Deberá llegar el ciclo final de economistas que no sepan de cuestiones agropecuarias

   Buenos Aires, 12 mayo (Especial para NA, por Ezequiel Tambornini*) — Algunos economistas ni siquiera se molestan en disimular que desconocen completamente las bases de la actividad que genera el flujo de divisas sobre el cual se sustenta toda la economía local: el agro.
   La verdad es que basta de economistas ignorantes sobre cuestiones agropecuarias.
   Unos veinte años atrás fui, por primera vez, testigo de la ignorancia que la mayor parte de los economistas argentinos tiene sobre el negocio agropecuario.
   El caso viene a cuento. La cuestión es que, luego de ofrecer una charla a productores en una zona rural, el reconocido economista fue abordado por decenas de chacareros para preguntarle qué creía que iba a pasar con el dólar al momento de la cosecha de trigo. Nos encontrábamos a mitad de año. El especialista intentó en vano dibujar una respuesta. Pero los chacareros, frente a las evasivas, se ponían cada vez más insistentes. Y entonces el protagonista empezó a transpirar y pasó del rojo al color blanco.
   Me apiadé y le dije, como quien no quiere la cosa, que el trigo se cosecha en diciembre. Finalmente, logró respirar aliviado.
   Ocurre que veinte años después tengo aún que escuchar y leer a estos profesionales –algunos con cargos públicos o bien con poder de influencia en redes sociales– que aseguran que el pan aumenta porque hay poco trigo a causa de la sequía.
   La mayor parte de los economistas argentinos no saben que las tostadas que comen por la mañana se elaboraron con trigo cosechado en diciembre pasado, cuando la sequía sólo estaba presente en la imaginación de los integrantes del equipo económico encargado de resolver el problema crónico de la inflación.
   Problema que otros países más evolucionados como Uruguay, Paraguay y Bolivia solucionaron hace rato.
   Mi hipótesis es muy simple: es imposible entender cómo funciona la economía argentina si no se comprende la dinámica del agro argentino.
   Se trata, evidentemente, de una falencia que se origina en las facultades de economía, cuyas autoridades consideran que las cuestiones agroindustriales deberían ser parte de una especialidad y no del núcleo propio de la formación de los futuros profesionales.
   Recomiendo que los estudiantes de esa carrera, para que cuando se reciban, no sigan repitiendo el ciclo de opinadores seriales de estupideces o peor, instrumentadores de políticas que terminen acogotando a los principales fabricantes de divisas genuinas, deberían cursar varias materias obligatorias en facultades de agronomía y hacer, además, alguna práctica profesional en compañías agroindustriales.
   Ocurre que siempre existe la posibilidad, por supuesto, de formarse uno mismo en caso de que los contenidos básicos no hayan sido aportados por la universidad.
   No obstante, los economistas, ni bien empiezan a trabajar, terminan –a menos que se dediquen específicamente al tema– pronto cooptados mentalmente por la lógica de corporaciones privadas o públicas.
   Así el agro solamente aparece en escena cuando es necesario aplicar un nuevo manotazo para financiar alguna urgencia o aventura.
   Formar a economistas que creen que la mejor manera de hacerse de recursos es vaciando Bancos Centrales, emitiendo billetes de estanciero o empapelando el mundo con bonos que algún día alguien deberá, con algo de suerte, pagar, parece, por la historia reciente, que no es el camino más adecuado para promover la generación de riqueza en una sociedad integrada por legiones de pobres.
 
