Ago 19, 2017 | Opiniones
Buenos Aires, 19 agosto (PR/17) — El síndrome respiratorio reproductivo porcino
(PRRS) es una enfermedad viral considerada la de mayor impacto en
la producción mundial del sector, aunque es importante destacar
que no afecta a las personas ni altera la calidad de la carne.
En los países donde se encuentra presente, ocasiona grandes
pérdidas económicas por el perjuicio en la sanidad de los animales
y los costos necesarios para su control.
El virus es muy contagioso y se trasmite por diversas vías.
Suele ingresar a la granja comúnmente a través de cerdos o semen
infectado, botas, ropa, equipos, camiones y vehículos
contaminados.
Una vez en la granja, puede provocar diversos signos clínicos
con diferente nivel de severidad, aunque en todos los casos
impacta notablemente en los rindes productivos. Se caracteriza por
provocar fallas reproductivas como abortos, alta mortalidad y
problemas respiratorios en lechones y animales de engorde.
Dado que la Argentina se encuentra libre de PRRS, resulta
imprescindible que los productores, veterinarios y demás actores
del sector productivo se informen sobre la enfermedad, el modo de
prevenirla e impacto.
Si bien el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad
Agroalimentaria (Senasa) lleva a cabo diversas actividades
para evitar su introducción al país, es también responsabilidad de
todos aplicar medidas de bioseguridad, reconocer la enfermedad y
comprender la importancia de su detección precoz y contención en
el caso de su ingreso.
Entre las principales medidas sanitarias de prevención, el
Senasa adopta controles en las importaciones de cerdos y productos
porcinos, ya que son posibles vehículos del virus.
También se implementan controles en las fronteras y se
mantienen actualizados los requisitos de importación para cada
país de acuerdo con la información científica disponible y los
análisis de riesgo.
Además, ante cada solicitud de apertura de mercados, se evalúa
la condición sanitaria de cada país y producto a importar en
relación a esta enfermedad. Asimismo, se realizan muestreos a
nivel nacional para monitorear el estado sanitario de las granjas.
Cabe destacar que los productores tienen un rol fundamental en
la prevención del ingreso del virus a las granjas, a través de la
implementación de estrictas medidas de bioseguridad.
Si bien estas medidas son bien conocidas y son las mismas que
se aplican para prevenir otras enfermedades, en el caso de PRRS
debe prestarse especial atención teniendo en cuenta que fue
recientemente reportada su presencia en Uruguay.
Para evitar el riesgo de ingreso del virus a las granjas,
resulta fundamental que los productores no intercambien animales
ni semen de origen desconocido. También se recomienda implementar
el uso de ropa exclusiva para la granja y restringir al máximo las
visitas de personas ajenas al establecimiento.
Por otro lado, se debe procurar que los camiones y sus
transportistas permanezcan alejados de los lugares donde se alojan
los cerdos.
En caso de tener que ingresar, asegurarse que sean previamente
lavados y desinfectados.
Finalmente, es importante mantener actualizado un libro de
registro de ingresos de personas y vehículos, ya que esto
facilitará la investigación epidemiológica en caso de ser
necesario.
Los productores porcinos deben tomar conciencia de la
importancia de notificar de inmediato al Senasa cualquier sospecha
u ocurrencia de un evento sanitario en su granja.
La atención inmediata y el análisis de laboratorio permitirán
confirmar o descartar la presencia del virus e implementar
acciones para evitar su diseminación.
Por último, es importante recordar que está prohibido ingresar
al país cerdos, semen o productos porcinos sin autorización previa
del Senasa, ya que este tipo de práctica pone en riesgo el estatus
sanitario nacional.
La ausencia de enfermedades como PRRS ubica a nuestro país en
una condición privilegiada respecto de otras naciones. Mantener
este estatus sanitario permitirá a la Argentina continuar con el
importante crecimiento alcanzado durante la última década y
consolidarse como una producción competitiva y sustentable en el
país y a nivel mundial.
(*) Veterinaria. Programa de Enfermedades de los Porcinos del Senasa
NA
PRIMICIAS RURALES
Ago 15, 2017 | Opiniones
Buenos Aires, 14 agosto (PR/17) — La dirigencia del agro reflejó
su beneplácito por el resultados de las PASO que tuvieron este
lugar ayer domingo porque consolida la gestión del Gobierno de
Mauricio Macri que tiene diálogo con el campo.
