hace tiempo venimos manifestando que dichos informes por momentos quedan desactualizados ante la velocidad de los hechos, y que muchas veces, esa situación tarda en ajustar hasta la emisión de otro informe al mes posterior.
Algunos indican que esa tardanza es algún tipo de manipulación informativa, buscando no impactar fuertemente en la conformación de los precios.
En este caso, el último informe del USDA del mes de junio, dejó varios datos a tener en cuenta.
Con el trigo, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos no modificó sus estimaciones en relación a la cosecha, oferta y demanda del ciclo 2017/2018. Pero sí ajustan para el ciclo 2017/2018 las estimaciones de producción de los principales oferentes mundiales, estimando que los EEUU y Argentina aumentarán su producción dos millones de toneladas cada uno, que Canadá y Australia aumentarán 2,5 millones de toneladas cada uno, pero que el grupo Rusia, Croacia y Kazajistán disminuirían su producción en más de 30 millones de toneladas.
Este es el dato importante relacionado al trigo que deberemos seguir monitoreando de aquí a fin de año. Lógicamente, en este informe, el USDA ajustó la demanda, los stocks iniciales y las exportaciones, intentando que el impacto no sea muy fuerte ante semejante baja de producción del este europeo.
De la soja, el USDA estima que para el ciclo 2017-2018 la Argentina seguirá bajando su producción con 37 millones de toneladas (baja dos millones de toneladas más desde el informe de mayo) y que Brasil aumentaría su producción dos millones de toneladas, con un total de 119 millones de toneladas.
Para el ciclo 2018-2019, cabe destacar la posible baja de producción de los EE.UU con menos tres millones de toneladas (cifra que nos parece no cercana a la realidad, debiéndose ajustar más hacia abajo) y con Argentina con un potencial productivo de 56 millones de toneladas. Es decir, 19 millones más que en el ciclo anterior.
Y por último el maíz, lo destacado para el ciclo 2017-2018 es la baja de dos millones de toneladas de producción de Brasil. Y para el ciclo 2018-2019 a tener en cuenta los guarismos de producción de los EE.UU que baja 14 millones de toneladas sobre un total de 370 millones, China estaría aumentando su producción en 10 millones de toneladas y Argentina estaría teniendo una producción de 41 millones de toneladas. Por lo tanto, 8 millones de toneladas más que la campaña pasada.
Viendo este informe, nos encontraríamos con cotizaciones del trigo sin cambios, la soja con posibles subas en los valores y con el maíz con posibilidades de bajas puntuales: Siempre y cuando el clima no continúe afectando a los cultivos norteamericanos y que su Presidente no vuelva a interferir en el comercio mundial con decisiones muchas veces no muy correctas.
*Analista Agropecuario.
Primicias Rurales
NA
May 31, 2018 | Opiniones
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Buenos Aires, 28 mayo (PR/18) — El empresario Eduardo Costantini evaluó hoy que la Argentina necesita poner en marcha "un nuevo programa económico" que contemple la espiral inflacionaria y en el que "cierren los números fiscales" para comenzar a resolver un problema económico estructural que persiste independientemente de quién gobierne el país.
Costantini, creador de Nordelta, dueño de Consultatio y fundador del Malba, analizó que la administración de Mauricio Macri deberá encarar un ajuste del gasto público para equilibrar la cuestión fiscal que, a su juicio, es hoy un problema para la macroeconomía.
Analizó que la reciente crisis cambiaria se desató en el país por una mezcla de causas que llevaron a una desconfianza en la marcha de la economía, con la percepción de que el dólar estaba barato.
"Esta crisis nace en el sector financiero y el problema es que derrama en la economía real produciendo aumento y distorsión de precios, por lo que hay que organizar un nuevo programa económico que contenga la espiral inflacionaria y que cierren los números fiscales", sostuvo el desarrollador inmobiliario.
En declaraciones a la radio 990, Costantini también evaluó que para establecer ese nuevo programa económico la administración Cambiemos deberá "mirar" los resultados del sector externo (importaciones y exportaciones) "que está desbalanceado en la economía".
Advirtió que antes el mundo y los inversores argentinos financiaban el "exceso de gasto" público que venía teniendo desde hace años la Argentina y ahora por un motivo u otro esa situación no se da, razón por la que el gobierno "busca auxilio" en una entidad como el Fondo Monetario Internacional (FMI).
"En la economía, las inversiones se dan por intereses. Nosotros necesitamos más inversiones pero tenemos un país con un Estado muy grande y eso no lo resolvés de un día para el otro", aseguró uno de los hombres de negocios más poderosos del país.