 (*) Titular del sitio Valor Soja 
 
Primicias Rurales
NA

Comenzó la segunda etapa para la "conquista" de China

 
   Buenos Aires, 11 mayo (PR/18 Por Ulises Forte, presidente del IPCVA) — Pasaron pocos años desde que China pasó de ser un mercado improbable y lejano hasta convertirse en el principal destino en volumen para la carne vacuna argentina. De hecho, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) participó por primera vez en una feria de ese país recién en 2005, cuando el mercado aún no estaba abierto. 
Hoy, poco más de una década después, estamos viajando a la próxima Sial China acompañados por 27 empresas exportadoras, un número que supera a eventos tradicionales para los exportadores argentinos, como la Sial de París o Anuga de Alemania. Allí montaremos un pabellón de casi mil metros cuadrados, con espacios individuales y un gran restaurante en el que los importadores podrán degustar nuestros mejores bifes a la parrilla.
Todos quieren viajar a China porque saben, como sostienen los analistas, que "es una aspiradora de carne que compra todo". Y en esa misma definición está la clave del siguiente paso que debemos encarar en la cadena de ganados y carnes de la Argentina, representada en el Instituto. Porque nuestra carne no es "carne a granel". No es una carne más, del montón. Es, como comprobamos hace algunos meses mediante un estudio de mercado que llevamos a cabo en la UE, una de las carnes más prestigiosas del mundo occidental. Claro que, al menos hasta ahora, los orientales no lo saben y, por cercanía y presencia en el mercado, para ellos la carne de calidad es la australiana.
Y eso es lo que les tenemos que mostrar en China: que nuestra carne es la mejor. Porque está muy bien ubicar en ese mercado cortes como el garrón, el brazuelo o el cogote, pero también podríamos exportar bifes o lomos destinados a una población que cada vez posee mejores recursos económicos y a los miles de hoteles de cuatro y cinco estrellas.
Es por ello que, desde el IPCVA, lanzamos hace algunos meses una convocatoria internacional para la realización de un estudio de mercado y plan estratégico para la carne argentina en China y Hong Kong, tanto para la carne congelada como para la refrigerada, con y sin hueso, y las menudencias. Como resultado de esa compulsa, se presentaron diez empresas, todas con oficinas en China, de las cuales se preseleccionaron siete y finalmente se contrató una, que ya se encuentra trabajando en el relevamiento.
Así que este nuevo viaje a la Sial China, una de las ferias más esperadas por los exportadores, tendrá como condimento adicional la evaluación in situ de los primeros resultados del estudio de mercado -que será presentado oficialmente en julio, en Buenos Aires-, luego del cual pondremos en marcha un plan de marketing que dará inicio a este segundo gran paso para nuestra carne: la conquista de China, no con cualquier carne sino con nuestra carne argentina, la mejor carne de mundo, aunque los chinos todavía no lo sepan.
 
PRIMICIAS RURALES

De distribución barrial a frigorífico exportador

 Una empresa familiar que en menos de dos décadas se posicionó entre las primeras en ventas al exterior, fue premiada por La Nación. “Atravesamos todas las crisis de los últimos años apostando al negocio y hoy embarcamos el 60% a los mercados internacionales”, afirmó Carlos Riusech de Gorina.

 

“Comenzamos lentamente en el negocio de la carne, fuimos de menor a mayor. Mi abuelo fue carnicero en Palmas de Mallorca, España. Mi padre siguió con el oficio en Buenos Aires, lo complementó con la faena de animales y abrió una cadena de pequeñas carnicerías barriales. Con mi hermano, Roberto, decidimos buscar más masa crítica, ampliamos la distribución y hacíamos materia prima para industrias. En 1996, logramos una participación minoritaria en Gorina y esto se coronó en 1999 con la compra del paquete accionario mayoritario. Así, nuestra familia empezó gerenciar la planta”, dijo a Valor Carne el Cdor. Carlos Riusech, CEO del Frigorífico Gorina, que fue recientemente galardonado como “Mejor empresa familiar exportadora” por el diario La Nación, entre 250 firmas de diferentes categorías.

El primer desafío fue modernizar la industria que había sido construida en los ’60 por empresarios locales. “Ya no existían las antiguas fábricas integradas de los ingleses. La mayoría de los frigoríficos tenía una función decreciente, como si fuera un embudo. Faenaban un determinado volumen pero podían despostar una proporción menor y congelar y almacenar aún menos. Entonces, cuando incorporábamos un buen negocio de exportación teníamos que dejar otro. Había que sustituir actividades “, recordó.