Así surge del sondeo que efectuó hoy NA entre referentes
agroindustriales para conocer su opinión, como es el caso del
presidente de la entidad cooperativista Coninagro, el mendocino
Carlos Iannizzotto.
"Nosotros en junio emitimos un documento en el que llamamos a
apoyar la gestión del actual Gobierno y si bien muchas cosas
faltan en el sector para corregirlas o mejorarlas, como las
economías regionales, es la mejor alternativa", indicó Iannizzotto
a Noticias Argentinas.
Expresó que "lo que ha sucedido como resultado de las PASO es
que orientan con un fuerte posicionamiento más adecuado a realizar
las políticas activas y también corregir muchas situaciones que
hoy complican como es la competitividad, el tema impositivo, el
déficit fiscal y la inflación".
"Los números más allá de la poca o mucha diferencia ratifican
que a pesar de que la gestión económica está complicada, la gente
sigue creyendo y hay que cambiar muchas cosas: Desde Coninagro
estamos muy preocupados por la concentración, las pequeñas y
medianas empresas están muy comprometidas y se pueden formular
propuestas", dijo desde Mendoza el dirigente.
Por su parte, también en diálogo con NA, Horacio Salaverri,
actual tesorero y ex presidente de la Confederación de
Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP),
consideró que "las elecciones han remarcado la intención de la
gente de seguir apoyando y mantener la confianza sobre este
Gobierno".
En cambio se mostró preocupado "por la grieta electoral de que
en la provincia de Buenos Aires, haya 29 distritos de Unión
Ciudadana en el conurbano" y "104 de Cambiemos en el interior
bonaerense".
"No es bueno que se dé esta diferencia. La provincia debe estar
integrada aunque los problemas del conurbano no son los mismos del
interior donde está el campo" expresó y destacó que el Gobierno de
Macri ha avanzado sobre la eliminación de las retenciones, los
Roes e instaló en la agenda la búsqueda de "nuevos mercados
externos para las exportaciones agroindustriales", pero hay
problemas a resolver en las "economías regionales".
Por su parte, Raúl Robín, encargado del área de las Economías
Regionales en la Confederación Argentina de la Mediana Empresa
(CAME), consideró que en "estas preparatorias, hay sorpresas
importantes en los distritos, con San Luis, La Pampa y otras
provincias que viraron el rumbo hacia el Gobierno".
"La consolidación del proceso político actual nos permite pedir
políticas porque estamos en diálogo con el Gobierno y las
economías regionales enfrentan falta de competitividad: el
resultado electoral no resuelve sus problemas, pero orienta a
resolverlos", explicó Robín a NA.
Primicias Rurales
NA
Ago 15, 2017 | Opiniones
Con las PASO de este domingo 13, puede decirse que está arrancando también la
segunda etapa del actual mandato presidencial, cuyo contorno quedará más nítido con
los resultados de las legislativas, dentro de un par de meses. La pregunta es si el período
que se está abriendo será mejor o peor que el primero. Hay varios factores que permiten
apostar por un escenario más positivo para la etapa 2017/19, sea por el contexto
regional e internacional, los aprendizajes de gestión desde 2015 y también por los
incentivos comunes de una gama amplia de gobernadores en línea con la Administración
nacional. Para que ocurra lo contrario, tendría que darse una feroz tarea de obstrucción
legislativa, desplegada por un peronismo unificado bajo el liderazgo de la ex presidenta.
O suponer que la resolución de los desequilibrios macroeconómicos que subsisten sólo
habrá de lograrse a través de una nueva crisis, con ajuste violento de las variables. No
parece haber tanto sustento para imaginar ese tipo de desenlaces, aunque eso no
implica que la tarea del gobierno nacional carezca de desafíos.
La situación económica de la provincia de Buenos Aires, en dónde se libra la principal
batalla electoral, ilustra sobre las dificultades del oficialismo, pero también permite
subrayar que no es apropiado extrapolar al futuro o a otras regiones del país las
condiciones del presente.
Los datos del Monitor de Provincias de IERAL muestran que, pese a la recesión de 2016,
jurisdicciones como Córdoba o Santa Fe ya presentan (segundo trimestre de 2017) un
nivel de actividad entre 4 % y 5 % superior al de la última fase de la gestión presidencial
anterior, y también una leve variación positiva del empleo privado. En cambio, esos
guarismos para la provincia de Buenos Aires marcan una recuperación más moderada,
del orden del 2 %, y todavía contracción de los puestos de trabajo privados ( – 1,0 %),
siempre en relación al tercer trimestre de 2015. Aunque el perfil productivo de estas tres
jurisdicciones no es tan diferente, es evidente que las peculiaridades de Buenos Aires
influyen en la brecha que han sacado Córdoba y Santa Fe.
