Sep 24, 2017 | Opiniones
Buenos Aires, 23 septiembre (Especial de NA, por Nicolás Tereschuk) — El mes próximo tendrá lugar el encuentro anual del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, dos instituciones que tienen cada vez más presiones tanto de los sectores que buscan un mayor "cierre" de la globalización como de aquellos que buscan darle un mayor impulso.
En una reciente nota de opinión publicada en distintos medios internacionales, Paola Subacchi, especialista en economía internacional de la universidad de Bologna advirtió que la próxima cumbre de los organismos internacionales "no puede ser" como la de cada año.
"Para permanecer legítimas, efectivas y controlables, las instituciones de Bretton Woods, establecidas en el mundo muy diferente de 1944, deben alinear su representación con el peso relativo e importancia sistémica de los países", advirtió.
Resaltó que China ya ha creado dos bancos multilaterales de desarrollo -el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura y el Nuevo Banco de Desarrollo- que tienen menos recursos que el Banco Mundial pero tienen la capacidad de financiar importantes proyectos.
Es sólo una muestra de los cambios acelerados que se están dando en el panorama financiero internacional.
Subacchi destacó que los intentos de reformar la arquitectura financiera internacional "podrían chocar con la reformulación de los Estados Unidos de su propio involucramiento en las cuestiones" globales.
"(Donald) Trump ha dejado en claro su disgusto con las instituciones multilaterales y ha sido explícito de que los Estados Unidos no deberían gastar más dinero en la provisión de bienes públicos globales", subrayó la especialista.
La situación es delicada: "Un ataque sobre el multilateralismo financiero mundial podría desencadenar una crisis en el orden económico global".
A su vez, desde las páginas del diario británico The Guardian, el columnista Mohamed El-Erian argumentó que los miembros del FMI y del Banco Mundial "deben detener la conformación de un desorden económico".
El especialista señaló que cuando los representantes de 180 países que conforman las entidades se vean la cara el mes próximo en Washington tendrán ante sí "un orden económico global que sufre una creciente tensión".
"Habiendo fallado en brindar la prosperidad inclusiva de la que es capaz, ese orden ahora enfrenta crecientes dudas y grandes desafíos. Evitar una corrección hará que los riesgos en el orden actual deriven en un verdadero desorden", subrayó.
Así, El-Erian señaló que el consenso de posguerra avanzó bien "por varias décadas", lográndose crecimiento y estabilidad financiera.
A partir de la década del 70 se desencadenaron una serie de shocks que "culminaron en la crisis financiera global de 2008, que disparó fallas económicas en cascada y que puso al mundo al borde de una devastadora depresión".
Como telón de fondo están décadas de creciente financiarización económica ante las que el FMI y el Banco Mundial hicieron muy poco -o más bien nada- en términos de regulación.
El columnista recordó lo que vienen diciendo los países en desarrollo ante cada foro internacional: el poder de voto en estas instituciones multilaterales refleja el mundo de hace varias décadas y no tiene nada que ver con el que se está conformando en la actualidad.
Al mismo tiempo, es "la nacionalidad, más que el mérito, la guía dominante para nombrar a los funcionarios de esas instituciones".
"Las consecuencias desestabilizantes de esta obstinado fracaso en reformar suficientemente las instituciones multilaterales se dan en medio de las luchas de China para reconciliar sus prioridades domésticas con sus responsabilidades globales como segunda economía mundial", señaló.
Así, el FMI y el Banco Mundial deben moverse en un mundo en el que "el balance entre ganadores y perdedores se ha vuelto crecientemente más extremo y más difícil de manejar, no sólo económicamente sino también social y políticamente".
"Con demasiada gente sintiéndose marginada, olvidada y desposeída -y enojada con los líderes y las instituciones que permitieran que esto para- la presión de política doméstica se ha intensificado, haciendo que los países vuelvan su mirada hacia adentro", cerrándose al comercio, indicó.
En ese contexto, "China responde a este debilitamiento del sistema global acelerando sus esfuerzos para construir pequeñas redes" como su iniciativa "un cinturón, una ruta" para construcción de infraestructura que vincule Asia, Europa y Africa, algo que todavía está expresado en términos de proyecto.