Desde un comienzo, los Riusech se abocaron a transformar la infraestructura para lograr un flujo continuo de operaciones. “Primero invertimos en frío, construyendo túneles de congelado. Luego, hicimos la nueva despostada, que procesa alrededor de 4.500 cuartos diarios. Entonces, le tocó el turno a la faena, duplicamos la capacidad a 1.300 cabezas diarias. La idea era estar bien posicionados en el sector”, contó Riusech, aludiendo a que en el país hay solo tres plantas que faenan por encima de las 1.000 cabezas diarias. “Se homogeneizaron las instalaciones de modo de faenar, despostar y congelar toda nuestra producción. Así, podemos aprovechar mejor las oportunidades”, remarcó.

Al principio, la actividad estaba orientada al abastecimiento interno y se embarcaba muy poco al exterior, básicamente a la Unión Europea y algo a Chile y Rusia.  “Ahora, estamos habilitados para todos los mercados a los que puede acceder la Argentina y el 60% se exporta”, indicó el industrial. También avanzaron en la integración con el consumo e incluso tienen algunos clientes estratégicos. “Somos los primeros abastecedores de materia prima para McDonald’s, les proveemos piezas del delantero y recortes”, afirmó.

¿La hacienda? “Nuestra planta está ubicada en La Plata y compramos en toda la Pampa húmeda. Desde que los novillos pesados empezaron a escasear, las vacas representan la mitad de la faena de exportación”, especificó. ¿Fidelización del productor? “Estamos manejando algo que en definitiva es un commodity. Por lo tanto, nuestro diferencial es el servicio: atención personalizada y pago a siete días, un beneficio financiero muy apreciado”, subrayó el industrial. Y detalló: “hoy, el productor puede ver por Internet su romaneo, la liquidación y los comprobantes impositivos. Aún así seguimos con el trato persona a persona, con lo cual podemos darle una devolución sobre la hacienda que nos despachan”.

Equipo Gorina: Carlos Riusech (h); Pedro Erbin, Gte. de Exportación; Mariela Riusech; Carlos Riusech; y Esteban Berisso, Vicepresidente.

¿Cómo lograron el éxito en un escenario tan turbulento? “En los últimos tiempos se puso en marcha un paquete de medidas contra la informalidad, algo indispensable para la competitividad del sector. Pero, en los casi 20 años que estamos en la industria, mientras aprendíamos a gestionar la exportación, atravesamos crisis sanitarias, financieras y restricciones para el comercio exterior. Fue un gran desafío, nos ayudó la convicción familiar de que no íbamos a salirnos del negocio, sabíamos que era lo nuestro”, planteó.

Para Riusech, una cuestión que jugó a favor para enfrentar el cierre de mercados por la aftosa en marzo de 2001, a dos años de la compra de la planta, fue una composición de mercados diferente a la actual. “En cierta forma fuimos afortunados porque la crisis nos agarró en un momento de transición. Teníamos gran experiencia en el consumo y ya vendíamos cuartos a exportadores, pero no éramos tan fuertes en hacerlo en forma directa. Eso nos permitió rediccionarnos rápidamente al abasto interno hasta febrero de 2002, cuando terminó la veda. A partir de entonces, el crecimiento exportador fue continuo hasta nuestros días”, aseguró.

En cuanto a las políticas públicas que limitaban los embarques, el directivo volvió a remarcar la importancia de la diversificación de destinos, en un país con un consumo fuerte como la Argentina.  “Siempre tratamos de operar dentro de límites muy altos en materia de ocupación fabril, trabajamos al 90 % de nuestra capacidad instalada. Esta performance hizo posible sortear los años malos e incluso prepararnos para los ciclos buenos”, explicó. Y reveló: “las inversiones las hicimos en forma anticíclica. Empezamos a diagramar la despostada en el peor momento, unos seis años atrás”.

En ese sentido, Riusech sostuvo que el año más difícil para la empresa fue el 2011, cuando se juntaron una serie de desafíos. “Ya veníamos con las restricciones a la exportación y se acentuó la sojización. En 2008, nos tocó la crisis financiera mundial, aunque el mayor golpe fue para las empresas que tenían el foco puesto en Rusia. Era el primer importador mundial y hubo incumplimiento de compromisos. Nosotros sufrimos alguna consecuencia, pero como teníamos una amplia cartera de clientes, el golpe no fue tan severo”, recordó.  La carrera de obstáculos no terminó ahí. En 2009, la ganadería fue impactada por una sequía histórica, faltó gran cantidad de terneros y después no había suficiente oferta de novillos. “El gordo aumentó más del 100% entre enero y octubre de 2010. Como trabajamos con plazos de pago muy cortos, si bien no perdíamos plata, se nos licuó el capital de trabajo”, pormenorizó.