El hecho que la recuperación del nivel de actividad a nivel país ocurra a un ritmo
moderado hace que, en esta fase del ciclo económico, aumente la incidencia de los
factores locales en la evolución de los indicadores de producción, consumo y empleo. A
su vez, esas diferencias tienen que ver con el grado de holgura fiscal de cada jurisdicción
y con las particularidades de los sectores predominantes en cada lugar (minería, agro,
industria, petróleo).
La herencia que recibió María Eugenia Vidal fue mucho más pesada que la de sus pares
de Córdoba y Santa Fe, con una provincia imposibilitada de hacer política anti-cíclica
durante la recesión de 2016 por la magnitud del rojo fiscal, con un aparato productivo
relativamente más anquilosado por la vigencia de los cepos (de 2011 a 2015), y una
infraestructura incapaz de atenuar los fenómenos climáticos (inundaciones) que afectaron
4
Revista Novedades Económicas – 14 de Agosto de 2017
a una fracción significativa de la actividad agropecuaria. Para peor, Buenos Aires es la
más “brasildependiente” de las provincias, por lo que la brutal caída de casi 8 % del PIB y
de 40 % de las importaciones del país vecino en el acumulado de los últimos dos años
pegaron de lleno en ese territorio. Esto en un momento en el que las transferencias
fiscales automáticas desde la Nación hacían piso: paradójicamente, en una de las listas
opositoras de este domingo aspiran a cargos expectantes los dos principales responsables
(una ex presidente y un ex gobernador) de la cuota más baja de la historia percibida por
Buenos Aires en la coparticipación federal, ya que de una porción de por si magra, de 24
pesos de cada 100 transferidos automáticamente a principios de los 2000, se cayó a 19
pesos de cada 100 hacia el año 2015. No ha sido gratuita la política de rienda corta para
imponer condiciones aplicada en las gestiones anteriores, junto a subsidios y planes
sociales manejados de modo clientelar.
Esta publicación es propiedad del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), Fundación Mediterránea.
Primicias Rurales
Ago 14, 2017 | Opiniones
Buenos Aires, 14 agosto (Especial para NA, por Pablo Adreani*)-
-Se pierden u$s 2.000 millones anuales por las malezas
resistentes.
El gobierno quiere mejorar no solamente la competitividad del
sector agropecuario sino también del resto de las actividades
económicas no solamente pampeanas además extra pampeanas, las
economías regionales y de otros sectores de la producción y la
industria, tanto orientadas al mercado interno como a la
exportacion.
El productor se queja, y con razón, del elevado costo argentino
que le resta competitividad y en muchos casos hace peligrar la
rentabilidad y supervivencia de su negocio.
Sin embargo, de la tranquera para adentro existen algunos
problemas que afectan la competitividad, como es el caso de las
malezas resistentes en el cultivo de soja.
Un reciente estudio del Postgrado de Agronegocios de la
Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) dio como resultado que
18,5 millones de hectáreas tienen la presencia de dos o más
malezas que han generado resistencia a herbicidas, casi el 93% de
toda la superficie sembrada con soja.
Alrededor de la mitad de las hectáreas se encuentran en alerta
roja, el nivel de infestación del cultivo determina pérdidas de
rendimiento en la soja de hasta un 35% con un 90% de infestación.
La situación ha sido muy bien estudiada también por los
técnicos y productores de AAPRESID (Asociación de Productores
Argentinos de Siembra Directa) desarrollando un sistema de
reconocimiento de malezas resistentes conocido como REM.
Como vemos la situación es realmente muy crítica y por el
momento el gobierno no ha tomado conciencia de la real magnitud
del daño que dicha situación provoca en la economía argentina en
su conjunto y a los productores en particular.
El principal cultivo que se siembra en la Argentina y el
principal producto que genera divisas y multiplica la actividad
económica en el interior, la soja, está siendo jaqueado por un
problema tecnológico que tiene además una respuesta y solución
tecnológica.
Y no veo que este tema sea tratado como una política de Estado,
todos miran para otro lado y el principal perjudicado de esta
actitud, muy de nuestra cultura por cierto, es el productor,
quien no logra levantar su voz luego de tantos años de censura
ideológica y tecnológica.