¿Qué harán los países desarrollados, jugadores con poder de veto en el FMI y el Banco Mundial ante estas tensiones y desafíos? Nadie lo sabe, aunque el tiempo para tomar decisiones de fondo parece acortarse.
Primicias Rurales
NA
Sep 21, 2017 | Opiniones
Buenos Aires, 16 septiembre (Especial para NA, por Pablo Adreani*) — Cuando el Gobierno de Donald Trump anunció la imposición de aranceles a la importación del biodiésel proveniente de la Argentina, en un nivel que en la práctica nos impedía ingresar a dicho mercado, no se imaginó el efecto dominó que iba a provocar en el resto de las grandes potencias.
Casualidad o causalidad, nunca lo sabremos, sólo tenemos los hechos concretos que nos permiten analizar el efecto y reacciones que produjo en la Unión Europea y en China.
A las 48 horas del anuncio de Trump de la imposición de aranceles a nuestro biodiésel, el Gobierno chino anunciaba la apertura del mercado de aceite de soja proveniente de la Argentina.
China llegó a ser el primer importador de aceite de soja de nuestro país, algunos años atrás, y hoy ese lugar lo ocupa la India. Los chinos se han dado cuenta que si procesan más poroto de soja para abastecer su demanda de aceite doméstico, van a tener una mayor producción de harina de soja que no podrán colocar fácilmente en su mercado interno.
Todo se reduce a una cuestión de análisis económico en cada una de las etapas del proceso, y en este análisis nuestro país ha demostrado ser el más competitivo para producir y exportar aceites y subproductos de la molienda de soja.
A poco de conocerse el anuncio de China, se conoció la apertura del mercado europeo al biodiésel procedente de la Argentina, en cumplimiento de un fallo favorable a nuestro país, al que se había acusado de maniobras de dumping.
Hasta el 2013, la Argentina fue el principal exportador que abasteció de biodiésel a la Unión Europea, y ahora estamos a pocas semanas de poder confirmar la reapertura de dicho mercado, luego que se aprobara la readecuación de aranceles conforme al fallo de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que determino la inconsistencia de los derechos anti-dumping aplicados a las importaciones de biodiésel argentino.
Fuentes de agencias marítimas dieron cuenta la primera semana de septiembre que había un barco nominado para la carga 30,000 toneladas de biodiésel en los puertos del Up River, con destino a España.
Todo indica que el ingreso del biodiésel argentino al mercado europeo ya es un hecho, y en las próximas semanas, definidos los nuevos aranceles de importación, comenzarán a llegar nuevos vapores que volverán a embarcar biodiésel con destino a la Unión Europea. .
La primera duda que surge es si fue estrategia de Estados Unidos eliminar a la Argentina como su principal proveedor de biodiésel, a precios supercompetivivos, para reemplazar el volumen de importaciones por mayor biodiésel de producción nacional a precios muchos más caros. O fue una estrategia previamente pensada y estudiada para favorecer a las empresas con mayor capacidad de procesamiento y concentrar aún más la industria de biodiésel en su país.
El análisis sectorial nos muestra que en los Estados Unidos existen 119 plantas que procesan biodiésel contra 33 plantas que tiene la Argentina.
En Estados Unidos existen 63 plantas de biodiésel que representan el 53% del total existente, con una capacidad de procesamiento de 3,750 toneladas al mes, pero que aportan solamente el 7% de la producción de biodiésel total. Y existen 12 plantas que representan el 10% del total existente, con una capacidad de proceso de 31,550 toneladas mensuales y aportan el 62% de la producción total.
Entre medio existen 43 plantas medianas que representan el 36% del total existente, con una capacidad de 15,800 toneladas al mes y generan el 31% de la producción total.
Una evaluación muestra que la sustitución de importaciones que busca aplicar los Estados Unidos favorecerá en una primera aproximación a 12 principales empresas que concentran el 62% del mercado.
Sin embargo, el análisis económico interno en Estados Unidos indica que no pueden producir su biodiésel local a precios competitivos, o dicho de otra forma reemplazar el biodiésel argentino por el de producción nacional significa que los ciudadanos americanos tendrán un combustible mucho más caro, con esta medida "pseudo-nacionalista" del Gobierno americano.