Riusech piensa que el espíritu emprendedor fue lo que los ayudó a superar el escenario desafiante de los últimos años. “Siempre le pusimos mucho ahínco y le vimos gran futuro a la ganadería. Tenemos un equipo de gente que nos acompaña desde el primer momento y hoy damos trabajo a 800 personas. En los últimos tiempos se sumaron mis hijos, contadores públicos. Carlos tiene una maestría en finanzas y eligió ocuparse de la empresa. Mariela estuvo dos años en un estudio contable y luego también optó por el frigorífico. No hay un mandato familiar, nos ocupamos de la industria de la carne por vocación, con lo cual tiene más valor. Cuando uno hace lo que le gusta, lo que siente, obtiene mejores resultados. Creo que esto también es parte del éxito”, concluyó.

Por Liliana Rosenstein, Editora de Valor Carne

Primicias Rurales

Millenials, mercado del futuro para la carne argentina

   Buenos Aires, 6 mayo (Especial de NA, por Matilde Fierro) — Los millenials argentinos son el mercado del futuro para la carne vacuna, son consumidores infieles e impacientes y buscan productos de conveniencia y facilidad de preparación como las patitas de pollo y las hamburguesas, para los más jóvenes.
   En un análisis que realizó Adrián Bifaretti, jefe del Departamento de Promoción Interna del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), explicó a NA que "se necesita fortalecer relaciones de confianza y de nuevos valores" con este segmento de la población que va de los 18 a 35 años.
   Consideró que es una franja que hay que conocer cada vez más en profundidad y apuntar al mercado interno que significa.
   En este sentido señaló que en siete años, representarán el 75 % de la fuerza laboral en el mundo, por lo tanto es necesario interpretar los nuevos requerimientos de calidad de carne en el marketing destinado a estas nuevas generaciones.
   "Los millenials son críticos y exigentes. Son impacientes y no tienen tiempo. Buscan conveniencia y facilidad de preparación. Les gusta disfrutar la comida. Quieren gratificación cuando comen y les agrada comentar y compartir sus experiencias de consumo en las redes sociales", añadió Bifaretti.
   Consideró que es fundamental el desarrollo de contenido y tener una personalidad de marca adecuada a sus intereses.
   "Hay un enorme potencial para humanizar a la carne vacuna.
  Tiene mucha potencia frente a carnes alternativas y frente a marcas agroalimentarias con fuerte arraigo en nuestro país", evaluó.
   Ocurre que un millenial va a la góndola y encuentra que la carne está presentada siempre en el mismo formato mientras que él busca algo nuevo adecuado a sus exigencias.
   Por esto hay que estudiar sus hábitos de compra, porque cuando salen en búsqueda de un producto saben cuánta plata van a gastar, pero están abiertos a las recomendaciones.
   Según los estudios del IPCVA a las millenials argentinas les gusta por igual la carne vacuna y el pollo.
   En tanto, los millenials argentinos siguen prefiriendo la carne vacuna al pollo.
   "Necesitamos conocerlo cada vez más en profundidad", indicó el especialista en diálogo con Noticias Argentinas y llamó la atención de que "es un segmento al que hay que prestarle atención, piensan distinto a las viejas generaciones, su relación con las marcas es diferente y exigen construir una relación de confianza son muy desconfiados, por ejemplo con la procedencia del producto, si tienen hormonas o no".
   También está empezando a interesarle la sustentabilidad respetar el medio ambiente y cuidarlo para las generaciones venideras.
   Otra tendencia que comienza a delinearse en el horizonte es la preocupación de los millenials por si se respeta o no el bienestar animal, aunque no todavía con la virulencia de otros países.
   La necesidad de innovar adquiere "mucha importancia" para Bifaretti: "La carne tiene mucho que hacer porque se ha trabajado siempre igual, hay que investigar productos nuevos para llevar a la góndola".
   Los millenials comen carne de "ternera", "novillito", para los más jóvenes el genérico es "vaca" porque tienen más desconocimiento por eso hay "que hacer más esfuerzo en educar qué carne se consume" y "prestar atención para saber cómo venderle mejor carne".
   "Estamos estudiando los millenials porque lo consideramos un segmento de mercado de interés, es necesario estudiar sus hábitos de compra", explicó Bifaretti sobre un informe que presentó recientemente en un seminario sobre ganadería del IPCVA en San Cristóbal, Santa Fe.
   Más allá de los 177 millones de fotos en Instagram con hashtag #food y más allá del 63% de las personas menores de 32 años que han publicado una imagen de su comida o bebida en las redes sociales, la comida lleva a los millennials a gastar.
   "Y cuando lo hacen, a menudo lo hacen con el ojo puesto en la calidad más que en el precio", apreció Bifaretti.
   Un 54% estaría interesado en recibir ofertas específicas de carne a través de app y un 72%, si la oferta se relaciona con sus últimas compras.
   "Con el 58% de esos usuarios de smartphones mirando recetas de carne, hay una fuerte oportunidad de influenciar su decisión de compra", señaló Bifaretti al destacar que los millenials no podrían vivir sin las redes sociales.
   En definitiva, los millenials son nativos digitales que se hicieron adultos con el cambio de milenio: Consultan, comparten y comentan sobre productos y las experiencias que tienen con los mismos en las redes sociales.
   Entonces el mercado debe interpretar los nuevos requerimientos de calidad de carne en el marketing destinado a las nuevas generaciones. Un desafío. . 
 