Todos los productores del país deben tener el derecho del
acceso a todas y cada una de las nuevas tecnologías disponibles
como es el ejemplo en este caso de la soja, y para que ello sea
posible, los productores deben asumir su responsabilidad y
reconocer el pago correspondiente por la propiedad intelectual de
las nuevas tecnologías que hoy podrían estar disponibles.
Ningún productor está obligado a utilizar y a pagar por las
nuevas tecnologías, pero si lo hace tiene una obligación moral de
hacerlo.
Y las nuevas tecnologías no están disponibles por la falta de
compromiso del gobierno y de las entidades del campo, en un tema
tan importante para que nuestros productores puedan competir de
igual a igual con los farmers de Brasil y de los Estados Unidos.
Sabemos que la empresa Dow ha retirado de los trámites de
inscripción comercial a la Soja Enlist resistente al 2,D y
Monsanto ha hecho lo mismo con la Soja Extend, con resistencia al
Dicamba.
Mientras aquí seguimos discutiendo el uso propio, data de una
ley de 1973, los farmers americanos ya están utilizando las sojas
Enlist, cuyo nivel de adopción y hectáreas beneficiadas ha sido la
mayor en la historia en su primer año de lanzamiento.
En Brasil ya se están preparando para poder tener en la próxima
campaña ambas tecnologías disponibles para los productores de
soja.
Como decimos al comienzo, los factores arriba mencionados
forman parte de la estructura productiva y de costos que no pueden
ser controladas ni modificadas por los productores.
Pero hay otros factores y variables que sí pueden ser
controlados y lograr mediante su utilización una considerable baja
en los costos de producción y mejorar así la competitividad del
cultivo.
Uno de esos factores tiene relación directa con las malezas
resistentes que han ido generando resistencia a la aplicación de
ciertos herbicidas bajo el paraguas de las Sojas RR. Y el mejor
remedio para esta situación es la utilización de sojas como la
Enlist y Extend, que han demostrado en otros países la excelente
respuesta al problema que hoy nos convoca.
El costo que anualmente se pierde en la Argentina, por menores
rindes de soja y el ineficiente control de las malezas resistentes
es de u$s 1,300 millones de acuerdo a un estudio realizado por el
ingeniero Palau.
Los productores que combaten este tipo de malezas tienen a su
vez un sobre costo de 30 a 120 u$s por hectárea de acuerdo al
grado de infestación. Asumiendo el 50% del área de soja afectada,
con un sobrecosto promedio de 70 u$s por hectárea por la
utilización de herbicidas específicos para cada tipo de maleza, el
costo total anual asciende a u$s 700 millones.
Una pérdida global de u$s 2,000 millones entre el menor rinde
obtenido el mayor costo de aplicación.
Primicias Rurales
(*)Analista de Mercados
Ago 13, 2017 | Opiniones
Buenos Aires, 12 agosto (Especial de NA, por Nicolás Tereschuk)
— Los países en desarrollo enfrentan un verdadero "viento de
frente" para atraer inversiones, en el marco de un contexto
especialmente preocupante para América Latina.
La conclusión puede ser una de las interpretaciones del último
reporte sobre la "Inversión Extranjera Directa (IED) en América
Latina y el Caribe" dado a conocer esta semana por la CEPAL.
El organismo internacional informó que desde el máximo
alcanzado en 2011, las inversiones extranjeras disminuyeron un
17% en la región, a lo que sumaría este año un 5% adicional.
En ese contexto, resulta de interés ampliar el foco y analizar
cuál es la interpretación que la entidad con sede en Santiago de
Chile tiene sobre la situación mundial de las inversiones y cómo
se inserta allí América Latina.
Por un lado, la CEPAL advirtió que "la visión sobre la
globalización y sus efectos económicos y sociales alcanzó un punto
de inflexión en 2016" con fenómenso como el "Brexit" y la elección
de Donald Trump en Estados Unidos.
"Las economías desarrolladas han mostrado una mayor
preocupación por la localización nacional de la producción que,
junto a la acelerada transición tecnológica y la intensificación
de las presiones competitivas, impulsan una reestructuración del
universo empresarial hacia mercados más concentrados en
actividades con un alto componente tecnológico", subrayó.
En ese contexto, en 2016 los flujos mundiales de IED fueron
mayores a los de cualquier año del período 2008-2014, aunque algo
menores a los de 2015.