De lo contrario, porque los americanos no producen más biodiésel siendo el mayor productor de soja del mundo, con 120 millones de toneladas y el segundo exportador de poroto de soja por 61 millones de toneladas. No hay dudas de que si fuera negocio, los americanos lo harían.
Los norteamericanos han dejado de ser pragmáticos a la hora del comercio global, como lo han sido siempre y de alguna forma se habían anticipado a los cambios que ha sufrido el trading de commodities, esto es comprar donde más convenga si el precio es menor que el producido localmente.
Pero ahora han dado un paso atrás, y no han tenido en cuenta que ya no están solos en la aldea global, donde China e India aparecen como las sombras más poderosas del nuevo orden mundial.
En el caso de la Argentina existen 33 plantas que procesan biodiésel de las cuales 11, el 33 % del total existente producen el 75% del volumen total. Hay otras 22 plantas que representan el 67% del total existen pero en volumen realizan el 25% del total producido en el país.
A las primeras empresas, las podemos denominar de "gran escala" tienen su producción orientada casi en su totalidad a la exportación. En cambio las empresas menores, localizadas más en el interior del país, orientan su producción al mercado interno para cumplir con el corte obligatorio del 10% dispuesto por el Gobierno.
Por este motivo la medida de Trump, hasta que aparecieron China y la Unión Europea en escena, afectaba más a las grandes empresas exportadoras (AGD, Bunge , Cargill, Explora, Louis Dreyfus, Molinos Río, Noble Argentina, Renova , Unitec Bio y Vicentín) impactando en su negocio, afectando el ingreso futuro de divisas y poniendo en riesgo la mano de obra de un sector que supo desarrollar el principal clúster de producción y exportación de biodiésel de soja del mundo.
Por lo pronto, Estados Unidos se está rezagando en su participación en el comercio agrícola global, dando paso a otras grandes potencias, como China e India por el lado de la demanda , y Rusia como principal exportador de trigo, girasol y segundo exportador de maíz del mundo.
Y las empresas chinas están ahora como exportadores radicadas en Brasil, la Argentina y hasta mismo dentro de Estados Unidos.
(*)Analista de Mercados
PRIMICIAS RURALES
NA
Sep 10, 2017 | Opiniones
Buenos Aires, 9 septiembre (Especial para NA, por Alejandro Ramírez*) — Ratifico la influencia que tiene en la conformación de los precios de todos los commodities en la actualidad las medidas políticas que se toman en los diferentes países del orbe.
Especialmente ocurre esto en los comodities del sector agropecuarios, que son los que volatilizan sus precios con mayor fuerza, por la importancia estratégica que tienen. Al hablar del sector del campo, estamos hablando de alimentación.
En otros momentos de la historia mundial, esto ocurrió generando todo tipo de vaivenes en los valores de los productos agropecuarios.
Pero ahora estamos inmersos en situaciones quizás imaginadas por algún escritor de ciencia ficción pero nunca vistas en la realidad.
Fuera de los múltiples inconvenientes económicos financieros que manifestábamos, con un sudeste asiático complicado desde el aspecto del nivel de deuda de su gobierno, con sus habitantes "sacando" su dinero al extranjero, en búsqueda de proteger su capital.
Con la Unión Europea que todavía no "digiere" la salida de Gran Bretaña del grupo y las serias posibilidades de que Francia o Grecia sigan de cerca la decisión de los ingleses.
Además con una América latina con países populistas que no logran encauzarse con rumbos sensatos y previsibles. Con manifestaciones sangrientas, reprimidas por los gobiernos. Con países como Corea del Norte, cuyo presidente demuestra tener prácticamente nada de respeto por la raza humana y el futuro del mundo. Y un EEUU con un Presidente totalmente impredecible, que habla demasiado (quizás más de lo que verdaderamente hace) pero que puede llegar a tomar le peor decisión de la historia del mundo.
Y por estos días la incertidumbre de los pobladores del orbe es importantísima. Fuera de lo que pueda ocurrir con los valores de los commodities agropecuarios ante el desarrollo de una llamada Tercera Guerra Mundial o Guerra Atómica, debemos considerar la magnitud de desastre que puede ocasionar esto en las poblaciones, ciudades y países de todo el mundo.