En ese sentido, dijo que el problema de la economía argentina "es estructural" y no tiene que ver con quién es el Presidente: "Tengamos en cuenta que desde la convertibilidad nos comimos el 95% de nuestra moneda", apuntó.
Al analizar el desenvolvimiento de Cambiemos en el manejo de la economía, Costantini sostuvo que "el Gobierno creyó que iba a tener más inversiones pero ahora se dan cuenta que las cosas cambiaron".
"Argentina es un país enfermo; no es un país pobre. La gente como no le creé al peso sigue comprando dólares", analizó y concluyó: "El argentino no se banca el ajuste. No estamos acostumbrados al sacrificio. Somos demagogos, populistas…".
Primicias Rurales
NA
May 28, 2018 | Opiniones
Buenos Aires, 26 mayo (Especial para NA, por Susana Merlo*)
— El trigo, sin duda, puede ser la gran revancha para los
productores (y también para el Gobierno), después de varias
campañas irregulares por inundaciones y por sequía, como esta
última. Todo eso impidió que el cereal, uno de los más
tradicionales que tuvo la Argentina desde sus orígenes, se
recuperara más rápidamente de una caída inédita, que lo llevó al
área más baja en 108 años.
Esto ocurrió en la campaña 2012-2013 cuando apenas se
lograron 3,15 millones de hectáreas, a causa de políticas erróneas
(retenciones, precios de referencia, Roes verde, etc.). El resultado
fue una magra cosecha, con muchos problemas de calidad que
determinaron que ya para septiembre del ´13 la oferta local se terminara.
El trigo llegó a valer, internamente, más que la soja, y se
sospecha que en ese momento se trajo harina de contrabando
para calmar la demanda local a dos meses de las elecciones
legislativas nacionales.
A partir del ciclo 2016-2017, con el recorte de las retenciones a
0%, el grano fue recuperando rápidamente su superficie de cultivo
aunque, como se dijo, los avatares climáticos impidieron un
despegue mayor.
Ahora, tras la pérdida de más de 35% de la última cosecha
global por la seca, la conjunción de buenos precios
internacionales, sumados a la recuperación del dólar que le da
más competitividad a la Argentina, determinan que el estratégico
cereal de invierno haya acrecentado nuevamente sus
expectativas, que lo podrían llevar a superar los 6 millones de
hectáreas, lo que puede permitir perfectamente alcanzar un
récord de alrededor de 20 millones de toneladas.
Esto es clave, para los productores, ya que el trigo es lo primero
que tienen para vender al comenzar el año, y eso les permite
manejar con mucho más calma los granos gruesos, como maíz y
soja que se recolectan después.
Sin embargo, en este caso, es mucho más importante, aunque
por la misma razón, para el Gobierno que tendría con esas
abultadas exportaciones de más de 12 millones de toneladas, los
primeros ingresos "genuinos" de un año que será muy complejo,
entre otras cosas, por las elecciones presidenciales de octubre.
Las colocaciones no son difíciles. De hecho, sólo Brasil requiere
más de 8 millones de toneladas de grano, mientras que la
molinería local tiene previsiones de llegar a 2 millones de
toneladas de ventas al exterior.
De todos modos, el objetivo no es tan fácil de lograr. En primer
lugar, el clima sigue inestable lo que impidió, hasta ahora, finalizar
con la recolección del ciclo pasado, tanto de maíz como de soja, y
el trigo como cultivo de invierno ocupa muchos de estos potreros
en el caso del doble cultivo trigo-soja.
También hay otras rotaciones, pero los altos niveles de
humedad también impiden, por el momento, el laboreo de
preparación.
Pasado este escollo queda otro para nada menor. Es que los
productores están "desplatados" y la actual conmoción financiera
no contribuye, justamente, a dar tranquilidad para planear
estratégicamente a mediano plazo.
Tampoco se sabe demasiado bien en qué nivel quedarán las
tasas, saldrán los créditos o estarán los planes canje para acceder
a los insumos, considerando que no todos los productores están
en condiciones de obtener créditos bancarios, por la situación de
sus carpetas, excepto que se "flexibilicen" sensiblemente las
condiciones.
Hay que considerar además que, según Margenes
Agropecuarios, con el dólar anterior a la última escalada (de $
21,50 por dólar), el costo directo de implantación en la zona típica
del sudeste bonaerense, alcanzaba los U$S 360 por hectárea, lo
que arrojaría un requerimiento de más de U$S 2.100 millones
para cubrir la superficie triguera estimada en la intención inicial de
siembra y, sin duda, tal cifra dista de estar hoy al alcance de la
mayoría de los agricultores.