Conviene de todos modos mirar cómo se componen esos flujos de
inversión: por un lado, no es sorprendente que el mayor volumen se
aloje en los países desarrollados, aunque llama la atención que
esa tendencia viene en aumento.
Así, "las economías desarrolladas retomaron el protagonismo y
recibieron el 59% de los flujos de IED (que aumentaron un 5%),
mientras que las economías en desarrollo recibieron el 37% del
total de la IED (que disminuyó un 14%)".
"Todas las subregiones en desarrollo recibieron menos
inversiones, con caídas del 15% en Asia y del 3% en África. Las
fusiones y adquisiciones transfronterizas tuvieron un papel
relevante y se concentraron en las economías desarrolladas,
impulsadas por la elevada liquidez internacional y por
dinámicas sectoriales que llevaron a operaciones de gran
envergadura", señaló la CEPAL.
Un dato que aporta la Comisión Económica para América Latina es
que China fue el segundo origen de IED mundial (tras los Estados
Unidos), pero al contrario de lo que se afirma, el gigante
asiático no estaría ampliando su presencia en la región.
Es que CEPAL advirtió que "los países inversionistas no se han
diversificado" en América Latina.
"El 73% del total de la IED ingresó desde los Estados Unidos
(20%) y la Unión Europea (53%). El 12% provino de los Países Bajos
y un 8% desde Luxemburgo; dadas las ventajas fiscales que ofrecen
ambos orígenes, son utilizados por las transnacionales de otros
países para realizar operaciones, por lo que no está claro cuál es
el origen mediato de estos fondos. Desde España ingresó el 8%, del
Canadá y del Reino Unido el 5% cada uno, de Alemania, Italia y
Francia, el 4% cada uno y desde el Japón un 3%. China, que ha
aumentado de forma marcada su IED en el exterior, figura en las
estadísticas oficiales únicamente con el 1,1% de las entradas en
la región", recalcó.
Sin embargo, "este dato subestima la presencia de capitales
chinos en los países de América Latina y el Caribe y, de hecho, si
se observa el valor de las fusiones y adquisiciones en 2016, China
fue el cuarto origen de la inversión en la región tras los Estados
Unidos, la Unión Europea y el Canadá".
"Dadas las grandes operaciones que ha realizado China en el
primer semestre de 2017, es de esperar que esta participación
aumente el próximo año", aclaró la CEPAL.
En el primer año de gestión del presidente Mauricio Macri, la
Argentina mostró el mayor retroceso regional en materia de
inversiones extranjeras (64 % menos que en 2015), superando así al
43,7 % de Ecuador y 40,3% de Chile.
La explicación que se dio para semejante caída es que con el
levantamiento de las restricciones al flujo de divisas, cayó la
reinversión de utilidades en el país.
De todos modos, "el panorama de IED podría comenzar a arrojar
resultados positivos si las inversiones anunciadas durante 2016
efectivamente se concretan".
¿Podrá en ese contexto la inversión externa ser uno de los
motores del crecimiento de la economía argentina en el mediano
plazo, si continúa el "viento de frente" en este aspecto para las
"economías emergentes"?
Primicias Rurales
NA
Ago 6, 2017 | Opiniones
Buenos Aires, 5 agosto (Especial para NA, por Arturo Navarro*)
El reciente premio con que me honró CARBAP -Los Pilares
CARBAP- en la celebración de los 85 años de la fundación de la
entidad, por haber defendido en mi larga gestión gremial y de
comunicación los principios de la entidad, me dio mayor fuerza
para insistir y ampliar la propuesta que venía haciendo, sobre el
porqué de la necesidad del aporte gremial del productor para la
defensa de los intereses agroindustriales del país.
El tema volvió a surgir fuerte en ámbito de la 131° Exposición
de Palermo, como en el 25° Congreso de AAPRESID realizado en
Rosario, y se va generalizando en las redes sociales.
Es el debate sobre el aporte como uno de los temas
fundamentales para poder cambiar la acción gremial que viene
realizando el sector, por lo tanto quiero aprovechar la
oportunidad para reiterar mi propuesta sobre la necesidad de un
gremialismo empresario agroindustrial profesionalizado, para poder
estar a la altura de las futuras demandas del país y el mundo
actual.
La idea no es un cambio de la comunicación solamente.