La historia indica que en principio al declararse una guerra de estas características, los commodities y en especial los agropecuarios toman una clara tendencia bajista.
En principio porque se considera que se frena el comercio entre países y si nadie compra o vende, el mercado no tiene un rumbo preciso. Pero influye plenamente en la baja de los valores, la salida de los inversores, que vendiendo sus posiciones en los mercados de futuros del mundo, intentan hacerse de dinero cash ante las eventualidades del desarrollo del conflicto bélico.
Ni qué decir las posiciones en acciones de las principales bolsas, que se derrumbarían notablemente. Solamente los metales preciosos serían los más beneficiados con importantes subas de precios, en especial el Oro y la Plata. Lógicamente, a medida que el conflicto comienza a ser más largo en el tiempo, las necesidades de compra de alimentos, petróleo o cualquier otra fuente de energía hacen que los valores suban, ante el despertar de la demanda, con una oferta quizás desabastecida.
Esto es un breve desarrollo teórico de lo que podría llegar a ocurrir si EEUU y Corea del Norte entran en guerra. Debiendo considerarse, que al ver la magnitud bélica de ambos Estados, dicho conflicto no quedaría circunscripto tan sólo a ambos países.
Sino que otros, con diversos intereses se involucrarían rápidamente, haciendo que la escalada bélica sea mundial e impredecible.
Debemos estar atentos e informados, porque nuestra economía, y la agropecuaria también, seguramente se verá afectada por estos acontecimientos.
(*)Analista Agropecuario
Primicias Rurales
NA
Sep 7, 2017 | Opiniones
Buenos Aires, 2 septiembre (Especial para NA, por Gustavo López*)– En los últimos días se conocieron las medidas tomadas por los Estados Unidos con relación a la importación de biocombustible argentino elaborado a partir del aceite de soja.
Se establecieron aranceles de ingreso que varían, según las empresas, entre 55 y 64%, lo cual implica en la práctica un virtual cierre del mercado.
Esta decisión se argumenta en el hecho que las retenciones de la soja argentina son en la actualidad del 30%, en tanto que sus derivados están gravados con el 27% y el biocombustible con 0%.
De esta forma, se alega que existe un subsidio directo a la exportación de este sustituto del diésel, que limita la competencia interna de ese país.
Los Estados Unidos era el principal destino de exportación del biodiésel argentino, luego de que la Unión Europea limitara sus compras hace aproximadamente tres años por razones similares a las expuestas por los americanos.
No obstante, cuando acudieron a la Organización Mundial de Comercio (OMC), presentando una denuncia por "dumping" en los envíos argentinos, ésta fue desestimada, laudando esa Institución a favor de la posición local, ante la inexistencia de distorsiones de mercado, solicitando iniciar nuevamente las compras a partir del próximo mes de octubre.
Lo cierto es que sin la Unión Europea (UE) y Estados Unidos (USA), sólo queda el mercado peruano, por cierto limitado y las necesidades del mercado interno de biocombustible para el corte obligatorio del gasoil local.
Ello sin dudas lleva a que un volumen muy importante de aceite de soja que se dedicaba a la transformación de biodiésel deberá ser canalizado en ese estado, reduciéndose así el valor agregado de un producto diferenciado como el biocombustible.
Recordemos que Argentina es el principal productor y exportador de aceite de soja del mundo. Su liderazgo se resume en un "market share" cercano al 50% del total, por lo cual al crecer su oferta disponible, por las limitaciones descriptas, es muy probable que se reduzca el precio final de este derivado, e impacte en las cotizaciones de toda la cadena (materia prima y derivados).
Desde el punto de vista de los ingresos del país, el biocombustible exportado, sin considerar los envíos a Europa, ahora con incertidumbre si se reiniciaran o no por el efecto de las medidas de los Estados Unidos, representaban más de 1.300 millones de dólares, en el marco de un complejo sojero que exporta por todo concepto cerca de 20 mil millones de dólares, de los 28 mil millones del sector granario en su conjunto.
A su vez, el aporte fiscal, a partir de los derechos de exportación alcanza a 5.000 millones de dólares.