De ahí que el "pleno", aunque salga, puede llegar a resultar muy
magro.
(*) Periodista especializada.
Primicias Rurales
NA
May 22, 2018 | Opiniones
Buenos Aires, 21 mayo (Especial para NA, por Fabián Ruocco*) — El sector nuclear argentino, motor de industrias, empleo, desarrollo científico y tecnológico de punta y genuinamente nacional desde hace 70 años se encuentra otra vez en serios problemas.
Argentina planeaba comenzar a construir un reactor nuclear de tipo canadiense en 2018 con financiamiento chino, y luego un reactor totalmente chino que recibió el rechazo ciudadano en la provincia de Río Negro.
Ahora, por cuestiones presupuestarias el gobierno decidió que no se construirá Atucha III y de la otra aún no se tiene certeza de su realización en el futuro.
La industria de la energía nuclear se encontraba enmarcada en un programa de desarrollo que con esta definición detiene su ritmo.
Incumplimiento es el término que circula fuertemente en el sector, en el empresariado que acompañó el plan nuclear y en los agregados comerciales de diferentes embajadas.
No hay nada para festejar. La crisis del sector nuclear confirma una profunda crisis de gestión.
El suministro de energía es tan fundamental y los tiempos involucrados en el desarrollo de tecnologías de generación son tan largos que, desde el punto de vista de garantía del suministro, no es conveniente descansar para la generación eléctrica en fuentes derivadas solamente de los hidrocarburos: es conveniente tener fuentes diversas.
Los países deben entonces apuntar a tener una matriz energética diversa, con distintas fuentes de producción, incluyendo nuclear, para poder garantizar que se satisfaga la demanda de energía sin emisión de gases de efecto invernadero.
Con la culminación y puesta en marcha de Atucha II se recuperaron, sin lugar a dudas, las capacidades de la ingeniería nuclear argentina estancada desde la década de 1990.
Actualmente es un sector capacitado, experto, tecnológico y consolidado a nivel internacional. Motor del desarrollo nacional que se encuentra hoy enfrentando nuevamente la parálisis de uno de sus más importantes proyectos: Atucha III.
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Una situación compleja.
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La Argentina, que preside el G20 este año, busca auxilio del FMI para estabilizar su economía sometida a fuertes presiones cambiarias, 17 años después de la mayor crisis de su historia.
Sabemos que los inversores financieros buscan siempre las plazas con mejor rendimiento y desde fines del 2017 el gobierno nacional comenzó a enfrentar mayor conflictividad social a medida que avanzaba en sus ajustes económicos junto a la aplicación de importantes aumentos tarifarios en los servicios públicos.
En este contexto, nuestro país refleja en su balanza comercial deficitaria claramente que uno de los principales componentes del saldo negativo es, precisamente, la importación de combustibles fósiles para generación eléctrica.
El propósito histórico de las petroleras multinacionales en el país ha sido importar petróleo contrario al interés nacional que es el autoabastecimiento. Un laberinto de intereses complejos largo de explicar.
La versión del "ajuste" no concuerda con la información que desde el inicio de su gestión -y hasta hace pocos días-, en diferentes escenarios nacionales e internacionales, el subsecretario de Energía Nuclear de la Nación, Julián Gadano, había expresado: "que el crédito -con una inversión total prevista de U$S 14.000 millones- para la realización de las obras tendrá un plazo de 20 años, con un período de gracia de ocho, por lo que se empezará a pagar cuando la planta ya esté funcionando".
Es decir, se pagaría con recursos producidos por su propia venta de energía. Muchas preguntas se disparan desde esta perspectiva.
La Central Atucha III, que originalmente iba a construirse en el 2016, sufrió un retraso por "revisiones contractuales" para el segundo semestre del 2018, e iba a ser emplazada en la localidad bonaerense de Lima -donde ya el Estado Nacional expropió y adquirió una gran extensión de hectáreas de tierras lindantes a las otras Centrales Nucleares- ahora se ha paralizado.
El incumplimiento con China, la insensibilidad con todo el personal involucrado y la improvisación con el empresariado argentino podría ser el rumbo gubernamental de acá en adelante.
Pareciera que no se han mensurado acertadamente los daños colaterales de la onda expansiva de un incumplimiento de esta naturaleza con semejante socio comercial.
La sangría vendrá por otro lado. Hay que tener conocimiento que los swaps de yuanes a disposición del Banco Central siguen representando un porcentaje importante de las reservas actuales.
Insensibilidad, pues ahora el proyecto se ha abandonado.