Primicias Rurales
 

A la conquista de China

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   Buenos Aires, 5 mayo (Especial de NA, por Ulises Forte*) — Pasaron pocos años desde que China pasó de ser un mercado improbable y lejano hasta convertirse en el principal destino en volumen para la carne vacuna argentina. De hecho, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) participó por primera vez en una feria de ese país recién en 2005, cuando el mercado aún no estaba abierto.
   Hoy, poco más de una década después, estamos viajando a la próxima Sial China de mediados de mayo, acompañados por 28 empresas exportadoras, un número que supera a eventos tradicionales para los exportadores argentinos, como la Sial de París o Anuga de Alemania.
   Allí montaremos un pabellón de casi mil metros cuadrados, con espacios individuales y un gran restaurante en el que los importadores podrán degustar nuestros mejores bifes a la parrilla.
   Todos quieren viajar a China porque saben, como sostienen los analistas, que "es una aspiradora de carne que compra todo". Y en esa misma definición está la clave del siguiente paso que debemos encarar en la cadena de ganados y carnes de la Argentina, representada en el Instituto. Porque nuestra carne no es "carne a granel". No es una carne más, del montón. Es, como comprobamos hace algunos meses mediante un estudio de mercado que llevamos a cabo en la Unión Europea, una de las carnes más prestigiosas del mundo occidental.
   Claro que, al menos hasta ahora, los orientales no lo saben y, por cercanía y presencia en el mercado, para ellos la carne de calidad es la australiana.
   Y eso es lo que les tenemos que mostrar en China: que nuestra carne es la mejor. Porque está muy bien ubicar en ese mercado cortes como el garrón, el brazuelo o el cogote, pero también podríamos exportar bifes o lomos destinados a una población que cada vez posee mejores recursos económicos y a los miles de hoteles de cuatro y cinco estrellas.
   Es por ello que, desde el IPCVA, lanzamos hace algunos meses una convocatoria internacional para la realización de un estudio de mercado y plan estratégico para la carne argentina en China y Hong Kong, tanto para la carne congelada como para la refrigerada, con y sin hueso, y las menudencias.
   Como resultado de esa compulsa, se presentaron diez empresas, todas con oficinas en China, de las cuales se preseleccionaron siete y finalmente se contrató una, que ya se encuentra trabajando en el relevamiento.
   Así que este nuevo viaje a la Sial China, una de las ferias más esperadas por los exportadores, tendrá como condimento adicional la evaluación in situ de los primeros resultados del estudio de mercado.
   Será presentado oficialmente en julio, en Buenos Aires, luego del cual pondremos en marcha un ambicioso plan de marketing que dará inicio a este segundo gran paso para nuestra carne: la conquista de China, no con cualquier carne sino con nuestra carne argentina, la mejor carne de mundo, aunque todavía no lo sepan.
  (*)Presidente del IPCVA   
 