Este conflicto, a su vez, tiene un efecto social de relevancia, en una industria muy eficiente y pujante como la oleaginosa. Se estima que en la actualidad, la capacidad de procesamiento de soja supera las 200 mil toneladas diarias (cerca de 65 millones de toneladas anuales) con una capacidad específica de elaboración de biocombustible cercana a los 5 millones de toneladas la que demanda una cantidad de mano de obra calificada muy importante.
Sin duda el problema, ya limitado a aspectos diplomáticos, deberá solucionarse a la brevedad, a fin de evitar fuertes caídas en los precios de los granos, que en definitiva los soporta el productor, reduciéndose la rentabilidad de su operación.
PRIMICIAS RURALES
NA
Sep 4, 2017 | Opiniones
La producción del sector, afectada por la sanción de EE.UU.La Argentina produce soja que cultiva en praderas naturales de clima templado. El gobierno nacional captura parte de la renta generada, aplicando derechos de exportación, que gravan de manera decreciente los productos derivados de mayor valor agregado del complejo soja (el poroto de soja tributa el 30%, la harina y aceite el 27% y el biodiésel, que está sometido a un régimen de retenciones móviles, tributa el 0%).
Mientras en muchos países el agro recibe subsidios -como en EE.UU., donde la Farm Bill establece beneficios de hasta US$ 97.000 millones por año, en la Argentina se grava con un tributo muy alto a la soja. La Constitución nacional faculta al Congreso en su artículo 75 inc. 1. a aplicar derechos de exportación, aunque ha sido el Poder Ejecutivo quien hizo uso y abuso de este instrumento. La Constitución de EE.UU. establece que sólo el Congreso tiene la potestad de autorizar derechos de exportación que intenten aplicar sus estados, pero lo recaudado será para el tesoro nacional (no se pueden aplicar esos derechos en el ámbito federal). De esta manera, es legal la aplicación de derechos de exportación, incluso diferenciales, en la Argentina y en EE.UU.
Al ser nuestro país estructuralmente exportador de productos del complejo soja, el precio interno de esta leguminosa tiende a su paridad de exportación. Si no existieran excedentes exportables, los derechos de exportación serían abstractos. Estos derechos reducen el costo de oportunidad de aquellos que venden soja en el mercado interno. Aun así, una buena parte de los productores agropecuarios mantienen sus preferencias por el cultivo de soja, dados sus menores exigencias de capital de trabajo y el rendimiento que produce su explotación, descontados esos tributos.
Aguas abajo, las industrias transformadoras de soja operan con márgenes positivos, sin obtener subsidios por parte del Estado. Esto se entiende mejor en el caso en que un productor argentino de biodiésel esté totalmente integrado desde la producción de soja, exportando toda su producción. Él deberá tributar derechos de exportación por un 27% sobre la harina de soja obtenida y exportada, o sea que en lugar de ser subsidiado debe contribuir a las arcas del fisco.
La alta productividad de toda la cadena de valor de la soja en la Argentina y la decisión del Estado nacional de capturar parte de su renta a través de la aplicación de derechos de exportación diferenciales son los factores que explican que la industria o cultivo quede mejor posicionada en términos relativos, al reducir los costos de abastecimiento de su principal materia prima.
Las exportaciones de biodiésel argentino no salen del país a precios de dumping, ni tampoco son subsidiadas ni derivan de prácticas ilegales. La decisión de la ITC de EE.UU. por la que se aplicaron elevadísimos derechos al biodiésel argentino es arbitraria, de corte netamente proteccionista y sostiene fundamentos muy similares a los que en 2013 argumentó la Comunidad Europea en contra de nuestro producto y que están siendo rectificados luego del dictamen de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Por Claudio Molina
El autor es director ejecutivo de AABH Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno
Fuente: La Nación
Ago 27, 2017 | Opiniones
Buenos Aires, 26 agosto (Especial para NA, por Carlos Iannizzotto*) — Ya promediamos el año y Coninagro intensifica su tarea con miras a profundizar su aporte a la sociedad. .
Tiene propuestas concretas en el marco de la economía social, la misma que cada día permite volcar nuestro esfuerzo en el desarrollo de pueblos y ciudades.
Por eso, trabajamos más en gestión gremial; pronto, en poco más de un mes, presentaremos el Documento titulado "El campo y la política 3", las propuestas de la entidad para presentar ante el sector público: Ideas de gestión frente a las elecciones legislativas de este año. .