Desatendiendo así los costos que se invirtieron en muchas horas hombres realizando trabajos preliminares de ingeniería.
Nucleoeléctrica Argentina conformó equipos profesionales altamente especializados en su rol como propietario y arquitecto ingeniero, que llevaría adelante el pre proyecto, el diseño, la supervisión de la construcción, puesta en marcha y operación de la nueva central.
Por su parte, la compañía china CNNC proporcionaría equipos, bienes y servicios, además de materiales que requiriera la industria argentina para fabricar localmente componentes destinados al proyecto.
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Improvisación e interrogantes.
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¿Dónde reubicarán al personal de planta especializado que hace años viene trabajando en este proyecto? ¿A qué se dedicarán ahora? .
¿Quién tendrá el ánimo de ir a su oficina sabiendo que el tiempo de su vida dedicada a esta obra ya dejó de tener sentido? .
Improvisación porque se estimaba que entre el 40 y 50 por ciento de sus componentes iban a ser construidos en el país.
Argentina estaría a cargo de la contratación de la obra civil, la cual sería 100 por ciento nacional, al igual que la ingeniería, el montaje, y gran parte de los materiales.
Asimismo, la mano de obra iba a ser nacional en su totalidad y se generarían aproximadamente 5.000 puestos de trabajo.
En cuanto al resto de los insumos y materiales extranjeros, iban a ser los que exclusivamente no se pudiesen fabricar en el país.
Además, se elaboraría localmente el agua pesada y el combustible nuclear necesarios para su funcionamiento.
Esta situación iba a permitir tener el ciclo completo de combustible en forma local, sin necesidad de importarlo. La Argentina tiene una tradición de décadas en el ámbito nuclear que sitúa al país en un grupo selecto.
Eso mismo ha generado proveedores de calidad que se quedaron sin mercado.
Hoy todas las partes están sorprendidas por esta situación que ha generado mayor desconfianza en otros negocios de infraestructura: ¿qué pasará con el mega-proyecto estratégico para la logística del Ferrocarril San Martín -una inversión por U$S 2.400 millones, a cargo de la empresa la china CRCC?-, ¿con el proyecto del Belgrano Cargas, con la firma China Machinery Engineering Corporation (CMEC)?, ¿las Centrales Hidroeléctricas de Santa Cruz -Cóndor Cliff y La Barrancosa-, que no cumplieron en los plazos esperados?, ¿la estación espacial de China en Neuquén – se trata de un proyecto de avistaje lunar que marcará un hito en la historia aeroespacial de Beijing-?, o el Parque Solar Cauchari de Jujuy, con crédito acordado con el Ex Im Bank chino, entre otras.
¿Cómo se reconfigurará el panorama teniendo en cuenta que varios de los acuerdos contienen cláusulas de cross default, es decir, si se suspende una de las obras pactadas, se caen también todas las demás?.
¿Dónde encajará la posibilidad de que en los programas PPP para corredores viales y tendidos eléctricos que impulsa la Casa Rosada haya inversores chinos como ya lo manifestaron?.
(*) – Director ejecutivo de CEDyAT, el Centro de Desarrollo y Asistencia Tecnológica.
Primicias Rurales
NA
May 21, 2018 | Opiniones
Buenos Aires, 20 mayo (PR/18) — El ex titular de Hacienda y Finanzas Alfonso Prat Gay sostuvo hoy que los cambios en el Gabinete que establecen que desde este lunes el ministro Nicolás Dujovne coordinará todo el equipo económico representan una "excelente noticia".
Dujovne controlará nueve Ministerios económicos por decisión del presidente Mauricio Macri y se convertirá así en un funcionario clave para manejar los ejes de la profundización del ajuste fiscal, el crecimiento y la marcha de la inflación.
En ese escenario, Prat Gay se manifestó en su cuenta de la red social Twitter y consideró que la modificación es "una excelente noticia".
"Quedó claro que la Argentina no puede darse el lujo de tener a Economía dividida en tantos pedazos", argumentó el economista.
Primicias Rurales
NA
May 20, 2018 | Opiniones
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Buenos Aires, 19 mayo (Especial para NA, por Pablo Adreani*)– Alegremente se acusa a los productores de retener la soja y no querer vender, especulando a una potencial mejora en el tipo de cambio que pueda mejorar su ingreso y el margen de su negocio.
De la misma forma se acusa a los exportadores de no querer liquidar divisas como si fuera su voluntad liquidar hoy o mañana.