Necesitamos unirnos primero en una entidad supranacional para
poder tener una sola voz en las discusiones políticas con los
otros sectores y de esa forma generar las propuestas por mayorías
de las políticas de Estado que necesitamos.
Para concretar dicha estrategia se necesitan tres cosas: Plata,
plata y más plata, por eso el productor debe aportar gremialmente.
Para información de Presidente de la Nación, el sector
invertirá nuevamente 10.000 millones de dólares cielo abierto para
sembrar 33 millones de hectáreas en el ciclo 2017-2018 para
producir los cultivos.
Estas cifras de inversión anual no dicen que no debemos seguir
trabajando como lo viene haciendo, dividido en diferentes
entidades cada una con sus propuestas que nunca se llegan a
concretar por falta de poder político.
Todos los Gobiernos dividieron al agro para imponer sus
políticas y terminamos siempre el sector jugando en segunda.
Tenemos que aprovechar la oportunidad que nos propone la actual
gestión, para recuperar el poder político acorde al poder
económico y social que tiene la Agroindustria en la economía
nacional y sentarnos en la mesa de las grandes decisiones del país
con los otros sectores de la economía.
Hemos pasado demasiado tiempo analizando el pasado, elaborando
propuestas coyunturas y realizando conjeturas.
Hoy hay que explicitar urgentes las nuevas propuestas
agropecuarias y agroindustria para el mediano y largo plazo.
Debemos aprovechar las condiciones internacionales -mayor
demanda de cantidad y de calidad de alimentos- y aumentar las
exportaciones para abastecer mejor el consumo interno.
No corresponde seguir mostrando nuestras desavenencia, al
actuar en forma individual cada una las entidades porque seguimos
debilitando como sector.
Han pasado nueve años del conflicto que originó la 125. En este
tiempo, el sector agropecuario no ha sabido concretar una
propuesta de lo que necesita el país para aprovechar todo el
potencial del complejo agroindustrial.
Sin un amplio acuerdo del sector, la seducción a los partidos
políticos fue nuevamente remota en estas nuevas campaña electoral.
Se llega a esta situación por la falta de responsabilidad de
los mismos productores que no apoyan voluntariamente con recursos
a las entidades.
Los dirigentes de las entidades no han sabido o no han
querido cambiar ante el nuevo escenario productivo y de gestión,
profesionalizando la gestiones gremiales y la forma de recaudar
recursos, situación que es una constante por lo menos desde mi
presidencia en Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) que
finalizó en 1993.
La alternativa ahora es apoyar los cambios que necesita el país
con la nueva gestión, mostrando que el sector está unido y que
tiene propuestas por mayoría como es la que propongo entre las
otras que son de público conocimiento, para concretar un sistema
de recaudación gremial definitivo.
Este nos permitirá trabajar profesionalmente para proponer y
defender las políticas de estado que necesitamos en todos los
ámbito que se discuta -sean generales y sectoriales- cambiando la
imagen que tiene el sector en la opinión pública.
La industrial más grande y competitiva del país no puede estar
fuera de la mesa de negociación.
Necesitamos contar con un gran Centro de Estudio Agroindustrial
propio con capacidad de Planificar las Estrategias Futuras,
dirigidos por un Consejo Directivo representativo de todas las
entidades y regiones del país.
Dicho Consejo Directivo sería la autoridad máxima, responsable
de distribuir los fondos según sean los objetivos y los
porcentajes fijados previamente por el estatuto de formación.
Entre los cinco objetivos principales puedo mencionar
los siguientes:
1- Proponer, elaborar, concretar y hacer su seguimiento de
todas las políticas de Estado que tienen directa influencia para
la producción, transformación, consumo y exportación del sector
agropecuario y agroindustrial.
2- Ejecutar en forma permanente todo el trabajo de lobby
profesionalizado interno y externo a nivel público y privado.
3- Proponer y trabajar en todas las modificaciones necesarias
para mejorar la educación, la investigación y formación laboral
inclusive en el diseño de carreras cortas y de oficios.
4- Diagramar y ejecutar en forma permanente la comunicación y
marketing que sea necesario en el agro para ir cambiando la imagen
pública del sector agropecuario y agroindustrial.
5- Distribuir equitativamente el aporte dispuesto por ley para
la acción gremial en las entidades nacionales en sus trabajos
específicos de apoyo a cada uno de sus asociados.
(*) Consultor. Ex presidente de CRA y CARBAP.
Primicias Rurales
NA