En este contexto, planteamos firmes convicciones como representantes cabales de las economías regionales. Y tuvimos la oportunidad de presentar nuestras ideas, ante la comisión de Agricultura y Pymes de la Cámara de Senadores.
Hicimos saber que nos preocupa la baja competitividad, elevada presión tributaria, el fuerte déficit en infraestructura y servicios conexos, así como la insuficiente disponibilidad de mano de obra calificada. .
Esto esto conlleva a un deficiente acceso a los mercados internacionales, y la consecuente falta de priorización de las economías regionales en las negociaciones internacionales.
En simultáneo, el mercado interno sufre elevada informalidad, bajo desarrollo de la cadena de comercialización, y la escasa articulación entre el sector primario y la industria determina crisis en algunos eslabones.
Por lo tanto, sugerimos medidas, que permitan consolidar inversiones en nuestro sector agroindustrial. Creemos que las políticas públicas deben apuntar a desarrollar la infraestructura, mejorar nuestros caminos, facilitar las conexiones entre nuestros productos y las góndolas. Con esa plataforma el sector privado hará el resto.
Consideramos que desde el suelo argentino salen productos de excelencia, por ello decimos que necesitamos fortalecer el control sanitario e implementar sistemas de trazabilidad acorde a reglamentar la Ley de Pymes para las economías regionales.
Así, los productores cooperativistas sabemos cómo el cooperativismo puede ser una herramienta válida para contribuir a disminuir los índices de desempleo y pobreza, desde el trabajo en la ruralidad para proyectarnos también hasta el inicio de la cadena donde todo comienza: el consumidor. .
De esta forma, al poseer nuestras propias cadenas, tenemos la posibilidad de no sólo proteger al productor, con mejores precios pagados en tranquera sino garantizar competitividad y acercar mejores precios en las góndolas. .
Tener la cadena de valor integrada nos permite posicionarnos mejor en los mercados y nos permite decir con orgullo que el sector cooperativo agropecuario genera 10.500 millones de dólares, y exporta 4.500 millones de dólares, además de movilizar 360 mil puestos de trabajo en todo el país. .
En definitiva, tenemos la producción -desde el campo a la góndola- y ahora vamos por los mercados. .
Rescatamos que la comisión de Economías Regionales, Economía Social, Micro, Pequeña y Mediana Empresa de Senado recibió a miembros de Coninagro para conocer su opinión acerca de la situación y desafíos de las economías regionales. .
Explicamos que a diferencia de otros sectores, el cooperativismo tiene la cadena de valor integrada.
Con este marco, enumeramos una serie de temas pendientes considerados fundamentales por la entidad, tales como la modificación de la Ley de Semillas, que es una deuda importantísima y la creación de una Ley de Seguros Multiriesgos para pequeños y medianos productores rurales, que resulta fundamental en función de las reiteradas inundaciones. .
Ambos temas comenzaron a ser abordados el año pasado en la comisión de Agricultura y Ganadería de Diputados.
Coninagro está trabajando con SanCor Seguros y La Segunda en un proyecto de Ley en conjunto.
Otro de los temas señalados como importantes y pendientes fue el proyecto de Ley de Humedales, que cuenta con media sanción en Senado. Es necesario encontrar un equilibrio entre ambiente y producción, ya que los humedales juegan a favor de la producción. .
También hay que aggiornar la Ley de Cooperativas a partir de la creación de cajas de créditos de cooperativas rurales y establecer mecanismos legales para que el pequeño y mediano productor pueda acceder al crédito con mayor facilidad mediante nuevos modelos de garantía.
Uno de los temas señalados como prioritarios fue la crisis del sector lechero. Se debe discutir cuál es la matriz de producción de lechería que la Argentina va a elegir y ordenarla desde políticas activas. .
Indicamos la necesidad de modificaciones a las legislaciones de fitosanitarios, envases vacíos, jugos naturales y vinos espumantes.
Respaldamos la gradualidad de la administración nacional, pero remarcamos que hay que establecer gradualmente pautas para el productor. .
De esta forma, desde Coninagro seguiremos trabajando en aportar propuestas para el bien de nuestros representados, en definitiva, para el bien del país.
(*) Presidente de Coninagro.
Primicias Rurales
NA