Primera reflexión: "La incertidumbre paraliza las decisiones" Lo que está sucediendo desde el punto de vista de la economía doméstica no es ninguna novedad, esto ya lo hemos vivido y lo viene padeciendo el país (la sociedad civil en su conjunto) durante estos últimos 50 años.
Estamos en medio de una crisis que todavía no se ha superado.
¿Qué operador económico toma decisiones en un momento de incertidumbre?, únicamente los actores financieros que están posicionados en Lebacs, Letes, o Fondos comunes de inversión.
El ciudadano de a pie lo máximo que puede hacer es renovar un plazo fijo o cancelarlo y comprar dólares, y los más sofisticados tendrá un fondo común de inversión que deberá analizarse como se han comportado ante esta crisis.
Sin minimizar de ninguna forma lo sucedido en el país en esta última semana, me permito analizar la coyuntura agropecuaria desde el punto de vista del negocio, la micro economía, su impacto en la actividad en el medio urbano-rural y la conducta social de los productores.
Partimos de una cosecha de soja que se vio reducida en 20 millones de toneladas por efectos de la sequía, en términos económicos globales una caída en el ingreso de divisas de u$s 8,000 millones.
En términos socio económicos en los medios urbano-rurales, esta pérdida en la producción de soja, equivale a una brusca caída y freno en la actividad en el interior que, solamente en concepto de fletes del transporte de granos, equivale a una merma 800,000 viajes de camión.
A un precio promedio de 40 u$s la tonelada transportada, en una media de 350 km, el sector camioneros tendrá una merma en sus ingresos de u$s 32 millones. Habrá menor consumo de combustibles, menor trabajo para los contratistas de cosecha, menor actividad en las rutas, hoteles, restaurantes, gomerías, toda la actividad que gira alrededor de una hectárea de soja está sufriendo una de las peores crisis de la última década.
Segunda Reflexión: "Ningún productor vende su cosecha si todavía no la ha cosechado" .
En estos momentos quedan por cosechar 6 millones de hectáreas que equivalen a 13 millones de toneladas, estas hectáreas han sufrido las excesivas lluvias de las últimas tres semanas. En estos momentos todavía se están evaluando las pérdidas tanto en cantidad como en calidad que le han ocasionado las últimas lluvias a los cultivos de soja.
Todo hombre de campo sabe que lluvias superiores a 100 mm sobre un cultivo, como es el caso de la soja, que estaba listo para cosecharse, es imposible de cosechar hasta que paren las lluvias.
Entendemos que todo hombre de ciudad no conoce de lo que estamos hablando, y por este motivo le otorgamos la presunción de inocencia cuando dice "el productor no vende porque es un especulador y espera que el dólar suba".
Y el productor no vende pues si todavía no ha cosechado lo que está en el campo, no sabe cuánto va a cosechar, no sabe cuánto ha sido perjudicada la calidad de su soja por las excesivas lluvias.
Todo hombre de campo sabe que una lluvia sobre un cultivo de soja sin cosechar, al impedir la cosecha, y dejar el cultivo en el campo, se produce apertura de chauchas y los granos se caen al suelo, se pierde entonces rendimiento y cantidad.
Además las excesivas lluvias producen enfermedad en los granos que dañan su calidad, en muchos casos por la excesiva humedad ambiente se produce el brotado de los granos en chaucha.
A igual fecha del año anterior los productores habían vendido 9 millones de toneladas sobre una producción total de 55 millones de toneladas, es decir un 16 % de la cosecha.
La realidad es que hoy los productores ya han vendido 11 millones de toneladas de soja de una cosecha probable de 37 millones, es decir que ya han comercializado el 30 % de la producción total.
Sin embargo si medimos las ventas totales de soja con respecto al volumen ya cosechado de 26 millones de toneladas, entonces las ventas de los productores equivalen al 42% del volumen realmente cosechado.
Tercera reflexión: "los exportadores no liquidan divisas por voluntad propia, liquidan divisas cuando el productor le vende la soja y deben cambiar los dólares por pesos para poder pagar la compra de la soja".
Todo operador de granos sabe que los exportadores liquidan divisas cuando ya tienen comprada la soja y le deben pagar al productor, y además ya han vendido la soja, el aceite o la harina, a sus clientes del exterior.
En la jerga del trading esto quiere decir que ninguna empresa exportadora especula liquidando divisas sin tener como contraparte la compra de la soja, seria 100% especulación y una jugada muy arriesgada de su gerente financiero.
Estamos ante un círculo vicioso, incertidumbre-dólar-tasas- Lebac- FMI- déficit comercial-déficit fiscal-gasto público, y el productor no está alejado de esta realidad.
(*) Analista de Mercados
Primicias Rurales
NA