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Llegó el momento de implementar un mercado regional de commodities agropecuarios totalmente independiente

   Buenos Aires, 28 abril (Especial para NA, por Alejandro Ramírez*) — Visto y considerando los acontecimientos de los últimos meses relacionados con la conformación de los precios de los commodities agropecuarios es que vuelve a la picota el tema de la posible creación de un mercado regional referente que esté totalmente "divorciado" del mercado de Chicago.
   Existen muchas razones por lo cual ya se debería estar trabajando seriamente en este tema, pero la principal es la producción y comercio de granos importantísimos como son la soja, el maíz y el trigo.
   Como para tener una referencia, en el mundo se produce un total de 340 millones de toneladas de soja. De ese total, el Mercosur genera un 54%. Es decir, Sudamérica produce el 54% de la soja mundial. No caben dudas de que llegó el momento de tomar una decisión sobre la conformación de precios.
   Cuando analizamos lo que viene ocurriendo con las cotizaciones internacionales de los commodities agropecuarios y especialmente lo que pasa en el mercado norteamericano de Chicago, nos encontramos que a pesar de las malas noticias que surgen desde la producción de Sudamérica, las cotizaciones no tienden a subir, sino al contrario, en muchos casos tuvieron una clara tendencia bajista.
   Y esto no es la primera vez que ocurre en el historial de los mercados de granos. Estamos bastante acostumbrados a que el USDA norteamericano (Departamento de Agricultura de aquel país) "maneje" a piacere la información de producción, demanda, exportación e importación de los diferentes productos.
   En muchos casos, las actualizaciones llegan tarde o sobre el momento en que la realidad golpea de frente a estas estimaciones.
  Así es como se producen abruptos ajustes en los valores de los comodities. Todos entendemos que los mercados y en especial los de futuros necesitan tener volatilidad y fluctuaciones para que se hagan atractivos y para que los operadores participen en ellos.
   Pero en muchos casos, las informaciones "tardías" o fuera de tiempo del USDA hacen pensar en que detrás de esto podría haber algo más. También entendemos que aquéllos que participan comprando y vendiendo necesitan de estas fluctuaciones en las cotizaciones para ganar dinero. Porque si un mercado no sube ni baja, chau mercados de futuros del mundo.
   Pero parece demasiado que no se tome en cuenta la complicada situación de producción que están viviendo amplias zonas de producción de Argentina, Uruguay y Brasil.
   Lógicamente debemos considerar también los intereses de las empresas comercializadoras y en especial de las firmas exportadoras de granos, que necesitan utilizar como referencia internacional al mercado de Chicago, que suele ser más beneficioso en sus cotizaciones para los compradores que para los vendedores.
   El tener un mercado en nuestra región generaría transparencia en la formación de los valores, porque sería más coincidente con lo que pasa con la producción y comercio en nuestra región.
   De esta forma, cuando hay menos cosecha en Sudamérica, los valores subirían, y no como ha venido ocurriendo en los últimos meses con los precios en el principal mercado norteamericano.
   Además, debemos considerar que cuando el Presidente de los EEUU comenzó con sus medidas de posible cierre de importaciones, y su conflicto con China, los precios de la soja en vez de subir, bajaron, cuando en nuestra región tendrían que haber subido por las chances que tenemos de aumentar nuestras ventas al mercado del sudeste asiático.
   Ya es hora de tomar decisiones. Muchos de nosotros hace años que venimos planteando este tema, sin respuestas y sin movimientos por parte de los políticos y comerciantes de granos.
   Quizás existan intereses aviesos que no permitan desarrollar esta idea. Pero entendemos que es el momento de debatirlo a fondo, en búsqueda de transparentar la formación de precios y evitar "manejos" no muy claros.
    (*)Analista Agropecuario. 
 
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